Antes de empezar a contestar reviews, quería pedir disculpas por mi tardanza. He estado una semana y media sin ordenador, pues he estado de obras en mi habitación (las obras las he hecho yo, por eso no he tenido tiempo de buscarme otro ordenador) Hoy mismo he terminado y nada más acabar, me he puesto a contestar los reviews para poder subir el capítulo. De veras que siento la tardanza.

Soshi: Gracias! Espero que este capítulo te guste tanto como el anterior, aunque tal vez me queráis matar, pues estoy victimizando mucho a Akino y eso a mi no me gusta tampoco. Pero es que debo ser consecuente a lo que escribí anteriormente, además, de que todo esto tiene un objetivo fijo... seguro que sabrás cual es cuando lo veas...

Sí, a mí también me da penita Sakura, pero la víbora ha firmado su sentencia, ya verás... Sobre Shaoran... SÍ va a tener un gran castigo psicológico!!! jeje, ahí tendréis la venganza que tanto le deseáis. Me encanta que te guste la personalidad de Xen, porque no es fácil. Me costó representar a un chico serio y solitario que es capaz de derretirse con la lágrima de cualquier persona, que es capaz de herir como de curar... es... único.

Sigue leyendo!

Yukyme: Me alegro que te guste! No sabes que alegría me da saber que a la gente le gusta algo que preparé con mucho miedo, pero con mucho amor. No he visto tu historia todavía, pero la voy a buscar y la leeré en cuanto tenga tiempo. No te desanimes y continúala, pues lo importante en una historia es que la escribas para ti, porque en cuanto empiezas a escribir para los demás, se convierte en una obligación y dejas de lado la pasión por escribir. No te rindas.

HaRuNo-SaMy: Si tienes intrida, ya me dirás tú que tendrás cuando termines de leer este capítulo... jeje. Agradece que la obra en mi cuarto, no hayan sido ya, pues si me retraso en el próximo... sois capaces de secuestrarme... jeje. Lee y verás.

Sayuri: Gracias por haberte parado a escribirme un review a pesar de las prisas. Gracias por tus molestias y por tu suerte. Espero que te guste!

Chibik-Lady: Sobre las guerras de Toya y Shaoran... bueno, van a ser tan, tan, tan escasas, que ni las vas a ver... pero bueno, luego sabrás porqué. Akino tiene la madurez de una adolescente. Es normal que piense así, pues a pesar de ser Sakura su madre, ellas han vivido también casi como hermanas. Sakura nunca la ha dejado atrás en un combate, siempre la ha dejado luchar, pues es así como se forma un guerrero. Ahora Sakura sabe que van estar solas, sin ningún apoyo, y que Akino podría salir muy lastimada. Es madre y tiene sus límites.

Shaoran se deja manejar porque en el fondo, tampoco se atreve a abrir los ojos, teme descubrir que él dejó sola a Sakura con un bebé en camino. Teme ser responsable de todo el sufrimiento que han sufrido los dos (ahora también Akino) hasta ese momento. Porque su propio sobrino que es como un hijo, le ha dicho la verdad y Shaoran no lo ha creído. Crees en serio que él no iba a creer a Xen cuando es su ojito derecho? Pues ese es el tema, Shaoran es tonto porque quiere.

Sobre Sue... jeje... lo que le espera... jeje No voy a decir nada más al respecto, tendrás que leer más...

Hanalchigo: Hola! Claro que Shaoran se va a enterar de todo! Aunque no de la mejor manera... Sobre la montaña. y el supuesto ataque aun no tengo nada escrito, pero la cosa va tomando forma y en mi opinión, va a ser una de las mejores escenas. Sobre la actualización... pues sí, sí voy a actualizar rápido pues después de este capítulo... comeréis ansias!

Rosh Bernal: Me encanta tu review! Me alegro que me des tu comentario negativo y constructivo! Es cierto que se volverá muy pesado... pero va a tardar un poco más, pero no se va a hacer pesado (o eso espero). Va a haber un hecho que va a durar dos capítulos. Shaoran abrirá solo los ojos durante estas escenas, pero la verdad, contada de la boca de Sakura y más detallada y completa que la que le contó Akino a Xen, vendrá después de todo este hecho. Gracias otra vez por tu consejo, pues lo tendré muy en cuenta para éste y próximos proyectos.

Nairelena:Gracias por tu review. Sí, habría que matar a Shaoran... pero sin él, la historia sería algo...aburrida, no crees, jeje. Gracias por tu opinión. Sigue leyendo!

Los reviews positivos siempre suben la moral y ayuda al autor a continuar la historia con ánimos; sin embargo, los negativos, pero constructivos, ayudarán al autor a ser mejor escritor.

Amanda

Capítulo

Xya estaba sirviendo té a sus invitados esa mañana. Estaba muy preocupada por la situación actual que estaban viviendo; El Hombre no había dado señales de vida en todo el mes y parecía que todos se habían olvidado de él. Sakura estaba triste y decaída, mientras que Akino estaba... no estaba segura de cómo estaba, a pesar de que era su ama. Por eso había reunido a los tres guardianes, para velar por ellas.

Kero y Mako estaban sentados en la mesa bebiendo su té y tomando un trozo de la tarta que Yukito amablemente había traído mientras éste ayudaba a Xya a preparar más té.

Lo cierto es que estoy muy preocupada.― Comentaba Mako con tristeza.― Akino no me quiere contar nada. Lleva varios días teniendo pesadillas y no me lo ha querido decir.

Todo esto le está afectando mucho― razonó Yukito.

Pero lo que verdaderamente me preocupa es que aunque sé que lo está pasando verdaderamente mal, lo oculta completamente. Nadie sabe lo que pasa por su cabeza, ni siquiera su madre.― Informó Xya

Su madre menos que nadie― Corrigió Kero.― Sakura está tan mal como Akino, pero ella es más transparente. Está tan preocupada por que Akino no la vea mal que no se ha fijado en como está ella.

Se están separando, me temo― Anunció Yukito― Si siguen ocultándose sus problemas, acabarán por distanciarse y como dice el refrán: divide y vencerás.

Todo por culpa de ese... idiota!― Habló Kero.― Cuando lo tenga en frente mío voy a hacer lo que debí haber hecho hacía mucho tiempo!

Eso solo complicará las cosas!― Lo reprendió Mako.― Lo que hay que hacer es unirlos de nuevo...

Pero qué dices?!― Gritó Kero― Ese tipejo no se va a volver a acercar a Sakura después de lo que le ha hecho!

La culpa no es de Li― Apoyó Xya― La culpa es de Sue Li. Ella le ha llenado de mentiras la cabeza y ahora es lógico que no sepa distinguir lo cierto de lo irreal.

Lo defiendes?!

No. Pero creo que él debe saber toda la verdad.

Él ya conoce toda la verdad― Anunció Mako.― Aki me contó que el chico Li iba a hablar con su tío e iba a contarle toda la verdad. Pero él no cree nada porque ya la señora Li se ha encargado de transformar todo en una mentira, que, según él, era dicha por dos mujeres desesperadas por ocupar un puesto en el clan Li. Palabras de Aki.

No cree nada?― Preguntó Yukito. Mako negó con tristeza.

Piensa que la amenaza del concilio es otra triquiñuela para ponerlo en contra de ellos.

Acaso no ha hablado con Eriol?― Preguntó Kero.

Pues lo cierto es que no lo sé.

Pues tal vez ese sea el primer paso.― Propuso Yukito― Eriol estuvo con Sakura cuando todo eso pasó y estoy seguro de que Shaoran sí le va a creer a él.

Pero debemos mantener esto en secreto.― Anunció Xya mirando a Kero y Mako.― Sakura y Akino no deben saber nada de esto.

Yo jamás haría nada que dañase a mi amita!― Se quejó Mako por el "insulto"

Lo sé.― Le sonrió Xya dulcemente antes de ponerse a hablar con Yukito de otros temas.

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Eran las ocho de la tarde y el cielo empezaba ya a oscurecer. pronto la ciudad dormiría y las sombras inundarían cada rincón de Tomoeda. No iban a haber cabos sueltos esa vez. Sakura y Akino Kinomoto desaparecerían del mapa de una vez y para siempre.

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Todavía era pronto para irse a la cama, pero Akino acababa de terminar todo el trabajo de clase y ahora estaba tumbada en su cama, con las luces apagadas y con Mako como única compañía. Su madre y Xya habían salido hacía un rato para hacer unas compras, por lo que estaba sola.

Mako dormitaba sobre su estomago mientras ella le rascaba distraidamente detrás las orejas. Todo estaba muy silencioso y eso a ella le gustaba. Hacía mucho tiempo que no estaba sola, pues su madre se encargaba de eso.

Ese tarde había habido una reunión en casa de su tío de manera inesperada. Parecía que todos habían pensado en hacer una visita la misma tarde y a la misma hora, por lo que el entrenamiento ese día había sido escaso, algo que no le gustaba nada.

Los primeros en llegar fueron sus tíos Toya y Kaho, acompañados de una alegre Yui , y unos minutos después aparecieron Yukito, Xya y Mako. Se reunieron todos en el salón para hablar cuando su tío Toya pidió la palabra.

Bueno, antes de que empecéis a hablar de enemigos, magia y problemas hay algo que queremos anunciar― Dijo mientras abrazaba a Kaho por la cintura. Todos se fijaron en sus caras y cuando vieron el brillo en sus ojos lo supusieron.

Estoy embarazada― Anunció Kaho. Los gritos de alegría no se hicieron esperar e inmediatamente su madre, su tía Tomoyo, Kero y Xya se pusieron a saltar de alegría mientras abrazaban a la futura madre. Los demás felicitaban a Toya que no podía dejar de sonreír. Yui, que ya lo sabía de antes, fue inmediatamente felicitada por Key, Aino y ella, e inmediatamente se pusieron a bailar por toda la sala.

Voy a tener un primo!― Festejaba ella mientras que Yui no podía dejar de reír y era llevada en una extraña danza por todo el salón agarrada de Aino, Key y ella.

Había sido el mejor momento que había pasado en mucho tiempo y había rogado al cielo porque nunca acabase, pero el cielo era sordo y todo había terminado. Más tarde su tío Eriol, y los cuatros guardianes se habían encerrado en el despacho de Eriol y el resto de los mayores habían empezado a recordar cosas bastantes vergonzosas de cuando sus bebés eran eso: unos bebés. Así que Key y ella no habían tardado en subir a entrenar para perderlos de vista. Yui y Aino prefirieron quedarse hablando con los demás, Quién las entiende?

Así que habían entrenado un rato, hasta que decidieron sentarse y descansar unos minutos. Estuvieron hablando del viaje y de los planes de su madre, con lo que Key sonrió misteriosamente. ¡Cómo odiaba que hiciese eso! Rápidamente intentó sacarle algo pero era casi imposible, de tal palo tal astilla. Al final consiguió que le adelantase algo.

Te puedo asegurar de que no irá sola.

Pues claro que no!― Alegó ella antes de contarle sus planes de escaparse. A Key se le borró la sonrisa.

Tú no vas a hacer eso.― Dijo autoritariamente.

¿Por qué no?

No vas a exponerte a semejante peligro!

No me importa.― Dijo simplemente― No voy a permitir que vaya sola. No lo entiendes?

Lo entiendo. Pero es su decisión.

Bueno, pues la mía es ir también.― Sonrió sarcástica. Key frunció el ceño, sabía que Akino no lo iba a escuchar, era muy cabezota, por eso pensaba mejor entrar en acción.

Ya me encargaré yo de que no vayas.

Ya veremos primito.― Sonrió. Así siguieron hablando de otros temas hasta que era hora de irse. Su madre se había ido entonces a hacer unas compras mientras que Xya se había quedado hablando con su tío. Ella se había ido con Mako a casa, pues estaba muy cansada.

En su regazo, Mako se estiró antes de bajarse de la cama. Bostezó.

Sakura aun no ha venido?― Akino negó antes de levantarse de la cama.― Bien, pues voy a darme una vuelta por la casa para ver si todo está en orden.

Vale― bostezó ella ahora― Yo voy a cambiarme para poder acostarme ya.

No vas a cenar?

No tengo hambre, solo sueño.― Dijo mientras comenzaba a desvestirse sin ni siquiera encender la luz.

Como quieras― Dijo la gata antes de salir. Akino caminó hasta su armario de donde sacó un camisón verde de satén que le llegaba por la rodilla y que se sujetaba por unas finas tiras doradas. Era su favorito, se lo había regalado Xya hace dos años por su cumpleaños y raramente lo usaba por temor a estropearlo.

Se quitó la ropa que le quedaba y se lo puso antes de mirarse al espejo. No había luz, pero la poca que entraba por la ventana le bastaba para saber que le quedaba estupendamente.

Se quitó la cola que tenía hecha y comenzó a cepillarse el pelo con delicadeza. Se fijó en que ya casi le llegaba a la cintura, entonces sería hora de cortárselo otra vez.

Un ruido en la planta de abajo la sobre saltó. Lo más probable era que fuera Mako, pero una sensación extraña la hizo alarmarse. Pronto unas presencias desconocidas se hicieron sentir en la casa y Akino ya no tenía dudas, alguien había entrado en la casa. Con sigilo se movió por su habitación hasta llegar a la puerta entornada. Antes de abrirla se asomó, pero no había nadie. Se concentró en las presencias y entonces pensó que lo más probable es que fuera una trampa. Por qué sino iban a mostrar sus presencias en una casa en la que viven personas con magia?. No salió. Agarró su collar y respiró hondo. No se oía nada, lo más probable es que hubiesen dejado fuera de juego a Mako y la estuviesen esperando abajo. No caería tan fácilmente. Lo más seguro es que mientra ella bajaba en busca de las presencias, alguien con la presencia oculta la atacaría por detrás. No podía transformar su espada sin dejarse notar, ni tampoco avisar a nadie, pues no tenía teléfono en su habitación.

Bien, no le quedaba de otra, tendría que luchar. Pero antes daría aviso a su manera.

Dejó notar su presencia de forma intermitente esperando que alguien la notase. Transformó entonces su espada rápidamente y salió de la habitación.

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Sakura caminaba lentamente por las calles solitarias, mientras cargaba unas cuantas bolsas. Iba algo cansada y acalorada, a pesar de las horas que eran.

La oscuridad ya había inundado todo y a pesar de estar sola no tenía miedo. Quizá pecaba de inconsciente, pero después de todo lo que le estaba pasando últimamente no creía que pudiese pasarle algo mucho peor.

Un súbito mareo la hizo detenerse en plena calle. Soltó las bolsas con cuidado y se apoyó en la pared, rogando para que todo dejase de moverse. Estuvo a punto de caer redonda al suelo sino fuera por unas manos que la sujetaron a tiempo.

Se encuentra bien?― Preguntó una voz que se le hacía conocida. Un poco mejor que antes, levantó la cabeza y miró a los ojos grises que la miraban con preocupación.

Xen― El mareo comenzó a remitir lentamente y ella pudo mantenerse en pie.― Gracias. No sé qué es lo que me ha pasado. El calor supongo.

Pero está mejor?

Sí. Ya estoy bien.― Le sonrió mientras volvía a coger las bolsas, pero Xen se las quitó de las manos.

Déjeme que la acompañe, no vaya a marearse otra vez.― Sonrió ahora él. Sakura se sorprendió. Era la primera vez que lo veía sonreír desde que lo conocía.

Gracias― Dijo ella mientras comenzaban a andar hacia casa de Sakura.― Pero no tienes otras cosas que hacer?

Pueden esperar. De todas maneras ya es tarde.― Sakura iba a hablar cuando sintió la presencia de Akino de forma intermitente.

¿Qué ha sido eso? Juraría que es la presencia de Akino.

Lo es― Susurró aterrada― Es la señal de alarma... ¡Maldita sea! La he dejado sola!― Se reprochó antes de echar a correr. Xen, alarmado también, corrió tras ella.

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Hacía casi media hora que Eriol había llegado a su casa, pero aún no sabía qué quería. Lo había hecho pasar a su despacho y ahora intentaba que fuese al grano, pero si Hiraguizawa tenía un don era el de sacarlo que quicio. Él lo sabía. Le encantaba martirizarlo desde que se conocieron y desde entonces no perdía oportunidad. Sabía que contra más nervioso se pusiese más se divertiría él y eso alargaría más la visita. Honestamente, tenía muchas cosas que terminar y si Eriol seguía hablando no lo iba a terminar nunca.

Muy interesante, Hiraguizawa. Pero dime, a qué debo tu visita?― Sonrió como pudo, pues todos los músculos de la cara le temblaban de la tensión.

Oh, querido descendiente, no te lo he dicho aún?― Dijo con sorna, viendo como Shaoran, a pesar de su esfuerzo, fruncía el ceño.

No, me parece que no.

Pues vengo a ofrecerte un favor.― Shaoran alzó una ceja antes de preguntar lo que no estaba muy seguro de saber.

Qué favor?― Dudó

Pues te ofrezco la verdad, mi verdad, para ser más exactos.

¿Qué verdad?

La que te han estado ocultando o tergiversando durante todos estos años... claro, si estás interesando.

Hablas de Sakura?― Ahora no se molestó en ocultar su enfado.― Me has hecho perder media hora para ésto?

Me parece muy interesante. Yo te puedo contar todo lo que he visto en estos dieciséis años, y como Sakura ha estado cerca mío todo este tiempo...― Dijo.― Pero sólo dime si quieres oír la verdad o prefieres seguir como hasta ahora?

No necesito saber nada más! Ella misma me lo confesó todo!

Acaso dices que crees que ella sería capaz de hacer todo lo que te dijo que hizo? Acaso lo has creído y no lo has dudado ni un solo segundo?― Shaoran no dijo nada, solo suspiro cansado mientras se restregaba las manos por la cara. No sabía qué pensar. Justo cuando iba a negarse a oírlo, una presencia se sintió intermitentemente. Shaoran vio como Eriol se ponía pálido y se levantaba rápidamente de la silla y salía corriendo del despacho. Shaoran lo siguió y lo consiguió alcanzar ya en la calle, junto a su BMW azul.

¿Qué sucede?!

Akino, ha dado la señal de alarma.― Dijo abriendo la puerta del coche― Vienes o no?

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Comenzó a bajar las escaleras, atenta a cualquier movimiento a sus espaldas, a la vez que situaba a las presencias. Dos estaban en el salón, otra detrás de un armario y otra junto a la ventana. No las veía, pero estaban allí. Se detuvo en el rellano con su espada fuertemente apretada, dispuesta a hacer el primer movimiento pero tal y como ella sospechaba un movimiento detrás suyo la hizo agacharse para evitar un golpe que iba directo a la cabeza. Con una patada en el estómago lo tiró por las escaleras y entonces todos salieron de sus escondites. Cinco. Cinco hombres vestidos con unas túnicas negras muy extrañas empezaron a atacarla, pero ella corrió hacia arriba. Ocultó su presencia y con ella su espada. En ese caso era mejor escapar que enfrentarse. Se encerró en el cuarto de Xya, poniéndole un pequeño mueble frente a la puerta e inmediatamente se dirigió hacia la ventana. La abrió de un golpe y se situó en el alféizar. Miró hacia abajo. Había casi cinco metros hasta el suelo y uno y medio hacia el árbol de enfrente. Con el camisón no le iba a resultar muy fácil, además estaba descalza. ¿Cómo lo haría? No tuvo tiempo de pensar pues la puerta explotó y dos de los hombres entraron en la habitación. Iba a saltar hacia el árbol. Estaba dispuesta. De hecho, lo hizo, pero un hechizo de viento la hizo regresar de una sacudida a la habitación. Cayó con un fuerte golpe al suelo. Inmediatamente se levantó algo aturdida, pero pudo detener con facilidad un puño y una patada.

Comenzó una batalla cuerpo a cuerpo con los dos hombres hasta que por la puerta aparecieron los otros tres. Entonces transformó su espada dispuesta a luchar de nuevo. Uno de los dos hombres hizo aparecer un báculo y entonces le mandó un hechizo. Ella no sabía muy bien cual, pero lo único que atinó a hacer fue a agacharse. Mala idea. Otro hombre le mandó otro casi en el mismo momento que llegaba al suelo, dándole de lleno. Un fuerte dolor la hizo chillar. Era un hechizo eléctrico. Se levantó como pudo e invocó a viento que los mandó a todos contra la pared contraria, dejándole el camino libre hacia la puerta. Corrió. Corrió hasta las escaleras y las bajó de un salto. Iba a llegar a la puerta de la entrada cuando otro hombre salido de lanada la cogió por la cintura y la lanzó hacia una estantería de puertas de cristal, golpeándose la cabeza. Los cristales se rompieron y ella cayó al suelo.

No irás a ningún lado, pequeña.― Decía el hombre mientras se agachaba a su lado. Akino estaba aturdida y al intentar moverse un mareo le sobrevino haciéndola gemir. El hombre la miró de arriba a abajo antes de girarle la cara para que lo mirase, haciendo que Akino volviera a quejarse mientras intentaba despejar la bruma gris que le aparecía en la mente cada vez que se movía.― Digna hija de tu madre.― Le acarició el cabello con la otra mano mientras seguía hablando.― Eres tan bella como ella, pero eso no te va a librar de tu destino. Hacía mucho que debimos acabar contigo, pero tu madre nos daba pena. Lloraba como una magdalena cuando le dijimos que íbamos a matarte. Al final decidimos que no serías ningún obstáculo en nuestro camino― Le acarició la cara con delicadeza― pero nos equivocamos― la mano que le sujetaba la cara se hizo de hierro.

Sois escoria― Dijo ella intentando alejarse de él. Pero no pudo. él la tenía bien sujeta y ella estaba débil. Pero tenía que hacer algo, no podía dejarse vencer tan fácilmente. Notó que aún tenía la espada en su mano derecha, así que la sujetó con fuerza antes de golpearle la nuca con el mango. Pero él lo vio venir y la detuvo con una risa.

Estás demasiado débil, aunque me dieses no podrías hacerme nada.― Le arrancó la espada de la mano y la lanzó lejos. Inmediatamente se volvió a su forma falsa.

Maldito― Susurró intentando moverse pero él la tenía completamente inmóvil.― Suéltame!

Podría, no eres peligro para mí, pero me gusta esta posición― Rió mientras se sentaba a horcajadas encima de ella, quitándole parte del aire. Tenía las manos inmovilizadas y la cabeza pesada, ¿Qué haría?

La puerta de la calle se abrió de una patada y Xen y su madre aparecieron al instantes.

Maldición― Rugió el hombre mientras se levantaba de un salto y llamaba a los demás que estaban esperando arriba.

Akino!― Sakura intentó acercarse a su hija, pero uno de los hombres se interpuso en su camino con una patada que iba para el estómago pero que ella evitó agarrándole el pie y retorciéndoselo. inmediatamente sacó a sueño y lo mandó a dormir. Uno menos.

Xen también peleaba, pero con el sexto hombre, el que estaba encima de Akino. La furia corría por sus venas desde que había vista a la chica indefensa, medio desnuda y con el tipo encima haciendo qué sabe Dios qué.

El hombre era fuerte y ágil y a Xen le estaba costando bastante derribarlo. De reojo veía como Sakura sola se enfrentaba a los otros hombres con éxito. Ya tenía dos de ellos atados y dormidos, ahora luchaba cuerpo a cuerpo con dos de ellos. ¿Dónde estaría el que faltaba? Consiguió agacharse a tiempo para evitar una patada en la cabeza y aprovechó para derribar al otro de un golpe en el talón. Vio entonces como Akino, más recuperada, luchaba cuerpo a cuerpo también con el hombre que le faltaba. Todo iba bien de momento.

Sakura había dejado K.O. a otro más, sólo le quedaba uno. Pero un nuevo mareo la distrajo y recibió entonces un hechizo que la hizo volar hasta golpearse contra la pared y caer inconsciente al suelo. Todo lo demás sucedió muy deprisa. Shaoran y Eriol llegaron en ese momento mientras Akino de un golpe, dejaba inconsciente a su oponente, acercándose rápidamente a su madre que sangraba por la cabeza.

Mamá!― Gritó Akino sin atreverse a moverla. Xen que se distrajo con la llegada de su tío, recibió un golpe en el pecho que lo dejó sin respiración unos segundos. Se repuso rápidamente y comenzó una batalla con su espada contra el báculo del sexto hombre. Un báculo característico del cual en ese momento no se acordaba pero que sabía que lo había visto en alguna parte. tenía un metro aproximadamente de largo, negro con decoración vegetal en plata y oro. Consistía en eso, un simple bastón, sin símbolo en el extremo. Continuó luchando mientras a su lado Eriol luchaba con el hombre que quedaba.

Shaoran mientras tanto se había acercado a Akino que lloraba copiosamente junto a su madre inconsciente. Se agachó pálido al ver a Sakura allí tirada con un charco de sangre bajo su cabeza.

Sakura, Sakura...― Intentaba despertarla pero no respondía. Dios! Si algo le pasaba... se moriría! Giró su cabeza para ver a Akino, que empapada en lágrimas se levantó furiosa, recogió su colgante detrás del sofá y lo transformó en espada.

¿Qué vas a hacer...?― Le preguntó preocupado.

Acabar con ésto.― Cerró los ojos y con la espada bien agarrada con las dos manos comenzó a susurrar un hechizo. Una luz blanca y cegadora fue envolviendo su espada lentamente. Shaoran la miraba asombrado y a la vez asustado. Era mucha energía, si algo salía mal... ella moriría...

La luz alertó a todos que se giraron a verla sorprendidos del poder que desprendía. Xen y Eriol se apartaron, dejando sólo a los dos hombres que no salían de su asombro. De pronto, Akino abrió los ajos y tras un grito, la luz como un rayo, se desprendió de su espada atacando a los hombres.

Uno de ellos no pudo evitar el golpe que lo hizo gritar y después desmayarse, cayendo de golpe al suelo. El otro, sin embargo, lo esquivó y de un salto se colocó junto a Akino, que débil como había quedado tras el hechizo no podo hacer nada cuando la agarró de la cintura y desapareció.

No!― Gritó Xen corriendo para agarrar al hombre antes de desaparecer, pero ya era tarde, había desaparecido con Akino.― Mierda! Dijo golpeando el suelo, donde había terminado tirado.― Hay que hacer algo!― Se giró para ver a su tío y a Hiraguizawa, ambos con sendas miradas preocupadas.

La vamos a encontrar.― Aseguró Shaoran furioso con sigo mismo, pues debió haberla detenido cuando vio su mirada furiosa, pero la preocupación por Sakura era mayor. Si a alguna de las dos le sucedía algo, no se lo perdonaría nunca.

Ahora debemos llevar a Sakura al hospital.― Dijo Eriol mientras le tomaba el pulso a Sakura preocupado.― Ha perdido mucha sangre.

Shaoran se adelantó a Eriol y la cogió en brazos para llevarla hasta el coche de Eriol.

Será mejor que llames tú a su hermano.― Pidió Shaoran mientras con ayuda de Xen, la metía en el asiento trasero del coche.

Continuará...

Sí, Sí, lo sé "actualiza pronto" No os preocupéis, no os voy a hacer sufrir mucho. lo prometo. Pero aviso desde ya, que tengo listos pocos capítulos, por lo que cuando se acaben, deberé actualizar más lentamente. No estoy dejando de escribir, no os preocupéis, pero escribir un capítulo tarda un poco (sobre todo si la inspiración no es la correcta). Bueno, todo queda dicho. Nos vemos!