PASO CINCO: LA CITA
—Con la semilla implantada, será cuestión de tiempo para que Chat Noir la invite a una cita —Imaginó Tikki con mirada soñadora.
—¿Y cómo harán eso? No es como que puedan ver a Chat Noir con una civil por las calles y sin akumas sueltos.
—No. Pero imagino que pueden hacer un picnic en la azotea de Marinette.
—¿Eso qué lo haría diferente de un momento normal en el que él la fuera a visitar?
—Que ambos sabrían que es una cita.
—¿Y después qué vendrá?
—La confesión.
¿Cómo habían cambiado las cosas tan abruptamente?
—Tengo que verme deslumbrante esta tarde.
—Claro.
Todo iba tan bien, ¿por qué me pasan estas cosas?
—¿Crees qué debería cambiar mi peinado? —La fémina se observó al espejo, acariciando su cabello.
—¿Por qué no?
Sólo quería ver cómo florecía una bonita relación entre Marinette y Chat Noir.
—Cierto. ¡Tengo que lavarlo!
—Por supuesto.
No es que no quiera ver a Adrien y Marinette juntos, pero sin duda es un paso para atrás.
—También necesito elegir mi ropa.
¿Qué va a ser Marinette cuándo le escuche a Adrien decir un chiste sobre gatos?
—¿Tu qué dices Tikki? ¿Pantalón o vestido?
—No lo sé.
O cuándo empiece a coquetearle descaradamente como ella dice...
—Yo tampoco. Me gusta este vestido, pero no sé a dónde iremos... ¿Qué tal si no es adecuado? —Comentó la azabache con un vestido rosa entre sus manos.
—Ese es un problema.
Y era un problema, al principio Marinette no lo notaría, estaba segura de eso. Después de todo estaría muy ocupada disfrutando su "suelo hecho realidad" como para notar cualquier cosa.
Pero lo haría con el tiempo. Y cuando eso pasará se sentiría engañada, aun cuando ella tampoco diga toda la verdad... ¿serían capaces de manejarlo ese embrollo?
¿Qué había hecho Plagg para que su portador actuará así? Cuando lo viera le jalarialas orejas como escarmiento.
Le dije que tuviera cuidado... ¿era mucho pedir?
—¿Me estás escuchando?
—¿Ah?
—Tikki, ¿estás bien?
—Perdón, ¿de qué estábamos hablando?
—De mi ropa, debo estar perfecta.
—Creo que estarás preciosa con lo que te pongas Marinette —La azabache sonrió divertida antes de seguir rebuscando en su armario.
—Marinette, ¿cómo te sientes con todo esto?
—¿Qué quieres decir Tikki?
—Bueno, Adrien te invitó a salir, ¿estás feliz?
—Por supuesto que estoy feliz, esto es tan... maravilloso, sorprendente, mágico.
—Impresionante, glamoroso, mítico.
—Sabes a lo que me refiero —El tono rosado en el rostro femenino era notorio.
No puedo romperle la ilusión, ¿verdad?
—Entonces deberías apurarte.
—¡Se hace tarde!
Quizá estaba entendiendo mal... ¿no? ¿Quién decía que después de eso Chat dejaría de buscar a Marinette?
Su plan todavía podía funcionar, lo presentía.
Por ahora sólo quedaba disfrutar la velada con su portadora.
Cuando Adrien llegó por Marinette se comportó educadamente, divirtiendo de paso a la catarina.
¿Era demasiado pedir que se hubiera comportado así el otro día?
Ese era un chico peculiar, sin duda.
Caminaron a paso lento, disfrutando la compañía del otro, sólo charlando.
Volviéndose una práctica normal en sus días libres y que tenían a la azabache más positiva que de costumbre.
Hasta que la encontró observado una fotografía de Chat Noir.
—¿Qué haces? —Preguntó con tremenda curiosidad.
—Sólo pensaba —Respondió vagamente, reafirmando la idea de que algo estaba pasando.
—¿En gatitos que no pueden bajar de las ramas de los árboles? —Supo que la azabache estaba preocupada cuando está no renegó de sus palabras.
—¿Crees qué este bien?
Sí, está en clases extra ahora mismo pero no debe tardar en venir por ti. Quiso decir.
—¿Por qué no lo estaría Marinette?
—No, sólo... pensé que volvería a venir.
—¿Esperabas que lo hiciera?
—Sé que no es lo más indicado. Pero...
—¿Sí? —Intentó animarla a continuar.
—Cariño, Adrien está aquí.
¿Tenía que llegar justo en ese momento?
—Vamos Tikki. El Louvre nos espera.
Gracias por leer, votar y comentar.Odien conmigo a wattpad y el hecho de no tener respaldo de esta parte. ewe
