Diez Miradas, Besos o Más que Regulus Black Consiguió
Autora: Yakumo Kaiba
Fandom: Harry Potter
Rating Fanfic: K+ a M (Slash)
Rating Chapter: K+
Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece. Ellos son propiedad de JK Rowling y la Warner Bros. Solo me pertenece la trama y redacción de este fanfic. Advertencia de Slash!
Notas: Basado en el Reto de 10Pairings, con Regulus Black como protagonista. En ciertos momentos está relacionado con mi fanfic "El más Joven de los Black", pero se puede entender por si mismo.
Diez Miradas, Besos o Más que Regulus Black Consiguió
XI-. Lily Potter .-XI
Era una calurosa tarde de sábado en agosto cuando Regulus se topó en medio del Callejón Diagon de frente con Lily Evans, después de más de dos años de la última vez que la viese en Hogwarts. Lily Potter ahora, al parecer por el anillo dorado que rodeaba su anular. La mujer iba acompañada de Alice Longbottom, caminando con la pelirroja que llevaba unos pesados libros en los brazos, mientras su acompañante llevaba un bolso de tela grande probablemente aumentado para cargar el resto de sus compras.
Los tres se detuvieron mientras los magos y brujas alrededor continuaban su camino esquivándoles sin darles importancia. Y quizás deberían dársela, porque ahí estaban tres miembros de las dos facciones que estaban llevando la guerra a todo el Reino Unido. Aunque no es como si ninguno pudiese probar aquello en contra del otro, ya que tanto los Mortífagos como la Orden se cubrían el rostro, pero ellos podían reconocerse con solo un vistazo. Podían olerse.
Regulus no dudaba que la bruja perteneciese a la Orden del Fénix, como se denominaba el pequeño grupo de resistencia del viejo Dumbledore. Lily siempre había sido una estudiante capaz y autosuficiente, y si James estaba dentro (lo que no dudaba ni lo más mínimo, aunque nunca se había enfrentado a él), ella no se quedaría atrás. Alice Longbottom tampoco iba a quedarse en su casa criando hijos mientras su esposo Frank iba a luchar las batallas que designarían el destino del Mundo Mágico, demasiado Gryffindor para eso. Solo las esposas Slytherin se quedaban en sus mansiones mientras sus maridos peleaban en las guerras, las leonas se volvían aurores junto con sus compañeros de vida. Regulus no pudo evitar admirarlas un poco por ello.
—Black, benditos sean los ojos que te ven. Todos creíamos que ya habías sido disecado como uno de los elfos en tu horrorosa mansión. Ya sabes, pasas demasiado tiempo desaparecido para un Sangre Pura de tu alcurnia—el tono ácido de Alice le recordó que aunque era una Gryffindor, también era una Sangre Pura, una que más de una vez visitó la Mansión Black para una de las fiestas que su madre disfrutaba tanto dar hacía tiempo. Alice no era como Lily, Alice era una traidora a su propia sangre mágica.
Se tomó un momento un momento para pensar en la respuesta más venenosa posible, cuando la voz suave y seria de la sangre sucia le interrumpió, acallando todos sus pensamientos. Solo pudo mirarle con incredulidad, observando sus grandes ojos verdes y los bucles que hacia su cabello rojo sobre sus hombros. Tuvo que preguntar qué es lo que había dicho una vez más, porque no podía creerlo.
—Dije que lamento la muerte de tu padre. Le dije a Sirius que debería haber vuelto a casa aunque fuese por el funeral, pero…
—Cállate —siseó de golpe el pelinegro mientras apretaba los puños, sintiendo como su magia se alteraba y la varita vibraba en su bolsillo—. Cállate, Evans, o no responderé.
Alice parecía mortalmente ofendida mientras que Lily solo le observaba desde bajo sus pestañas. Con lástima. ¡Maldita sangre sucia! ¡¿Quién se creía que era para venir a sentir lástima por él?! Jodida perra. Le hizo falta todo su autocontrol y recordar que no podía simplemente enviarle un Crucio en medio de una multitud, si es que planeaba seguir viviendo fuera de Azkaban.
—Su apellido es Potter, Black, y deberías agradecer que alguien siente algo de consideración por tu padre, que en mi opinión le hace mucho más bien al mundo mágico muerto que vivo.
—Alice —la mano de Lily se apoyó en el brazo de la auror, quien se calló sin dejar de enviar dagas asesinas en dirección a Regulus que no bajó la mirada ni por un instante.
Los ojos grises no las veían a ellas, veían el ataúd oscuro de Orión Black, quien murió por causas naturales apenas un año después de que su hijo menor se graduase de Hogwarts, unos meses después de que Regulus le preguntase sobre los Horrocruxes, y cuyo último consejo lúcido hacia su único heredero (ahora) había sido un «Abandona a Voldemort lo antes que puedas». Regulus se olvidó de la existencia de Lily Potter y Alice Longbottom junto con todo el Callejón Diagon por unos instantes, mientras veía como su madre había derramado estoicamente una sola lágrima, antes de girarse para salir del cuarto, presta a organizar todo el funeral como si fuese otro de los grandes eventos que esa mansión disfrutaba cada mes.
Solo un suave roce en su mejilla le hizo reaccionar, parpadeando antes de mirar como la pelirroja retrocedía luego de haber besado su mejilla con frescura. Si antes Longbottom había parecido impresionada, ahora estaba simplemente boquiabierta.
—Sirius lo lamentó también, aunque nunca vaya a confesarlo —le informó la bruja antes de comenzar a caminar con su mano libre de libros en el codo de su compañera, pasando por un lado de Regulus.
—Maldita Sangre Sucia —no pudo evitar susurrar el ex slytherin mientras sentía como su corazón se apretaba, odiándola con todas sus fuerzas, porque se mostraba digna frente a él, con el descaro de darle sus condolencias por su padre e incluso besar su mejilla, cuando le había robado lo único que siempre había querido.
Lily no se detuvo, aunque le escuchó, y Alice simplemente nunca supo de ese la multitud del callejón hubo devorado ambas figuras, Regulus simplemente se apareció de regreso a su hogar, mientras sentía como la zona de su mejilla donde esos labios se habían posado quemaba más ardientemente de lo que la Marca Tenebrosa jamás quemaría.
Y la odió. Por no poder odiarla realmente.
Continuará...
Sorprendentemente creo que me fue bien en mi examen de hoy. a pesar de dedicarme tres horas a escribir un pequeño One-Shot de Star Trek para relajarme, en vez de estudiar. Así que al final les traigo el cap de hoy a tiempo, con 10 minutos antes de ser sábado. Ya solo queda el último shot y ya llegamos al epílogo que cerrará todo. ¡Muchas gracias por leer, de nuevo! Pero un beso grandísimo a Neko, Adriana y Sarah por sus reviews, saben que son el alimento de los escritores. ¡Nos vemos mañana!
