Tiempo...
"Isabela, tu padre acaba de llegar"
"Gracias Clare" respondió Bella en francés a una de sus compañeras del conservatorio.
Ese día se encontraba realmente emocionada. Desde el día que había dejado a Edward en aquel aeropuerto en Seattle su vida había sido gris, disfrutaba ver a su padre feliz, a su lado; y también disfrutaba las horas que pasaba en el conservatorio. Pero por las noches, sus pesadillas la acosaban, un castigo divino creía ella, por haberle causado tanto dolor al ser que más amaba.
A pesar de eso, logró destacar en el conservatorio, su primer año no había sido fácil, además de estar hecha pedazos por dentro, se tuvo que enfrentar a una cultura y un idioma distinto. Pero cuando pudo superar eso, no hubo quien la superara en talento, siempre dejaba a todos impactados con su talento y ahora 5 años después ahí estaba en el auditorio de la Sinfónica de París, para dar a toda la ciudad, una demostración de su talento.
Cuando fue su turno de salir al escenario, se sintió nerviosa, tenía miedo de caerse antes de llegar, entonces recordó algo que le había dicho Edward cuando fueron novios. "Cuando estoy inseguro de tocar en público, simplemente me imagino solo en nuestro prado, tocando solo para mí, o bueno – sonrío – para nosotros"
Con ese pensamiento avanzó por el escenario y tocó como sólo ella podía hacerlo, su mente era noble y casi la dejaba respirar el olor del bosque, de las flores, de él.
Al terminar su interpretación, el público se desvivía en aplausos. Y ella sonreía agradecida, cuando pasó tras bambalinas, su padre ya la esperaba con un gran ramo de flores.
"Felicidades Bells, has estado maravillosa" le decía mientras la abrazaba.
"Gracias papá, no lo hubiera logrado nunca sin tu apoyo" cuando dijo esto, sintió que alguien más la veía. Alzó la cabeza y lo vio, ahí estaba, con su sonrisa torcida favorita y su verde mirada quemándola. Ella se liberó del abrazo de su padre y corrió hacia él.
"ED…" desapareció, no había nadie ahí. Era solo una ilusión.
"¿Qué pasa hija?" le preguntó Charlie al alcanzarla.
"Nada, creí ver a alguien, pero me confundí" su cara estaba descompuesta, pero tenía que luchar por poner buena cara para no preocupar a Charlie. Después de eso se fueron a cenar, aunque lo único que quería Bella era llegar a su casa y dejar que el hoyo en su pecho se hiciera más grande.
-O-
"¿Quién es ella?" Le preguntó a Edward la mujer que reposaba en su cama, desnuda y semi cubierta por las sabanas.
"Nadie" respondió Edward, que se estaba vistiendo.
"¿Es una de tus ex?" insistió la mujer.
"Devuelve eso donde lo encontraste, por favor"
"Como quieras" ella se levantó de la cama y lo abrazó por la espalda, recorriendo su pecho y besando su cuello "Y ya sabes ¿qué vamos a hacer esta noche?"
"¿qué tiene de especial esta noche?" respondió frío, liberándose del abrazo.
"Pues pensé que haríamos para celebrar que hoy te gradúas"
"Está noche cenaré con mis padres y con mi hermana"
"Hasta que por fin se me va a hacer conocerlos, espero que me dé tiempo para estar lista"
"No te preocupes, iré solo" la mujer se sorprendió.
"Edward, llevamos más de un año saliendo, y no conozco a nadie de tu familia" le reclamó
"Es que no tiene caso"
"No lo que no tiene caso, es que yo siga perdiendo mi tiempo contigo" la mujer tomó sus cosas, se medio vistió y salió del departamento, hecha una furia.
Edward se quedó ahí, viendo cómo se marchaba y no hizo nada. La verdad es que poco le importaba, o mejor dicho, no le importaba nada.
Después de unos minutos sacó la fotografía, que había descubierto la mujer que lo acompañaba. Ahí estaba él con Bella atrapada en sus brazos, perdidos en sus miradas, al fondo se lograba ver ese prado que tanto amaban y en el que fueron tan felices.
No lo pudo evitar y las lágrimas cayeron sobre su rostro, a pesar de los años, él la seguía amando y la extrañaba tanto.
Desde el día en que Bella se fue, algo en él murió, sólo se dedicaba a ser el mejor en la universidad y lo había logrado, pero en lo que se refería a alguna mujer en su vida, no se encariñaba con nadie.
Muchas veces le dijo a Alice:
"Mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarla, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones...Y entonces ella cruzó mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantes y belleza. Cuando ella s e fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido"
En días como ese, en los que el dolor lo superaba, le gustaba tocar el piano. "Cada vez que toques el piano, sabré que estas pensado en mí" le dijo Bella poco antes de irse. Empezó a tocar las notas de una canción que compuso poco después de su partida.
Estoy a punto de emprender un viaje
con rumbo hacia lo desconocido
no se si algún día vuelva a verte
no es fácil aceptar haber perdido.
Por más que suplique no me abandones
dijiste no soy yo es el destino
y entonces entendí que aunque te amaba
tenia que elegir otro camino.
De que me sirve la vida
si no la vivo contigo
de que me sirve la esperanza
si es lo último que muere
y sin ti ya la he perdido.
De que me sirve la vida
si eres lo que yo pido,
voy detrás de tu ternura
pero no me queda duda
que me dejas sin tus besos.
Escucha bien amor lo que te digo
pues creo no habrá otra ocasión
para decirte que no me arrepiento
de haberte entregado el corazón.
Por más que suplique no me abandones
dijiste no soy yo es el destino
y entonces entendí que aunque te amaba
tenia que elegir otro camino.
De que me sirve la vida
si eres lo que yo pido,
voy detrás de tu ternura
pero no me queda duda
que me dejas sin tus besos.
En la noche, tal y como estaba planeado fue a cenar con sus padres. Esme y Carlisle estaban muy emocionados por su hijo, se sentían realmente orgullosos, había logrado superar el record impuesto por su padre en cuanto a notas, y eso era algo increíble.
Alice como siempre, dando sorpresas a sus padres. En unos meses más se iría a Italia, a ser asistente con uno de los grandes diseñadores de Milán.
"Me siento muy orgulloso de ustedes, creo que esto merece un brindis" dijo Carlisle al levantar su copa de champagne.
"Por Edward y Alice" agregó Esme. Sus hijos los siguieron y después de unos momentos Carlisle hablo de nuevo.
"Y bien Edward, creo que ahora llegó el momento de darte tu regalo de graduación" Carlisle le entregó un sobre.
"Papá hacer residencia, no es un regalo de graduación, es una obligación" respondió al ver que el sobre contenía la aceptación para hacer su residencia e iniciar su especialidad en pediatría.
"Quieres terminar de leerlo, por favor" Edward continuó leyendo y se detuvo cuando vio la palabras Londres. Sus ojos se abrieron como platos, y no logró comprender.
"¿Qué significa esto?"
"No pude conseguir algo más cerca de París, pero creo que Londres no está mal" le contestó Carlisle con una amplia sonrisa en el rostro.
"París, papá muchas gracias"
Edward no lo podía creer, su padre le había conseguido un lugar en el mejor hospital de Londres, y ahí empezaría su especialidad para ser Pediatra cómo siempre soñó; pero sobre todo es que Londres estaba a unos kilómetros de París, donde estaba su Bella.
-O-
"Alice:
Te tengo excelentes noticias, a mi padre me dijo que le han ofrecido una investigación en Moscú, y lo ha aceptado, por fin dirigirá su propia investigación. Nunca lo había visto tan feliz, se que será algo complicado, sobre todo por el idioma pero creo que podremos superarlo. Además que en el Conservatorio me han conseguido un lugar para transferirme al Conservatorio de Moscú, es un sueño poder estudiar en la mejor escuela del mundo. No te preocupes me daré el tiempo para que en las siguientes vacaciones pueda visitarte en Milán.
Te quiero mucho y espero que me cuentes cómo te ha ido.
Bella"
Alice no podía creerlo, el destino se veía cada vez más cruel con Bella y con su hermano.
Él había viajado ese mismo día a Londres con la esperanza de reencontrarse con Bella y ahora eso sería realmente imposible.
"Alice:
Acabo de instalarme en mi departamento. El lunes me reportaré en el hospital, pero ahora lo único en lo que pienso es en verla de nuevo. Con todo esto del viaje, me ha faltado, que me des su dirección exacta. Por favor Alice, responde lo más pronto posible, entre más pronto la vea, más rápido terminará mi agonía.
Te quiere. Edward"
Esos dos siempre ponían a Alice en todo tipo de predicamentos, ahora a ella le correspondía decirle la terrible noticia a su hermano y no tenía ni la menor idea de cómo hacerlo, sin provocarle tanto dolor.
"Edward:
No sé ni cómo decirte esto, pero, Bella ya no vive más en París. Apenas acabo de recibir el correo donde me dice que se ha mudado con su padre a Rusia.
Hermano, ella solo quiere que seas feliz y entenderá si tú rehaces tu vida. Te quiero.
Alice"
Edward leyó el correo de Alice, con un dolor inmenso, sus esperanzas habían sido rotas por última vez, estaba harto, desesperado, por más que tratara siempre había algo que lo separaba de Bella y él ya no podía más. Si ella así lo quería, él reharía su vida y trataría de ser feliz por los dos, como alguna vez se lo prometió.
"Te voy a demostrar que puedo ser feliz" se dijo así mismo.
Canción: De que me sirve la vida de Camila
Gracias a Loquibell, Aliswan11, Bere-cullen, Mrs. Black UbT, e Iga Emo - 12L, por sus reviews que me dan ánimos para escribir, aún cuando llego cansada de mis estancias.
Actualizo más o menos a mitad de semana, y chicas de los reviews para uds habrá una pequeña sorpresa un pokito antes. así que no dejen de hacerlo =D
