Siento haber tardado en publicar este capítulo, espero que lo disfruten y muchas gracias por sus comentarios y sobretodo por leer


Capítulo 11

Esa confesión no se la esperaba. Cierto era que aclaraba la actitud del peli verde, pero ver a aquel, en un principio, rudo muchacho, con la cabeza gacha y la mirada perdida, pero cargada de sentimiento, le tocó la vena sensible al pelinegro, y en parte podría ser porque, en cierto modo, lo comprendía.

- Bueno… no me lo esperaba, pero tampoco se va a acabar el mundo; además, tiene que ser un puntazo a la hora de los exámenes- intentó quitarle gravedad al asunto el ojeroso.

- Ya… es como tener clases particulares pero más duras- dijo con una tenue sonrisa Zoro. Se prolongó un silencio, tiempo en el cuál Law reflexionó.

- Siento meterme pero… Tú no estás así por esto que me acabas de contar ¿no?

- No… es una historia muy larga, pero resumiendo es… e-es que… ¡que me gusta Mihawk, pero él está saliendo con ese estúpido pelirrojo que tenemos como tutor y lo peor es que tuve que enterarme de eso para saber que lo amo, y no puedo contárselo a nadie porque les he estado engañando a todos desde hace 4 años porque nunca les he dicho que nuestro profesor de Literatura es mi tutor legal y que vivo con él en el ático de un lujoso edificio! ¡Aaaah!- exclamó Zoro mientras articulaba con las manos todas sus emociones contenidas, para, por último, apoyarlas sobre sus cabellos tirando ligeramente de ellos.

La perplejidad que en ese momento se marcó en la cara del pelinegro hizo que el otro se sonrojara violentamente mientras apartaba la mirada. Si lo anterior ya era raro, lo de ahora parecía todo un culebrón.

- A ver que yo me aclare… Vives con Dracule.

- Sí.

- Te gusta Dracule.

- S-sí- afirmó sonrojado.

- Dracule está saliendo con Akagami.

- Seee- masculló enfadado.

- ¿Y cuándo te enteraste que estaban juntos?

- Cuando me fui de casa de Luffy ayer…

- Por eso es que quieres evitar a toda costa encontrarte con él, porque prácticamente te acabas de enterar…- dijo lo último más para sí mismo.

- Si…- suspiró para sí mismo.

- Bueno, te puedes quedar a dormir en casa de Luffy, a fin de cuentas es tu mejor amigo ¿no?, por lo menos hasta que te calmes.

- … No puedo… se dará cuenta, acabaré derrumbándome como ahora y sabrá que soy una gran mentira.

- Como ya te he dicho, yo no te conozco, ni tampoco a Luffy, al menos no mucho, pero si de algo puedo estar seguro es del gran afecto que sienten el uno por el otro, y no creo que pase nada si le explicas las cosas…- las palabras del ojeroso hicieron reflexionar a Zoro hasta anunciarse el cambio de hora.

Al poco tiempo de sonar el timbre que separaba el recreo de la cuarta hora, los patios, bibliotecas, y clubes estaban vacíos. Todos los alumnos sin excepción se habían dirigido a sus aulas con el pesar de volver a dar clases, mas aún se podía divisar en el patio trasero del instituto, y justo pegado al muro que separaba a esta institución de la vía pública, una cabellera negra intentando fugarse del sitio.

- ¡Ace! ¡Baja de ahí ahora mismo!

- ¡Shhhhh! ¡Cállate me van a descubrir!- susurró el pecoso.

- ¡¿A dónde piensas ir?! No seas estúpido y vamos a clase- insistió ya un poco más bajo.

- Voy a ir a por Sabo- respondió ya casi llegando a la cumbre de la muralla.

- No seas majadero y baja ya- dijo agarrándole el pie.

- ¡Suéltame Marco me voy a caer!

- Si bajaras no te estaría sujetando- exclamó el rubio tirando de él.

- ¡Que me sueltes!

- ¡Baja!- exclamó tirando todavía más fuerte, lo que provocó la caída del pelinegro.

La acción fue simple y la gravedad hizo su trabajo, consecuencia: Ace encima del pobre Marco que había amortiguado la caída del otro a costa de un hermoso chichón.

- Muy bonito Marco- dijo el pecoso inflando sus mofletes y apartando la mirada del rubio.

- No, si al final tendré yo la culpa- reclamó por lo bajo frotándose la cabeza.- Ahora, ¡¿serías tan amable de quitarte de encima?!- espetó enfadado.

- No. Estoy cómodo- le respondió divertido mientras le clavaba la mirada.

- … - Marco se sonrojó levemente.- "Esto no me puede estar pasando a mí" ¿Ya se te olvidaron las prisas que tenías?- finalizó arqueando una ceja, no podía seguir de aquella manera o ganaría ese diablillo con pecas.

- ¡Es verdad!- exclamó Ace para ponerse en pie y seguir con lo suyo, pero Marco fue más rápido; sin dejarle levantarse, aprovechó su propia fuerza y cambió los roles, agarrando al moreno de las muñecas.- ¡¿Pero qué haces?! ¡Suéltame!- pataleó Ace.

- ¡No! y déjate de niñerías- al otro se le cambió el semblante, siempre que Marco se ponía serio su cuerpo se tensaba, sabía de lo que era capaz el rubio.- Por mucho que vayas en busca de Sabo, ¿qué harás cuando llegues a casa de sus padres? Sabes perfectamente que no te dejarán entrar, además, ¿qué pensabas hacer con Luffy cuando no te viera a la salida del colegio?- al pecoso se le abrieron los ojos como platos, tenía razón, no había pensado en eso. Marco aflojó sus muñecas mientras Ace apartaba la mirada.- Dale tiempo al tiempo Ace- volvió el pecoso a clavar sus iris castaños en el rubio-, todo se solucionará, ya verás- dijo con una cálida sonrisa mientras se levantaba y le tendía una mano para que él hiciera lo mismo.

- … - Aceptó el gesto y le dedicó una amplia sonrisa.- Tienes razón, vamos a clase.


Tras otras tres largar clases por fin el reloj marcaba la tan ansiada hora de salida y todos sin excepción iban abandonando las aulas. En la entrada de aquel infierno, según muchos, se distinguían dos figuras expectantes, a lo lejos, hacia el interior de la institución, también se podían distinguir siluetas acercándose con gran jolgorio.

- ¡Aceeeeeeee!- gritaba un eufórico Luffy corriendo a gran velocidad.

- Oh no- se lamentaba Ace preparándose para el impacto.

- Ace se prepara para la colisión, ¿logrará parar a Luffy?- comentaba Marco chistoso imitando a un comentarista deportivo.

- Muy gracioso- lo miró el moreno haciéndole una mueca.

- Aquí llega- le respondió, pero no logró reaccionar a tiempo, lo que permitió que el pequeño lo derribara en un intento por abrasarle.- Luffy 1, Ace 0. Final del partido.

- Te odio- le dijo por lo bajo al rubio, a lo que el otro le respondió con gesto divertido.

- Ace, ¿y Sabo?- le preguntó con algo de preocupación en su rostro mientras los que acompañaban al menor terminaban de llegar.

- No sé, supongo que nos estará esperando en casa.- dijo mientras se levantaba.

- Vale- le respondió el menor con una amplia sonrisa como sólo él sabía hacerlo.

- Entonces, ¿nos vamos?- preguntó el rubio viendo que el resto ya estaba allí y que los dos hermanos estaban en pie.

- Sííí- gritó como de costumbre un alegre Luffy, mas al contrario que la mayoría, Zoro no se sentía capaz de emprender el camino a casa. Esto fue notado por todos, Law el primero, que ya se disponía a marchar por su calle. Zoro se inquietó más al saberse objeto de todas las miradas.- Zoro… ¿qué haces?

- Yo…

- ¿No se lo has dicho?- intervino Law.- Es que va a venir a mi casa a dormir, porque me pidió que le explicara una cosa de matemáticas y como la casa queda lejos le dije que ya si eso se quedara a dormir- explicaba el ojeroso con gran convencimiento.- Y seguro que como no quería meterme en un compromiso no os ha dicho nada, ¿verdad?

- Si, es que no quería incomodar a Law, porque algunas personas…

- ¡Yo también quiero ir! ¡Yo también quiero dormir en casa de Trafy!- exclamó el monito.

- … se invitan solas, y no quería incomodarle…- terminó la frase Zoro cada vez más tenue.

- Lo siento Luffy, pero mi apartamento es pequeño y no cabe tanta gente, otro día si quieres, y si cae viernes mejor, te quedas tú, te lo prometo- explicó Law convincente.

- Está bien…- refunfuñó el pelinegro.

- Bueno, si es posible, a mi también me gustaría ir, y tranquilo me conformo con una esquinita de tu ca-

- ¡Ni de coña!- exclamaron el cabeza de piña y Law a la vez en respuesta a la proposición del pecoso.

- Pero si me conformo con muy poco, y te juro que no te sobo ni nada- seguía insistiendo Ace.

- ¡Y voy yo y me lo creo! Tira anda, tira- le contestó el rubio cogiéndolo por la solapa de la camisa para que emprendiera el camino hacia su casa, a lo que les siguió el resto con gesto divertido mientras se despedían de los otros dos. Habiendo perdido de vista al grupo, el peli verde miró a Law con asombro.

- ¿Por qué has dicho algo así?

- Zoro, no estás en condiciones de irte a tu casa, y al final lo que vas a conseguir es empeorar las cosas con Dracule, porque aunque no conozca los detalles, algo me dice que se están malentendiendo las cosas; llámalo presentimiento- explicaba el ojeroso.- Así que te ofrezco un lugar donde calmarte y pensar, vivo solo, no te molestaré mucho, y si es verdad que vas mal en matemáticas también te puedo ayudar- ironizó por último el pelinegro. Por su lado Zoro no daba crédito, pero le reconfortó el apoyo que el otro le brindaba.

- Gracias- dijo el peli verde antes de tomar camino hacia la casa del ojeroso.


Al mismo tiempo, en casa de Zoro, un preocupado Mihawk parecía subirse por las paredes. No era normal que el chico tardara tanto en llegar. Cierto que, por todo lo sucedido, era lógico que retrasara lo más posible el llegar a la casa o encontrarse con él, pero también era por todo lo sucedido, que el pelinegro estaba cada vez más nervioso. Sonó su móvil. En la pantalla pudo leer Zoro por lo que se apresuró a descolgar.

-¿Zoro?

- Mihawk soy yo…- habló algo temerario el peli verde.- Mira, que me voy a quedar a dormir en casa de Law porque me va a ayudar con unos ejercicios de matemáticas y me dijo que si quería podía, así que le dije que si y eso…- hablaba todavía en tono bajo el menor.- Mañana por la mañana pasaré por casa antes de ir al instituto para coger las asignaturas de mañana que no tengo aquí y algo de ropa…

- … Vale, si es para eso está bien, aunque la próxima vez llama antes, me tenías preocupado- habló el pelinegro en tono suave.

- Si, lo siento. Hasta mañana.

- Hasta mañana- respondió el ojos miel para luego colgar al igual que su interlocutor.

Aunque la llamada le había tranquilizado en ciertos aspectos, también le estaba planteando nuevas preguntas; mentira no era que al peli verde le costase todo aquello que tuviese números, pero que recién iniciado el curso ya tuviera dudas o ejercicios no lo tenía muy convencido, ni si quiera él mismo les había marcado nada de su asignatura. Más extraño era que fuese el nuevo, conociéndolo desde hace apena días, el que le prestase su ayuda, cuando el que siempre se ocupaba de ello era Chopper. Mihawk no paraba de sopesar todo aquello que pasaba por su mente, aquella situación no le gustaba, no le gustaba estar de aquella manera con el menor. Un sentimiento de culpa empezaba a inundarlo.

- "¡Por qué habré dicho esa dichosa frase!"- pensó el pelinegro.- ¿Y qué pasa si así lo fuera? - dijo con retintín-, que bueno eres Mihawk- habló solo mientras se sentaba derrotado en la sala.


Unos minutos antes, en otra casa de la ciudad, dos hermanos morían de la preocupación. Era extraño que el rubio no hubiese contactado con ellos, más sabiendo lo previsor que era. Habían intentado contactar con él llamándolo al móvil, pero salía el buzón; Ace cada vez estaba más nervioso y fuera de sí, lo cual hacía que Luffy estuviera incluso peor, se mantenía en silencio. El mayor iba de un lado a otro de la estancia, no paraba quieto.

- Ace, ¿puedes venir conmigo un momento al piso de arriba?- le preguntó Marco, que preocupado por el estado de los dos hermanos, les había acompañado hasta casa para saber si el otro rubio había vuelto.

- ¡Marco no es el momento!- le gritó enfadado a causa de su preocupación. El otro se puso serio.

- Si, es momento, vamos.

- ¡Te he dicho…

- ¡Ahora!- Ace comprendió que no era una tontería y le siguió hacia el piso de arriba. Luffy se quedó donde había estado desde un principio, sentado en el sofá con las rodillas flexionadas.

Una vez estubieron en la planta superior Marco empezó a hablar.

- No sé si dentro de tu preocupación te habrás dado cuenta de que lo único que estás haciendo es poner cada vez más nervioso a Luffy. Serénate y haz lo que puedes hacer ahora mismo, que es tranquilizar a tu hermano menor, y deja de pensar en lo peor. Así no solucionas nada- el pecoso no tenía palabras, simplemente cayó abatido contra la pared hasta quedar sentado en el piso. Estaba tan ofuscado con todo aquello que no se había percatado de aquel detalle. Marco se agachó hasta quedar a su altura y con una de sus manos levantó el rosto de Ace para que lo mirase.- Tómate un tiempo para serenarte y después baja, y por una vez, haz el papel de hermano mayor responsable que sé que eres capaz de hacer- dijo con una dulce expresión que hizo temblar a Ace.- Voy a ver cómo está Luffy, baja cuando estés preparado- añadió mientras se levantaba con gran pesar por tener que soltar el rosto del moreno.

El rubio bajó las escaleras hasta el segundo piso, en el cual nada había cambiado, ni siquiera el ánimo del pequeño pelinegro. Se acercó a él y se sentó a su lado posando una mano sobre su cabellera azabache, revolviéndosela.

- Luffy…- ante la llamada del mayor levantó la mirada del piso, sin expresión en el rostro.- Tranquilo, todo va a estar bien, ya verás como a Sabo no le ha pasado nada, seguro que sus padres lo tienen incomunicado por alguna razón…

- Pero Ace…- dijo triste el pequeño.

- Tú sabes cómo es Ace, a veces se preocupa tanto que se ciega, y aunque puede ser una de sus mejores cualidades, de vez en cuando se descontrola- respondió con una expresión dulce, como la que se les da a los recién nacidos.- No le des más vueltas, ¿sí?- el pelinegro respondió con una de sus características sonrisas.- Así me gusta- dijo Marco volviendo a revolver su cabello.

- ¡Ey, Luffy!- llamó Ace al pequeño desde la cocina.- ¿Quieres comer algo?- preguntó con una gran sonrisa. Luffy lo miró.

- ¡Shishishishi!- rió escandalosamente el menor.- ¡Claro!- dijo para dirigirse hacia su hermano mientras el rubio le dedicaba una amplia sonrisa a su amigo, que lo miró con gratitud.

Fue entonces cuando sonó el timbre sobresaltando al mayor de los hermanos, que contuvo el impulso de correr hacia la puerta gracias a una mirada de su rubio amigo. Tranquilamente se dirigió hacia el umbral de la casa usando todas sus fuerzas para reprimir su nerviosismo. Posó la mano sobre el tirador y abrió la puerta.

- ¡Hola familia!

- Oh…, eres tú…- Ace trató de reprimir la ansiedad que se estaba acumulando en su pecho, mas esto no pasó desapercibido para el pelirrojo.

- ¿Ace?

- ¡Shanks!- el menor corrió hacia su profesor pero al contrario de lo que hacía normalmente tomó su brazo arrastrándolo escaleras arriba con la mirada baja.- ¡Vayamos a jugar a mi cuarto!

Por su parte el pecoso no se había movido del sitio, manteniendo la mirada fija en el vacío. Hasta que notó en su hombro el cálido abrazo del rubio, que lentamente cerró la puerta y tomó el mentón de su amigo.

- Ace…, vendrá, no te preocupes, volverá… ya lo verás.

En el piso de arriba el menor había arrastrado al otro hasta su habitación, cerrando la puerta para luego echarse en brazos del mayor temblando y romper a llorar.

- ¡Shanks!- jadeó Luffy.- ¡Sabo no ha vuelto! ¿Va a volver verdad? ¡¿Verdad que sí?!- el pequeño se aferraba con todas sus fuerzas a la camisa del pelirrojo ocultando la cara en su pecho.

- Luffy…- Shanks ya había dejado caer su cartera para poder sujetar al menor, que se le escurría entre los brazos, llegando finalmente los dos al suelo.- Tranquilo, no pasa nada, claro que volverá…

- ¡Pero no ha llamado! ¡Él siempre llama!

- ¡Luffy!- exclamó sujetándole la barbilla para que lo mirase.- ¡Ya! Todo va a estar bien, Sabo vendrá pronto, se habrá retrasado por cualquier motivo- la exaltación del mayor hizo que el otro cesara en sus sollozos y convulsiones debidas al llanto, fijando su mirada en los ojo del pelirrojo, que lo abrazó fuertemente contra su pecho.- Todo irá bien…- volvió a tomar la cabeza de Luffy para levantarla y secar los surcos de sus lágrimas.

- …Lo-lo siento… Es que, no quería llorar delante de Ace, porque él también está sufriendo y no quería ponerlo más triste…

- Lo sé, no importa. Ahora serénate y bajemos a esperar a Sabo, ¿sí?

Cuando por fin bajaron, la atmósfera se había relajado, Ace y Marco tomaban un café tranquilamente, aunque la situación no fuera como para montar una fiesta al menos los temas de conversación eran desviados de todo lo referente a Sabo para relajar la tensión de los hermanos, sin embargo, eso no significaba que los otros dos estuvieran totalmente tranquilos.

Poco más de media hora pasó hasta que volvió a sonar el timbre, y como si esa fuera la señal que estaba esperando Luffy corrió a abrir la puerta. Temblando tiró del pomo y sin esperar invitación se tiró a los brazos del que estaba al otro lado. Ace, al reconocerlo, también se levantó raudo de la mesa del comedor y apresuró el paso hacia la entrada de la casa para abrazar bruscamente al sujeto.

- ¡No vuelvas a hacer esto NUNCA! ¡¿Me entiendes?! NUNCA.

- Lo siento chicos de verdad que lo siento.

- ¡Sabooooo!- gritó el pequeño entre sollozos mientras Shanks y Marco sonreían ante la escena.

Tras haberse calmado la situación todos se sentaron en el salón para escuchar lo que el rubio tenía que decirles.

- Ace, Luffy… siento mucho no haber llamado antes, pero mis padres me incomunicaron.

- Pero ¿por qué? Nunca antes habían llegado a esos extremos, y mucho menos dejarte sin clases- habló el pecoso algo acelerado.

- Eso es por lo que conseguí que me dejaran volver, para explicaros, y es algo que me alegro que ustedes también vayáis a escuchar- dijo mirando al otro rubio y al pelirrojo.- Me retuvieron durante tanto tiempo porque tenían que arreglar unos papeles para… para mi traslado a… a Londres.


Eso ha sido todo, como novedad si vais a mi perfil encontrareis el link a mi página de Tumblr donde me podréis hacer preguntas acerca del fic o de mí misma también colgaré allí algunas cositas relacionadas con el fic, futuros proyectos y demás ^^ Nos leemos! nwn