Hola humanos! ha pasado tiempo, mucho tiempo XD bueno, cada uno tiene sus razones, la U a estado difícil y esta semana me voy a terreno 7 días, para lo que tuvimos que preparar muchos trabajos que vamos a hacer allá... así que repartir el tiempo entre trabajos, estudios, lol y escribir, bueno, no resultó mucho XD de echo lamento que este cap sea como es tomando en cuenta la espera, pero necesitaba hacer un capitulo nexo entre la idea principal que tengo y el resto y esto era lo que necesitaba así que era necesario , lamento la espera, de verdad, trataré de avanzar más rápido en los capitulos que quedan, igual que las batallas en la base enemiga, no voy a sobreextender esto o se va a ir al demonio XD

Gracias por seguirme y por sus comentarios!

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Capítulo 11: Cobra sentido que a los locos los encierren.

Cailtyn POV

-Si hubiese hecho una lista hace dos días de los cien primeros lugares en los que habría pensado en hacer el amor contigo por primera vez, creo que nunca habría adivinado este.

Dije, mi mejilla estaba apoyada en su cálido pecho mientras escuchaba el constante tamborileo de su corazón, estaba rodeada por sus brazos fuertes y protectores que acariciaban con dulzura mi espalda.

-Probablemente habría estado entre mis primeras veinte, sin embargo. Este lugar me hace sentir segura, siempre, ya fuese de otros bandidos, o de cierta personita-dijo mientras tocaba mi nariz, me reí un poco y me estiré para que me diera un beso, después nos quedamos mirando largo rato sin decir nada. Sumergidas en los ojos de la otra, descifrándonos.

-Se está haciendo tarde.-apunté volviendo a la realidad, la luz tenía un matiz mucho más dorado ahora.-¿crees que sea seguro salir?

-Tsk, yo me quedaría aquí contigo el resto de la semana… Pero respondiendo a tu pregunta, sí, podemos irnos si quieres. De todas formas aquí no llega la señal y nadie sabe dónde estamos. Y esos hijos de perra no se van a ir a ningún lado tampoco.

Asentí, pero ninguna las dos se movió. De hecho habíamos ignorado a nuestros estómagos por largo rato, reticentes a movernos de aquella incómoda colchoneta que se había transformado en... el lugar de los echos. Tampoco teníamos comida y a mi guerrera le estaba haciendo mucha falta.

-Ve el lado positivo, no robaron mi billetera-bromeé- así que ¿qué te parece si nos cambiamos en casa y salimos a cenar?

Mi oficial favorita sonrió cerrando los ojos mientras su estómago gruñía de nuevo; me arrimé más y rodeando su cuello con mis brazos la besé largo rato antes de quitarme de encima y comenzar a ponernos nuestras ropas, dándonos miraditas sonrientes de cómplices mientras lo hacíamos, por la cara que tenía sabía que había saltado el muro de la inocencia en ese respecto y que debían de estar pasándosele por la cabeza unas cuantas ideas, me preguntaba con curiosidad cómo iba a ser esa Vi… quizás tendría que encontrar un sinónimo de ''insistente'' que comenzara con ''vi''

Caminamos tranquilamente el trayecto de vuelta al auto, bastante considerando la zona en la que estábamos y la hora, llevaba tomado su codo a falta de poder coger su mano.

El anciano seguía sentado en el porche, humo flotando de su cigarro. Aun faltaba media cuadra para llegar.

-¿Quién es él?

-Nadie en particular, les ayudé a él y a su esposa en una ocasión y me invitaron a almorzar, se hizo algo así como un ritual, ya sabes, me daban la bienvenida a su casa y yo los protegía.

-Eso es muy tierno.-''debían de ser algo así como sus abuelos''

-Bueno… ya sabes, ellos tenían una hija de mi edad a la que no sé por qué, les recordaba. A veces me llamaban por su nombre.

-Oh ¿y qué fue lo que le sucedió?

La sentí dudar.

-Estuve ahí, con ella en mi regazo, cuando murió. Le dispararon luego de asaltarla y… la ambulancia nunca llegó, los abuelos llegaron con el alboroto y yo les prometí que la cosa no terminaría así. Así que me las arreglé para seguirles la pista a los tres y… después de realizar cirugía plástica podría decirse que cobré su venganza.

Razoné tres segundos masticando la trágica historia.

-¿Los mataste?-sus dedos se movieron ligeramente, tragó saliva y miro al frente.

''Sí, lo hizo''

-No me fijé en si seguían respirando, la verdad. Los golpeé hasta el infierno. Quizás sí.-me miró de reojo-ahí me gané esa marca de aquí-dijo, quizás para distraerme, señaló un punto en su pierna, asentí, lo recordaba.

-¿Te sorprendería saber que yo he dado muerte a más de un criminal? Digamos… ¿a unos treinta y ocho, en siete años?

Al juzgar de sus ojos muy abiertos fijos en mí supuse que sí.

-Si la vida de alguien peligra por su causa, bueno, soy una francotiradora, jalo el gatillo y sea donde sea que llegue la bala es demoledora. Algunos dirían que es más limpio que hacerlo a puñetazos, pero al final no cambia mucho. Si puedo evitar una confrontación peligrosa para los demás, debo disparar.

Ella silbó en un tono de admiración.

-¡Vi, muchacha! ¿dónde habías estado? ¿y te robaste un carro de policías? ¡te vas a meter en problemas de nuevo!

Mi compañera levantó una mano para saludar en conjunto con esa hermosa sonrisa de inocencia.

-Nop ¡trabajo ahí! ¿te lo crees?

-Vaya, eso es asombroso ¿y qué hay de ella?-dijo apuntándome a mí sin dejar de sonreir.

-Ella es Caitlyn, trabajamos juntas y…

Se acercó al anciano susurrándole.

-Y también es mi novia.

-Ja ja ja ja, pequeña picarona, desapareces y regresas con una chica linda y un trabajo como ese.

Yo sonreí siguiéndoles la corriente hasta que Vi se despidió y subimos al auto.

-Es muy amable-comenté, despidiéndome mientras ella pisaba el pedal y nos alejábamos de la casita.

-Sí, me agrada también. ¡A casa!

Sonreí y me arrimé a ella para darle un beso en la mejilla.

-Debería cobrarte una multa por distraer al conductor.

-Podría sobornarte.-dije bajando el tono, acariciando suavemente su mentón.

-Mi jefa me despediría si hiciera eso.

-Lo que ella no vea no tiene que saberlo.-seguí. Le di otro beso bajo el oído y me retiré, después de todo tenía razón.

Llevábamos la mitad del trayecto cuando el auto sonó extraño un, dos, tres veces y se apagó por completo envuelto en una nube de humo negro y quedándose parado, nos quedamos a la mitad de la calle, evitando las bocinas solo por ser policías.

Suspiramos al mismo tiempo.

-Daré una mano con el tráfico, ve si puedes encenderlo o movámoslo al lateral de la vereda.

Vi asintió y después de poner un cono naranja me puse a dirigir el tránsito, ahora que lo miraba mejor, nuestro auto había recibido un montón de disparos ''pero que manejo del rifle tan deficiente''

-Bueno Cupcake, además de tener un neumático reventado, de habernos quedado sin parabrisas, ni radio, una o dos balas le dieron al motor y a la batería, está muerto. Lo empujaré, cúbreme.

Asentí mientras ella agarraba el manubrio y recargaba su peso en ese lado del auto, moviéndolo hacia un lugar habilitado para estacionar.

-Eso no va a salir de nuestra paga ¿verdad?

Me reí-No, designaré otra patrulla para nosotras y esta… bueno, creo que la daremos de baja.

En ese momento llegó el taxi que había pedido nada más bajar del auto y nos llevó a casa, ya llamaría a una grúa para que retirasen el auto.

-Uff, me duele todo.

Dijo Vi mientras dejaba caer pieza por pieza de armadura a los pies del sillón, recostándose mientras estiraba los brazos, me senté a su lado y le acaricié el cuello para consolarla, ella simplemente me miró.

-Ya informé de todo a la comisaría. Está atardeciendo, pero igual me gustaría cenar afuera ¿te parece?

-¿Yo, rechazar comida? Ni por error.

Vi POV

¿Alguna vez han tenido un vicio? No sé, chocolates, cigarros, morder tus uñas o quizás un juego donde te mueves por una pista de carriles tratando de derribar la base enemiga aplastando a lo que se te cruce por delante… Pues bien, usualmente los vicios no son buenos y malgastar horas con ellos menos aun… pero Cupcake, mí Cupcake es como todos los anteriores juntos y definitivamente sí que es bueno, digo ¿cómo esa cosita tan adorable podría ser algo malo? Por eso era una especie de tortura no poder tomarle la mano en la calle, abrazarla o besar esas mejillas tan suaves que tenía. No estaba muy segura de que ella quisiese que el mundo se enterara de nuestra relación, a mí me daba un poco igual lo que pensaran los demás, pero si para ella era importante yo podía mantener mis… manos donde la policía pudiese verlas, ja, buena analogía.

Así que mientras ella hablaba, sentada frente a mí mientras cenábamos ese costoso filete y tomábamos de postre crema vuele… o algo así había dicho ella, a veces se me iba la cabeza, parte pensando en esa voz tan sexy que tenía, parte tratando de oler el champú de su cabello cuando me daba la brisa de la ventana, parte regocijándome en el recuerdo de hace unas horas, fresco en mi piel. Nunca habría imaginado que algo tan simple pudiese sentirse tan, tan bien. Menos eso. Menos viniendo de otro humano.

Un paseo nocturno ¿por qué no? En el parque no quedaba nadie, solo las luces de las farolas y es entonces cuando puedo tomar su mano, besar sus nudillos y sonreír cuando ella lo hace.

La noche es tibia y corre una brisa refrescante, está despejado y las estrellas brillan allá arriba; predominan los grillos cantando y es simplemente perfecto.

Me gusta la oscuridad, no es algo a lo que temerle cuando eres yo, es un refugio cuando puedes hacer frente a todos los monstruos que puedan saltar a tu paso y ahora nos protege de miradas indiscretas.

Pronto llegamos a la fuente principal, está apagada, pero las luces alrededor no y hacen brillar el agua, en ese momento decido armarme de valor y abrazarla con fuerza, ella ríe complacida mientras la estrujo un poco, dejo que nuestras frentes se encuentren y le acaricio levemente la mejilla con las yemas de los dedos.

-Te amo.-admito-eres la persona más importante en mi vida, como no lo ha sido nadie, y solo… gracias por quererme también.

-Gracias-susurró-significa mucho para mí ¿sabes? Siempre tuve que elegir a las personas con pinzas y en realidad no hay muchos que realmente me apreciaran a mí, muchos solo se interesan por lo que pueden ganar… y ahí apareciste tú, y estoy feliz de que haya sido así.

¿Qué tan melosa y cursi podía ser yo? Hace un tiempo habría dicho que ni que me pagaran habría dicho cosas como estas, pero me hacía sentir bien decirle lo que sentía, era algo nuevo y agradable, como tener un sol dentro de tu pecho que te mantiene no solo caliente, sino también en la luz.

Besé esos hermosos labios que me sonreían.

De pronto algo a sus espaldas me llamó la atención y levanté la mirada frunciendo las cejas.

-¿Pero qué demonios, eso siempre estuvo allí?

Caitlyn se volteó dejando de abrazarme y vi el ligero rubor en sus mejillas, apreté su mano y la curiosidad me ganó, me acerqué al carrito.

-¿Pero qué demonios haces vendiendo globos a esta hora? Digo, si no es mucha molestia… de todas formas quiero ese de forma de cupcake.

-Jijijiji-rió, levanté una ceja mientras me pasaba el globo de helio.

-Ya sabe, globos para ocasiones especiales como esta.

Su voz era un poco extraña, me encogí de hombros y saqué mi billetera, estaba buscando el billete cuando sentí un apretón en la muñeca.

-¿Ah?

Miré y me di cuenta de que una especie de soga, la del globo, se había enrollado en mi muñeca, de pronto el globo comenzó a crecer y sentí mis pies despegarse un centímetro del suelo, no tuve que pensarlo dos veces más.

-¡JIIIIIIINX!

Grité, luchando contra el globo, tirándolo hacia abajo con fuerza, el supuesto señor de bigote que me sonreía detrás del carro se quitó la peluca y las gafas, dejando ver el pelo celeste y los ojos violetas… y esa maldita sonrisa, me agarré del carro cuando el globo le ganó a mi peso, Caitlyn tiraba de mi pierna, ninguna de las dos tenía su arma.

Jinx saltó de repente en frente del carro y de la nada le disparó con su zaper, como la barra de la que me sujetaba era metálica… ya imaginan como quedé.

Estaba a quince metros del piso cuando la psicópata se acercó a la distraída de Cait, grité para alertarla, temiendo que pudiese hacerle daño, digo, cualquier lo haría ¿no? Era la oportunidad perfecta… pero no, la loca maniaca aprovechó su plan maestro otro de sus putos planes ridículos para ponerme de los nervios para quitarle el sombrero púrpura y salir corriendo y riendo; Una de las piernas de Cait se movió en esa dirección, pero su cuerpo no le hizo caso mientras me miraba seguir subiendo y pataleando.

-¡Vi!

-¡Woah!-exclamé cuando una corriente de aire me golpeó y me arrastró hacia un lado.

-¡Bájame de aquí!-supliqué, cuando vi a donde me llevaba la corriente deseé no haberlo pedido.

Me estrellé.

De cara.

Contra un mal-di-to tronco.

Para luego quedar colgada del globo, que se rasgó reventándose entre las ramas, sosteniéndome de cabeza, con los brazos estirados hacia el piso y mi nariz sangrando. Cait, que estaba suspirando abajo, a unos diez metros abajo, podría decir mejor que nadie lo que expresaba mi cara en ese momento, aparentemente de póker.

-¡JIIIIIIIIIIIIIIIINX! ¡CUANDO ME BAJE DE AQUÍ JURO QUE VOY A MATARTE, ASÍ SEA CON MIS PUÑOS O CON TUS PROPIAS TRENZAS!

-¡¿De verdad vas a tratar?! ¡Vamos Manazas, quiero verte intentarlo! ¿qué tal una ayudita?

Miré en dirección a la voz con las manos por delante, el cohete ya venía de camino ¿matarme? Claro que no, eso me habría dejado como una especie de mártir ¿ridiculizarme en frente de mi novia y herir mi orgullo? Por supuesto que sí.

Caí.

Diez metros.

Ramas rompiéndose amortiguando.

Hasta quedar contra el piso de espaldas.

Ojos cerrados con fuerza, respiración agitada. No me muevo.

-¿Vi, te encuentras bien?

Me levanto de un salto y comienzo a correr de inmediato, gritando como un ninja ignorando el hecho de que no estoy entrenada en artes marciales, ignorando mi nariz rota y los cortes que provocaron las ramas.

Jinx sacude el sombrero delante de mi y con una sonrisa comienza a correr.

-¡VUELVE AQUÍ SABANDIJA!

Escuché mi nombre atrás y un ''Olvídate del sombrero'' pero no me volteé ni me detuve.

Mientras corría esquivando los obstáculos por los que ella pasaba, a veces pateándolos, noté lo rápido que podía ir sin mis guanteletes, después de todo no los necesitaba para molerle los huesos, pero ella era demasiado ágil, cada vez que creía que la tenía se escurría de entre mis dedos como el aire, cada vez más y más furiosa, se estaba riendo de mi constantemente y ya no soportaba esa voz, necesitaba agarrarla.

Salimos del parque en algún momento y comenzamos a correr por la calle y callejones aledaños, la noche ya había caído y apenas podía seguirla por esa risa que rebotaba en las paredes, metiéndose más y más en mi cabeza, y por el destello de esos ojos infernales… hasta que en un callejón desapareció todo.

Grité de frustración y me apoyé en mis rodillas, el sudor escurriendo por mi cuello y mi aliento visible en el aire que comenzaba a helar.

-¿Ya te rindes? Vamos Manototas, Sombreritos querrá recuperar su… bueno, su sombrero. ¿O vas a dejar a su amigo en mis manos?

En el momento que me volteé sentí un golpe en pleno rostro que me tiró de espaldas al piso, limpié la sangre de mi nariz con una mueca furiosa en el rostro. Dejé de moverme cuando sentí la boca de la pistola en la cabeza. Su rostro se acercó mucho al mío sin dejar de mostrar sus dientes en una mueca interminable.

-Tienes que ser una buena novia y recuperarlo ¿verdad? ¿la dulce y tierna Manazas quiere hacer feliz a su terroncito de azúcar morado?

Su cara a milímetros de la mía.

Podría arrancarle la yugular con los dientes.

-Podríamos hacer volar a esta ciudad… tú y yo, juntas ¿si quiera por qué la proteges?

-Vas a caer-mascullé-tarde o temprano cometerás un error y será el último, volaras en pedazos con tus propios explosivos o yo te arrancaré la cabeza de un puñetazo.

-¿Los vez? Ni siquiera tú sabes por qué lo haces… ¿Es solo por la aprobación de la Sheriff? Eres una criminal igual que yo, y nunca podrás dejar de serlo, ladrón una vez ladrón siempre.

-¡Ya cállate! Y eso es con los piratas, tarada.

La empujé con fuerza y me estaba poniendo de pie cuando volvió a golpearme duro en el rostro.

-Tsk, para ser un saco de huesos golpeas duro-dije restregando la sangre de mi mentón.

Gruñí lanzando un gancho infructuoso y me gané un rodillazo en pleno estómago, cuando mi cuerpo se dobló por instinto sentí su codo chocando contra mi nuca, tirándome al piso, acto seguido su bota en mi cabeza.

-Piénsalo Vi, provocaríamos el caos en esta aburrida ciudad…

-¡Quítale las manos de encima!

¿Cupcake? Traté de mirarla pero no lo logré desde mi posición.

-¿De verdad, una pistola taser, contra ? Mejor prueba a…. ¡Zap!

Caitlyn gritó y la sentí caer al piso al mismo tiempo que la bota desapareció de mi cabeza, vi de reojo a Jinx comenzando a correr, retándome a seguirla, pero la ignoré y derrapé junto a Caitlyn, que me dio la corriente cuando la toqué, pero me dio igual y la acuné en mi regazo, sacudiéndola ligeramente para tratar de despertarla.

-¿Cupcake… Cait? Por favor, despierta.

Nada. Al menos solo se veía un poco inconsciente y no… bueno, nada peor.

-Y así es como un día perfecto se va al carajo gracias a esa perra.

Murmuré. Tomé su pequeño cuerpo en brazos y acunándola recogí su sombrero sacudiéndole el polvo y me dirigí a casa.

-Lo siento, es mi culpa que estés así.-susurré.

En casa le quité la ropa y le puse un pijama… sin ningún tipo de perversión, no estaba muy de humor para eso después de que ella estuviese aun así; luego la acuné en mis brazos meciéndola mientras la observaba y la recosté en la cama, arropándola y dando un beso a su frente.

-Lo siento-murmuré.

Luego fui al baño y dejé el agua caliente corriendo con el tapón puesto mientras me quitaba la ropa y me miraba al espejo, acariciando mi rostro y observando los daños. Lo que más me dolía-aparte del orgullo, de nuevo-era mi tabique desviado, no sabía mucho de medicina, pero después de no poder ir a un hospital nunca por miedo a que te agarrasen los polis una aprendía cosas, entre ellas, acomodé los dedos y realicé la fuerza necesaria hasta que sonó un ''Crack'' me soné y mi nariz volvió a quedar normal. Tenía varios arañazos aquí y allá, nada de qué preocuparse mucho.

Me metí a la tina haciendo que el agua subiera lo suficiente y apagué el grifo, sentada y al fin tranquila me quedé mirando el techo.

-¿Vi?

Abrí los ojos algo confundida.

-No es muy buena idea quedarse dormida en la tina.

-Uh, no era el plan.

Entonces me percaté de que ella estaba en el agua, desnuda, conmigo, parpadeé mirándola.

-El agua está caliente, así que… ¿te despertaste recién?

Dije como si esto no me pareciese naaaaada de nada extraño.

-Sí.

Afirmó, y ella, siguiendo la misma idea, se hizo un hueco entre mis piernas y se acurrucó en mi, atiné a abrazarla mientras trataba de tranquilizar mi pulso ''vamos Vi, solo… disfrútalo y ya''

-La cena estuvo deliciosa.

-Síp-concordé-y divertida.

-Si consideras divertido casi haber escupido el mejor vino del mesero…

-Oh vamos, sabía terrible, nada más lo probé y mi mundo se puso gris de lo amargo que era.

-Me temo que no sabes apreciar las buenas obras.

Me reí-tú fuiste la que me dio un puntapié por pedir una jarra de cerveza con gaseosa de naranja.

Ella volteó su rostro para poder mirarme con una sonrisa en los labios, a los que robé un beso antes de dejarla hablar.

-Me tocaba elegir el lugar.

Touché.

-Bien, pero para que no lo digas de nuevo… estoy apreciando una obra maestra ahora mismo.

-Oh ven aquí.

Me gané el mejor beso de la historia de la humanidad, de todo Valoran, del planeta y hasta del maldito vacío. Que cualquier otra dimensión se atreviese a contradecirme.

Despertar una vez más con su rostro tan cerca del mío, los rayos de luz iluminándolo como a mi Diosa; su cuerpo desnudo, suave y tibio abrazándome, su faz tranquila y falta de preocupaciones, una pequeña sonrisa puesta en la comisura de sus labios.

Mientras acariciaba con cuidado su rostro sin despertarla pensaba… que por razones como esta no valía la pena rendirse nunca, si de niña hubiese sabido que la iba a encontrar, o que ella me iba a encontrar a mí, habría pasado por todos mis peores momentos y atravesado todas las paredes de nuevo y cien veces solo para verla. Para estar aquí ahora.

Y era por eso que tenía que deshacerme de las amenazas. Lo más pronto posible y como fuera, debía hacerlo aunque se me fuese la vida en ello.

¿Pero por dónde partir?

Yo era la bola de demoliciones, la pala de la retro excavadora, la cabeza del martillo… no sabía seguir pistas, ni huellas, y si Cupcake no había encontrado nada hasta ahora ¿qué podía hacer yo?

Me mordí el labio.

Miré el reloj, era domingo, marcaba las diez, lo que hacía bastante raro que mi sheriff no se hubiese despertado ya… aunque después de lo de anoche… lo que era más raro era que yo no siguiera durmiendo.

Me dispuse a hacer lo único que se me pasó por la cabeza.

Besé su frente y me levanté con cuidado, quitando sus brazos de mi alrededor muy lentamente y desenredando nuestras piernas hasta que quedé libre, anoté en mi libreta una pequeña nota que dejé en mi almohada y tomé ropa para ducharme en su cuarto y no molestarla… de todas formas ella jamás me dejaría hacer lo que quería hacer. Ya me lo había prohibido.

-Bien, oficial, la dejamos sola.

Asentí y vi la puerta metálica cerrarse. Luego me volteé en aquel espacio pequeño y gris para clavar la mirada en ella y me senté con fuerza en la silla, mis guanteletes sonaron contra la mesa.

-Vas a decirme con qué banda estás haciendo contacto y cómo lo haces antes de que haga llorar.

-Wow, ese no es el procedimiento regular… bueno, no podía esperar nada más de alguien como tú.

-Qué Banda. Ahora. O te quedas sin dientes.

-¿Una oficial va a golpearme en pleno interrogatorio? Sí como no. De todas formas ¿con qué pruebas dices que estás inculpándome de… estas cosas que no entiendo?

Me apoyé más en la mesa y fruncí el ceño.

-Según tu expediente, heriste a tres oficiales, de los cuales uno sigue en el hospital ¿por qué crees que no hay nadie más aquí dentro? Puedo hacer lo que me de la gana contigo, y sabes que lo haré, así que coopera.

Eso la hizo dudar, pude verlo en sus ojos.

Debilidad, aprovecha el momento, quiébrala.

De un segundo al siguiente estiré el brazo derecho y la agarré de la ropa, tiré las sillas cuando me levanté y en un par de pasos la hice estrellarse contra la muralla.

-Última oportunidad-levanté el puño izquierdo-si alguien vuelve a tratar de matarnos, vendré aquí y haré que tu cráneo cruja. Así que será mejor si comienzas a hablar.

-No sé… de qué estás hablando.-murmuró tartamudeando, no tenía que ser Cait para saber que mentía, la estrellé contra la muralla.

-Es como si no recordaras que mandé tres camiones a volar en frente de ti.

-Vete al infierno, perra.

Oh con que esas teníamos.

-Te haré llegar hasta allí.

Gruñí y la elevé antes de estamparla contra el piso, para volver a agarrarla desde un brazo y hacerla rebotar contra la pared, antes de que cayera por el rebote y el aturdimiento volví a agarrarla y la tiré contra la mesa.

-¡DONDE MIERDA ESTÁN!

Grité en su cara antes de clavarle el codo en el estómago, haciendo que se revolcara sin aire hasta que terminó cayendo de la mesa. Di la vuelta y la pateé.

-¡Responde!

Volví a patearla más duro.

Y entonces comenzó a reírse. A reírse. Planté mi bota en su pecho apoyando parte de mi peso.

-No tengo nada que decirle a un cadáver.

Presioné más.

El aire abandonó sus pulmones y sujetó mi tobillo con sus manos esposadas, cerrando los ojos con fuerza, el tiempo transcurrió lentamente.

Hazlo.

Me pedía algo dentro de mí.

Mátala, si la matas Caitlyn estará a salvo.

Mi pie presionó más aun, Kate emitió un sonido estrangulado, sus labios poniéndose morados. Dudé.

''No soy una asesina, no como ella''

Le quité la bota de encima y me volteé dando un portazo mientras me iba escuchándola toser.

Mientras conducía de vuelta a casa, sombría y lentamente, mi cabeza no dejaba de molestarme.

''No logré nada. No logré obtener la información… no, es peor que eso. Mucho peor. Cait tenía razón, no debí haber ido nunca, ahora Kate sabe que estoy asustada''

Debí haberla matado.

Ahora no se detendrá hasta que le comuniquen nuestras muertes.

-Qué he hecho.

Varias horas después…

-¡Ya volví Cupcake!

Su cuerpo se mostró desde la cocina, me sonrió y tomó la bolsa que le tendía, mercadería y me dio un beso de bienvenida.

-¿Por qué no solo me despertaste? Sabes que me gusta ir de compras.

-Nah, estabas roncando como un motor de todoterreno.

-¡Vi!

-Y además, recordé tu marca de té, que no suenen las alarmas.

-¿Qué más hiciste?

Me miró fijamente durante tres segundos y me congelé.

Lo sabe… no, no puede saberlo… ¿o sí?

-Rompí un destornillador el otro día así que fui por otro y unas cuantas refacciones.

Mantuve mi voz tranquila y le mostré las herramientas nuevas.

-¿Planeas trabajar en tus guantes hoy?

-No si quieres hacer otra cosa. Aunque creo que dormiré otro poco, me dejaste agotada ayer-le guiñé un ojo, para mi sorpresa ella no siguió mi humor, de hecho se veía… ¿triste?

-Entiendo que ella te ponga los nervios a flor de piel pero… por favor, la próxima vez no lo hagas, solo le estás siguiendo el juego.

-Uh, oh, sí, supongo que sí. Lamento que te disparara.

Ella se acercó y tocó mi nariz con cuidado.

-¿Está mejor?

-Sí, casi no duele.-mentirilla piadosa para ambas. Caitlyn se quedó así varios segundos, sin mirarme a los ojos, con la mano en mi mejilla.

-Vi… solo… puedes confiar en mí, lo sabes ¿verdad?

-¿Qué? Claro que lo sé, eres la persona en quien más confío en toda Runaterra, no lo dudes.

La abrazo con fuerza, quizás demasiada, porque ella emite un pequeño ''hug'' con lo que bajo un poco la presión. A mi nariz besarla le duele como el infierno, pero la pasantía lo vale.

Detesto haberle mentido, pero si se entera… probablemente me llegue un regaño sin comparación. Además ¿cómo decirle que metí la pata cuando su vida peligra aun más por mí culpa? Tengo que resolver esto antes de que se nos vaya de las manos, con Jinx ya es suficiente de eso.