CONFESIONES...
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-¿Ya desayunaste?
-No, me gustaría salir y buscar algo para desayunar... quiero caminar y conocer Missouri.
-Vamos pues a caminar y si vemos algún lugar en el que quieras comer, pues entramos... ¿Estás de acuerdo?
-¡Y cómo no estarlo! ¡vamos Albert!
Salimos del hotel y tomé su brazo. Mi mente formulaba mil preguntas a la vez. Espero que Terry se demore para poder conversar con Albert...
-Candy...
-Albert...
Dijimos al mismo tiempo y reímos.
-Tú primero princesa...
-Albert, ¡¿Cuándo recuperaste la memoria?! ¿Qué haces aquí? ¿Por qué vistes así, tan elegante, tan formal? No te pareces al Albert de Chicago o de Lakewood... me costó un poco reconocerte.
-Candy Tengo demasiado que explicarte, también demasiadas preguntas que quisiera hacerte... Recuperé la memoria, recuperé mi vida, mi trabajo, mis responsabilidades... pero he llegado a Chicago y me he encontrado con que te perdí a ti...
-Albert...
-Sé que estás con Terry. ¡Qué afortunado es él en verdad Candy!... no vine a preguntar cosas cuya respuesta sé que no me va a gustar. Imagino que ya vives con él, es decir, que ya eres su mujer...
Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero mantuvo firme su voz, su postura, Albert, si tan sólo mi corazón no perteneciera ya a Terry, te abrazaría fuertemente y tal vez me iría contigo, pero ya no es así, ya no hay confusión en mi.
-Albert. Yo tampoco quiero decir cosas que te lastimen. Me limitaré a decirte que estoy feliz.
Caminamos en silencio un momento...
-Finalmente eso es lo que más me importa pequeña, tu felicidad.
-¿Quién eres Albert? Digo, sé quién eres tú, pero no entiendo tu cambio. Desde que tengo memoria de ti, te recuerdo como el hombre libre, que iba y venía a donde quería. Ahora eres tan diferente, no sé a qué te dedicas...
-Sigo siendo un viajero Candy, sólo que mis boletos ahora son de primera clase. Resulta que soy el patriarca de una familia muy poderosa...
-¿Tú? No puedo creerlo, ¿Patriarca has dicho?
-Si Candy.
-Y... ¿cómo es que estuviste todo este tiempo tan despreocupado? Es decir, me hubiera imaginado que eres padre de alguien, pero no un patriarca; Albert eres muy joven...
-Sí, la responsabilidad recayó en mi incluso siendo un niño, por eso huía y me escondía en mi falsa libertad, en el bosque de Lakewood.
-Entonces cuando te conocí, ¿ya lo sabías? ¿conocías ya tus responsabilidades?
-Sí Candy...
-Y si eres patriarca, ¿cómo es que no tienes hijos, ni esposa? Perdón, es que, no entiendo...
-Mis padres murieron cuando yo era un niño. Mi madre murió cuando nací y mi padre sólo unos años después. Sólo tenía a mi hermana, a mis sobrinos y a mi tía. Fui enviado al colegio en Londres y preparado para asumir desde muy joven el lugar que ya estaba destinado para mi. Siempre oculto, porque así tenía que ser. Por eso a veces escapaba y me refugiaba en mi soledad, como el trotamundos que conociste.
Aunque... después de todo si tengo una hija...
Cuando dijo eso, y aunque no debería sentirlo, mi corazón dio un vuelco... por celos...
-¿Y ella dónde esta?
-Aquí en Missouri Candy.
-Ya veo; viniste a buscarla...
-Exactamente. Y creeme que ha sido una maravillosa coincidencia encontrarte en el mismo hotel...
-¡Oh! ¿Ella está en el mismo hotel?
-Sí Candy, en el mismo que tú.
-Por un momento, imaginé que habías venido a buscarme... por la carta en donde te dije que estaría aquí.
-¿Te habría molestado que hubiera venido por ti?
-No, es decir. Me habría sentido halagada. ¿Quién busca a otra persona estando tan lejos? Sólo alguien que de verdad te quiere y se interesa por ti.
-Lo mismo opino.
-Albert quiero conocerla. ¿cómo se llama? ¿cuántos años tiene?
-¿Perdón?
-Sí, vamos a almorzar algo, y cuando terminemos volvamos a buscar a tu hija... pero, háblame de ella.
-Candy, a ella ya la vi y sé que está bien, está feliz, me ha dado un hermoso abrazo que ha dejado mi corazón satisfecho con esta visita.
-Pero, ¿no quieres verla de nuevo? O, su madre te lo impide...
-A mi nadie me impedirá verla nunca, la amo con toda mi alma, pero por el momento su vida está aquí y yo respeto eso.
-Qué afortunada es esa pequeña. Lo que yo hubiera dado por tener un padre que pensara eso al recordarme... pero no puedo quedarme sin conocerla. Ya la imagino, debe ser hermosa, tener tus ojos...
-Tú eres muy afortunada Candy, tienes a Terry, a la señoritas del hogar de Pony, Stear, Archie, Annie, Patty y me tienes a mi.
-Albert... ¡gracias!
-Aunque me vaya hoy mismo Candy...
Me miró fijamente y acarició mi mejilla
...quiero que sepas que te amo.
-Albert, no sigas por favor...
-Sólo quiero que lo sepas. Te amo Candy. Y deseo que las cosas entre tú y él funcionen, de verdad así lo espero. Pero... si quieres regresar, si algo no va bien o quieres terminar con él... búscame. Te dejaré mi ubicación en Chicago, siempre voy a esperarte Candy.
-No merezco que me esperes, no quiero que lo hagas... yo... yo estuve...
-No lo digas, lo sé. Aún así te amo. Para mi siempre serás virtuosa y la mujer más valiosa de este mundo.
Vamos a almorzar y te dejaré en el hotel para que estés ahí cuando llegue Terry.
-Si Albert vamos.
Yo ya moría de hambre, nunca tuve tanta hambre como hoy y Albert tan tranquilo, ¿que no come nunca?
Es muy noble mi buen Albert. Es admirable que sea capaz de esperar a alguien sólo por amor, pero esto que siento por Terry no se compara con nada. Yo, no voy a regresar nunca a Chicago a menos que sea con él...
-¡Mira Albert! Eso se ve delicioso...
-¡Vamos pequeña!
Almorzamos en un pequeño restaurant.
Quise pedirle que se quedara un día más, pero no lo hice. No es adecuado ya, no está bien. Al igual quise tomar su mano mientras platicábamos, pero me contuve. Eso me agradó, es respetar a mi amor y caer en la cuenta que no soy más esa chica impulsiva que siempre buscó el contacto con Albert.
-¿Y cuál es tu nombre completo?
-No vas a creerlo, es más, creí que nunca lo preguntarías.
-Y si no lo hubiese preguntado... ¿me lo habrías dicho?
-No.
-jajajajajaja, ¿por qué?
-Espero que te sigas riendo cuando lo sepas...
-Vamos Albert, me tienes intrigada...
-Mi nombre completo es: William Albert Andley.
-¿Andley?... ¿e...eres un Andley? Eres el patriarca... tu tía... tus sobrinos... ¡No! no es posible...
Ahora empezaba a asimilar muchas cosas, como en un rompecabezas. Todo embonaba...
-¿Por qué no Candy?
-No puede ser... ¿eres tú el tío abuelo William?
-Sí Candy.
-Entonces... ¿tu hija soy yo? ¿Soy a quien viniste a ver desde Chicago?
-No tengo más hijos. Hubiera querido tenerlos contigo, no te puedo mentir. Pero no fue así...
-Albert...
El llanto ahogaba mis palabras. Todos los recuerdos se agolpaban en mi mente, sentí que todo me daba vueltas, ésta vez sí tome su mano pero más como pidiendo su ayuda. Me faltaba el aire... tal vez ajusté demasiado el corsé.
Finalmente, me desmayé. Al despertar me encontré en sus brazos, había varias personas a mi alrededor, una señora abanicaba el aire hacia mi rostro.
-Candy, ¡Candy!...
-Estoy bien Albert, sólo me sentí muy cansada, sin fuerzas.
-Candy, te llevaré al hotel.
Después de pagar la cuenta me llevó en brazos al hotel. Estábamos relativamente cerca de ahí...
-Albert por favor, bájame.
-No Candy, te desmayaste, necesitas descansar.
-Estoy bien, es mejor que me bajes, Terry podría malinterpretar todo esto si nos ve.
-Sólo por que no quiero causarte problemas te bajo...
Continuamos caminando...
-No puedo creer que tengo frente a mí al tío abuelo William. Me adoptaste y me hiciste muy feliz pues pude acercarme a Anthony, Stear y Archie. Me salvaste de morir ahogada, me consolaste cuando perdí a Anthony. Me enviaste al colegio en Londres y... gracias a eso conocí a Terry.
-Candy, con ese comentario has hecho que me sienta como mi propio verdugo...
-Lo digo porque has estado tan presente en mi vida.
-Y tú en la mía Candy...
-Albert... espero que puedas olvidar ese amor que sientes por mi...
-¡No Candy! Eso no me lo pidas.
-Sí Albert, es injusto para ti que digas que me vas a esperar. No lo merezco y no quiero que me esperes. Eres un gran hombre Albert, mereces a una gran mujer a tu lado.
-Tú eres esa gran mujer Candy...
-No, no lo soy. Estoy con Terry plenamente convencida y enamorada. No estoy pensando que voy a dejarlo en cuanto haya problemas o las cosas se pongan difíciles. Voy a estar siempre con él.
-Entonces, definitivamente no tengo esperanzas.
Me quedé callada y bajé mi mirada. Preferí callar... de todas formas significaba lo mismo mi silencio...
-Está bien Candy, mi pequeña. Pronto no necesitarás que yo siga siendo tu tutor. Estaré en contacto contigo para cuando necesites que firme cualquier documento de autorización para tu matrimonio.
Aún dejando de ser tu tutor legal, seguirás siendo Andley... y seguirás siendo el gran amor de mi vida.
-Albert...
Quería llorar, un nudo doloroso atravesaba mi garganta. Pero tuve que contenerme; ¿cómo le explicaría a Terry mis lágrimas? ¿Qué le diría de mi ausencia en el hotel si acaso ya estaba buscándome?
-Sí pequeña, eso no podrás quitármelo, esa es decisión mía. Estarás tatuada en mi alma para siempre y el tiempo que vivimos juntos nadie, ninguna mujer lo va a poder superar nunca... Ahora, me retiro. La dirección para que yo pueda recibir tus cartas, ahora ya la sabes, es la mansión Andley en Chicago. Si crees que el escribirme te causará problemas con él, entonces no lo hagas. Yo entenderé.
Adiós Candy...
-Albert, adiós...
Me acerqué a Albert y lo abracé, rogué a Dios porque Terry no nos viera. Aunque mi ruego no fue escuchado después de todo, tal vez Albert rogaba lo contrario con más fuerza... porque en ese momento escuché tu voz.
-¡Cannndyyy!
Inmediatamente solté a Albert, así como mis ojos ya habían soltado el llanto. Era una despedida, y no sólo de Albert, sino del hombre protector que ahora me venía a revelar tantas cosas, al que le debía tanto...
-Terry, espera, él es...
-Sé perfectamente quién es él. Vaya manera de aprovechar tu tiempo Candy. ¿Y tú qué quieres aquí?
Reclamó Terry a Albert quien comenzaba a ruborizarse y lo miraba con una expresión por demás seria.
-¡Déjame hablar por favor Terry!
Los dos se quedaron callados ante mi imperativa solicitud.
-Él es Albert, sí, pero también es mi tío abuelo William. Vino a buscarme para decirme que cuento con su apoyo para casarnos.
No dijiste ya nada. Tus ojos estaban encendidos de furia. Te diste la vuelta y entraste al hotel.
-Candy, esto no me gusta nada, es demasiado celoso, posesivo. No ha entendido el hecho que sea yo quien te adoptó, me preocupas pequeña, quería irme hoy mismo de vuelta a Chicago, pero no te puedo dejar así. Me iré hasta mañana. Tengo que hablar con él.
-Albert, no quiero que hablen, ¿sabes? Terry me pidió la ultima vez que no quería verme cerca de ti, ni que te mencionara. Fue cuando le confesé lo del beso...
-Ahora entiendo...
-No quiero enfrentamientos entre ustedes, ¡por favor!
-Quédate tranquila, no pretendo ocasionarte problemas, ni busco pelearme con él. Sólo deseo asegurarme que estarás bien, Candy entiéndelo, siempre serás prioridad para mi.
-Iré a buscarlo.
-¿Crees que es conveniente en este momento Candy?
-Es peor que me quede aquí contigo y me demore más.
-¿Te veo mañana?
-Espero que sí, estaré en el restaurante del hotel para almorzar. ¿En dónde te hospedas Albert?
-Aquí mismo pequeña... yo te busco.
Subí a la habitación. Respiré profundo para tratar de explicarte de la mejor manera lo que había sucedido. Terry, no hice nada malo, ojalá puedas creerme...
Entré a la recámara y estabas sentado en un sillón, tus piernas extendidas, una mano en la sien y la otra sosteniendo un vaso con whisky...
Me acerqué despacio a ti y me senté en la cama frente al sillón donde estabas. Me quedé en silencio, y tú mantenías la mirada fija hacia la ventana.
-Terry, las cosas no son como te las estás imaginando... no hice nada malo...
No me contestaste nada, me angustia tu silencio, prefiero saber lo que piensas. Estar así contigo es como estar en medio de la tensa calma que antecede a una tormenta.
-Terry, contéstame. El es el tío abuelo William, la vida tiene muchas sorpresas Terry, hoy me he enterado de tantas cosas... lo abracé porque se estaba despidiendo de mí.
-¡Mejor cállate Candy!
-¿Es que no vas a hablar conmigo? ¡Déjame explicarte!
-No te estoy pidiendo explicaciones, ni las quiero. Como tampoco quiero escucharte en este momento...
Te pusiste de pié y terminando de un sólo trago tu bebida saliste del cuarto.
Me quedé ahí sola, sin aclarar nada contigo. Te daré tiempo para calmarte; yo debo estar tranquila, no hice nada malo.
OoOoOoOoOoOoOoO
Anthony, cómo te extraño... Mi hermano y yo somos un buen equipo, pero nos haces mucha falta.
Soy un hombre de ciencia mi querido Anthony, pero también creo en Dios y sé que en algún lugar nos observas y tal vez... hasta nos cuidas.
Cuida de Candy, ella se ha ido con Terry...
Lo distinto que habría sido todo si estuvieras aquí. ¡Supongo que Candy y tú ya estarían casándose!
Donde quiera que estés mi buen amigo, mi primo, deseo que estés vivo de alguna manera, en algún lugar te volveré a ver alguna vez...
Hace mucho frío, el jardín está nevado, tus rosales están cubiertos por la nieve y una tormenta amenaza con caer. Será mejor que entre ahora a la casa.
-¿Qué te sucede Stear?
-Nada Patty, sólo recordaba...
Dije mientras secaba con un pañuelo por debajo de mis anteojos.
-Te entiendo hermano. Yo también he pensado mucho en él.
-Ánimo Archie, Stear, la vida continúa y a Anthony no le gustaría verlos así.
-Gracias Annie, aunque me pregunto, ¿Cómo será estar del otro lado? ¿Se lo han imaginado?
-¡Stear! ¡Ni de broma lo preguntes!
-Patty, sólo es un pensamiento constante en mi mente. Creo que de haber ido al frente, ya no estaría en este mundo. Ha sido brutal la pérdida de vidas... Tal vez ya me habría reunido con Anthony...
-Stear, vas a hacer que nuestros ánimos decaigan. Cambiemos de tema, hay tantas cosas tan bellas en la vida, que lo que menos quiero revivir es el dolor tan grande que me produce su ausencia.
-Tienen razón. ¡Hagamos un viaje!
-¿Un viaje Stear? Me agrada la idea, ¡vayamos con Candy a Missouri!
-¡Noooo Archie! yo no quiero ir a hacer mal tercio, mejor vayamos a Florida. Tengo entendido que George irá acompañando a la familia Leagan a supervisar unos negocios allá.
-¡Y eso supone viajar con Eliza y Neal! Definitivamente se te ocurren las más espléndidas ideas Stear...
-No es mala su idea, ¡a mí si me gustaría viajar contigo Stear!
-Mi Patty bella, por eso estoy seguro de que serás mi esposa; nadie me entiende como tú lo haces...
Patty se puso del color de un tomate. Pero lo dije en serio, agradezco la oportunidad de estar vivo. Siento que mi tiempo aquí es un regalo, y voy a disfrutarlo.
-Pues yo no estoy dispuesto a viajar con ellos Stear, prefiero quedarme en casa.
-Nadie dijo que viajaríamos con ellos, podríamos tomar el tren a Florida, hospedarnos en un lugar económico y aprovechar el cálido clima unos días.
-A mí si me dará permiso mi abuela Martha. La conozco.
-¡A mí no me lo permitirán nunca!. Mi madre es muy estricta, ni siquiera me imagino pidiendo permiso para tal viaje...
-¿Y si yo le pido el permiso Annie? Podremos llevar a mi abuela y decirle a tus padres que irás con nosotras.
-Pero eso sería mentir Patty...
-Piénsalo Annie, no estaríamos mintiendo... sólo omitiremos que Stear y Archie también irán. ¿La vida es una aventura, cierto Stear?
-Cierto preciosa.
Nunca le había llamado a Patty de esa forma, al menos no delante de otras personas. Me estoy enamorando demasiado de ella...
Dos días después ya íbamos en el tren camino a Florida. Annie y Patty conversaban todo el tiempo y Archie dormitaba sentado junto a mí.
Llegamos a Florida y nos instalamos en un hotel muy limpio, pero viejo y algo descuidado.
Eso sí, la comida que ofrecían era digna de los mejores banquetes en los que he hecho acto de presencia. Los postres una delicia y aunque no soy un bebedor conocedor he probado los cócteles y bebidas preparadas más deliciosas, hay una que me ha encantado, me han dicho que viene de Cuba; aguardiente de caña, azúcar, hierbabuena y limón.
Archie y yo nos deleitamos cada noche con nuevos sabores y preparados.
Una de esas noches. Me encontraba un poco mareado, pero bien sabía lo que hacía... me dirigí al cuarto de Patty. Toqué a su puerta y salió de inmediato, aún no se dormía.
-¡Stear!
-Sigues despierta...
-Estaba leyendo...
-Patty, sé que no es correcto presentarme a esta hora, pero... no quiero esperar hasta Chicago para decírtelo:
Estoy muy, muy enamorado de ti. Te amo Patricia O'Brian y... quiero que te cases conmigo.
No tengo conmigo una sortija de compromiso, pero la tengo en Chicago. Hasta he inventado un mecanismo que te la entregará...
¡Auch!...Creo que ya eché a perder la sorpresa... en fin, quería que lo pensaras, para llegando a Chicago pedir tu mano en matrimonio, mi Patty del alma.
Sin decir una palabra saltó a mis brazos y me entregó el beso mas delicioso de toda mi vida. Sólo he besado sus labios y los de Eliza... Si, alguna vez, estando muy niños jugábamos al papá y la mamá. Su idea originalmente era jugar con Anthony; pero él se rehusó y como Archie estaba enfermo yo hice el papel de papá y Eliza la mamá. Nos escondimos en el guardarropa de una de las habitaciones desocupadas y estando a oscuras sentí su boca pegarse a la mía.
Salí de ahí limpiando mis labios con la mano.
Anthony pudo escapar a tiempo...
Esa era la única experiencia que mi boca había sentido en cuanto a besar a una mujer. Ahora los labios de Patty me perdían en un nuevo mundo de sensaciones para mí. Me resultó muy difícil despegarme de su abrazo, olía delicioso y mis manos querían comenzar a explorar...
No me lo permití, soy un caballero y aunque enamorado haré las cosas bien.
Bonita situación, ahora me urge regresar a Chicago...
OoOoOoOoOoOoOo
Pasé toda la tarde encerrada en mi habitación. Regresaste a ducharte y después de eso saliste rumbo al teatro.
No me hablaste, es más, con tu talento de buen actor fingiste por completo como si yo no estuviera presente.
Ya se te pasará Terry, sólo espero que no tarde mucho tu berrinche.
La función regularmente termina a las diez de la noche, te esperé despierta hasta la una de la madrugada y me venció el sueño.
Sentí un calambre en mi estómago al descubrir que ahora eran las tres am y no habías llegado a dormir. ¿Dónde estás?
Mi mente empezó a hacer conjeturas. Karen y Frank terminaron, lo sé porque hoy lo vi en el restaurante del hotel a la hora de la comida besando a una chica de la misma compañía teatral.
Entonces donde quedó todo el discurso que me dijo en la cena de clausura de Chicago...
Mis piernas temblaron cuando por un instante te imaginé con Karen...
Si eso sucediera no sé como reaccionaría, no quiero ni imaginarlo...
Me vestí nuevamente y salí a buscarte. Caminé por los fríos y elegantes pasillos del hotel, bajé a recepción y el joven encargado me confirmó tu regreso, pero la pregunta es ¿dónde te metiste?
-Probablemente se encuentre en el bar madame. Pero no es prudente que usted se acerque por ese lugar, muchos de nuestros clientes podrían estar pasados de copas. Le recomiendo subir y tratar de dormir.
Este joven no sabe con quien está tratando.
Me dirigí al salón- bar. Estabas tocando el piano. Una botella de whisky sobre el instrumento y una fiel compañía sentada junto a ti, mirándote como mira el perro a su amo.
¿No que eras mi amiga Karen Kleiss? Sentíhervir mi rostro y cerré mis puños con fuerza, como preparándolos para arremeter contra el suyo.
Respiré profundo y me senté en una mesita que a la distancia me permitiría ver con claridad la escena. Después de todo tampoco armaría un escándalo ahí.
Sentada en el mismo taburete que tú, observé como su mano izquierda sobaba tu espalda y después te sostuvo de la cintura. Recargó su cabeza en tu hombro y eso para mi fue suficiente...
¿Qué seguía? Seguramente podría besarte y no dirías nada por tu enojo conmigo.
Temblando de coraje caminé hacia ustedes. Me puse de pié junto al pequeño estrado donde estaba dispuesto el piano.
Me miraste y seguiste tocando como si yo no estuviera ahí. Karen parecía disfrutarlo y no se movió de donde estaba.
-Terry, vamos a dormir.
-¿Quién te dijo a ti que quiero dormir tarzán pecosa?
La carcajada de Karen no se hizo esperar, fue burlona, exagerada y muy desagradable. Recordé el abrazo hipócrita que me dio cuando me propusiste matrimonio Terry.
-¡Eres peor que Susana!
Dije sin pensarlo y temblando de rabia...
-Tranquila Candy, aquí no está pasando nada, no exageres, ¿qué dirás entonces cuando beso a Terry en el escenario? Te vas a infartar amiga...
-¡No vuelvas a llamarme amiga Karen!
-¡Candyyy!
Exclamaste como si despertaras de un embrujo, dejaste de tocar el piano. Acomodaste tu cabello y miraste a Karen.
-Ya habíamos hablado de esto Karen...
Vámonos Candy.
Tomaste mi mano y caminaste conmigo sin decir una palabra.
Llegamos a nuestra habitación y ya sin esa frialdad conmigo te acercaste a mi. Quise reclamarte, pelear contigo, con ella... pero rozaste mis labios con los tuyos y calmaste mi furia.
Me desvestiste despacio. Tu aliento no era alcohólico aunque la botella frente a ti sugería lo contrario.
Entre besos y caricias hicimos el amor por varias horas. Fuiste muy tierno, gentil y a la vez salvaje cuando tenías que serlo. Me aferré a tu cabello cuando bajabas con tus besos hasta la parte más íntima y cálida de mi ser. Me aferré a tu espalda cuando embestiste mi interior con esos movimientos que perfeccionas cada vez que exploras mi cuerpo con el tuyo.
-¡Qué forma de reconciliarnos Terry!
Terminamos exhaustos, húmedos de sudor, bajaste de mi cuerpo y te recostaste junto a mí. Me besaste de nuevo tocando mi lengua con tu lengua y mordiste suavemente mis labios...
-Descansa pecosa.
-Terry, es que...
-Mas tarde hablaremos... ahora duerme mi cielo...
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A MIS QUERIDAS LECTORAS:
Éste no será un capítulo de la historia. Es un agradecimiento a ustedes por el interés que me han mostrado a lo largo de la trama. Sus opiniones son muy importantes y me emociona bastante saber que he llegado a transmitirles sentimientos por medio de esta narración.
Les agradezco enormemente. Un abrazo gigantesco para cada una de ustedes y muchas bendiciones!
Jan: Gracias por las felicitaciones. Son el mejor pago que podemos tener como imaginantes de historias. MIL GRACIAS A TI por leerme, y que agradable que te gusten los personajes y sus personalidades. Un poco diferentes a las de la historia original. Te mando bendiciones a ti también y un abrazo grandote!
Mary silenciosa: cómo me has hecho reir con tu comentario sobre Albert (que se pase conmigo yo lo consuelo) jejeje, y es que en verdad llegas a imaginar los personajes muy a tu manera en cada fic. Yo por ejemplo me imagino un Terry real, no visualizo estas historias con Candy y su voz de niña ni con Terry y su figura rígida del anime o demasiado femenina del manga. Los imagino como seres reales. No de caricatura. Por esa razón entiendo que nos enamoremos de los personajes ya que nuestra mente los coloca en el ideal del cómo deberían ser.
Te mando un abrazote. Gracias!
Lachicaderosa: Gracias mujer por seguirme leyendo! Stear es un tierno, en su estado un poco inconveniente... le terminó soltando el secreto a Patty de la sortija y del mecanismo que ha inventado.
Albert también es un amor. Es el hombre perfecto al igual que Terry. Terry es más impulsivo, mas visceral, pero encantadoramente seductor y pícaro. Albert es más estrategia, prudencia, pero mucho sensibilidad, sensualidad y corazón. Yo, me quedo con los dos!
Gracias por tus bellísimos comentarios! Besos amiga!
Betina C: Todo parecía indicar que a Albert le agradó la vista cuando conoció a Karen en el lobby del hotel. Pero no serán pareja... : ) Sí provoca cierta pena la situación de Karen, porque es una mujer enamorada utilizando las técnicas equivocadas para ganar, empezando porque no aprovechó su oportunidad y esta batalla la tiene perdida.
Chiiari: Gracias por leer esta historia. Terry si se enojó con Candy. Era mucho buscarle peligro, imagínate abrazados a las puertas del hotel, él infamemente atractivo y ella ya estaba advertida que no se debería acercar de nuevo a Albert. Mil cosas pasaron por la mente de Terry...
Karen se derrite por Terry, pero el la ignora. Las Marlowe están tramando su próxima jugada, esperemos que no les funcione. Y el duque... tan ausente como siempre...aunque pronto habrá noticias de él. Gracias por tus comentarios! Saludos!
Angye: Albert sí encontrará un gran amor, pero... ¿crees que será Karen? ... bueno, veremos que pasa... Que bueno que decidiste quedarte al ser un TERRYFIC. Aunque tal vez algún día haga un Albertfic. También me encanta! Saludos nena!
Eli: Gracias por el concepto en el que tienes esta historia. Efectivamente Karen se está pareciendo mucho a Susana. Tal vez hasta la supere, pues juró y perjuró no meterse en la relación y a diferencia de Susana que se empecina en que se cumpla una promesa absurda, Karen si jugará sucio.
Candy, está definida en cuanto a lo que siente. Albert fue a Missouri a hablar con Candy por última vez, el ya sabía que esta guerra estaba perdida. Pero tenía necesidad de confesar su identidad y hacerle saber a Candy su postura. El la ama pase lo que pase. Me encanta saber que lloras! No te creas, no eso, sino el hecho de lograr transmitir emociones profundas a mis lectoras.
En cuanto a Karen, algo hará Terry para calmar los ánimos, ya verás.
Albert encontrará el amor. No te preocupes, en esta historia se le dará un trato justo... gracias por estar al tanto y continuar leyendo. Besos!
Nally Graham: Karen y Albert no van a ser pareja. Robert ya no representa ningún problema. Candy no se va a alejar a la primera que haya situaciones difíciles, ni va a permitir a Karen ninguna confiancita más con su hombre. Dejó de ser la joven que se sacrifica, que se hace a un lado para que los demás sean felices. Ahora primero estarán ella y Terry.
Dianley: Si nena, lo maneje asi para crear confusión, jejejeje. Y si, como siempre coincido contigo. Terry es fascinante... y Karen, como culparla, lo que sí es un hecho es que va a querer jugar sucio para ganar a Terry... Tomaré muy en cuenta tu consejo para calmar a Karen, jejejejeje, gracias por comentar!
Sol Grandchester: exactamente así, Karen ya sacó las uñas. Quiere pelear por Terry aunque sus estrategias no sean las mejores. La desesperación la hará actuar peor todavía...
Terry ya le dejo claro que el ama a Candy y aun así ella sigue terca.
Karen ya mostró sus verdaderas intenciones. Es normal enamorarte de tu mejor amigo. Sobre todo si es un bombón como Terry. No justifico su comportamiento, pero ella esta también sufriendo y en su desesperación por tenerlo, actuó de la peor manera. El placer es mío al leer tus comentarios! Gracias!
Triny: ¡Exacto! Vivir con alguien como Terry, ¿te imaginas? Porque aunque Candy es hermosa, no tiene la fama, ni los admiradores, ni el asedio y popularidad que su pareja si tiene.
Y creo que si quieren perdurar, además de ser sinceros, no deberán olvidar que los unió y conservarlo...
Phambe: Quien agradece tus mensajes tan generosos, amables y acertados soy yo. Eres una persona sumamente sensible y atenta.
Muestro la complejidad de nuestros sentimientos y contradicciones, porque de alguna forma reflejo mis propias vivencias.
Eres muy acertada en cuanto a que Albert y Karen no deben estar juntos. Son de mundos completamente distintos y no tienen nada en común.
Estoy completamente de acuerdo contigo en que el dolor, la frustración y los celos son inevitables cuando uno ve al ser amado con otra persona. Y la línea entre tener el valor de alejarse y olvidar o aferrarse y obsesionarse, es a veces muy delgada.
Agradezco enormemente tu tiempo, la paciencia y la atención con que te tomas la molestia de dejar comentarios tan valiosos y elocuentes.
Dejaré esta historia hasta terminarla, no la dejaré a medias.
Por otro lado, si Candy se equivoca de nuevo, Terry no perdonará. Aunque pareciera que esta indecisa no es así. Ella ama a Terry y los celos que puede tener hacia Albert aunque no los justifico, los veo como esa parte oscura que has mencionado todos tenemos. Tal vez parte de su ego "herido" al imaginar que no fue la primera ni la única en la vida de Albert...
Me daré a la tarea de buscar películas francesas. Me gusta el hecho de que no terminen felices para siempre, eso sólo pertenece a Disney y sus películas de princesas. En la realidad, la vida tiene altos y bajos. Me atrevo a suponer que tal vez por eso mi querida Kyoko Misuki decidió dejar ese final. No es el final feliz que todas hubiésemos deseado... pero al fin y al cabo es un final y cada quién le da la interpretación y continuación que mejor le guste.
Así es la vida, nada está escrito, no tenemos la certeza de que seremos felices, pero cada quién como si fuera autor de su propio fic, deberá guiar su historia por el mejor camino que considere. Este si será un final FELIZ mi querida Phambe, la historia nos dejó un extraño sabor de boca al terminar... en lo personal, no sólo fue frustración... fue una interrogante:
¿Tanto sufrió Candy para ésto? Para que no pueda contar su historia triunfante y decir: estoy con el hombre que amo y es Terry! o Albert! Sin dejar lugar a dudas con claves como Anohito... incluso Anohito pareciera Anthoni... qué manera de confundir a las lectoras, pero muy respetable al ser su historia... Me causa una gran satisfacción el saber que lo que escribo es capaz de provocar emociones en las lectoras. Ese es mi propósito y gracias Phambe porque me haces sentir que mis desvelos valen la pena.
Pude transmitir ese sentimiento, porque es algo que he experimentado, la sensación desagradable de encontrarte con cosas o situaciones que no te van a gustar de tu pareja. Ver como alguien aprovechando su dolor o enojo se acerca demasiado para ofrecer el "consuelo" a tu hombre...
Hacer el amor no arregla el conflicto que hay de trasfondo, pero a veces es buen inicio para apaciguar los ánimos y poder hablar y dejar hablar al otro.
Terry es tan impredecible e implacable, sí, exactamente así lo describes, viene a mi mente la escena donde es todo amor y dulzura bailando con Candy y cambia por completo cuando ella menciona a Anthony.
También eres muy atinada en cuanto que ambos tienen que ceder y ser flexibles y tolerantes en su relación. Con Karen y el trabajo, con Albert y la relacion familiar que existe.
Stear, en mi opinión no debió haber muerto. De por si sufrimos con Anthony, porque hacernos llorar más con Stear. Esa Kyoko tremenda!
Agradezco enormemente que digas que mi historia te inspira mucho, a mi, tus comentarios me inspiran más. Miles, miles de gracias. Que Dios te bendiga!
Un beso hasta Francia!
Darjeeling: Thank you about your review. I really appreciate it. I hope you continue enjoying this story. Thank you so much!
MARA RODRIGUEZ: que bellos comentarios Mara! Yo soy quien te agradece el interés y el adentrarte tanto en la historia como para considerarla adictiva! Wowww, me hiciste el día!
Darling eveling: gracias por tus comentarios y por seguirme. Un beso!
Stormaw: Asi es amiga, ésta Karen se ha convertido en una version completamente diferente a lo que era. En un principio estaba decidida a respetar a Terry, no intervenir, mantenerse al margen. En un momento todo cambió, tal vez cuando Candy llegó a instalarse en la vida de Terry y vió como se le iba el amor de sus manos.
También fue crucial que Albert se alejara. Tal vez habría tenido mas oportunidad de haberse quedado en Chicago...
En cuanto a confesar lo del beso, tienes razón, no debió hacerlo, pero se sentía culpable y no tenía el valor de guardar un secreto para sí misma. Albert no va a sufrir en esta historia, ya verás!
En cuanto a la reconciliación, queda pendiente la plática. Terry no va a dejar las cosas así, Candy tampoco.
Con respecto a Karen, muy pronto va a entender definitivamente que no tiene oportunidad con T.G.
Buen fin de semana bonita!
