Éste es un pequeño bonus por todo el angst de los otros.
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Hilo Rojo del Destino
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"Journeys end in lovers meeting"
William Shakespeare
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Cuenta la leyenda, que un anciano vive en la Luna y cada noche sale a buscar las almas que están predestinadas a unirse y, cuando las encuentra, une sus meñiques con un hilo rojo para que puedan encontrarse…
Cerró el libro y se quedó embelesado mirando la lluvia a través de la ventana. Estaba siendo una tarea del Colegio menos aburrida de lo que había esperado: debía leer y analizar un simpático libro de leyendas de diversos rincones de la Tierra.
Le gustaba.
- ¿Qué lees, Karl? – la voz aguda de su hermana rompió el delicioso ensueño en el que había caído. Sin embargo, el niño se demoró algunos instantes en hacer un gesto que mostrara que la había oído.
- ¡Shhhhh…! – ambos se volvieron hacia el lado de la mesa donde estudiaba su hermano mayor - ¡Despertarán a padre!
Los tres se volvieron esta vez hacia su lado izquierdo, para mirar al hombre al que llamaban padre. Shaka estaba tendido en el sillón favorito de Aioria, y seguía profundamente dormido.
Giselle tomó el libro antes que sus hermanos volvieran su atención a la mesa.
- ¡Hey! ¡Devuélveme eso!
- ¡Silencio!
Ninguno hizo mucho caso. Giselle ganó la pequeña batalla, le quitó el libro a su hermano menor y terminó de leer en voz alta el resto del texto dedicado a la vieja leyenda oriental del Hilo Rojo del Destino.
También se quedó pensativa, con los ojos castaños fijos en los adornos de la alfombra.
Pero, de pronto, se volvió con tanta brusquedad que sus hermanos se sobresaltaron.
- ¿Padre tendrá un hilo en su dedo?
Fue el turno de Karl de quedarse pensativo de nuevo. De los tres, era el más tranquilo e introvertido, al contrario de su hermana, toda movimiento y energía. El mayor, Albert, era un punto medio entre Karl y Giselle.
- Y debería de estar unido al dedo de papá…
- ¡Veamos las manos de padre!
Albert se sintió con la obligación de recriminarles de nuevo, aunque lo hizo desde la comodidad de su silla y no se levantó a detenerlos.
- ¿Ves algo? – la voz inquieta de Giselle estaba sobre Karl, que examinaba detenidamente la delgada mano. De los tres, era el más observador también.
- No… no veo nada…
- ¿Qué están haciendo, niños? – ambos dieron un saltito al escuchar la voz de su otro padre, papá, el ex Santo de Leo, detrás de ellos.
Había llegado, entrado al piso y acercado hasta la tierna escena, sin que ninguno notara nada.
- Buscamos el hilo rojo que une a padre contigo – respondieron al unísono.
Aioria los contempló largamente. Había compuesto una expresión seria, por si debía reprenderlos por alguna travesura, a las que su hija era muy propensa, pero suavizó sus rasgos al escuchar la respuesta.
Caminó con calma hasta su sillón.
- Shaka – susurró quedamente al tiempo que lo sacudía suavemente -. Despierta…
El hindú abrió los ojos con lentitud y analizó la escena, consistente en Aioria inclinado sobre él, Karl y Giselle de pie a su lado, y Albert sentado en la mesa, mucho más allá, mirándolos por encima de un grueso libro. Parpadeó, marcando las arrugas que ya se amontonaban en las comisuras de sus ojos.
- Lo siento… me he quedado dormido… ¿qué ha ocurrido?
- Los niños quieren ver nuestro Hilo Rojo del Destino… ¿podrás…?
Sonrió al percibir un dejo de preocupación tras el gesto amable en el rostro del griego.
- Sí, por supuesto – respondió -. No estoy cansado – agregó mediante un poco de cosmo, hablando directamente en la cabeza de Leo. Aioria contuvo el deseo de alzar una ceja.
La conocida aura dorada envolvió a Virgo, apenas una sombra de su antiguo abrumador poder, pero suficiente para satisfacer las expectativas de los niños.
Sendos hilos rojos aparecieron uniéndolos por los dedos meñiques. Pero no había uno sólo, del principal más grueso, se extendían muchos otros, algunos conectándolos con los dedos de sus hijos, otros extendiéndose por el suelo y saliendo del piso en distintas direcciones.
Shaka tomó aire antes de hablar.
- El hilo rojo no sólo nos conecta con quién amamos o con quién está destinado a ser tu pareja, sino que con todos aquellos con quiénes hemos tenido contacto a lo largo de nuestras vidas y con quiénes tendremos contacto en el futuro…
Aioria dejó de escuchar el relato que Virgo les dedicaba a los niños, para contemplar el hogareño cuadro.
Los tres niños, sus hijos adoptivos, tan disímiles entre sí. Y Shaka. Junto a su hermano, las personas que más amaba sobre la faz de la Tierra.
Una familia. Una familia real, lo que nunca creyó que tendría.
Se imaginó el hilo rojo uniéndolos cuando aún estaban separados por miles de kilómetros y ni siquiera sabían de la existencia del otro. Cuántas veces se alargó y cuántas se contrajo, a medida que sus vidas los acercaban o alejaban. Se imaginó sus dedos aún unidos tras la muerte, imposible separarlos pues ya estaba escrito de regresarían a la vida. Y el hilo ahora, uniéndolos fuertemente a todos.
La historia terminó con Virgo hablándoles de las otras referencias a la vida con hilos de destino, como las Moiras. Apenas notó que la risa de Giselle ya llenaba el aire y que la voz de Shaka ya había cesado de hablar. Estaban solos en la sala, pues incluso Albert había abandonado sus libros tras sus dos hermanos menores.
Salió de su ensimismamiento cuando sintió los suaves labios de Shaka en su sien. Reaccionó en una fracción de segundo, inclinándose para tomar al hindú de las piernas y cargarlo en brazos. Rieron ambos, cómo si los niños fueran ellos y no los tres chicos que ahora seguían rumbo al jardín.
Estaba escrito, desde siempre, que habría un hilo en la trama de la vida que los uniría para siempre.
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ooOoo
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Nota Final: Primero, mil gracias por llegar hasta aquí. Originalmente, el fic terminaba en el oneshot anterior, pero casi en el límite de la fecha entrega de los fics para el evento, me pareció un final demasiado triste para un fic dedicado a un evento de parejas, en que los lectores esperan fluff romántico y, en el caso de un fic angst, angst con final feliz. Así que escribí esto casi en tiempo récord y lo he dejado tal cual como salió, sin correcciones ni ediciones.
De nuevo, mil gracias por leer ^^
