Buenos días, tardes y noches, estimados lectores. Sombra de Maldad de vuelta con la continuación de esta colección de cronicas sobre los sobrevivientes del Raromagedón mientras los gemelos Pines estaban dispersos. Este capitulo quizas sea muy corto en comparación a anteriores entregas, pero tiene un punto que sera importante en los siguientes capitulos, al menos por unos cuantos , un mini arco si quieren verlo así. Bueno, sin más que decir espero que lo disfruten. Pero antes de empezar...

"Gravity Falls", sus locaciones y personajes son creaciones del brillante Alex Hirsch y propiedad del imperio de Disney. Solo los tomo prestados para narrar una historia de mi autoria sin fines de lucro... pero si me quieren dar dinero por él, no me opondre.


Diario del Raromagedón.

HORA 14:03 (Día 1 del Raromagedón)


En el corazón del bosque del pueblo de Gravity Falls, que a su vez es el lugar donde el Raromagedón, o el más loco fin del mundo diera comienzo, se encontraba una pequeña capilla en ruinas. Se le veía abandonada desde hace mucho, y su aspecto deprimente solo había empeorado desde que la masacre empezó. Pero lo que más llamaba la atención de su interior era el enorme hueco que tenía en el centro. Uno que alguien a simple vista podría ver que fue causado por alguien que salió de ahí.

El lugar era muy silencioso, como si todo ser viviente a su alrededor hubiera tenido precaución de estar lo más lejos posible de ahí, aun durante las huidas de los sobrevivientes de las primeras horas. Cuando de pronto una enorme mano cubierta por un guante oscuro sale de aquel enorme hoyo. Pronto, esa mano sirve de apoyo para que el enorme cuerpo de un pelirrojo con ropa de leñador consiguiera llegar hasta arriba, y se tirara al piso para descansar luego del enorme esfuerzo que tuvo que hacer para trepar hasta ahí.

Su nombre era Dan, nunca preguntes su apellido. Leñador, camionero, hombre macho, seguidor de una banda juvenil, constructor, y participo como mediador en el debate durante la elección de nuevo alcalde. Uno de las muchas personas que habían conseguido escapar durante las primeras horas de los ojos murciélagos. Pero pese a haber conseguido aquel triunfo, no pudo escapar de las garras de un enorme pterodáctilo.

El dinosaurio lo había transportado hasta aquella iglesia, atravesando una larga red de túneles repleta de más dinosauros congelados en alguna sustancia amarilla, hasta que llegaron a su nido con la intención de que el pelirrojo sirviera de alimento para su pequeña cría. Afortunadamente el bebe volador estaba durmiendo cuando llegaron, por lo que dejándolo ahí también se fue a descansar, seguramente con planes de volverlo el desayuno de su hijo. Claramente el leñador no se quedo a cumplir tal papel, y pasó toda la noche buscando la salida.

Estaba cansado, desvelado, y hambriento. Pero aun así sonreía aliviado de haber conseguido escapar de esas cavernas jurasicas. Pero el repentino sonido agudo del reptil jurasico que lo capturo fue motivo suficiente para dar fin a su receso y se fuera corriendo de ahí, antes de que el pterodáctilo saliera y lo viera.

Logro internarse más adentro en el bosque, ya perdiendo de vista a la iglesia desde hace bastante. Nuevamente rindiéndose al cansancio se sienta sobre un tronco, recobrando el aliento que tanto necesita. Una vez empezaba a recobrar el aliento, se da cuenta del deprimente estado en el que estaba el bosque. Con la tierra muriendo, las hojas empezaban a marchitarse y a caer de las ramas, dando una imagen desnuda y atemorizando a los arboles de pino que han servido para el sustento de su familia. Como leñador, el bosque era el lugar donde más seguro se sentía. Donde podría probar lo fuerte que era, y donde conseguía la materia que comerciaba y así podía dar alimento a sus hijos…

Hijos… nuevamente el recuerdo de su familia regresa a su mente. Él siempre fue un tipo que presumía de su fuerza y coraje. Pero cuando ocurrió lo de su esposa, se sentía perdido, confundido, asustado. Pero, sabiendo que eso solo preocuparía a sus hijos, decidió continuar como si nada hubiera pasado. Con una actitud más violenta y segura que antes. Esperando que así al menos ellos tuvieran la certeza de que él seguía con ellos para resquebrar a quien intentara hacerles algo.

También se esforzó para hacer que sus hijos tuvieran la misma seguridad que él sentía que tenia de la única manera que conocía: rompiendo y golpeando cosas. Los chicos eran los que se mostraban más entusiasmados por sus enseñanzas. Pero Wendy siempre fue la más difícil. No sabía si era porque era adolescente, o porque era una chica, pero ella siempre se molestaba por lo que hacía por ella. Aunque no le gustara admitirlo, porque siempre le transmitía dolor, ella se parecía mucho a su madre, tanto en carácter como en apariencia. Pero por eso mismo se empeño más para enseñarle las cosas que según él importaban más. Desde cómo saber derribar al más fuerte árbol, hasta como robarle a otros durante el fin del mundo… sabía que esos campamentos si darían sus frutos. Así, si ella no dejaba que él la cuidara, al menos ella sería capaz de romperle todos los huesos a quien intentara sobrepasarse con ella.

Confiaba de que ella conseguiría seguir a salvo, después de todo su hija era su mayor orgullo. Pero, recordando a lo que le paso a sus hijos, su culpa y miedo solo aumentaban. No quería perder lo que le quedaba de familia. Quería hacer lo necesario para poder salvarla, haría lo que fuera. Pero, no sabía que podría hacer, cuando lo único que sabe es romper cosas.

De repente, un suave sonido empezaba a escucharse entre los arbustos cercanos a él. Se gira con curiosidad hacia el lugar del ruego. Luego de un rato entre las ramas aun verdes de la planta se asoma una pequeña ardilla de pelaje rojo. La pequeña se gira hacia el leñador, observándolo con aparente interés. La criatura aunque en si adorable, más comparándola con lo que ahora habitualmente rondaba por los alrededores, su presencia le genero mucha molestia al pelirrojo.

-enana, lárgate de aquí. – gruñe bastante enojado sacudiendo la mano hacia el animal esperando ahuyentarlo. Pero el mismo ni si quiera parecía inmutarse ante el enorme hombre. - ¡He dicho que te largues! – estalla con su natural impaciencia, tomando una roca del suelo y lanzándola hacia la criaturita, esperando espantarla.

Y aunque el tiro pareció fallar, si causo algo en la ardilla: se paralizo. Extrañado por eso, pensando por un momento que la asusto tanto que causo esa reacción, se retracta y aterra al ver que la criaturita surgía del arbusto, rebelando que solo se trataba de la punta de la nariz de una ardilla más grande, como del tamaño de un perro mediano. Con mirada roja y brillante, unos dientes enormes filosos como colmillos, garras largas como cuchillas, un total de 3 colas deformes detrás, y carecía de pelo totalmente, salvo por la "ardilla" que llevaba en su nariz. De repente, tras esta horripilante rareza aparecieron otras 5, con deformaciones que las hacia verse diferentes entre sí.

Aun cuando él era más grande que cualquiera de ellas, Dan sabia que la ventaja numérica que tenían era suficiente como para que eso no importara. Así que sin dudar se levanta y sale corriendo de ahí, siendo rápidamente seguida por los roedores mutantes. Para su suerte, la zona por la que estaba huyendo estaba deshabitada de otras abominaciones u ojos que podrían aumentar el peligro. Por lo que su única preocupación eran los roedores. Estos al ver que no se acercaban a su presa comienzan a regurgitar por sus fauces unas bellotas envueltas en llamas purpuras, que al chocar contra el suelo o los arboles causaban pequeños estallidos que incrementaron aun más el terror del leñador.

Su desesperación fue tanta que no se dio cuenta de la raíz salida frente a él con la que termino tropezándose y caer. Rodo por el suelo hasta golpearse contra un árbol que lo freno. Adolorido se frota la cabeza, para luego quedar paralizado mientras sus deformes perseguidores se dirigían a él a paso lento, como si disfrutaran ver la mirada aterrada de su próxima víctima. Dan en ese instante comenzó a buscar a sus alrededores algo que le pudiera ayudar a defenderse. Ni una sola rama, u hacha olvidada. Estaba completamente expuesto ante esos monstruos. Finalmente el hambre le gana a uno, y se lanza con dirección al rostro del leñador…

… pero su trayecto se vio abruptamente interrumpido cuando un laser rojo impacta contra él, carbonizándolo y lanzándolo lejos del leñador. Las otras ardillas miraron espantadas esto, cuando otros rayos más fueron disparados rápidamente contra ellos, dejándolos en el mismo estado vencido que al primero. De inmediato de que todas ellas fueran neutralizadas una larga lengua se enrolla en el cuello de una, y comienza a tirar de ella.

Corderoy quedo asombrado por el milagro que había ocurrido. Y girando su cabeza mira al responsable del mismo, y quien al parecer estaba por comerse a ese roedor: una vaca que parecía ser normal, salvo por que poseía 8 patas, y la lengua que estaba por darle en la boca su bocadillo. Y montado sobre ella, se encontraba el granjero local, Sprott. No se veía diferente a como siempre lo ve, salvo por el gorro de papel aluminio que llevaba en la cabeza.

-Vaya, amigo… eso estuvo cerca. – dice el recién llegado con la calmada voz con la que se caracterizaba. - ¿Te encuentras bien?

-Eh… si… ¿Qué es esa cosa? – no evita preguntar, señalando a la deformidad bobina.

-Ah. Es solo Clara. Me está ayudando a encontrar nuevos seguidores. – contesta relajado, bajando del animal mientras este ya estaba comienzo a la rareza.

-¿Seguidores? – eso de pronto le llamo más la atención que la propia vaca.

-¿Sabes por qué el fin del mundo ha llegado? – pregunta de pronto, tornándose particularmente serio. – Es porque llego el momento para el nacimiento del nuevo. El todo poderoso Bill es la llama que extinguirá lo normal para que lo raro prevalezca. Y solo los que le sean fieles sobrevivirán.

-¿De qué hablas? – pregunta confundido, rascándose la cabeza.

-¡Lo comprendí todo cuando sentí lo que era en verdad la locura! – aun tenia frescas las memoras de lo poco que vio en el interior de aquella burbuja de locura, esas perturbadoras y tétricas vistas que presencio. – Aquello que consideramos normal, es en verdad las ataduras que este mundo lleno de reglas y normas nos atan. Nos limitan. Debemos abrazar a las rarezas y venerar al poderoso triangulo. ¡Encontraremos la salvación, si nos mantenemos fieles a la demencia! ¡La verdadera razón es la locura! – Estalla, comenzando a reír con algo de inestabilidad.

Cualquiera en otro día, incluso el propio Dan, con solo verlo sabrían que había enloquecido por toda la situación. Que ya no pensaba coherentemente como incluso creer que lo que estaba pasando era lo mejor para el mundo, y no un horrible acto que alguien con la suficiente maldad en su ser comenzó solo para divertirse. Sin embargo, la desesperación, el miedo, la oscuridad, la soledad, todo eso puede ser lo único que hace falta para que cualquier alma desamparada se sienta esperanzado. Y este, fue el caso.

-¿Y qué debo hacer para poder unirme? – pregunta interesado el pelirrojo. El granjero suelta una pequeña sonrisa al oír la pregunta.

-Siempre damos la bienvenida a nuevos seguidores. Siempre y cuando acepten ser fieles al poderoso Bill. ¡Vamos a nuestro santuario! – una vez dicho eso extiende su mano en busca de la espalda de Clara para volver a montarse en ella. Pero lo único que tocaba era el aire. Una vez él busco con la vista, ve al animal mutante caminando en dirección opuesta a ellos. - ¡Oye, Clara! ¡Debemos volver al…! – se calla al ver como la vaca se volteaba de regreso a él, mirándole fijamente con sus ojos que de pronto empezaron a despedir un brillo verde. Por fuera, el granjero no se veía afectado. – Podemos volver a pie. – sabiendo que no la molestaría, la vaca continua con su caminata, alejándose de ellos. – ya volverá. Es mejor que nos vallamos antes que venga otra cosa.

No queriendo contrariarlo, Dan lo sigue muy de cerca, muy atento a su alrededor a cualquier ruido que delatara a algún otro monstruo o similar que pudiera amenazarle. Sprott sin embargo se mantuvo como si nada. Como si el fin del mundo no estuviera ocurriendo. Eso tampoco paso por desapercibido para el leñador. Pero no lo veía como algo negativo, o peligroso.

En este tiempo de crisis, cualquiera que pudiera mantener la calma aun con la presencia de monstruos gigantes atacando incluso entre ellos era a su parecer el mejor prospecto de líder. Y si él decía que convertirse en siervo del triangulo con sombrero les garantizaría poder continuar convida, entonces él no lo desaprovecharía. Mucho menos si así pudiera encontrar a su hija… si así é pudiera poder protegerla… entonces haría lo que fuera necesario…


De nuevo aqui Sombra de Maldad, espero que les haya gustado este pequeño capitulo. Se que en un anterior capitulo habia escrito que Dan, estando con blubs y Grenda, habia desaparecido en garras del pterodactilo. Pero en la parte 2 de Raromagedón vimos que estaba junto a Sprott antes de que ambos fueran petrificados. Así que decidi contestar esa duda (que al parecer nadie tuvo) de como se juntaron esos dos. Pero tambien doy incapie a un punto importante en todo fin del mundo: Siempre surge un grupo fanatico que cree que todo es del destino y que deberan abrazarlo para salvarse, y sacarle los ojos a quien se oponga. Ya veremos más sobre este pequeño grupo más adelante. Pero hasta entonces...

No se profundizo tanto en el personaje de Dan Corderoy en la serie. Solo nos dejo con que era rudo, muy varonil, y que rompia cosas con facilidad. Y que comunmente era utilizado como recurso comico, aun en momentos importantes como cuando los gemelos escaparon del agente Trigger. Pero supongo que esta bien, pues no es alguien muy polifacetico que digamos, aunque si tiene muchos roles en el pueblo. Pero aun así, como todo hombre de familia que no tiene esposa para cuidar de sus 4 hijos debe haber algo más detras de esas toneladas de testosterona. Una razón para ser como es con sus hijos.

Eso seria todo por ahora. Espero que les haya entretenido aunque sea. Si quieren que haga algun capitulo corto sobre un personaje en concreto, haganmelo saber. Pero Pacifica queda descartada, al igual que McGucket y sus primeros compañeros. ellos ya estan planeados. Aun no tengo claro sobre el grupo de Rudo, los magicos, y Candy en este primer día. Solo ideas vagas para ellos. Si tienen alguna situacion por la que quieran que pasen, diganmela y vere si puedo agregarla. Tampoco se olviden del resto de los muchos habitantes que conforma el pintoresco pueblo de Gravity Falls. Sin nada más que decir, me despido deseandoles un buen día, hasta el proximo capitulo.

PISTA: problemas familiares

Hasta pronto, y esperare con ansias sus reviews.