Buenas a todas las personitas de nuevo. Aquí estamos, recordando perfectamente como acabó el capitulo anterior. Sí, no os hagáis los tontos. Tooooodos sabemos como acabó. Llevabais esperando algo como el capitulo 10 desde el uno.

Pero hoy no estoy con la cabeza para hablar mucho, así que solo os dejaré con la historia y ya veré si para cuando acabe se me ha pasado un poco el dolor. Disfrutadlo.

CAPITULO 11

...

Para cuando me desperté, sin saber el tiempo que había pasado, me removí, tratando de aferrarme más a mi Spidey, acomodarme en la cama y tener un hermoso sueño durante algún rato más. Sin embargo, mis manos solo dieron contra el colchón al hacerlo, incorporándome de golpe, mirando a mi alrededor y dándome cuenta de que estaba solo en la cama, sin el menor rastro de mi Spidey.

¿Lo habría soñado todo? ¿Ese momento con el chico-araña había sido un producto más de mi increíble imaginación? Porque no sería ni la primera ni la última vez que mi mente me haría algo como eso.

Nosotros no hemos sido, dijo una de ellos.

Además, si solo te lo hubieras imaginado, ¿por qué ibas a estar desnudo?, me preguntó la otra, haciendo que me diera cuenta de que llevaba razón.

Lo que era lo más seguro era que mi Spidey, dándose cuenta de que había caído en coma, había aprovechado para escabullirse y escapar de mí, lo cuál me cabreaba y admiraba a partes iguales, ya que no me había despertado en ningún momento.

Pero, ¡¿cómo había conseguido marcharse, si Redpool había cerrado la puerta por la que entró este y era la única visible del lugar?!

La respuesta me llegó cuando me vestí y me dirigí hacia allí.

La puerta no estaba cerrada. No era como si mi Spidey la hubiera forzado para huir. Solo que esta estaba abierta. Redpool no había cumplido su parte del trato. Aunque, a pesar de que se había ganado un balazo por eso, el plan había salido bien por todo lo demás.

Hice un pequeño baile de la victoria para celebrarlo. Aunque el hecho de que este hubiera huido como un conejo antes de que me despertara empeñaba un poco mi felicidad.

¿Había vuelto a su piso? ¿Estaría con ese perro infiel y traidor de Redpool? Ya estaba anocheciendo, así que era posible que estuviera haciendo una de sus rondas busca-criminales por la ciudad, como solían hacer todos los superhéroes al caer la noche.

Así se explicaba que hubiera siempre tanto tráfico. Si los buenos y los malos salían a la calle a la misma hora, era normal que se hicieran atascos.

Aun así, me dispuse a buscarlo, queriendo saber porqué había huido. Había querido demostrarme que no sentía nada por mí y habíamos acabado pasando toda la mañana juntos. Digo yo que teníamos cosas de las que hablar, ¿no?

Yo quería nuestras casa en blanco y rojo. Y con un gran porche. Nuestra habitación tenia que estar ubicada hacia donde saliera el sol para que la luz del amanecer nos despertara y nos animara a darnos unos muy buenos días. Pero él también tenía que apuntar cosas de la decoración. No iba a ser decidirlo todo yo.

Cuando me dirigía a la azotea desde donde siempre observaba su casa, me llevé la sorpresa cuando me encontré allí a Redpool, que iba vestido con su traje oficial y parecía que había estado esperándome.

-¿Qué haces por aquí?- le solté en cuanto pisé suelo.

No se me había olvidado que mi pequeño Spidey se me había escapado de entre los dedos, literalmente, porque él había sido incapaz de cerrar una puerta.

-Quería pedirte perdón.

Tengo que admitir que aquello me sorprendió. Por regla general, los demás me dicen que soy yo el que debería pedir disculpas por todo lo que hago. Era novedoso estar al otro lado.

-Bueno…..yo pensaba darte un pequeño castigo, pero, si me vienes con esas….- comenté.

-Sé que no debí hacerlo- siguió insistiendo este, mirando al suelo.

-Desde luego. Por tu culpa, se me escapó- afirmé.

Aquello hizo que este levantara la cabeza.

-¿Cómo dices?- preguntó.

-Se te olvidó cerrar la puerta cuando me mandaste a mi Spidey. Y mira que te recalqué tu parte del plan. ¿Es que hubo algo que no te quedó claro o qué?

-Espera un momento- me dijo, levantando una mano para hacerme callar.

Normalmente, habría sacado mi katana y le habría cortado aquella mano, pero hoy me sentía generoso, de buen humor. Supongo que eran los beneficios de echar un polvo, aunque tu pareja pareciera más un conejo que una araña cuando había salido corriendo.

-¿Cómo que una puerta? ¿De qué puerta me hablas?

-Pues de la que tenías que cerrar- le dije. Estaba claro que cruzar a esta realidad le había trastocado la cabeza.-Cuando Spiderman entrara en la nave, tú tenías que cerrar detrás de él para que no pudiera salir.

-Pero Peter no fue a la nave- me dijo este.

-¿Cómo que no? ¡Claro que fue! Es con quién he pasado toda la mañana. ¿O no?

¡Te juramos que nosotros no hemos hecho que te lo imagines! me aseguró una de las voces.

Además, estas del mismo buen humor que cuando te acuestas con alguien. Eso es inconfundible, me dijo la otra.

-Pero…si Peter se enteró- murmuró Redpool.

-¿Se enteró? ¿De qué?- le pregunté yo, queriendo enterarme de qué iba todo aquello.

-Cuando te fuiste, él entró en el cuarto. Había escuchado parte de la conversación y me obligó a contarle el resto.

-¿Un chico de quince años te obligó?- le pregunté, como diciéndole si se había escuchado cuando había dicho aquello.

-Bueno….es que….es mi hermano mayor.

¡Oh, por favor! ¡Que alguien arregle el complejo de este chico! Necesito ayuda urgente.

-Pero mi Spidey fue al lugar. Fue a hablar conmigo- dije yo.

-A lo mejor hizo eso para que dejaras de lado esa clase de locuras.

¡Uf! Si supiera lo que habíamos estado haciendo aquella mañana….. Podría estar seguro de que no se trataba de locuras. O sí, dependiendo de cómo se mirara. De todas formas, había sido un polvo bastante convencional.

-Así que mi Spidey sabía de qué iba todo aquello cuando se presentó en la nave. Sabía lo que había planeado y, aun así, fue- comenté.

¿Qué os había dicho? ¡Ese chico estaba enamorado de mí hasta las trancas! Si es que, por mucho que quisiera, no lo podía negar.

-Supongo que fue para asegurarse de que lo dejaras en paz- siguió diciendo Redpool.

-Ya te digo yo que no fue allí por eso- le aseguré yo.

Y eso hizo que este me mirara con atención, seguramente preguntándose en ese momento qué había ocurrido entre nosotros en aquella nave abandonada.

-No me digas que tú…..-murmuró.

-Si no quieres oírlo, será mejor que no me preguntes- le dije, alzando ahora yo la mano para acallarlo.-Por cierto, ¿has llegado a ver a Spidey desde esta mañana?

-Sí, ha pasado por casa y se ha cambiado de ropa. Luego, hemos salido a entrenar y ahora ha salido a echar un vistazo por la ciudad.

Impresionante. Después del ejercicio que habíamos hecho y él aun estaba con ganas de entrenar y salir a patrullar. No sé si aquello era admirable o yo había sido demasiado blando con él.

Si hubiera hecho realmente bien mi trabajo, este hubiera acabado tan agotado que ni siquiera habría podido levantarse de la cama.

-¿Sabes dónde puede estar ahora mismo?- le pregunté.

Quería hablar con el chico-araña, saber porqué, a pesar de saber lo que había planeado, había ido a la nave a hablar conmigo. ¿Qué intenciones tenía cuando llegó por las vigas del techo, viendo lo que había montado allí?

-Supongo que andará por el centro. Las radios de la policía estaban echando humo por aquella zona esta noche- me dijo este.

-Bien- le dije, poniendo mi mano sobre su hombro, haciendo que este me mirara. –Has sido un poco traidor al irte de la boca con mi Spidey, pero, como la cosa ha salido bien, te dejaré elegir donde te daré el balazo que te debo. ¿En el hombro o en la cara?

-Si me vas a obligar a elegir; el hombro.

-Buena elección.

Nadie elegía la cara. Supongo que era la opción más definitiva. Pero, para Redpool, solo significaría echar una cabezada tranquila, ya que, al parecer, en el sentido regenerativo, tenía los mismos poderes que yo. Pero….había tomado su decisión.

Saqué mi arma y le disparé a la cabeza, viendo como caía inconsciente en el acto. Debería decir ``muerto´´, diréis algunos. Teniendo en cuenta el poco tiempo que iba a ver a mi preciada Muerte, prácticamente era un sueñecito corto, pero quería ir a hablar con Spidey sin que hubiera adolescentes escuchando, por el tema de la privacidad, ya sabéis.

Tras asegurarme de que nadie nos había visto o que alguien se alarmara tras el disparo, me asegure de que la puerta de la azotea estuviera bien cerrada para que nadie pudiera encontrarlo allí y me fui en busca de mi verdadero objetivo.

Desde luego, el chico-araña era el mejor al juego del escondite, incluso a pesar de llevar un traje tan llamativo. Era como buscar a Wally.

Sin embargo, a lo mejor fue por suerte o porque los creadores de nuestro universo ficticio se sintieron generosos, ya que, en cuanto me dirigí hacia el centro, me encontré con unos coches de policial cortando las calles, unos ladrones en una tienda de joyas y a Spidey tratando de razonar con ellos, ya que habían tomado como rehenes a gente que había pasado por la calle y los usaban de escudos desde la puerta de la tienda.

-¿No crees que tenemos que hablar de algo?- le pregunté al chico-araña cuando me coloqué a su lado, ignorando a los policías, que habían querido impedirme el paso.

-Deadpool, ahora no es el momento para hablar de esto- me susurró entre dientes Spiderman, sin perder de vista a los de la tienda.

-¿Ah, no? A mi este momento me parece tan bueno como cualquier otro. Saliste huyendo de aquella nave y me dejaste tirado.

-Wade, ahora no- me insistió, volviendo un momento la cabeza hacia mí, antes de enfocarse de nuevo en los ladrones y, ahora también, secuestradores.

Por los nerviosos que estaban, quedaba más que claro que aquellos tipos eran novatos y habían abarcado más de lo que podían manejar. ¿O acaso habían seguido mi deadpool-consejo al no enfocarse en objetivos pequeños? Pero había que ser organizado y silencioso para hacer un buen robo. A no ser que fueras un ser indestructible como yo.

Saqué mis pistolas porque, la verdad, teníamos que hablar de asuntos serios y nos estaban interrumpiendo, y, usando mi excelente puntería (No os hace falta que lo recuerde. Seguro que aun tenéis esas imágenes en vuestra retina), disparé a los cagados ladrones, que soltaron a los rehenes, gritando como nenas cuando oyeron los disparos.

Herí a algunos en los brazos y a otros en las piernas, pero ninguno de los ladrones moriría.

Si había algo peor que acabar con tu culo en prisión, sin duda tenía que ser el rollazo del juicio que había antes. Aunque teníamos a un miembro del TeamRed trabajando en ese campo, yo preferiría que me pegaran un tiro antes que tener que pasar por toda esa mierda de las pruebas y los testimonios.

-¡Escuchadme todos!- grité, abriendo los brazos y girando a mi alrededor para que todo el mundo se callara.

Los muy idiotas de los transeúntes se habían puesto a aplaudirme, como si hubiera hecho aquello por ellos.

Cuando conseguí que se callaran, señalé a mi Spidey, que se había llevado una mano a la cara, y comencé mi brillante explicación.

-¡Aquí vuestro amigo y vecino me ha dejado tirado esta mañana, justo después de pasar el momento más magnifico de mi vida!

-¡Wade!- exclamó este, alterándose.

Pero, en esta ocasión, que dijera mi nombre no iba a hacer que consiguiera algo. Bueno…..miento. Sí que iba a conseguir algo; que se me pusiera dura. Pero, seguro que diría que no era momento para eso.

-¡Le he entregado mi corazón de todas las formas en las que sé, me he confesado a él, he velado por su seguridad y lo he seguido y puesto micros en su casa como un buen novio haría!- les conté, llevándome una mano al pecho, en plan dolido.-¡Pero, aquí el arácnido ha pasado completamente de mí!- dije, señalándolo.

Hubo algunos ``Oh´´ de lastima hacia mi persona, haciéndome sentir comprendido y arropado, pero aun no había acabado de hablar, por mucho que Spiderman pareciera deseoso de huir de allí también.

-¡He hecho todo lo que creía que tenía que hacer para enamorarlo! ¡Incluso le he hecho regalos!

-¡Me trajiste tarros de moscas!- me espetó este.

-¡Eres una maldita araña! ¡Si no te gustan las moscas, usa otro traje!- le dije yo.

Spiderman elevó la vista al cielo y se apartó un poco mientras yo seguía con mi apasionada y dolida declaración en mitad de una de las calles más concurridas de Nueva York.

-¡He puesto mi corazón en sus manos y, aun a pesar de saber que él también siente algo por mí, se niega a admitirlo y solo quiere mantenerme apartado! ¡¿Creéis que eso es justo?!

-¡No!- gritaron algunas de las personas que había en la calle.

Les señalé estos a Spiderman, para que les explicara porqué entonces se empeñaba en seguir fingiendo que no había nada entre nosotros.

-¡Eres un maldito loco que no se toma nada en serio!- me gritó este a su vez.-¡Me has estado acosando, sin dejarme hacer bien mi trabajo, haciendo que hasta se me escaparan algunos delincuentes! ¡Hasta has admitido que has puesto micros en mi casa! ¡¿Sabes que eso es un delito de hasta 5 años de prisión?!

-¡Pero todo lo que hago, lo hago por amor!- le dije a mi vez, escuchando como varias de las personas que estaban a nuestro alrededor me daban la razón.-¡Nada de lo que he hecho a sido con intención de hacerte daño, si no protegerte! ¡Sabes que no soy el mejor ejemplo de estabilidad mental, pero lo sabes! ¡Sabes perfectamente que cuando te digo que te quiero, lo digo en serio, que lo que siento por ti es real! ¡¿Es así o no, Nueva York?!

La gente empezó a gritar que sí, aplaudiendo, pidiéndole a Spiderman que me hiciera caso de una vez, que me besara, que yo le besara a él y no sé cuantas cosas más.

Si hubiera sabido que iba a haber semejante apoyo del publico, os garantizo que hubiera hecho esto mucho antes.

Desde luego, mi Spidey no lució muy contento al ver como reaccionaba la gente ante mis palabras. Y las luces que veía que pasaban sobre nuestras cabezas de vez en cuando eran los helicópteros de las noticias. Sabía que aquella declaración mía acabaría saliendo en la tele y ya podía imaginarme a Al, llevándose las manos a la cabeza cuando me escuchara hablar.

Spidey se quedó callado mientras observaba a la gente, seguramente preguntándose en qué momento todo el mundo se había vuelto igual de loco que yo. Sin duda, yo me preguntaba lo mismo, porque también me había pillado por sorpresa lo bien que se habían tomado mi declaración a uno de sus superhéroes favoritos.

Aunque también podía ser que se hubieran visto venir aquella declaración desde lejos. Después de todo, llevábamos una temporada que, donde estuviera él, estaba yo. Sin contar con que ahora teníamos a un personaje más tras nuestros traseros.

-¡Por Dios!- gritó uno de los ladrones heridos, uno de los que se estaban sujetando una pierna. Este la rodilla, concretamente.-¡Habla de una vez! ¡Dí lo que sea para que se largue y puedan llegar las ambulancias!

En eso llevaba razón. Desde que estábamos allí, lanzando nuestros sentimientos al aire, tanto las ambulancias como la policía habían permanecido alejadas de la escena, como esperando a que termináramos lo que habíamos montado allí.

-¿Qué me dices?- le pregunté a mi Spidey, tomando una de sus manos entre las mías, viendo como este saltaba ante el gesto.-¿No tienes algo que decirme tú también? ¿Qué me respondes?

Se hizo un extraño silencio de nuevo, solo roto por el sonido de los helicópteros sobre nuestras cabezas y con las luces de la policía iluminando la escena. Pero, sin embargo, toda persona viviente ( que lo mismo alguno podía no serlo. Nunca se sabía. Los zombies estaban de moda y podrían haber salido a pasear) que estaba a nuestro alrededor se mantuvo expectante, casi como si todo el mundo estuviera conteniendo el aliento.

Spidey observó la mano que aun mantenía entre la mía, pero, con el mayor cuidado del mundo, hizo que le soltara, dando unos pasos hacia atrás.

-Lo siento, Wade. Pero no puedo hacer esto- me dijo.

Y, usando sus malditas telarañas, se las ideó para salir de la escena antes de que yo pudiera hacer algo para detenerlo.

¿Os habéis confesado alguna vez ante las cámaras de televisión, sabiendo que el país al completo y, seguramente, en el extranjero, os estaría viendo y, aun así, os habían dicho que no a la cara? ¿No? Pues ya os digo yo que no era una sensación agradable. Vamos, que esta putada no se la desearía ni al mamonazo de Francis.

Aquel silencio entre la gente siguió, pero esta vez de modo incómodo, como si nadie supiera bien qué decir para romperlo sin cagarla.

Aunque yo sí supe bien qué decir en ese momento.

-¡Yo aun no me rindo!- grité, elevando un puño hacia el público, que enseguida empezó a gritar y a victorearme.

Bien. Ahora que había conseguido mantenerme como un machote ante todo el mundo, ¿quién me saca de aquí y me lleva a alguna cueva para que pueda llorar?

Fin del capitulo 11

Sí, este capitulo ha sido extraño. Por un lado, solo imaginarme a Deadpool en mitad de la calle, soltando todo eso delante de todo el mundo, hacía que yo misma me riera mientras lo escribía, pero, de repente, cuando me dí cuenta de que Peter le tenía que contestar, me empezó a dar pena y me desapareció la sonrisa.

Manda narices que yo misma me provoque tantas emociones al escribir. Creo que la gente debe de pensar que estoy loca al verme reírme sola mientras reviso algo que he escrito y diciendo ``Oohhh´´ cuando algo me da mucha pena. Ahora mismo, viendo la segunda temporada de Agent of SHIELD no dejo de gritar al ver a tantos traidores. Creo que vivo demasiado las cosas cuando me gustan. Tengo que relajarme.

¿A vosotros os pasa todo eso también? ¿Lo vivís de esta manera las cosas? Sé que más de uno sí, ya que me lo habéis dicho en alguna que otra ocasión, pero, ¿los demás? Comentad, decidme cosas, a ver como somos los fans de Marvel.

Con estas palabras me despido, aún con dolor de cabeza. Así que manteneos todos sanos y nos seguimos leyendo pronto. Hasta el próximo capi.