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Es un capítulo corto, pero el que sigue será más largo.
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Disclaimer: LAS TORTUGAS NINJA no me pertenecen, es mi corazón el que le pertenece a Leonardo desde hace 22 años. Yo escribo exclusivamente para hacer pasar un rato agradable a quien sea que se tome su tiempo y pase a leer mis divagaciones.
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CUENTA CONMIGO
Rafael les muestra a los demás, con una enorme sonrisa de triunfo en los labios, un oso de peluche color amarillo marfil y que lleva atado al cuello un gran moño color chocolate.
- ¡Ogima! –
A todos les sorprende ver el oso de peluche que le pertenece a Leonardo pero sin que Leonardo esté presente, aunque Rafael sabe muy bien cómo justificar este pequeño detalle.
- Ogima también tiene derecho a divertirse. -
- Pero Rafa… – Casey se planta enfrente a él, preocupado – Hasta yo sé que está prohibidísimo tomar a Ogima sin permiso, porque segurito lo tomaste sin permiso. –
- Para qué digo que no si sí. –
- Con razón te veías más 'pachoncito' - dice Miguel Ángel - porque traías a Ogima escondido en tu chaqueta. –
- Para qué digo que no si sí. –
- Algo me dice – dice Donatelo – que lo tomaste durante la ausencia de Leo. –
- Para qué digo que no si sí. –
- Por eso - dice Miguel Ángel – van varias veces que Leo se te queda mirando con ganas de estrangularte. –
- Para qué digo que no si sí. –
- Lo que me lleva a preguntar: - dice Donatelo - ¿por qué se ha contenido en hacerlo? -
- Bueno, ya. Venimos a divertirnos y nos vamos a divertir. -
- Entonces… - dice sospechosamente Miguel Ángel - ¡Ogima y yo vamos subir a los Carritos Chocones! – le arrebata a Rafael el oso de peluche.
- ¡Oye! ¡Yo iba a subir con él a la Montaña Rusa! – Rafael tiene que ir tras él.
- ¡Ibas! -
Miguel Ángel es un experto en huir de Rafael, así que le es muy sencillo escabullirse, y al haber una multitud a su favor, es mucho más fácil.
Abril, Donatelo y Casey se miran unos a otros.
- Yo voy a subir con Ogima al Carrusel. – dice Abril.
- Yo al Vikingo. – dice Casey.
- Ya que hemos llegado a un acuerdo implícito de disfrutar de la compañía del osito de peluche… - dice Donatelo un tanto indeciso pensando que sería mejor devolver el oso a quien pertenece – creo que subiré con él a las Tazas Giratorias. – pero cede porque bien dice el viejo y conocido refrán: "si no puedes contra ellos, úneteles".
- ¡¿Y qué estamos esperando?! – dice Casey y toma la mano de Abril; echan a correr, y también Donatelo, tras Miguel Ángel.
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Ya ha transcurrido una hora, pero Leonardo no halla lo que está buscando en la habitación de Rafael.
Usagi permanece en el umbral de la puerta observando el desorden que hay en esa habitación, desorden que no hizo Leonardo sino que ya estaba así, lo que ha dificultado más la labor de la tortuga por el motivo que sea que esté desesperadamente escudriñando el cuarto de su hermano.
- Leonardo-san… - Usagi busca averiguar el por qué de la angustia de su amigo.
- ¡No está! –
- Leonardo-san, aunque Rafael-san es tu ani [hermano], no es correcto que husmees en su habitación durante su ausencia. –
- No veo cuál es el problema. – dice Leonardo con un tono de molestia; arrodillado, busca dentro de una caja de cartón – Rafa husmeó en la mía cuando no estuve, pero no le dije nada porque lo que quiere es hacerme enfadar… ¡y lo está consiguiendo! – azota la caja y cubre su rostro tratando de controlar el enojo - Se lo llevó… - se levanta y camina hacia la puerta - No me di cuenta cuando iba de salida. –
- ¿Qué se llevó Rafael-san? -
- A Ogima. – se detiene frente a Usagi.
- ¿Ogima-kun? -
Usagi hace memoria, pero no recuerda en ningún momento haber visto a alguien más además de los tres hermanos de Leonardo.
Leonardo saca su celular del bolsillo del jeans para marcarle a Rafael.
- Si le ocurre algo a Ogima… -
Son las palabras funestas que escucha Usagi, pero él sabe que Leonardo no sería capaz de lastimar a su propio hermano, y lo confirma justo ahora que Leonardo está mirando la pantalla de su celular más que hacer la amenazante llamada.
La imagen de fondo en el celular de Leonardo ha sido cambiada, de un Dragón blanco, por la imagen en la que se ven a tres tortugas mutantes adolescentes con una expresión en la cara entre asustada, sorprendida y de torpeza al ver que una enorme ola iba a caerles encima.
Leonardo ya no está enojado, tampoco parece que estuviera burlándose de la foto que les tomó a sus hermanos apenas hace unas horas.
Usagi sólo puede definir esa nueva expresión en el rostro de su amigo como cariño.
- Sin mis hermanos, mi vida estaría vacía, - dice la tortuga ahora mirando al samurái - pero en momentos como éste, preferiría estar en medio de una batalla de tu mundo defendiendo junto contigo, Usagi, al joven Señor Noriyuki. ¿No hay alguna guerra a la que podamos ir ahorita? -
Usagi sonríe por el sarcasmo de Leonardo.
- No hay ninguna guerra gestándose en mi mundo, yujin. -
- Lástima. – suspira el ninja; guarda el celular en el bolsillo - Debo confiar en mi hermano Rafa y en que va a cuidar bien de Ogima, pero tengo que distraerme en cualquier otra cosa, o voy a volverme loco por la preocupación. –
- Conozco una manera para mantener tu mente ocupada: Shogi. –
Leonardo asiente.
Ambos bajan para jugar una partida de ajedrez japonés, o las que sean necesarias para que Leonardo no piense en las mil y un tragedias que pudieran sucederle a su pequeño amigo que está en manos de su temperamental hermano.
. . .
Está anocheciendo.
Los rayos del sol se van apagando en el cielo, pero su luminosidad es pronto sustituida por las intensas luces de colores que destellan de los juegos mecánicos y alumbran todo el parque de diversiones.
Abril, Casey, Rafael, Miguel Ángel y Donatelo ya se han subido a diversos juegos del parque de diversiones turnándose para llevar al oso de peluche.
Ahora están sentados a la mesa tomándose un 'break' de los velocísimos y vertiginosos juegos para disfrutar de unos deliciosos hot dogs.
Al estar sentados cerca de la caja donde se paga la comida, Donatelo logra oír a un hombre que lleva a sus dos pequeños hijos y que está por pagar.
- No hallo mi cartera. – Donatelo voltea a ver – Si pagué los algodones de dulce hace un minuto. - el hombre busca angustiado en todos los bolsillos de su pantalón y camisa.
- Es curioso; - Donatelo se vuelve a sus amigos y hermanos – en un lapso de cuarenta minutos, es el quinto humano que oigo que ha perdido su cartera. - toma al oso de peluche que está cerca de él y lo coloca más al centro de la mesa, por precaución.
- Yo también – dice Abril - he escuchado a varias personas que se quejan de haber perdido su cartera. –
- Acaso será que hemos venido en una noche particular de sustracción de billeteras. -
- Y si ha habido muchos robos es porque, o es una ladrón muy hábil, o es un grupo de vándalos que se ha repartido por todo el parque. -
Abril y Donatelo miran a los demás para escuchar su opinión, pero Rafael, Miguel Ángel y Casey están ocupados devorando el aperitivo.
Casey está por engullir casi entero un hot dog, cuando siente la pesada mirada de Abril.
- ¿Qué? –
- ¿No te has dado cuenta que hay robo de carteras? -
- ¿En serio? – Casey busca la suya - ¡Yo tengo la mía! – la muestra y la guarda.
El señor que estaba por pagar no puede decir lo mismo; ha tenido que devolver los hot dogs que había comprado para sus dos niños.
- Tal parece que – dice Donatelo para poner al tanto a Casey y a sus hermanos que ya están prestado atención – hay un grupo de carteristas saqueando este parque. –
- ¡Qué bien! – dice Rafael limpiándose la boca con una servilleta – Qué mejor para cerrar con broche de oro esta estupenda tardeada que repartir unos buenos guamazos. -
- ¡Wiiijjjiiii! – Casey celebra.
- Silencio. – pide Abril – Pueden escucharnos y no podremos sorprenderlos. –
- Está bien, no te enojes, pero, ¿cómo le vamos a hacer si no está nuestro Intrépido líder para que nos diga qué vamos a hacer si ni trajimos armas? -
- Como si el Intrépido hiciera falta. – dice Rafael – Yo tengo una idea. -
Los demás lo miran con incredulidad.
- Puedo tener tan buenas ideas como Leo. –
- Yo te creo. – dice Miguel Ángel; Rafael contiene su impulso de abrazar a su hermanito para agradecerle la confianza que le tiene – Hasta que le haces caso a Leo de pensar primero y dar guamazos después… ¡Auch! – recibe un golpe en la nuca de parte de Rafael.
- Pongámoslo a votación. -
Se acercan más unos a otros hasta casi chocar sus cabezas para escuchar el plan de Rafael; momentos después, se somete a votación.
El plan de Rafael obtiene una votación unánime.
Con sólo una mirada, los chicos se levantan de sus asientos, y tras haber depositado la basura en su lugar, se ponen en camino para detener a los maleantes, pero cuando Abril se pone de pie, Casey la detiene.
- Tú no Abril. Mejor quédate con Ogima. –
Abril no oculta su decepción; quería participar en el enfrentamiento, pero Casey tiene razón, y no es porque crea que ella no sabe pelear, sino es porque alguien tiene que cuidar al amiguito que los ha acompañado en esta alegre velada.
- De acuerdo. –
- No te vas a perder de mucho, Abril. - le dice Miguel Ángel como su forma de darle ánimos – Son maleantes de tercera y los vamos a despachar rápido. -
- Los estaremos esperando. – toma asiento - Y no olviden el postre. –
- No. –
Miguel Ángel corre tras los otros que se han adelantado.
. . .
Hay bastantes personas que están pasándola bien en el parque de diversiones, y por eso hay que moverse con cuidado entre la multitud para no arruinarle la noche a nadie, aunque siempre existen los maleducados.
Un chico alto, que al parecer tiene algo de prisa, choca contra otro que lleva una sudadera morada (y con el rostro oculto entre la capucha).
- ¡Oye! –
El chico alto sigue su camino sin siquiera disculparse.
El chico de la sudadera morada sigue caminando, pero buscando con precaución en el bolsillo trasero de los jeans.
Su billetera no está.
Avanza varios metros perdiéndose entre la multitud antes de sacar su celular de la sudadera y llamar a alguien en particular.
- "La barracuda ha mordido el anzuelo". – habla con un tono bajo.
- Vientos. – responde quien ha recibido el mensaje.
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El chico alto va caminando tranquilamente hacia un sombrío lote baldío bardeado, lejos de las brillantes y delatoras luces de los juegos mecánicos. Se encuentra con otros chicos, algunas chicas y a un hombre que tiene tatuado en el lado izquierdo de la cara a un dragón color púrpura.
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Muchas gracias por tomarse su tiempo y leer mi fic.
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