Capitulo 11 Semana Agitada (Día 1) Segunda Parte
Hola a todos! Lamento la tardanza, es que tuve muchisimas cosas que hacer del colegio y no me daban abasto para terminarla, pero por suerte, ya esta aqui la segunda parte...Solo espero que sea de su agrado y compensat el tiempo que estuve sin actualizar...
Bueno, basta de charla, empezemos...
-Shang ¿Estás bien?- Preguntó tigresa.
-¿Y ahora qué hacemos?- Preguntó shang preocupado.
-Solo actúa natural- La puerta del baño se abrió. Haku solo permaneció parado, intentando esconderse detrás de la cortina.
-¿Quién…quién es?- Preguntó shang.
-Soy yo, tigresa. Solo quería ver si todo estaba en orden- Tigresa no podía ver casi nada a causa de la neblina que desprendía el agua caliente.
-Sí, sí, todo en orden- Haku levantó el pulgar como diciendo "bien, sigue así"
-Solo venia a preguntarte si no has visto a haku- Haku negó con la cabeza. Shang entreabrió la cortina y dejó pasar solo su cabeza.
-¿Otra vez desapareció?- Preguntó. Haku suspiró aliviado.
-Sí. No entiendo cómo es que tiene esa facilidad de escurrirse por cualquier lado tan fácilmente- Dijo tigresa.
-Yo…tampoco sé- Agregó shang.
-Bueno, si lo ves, dile que lo estoy buscando ¿Sí?-
-De acuerdo- Tigresa se marchó cerrando la puerta tras sí. Shang suspiró aliviado.
-Estuvo cerca- Suspiró haku. Shang se acercó hasta él.
-¿Estás loco?- Exclamó. -¡Casi nos descubren!- Haku sonrió divertido.
-Pero…bien que valió la pena- Shang se sonrojó. Haku soltó una risita provocando que shang desviara su vista hacia un costado.
-Te dejare en paz- Haku aprovechó el despiste de shang y aprovechó a darle un beso en la mejilla. Shang se quedó sin respiración y sus mejillas empezaron a arder nuevamente. Sacudió un poco la cabeza y lentamente, fue recobrando la compostura.
-Es un tonto…pero es lindo- Susurró shang con una sonrisa.
Haku terminaba de secarse. Pensaba en ponerse la misma ropa que llevaba puesta. Pero antes de recogerla, pasó su vista por la habitación y se encontró con un ropero. Se acercó hasta el mismo y abrió sus puertas de par en par. Para su sorpresa, se encontró con casi toda su ropa. Se había puesto unos jeans negros algo ajustados a sus piernas y unas zapatillas blancas cuando alguien entró en la habitación.
-¡Ah! ¡Aquí estas!- Era Kiara.
-¿Qué sucede?- Preguntó haku.
-Creo que nos pasamos con la broma…- Dijo Kiara frotándose el brazo derecho.
-Sí, creo que tienes razón…el pobre shang terminó muy asustado- Dijo mientras buscaba algo en el ropero.
-¿Y dónde está ahora?- Preguntó Kiara.
-Está dándose una ducha- Dijo haku. En eso, encontró lo que estaba buscando. Era una musculosa tipo basquetbol, negra con algunos detalles en rojo. Los orificios por donde iban los brazos llegaban más debajo de las axilas.
-Más te vale que lo dejes en paz- Dijo Kiara recostándose sobre el marco de la puerta.
-Ya sí, creo que se acabaron las bromas por hoy- Dijo haku mientras se ponía la musculosa.
-Oye, el doctor Rossenberg nos ha llamado a todos. Dijo que era algo importante-
-¿Importante? Bueno…pues esperemos a shang y vallamos los tres juntos-
-De acuerdo- Ambos esperaron a que shang saliera de ducharse. Cuando hubo salido…
-Oye shang…- Lo llamó haku.
-¿Qué sucede?- Preguntó abriendo la puerta del baño.
-Tenemos que reunirnos con los demás. El doctor nos quiere decir algo-
-De acuerdo, vamos- Dicho esto, los 3 salieron juntos de la habitación. Pasaron unos minutos hasta que los 3 llegaron donde estaba el doctor.
-Buenos días chicos- Saludo Rossenberg.
-Buenos días doctor- Saludaron todos al unísono.
-Verán, los reuní aquí porque tengo que informarles algo- Empezó el doc.
-Y ¿De qué se trata?- Preguntó Kiara.
-He logrado construir un portal idéntico al que poseía Giovanni. Aun no está terminado pero en cuanto lo esté, podremos volver en el tiempo justo cuando aquella cosa rara…-
-¿Kimaira?- Interrumpió Haku.
-Bueno…Justo cuando Kimaira nos envía de vuelta aquí- Tanto haku como los demás, se sorprendieron un poco al saber que sus esperanzas aun no estaban perdidas del todo. Solo faltaba un pequeño detalle…
-Pero… ¿Qué pasará con po?- Preguntó tigresa con cierto tono tímido. Haku arqueó una ceja ¿Po?
-¿Te refieres al panda?- Preguntó Rossenberg. Tigresa asintió igual de tímida que antes.
-Lo lamento querida…no puedo contestarte eso…no es que no quiera decírtelo, simplemente es que no se que haya hecho esa cosa…- Tigresa bajó la mirada algo triste. Haku pudo notar aquel gesto.
-¿Tigresa?- Pero tigresa no dijo nada. Solo se dio media vuelta, se puso en cuatro patas y se echó a correr. Haku, sin titubear, empezó a correr detrás de ella.
Tigresa llegó hasta su habitación y se encerró en ella. Empezó a sollozar. Le dolía en el alma saber que su panda amado podría estar muerto. Pero más le dolía, el hecho de sentirse confusa y atraída por haku. No podía controlar sus sentimientos. Su cuerpo reaccionaba solo. No quería lastimar a haku, pero no podía resistirse al entrar en contacto con él. Sus extremidades empezaban a fallarle y su vista se nublaba perdiéndose en aquellos orbes celestes casi blancos que brillaban cual faroles.
Entre sollozos, alguien llamaba a la puerta. Era él.
-¿Tigresa estas bien?- Preguntó haku del otro lado. Con tan solo escuchar su voz, su corazón brincaba y se aceleraba.
-¡Estoy perfectamente! ¡Lárgate de aquí! ¡No quiero ver a nadie!- Exclamó la felina.
-¡Por favor tigresa! ¡Solo quiero ayudarte!- Haku golpeaba la puerta con más insistencia. El solo quería ayudar a su amiga felina.
-¡Ya lárgate Haku!- Por un momento, los golpes en la puerta cesaron. Tigresa se levantó de la cama algo temblorosa y se dirigió hacia la puerta. Cuando esta se abrió, haku ya no estaba ahí. Suspiró. Dio media vuelta dispuesta a recostarse sobre la cama de nuevo, pero se llevó con la sorpresa de que haku estaba justo detrás suyo. Se sobresaltó y exclamó.
-¿¡Que haces aquí!? ¡Te dije que no quiero ver a nadie!- Los ojos se le volvieron a empapar de lágrimas. Haku no se inmuto. Solo se quedó allí parado mirándola preocupada. Sus brillantes ojos se clavaban como dagas en la felina. Sentía su mirada sobre ella. Se sentía incomoda, enojada y triste al mismo tiempo.
-¡Lárgate!- Exclamó de nuevo. Pero haku seguía allí, inmóvil. Tigresa apretó los puños y varias lágrimas empezaron a escapar de sus ojos carmesí.
-¡LARGATE!- Saltó hacia el intentando encestarle un puñetazo en la cara. Pero haku fue más rápido. Tomó ambos brazos de la felina, los cruzó sobre su pecho y la abrazó con fuerza para que no pudiera escapar.
Tigresa forcejeaba intentando zafarse de aquel abrazo. Pero fue en vano. Haku empezó a acariciarle la espalda. Tigresa estaba presa de sus brazos. Sentía los suaves latidos del corazón de haku. De alguna manera se sentía segura…sin miedo…y eso le hizo acordar más a po. Inevitablemente comenzó a llorar sobre el pecho de haku. Las lágrimas se le escapaban sin control.
-Tranquila…es bueno llorar…descárgate…descarga toda la tristeza que llevas dentro…- Susurró haku a su oído. Su voz sonó como el susurró del viento entre las copas de los arboles. Tigresa se tranquilizó un momento pero, de todas formas, seguía llorando.
Haku pasó suavemente su mano por la cabeza de la felina. Ella seguía llorando. Sentía todo su cuerpo pesado y sin energía. Bajó la guardia y le correspondió el abrazo a haku.
-¿Qué sucede tigresa? Cuéntame…sabes que puedes confiar en mí.
-Lo…lo extraño mucho…- Dijo entre sollozos.
-Lo sé…sé que es duro perder a un gran amigo- Tigresa se acurrucó más sobre el pecho de haku. Ambos se quedaron varios minutos abrazados. Ninguno quería separarse del otro. Era un momento muy triste para tigresa y haku no podía separarse de ella.
Pero a tigresa, el tema de po aun le daba vueltas en la cabeza. Haku no sabía exactamente acerca de la relación entre ella y po. Se sentía fatal el no poder decírselo. Pero, cada vez que intentaba hablar con él, se perdía en aquellos brillantes ojos. Solo esperaba decírselo antes de que algo entre ellos pasase a mayores.
-Ha…haku…- Suspiró la felina levantando su vista.
-¿Sí? ¿Qué sucede?- Preguntó él.
-Tengo…tengo que confesarte algo…- Tigresa bajó la mirada algo avergonzada.
-Claro, dime lo que sea- Dijo haku con una sonrisa.
-Bueno…yo…yo soy…- Pero tigresa fue interrumpida por un golpeteo en la puerta de su habitación.
-¿Tigresa? ¿Haku? ¿Están ahí?- Era la voz de víbora. Ambos se separaron lentamente y se dirigieron hacia la puerta. La puerta se deslizó hacia un costado y detrás de ella estaban víbora y Kiara.
-¿Tigresa estás bien?- Preguntó Kiara. Tigresa se secó todo rastro de lágrimas posibles y solo asintió con la cabeza. Ellas ya se habían percatado de que había estado llorando.
-¿Qué sucede?- Interrumpió haku.
-¡Hay buenas noticias!- Exclamó víbora sonriente.
-El doctor Rossenberg dijo que podríamos volver a su época- Explicó Kiara. Haku sonrió alegre. Tigresa abrió los ojos como platos y se abalanzó contra Kiara.
-¿Volver? ¿Cómo? ¿Cuándo?- Tigresa aprisionó a Kiara contra la pared mientras la bombardeaba con preguntas.
-¡Ya, Ya! Tranquila amiga- Kiara posó sus manos en los hombros de la felina.
-Tranquila ¿Si? Ven con nosotros. El doctor Rossenberg nos explicará mejor- Tigresa inhaló profundamente y exhaló suavemente. Sonrió y asintió con la cabeza.
-Muy bien- Sonrió Kiara. –Vamos- Los 4 emprendieron marcha de nuevo hacia el lugar de reunión.
Una vez reunidos todos de nuevo, el doctor Rossenberg comenzó a explicarles lo que tenía en mente.
-Verán, quizás no entiendan mucho sobre esto, quizás no entiendan nada…pero es bastante sencillo. Observen- El Doc encendió una pantalla y allí se mostraban unos planos.
-Y… ¿Qué se supone que es eso Doc?- Preguntó Matt.
-Como muchos la conocen…es una máquina del tiempo…pero tiene una pequeña peculiaridad- Explicó.
-¿Y cuál es?- Preguntó haku. Los demás no entendían ni jota de lo que estaban hablando.
-Bueno, podemos ver en vivo que es lo que sucedió…- Haku se pasó su mano sobre la barbilla y pensó durante un momento. Entonces abrió los ojos por sorpresa.
-Entonces… ¿Quiere decir que…?- Habló haku.
-Exacto jeremy. Podemos programar el tiempo exacto en un acontecimiento pasado- Los demás arquearon una ceja. No entendieron muy bien lo que dijo.
-Perdón pero…no entendí- Dijo mono.
-Yo tampoco- Dijo mantis.
-Quiere decir que podemos volver a un momento exacto…como por ejemplo…cuando Kimaira nos arrojó dentro de aquella cosa negra en el cielo- Todos abrieron los ojos de sorpresa.
-Y ¿En cuánto estará lista Doc?- Preguntó Kiara.
-Bueno, el proceso es complicado pero estamos trabajando en ella. Si mis cálculos no me fallan…estará lista en una semana-
-¿Una semana? Bueno…peor hubiese sido un mes, o un año- Dijo haku.
-No se preocupen chicos, prometo que en una semana esta máquina estará lista y podrán volver para acabar con aquella cosa-
-Muchas gracias Doc- Sonrió haku.
-No hay por qué agradecer jeremy- El Doc también sonrió. –Pueden ir a almorzar si les apetece…-
-Perfecto, muchas gracias- Dicho esto, haku y los demás salieron del recinto con la esperanza de que en una semana podrían volver al valle de la paz.
Pero tigresa aun estaba preocupada y triste por una cosa en particular. Po.
-¿Qué le habrá pasado? ¿Estará bien? ¿Estará herido?- Todas esas preguntas rondaban en la cabeza de la felina. Víbora, quien iba junto a ella, logró notar cierta tensión en ella.
-¿Tigresa estas bien?- Preguntó. Tigresa hizo caso omiso ante la llamada de su amiga.
-¿Tigresa?- Víbora movió su brazo con su cola haciendo reaccionar de golpe a la felina.
-¿Eh? ¿Qué?…Ah, lo siento víbora…-
-No hay problema pero…te noto un poco tensa… ¿Te sucede algo?- Preguntó.
-No, nada…estoy bien- Pero víbora no se la creyó.
-Tigresa, hace mucho tiempo que nos conocemos y puedo leer perfectamente tu rostro. Sé que algo te está preocupando o molestando, y sabes que no voy a presionarte para que me lo digas…pero es mejor que lo sueltes, no lo dejes encerrado…sabes que puedes confiar plenamente en mi. Sabes que nunca revelaría uno de tus secretos a menos que tú digas lo contrario-
Tigresa suspiró. Víbora tenía razón. Necesitaba contárselo a alguien y ese alguien era su mejor amiga. La más fiel que ha conocido.
-Está bien, te lo diré…pero no aquí- Susurró.
-¿Y a donde quieres ir?- Tigresa miró un momento al frente. Vaciló unos instantes y luego habló.
-Adelántense ustedes, nosotros iremos luego…tengo que hablar una cosa con víbora-
-Sí claro, pero no lleguen tarde- Sonrió Kiara. Ambas se dirigieron a la habitación de la felina.
-¿Y bien?- Preguntó víbora una vez dentro de la habitación. Tigresa tomó asiento sobre su cama.
-Bueno…yo…estoy preocupada…- Tigresa juntó las manos sobre las rodillas y alejó la mirada de su amiga.
-¿Preocupada? ¿Por qué?- Tigresa no contestó. Solo se quedó callada mirando a un lado. Víbora la observó por unos minutos hasta que logró darse cuenta de algo.
-Estás…preocupada por po ¿Verdad?- Tigresa volteó la cabeza rápidamente para encontrarse con los celestes ojos de su amiga. ¿Cómo lo supo? Pensó.
-Como… ¿Cómo supiste que…?...- Tigresa no sabía que contestar. Se había puesto roja de la vergüenza pero no entendió por qué si víbora ya lo sabía.
-Es obvio que estés preocupada por él. Todos lo estamos. No es algo que de verdad sea un gran secreto- Tigresa bajó la mirada apenada.
-Pero…se que te preocupa algo más…- Tigresa se encogió de hombros. Le había comentado a su amiga acerca de sus "Confusos sentimientos" hacia haku. Pero ella no tenía la culpa. Sentía algo dentro que no podía controlar. Algo que cada vez que estaba con haku, le hacía perder los estribos.
-Es…sobre…haku…- Dijo ella apenada.
-¿Sobre haku?- Preguntó víbora. Tigresa solo asintió con la cabeza apenada.
-Bueno, tienes que ser sincera con él. Dile la verdad-
-Lo sé pero…- Tigresa posó ambas patas sobre su rostro –Es tan difícil…- Dijo mientras esbozaba un sollozo ahogado. Víbora reptó a su lado y colocó su cola sobre el hombro de la felina.
-Tranquila tigresa ¿Por qué es tan difícil decirle la verdad?- Tigresa retiró sus patas y se secó las lágrimas.
-Es que…no sé que me sucede…cada vez que estoy con él…todo a mi alrededor parece no importarme…cada vez que me encuentro a solas con él…no puedo contener el impulso…- Tigresa suspiró profundamente –De…besarlo…- Y de nuevo volvió a posar sus patas sobre su rostro.
Víbora abrió los ojos por sorpresa.
-Tigresa…no sé qué decirte…- Dijo víbora. –Pero…tienes que decirle la verdad…que tú amas a po…-
-Tienes…tienes razón…- Dijo quitando sus patas de su rostro y posándolas sobre sus rodillas. –Pero…es muy difícil…no quisiera herirlo o molestarlo…-
-Estoy seguro de que él entenderá…no creo que se moleste, es más…creo que hasta se alegraría de que tú y po se amen- Víbora sonrió. Tigresa se quedó pensándolo unos minutos hasta que esbozó una pequeña sonrisa. –Tal vez víbora tenga razón…quizás haku lo entienda- dijo para ella misma.
Tigresa se levantó de la cama decidida a contarle la verdad a haku.
-¿Qué sucede?- Preguntó víbora.
-Tienes razón víbora…tengo que decirle…- Dijo tigresa sin mirarla. Víbora sonrió.
-Muy bien, entonces vamos, vayamos con los demás y en cuanto veas la oportunidad, dice la verdad- Tigresa volteó a mirarla y ambas sonrieron.
Unos minutos después, se encontraron con Kiara quien la guió hasta el comedor. Llegaron a una enorme habitación con un montón de mesas y una gran barra redonda en el centro de la habitación. Los demás estaban en una mesa algo alejada de la entrada casi al centro de la habitación.
-Veo que encontraron el camino- Haku sonrió. –Menos mal que Kiara es buena para encontrar caminos…no como cierto personaje que…- Haku dirigió su mirada a Matt.
-Jaja si que gracioso- Rió Matt sarcástico.
Kiara suspiró y bajó la mirada, negando con la cabeza.
-Estos dos jamás aprenden- Susurró. Tigresa y víbora sonrieron divertidas. Las tres se sentaron en sus respectivos lugares. Kiara junto a Matt, víbora junto a grulla y tigresa junto a…haku.
Tigresa aun se sentía muy apenada por la confesión que le hizo a víbora. Pero, sentarse junto a haku, la hizo sentir aun más incómoda.
Un camarero se acercó hasta la mesa con una bandeja en mano con 8 platos humeantes con sopa de fideos y 8 vasos de agua. Dejó los platos en sus respectivos lugares y se fue por donde llegó.
-Buen provecho- Dijo haku sonriendo. Todos le respondieron y empezaron a comer. Todos almorzaban plácidamente, pero uno de ellos no probó bocado.
Tigresa revolvía su sopa lentamente. Solo la miraba, perdida en sus pensamientos. En un momento, haku notó que ella no probaba bocado alguno.
-¿Tigresa?- En cuanto haku la llamó, accidentalmente derramó su sopa sobre los pantalones de haku. Haku dejó salir un pequeño gemido de dolor.
-¡Ay no! ¿Estás bien?- Preguntó tigresa. Haku se levantó lentamente de su lugar.
-Sí- Dijo con voz ahogada. –No te preocupes, iré a cambiarme- Sin embargo, mono y mantis pudieron ver que una lágrima brotaba del ojo izquierdo de haku. Ambos se aguantaban lo más que podían la risa y cuando haku se había ido, estallaron en carcajadas. Víbora les dio a ambos un latigazo con su cola para que se calmaran.
Haku llegó hasta su habitación algo adolorido. Se quitó la ropa y se metió en la ducha para quitarse el resto de la sopa. Pasaron unos minutos y salió de la ducha. Se estaba poniendo su ropa interior cuando de repente, alguien llamó a su puerta.
-¿Haku estas bien?- Era tigresa.
-Sí no te preocupes, son cosas que pasan- Exclamó haku del otro lado.
-¿Necesitas ayuda?- Preguntó la felina.
-Tranquila tigresa estoy…- De pronto, haku quedó paralizado con la boca abierta. Sus ojos se volvieron finos y alargados como los de un gato.
Un alarido de dolor se hizo eco en todas partes. Tigresa se alejó de la puerta sorprendida por aquel grito, pero se sorprendió aun más por reconocer de quien era.
-¡Haku!- Exclamó. Empezó a lanzar patadas y puñetazos hacia la puerta. Pero por más esfuerzo que hiciera, solo conseguía abollarla en donde sus patadas y puñetazos impactaban.
Los gritos de dolor de haku se escuchaban casi en todos lados. Tigresa estaba desesperada. No podía derribar la puerta. Necesitaba ayudarlo como sea. En eso, se le ocurrió una idea.
-¡Haku aguanta por favor!- Exclamó antes de echarse a correr por los pasillos.
Haku se retorcía del dolor dentro de su habitación. Se agarraba la cabeza y apretaba fuerte los ojos. Algo parecía estar matándolo por dentro. De pronto, sintió algo quebrarse dentro suyo, y se desvaneció.
En la mente de haku…
Solo oscuridad. Haku empezó a abrir los ojos. Estaba sobre un suelo totalmente negro. Se incorporó hasta quedar de pie. No veía nada más que oscuridad. Todo a su alrededor era negro. De pronto, escuchó un susurró tenebroso a la lejanía.
-Haku…haku…- La voz repetía su nombre.
-¿Quién es?- Preguntó. Aquella voz comenzó a reír malignamente.
-¿¡Quien está ahí!?- Exclamó. De pronto, la atmosfera se llenó de una espesa niebla purpura. Haku volteaba su vista hacia todos lados pero no veía nada.
Una figura negra empezó a recortarse sobre la espesa niebla. Poco a poco iba tomando forma de un cuerpo pero su cabeza era totalmente diferente. Haku le llamó la atención pero pronto descubrió quien era.
-Haku…- Susurró frente a él. Aquel ente sonreía con malicia mientras se relamía y enseñaba sus afilados dientes.
-Kimaira- Dijo haku.
-Si…he esperado tanto nuestro encuentro…- Dijo susurrando mientras empezaba a dar vueltas alrededor de haku.
-¿Qué quieres?- Preguntó haku frunciendo el ceño.
-Tú sabes lo que quiero…- Dijo Kimaira volviendo a sonreír con malicia.
-Si crees que vas a acabar con más vidas inocentes…olvídalo- Respondió haku.
-Oh… ¿Te refieres a los pobres aldeanos que maté por accidente? No…no busco a esas plagas…
-¿¡Entonces que mierda quieres!?- Exclamó furioso haku. Kimaira se acercó hasta estar cara a cara con él.
-Quiero…tu vida…y la del guardián…- Haku abrió los ojos por sorpresa. Empujó a Kimaira lejos de él. Ella empezó a reír maléficamente. Haku ya se había hartado de ella. Estaba realmente furioso. Empezó a correr hacia ella y, a medio camino, se transformó en tigre. Intentó encestarle un puñetazo pero ella era muy rápida y se esfumó de ahí.
Haku empezó a mirar hacia todos lados, pero no pudo adivinar un fuerte puñetazo que le dio de lleno en la mandíbula. Cayó unos cuantos metros lejos.
-Lo ves querido…no puedes ni siquiera tocarme…- Haku apretó los puños. Un hilo de sangre emanaba de su boca. Escupió la sangre y se levantó de nuevo dispuesto a todo.
Los puñetazos y patadas iban y venían para todos lados, pero ninguno pudo darle a Kimaira. Haku empezaba a cansarse pero no estaba dispuesto a rendirse tan fácil.
-Haku…es muy fuerte…no podremos nosotros dos solos…- Yiron le habló pero haku estaba muy enfadado como para hacerle caso.
-¡Cállate!- Exclamó haku. Empezó a correr de nuevo hacia Kimaira pero otra vez lo mismo. Esta vez, pasaron unos segundos en los que haku miraba hacia todos lados para buscarla. De pronto, haku se dio la vuelta. Sus ojos se abrieron hasta su máxima expresión.
Una garra negra le atravesó el estomago hasta llegar al otro lado. Kimaira sonreía diabólicamente. Sus ojos brillaron intensamente y todo se volvió oscuro de pronto.
Tigresa volvió desesperadamente con ayuda a la habitación de haku. Kiara abrió la puerta deprisa. Cuando la puerta se abrió, todos se encontraron con una escena que dejó helados a todos.
Haku recostado boca abajo sobre un charco enorme de sangre. Todos se acercaron rápidamente hacia él.
-¡Haku! ¡HAKU HABLAME!- Exclamó desesperadamente tigresa. Al tratar de incorporarlo se encontraron con un enorme agujero que atravesaba su estomago y llegaba hasta el otro lado y sus ojos abiertos de par en par. Todos se quedaron helados del miedo.
-¡NO! ¡POR FAVOR, HAKU RESPONDEME!- Tigresa abrazó el cuerpo inerte de haku y empezó a llorar desconsoladamente. Los demás dejaron escapar también varias lágrimas. Kiara estaba muy aterrada pero tenía que hacer algo urgente.
-¡Auxilio! ¡Por favor ayuda! ¡Por favor!- Exclamó.
Continuará…
Jaja! Al parecer, haku no era inmortal...¿o si? Bueno, eso se vera despues
Espero que les haya gustado y lamento de nuevo por la tardanza...pero estoy seguro de que el proximo saldra pronto
Se despide Skalispo3 ;)
