Disclaimer: Lospersonajes pertenecen a Stephanie Meyer


Capítulo beteado por Esmeralda Cullen.

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Capítulo 11

Esme permaneció callada mientras Carlisle intentaba persuadirla para que confiara en él, después de varias horas de no obtener ni una palabra decidió marcharse, tomó las llaves del auto y salió.

—Mi familia está destruyéndose por causa de Isabella —gritó llena de ira, tomó el jarrón más cercano y lo lanzó contra la pared.

En casa de los Swan, a pesar de ser muy tarde, Renée no podía conciliar el sueño, se levantó de la cama y caminó hasta la cocina para prepararse una taza de té, sin darse cuenta que su esposo la seguía, pensó en llamar a su hija, pero al fijarse en la hora que era, desistió de la idea.

—Espero que todo sea mentira —pensó en voz alta mientras encendía la luz, saltó asustada cuando vio a su esposo.

—¡Estás preocupada por Bella! —afirmó acercándose—. También tengo miedo que le hagan daño, creo que será mejor ir a visitarla lo antes posible, no me gusta ni siquiera que trabaje con él y, de ser necesario, le contarás la verdad.

—No quiero que sepa que estuve en la cárcel —pidió temerosa— y mucho menos que fue por asesinato. —Se acercó a abrazarla—, por favor no se lo digas.

—Tú no mataste a nadie Renée, todo fue una trampa… afortunadamente, logramos probar tu inocencia.

Flashback.

—Renée di la verdad —suplicó Charlie.

—No puedo traicionarla y menos ahora, ella no recuerda nada y piensa que yo mate a su papá, debes ayudarme, pero sin condenar a Esme. —Lágrimas caían de sus ojos mientras se arrodillaba—, por favor Charlie, promete que no dirás nada.

—Te lo prometo —contestó resignado al saber que no podría persuadirla.

Charlie corrió a abrazarla, la levantó y empezó a dar vueltas.

—No puedo creerlo ¡al fin estás libre mi amor! —La depositó en el suelo y la besó.

—Todo es gracias a ti, nunca te rendiste hasta demostrar mi inocencia. —declara agradecida mientras lo abraza con fervor.

—Jamás te hubiera abandonado, sabes que te amo y que siempre estaré a tu lado. —Empiezan a caminar, él la guía hasta un auto.

—Tengo que hablar con Esme, quizá en este tiempo haya recordado. —Tenía esperanza de recobrar a su antigua mejor amiga—, quiero pensar que no me odia.

—Ella hizo todo lo posible por dejarte presa —le recordó fríamente.

—Es porque me creyó culpable —murmuró tristemente bajando la mirada—, esto es algo que tengo que hacer, por favor llévame con ella.

Renée miraba cautelosamente a Esme desde el otro lado de la habitación, ninguna hizo el más mínimo intento de acercarse ni de hablar, permanecieron así por unos minutos.

—¿Cuándo quedaste libre? —preguntó Esme evaluándola con la mirada.

—Hoy… quise verte para contarte cómo sucedieron las cosas o ¿ya recordaste? —Caminó hacia ella hasta quedar frente a frente, intentó sonreírle, pero la fría mirada de su amiga la detuvo.

—Es mejor que te marches y no vuelvas nunca.

—Tienes que saber que yo no… —Intentó continuar pero fue bruscamente interrumpida.

—Sé perfectamente lo que sucedió, jamás olvidé nada ¿no lo entiendes? Todo fue planeado desde el principio, necesitaba un culpable y tú fuiste perfecta, sabía que no me delatarías —confesó y empezó a reírse.

—¿Dé qué estás hablando? —tartamudeó sin poder creer lo que escuchaba.

—Él merecía morir y si no quieres que te suceda lo mismo será mejor que te vayas y no regreses nunca, no quiero volver a verte. —Terminó de hablar y salió del salón sin volver a mirarla.

Fin flashback

Edward y Bella disfrutaron de una deliciosa cena, después se acurrucaron frente a la chimenea con dos tazas de café. Él le cuenta la pequeña broma que les hizo a sus amigos y ambos empiezan a reír como locos.

—¡Pobre Alice! Quedará traumatizada después de ver a Emmett desnudo —aseguró Bella sin parar de reír, pero poco después se detiene y lo mira preocupada— ¡Van a querer matarte mañana! Conozco a Ali y te advierto que puede llegar a ser aterradora, no quiero ni pensar en lo que te hará.

—No sucederá nada, ellos no se imaginan que fui yo y estoy seguro que tu no dirás nada —la miró y ella negó—, además acéptalo, se lo merecían, ellos planeaban espiarnos hoy, nosotros necesitamos privacidad, aunque sea por una noche —explicó, ella reflexionó por unos segundos.

—En ese caso hiciste lo correcto amor —admite besándolo—.Te amo.

—Y yo a ti. —Lentamente se acercan y empiezan un apasionado beso, su respiración se vuelve errática, él comienza a acariciarla por todo su cuerpo, introduce sus manos bajo el vestido, ella gime ante el tacto—, Bella, si no me detengo ahora… —dice separándose un poco para mirarla a los ojos.

—Nadie pide que te detengas —susurra antes de atacar nuevamente sus labios, se acerca más a él y empieza a quitarle la camisa.

El sonido de la puerta los sacó de su burbuja, alguien intentó abrir la puerta, estaban seguros que no podían ser ninguno de sus amigos. Edward se acomodó la ropa y abrió la puerta, se sorprendió al encontrar a su padre con una llave en mano.

—Edward por un momento pensé que tendría que quedarme fuera —comentó Carlisle caminando dentro, al principio no vio a Bella, pero después se percató de su presencia, miró a su hijo apenado—. Lo siento creo que interrumpí algo —agrega apenado, ella se sonroja.

—Buenas noches, señor Cullen —murmura acercándose a Edward quién la rodea con sus brazos.

—Llámame Carlisle por favor —pidió sonriendo, intentando infundirle algo de confianza.

—Está bien Carlisle —expresó sonriéndole y volteó a ver a su novio—. Creo que es hora de irme.

—Por mí no se preocupen, soy yo el que regresará en otra ocasión —interviene Carlisle dirigiéndose a la puerta.

—No, en serio, es tarde y tengo que irme. —Lo que menos quería era alejarse de Edward, pero estaba segura que si su padre estaba ahí era por algo importante.

—La llevo hasta el departamento y regreso —informó Edward, su padre asintió, se despidió de ella y los vio salir.

Rápidamente llegaron al auto y emprendieron el camino de regreso.

—Siento lo de esta noche —se disculpó él sin apartar la vista del camino, tomó su mano y la acarició.

—Ha sido perfecto Edward, no hay por qué disculparse —le sonrió ampliamente.

No volvieron a hablar y en pocos minutos llegaron al departamento y con un apasionado beso se despidieron.

Rose no paró de gritar y maldecir a Emmett mientras que Alice estuvo histérica caminando de un lado para otro, intentó llamar a Bella, pero ella tenía su teléfono apagado y en poco tiempo quedó sin batería al igual que el de Rosalie, mientras que el de Emmett estaba por todo el suelo, en un arranque de ira Rose lo destrozó.

—Todo esto es tu culpa —Gritaron Alice y Rose al unísono, el pobre Emmett no tenía más remedio que escuchar y rogar para que alguien se compadeciera y llegara a rescatarlos, al menos a él, porque con gusto las dejaría encerradas.

Carlisle limpió el departamento para mantener su mente ocupada, escuchó la puerta abrirse y salió al encuentro de Edward.

—¿Cambiaste el cerrojo? —preguntó divertido sentándose junto a él.

—Era necesario, siempre tenía a Emmett o Rose molestando, así que tuve que tomar medidas drásticas —respondió y empezó a reírse.

—¿Qué le hiciste a tu hermano?

—¿Yo? Nada —respondió inocentemente.

—Podrás ser un gran actor, pero a mí no me engañas, sea lo que sea que hayas hecho, estoy seguro que Emmett se lo merecía. —Esbozó una sonrisa, inmediatamente su rostro se volvió serio al recordar el porqué de su visita.

—No estamos aquí para hablar de él, ¿qué fue lo que sucedió? —inquirió dándole una palmada en la espalda.

—Tu madre ha estado actuando de manera extraña, hoy tuvimos una discusión y terminé dejándola sola… reconozco que estuvo mal, pero lo hice para evitar un problema mayor —explicó afligido con la mirada en el suelo.

—Tiene problemas con Bella, eso lo sé, quizá sólo necesite un poco de tiempo para acostumbrarse a la idea.

—Espero que así sea, a mi realmente me cae bien y discúlpame, nuevamente, si interrumpí algo —respondió apenado—. La próxima vez llamaré antes de venir.

—No te preocupes, papá, no ha pasado nada, puedes quedarte aquí esta noche… no le digas a nadie que cambié el cerrojo y con respecto a mamá la situación sigue igual, no regresaré a casa hasta que no acepte mi relación.

Al día siguiente, Bella, se sorprendió al no escuchar el constante escándalo de su amiga, por lo que se levantó, caminó a su habitación y no encontró a nadie, recordó lo que su novio le había contado y se apresuró a llamarlo.

—¡Edward! —gritó a través de la línea telefónica.

—Buenos días, Bella —respondió con una gran sonrisa en su rostro—, te extrañé.

—También te extrañé amor, pero te llamaba porque Alice aún no ha llegado, dime por favor que ya los liberaste —pidió con voz temerosa, no quería imaginarse el tener que soportar a su amiga después de aquella noche.

—Serán liberados en unos minutos, quédate tranquila… para evitar su mal humor tenía planeado invitarte a salir. ¿Qué te parece?

—Mmm me encantaría… claro si no te molesta ser visto conmigo —se apresuró a decir jugando nerviosamente con su cabello.

—Estaré encantado de ser visto en compañía de tan hermosa señorita —contestó mirando su reloj—, paso por ti en veinte minutos y no te preocupes que saldremos antes de que llegue Alice o cualquiera de los chicos.

Emmett no había logrado conciliar el sueño en toda la noche, cuando al fin se durmieron las chicas, tuvo que soportar sus ronquidos, parecía que esa noche se pusieron de acuerdo para fastidiarlo, estaba enojado, quería matar al que les jugó esa broma, pensó en los posibles sospechosos y él único que venía a su mente era su hermano. Con sumo cuidado se acercó a la puerta, la noche anterior quiso derribarla, pero sin éxito, quería tan desesperadamente salir que no se dio cuenta de que la puerta estaba entreabierta, la golpeó con toda su fuerza y cayó fuera de la habitación, escuchó un ruido a lo lejos, pero no corrió a ver qué era ya que regresó a ver a su novia quién ya se encontraba despierta.

—Podemos irnos —informó y sin decir más se apresuró a salir de aquel edificio.

Rosalie despertó a Alice y juntas fueron a su departamento para poder arreglarse y descansar.

Bella se arregló lo más rápido posible, aprovechó que su amiga no estaba en casa para vestirse con algo elegido por ella, escogió un jean azul, blusa blanca de manga larga, zapatos bajos, los cuales amaba y Alice no le permitía usar porque siempre la obligaba a llevar tacones, recogió su cabello en una cola alta, se observó en el espejo satisfecha con el resultado, escuchó el timbre de la puerta y corrió hacia ella, la abrió y encontró a su novio recargado en la pared esperándola con la más amplia sonrisa, sus miradas se encontraron y sin pronunciar palabra se transmitieron el amor que sentía uno por el otro, él extendió una rosa la cual ella aceptó gustosa, antes de acercarse a besarlo.

—¿A dónde vamos a ir? —preguntó tras cerrar la puerta.

—Pensé que querrías dar un pequeño paseo, ya sabes, caminar por el parque, tomar un helado, ir al cine o lo que tú decidas —tomó su mano y besó sus nudillos—. ¿Qué quieres hacer?

—Es un buen plan de no ser porque, obviamente, te van a reconocer, empezarán a pedirte autógrafos y al final no podremos hacer nada —se quejó e hizo un puchero que a él le encantó, no pudiendo resistir el impulso de besarla.

—Amor, no podemos andar escondiéndonos, entiéndeme, quiero que todos conozcan a la hermosa novia que tengo, quiero poder salir contigo a cualquier sitio sin preocuparnos si me reconocen o no, por favor si queremos que esto funcione debemos ser capaces de salir sin que la atención pública nos afecte.

El argumento que le había dado era bueno y, estaba segura, que no tendrían mucha privacidad a partir de ese momento, pero no le importó.

—Muy bien Edward, sólo si prometes estar siempre a mi lado. —Sonrió y entrelazó su mano con la de él.

—Te lo prometo amor. —La besó con ternura antes de empezar a caminar fuera del edificio.

Emmett llegó enojado a su casa, entró sin saludar a nadie, subió a su habitación y empezó a buscar las llaves del departamento de su hermano, desordenó todo pero no las halló, salió de la casa y en la entrada se encontró con su padre.

—¿Qué sucedió? —preguntó preocupado Carlisle al ver en ese estado a su hijo.

—Estoy por ir a matar a una estrella de Hollywood —contestó enojado. Su papá le impidió el paso y le mostró las llaves—, ¿de dónde las sacaste?

—Pasé la noche en el departamento de Edward, si vas allá no lo encontrarás ya que iba a salir con Bella. —Le entregó el llavero y antes de entrar a la casa agregó—. No sé porqué estás enojado, pero Edward no tuvo nada que ver.

Dejó confundido a Emmett, si no fue Edward, ¿entonces quién? Tal vez debería pensar en otros posibles culpables, resignado regresó a su habitación dispuesto a dormir.

El día transcurrió en un abrir y cerrar de ojos, tal como Bella había predicho, varias fans de Edward se les acercaron para pedirle un autógrafo o una fotografía, al principio se sintió fuera de lugar, pero mientras pasaba el tiempo estaba más cómoda, en ningún momento él soltó su mano, siempre sonreía, trataba amable y respetuosamente a todos, lo que la enamoró más, su mayor sorpresa fue cuando quisieron una foto de ella, con mucha pena accedió y ellos pudieron continuar con su cita, se divirtieron mucho sin prestar atención a cualquier cámara que los vigilara. La hora de regresar llegó y él, caballerosamente, la acompañó hasta la puerta de su departamento, cuando iban a despedirse el teléfono de ella sonó, habló por unos momentos y colgó ante la atenta mirada de su novio.

—Era Emmett —informó ella—, dice que tu primo llegó en la mañana a la ciudad y quiere verte, según me comunicó vamos a salir a cenar Rose, Alice, tu, yo, Emmett y tu primo, ellos van al departamento de Rose y quiere vernos allá.

—¿Quieres ir? —preguntó esperando una negativa.

—Estoy cansada, pero siento que se lo debemos después de lo de anoche, será sólo una cena, ¿vamos?

—Si quieres —se limitó a decir y nuevamente salieron del edificio.

—También dijo que te pregunte ¿por qué no contestas el teléfono?

—Parece que no recuerda que él lo lanzó por la ventana, por ahora sólo tú tienes mi nuevo número.

Alice y Rosalie terminaron de arreglarse, decidieron olvidar el asunto del encierro por el momento, ya que no tenían idea de quién era el responsable. Se animaron en cuanto Emmett les informó de la salida a cenar, a pesar de no llevarse bien con el primo de su novio, Rosalie se alegró ya que también era el mejor amigo de su hermano y tal vez él pudiera ayudarlo y regresar al antiguo Jasper que conocía. Los primeros en llegar fueron Edward y Bella, tan pronto estuvieron dentro la llevaron hasta la habitación para arreglarla adecuadamente, mientras Edward esperaba a los muchachos, los cuales no tardaron en aparecer al mismo tiempo que ellas salían a su encuentro.

—Les presento a mi primo Jacob —dijo Edward a Alice y Bella.


Muchas gracias por sus reviews :)

Espero les guste este capítulo