Psicología del amor.
11. Grado II*
La primera vez que Antonio lo había envuelto en brazos, Lovino no había podido dormir de noche. Pensando en que sería después, como le dirían a su abuelo de su relación, las expresiones que pondría Bel y las insinuaciones que haría Francis al respecto.
La última vez que Antonio lo tuvo en brazos, su familia se había encargado de separarlos.
La primera vez que Lovino había estado en la cama de Antonio, se sentía nervioso y totalmente inexperto en el asunto de los temas sexuales. Antonio no había ayudado mucho esa ocasión, pero su amor les hizo darse cuenta que eso no importaba, lo que importaba es que ambos estuvieran juntos, unidos.
La última vez que había estado en su cama, había rogado por que no fuera la última.
La primera vez que Lovino lloró por causa de Antonio fue porque él le había pedido ser su pareja.
La última vez, fue por el engaño provocado.
La primera vez que pensó en quitarse la vida fue la primera vez que experimento el engaño, la traición, la ira, el odio, la soledad.
En esa ocasión no hubo última vez.
—.—.—.—.—
Antes de tomar el pomo de la puerta, se detuvo pensando en lo que posiblemente le esperaba del otro lado.
Encontrarse con su mejor amigo, jamás le había resulto tan conflictivo.
—Supongo que solamente tengo que actuar como siempre—se dijo en vano, sus nervios no aceptaron esas palabras.
—Hey—una mano se había puesto sobre su hombro— ¿te encuentras bien Antonio?—Sadiq lo miraba expectante—luces algo pálido. ¿Te has peleado con Francis?
Antonio abrió los ojos con sorpresa— ¿Cómo es que lo sabes?
Sadiq sonrío antes de palmear su hombro—Siempre que ustedes discuten, luces como si fueras a morir, es lógico que me de cuenta cuando tengo tres años de conocerte—dijo calmado, —no te preocupes, sea lo que sea seguro que Francis te disculpara si fue tú culpa.
—Si…—aunque esas palabras no lo reconfortaban, sabía que Sadiq tenía razón, Francis siempre estaría ahí para él…y por alguna razón eso sólo lo hacia sentir peor.
—Vamos, vamos. Si el jefe nos ve holgazaneando seguro que nos remplaza—dicho esto giró el pomo y metió a empujones al español.
—Llegan cinco minutos tarde, no se que tengo que revisar si no estas aquí Sadiq. —suspiró Francis. — Emil me llamo por la noche y me pidió que le diéramos los documentos de las ventas del mes a más tardar mañana, así que tenemos muchas cosas que hacer.
El turco imitó su suspiro antes de irse a su escritorio a sentarse— ¿Puedes encárgate de eso verdad Antonio? Tengo tres jutas hoy, dos de ellas son seguidas, por no decir que se enciman.
—Si supongo que puedo—sonrió a medias, aún no le daba la mirada a Francis.
¿Y si tenía los ojos rojos? ¿Y si se veía demacrado? ¿Cómo no iba a sentirse culpable? Además Francis no le había dirigido para nada la palabra, seguro que ya no quería saber nada de él.
—Toñete~. Si no te concentras te tendré que manosear—Francis pico su frente con un bolígrafo, haciendo la cabeza del español hacia atrás. —Tienes que ir a hablar con Roderich para que te autorice las compras. Además, le tienes que decir que tiene que ir a ver al empresario de "Caorleone".
Los ojos verdes lo miraron con sorpresa, los ojos azules de Francis estaban como siempre, dirigiéndole una mirada de cariño y un poco de reproche al estar distraído. Sintió como su garganta se secaba y mordió su labio para reprimir un quejido que amenazaba con ponerlo a llorar.
— ¿Te encuentras bien Toño?—lo zarandeó un poco del hombro para sacarlo de su trance.—Siento lo de ayer, fue culpa mía—la sonrisa de Francis no era fingida, de hecho era una de las más sinceras que le había mostrado.
— ¿Por qué? ¿¡Por qué te estás disculpando!? —sin poderlo soltó un grito que rezumbo por las cuatro paredes.
El francés lo contempló sorprendido, luego miro a Sadiq en manera de disculpa.
—Ahh…no te preocupes, de hecho mi primera junta comenzaba desde hace diez minutos, vine por papeles, papeles—sacudió la hoja y los paso de largo. —Qué no se repita.
Una vez que la puerta se cerro, Antonio se sentó en el sillón tapándose la cara. —Yo…yo tengo toda la culpa, a pesar de que te he lastimado…tú… ¿acaso eres idiota?
—Posiblemente sólo sea masoquista—Francis soltó una risita— ¿prefieres que te odie?
Antonio se revolvió el cabello con enojo y frustración. —Posiblemente es lo único que merezco de tú parte ¿no crees?
Sin que Antonio se diera cuenta Francis sonrió de manera comprensiva.
—Ayer me encontré con Gilbo. Estaba verdaderamente mal—dijo sentándose a su lado. —Me preocupe mucho. Luego me enteré de porque estaba así…no fue realmente una sorpresa, pero sentí unas incontables ganas de golpear a Lovino Vargas por primer vez.
— ¡Lovi, no…!
Francis lo miro de reojo y suspiró—Lo sabía, siempre que se trata de Lovino estas a la defensiva. Pero eso no me quita la ganas de golpearlo ¿sabes?
— ¿A dónde quieres llegar con esto Francis?—preguntó jugando con sus manos.
—Gilbo y yo hablamos. En esa conversación le dije una mentira para que me contestará con la verdad—los ojos azules de Francis observaban fijamente el escritorio de Sadiq. —Gilbert, como debes suponer, no se dará por vencido Toño.
Antonio se puso de pie, su respiración comenzaba a agitarse. — ¿Qué estas diciendo? ¿Por qué? ¡Lovi no lo ama!
—Supongo que de verdad está enamorado—respondió encogiéndose de hombros.
El castaño comenzó a negar con la cabeza frenéticamente, tanto que Francis vagamente se pregunto si no se había mareado. —No entiendo nada de lo que está pasando ¿tú si?...
—Entiendo menos de lo que tú lo haces—dijo sincero. —No puedo comprender como una personita, puede causar tanto efecto en muchas.
—Lovi no es cualquier persona, es a quien amo. —dijo firme, Antonio. Al fijarse en sus palabras mordió su lengua; la mirada dolida que esperaba de Fracis, nunca llego.
—Entonces, supongo que yo puedo entenderlo. —habló con una mirada divertida en sus ojos, los ojos de Antonio se aguaron—Para Gilbo, Lovino Vargas tampoco es cualquier persona.
—Yo…Francis…
— ¿Quieres saber que mentira le dije a Gilbo?—preguntó recargándose en su mano que estaba puesta sobre el brazo del sofá.
Antonio asintió con la cabeza, con sobre esfuerzo miró a Francis a lo ojos.
—Que yo no me daría por vencido contigo—sonrió levantándose del sillón. —Esa fue mi mentira.
El cuerpo de Antonio no se relajo ningún momento, con dos pasos sólo estiro los brazos para poder abrazar a su mejor amigo.
— ¿Por qué? ¿Por qué a pesar de todo no te vas?—murmuró apretando los puños.
—Por qué no se supone que debas perder a tú mejor amigo después de veintiséis años de conocerlo. —sonrió dándole golpecitos en su espalda. —además…
— ¿Además?
—Sólo quiero que la persona que amo sea feliz. —acarició su cabello tranquilamente para después separarse—Eso es lo único que quiero.
—.—.—.—.—
Para cuando Lovino despertó, notó que Antonio no estaba a su lado, sin embargo había notado una carta que estaba en el buró, a su lado derecho.
Lovino hizo una bola de papel con la hoja y suspiró.
—Al menos debió despertarme para ir a casa—se dijo levantándose.
La habitación de Antonio era normal, no había pósters o alguna cosa colgando de la pared. Sólo en la mesita de noche se encontraba una fotografía, con la que supuso que era su madre, no pudo evitar emitir una ligera mueca de tristeza.
Dispuesto a irse tomo su ropa y se vistió en menos de diez minutos, lo cierto era que quería tomar una ducha y cambiarse de ropa lo más pronto posible, después de todo tenía la misma ropa que se había empapado por la lluvia.
Salió con cuidado de la habitación, como si fuera a ser reprendido por alguien. Pero no fue así, la sala de estar y la cocina estaban completamente vacías, limpias y ordenadas.
Lovino Vargas dejo salir un suspiro lleno de alivio. Ahora sólo tenía que encontrar su teléfono, porque no estaba en su pantalón.
Dio una mirada a la sala en busca de él, pero no lo encontró.
—Seguro que nuestras cosas se revolvieron y término llevándoselo por error—hizo un puchero con enojo antes de escuchar un golpe dentro de la habitación de Antonio.
De repente se había congelado. ¿Y si era un ladrón? Peor aún… ¿y si de verdad sólo se había imaginado el ruido?
Comenzó a temblar hasta ponerse detrás de uno de los sillones, el pánico amenazaba con invadirlo pues no se escuchaba ningún ruido, al menos no por los tres minutos restantes, hasta que se escucho la puerta abrirse.
—"Antonio…maldición… ¿por qué me dejaste sólo?" —se pregunto poniendo sus manos en su boca, no quería hacer ningún ruido, pero admitía que se sentiría aliviado si al menos fuera un ladrón y no su imaginación jugándole sucio.
—Tch. Seguro que sabía que vendría—.
La voz de repente sorprendió a Lovino, asomándose con cuidado de no ser visto, encontró a Gilbert Beilschmith parado a plena sala de estar, con el teléfono en el oído.
— ¿¡Qué demonios estas haciendo, imbécil!?—gritó saliendo de su escondite.
La sorpresa en la cara de Gilbert se mostró en pocos segundos.
—Esa tendría que ser mi pregunta—dijo acercándose, Lovino retrocedió así que Gilbert se detuvo. — ¿Cómo se supone que le mienta a Feliciano si de repente va a la casa y no estás?
— ¡Mi hermano…!
—Tuve que decir que estabas profundamente dormido y cualquier ruido te podría despertar, incluso tuve que usar unas de mis almohadas para disfrazarlas de ti. Me debes 50—dijo con las manos en la cintura. —Vamos, seguro que Feliciano sospechara si hoy también miento, por no decir de mi hermano.
El castaño lo inspecciono, desde la raíces de en medio de su albino cabello, bajándose y perdiéndose por momentos en su mirada rojiza, hasta llegar a sus zapatos.
—Aún no me dices como entraste—rezongó, — ¿¡le hiciste algo a la ventana!?
Corrió al cuarto de Antonio sólo para encontrar pedazos de vidrios en la cama y unas cuantas gotas de sangre en el piso.
—No tuve remedio, no me dejaron pasar y tuve que brincar la barda. Además toque la puerta pero nadie me respondió, así que tuve que subir por la ventana trasera, así nadie me vería—alzó el pulgar en señal de victoria.
Un puntapié de Lovino no se hizo esperar, tomando bruscamente el brazo de Gilbert lo echo a la cama.
—Te has cortado la mano—dijo notando el líquido rojo.
—Me enrede un poco la manga de mi suéter, pero creo que no funciono—sonrió mostrando los dientes, Lovino apretó la herida— ¡Ay!
—Te lo mereces, ¿por qué tienes que llegar tan lejos? Sólo debiste esperarme—gruñó buscando algún tipo de venda.
— ¿Por qué? Eso es por que se trata de ti—respondió sincero, sin que Gilbert lo notará, Lovino había adquirido un pequeño rubor que lo hizo buscar un botiquín medico.
—Aquí hay—sonrió mostrando un paquete de algodón y gasas—déjame ver tú mano.
—Kesesesese~—rió—no es nada que mi awesome ser no pueda soportar. Incluso las balas no me pueden hacer nada kesesesese~.
— ¿Balas?—preguntó sin interés alguno, no quería quedarse en silencio teniendo a Gilbert ahí, no cuando la cara del albino que había puesto antes estaba todavía presente.
— ¡Sí! Hace como dos meses me atravesó una bala el hombro—comentó señalando su hombro derecho con la mano libre— ¡realmente Ludwig pensó que iba a morir! Cuando desperté en el hospital, hubieras visto su expresión—su mente había divagado a los recuerdos, la cara de felicidad—realmente debí haber inmortalizado esa foto, muy pocas veces Ludwig llora por mi.
Lovino alzó la mirada pensando un poco. ¿El macho patatas llorando? Era una clase de broma de seguro, si él era como un hielo, más que eso, un cubo. Si, eso era, la especie de persona que era tan lineal como para mostrar un sentimiento
—Bueno—abrió y cerró su mano lastimada—vámonos.
— ¿Qué?
—Tengo que llevarte a casa.
— ¿Piensas irte dejando la ventana rota? Cualquiera podría treparse y robarle algo a Antonio. Olvídalo, me quedo.
—Nadie escalaría cuatro pisos para asaltar una ventana y un departamento que no tiene nada de valor—Gilbert infló lo cachetes molesto.
—Tú lo hiciste—reprochó Lovino jalando su mejilla como reflejo.
Ambos se miraron con sorpresa antes de sonrojarse y apartar la mirada.
—Si te vas a quedar, me quedo contigo—advirtió el albino sentándose en la cama.
—No necesito que te quedes—gruñó—además…si Antonio te ve…
—Seguramente me golpeara lo sé. Pero no puedo dejarte así como así. Si te dejo sólo por mucho tiempo tendrás problemas por la neurosis ¿no?
Lovino sintió unas enormes ganas de patear lo que fuera que estuviera a su alcance. De nuevo era tratado como alguien que no podría ser independiente, pero en el fondo estaba agradecido, porque sabía que su cuidador tenía razón.
—Haz lo que te plazca, no es como si me escucharas de todas formas—dijo enojado—estaré en la sala.
—Espera Lovi…no—llamó con voz un poco molesta—ayer… ¿u-ustedes dos durmieron juntos?
Los ojos verdes de Lovino se ampliaron ante tal pregunta y el color rojo se apodero de toda su cara. — ¡N-No e-es algo que te importe, m-maldición!—dicho esto azotó la puerta de cuarto.
Un minuto después el televisor tenía encendido el teatro en casa a todo volumen.
Una sonrisa se mostró en la cara de Gilbert, tenía su respuesta.
—.—.—.—.—
El día como siempre había estado ajetreado, juntas por aquí, clientes insatisfechos por el otro lado, una demanda al voltear la cara y por el frente Francis sonriéndole. Nunca se sintió más feliz de volver a casa, a pesar de que tendría que desvelarse por irse más temprano a casa.
Cuando cruzo el portón de los condominios sintió como si todo lo demás no importara, el trabajo había quedado atrás, el cansancio y la molesta sonrisa de Francis que lo había preocupado todo el día, también.
Por debajo de la puerta podía ver la luz del pasillo, seguro que Lovi aún estaba ahí. Incluso se escuchaban las voces de la televisión y si se ponía más atención un ligero aroma a palomitas.
Entonces antes de que abriera la puerta, alguien más lo hizo. Un técnico con el uniforme de VELUX*, el sujeto hizo una inclinación con la cabeza y salió.
— ¿Lovi?—Antonio encarno las cejas al ver al castaño parado dentro de la casa con el ceño fruncido.
— ¡B-Bastardo…! ¿Q-Qué…cuando llegaste?—balbuceó para después morderse el labio.
—Al instante que abrieron la puerta—sonrió— ¿Qué hacía aquí? ¿Pasó algo malo?—su gesto cambio a uno profundamente preocupado.
— ¡N-Nada!—gritó jalándolo hacía dentro y azotando la puerta.
—Tsk, pensar que tuve que pagar por la reparación—gruñó Gilbert saliendo de la habitación—no es como si mi asombroso trabajo me pagara el asombroso dinero que merezco.
Lovino se estremeció al ver la mirada de completo odio que mostraba Antonio. Gilbert lo miro con sorpresa antes de alzar una mano en manera de saludo, su rostro mostraba incomodidad.
— ¿Qué estás haciendo aquí, Gilbert?—resopló, intentando contenerse aunque era difícil cuando las palabras de Francis seguían en su cabeza.
—Si no lo recuerdas, soy el encargado de la molestia que tienes detrás. Vine por que al señorito no se le ocurrió que su hermano puede llegar de visita en cualquier momento. — ¡Lovi ya no vivirá más en tú casa!—gritó poniendo un brazo en frente de Lovino. —Yo cuidaré de él de ahora en adelante.
—Eres el menos adecuado para hacerlo—respondió con la voz más seria que Lovino le había escuchado a hablar. — Y tú, ustedes dos son concientes de eso.
—Sólo porque no los han hecho creer…—.
—Por lo que me contaste no es así—interrumpió—Ustedes dependen uno del otro, te tengo noticias Antonio, no se supone que tenga que ser así.
Los ojos verdes del español centellaron con ira y frialdad.
—Seguramente sólo quieres hacer que Lovino dependa de ti. Atarlo a ti y que se aleje por completo de mí. ¡Es lo que te ordenaron! ¿Verdad? Asegurarte de que Lovi ya no pudiera estar a mí lado.
Gilbert se sorprendió por las palabras de su amigo, dolían cada una de ellas, como si pequeños y delicados clavos se enterraran en su piel con cada palabra que soltaba.
— ¿Te estás escuchando? ¿¡Estás escuchando tus propias palabras!? Mírate a ti, después mira a Lovino. ¿Realmente es así como quieren su relación? Viviendo a escondidas de los demás, sin que puedan vivir sin el uno y el otro. ¿Realmente creen que la vida real tiene finales felices sólo por que las dos personas que se aman quedan juntos?
Después de gritar todo eso la casa se había quedado en completo silencio. Dos pares de ojos verdes miraban a Gilbert impresionados, como si la persona que ellos conocían no fuera la que estaba hablando.
Claro que no podía ser Gilbert, una persona que sólo se preocupaba por él mismo, poniéndose primero él, después él y al último él.
¡Cielos, era imposible!
— ¿Desde…desde cuando te comenzaste a preocupar por los demás?—preguntó Antonio con voz torcida.
Los ojos rojos del alemán por primera vez se desviaron.
—Puedes preguntárselo a la persona que tienes a tú lado—suspiró con un ligero rubor en las mejillas.
Fue la gota que derramo el vaso.
Antonio dejo caer sus cosas, tomó a Gilbert de la chaqueta y bruscamente lo saco de su casa hasta cerrarle la puerta en las narices, el albino no se defendió en ningún momento.
— ¡Antonio, tiene que regresar conmigo!—gritó— ¡Si no me abres llamaré a Feliciano y a la policía!
—Imbécil, tú eres la policía—pensó Lovino rápidamente pero luego atendió a Antonio quien respiraba más fuerte y rápido de lo normal.
—Antonio, ¿Qué sucede? ¿Te duele algo?—preguntó preocupado y agachándose a su altura pues el español se había dejado resbalar por la puerta, esta temblaba ligeramente por las patadas y los puños de Gilbert. — ¡Bastardo deja de patear la puerta!
Los golpes sólo siguieron más, hasta que al parecer el vecino de al lado salió y comenzó a reclamarle a Gilbert.
La respiración de Antonio se comenzó a calmar. —Tranquilo Lovi, sólo me entro un ataque de pánico—dijo con una pequeña sonrisa en los labios. —Estoy bien.
— ¡Por supuesto que no estas bien! ¡No es nada normal que te pase eso!—gritó zarandeándolo un poco.
Antonio aprovecho para robarle un beso. —Gracias por preocuparte Lovi, pero tenemos que salir de aquí antes de que Gilbert consiga entrar de nuevo. Seguramente sólo se lo llevaron a la caseta de policías.
—Pero ese bastardo es un policía ¿no?
—No, es un detective—respondió desviando la mirada, era claro que le incomodaba seguir hablando de él. —Se a donde ir, vamos. Podemos salir por la puerta trasera.
Antonio sólo tomo un par de abrigos y una bufanda para Lovino antes de salir cuidadosamente del edificio y dirigirse a la puerta trasera de los condominios.
Era una puerta pequeña, rodeada de árboles enormes y un pasto que no debieron cortar por meses. El sitió estaba en total oscuridad. El italiano sólo trago duro y trato de alejar la mano de Antonio.
Quería salir corriendo, regresar a la luz del edificio. Sentirse seguro, sentir el calor de los abrazos de Antonio… ver la sonrisa de Gilbert.
Cuando Antonio termino de abrir la puerta, puesto que había un voluminoso candado bloqueándola, le ofreció el paso a Lovino.
—Vamos Lovi.
—Quiero ir a casa, no me gusta este lugar—dijo retrocediendo un paso. Antonio lo tomo de la mano.
—Tranquilo Lovi, no va a pasar nada—entrelazó su mano con la suya, para transmitirle algo de calor. —Yo estoy aquí. Yo te cuidaré de todo. —sonrió y fue suficiente para calmarlo por unos momentos.
Delante de ellos la oscuridad reinaba, los árboles se mecían produciendo pequeños sonidos. La lámpara de Antonio estaba muy baja de luz, además que sólo alumbraba los pies de ambos.
Tenía enormes ganas de cerrar los ojos. Tenía enormes ganas de no estar ahí. ¡Quería escuchar la canción de Gilbert! Esa que lo había tranquilizado en el hospital.
Cuando finalmente salieron, las cosas no estaban mejor. La calle estaba oscura y sólo algunas farolas la iluminaban, daba miedo.
De improviso el español lo atrajo en un abrazo impidiéndole que viera la oscuridad.
—Sube a mi espalda y cierra los ojos, diré las cosas más lindas que se me vengan a la mente. —dijo mientras se daba la vuelta y hacía que Lovino subiera en él. —Tú sólo no dejes de abrazarme y no dejes de imaginar lo que digo.
—N-No tienes que hacer esto…—.
— ¡Ya se! Lo mejor será si te canto, eso te tranquilizaba cada vez que ibas a llorar—sonrió, Lovino se aferró a él lo más que pudo, tratando de no golpearlo por recordar aquello.
—Buono, tomato buono, tomato buono ¡huu!—.
No pudo decir con claridad en que momento se había quedado dormido sobre la espalda de Antonio, pero sabía con claridad donde se encontraba en esos momentos.
Un lugar que no había visto por cinco años. El lugar que le dio el origen y el fin a todo. Antonio no detuvo su canto en ningún momento.
Cuando estuvieron dentro del departamento, Antonio cerró detrás de sí. La habitación era gélida y oscura, olía a viejo y a polvo, nada claro, que los dos no pudieran soportar. A comparación de la cómoda casa de Antonio o la calida casa de Gilbert, Lovino no sentía una ni una pizca de tranquilidad. Era como si la oscuridad se lo tragara y eso le aterraba.
—Lovi, descansemos aquí por hoy. Se que no es muy calido, además que el edificio en si está muy frío y aparte las personas que habitan aquí no pueden ser muy confiables, así que tratemos de no hacer ruido—le sonrío mientras se agachaba y se sentaba pegado a la puerta.
— ¿No podemos ir a un hotel o algo?—preguntó evitando despegar la vista de los ojos verdes que tenía enfrente.
—Lo siento Lovi, he dejado todas mis tarjetas y no traigo ni la mitad de lo que cuesta al menos un motel—suspiró y agarro su mano para jalarlo y sentarlo entre sus piernas.
—Antonio.
—Lo siento Lovi, soy un grandísimo imbécil. —pegó su frente con la suya—No dejes de mirarme hasta que duermas ¿vale? —con ambas manos cubrió los oídos de su pareja— no te dejare escuchar nada que no sea mi voz.
Lovino no pudo evitar asentir, Antonio lo abrazo contra su pecho. El italiano pudo sentir como la respiración de su compañero subía y bajaba con naturalidad, las manos de Antonio eran calidas y suaves, de repente la habitación comenzaba a hacerse menos fría y más calida.
Fuera lo que fuera, las manos de Antonio, el calor corporal de Antonio, los cortos besos que deposito en su cabeza, las caricias que se permitió darle cuando se sintió más tranquilo.
Todo eso le reconfortaba bastante.
—.—.—.—.—
—Me siento como una mierda que ha sido cagada por otra—dijo Gilbert con los pies arriba del sillón, su cabeza miraba fijamente los pies de Francis que se encontraban del otro lado.
Francis soltó una pequeña risita. —Yo diría que te ves como una mierda que ha sido cagada por otra que ha sido vomitada.
—Eso es asqueroso—murmuró parpadeando un poco— ¿Cómo vas tú? Pareces una fresa en su apogeo.
—No tengo afán de deprimirme por más de dos horas—Francis se había encogido de hombros.
—Se supone que yo supero al mismo Dios, ¿entonces por qué siento que no me he bañado durante veinte años?
—Lo cual sería extraño, puesto que te habrías bañado a los cuatro años.—Francis hizo un tintineo con la taza en sus manos. — ¿Qué hay con tú trabajo?
—No lo sé, no he tenido tiempo de ir.
—Te despedirán de nuevo.
—Y de nuevo vendrán por mí—murmuró con cansancio. —Es frustrante.
—Kiku no tendrá paciencia por siempre—espetó dejando la taza en la mesa. Gilbert gruño.
—No puedo ir, no cuando mi carga ha desaparecido. Tengo que ir a la casa de Antonio, de nuevo…—dijo enderezándose y mirando los ojos azules de Francis, poniendo atención de veían hinchados.
— ¿Crees que te recibirá con un abrazo y besos?—preguntó con una media sonrisa. —No debemos estar hablando del mismo Antonio.
—Tengo que ir por Lovino antes de que venga su hermano. Si lo descubren, entonces lo llevarán a Italia.
— ¿No es mejor eso para ti? Después de todo podrás verlo—de nuevo tomo la taza y la llevo hasta sus labios, antes de percatarse de que Gilbert lo miraba atónito. — ¿No te habías planteado esa posibilidad?
—Claro que sí. Solo…jamás pensé que dirías eso, ¿realmente vas por Antonio?—Gilbert tomo el envase de refresco y se lo empino.
Francis soltó una buena carcajada.
— ¿Qué estás diciendo?
—Tengo curiosidad desde ayer, Francis. ¿Por qué me estás ayudando? Tú siempre, incluso si no te parecía bien, has estado de lado de Toño—expuso, los ojos de Gilbert se concentraron en los azules.
—Yo no te estoy ayudando. No te estoy diciendo como conquistar a Lovino, no te estoy diciendo las muchas debilidades de Antonio, solo estoy aquí, bebiendo un poco del delicioso té que Arthur te enseño a preparar.
Gilbert abrió un poco la boca. —Eso quiere decir que tú ya…
—Lo supe desde hace mucho tiempo, ¿sabes? No me molestaba antes, no tiene porque molestarme ahora. Quizás, puede ser que mis sentimientos de gratitud de hayan transformado en amor.
— ¿Entonces porque estás a mi lado y no con Antonio?—preguntó apretando el envase.
—Por qué antes sabía que aquellas cosas no matarían a Antonio, pero si es de Lovino Vargas de quien hablamos…las cosas cambian. Las cosas siempre cambian cuando se tratan de él. —había una sonrisa en sus labios, horriblemente fingida, pensó Gilbert.
—Si sabías que era un peligro ¿por qué no hiciste nada antes?
—Créeme Gilbert, si hubieras visto el antes que Toño te contó, no estarías para nada enamorado de Lovino. Quiero decir, ellos dos tenían una burbuja de cristal que, aunque era frágil, nadie se había atrevido a tocarla, hasta que llego ella.
—La chica que rompió su relación ¿no? ¿Qué fue de ella?—realmente no le importaba, pero no quería imaginarse a Lovino antes con Antonio, lo partía en dos.
—No me importa y se que no te importa—Francis se encogió de hombros con desdén. —Solo se que Antonio y Lovino no pueden acabar juntos, su amor es dependiente y destructivo, eso…está mal.
—No lo se, jamás había visto una relación así, de cierta manera me hace sentir tristeza. Francis, yo quiero ayudar a Lovino, aunque me duela destrozar a Antonio.
—Antonio es un buen chico, es la mejor persona que podrías conocer, pero es posesiva y recelosa. No dejará ir a Lovino de nuevo.
Gilbert se puso de pie en busca de un nuevo refresco.
—Lo siento, pero creo que nadie le puede ganar al grandioso yo. —suspiró tomando la botella y llevándosela a la boca—tú viste las lágrimas de Antonio, yo he visto las de Lovino. Y te aseguro Francis, que no quiero volver a verlas.
—No es como si yo quisiera ver las de Antonio de nuevo.
—.—.—.—.—
Para cuando se despertó sólo sintió el calido aroma de Antonio pero no su cuerpo, comenzó a abrir los parpados encontrando la figura del español delante de él preparando un poco de sopa en un anafre que seguramente había encontrado por los alrededores.
Lo raro era que tenía algunos ingredientes con él, como tomate y pasta.
— ¿Qué es lo que estás haciendo?—preguntó alzándose un poco, sintiendo como la chaqueta del mayor se le resbalaba del cuerpo y una brisa mañanera lo enfriaba, tuvo que volver a envolverse con ella.
—Estoy haciendo un poco de sopa. Disculpa que no sea pasta—sonrió moviendo un poco. —El vecino de al lado tenía algunas cosas, con el poco dinero que traía conseguí esto y que me prestara esto.
—Pudimos haber regresado a tú casa. —dijo aún soñoliento, seguramente no habían pasado más de las ocho.
—Estoy seguro que tendremos un montón de problemas cuando regresemos—paró de mover a la supuesta sopa. —Incluso si Gilbert no dice nada…Francis y tú hermano no son idiotas.
Un suspiró por parte de Lovino rezumbo en la habitación. — ¿Cómo conseguiste entrar aquí?
—Tengo la llave del departamento—mostró la llave—a pesar de que me mude, fue más porque Francis me lo pidió, pero no fui capaz de vender este departamento. Tiene muchos recuerdos—murmuró mirado a Lovino con complicidad.
El rostro del italiano enrojeció en todos los colores. — ¡I-Idiota! No tienes que recordar cosas tan vergonzosas.
La risa de Antonio lo hizo enmudecer y verlo con un brillo en los ojos—Sigues siendo igual de lindo que antes.
Sin quitar el sonrojo de sus mejillas, Lovino respondió con facilidad. — ¡Deja de molestarme bastardo! ¿Quieres que meta todos los tomates a la boca?
—Lo siento Lovi—sonrió. —Mira pruébala.
—Sabe bien—murmuró cuando llevo la cuchara a su boca—te sale mucho mejor que antes.
—Me alegra que te guste Lovi, trate de hacerlo lo mejor que pude—Antonio río, antes de volver a darle otra cucharada—hace mucho que extrañaba consentirte de esta manera.
—Idiota. —suspiró pesadamente aceptando el bocado. —Solo te lo permito por que eres tú.
—Me enojaría si se lo permitieras a alguien más—sonriendo le quito la cuchara de los labios y lo beso rápidamente.
Lovino aparto la mirada con un sonrojo. —N-No hagas eso mientras trato de pasar la comida, maldición.
—Lo siento Lovi—le cerro un ojo en manera de disculpa antes de sonreírle.
—.—.—.—.—
—No puedo explicarlo—suspiró Gilbert bebiendo su café, el café de Francis siempre lograba tranquilizarlo y quitarle los nervios, pero está vez, no servía.
— ¿Cómo que no puedes explicarlo, Gilbert?—la voz de su hermano se escuchaba enojada, cosa que raramente pasaba con él.
Feliciano en la otra habitación intentaba en vano comunicarse con su hermano desde hace dos horas, a los minutos después de que Francis se fue, Feliciano llego corriendo.
—Y-Yo…no pensé que esto se complicaría—suspiró rascándose la cabeza. —Cuando Antonio me lo pidió, no pensé que fuera así.
La mirada de su hermano vago rápidamente a la derecha, Feliciano estaba parado con una expresión de horror en el rostro. Gilbert apartó la mirada del castaño.
—É-él… ¿por qué? ¿No le quedo claro el daño que le estaba haciendo a mi hermano?—su expresión cada vez pasaba a una más pálida y preocupada, tanto que Gilbert se pregunto como no se había desmayado.
—Fue mi culpa. Tch—admitió recargándose en la palma de su mano. —Yo los reuní.
— ¡¿Por qué?!—el gritó asusto a los dos germanos, Feliciano había estrellado su teléfono con enojo en la mesa de cristal, estrellando esta. — ¿Acaso no eres consiente de lo que paso?
—Tranquilízate Feliciano—pidió su pareja poniéndose delante de él, para que Feliciano no pudiera ver a su hermano.
—Mi hermano…no lo entienden, ni siquiera Ludwig lo entendería—dicho esto se aferro al rubio con temor—se supone que nos iríamos en dos semanas. ¿Por eso ha estado extendiendo el plazo? ¿Por qué lo está viendo?
Gilbert aparto la mirada de nuevo. Feliciano mordió su labio y saco el teléfono de Ludwig de su bolsillo. El sonido de las teclas fue el suficiente como para que el albino volviera la vista.
— ¡No, no llames a tú abuelo!—corrió rápidamente hasta querer arrebatarle el teléfono a su cuñado, pero Ludwig no se lo permitió.
— ¿No lo entiendes Gilbert? Tenemos que llevarlo de vuelta a casa. —la mirada de Feliciano era tristeza pura. —No puedo permitir que él lo vuelva a lastimar.
—Es que acaso… ¿son una bola de imbéciles todos?—su hermano lo soltó por la sorpresa, era la primera vez que Gilbert le hablaba de ese modo a Feliciano. — ¿No ven las razones por las que lo hace? Si tan solo pudieran confiar un poco en él, si tan solo supieran lo que Lovino siente entonces no estarían actuando de una manera tan absurda.
— ¡Pero si tú lo has liado todo! ¡Mi hermano estaba bien!
— ¿En que mundo podría estar bien Feliciano? Él depende tanto de las otras personas que tiene miedo de enfrentarlas y ser libre.
Después de eso una mueca de duda se paso por la cara de Feliciano.
—Todos tenemos que cometer errores para que podamos aprender de ellos…incluso si nos matan por dentro—la mirada de Gilbert se había ablandado. —Feli, tú mejor que nadie deberías saberlo, Lovino Vargas no es una persona débil.
—Lo sé…pero…—la mirada del menor de los italianos divago de Gilbert a Ludwig. — ¿Cómo puedo ayudarlo? ¿Qué harías tú si fuera Lud quien se está muriendo por dentro?
Gilbert sonrió pasando una mano por los cabellos castaños, alborotándolos.
—Hacerlo reír.
—.—.—.—.—
Lovino tomo la mano de Antonio y lo miró— ¿C-Crees que debemos escondernos para siempre?
Antonio miró el plato con culpa al escucharlo. Luego de unos segundos lo miró a él, se veía pálido, ojeroso y muy preocupado, quizás por lo que diría o mejor dicho por lo que haría su abuelo.
—No estoy seguro Lovi, pero no dejaré que nadie nos separe está vez, puedo asegurártelo—le sonrió de manera calida, tratando de transmitirle el afecto que sentía hacia él, Lovino aparto un poco la mirada. —Lovi…
—No me quiero alejar de ti—comenzó—pero tampoco quiero dejar de ver a mi familia, ellos son lo que tengo y quiero estar con ellos. Quiero ver como mi hermano se casa con ese 'macho patatas', quiero que mi abuelo este orgulloso de mí, quiero sucederlo en su empresa para levantarla aún más…ya no me quiero esconder Antonio. Ya no quiero que me miren como la carga que tienen ahora, quiero que ellos vean en la persona que me he convertido. Una que pude estar a tú lado sin necesidad de esconderse.
Toda dependencia nos está hablando de una adicción a cualquier cosa, en este caso, las emociones. Las emociones produce una química, son sustancias que recorren nuestro cuerpo haciéndonos sentir X emoción, cuando hablamos de una dependencia emocional nos referimos a que somos adictos a las sustancias que invaden nuestro cuerpo.
Pero cuando se tiene el valor y el coraje para hacer algo diferente también se tiene que saber que se tiene que enfrentar a esa adicción a ese morbo, cuando se produce la separación de la dependencia, el paciente siente esa sensación de ansiedad, pero no se puede huir ya que solo conseguirá volver a lo que se era adicto.
—Lovi…—murmuró mirando como su pareja apretaba los puños. Las cosas se habían salido de control hace mucho tiempo y como siempre él era el que menos se daba cuenta.
—Quiero ser feliz contigo, Antonio—suspiró echando una mirada directamente a los ojos verdes de Antonio, donde siempre se veía reflejado, donde amaba verse reflejado.
— ¡Podemos ser felices los dos de ahora en adelante! ¡Juntos!—Antonio tomo sus manos entre las suyas, Lovino aparto sus manos con delicadeza y se puso de pie. Los ojos de Antonio se dilataron. — ¿Qué pasa Lovi?—trató de sonreír pero la sonrisa no le salio.
—No puedo ser feliz, no así—dijo acercándose a su rostro y poniendo un beso sobre los labios de Antonio.
— ¿De que hablas Lovi? Solo necesitamos…
—No Antonio, no. Yo no soy feliz así, no puedo y no quiero ser feliz así. Quiero un mundo donde pueda mostrarte, donde no tenga miedo por las noches y te pueda tomar la mano delante de mi abuelo y mi hermano.
—Podemos hacerlo juntos Lovi, por favor no me excluyas de tú vida, no de esta forma.
—Solo pondré en claro algunas cosas—atraído por el agarre de Antonio, rodeo la cabeza de este con sus brazos. —No me iré para siempre.
—Y-Yo…Gilb-Gilbert… ¿no te enamoraras de él, verdad?—en sus ojos se veía la confusión y Lovino podría jurar que estaban a punto de llorar.
—Por supuesto que no, grandísimo idiota—rió poniendo su frente pegada a la suya. —Jamás me enamoraría de otra persona que no fueras tú. Porque yo no necesito a nadie más que no seas tú.
—.—.—.—.—
— ¿Realmente piensas que siempre te estaré cubriendo?—reprendió Gilbert.
Lovino había llegado sin la compañía de Antonio hace unas dos horas aproximadamente, dos horas que el prusiano había aprovechado para regañar, discutir y avisarle a Feliciano lo que había hecho su hermano.
Después de todo, el menor de los Vargas no tenía ni tres horas de que se había marchado por cuestiones de negocios junto con Ludwig.
—No puedo creer que esta sea tú manera de solucionar las cosas. ¿Crees que volviéndote más dependiente de Antonio podrás solucionar algo?—exclamó con enojo. Sus ojos rojos estaban centellando en ira y preocupación.
—No veo por que sigues intentando conseguir algo con esto—murmuró pesadamente—después de lo que te dije sería normal que…
— ¡Idiota! No te atrevas a subestimar los sentimientos del grandioso yo, o de verdad que lo lamentaras Lovino. —gruñó, o mejor dicho grito. Lovino se tenso ligeramente al escucharlo.
—N-No puedo creer que te sigas preocupando por mi, aún cuando sabes que no dejaré a Antonio—lo miro esperando ver dolor en los ojos de Gilbert, pero aquella escena jamás llego.
—No puedo evitar de dejarme de preocupar por ti. Incluso si te vas a mil metros de mí o millas quizas, no lo podría evitar. Fue por que te conocí que paso esto, y si tuviera oportunidad de elegir de quien enamorarme seguiría optando por ti.
Lovino lo miro con asombro incluido.
—Definitivamente haré que te enamores de mí. Así que… —pauso un poco para poder recuperar su temperamento y su aliento. — ¡Ten una cita conmigo, Lovino!
"Cuando sufrimos, sobrevivimos"
-Cassandra Clare-
(1) Grado II: En el titulo a lo que más me refiero es que en los grados de dependencia (física o mental), el grado dos se conoce como dependencia severa que es cuando la persona necesita ayuda para realizar actividades ABVC (Actividades Básicas de la Vida Diaria) dos o tres veces al día por que no requiere del apoyo del cuidador.
Lo interpreto en el caso de la psicología como aquello donde la dependencia se le tiene a algo pero aún el objeto o él sujeto de dependencia no se necesita tanto.
(2) VELUX es una empresa que se especializa en la reparación de ventanas. (Aunque normalmente son de tejados).
Respuestas a los Reviews:
[Más abajo están los comentarios respecto al capitulo :D]
NZSaraGI:
Jajajaja, claro, buena. Claro, soy buena. Yo soy buena xDDD Pues aún no he decidido con quien se va a quedar, puesto que no he desarrollado la historia hasta el final :3 ¡Muchas gracias por leer! Ojala Te haya gustado el capitulo.
Mizuki Makino-sama:
Holi :3 … ;w; Lo siento por estrujar tú corazón, pero es necesario. Creo que todas son masoquistas en este fic XD así que no hay porque avergonzarse. Si lo se, esos dos se aman tanto y son tan dependientes que no puede haber alguien que no los quiera juntos. Pues ya se verá, ya se verá :3 Hahaha xD es verdad, pesé que nadie reconocería la canción XDD ¡Muchas gracias por leer! Ojala Te haya gustado el capitulo.
Daniza:
Pero tengo que cumplir el pequeño spoiler x3 lo siento, por que Prussia-awesome-sama sufrirá mucho. ¡Muchas gracias por leer! Ojala Te haya gustado el capitulo.
SofiaLight:
La mayoría de aquí le tiran al spamano XD soy una destrozadora del Canon hahaha~ (No me arrepiento de nada XD) Me mató el "Antonio, idiota, tirate a Francis!" Muchas gracias por leer ojala te haya gustado el capitulo x3
Mabel1998:
Tendré más cuidado de ahora en adelante TwT. También es una de mis OTP por que son hermosos juntos xD pero como he dicho aún no tengo el final planeado así que tengo que planear los capítulos por delante antes del final.
Hump:
Primero que nada, muchas gracias por leerme tan noche, aunque mi lado materno me dice que tengo que regañarte por eso xD. Aunque tu comentario realmente me hizo muy feliz, puesto que a mí en lo personal sólo leo una historia continua cuando me nutre mis feels XD así que me haces sentirme super orgullosa de la historia ¡Gracias!
De hecho Lovi es que estoy tratando que tenga una personalizad un poco más madura conforme avanza la historia, pues mas que nada tiene que ver por muchas personas antes de por él.
¡Muchas gracias por leer! Ojala te haya gustado el capitulo (No te desveles!)
Ciel:
Gilbo tiene que sufrir xD porque todos ya sufrieron ahora le toca a él muajajajaja (?) Pues si, pero el pasado a veces puede alcanzar el futuro y hasta un punto impregnarse a él y convertirse en presente (hay que filosófica me escuche XD) ¡Muchas gracias por leer, ojala te haya gustado el capitulo!
Blauen-mond:
De la mayoría (incluyéndome) nuestro OTP principal es el spamano y gran parte prefiere el prumano muajajaja pero ya se verá, ya se verá x3 ¡Muchas gracias por leer, ojala te haya gustado el capitulo!
Tomatokiss:
Creo yo, si no me equivoco que esté es el review más largo que me has dejado. Creo porque me estoy debatiendo con el capitulo de "Rappot" x3 pero me haces feliz.
Bueno respecto al review no te preocupes no me molesta en lo absoluto, es tú opinión y las opiniones son lo que nutren mi trabajo y mis ganas de seguir, puesto que sin ellas no podría mejorar y ver que va bien y que no con la historia. Llegar a provocarle sentimientos es lo que más me causa alegría, pero en fin, volvamos al review.
Primero respecto a Gilbert, yo soy de la firme creencia en que todos (sin excepción) los humanos somos egoístas, testarudos y solo miramos por nosotros mismos. Realmente lo de la moto pues era más que nada para darle un sentido de broma a la historia (no es como si hubiese descuidado a Lovino al matarlo de hambre) para no hacer tan tedioso el fic. Respecto a lo del trato pues también pienso que si está en tus manos ayudar a tus amigos ¿Por qué no hacerlo? Es lo que Gilbert trato de hacer, pero bueno, nadie puede hacer nada respecto a sus sentimientos y termino enamorándose de Lovi-Love, ahí aplica lo de cuando amas algo lo quieres, por algún tiempo, solo para ti, pero cuando ves que es un amor no correspondido simplemente dice "chao, te deseo lo mejor", das media vuelta y construyes otro camino.
Fíjate que compartimos un punto de vista igual, también creo que Gilbo-boo es un desequilibrio para la vida de Lovi-Love, por que ve antes que nada por él mismo que por los demás, puede que sea cierto que le causa mucho dolor pero creo que Lovino puede aprender algo de él.
Humm…creo que en la parte de Francis, no veo por que dices que lo está forzando, creo más que nada es Francis quién se está forzando a sí mismo por estar al lado de Antonio. Simplemente Francis, tiene el derecho de saber si el españolote realmente no lo ama. Más que nada eso, además creo que todos queremos que la persona que amamos no sufra más daño y que regrese con una persona que le causo daño (en esté caso Lovi-Love es el "malo". ) (Francis siempre ha querido el bienestar de Toño :3 así no esté con él).
Toño mejoro un poco, pero Lovi no. Toño más que nada busca que Lovi siga siendo dependiente a él, por que así siente que su amor durará para siempre.
Prumano es una pareja super awesome x3 Te conteste por parrafos xDD pero de nuevo repito, jamás me molestaran está clase de comentarios por que creo que un escrito no solamente participa el autor si no también los fanseses XD Feli y el abuelo solo buscan la felicidad de Lovi, como se ha visto en los demás capítulos (prologó y rappot) si Antonio se la diera, no interferían en absoluto.
Aksbfjnfbhf te amo, gracias por tus palabras me hacen muy feliz x3 Y las tildes…si las tildes, lo siento se me van xD incluso si reviso el texto se me siguen escapando. ¡Muchas gracias!
No te preocupes me hace feliz que me expresen todas sus emociones, aunque no te niego que me sentí como un conejo a punto de ser comido por un tigre x3 ¡Muchas gracias por leer, ojala te haya gustado el capitulo!
3:
Hahaha chica pervet xD Gracias por leer, y sobre el lemmon, ya se verá, ya se verá.
PSSIQT:
Créeme recuerdo las amenazas porque me las dan muy seguidas xD No puedo matar a los personajes, porque no soy capaz xD Eso es lo que más esperamos de que haga Gilbert, es lo que más esperamos. Amor obsesivo :3. ¡Muchas gracias por leer, ojala te haya gustado el capitulo!
Mio dio:
Mujeres perverts son unas loquillas XD ¡Muchas gracias por leer, ojala te haya gustado el capitulo! El lemmon ya se verá XD.
lol:
¡Muchas gracias por leer!
lol e.e:
Pues trato de proner prumano en cada capitulo :3 pero no se si la historia acabe en eso.¡Gracias por leer!
Sensuales comentarios de Srta. Diethel :B
Antes que nada, no pediré disculpa está vez por atrasarme por que no es que no haya querido escribirlo o que no haya tenido inspiración. Tenía, y créanme mucha, pero no para esta historia. De hecho me dio para muchos fics de Hetalia, menos para este.
Lo que si les pido una disculpa es por el capitulo con baja calidad que les traje. Créanme, le trate de mejorar por aquí y por allá, y, aunque estoy conforme con el resultado, no estoy feliz con él por que deje muchas escenas sueltas y siento que hay 'espacios en blanco' a lo largo del capitulo. Así que por eso, lo siento.
Pasando a temas más alegres. :D ¿Ya se enteraron de Hetalia Beautiful Stars? Estoy emocionada con la serie, siento que van a meter a más humanos y eso me hará explotar si pasan cuando mueren.
XD Creo que me desvíe un poco del capitulo. Díganme, ¿Qué les pareció? Estoy intentado escribir el otro capitulo por estos días, ya que estoy enojada con el mundo y me recluiré en mi cuarto :D
¡Dejen su asombroso comentario!
Juro, juro, JURO que les tengo la cita de Lovi y Gilbo para esta semana que viene o por estos días, no pasa del seis de octubre. Ahora que mi inspiración de tristeza se vio relejada en esta historia puedo continuar.
Por otra parte, este capitulo y el siguiente estarán completamente conectados, aunque con diferentes títulos :D
Ya se viene lo bueno, por que para mi buena suerte, ya se con quien quedará Lovi y cuantos capítulos le quedan a la historia. Sólo me falta estructurar un poco.
¡Ojala que les haya gustado el capitulo!
MimiChibi-Diethel.
