La propuesta
Lo que usted ordene jefe
— ¡Vegeta basta! —
— ¡Cállate! —
— Pero… alguien podría entrar…—
—Nadie entrará, ya relájate mujer—
— Pero… ¡ahhh! —
Era un día normal de trabajo. A pesar de que ahora Bulma era la señora Ouji, se negó a abandonar su puesto de secretaria y siguió bajo las órdenes de Vegeta, con la pequeña diferencia de que ahora podía tomarse más tiempo para comer y asistía a las reuniones como lo que era, la esposa del dueño; además durante los últimos seis meses era común que ambos se retiraran más temprano de lo usual. Verlos por los pasillos besándose como adolescentes se había vuelto el secreto a voces más comentado por los empleados.
—Mujer ven un momento— Vegeta llamó por el conmutador.
Al entrar a la oficina, el moreno le pidió a la peliazul que se sentara sobre el escritorio para darle algunas indicaciones, eso le pareció raro a Bulma, ya que nunca antes le había pedido algo similar, pero accedió. Vegeta comenzó con el dictado y Bulma escribió todo lo que él decía. De pronto todo quedó en silencio y cuando quitó la vista de la tablet para buscar a Vegeta, éste se encontraba sentado en la silla del escritorio exactamente frente a ella, tomó las blancas y torneadas piernas de la mujer y las abrió para meter la cabeza bajo su falda.
— ¿Qué estás haciendo Vegeta? —
— Siempre quise tener sexo sobre mi escritorio y aunque lo dudes varias veces me lo imaginé contigo mujer —
— ¿Qué dices? Este no es lugar para eso — Bulma trataba de empujar la cabeza del hombre — ¡Vegeta basta! —
— ¡Cállate! —
— Pero… alguien podría entrar…—
—Nadie entrará, ya relájate mujer—
— Pero… ¡ahhh! —
Bulma sintió como sus medias eran rotas por las manos del impetuoso hombre, que parecía más excitado de lo normal —Nadie nos molestará, todos se fueron a la reunión semestral de Bardock y nuestra presencia no fue requerida, así que tenemos el piso entero totalmente para nosotros—
— Es verdad, la reunión. ¡Ahhh! Pero, es que en este lugar… —
— ¿No me digas que te da pena mujer? Llevamos seis meses de sesiones constantes de sexo y este es el único lugar que nos falta… además, estás en tus horas de trabajo, debes hacer lo que tu jefe te ordena—
Bulma se quedó pensando un momento en las palabras de Vegeta. En efecto, desde que ella decidió contarle la verdad sobre su pasado, se notó un cambio en su relación, volviéndose un poco más cercanos, no eran solo las sesiones intensas de sexo, sino que después de estas, Vegeta hablaba con ella por horas, contándole sobre su padre, su hermano al que nunca veía porque vivía en el extranjero sin intenciones de volver y en algunas ocasiones de su madre, tema que se notaba era muy difícil para él. Por lo que complacerlo por un rato jugando a la secretaria obediente no le hacía mal, al contrario, lo deseaba hace mucho tiempo, pero no se atrevía a decirlo —De acuerdo "jefe"… ¿qué necesita? —
—Perfecto, necesito que te levantes y te quites la ropa interior— Vegeta se acomodó en su silla y se preparó para ver el espectáculo.
—Lo que usted ordene "jefe" — con delicados movimientos Bulma se quitó las medias rotas y lentamente se deshizo de sus bragas, para tirarlas cerca de Vegeta.
El hombre estaba sumamente excitado, podía notarse en su pantalón. La peliazul se acercó para bajar el cierre y liberar a ese prisionero que conocía muy bien, lo tomó entre sus manos e inició una fascinante sesión de sexo oral, en estos meses había aprendido lo que a él le gustaba y sabía cómo volverlo loco.
Los constantes sonidos que la ojiazul hacía y las sensaciones que sentía en su miembro, lograron hacer que escaparan de la boca de Vegeta varios gemidos —¿Cómo es que en tan poco tiempo te has vuelto experta en esto mujer? —
—Tú me has enseñado, me has hecho sentir toda una mujer y solo te devuelvo el favor— esas palabras fueron como música para sus oídos, él había estado con muchas mujeres antes, pero esa que ahora compartía su casa, su cama, su vida, era la que había logrado satisfacerlo en muchos sentidos, porque a pesar de que intentaba convencerse de lo contrario, no era solo el sexo lo que lo hacía sentirse pleno, sino todos esos pequeños detalles que ella había tenido hasta ahora, la lealtad, que lo escuche sin preguntar, que no lo juzgue, que no lo critique, que lo quiera, que le de todo su tiempo y dedicación, porque de algo estaba seguro, ella lo quería, se lo había demostrado ya, infinidad de veces, cuando pensando que estaba dormido, la peliazul se acercaba a besarlo y susurrarle al oído "te quiero Vegeta" y a pesar de que la primera vez se desconcertó, las siguientes sonrió, porque ella había aprendido a quererlo, igual que él lo estaba haciendo.
—¿Te gusta lo que hago? — preguntó ella. Él la tomó de la mano y la jaló para que se sentara sobre él, comenzó a devorar sus labios con desesperación, saboreando su saliva, impregnándose del olor de su cabello azulado, introduciendo su lengua hasta lo más profundo, mientras sus manos se apoderaban de su cintura.
—Me encanta… tú me encantas mujer— y nuevamente la besó con loca pasión. Vegeta desabrochó el saco de Bulma y lo arrojó lejos, con la boca quitó cada uno de los botones de la blusa y pasó su lengua por encima de sus pechos, la desprendió de blusa y sostén para admirar sus erectos pezones, que mordió y saboreó mientras ella gemía de placer, la peliazul quiso levantarse para quitarse la falda, pero él no la dejó, solo la levantó y acomodó para penetrarla desde esa posición, ella sobre él, dejándole espacio suficiente para moverse —Compláceme mujer, tu jefe necesita probar lo experta que te has vuelto—
Bulma se sintió excitada, era como si él le suplicara que le diera placer, así que comenzó a mover sus caderas de arriba abajo, sintiendo como el erecto miembro de su amante entraba y salía, mientras él se deleitaba con el movimiento de sus pechos y la expresión de goce en su rostro, los gemidos de ambos hacían eco en la oficina, pero qué importaba, nadie los escuchaba y el momento lo ameritaba.
Vegeta se levantó de la silla sosteniendo a Bulma entre sus brazos y la recostó sobre el escritorio para ser ahora él quien embestía con gran fuerza, mientras ella lo aprisionaba con sus piernas —Te amo Vegeta— escapó de los labios de la mujer, él se sorprendió, la besó y siguió embistiendo una y otra vez — Yo… yo… eres mía, eres mi mujer, nunca lo olvides— para después seguir amándose durante horas, incluso cuando ya no había más personas en el edificio. Esa había sido la culminación perfecta para su sexto mes de esposos.
—Bueno, ya hemos terminado con la revisión de los pendientes del semestre, ahora que estamos solos quiero preguntarles algo, ¿Qué han sabido acerca de la relación de Vegeta con esa mujer? ¿Va todo bien o ya han tenido problemas? — Bardock cuestionaba a los miembros de su consejo y amigos más leales sobre el comportamiento de los recién casados.
—Si me permites decirlo, a mí me parece que son una pareja como cualquiera, los he visto en varias ocasiones besándose en el área de receso— Tora se había animado a responder.
—Yo los vi en el área de copiado en la misma situación— Panppukin hizo segunda.
—Yo la escuché a ella hablando por el comunicador, parecían novios adolescentes jeje— ahora era Toteppo quien afirmaba.
—Yo los vi saliendo del elevador con la ropa mal acomodada, así que imagino que hicieron cosas ahí adentro… jefe al igual que Tora pienso que se comportan como una pareja normal, están disfrutando de la luna de miel que no tuvieron, deberíamos estar felices por Vegeta y porque el deseo del Sr. Ouji se está cumpliendo— Fasha intentaba hacer entender a Bardock que no había nada extraño entre esos dos.
—No sé por qué, pero aún no confío en ellos… en fin, faltan todavía seis meses para saber cómo termina esto, mientras tanto dejen que todo siga su curso natural. Vámonos que ya es tarde, mi Gine espera en casa—
Al día siguiente una llamada despertó a Bulma de su delicioso sueño entre los brazos de su amado.
—¿Bueno? ¿Quién es? —
—¡Hola linda! Que mala eres, ¿acaso te olvidaste que hoy es mi cumpleaños? He estado esperando tu confirmación a mi fiesta—
—¿Maestro Roshi? Es cierto, hoy es su cumpleaños, lo lamento mucho he estado muy ocupada, claro que iré, Vegeta y yo asistiremos encantados a su fiesta—
Hola!
Espero que haya valido la pena la espera. ¡Ya viene la fiesta del maestro Roshi y cosas inesperadas pasarán ahí! ¡Espérenlo! Besos para todas mis lectoras. Por cierto, ¿qué les parece mi lemon, les gusta, me falta, es muy vulgar o mesurado? Díganme. Otra cosas, eso de los gemidos de la boca de vegeta, ¿está bien usado, o se usa solo para referirse a mujeres? Le pregunté a varias pero nadie me respondió T.T
Saludos y no olviden darse una vuelta por nuestra página: Terricolas amantes de Vegeta no Ouji
