Capítulo 11
Las princesas de cristal
Cuando Twilight llegó por primera vez a Canterlot, se quedó más aliviada al ver que, a diferencia de Ponyville, apenas había cambiado. Mientras que los guardias pegaso la llevaban directa hacia el Imperio de Cristal, Twilight se esperaba ver al imperio en iguales condiciones. En cuanto éste se hizo visible desde el norte, Twilight se quedó con la boca abierta.
Parecía completamente diferente, de hecho, se veía incluso mejor.
La ciudad brillaba, literalmente, incluso más allá de sus límites, y la mayoría de las casas antiguas había sido totalmente reformadas y resplandecían con gran fuerza. Aun a pesar de que se podría haber esperado algo así, ya que la ciudad había estado en renovación desde que se recuperó, Twilight se seguía preguntando cómo lo había hecho Cadance para que el imperio se viera tan refulgente y colorido.
Y por ese mismo detalle, Twilight sonrió; Cadance siempre sabía qué hacer en los momentos difíciles.
El carruaje real aterrizó no muy lejos del imponente palacio de cristal. Twilight descendió de él, y los dos guardias abandonaron la carlinga.
-Síganos, por favor-indicó uno de los guardias.
Twilight asintió y fue tras ellos mientras se acercaban al palacio.
Los guardias de Celestia charlaron en voz baja con los guardias de cristal, los cuales lanzaban miradas curiosas a Twilight. Intercambiaron varios guiños y, a continuación, los guardias de Celestia se hicieron a un lado. Un guardia de cristal de pelaje azulado se adelantó y se inclinó ante ella.
-Señorita Twilight Sparkle, permítame que la acompañe al interior.
Twilight agradeció el viaje a los guardias pegaso antes de que éstos se fueran, y siguió al guardia de cristal al interior del palacio, pasando por una serie de puertas altísimas; Twilight recordó vívidamente cuando Rarity se desmayó hace más de diez años. El detalle la hizo sonreír levemente.
No habían caminado mucho cuando el guardia levantó una pezuña para detenerla. Volvió la cabeza y la habló.
-Espere aquí. Volveré con Sir Shining Armor.
Twilight asintió y le observó desaparecer tras una esquina. Altísimos pilares de cristal azulados llegaban hasta arriba sosteniendo el techo, donde brillantes tragaluces reflejaban los rayos del sol a través de los prismáticos pasillos.
Era increíble pensar que todo ese palacio pertenecía a su propio hermano. Y no sólo eso, sino que estaba casado con una princesa, y la yegua más guapa para Twilight, y además tenía una hija. Su vida parecía ser perfecta.
Su mente no pudo evitar ponerse a hacer comparaciones y se preguntó dónde estaría si no hubiera manipulado el tiempo con ese hechizo. ¿Tendría también su propio palacio? ¿Habría encontrado a su poni especial? ¿Tendría potrillos? Pero Twilight rechazó todas esas preguntas al ser tan distantes en el futuro, incluso ahora que también se encontraba en el futuro…
-Dese la vuelta.
Twilight reconoció al instante la voz de su hermano, pero la gravedad de su tono era inesperada. Twilight se volvió lentamente, sus ojos se abrieron en cuanto Shining Armor se acercó a ella con una mirada furiosa y portando con él una lanza de cristal.
-¡¿Cómo se atreve?! ¿¡Cómo se atreve a hacerse pasar por mi hermana?! ¿¡Quién es usted?! ¡Revélese ahora mismo!
Twilight se echó hacia atrás en cuanto inclinó la lanza hacia ella.
-Shining Armor… ¡soy yo, Twilight! ¿Dónde está el guardia? ¿No te dijo Celestia…?
-¡Silencio! ¡Mi hermana murió hace ya diez años, casi el mismo día! ¡No sé quién es usted, pero le aseguro que se arrepentirá de haberse acercado a mi familia, desgraciado!-ladró Shining Armor, realmente furioso.
Twilight se apartó, sin saber bien cómo actuar.
-¡Shining, tienes que escucharme! ¡Soy yo, te juro que soy…! ¡ah!
Twilight tuvo que hacerse a un lado rápidamente en cuanto vio que Shining Armor cargaba contra ella lanza en ristre, resbalando y cayéndose al suelo en el proceso. Aturdida y aterrorizada, no pudo reaccionar a tiempo cuando su hermano se dio la vuelta, inmovilizándola poniendo la lanza a media pulgada de distancia de su cuello.
-Dime… quien… eres…-masculló Shining entrecortadamente.
La punta de la lanza ahora estaba apoyada contra la garganta de Twilight. La unicornio lavanda se congeló, notando como el escozor en el cuello la impedía reaccionar de ningún modo.
-Yo… yo…
La lanza apretó un poco más contra su cuello y Twilight comenzó a hiperventilar, sin poder ni siquiera hablar.
-¡Alto!
La lanza se apartó de la garganta de Twilight en cuanto Shining Armor se dio la vuelta, para encontrarse con Cadance, la cual estaba sin aliento y sosteniendo una carta con su magia.
-¡Basta, Shining! ¡E-es Twilight! ¡Es Twilight de verdad!
Shining Armor vaciló, mirando entre su esposa y su hermana con incertidumbre.
-Eso es imposible, Cadance…-masculló con un tono amargo.
-¡Léela! ¡Esta es la razón por la que la tía Celestia se fue con tanta prisa!
Cadance le puso la carta directamente en la cara y trotó directamente hacia Twilight, quien desvió la mirada de la lanza y la dirigió hacia su antigua canguro.
-Cadance, soy yo… eché a perder un hechizo temporal. Lo único que hice fue telentransportarme al futuro. Nunca morí-musitó Twilight mientras trataba de levantarse.
Por el rabillo del ojo pudo ver la cabeza de Shining Armor apartándose de la carta con incredulidad.
-Twilight...-susurró Cadance.
En ese momento bajó la cabeza, un resplandor azul suave envolvió su cuerno y rodeó el cuerpo de Twilight. Ésta se mantuvo inmóvil, reconociendo el hechizo como una manera de confirmar su identidad.
El resplandor se desvaneció, dejando a Cadance con los ojos muy abiertos. Twilight sonrió y le tendió una pezuña.
-Brilla, brilla el sol…
Cadance se llevó los cascos a su boca mientras las lágrimas fluían de sus ojos.
-… la mariquita ha despertado…-murmuró, alargando su casco y tocando las pezuñas de Twilight.
Su rima se quedó sin terminar, ya que Cadance envolvió a Twilight en un abrazo, llorando.
-¡No… no me lo puedo creer! ¡Eres tú! ¡Eres tú de verdad!
Twilight cerró los ojos y hundió el hocico en la melena de Cadance. Un fuerte ruido las sobresaltó, descubriendo que Shining había dejado caer su lanza. Estaba de pie en el mismo lugar, con los ojos fijos en ella y Cadance, con su boca ligeramente abierta. Una lágrima silenciosa escapó de su ojo y se deslizó por el lado derecho de su cara.
Cadance se dio cuenta y la soltó. Twilight se acercó hacia él, lanzando alguna que otra mirada cautelosa a la lanza; Shining lo notó y la cogió con su magia, lo que hizo vacilar a Twilight. Pero entonces gruñó y arrojó el arma para ir corriendo a abrazarla.
-Lo siento mucho, lo siento mucho...
Su abrazo era mucho más fuerte que el de Cadance, como si tuviera miedo de que Twilight fuera a desparecer de nuevo si se atrevía a dejarla ir.
-¿Estás bien? ¿Te he hecho daño?
Ella fue a responder, pero él mismo lo comprobó.
-Estás sangrando un poco… Lo siento mucho... Pensé que...
-No pasa nada-le cortó Twilight, abrazándolo de nuevo-es culpa mía...
Las palabras se quedaron suspendidas en el aire algo más de lo que deberían, teniendo en cuenta que sólo estaba tratando de pedir disculpas por aparecer tan repentinamente en el palacio. Ella se apartó, y esbozó una mueca mientras miraba la expresión de su hermano.
-¡¿En qué estabas pensando lidiando con magia tan complicada?!-la espetó Shining.
Twilight le miró con sorpresa, llegando a apartarla al ver su gesto enfadado. No todo el mundo iba a dejarla estar tan fácilmente como hizo la Princesa Celestia. Twilight se mordió el labio, después de todo ¿quién más tenía razón? Todo lo que había pasado había sido por su culpa…
-¿Cómo pudiste hacernos esto? Sé que fue un accidente, pero ¿por qué te arriesgaste? ¿Qué esperabas conseguir?
-Sir Shining Armor…
El guardia de cristal que la había acompañado entró a toda prisa, se acercó a ellos y se inclinó; Twilight agradeció por un momento la interrupción.
-¡Por favor, acepte mis disculpas, señor! No me imaginaba que estaría de guardia…
Los ojos de Shining se posaron en Cadance, la cual levantó una ceja.
-¿De guardia? ¡Me prometiste que dejarías temporalmente el servicio!
Shining Armor suspiró.
-¡Ser un guardia es parte de lo que soy, Cady! ¡No es tan sencillo!
-¿No es tan sencillo?-repitió Cadance, molesta.
Twilight se apartó un poco, recordando muchas otras broncas por parte de Cadance.
-¿Tienes una hija, y me dices que tus prioridades no son tan sencillas?
-Bueno, eh...
-¡Tienes que pasar más tiempo con ella, Shining! no me extraña que no me dé respuestas directas cuando la pregunto si quiere jugar contigo... ¡La pobre debe estar tratando de defenderte!-le reprochó Cadance.
Aunque en ese momento, la princesa dudó por un momento, con una mirada confusa.
-Aunque… ¿por qué querría defenderte?
Shining miró al techo distraídamente.
-Bueno, eh...
Los ojos de Cadance se estrecharon mientras ataba cabos.
-La sobornaste…
-Ya sabes lo mucho que la gustan las galletas…
-¡Shining Armor! ¡Ponte a buscarla ahora mismo! ¡¿Dónde está?!
Shining vaciló, pero en ese momento el guardia de cristal se aclaró la garganta. Tres cabezas se giraron hacia él. Twilight casi se había olvidado de que estaba allí.
-Está teniendo una… fiesta del té con algunos de los guardias reales, alteza… la estaba buscando por eso mismo…-explicó el guardia con un tono serio, tosiendo nerviosamente.
-¿Puedes ir a buscarla por nosotros, Varn? La estaremos esperando en el descansillo del tercer piso.
El guardia hizo una reverencia antes de retirarse.
-Por supuesto, su alteza.
Shining Armor sonrió nerviosamente. Cadance rodó los ojos.
-Shining, lleva a Twilight arriba, por favor.
-¿No… vienes con nosotros?
Cadance miró a su marido, el cual se apartó.
-Iré en cuanto haga unas modificaciones en el horario de las guardias…
-Oh, está bien... ¡divierte!
Twilight observó divertida como Cadance resoplaba y se alejaba de allí. Shining llamó la atención de su hermana y la sonrió.
-No te preocupes. Pedirá disculpas en cuanto vuelva.
-Aunque tiene razón... ¡Tu hija debe ser lo primero!-le espetó Twilight, provocando que la sonrisa de su hermano se desvaneciera.
Twilight entrecerró los ojos como si estuviera enfadada, pero una pequeña sonrisa delataba sus verdaderos sentimientos.
-Quiero decir, ella es mi sobrina... ¡Oh, cielo santo, no me puedo creer que ahora tenga una sobrina! ¡Es tan increíble!
Shining Armor se rio entre dientes.
-Skyla es siempre lo primero, Twilight. Sólo quiero protegerla... eso no me convierte en un mal padre ¿verdad?
-Para nada… pero tienes otros guardias por algo…
-Lo sé, lo sé, pero aun así…
Shining Armor sonrió a Twilight con tristeza.
-No me puedo creer que esté hablando contigo ahora mismo, Twilight. Todos pensamos que... bueno, ya sabes. Hubo un funeral y todo. Con lápida incluida.
La imagen mental de su propia lápida hizo estremecerse a Twilight.
-S-sí, lo sé, pero… he estado hablando con la princesa Celestia, y a pesar de que me perdido mucho, vuelvo a estar aquí, con todos vosotros. Y por eso mismo pienso aprovechar al máximo el tiempo, por lo que venga, vamos a ver a mi sobrina-le animó ella, con una expresión llena de determinación.
-¡Está bien, está bien!
Shining se rió y tomó la delantera. Twilight le siguió por varios tramos de escaleras de caracol, liderando a Twilight hasta el final del pasillo. Un guardia se encontraba apostado en la puerta, pero asintió con la cabeza y se movió a un lado mientras se acercaban.
La habitación en la que entraron era circular y espaciosa, con techos altos y grandes ventanales que permitían entrar la luz del sol. Twilight recordaba vagamente una habitación muy similar durante el fiasco con la inspectora de los juegos, aunque no estaba segura de si era la misma.
-No está mal ¿verdad?-inquirió Shining Armor.
Twilight asintió con entusiasmo antes de contestar.
-Debe ser tan increíble vivir en un lugar como este… Quiero decir… ¡fíjate ¡Es un palacio hecho de cristal, y tú eres el príncipe!
-Es un tanto desconcertantes en ocasiones. El ayudar a Cadance a restaurar el imperio fue una de las mejores experiencias de mi vida. Me encanta vivir aquí, Twilight. Pensaba en ti todo el tiempo, y siempre había querido invitarte a visitarnos en alguna ocasión.
Twilight miró a su alrededor con asombro antes de volver su atención de nuevo a su hermano.
-Shining ¿mamá y papá viven aquí también?
-Sí... eso me recuerda que tengo que avisarles de inmediato…
-¿Papi?
Una voz aguda hizo a Twilight reaccionar y se volvió. De pie en la entrada, acompañada por el guardia de cristal, se encontraba una joven alicornio de pelaje magenta. Su pelaje era un poco más oscuro que el de Cadance, y sus ojos azules brillantes eran iguales que los de su padre. Su crin rizada tenía una mezcla de tonos amarillo y púrpura, y una pequeña corona de oro remataba el conjunto. Su mirada se movió entre Twilight y Shining, llena de incertidumbre.
-Es una alicornio...-murmuró Twilight, mirando a Shining confusa.
Los alicornios no podían nacer, sólo se podían hacer. Era un privilegio que normalmente se obtenía sólo tras una serie de circunstancias y años y años de entrenamiento, probándose uno a fondo.
-¿Fue coronada siendo tan joven?
-Yo nací siendo una unicornio, como papá...
Skyla dio unos pasos hacia adelante, aún parecía un poco confundida.
-Nació con una magia muy poderosa, pero como unicornio que era no tenía la suficiente capacidad para controlarla-explicó Shining Armor, haciendo un gesto hacia su hija-Skyla, ven conmigo un momento.
La potrilla obedeció enseguida y se quedó junto a su padre.
-Varn ¿Puedes por favor enviar un aviso a mis padres y decirles que Twilight ha vuelto?
-¡Sí, señor!
Varn hizo un saludo apresurado antes de salir, cerrando la puerta tras de sí.
-De todas formas, Twilight, Celestia pensó que era mejor para Skyla que cambiara lo antes posible. Es una de las únicas potrillas nacidas de un alicornio, y puesto que sabemos más bien poco, podría haber sido peligroso para ella mantenerla como una unicornio cuando su potencial mágico era equiparable al de su madre.
Shining Armor sonrió y acarició a Skyla suavemente.
-Skyla ¿sabes quién es?
Twilight observó como Skyla ladeaba la cabeza con curiosidad.
-Tú la has llamado Twilight, y se parece a mi tía Twilight…-murmuró entonces.
El corazón de Twilight dio un vuelco al ver lo rápido que su sobrina había llegado ella sola a esa conclusión.
-... pero sé que eso es imposible, papá.
Shining Armor asintió y sonrió.
-Así es, Skyla, es tu tía Twilight. ¿Te acuerdas cuando te dije que accidentalmente realizó un hechizo demasiado poderoso para ella, que hizo que se fuera para siempre?
Skyla asintió. Twilight trató de ignorar la vergüenza que la suponía ser el mayor ejemplo de uso inadecuado de la magia.
-Bueno, resulta que a pesar de que se fue por un largo tiempo, no fue para siempre.
Skyla jadeó y sus ojos se iluminaron.
-¡Entonces sí eres mi tía!-exclamó, mientras sus diminutas alas la empujaban hacia arriba en el aire.
Antes de que Twilight pudiera darse cuenta de lo que estaba pasando, Skyla se había lanzado sobre ella y las dos cayeron al suelo.
-Pues sí… soy yo…-murmuró ella, tratando de coger aire.
-¡Guau! ¡Te ves igual que en las fotos! ¡Eres como yo me imaginaba!
Unas chispas doradas salieron disparadas de su cuerno, y echó a volar trazando ochos alrededor de la sala, riendo en éxtasis.
-¡Skyla! ¡Esas no son maneras de saludar a alguien! ¡Baja ahora mismo!-la regañó Shining Armor con los ojos entrecerrados.
-No, no, tranquilo, no pasa nada-la disculpó Twilight, mirando a la yegua con una gran sonrisa-es más de lo que podía haber pedido. Vaya, es muy buena voladora para su edad ¿no?
-¡Gracias! ¡Practico mucho con mi mamá!-reveló Skyla, aterrizando delante de Twilight y pasando un casco por su crin.
-¿Cuántos años tienes, Skyla?-preguntó entonces Twilight.
Las orejas de Shining se aplanaron en cuanto oyó esa pregunta.
-Esto… Twilie…
-¡Nueve! Bueno, nueve y medio. ¡Voy a cumplir diez en noviembre!-dijo Skyla con una sonrisa inocente.
Hubo un denso silencio por unos momentos, mientras Skyla miraba con expectación a los dos adultos esperando una respuesta. Twilight no necesitó ni hacer el cálculo mental. Se volvió hacia Shining Armor y habló.
-¿He estado fuera durante diez años y sólo tiene nueve años y medio?
-Esto…
-¿Te importaría explicármelo?-gruñó Twilight antes de ponerse a hacer conjeturas con voz de falsete.
-¿Acaso estabas pensando seriamente en repetir la boda? Anunciamos el nacimiento de la princesa Twilight Skies, hija de la princesa Mi Amore Cadenza y el príncipe Shining Armor... Oh sí, y la sobrina de Twilight Sparkle, pero ella no lo sabe aún, así que no digan nada.
-Caramba, ¿ya sabes su nombre completo?-inquirió entonces Shining.
-¡No cambies el tema!
-Twilight...
La voz de Cadance fluyó desde la entrada de la habitación. Twilight vaciló y luego se volvió hacia ella.
Cadance miró a los tres ponis en la habitación con el ceño fruncido antes de hablar.
-Twilight, yo... sé lo que te puede parecer, pero el no poder decírtelo antes de que te fueras, fue uno de los mayores pesares de mi vida.
Shining Armor se acercó a Cadance, posando una pata delantera sobre su lomo.
-No te preocupes más por eso, cielo. Twilight está ahora aquí con nosotros. Y Skyla ya la adora.
Twilight echó un vistazo a su sobrina, y sonrió cuando se dio cuenta de que Skyla la miraba tal que así. La actitud de la potranca había cambiado por completo, y ahora estaba sentada con la espalda recta y en silencio, pero sonriendo a Twilight ampliamente. Skyla luego echó una mirada a su madre y rápidamente desvió la mirada al suelo.
-Pocos meses después de que te fueras, llevamos a cabo un baby shower privado. Invitamos a todas tus amigas, y casi todas asistieron. Entre todas, tomamos la decisión de no revelar el género o el nombre de Skyla hasta su nacimiento, pero estuvimos de acuerdo en incorporar tu nombre al suyo, estuvieron todas muy emocionadas por la decisión.
-Pero ella nació en noviembre-recordó entonces Twilight, aún algo dolida-tú planeaste todo esto. Ni siquiera sabía que ibas a tener un bebé...
Twilight suspiró y sacudió la cabeza antes de volver a hablar.
-No, no me hagáis caso, olvidaos de eso. Sé que tendrías tus razones, con eso debería ser suficiente.
-Twilie... Por favor, no te enfades con nosotros. Si hubiéramos sabido que te ibas a ir, te lo hubiéramos dicho, eso desde luego. Es solo que...
-Había riesgos-prosiguió Cadance-fui la primera alicornio embarazada tras más de mil años. Nadie estaba seguro de si iba a nacer sin complicaciones, o de si incluso lo haría...
-Pero lo hice-añadió Skyla con una amplia sonrisa.
-¡Eso desde luego, campeona! ¡Eres una luchadora nata!-exclamó Shining Armor, revolviéndole la crin a su hija.
Skyla se apartó de Shining de seguido.
-¡Papá!-protestó Skyla, tratando de arreglarse su despeinada crin con una pezuña.
La potrilla lanzó una mirada de reproche a su padre, pero por desgracia para ella, era demasiado adorable como para poder ser tomada en serio.
Cadance rio suavemente.
-Si pudiera cambiar de tema, Twilight... Celestia escribió que venías de Canterlot ¿Cuánto tiempo habías estado allí?
-Dos días y una noche-comentó Twilight-pasé una noche en Ponyville, también. Ahí es donde el hechizo me dejó, luego tuve que teletransportarme a Canterlot.
Shining Armor y Cadance compartieron una mirada seria que hizo Twilight sentirse un poco incómoda.
-¿Te quedaste en el palacio con Luna?-inquirió Cadance.
Twilight negó con la cabeza antes de contestar.
-Los guardias no me dejaron entrar hasta la mañana siguiente. Me quedé con Sweetie Belle.
-¿Sweetie Belle? ¿Quién es Sweetie Belle?-preguntó Shining.
La pregunta pilló a Twilight con la guardia baja, pero supuso que Sweetie nunca tuvo la oportunidad de reunirse con ellos como su hermana mayor hizo.
-Es la hermana pequeña de Rarity.
-Eso tiene sentido. Todo el mundo sabe lo preocupada que está Rarity hoy en día. No te sientas mal por no haber podido visitarla, Twilight; no la he visto desde que nació su hija.
Twilight abrió la boca para corregirla, pero Shining Armor habló antes de que ella pudiera decir nada.
-¿No pasaba algo malo con su hija?
Twilight cerró la boca y miró a Cadance con curiosidad, quien asintió antes de volver a hablar.
-Una especie de defecto de nacimiento, según las entrevistas. Rarity casi nunca la permite salir... no puedo ni siquiera imaginármelo, la pobrecita...
Twilight inclinó la cabeza.
-¿Qué quieres decir?
Cadance sacudió la cabeza con tristeza.
-Bueno, Rarity es muy conocida en el mundo de la moda. Los paparazzi sólo han logrado captar algunas fotografías de su hija, pero siempre la han sacado envuelta en gruesos abrigos y sombreros. Rarity dice que nació con algunas anomalías físicas, y creo que está tratando de protegerla. Sin embargo, siempre me pregunto si está haciendo lo correcto. Los potrillos no deberían sentirse excluidos, o avergonzados por lo que son.
Twilight sintió un escalofrío recorriendo su lomo al recordar a la pequeña potranca tratando de alcanzar alegremente el sofá. Era perfectamente normal y se encontraba sana, culpable solamente de poseer alas en una ciudad donde los unicornios son la raza dominante.
-¿Realmente dijo eso sobre su hija?
-Sí ¿por qué lo preguntas?
-No, por nada-murmuró entonces, mordiéndose el labio.
Cadance arqueó una ceja y Twilight desvió la mirada. ¿Acaso Rarity tenía intención de ocultar a Moonstone durante el resto de su vida? Sus propios errores podrían causar estragos en la calidad de vida de su hija una vez que la verdad fuese revelada, e incluso después sería separada de la sociedad, aislada por algo que ni siquiera podría controlar.
Y eso era... egoísta.
-Entonces… ¿visitaste a Luna hoy?-preguntó Cadance.
Twilight aplanó sus orejas recordando el momento, y asintió mansamente.
-¿No fue muy bien?-supuso Shining Armor.
Twilight sacudió una pezuña y negó con la cabeza. Cadance se acercó a ella y suavemente le acarició la espalda.
-Oh, Twilight... tienes que entender que los últimos diez años han sido muy duros con ella. Cuando no pudiste ascender al trono, ella…
Twilight se echó hacia atrás, sorprendida, y Cadance se hizo a un lado cuando Twilight la miró con incredulidad.
-¿Sabías de eso?
Cadance y Shining Armor se miraron el uno al otro, confusos.
-¿Sobre qué, Twilight?-inquirió Cadance.
-¡Mi coronación! ¿Cuántos ponis lo sabían?-exclamó Twilight, quedándose entre su hermano y cuñada.
-Sólo nosotros, Twilie, lo prometo. Con el permiso de la princesa Celestia, se lo dije a nuestros padres también. Ahora, Twilight, tengo que hacerte una pregunta seria-comentó Shining, endureciendo el semblante.
Twilight todavía andaba algo chocada por el chisme sobre Rarity y el recuerdo de la ira de Luna. Lo último que quería en ese momento era una pregunta difícil, pero aun así miró a su hermano valientemente y asintió con la cabeza de todos modos.
-Dime.
-Cuando estabas jugando con esos hechizos temporales, ¿fue por tu coronación?
Las lágrimas comenzaron inmediatamente a salir de los ojos de Twilight, hundiéndose en el suelo, derrotada. La expresión de Shining se suavizó, y se puso en cuclillas a su nivel. Twilight se sorbió y se tapó la cara.
-Es… estaba tan asustada que… yo…
-Está bien, tranquila, lo entiendo. Lo siento, no debería habértelo sacado así sin más…-suspiró Shining Armor, mirando hacia otro lado.
-¿Tía Twilight?
Para gran sorpresa de Twilight, Skyla había volado a su lado y la miraba con ojos grandes y una pequeña mueca de preocupación.
-Um... todo el mundo comete errores a veces, incluso las princesas. Pero es la forma de aprender de ese error lo que más importa.
Twilight se congeló cuando un fuerte déjà vu la sobrevino en su mente, recordándose a sí misma como una potra tras la explosión accidental de los deberes de Shining mientras practicaba un hechizo con el que no estaba muy familiarizada. Cadance cuidaba de ella, y después de escuchar el rotundo boom, había salido corriendo hacia la habitación para encontrar la causa. Twilight se recordó mirando los trozos carbonizados de papel, y al darse cuenta de que la había pillado, se echó a llorar.
-¡Lo siento, lo siento! ¡Estaba tratando de hacer que los deberes se terminaran solos, pero…!
Cadance la había estrechado entre sus patas y ella se acurrucó.
-Oh, Twilight, todo el mundo comete errores.
-¡Pero tú no, Cadance! ¡Las princesas no cometen errores!
-Hasta las princesas cometen errores a veces, Twilight, pero lo que más importa es lo que puedes aprender de ellos. ¿Qué crees que puedes aprender de este?
-¿No practicar hechizos en cosas importantes antes de probarlos primero?
-Sí, esa es una buena lección... ¿algo más?
-Eh...
-¿que no hay que llorar sobre la leche derramada?
-¿Y eso qué significa?
Cadance sonrió y levantó a Twilight por encima de su cabeza, la cual se rio a carcajadas.
-Significa que a veces suceden cosas malas, pero que no se puede hacer nada al respecto. Si no puedes deshacer tu error, entonces tienes que pensar en algo más.
-¡Pero Shining estará muy enfadado conmigo!
Cadance se rio y le guiñó un ojo a Twilight.
-Creo que tengo una idea...
Shining Armor fue a clase al día siguiente con una nota escrita en la que ponía que su hermana pequeña había volado literalmente sus deberes. Si no hubiera sido firmado por la mismísima sobrina de la princesa Celestia, podría haber estado en serios problemas. En lugar de eso, consiguió una prórroga, además de un poco de ayuda por parte de la compungida canguro.
Aunque ahora que lo pensaba mejor, esa fue probablemente la primera vez que Cadance y Shining Armor pasaron tiempo juntos y a solas. Al final resultó que incluso ese incidente había resultado siendo para mejor...
Twilight se apartó de Skyla. Cadance la sonrió con confidencia, y le guiñó un ojo. Twilight le devolvió la sonrisa, para luego envolver a Skyla en un abrazo.
-¿Sabes qué, Skyla? Creo que tienes razón. Este error me está dando mucho que aprender.
Skyla rio y abrazó a su tía de nuevo.
-¿En serio? ¿Cómo qué?
-Bueno, principalmente que no debo de lidiar con hechizos que no sé mucho acerca de ellos. Hay una serie de ponis que conozco que necesitan mi ayuda. Es como tú has dicho antes. Si consigo llegar a averiguar lo que les hizo que cometieran esos errores, entonces ellos podrán aprender y crecer a partir de sus propios errores.
La voz de Twilight resonó con confianza por la espaciosa estancia. Hasta ahora, sus amigas habían demostrado que si bien ya no podían confiar las unas de las otras, todas ellas podían confiar en Twilight Ni siquiera ella misma pertenecía a ese período de tiempo, más bien era neutral, imparcial. Si podía utilizar eso en su ventaja, entonces tal vez todo lo sucedido podría resultar en algo positivo.
Sería como armar un rompecabezas, y aunque la imagen de referencia era borrosa, Twilight ya podía ver partes de ella que comenzaban a encajar. Applejack había decidido vivir en soledad porque todos sus amigas la habían dejado de lado una a una; Twilight podía ver la lógica. Había una evidente brecha donde los motivos de los otros ponis involucrados confluían: Fluttershy. Claro, ella sabía que algo terrible había sucedido entre ellos, y Big Mac se había aliado en última instancia con ella. Pero ¿Qué había acerca de Rarity? ¿Y de Rainbow Dash? ¿Y de Pinkie Pie? ¿Y de Apple Bloom?
Twilight encontraría cada una de esas piezas una por una, y una vez que tuviera todas, sería capaz de idear un plan para explicar a cada poni dónde había obrado mal y cómo solucionar sus problemas uno por uno.
Una amplia sonrisa se dibujó en el rostro de Twilight. El tener una razón concreta para terminar de formar un plan era bastante tranquilizador. Alzó la vista, mirando a los tres ponis reales, entendiendo enseguida que por mucho que quisiera quedarse allí, no era donde más se la necesitaba.
-Me gustaría ver a mamá y papá ahora-comentó Twilight, dirigiéndose a su hermano-y luego volveré a Canterlot.
Bueno, por fin soy libre, ya tenía yo ganas... y aquí termina, por ahora, Una década perdida, éste capítulo ha sido bastante denso a la hora de traducirlo, ya que había un montón de detalles que confluían. Pero al final conseguí sacarlo todo. Quería acabar primero con la traducción, ya que ahora tengo vía libre para seguir linealmente con Lo que fuimos, la cual también está en aras de ir terminando. Como ya he dicho, éste es el último capítulo, ya que la autora no ha vuelto a escribir, por lo que tendremos que esperar al siguiente. Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
