El Secuestro

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Monik

Luna acariciaba a Crookshanks que estaba sobre sus piernas. Había decidido hacerse cargo de él después del secuestro de Hermione.

Estaba descalza y como de costumbre con una pijama corta acostada sobre el mueble. Había tomado el firme reto de abandonar su afición por la cafeína, y por eso, increíblemente no tomaba café.

El intercomunicador vibró y se abrió sobre la mesa, dejando ver la imagen de George mirándola sonriente.

- como estás Looney.- dijo riendo. - espero que bien, lo único que quiero decirte es que Ron me contó que te había dicho algo antes de ayer..solo quiero que me digas si sientes lo mismo por él..porque si es así me gustaría tenerte como cuñada eh?

Luna rió.

- Espero que me contestes pronto, y no puedo evitar ser mal hermano y rezar porque me digas que no sientes nada por Ron...porque me encantaría llegar a tener algo contigo. Eres maravillosa Luna, nunca olvides eso.

El holograma desapareció. Luna se dispuso a contestarle cuando el timbre sonó. La rubia se paró y Crookshanks ronroneaba por ahí alejándose de la escena.

Abrió la puerta y vio a un pelirrojo mirándola con sus ojos brillantes y suplicases. El corazón de Luna latió a mil al ver a Ron, y sintió cómo sus mejillas de encendían de rojo al recordar lo que le había dicho la última vez.

- Hola.- dijo Ron sonriéndole. - puedo pasar?

- si, claro.- dijo Luna haciéndose a un lado.

Ron dio un paso adelante, y en cuanto Luna se volteó para cerrar la puerta él la tomó por la cintura y la volteó hacia él, pegándola contra él y quedando a pocos centímetro de distancia.

- tenemos que hablar seriamente Looney..no voy a permitir que me sigas evadiendo..- dijo Ron.

Jacqueline miraba a Draco sorprendida mientras trataba de soltarse del chico, pero él la agarraban con suficiente fuerza como para inmovilizarla, y tenía aquellos ojos amenazantes sobre ella como nunca lo había hecho, ella por primera vez sentía el miedo que aquellos ojos rencorosos transmitían.

- responde!- dijo Draco zarandeándola.

- no sé de qué me hablas! yo no te he mentido te dije la verdad!- dijo Jacqueline sin poder salir del shock.

- escúchame! y escúchame muy bien..no me conoces..odio que me mientan, y tu no has visto mi peor lado..no hagas que surja..

Jacqueline sabía que Draco tenía razón; ella jamás había visto el lado agresivo de él, pues siempre la había tratado como una reina..ahora era diferente, y como todo lo desconocido, tenía miedo.

- pues sí! sí! te mentí! y qué me vas a hacer! lo hice porque no puedo creer lo bajo q has caído al fijarte en una sangre sucia! a Pansy la toleraba! por lo menos tiene la sangre limpia! pero ni pienses q te voy a compartir con esa poca cosa!

- cállate! - gritó Draco. - no te atrevas a llamarla así nuevamente! tú y Pansy se quedan cortas a su lado! no le llegan ni a los tobillos! tal vez por eso es q la envidia las corroe hasta lo más profundo de su ser!

- no es envidia! es lástima! y celos! porque no te pienso compartir con ella! es humillante!

Draco la soltó bruscamente.

- no me tienes que compartir con ella..porque de ahora en adelante tu y yo no tenemos nada!

Jacqueline no podía creer lo que estaba escuchando..aquello no podía ser cierto. Él no podía dejar de aquella forma..no podía.

Hermione estaba encerrada en su habitación con la oreja pegada a la puerta, había estado escuchando todo los gritos de ambos, pero ahora el ambiente estaba silencioso.

perra..ojalá Draco te de lo que te mereces.. pensó Hermione.

- qué!- dijo Jacqueline. - tú no puedes dejarme!

- sí que puedo hacerlo! no quiero nada que ver contigo entiéndelo!

- si es por lo de Granger no te preocupes más! nunca más lo volveré ha hacer! lo juro! hasta estoy dispuesta a compartirte con ella también!- dijo ella desesperada.

- estás loca? con Pansy es diferente..yo la engañaba contigo porque no la amaba..pero yo a Hermione la amo, y pienso solo estar con ella.

Jacqueline no podía creer lo que sus oídos escuchaban, podía ser cierto.

- no puedes amar a esa sangre sucia patética!- dijo mientras lágrimas de rabia caían de su rostro. - no puedes!

- si que puedo!- dijo Draco. - y esa sangre sucia patética como la llamas tú me hizo sentir lo que ni tú ni Pansy nunca pudieron!

Aquello era más de lo que Jacqueline podía soportar.

- esta humillación me las vas a pagar! pero sobre todo ella! ella la va a pagar con sangre lo juro!

Jacqueline se dirigió hacia la puerta pero Draco la tomó por el brazo nuevamente.

- aún no he dicho que te vayas.- dijo Draco.

- qué! qué más quieres!- dijo Jacqueline.

- quiero que me digas si Zabini tuvo que ver con toda esta mentira.

Jacqueline abrió la boca para contestar, pero entonces la puerta sonó ante desconectarse la alarma; alguien había pasado la clave. La puerta se abrió y antes sus ojos, Pansy los miraba sorprendidos.

Hubo cierto silencio, en el cual Draco no supo qué decir ni qué hacer porque no comprendía cómo pudo tener tan mala suerte, y justo en aquel momento.

Entonces el silencio fue interrumpido por Pansy, cuyos ojos brillaban de ira y se enrojecían como de ansias de sangre mientras miraban a Jacqueline.

- Maldita perra.- dijo la rubia mientras sacaba rápidamente la varita y la empuñaba lanzando tan rápidamente un hechizo, que nadie tuvo tiempo de hacer nada. - Crucio!

Jacqueline salió volando hacia la pared y cayó al suelo retorciéndose del dolor. Sus venas se notaban y toda ella se ponía roja del sufrimiento, aquello no era ni la cuarta parte de lo que había sufrido con el Crucio de Hermione, pues aquel era producido por una M o r t í f a g a que tenía práctica y sabía lanzar aquel hechizo a la perfección y con el mayo grado de tortura.

- baja la varita!- dijo Draco sacando la suya y apuntando a Pansy, pues sabía que en aquel estado ella era capaz de cometer cualquier locura.

- sabía que tenías a otra! lo sentía! - dijo Pansy. - cada vez que estabas conmigo podía sentirte en otra parte, parecías no querer estar conmigo sino con alguien más! era con esta perra!- gritaba Pansy.

Los gritos alertaron a Hermione de inmediato, que reconoció la voz de Pansy de inmediato

no puede ser...qué hace ella aquí? pensaba la castaña angustiada.

- baja la varita te digo!- dijo Draco. - no me obligues a tener que obligarte!

- qué me vas a hacer que sea peor que esto eh? no puedo haber algo peor! desde cuando me engañas con esta perra!

Jacqueline se puso de pie llorando por el dolor, pero sin embargo esbozó una leve sonrisa en su rostro.

- desde hace dos años estúpida!

Pansy quiso lanzar otro hechizo pero Draco con un hechizo le quitó la varita de las manos.

- déjame matar a esa maldita perra!- dijo Pansy.

- tú cállate Parkinson que por si no lo sabes nosotras dos sobramos en la vida de Draco..- dijo Jacqueline. - Como sea siempre seguirás siendo una estúpida.

Jacqueline caminó cojeando aún por el dolor y salió. Draco tuvo que agarrar a Pansy para que no se lanzara sobre ella.

- no puedo creer que me hayas hecho esto!- dijo Pansy. - pero me las vas a pagar Draco Malfoy! de mí no te burlas así de fácil..esta la vas a pagar muy caro.

Pansy salió furiosa y Draco cerró por fin la puerta mientras se arrimaba a esta y se pasaba la mano por la frente.

maldita sea.. pensó.

Harry estaba sentado en el sillón de su casa mientras acariciaba el cabello rojo fuego de su novia, que tenía la cabeza recostada sobre sus piernas.

- hay veces que me dan ganas de ir a ver a Percy nuevamente.- dijo Ginny.

- después de todo lo que te dijo? aún quiere verlo?- dijo Harry.

- pues, sí. No quiero hablarle ya, todo esta dicho entre nosotros..pero quiero verlo...sin que él note que lo observo..hay veces que me subo al ascensor y me dan ganas de ir al último piso y pasarme por su oficina, solo para ver qué hace..

- y por qué?- preguntó Harry.

- no lo sé. Creo que tal vez es porque me conformo con ver que esté bien..

Harry besó dulcemente la frente de Ginny.

- nunca me vas a dejar verdad? no me dejarás igual que Percy..- dijo Ginny.

- Nunca te dejaría.- dijo Harry, fijando sus ojos verdes en los chocolate de Ginny.

Hermione dormía sobre el pecho de Draco, escuchaba su respiración tranquila. Se sentía tan protegida cuando estaba cerca de él...nada podía pasarle ya si estaba a su lado.

Sin embargo, Draco no estaba tan tranquilo como Hermione...tenía demasiadas cosas en la mente.

Pansy le dirá a Voldemort...y si no lo hace ella lo hará Jacqueline. Tengo que hacer algo para impedirlo...sino, tanto como Hermione y yo estaremos muertos en cuestión de horas...

Draco levantó a Hermione suavemente de su pecho, con toda la delicadeza que podía y la dejó sobre la almohada de su cama, bien tapada con la sábana de seda. El rubio se paró y se vistió con su túnica y sobretodo negro...típico traje m o r t í f a g o, que ahora más que nunca le iba a servir para pasar desapercibido.

Draco cabalgaba rápidamente sobre un caballo negro. Esquivaba árboles adentrándose cada vez más al bosque. Viró cerca de un gran roble de metros de ancho y entonces entró por una especie de campo visual que lo tele trasportó al mundo mágico.

Draco desapareció al caballo con su varita y se colocó el sobretodo negro y la máscara blanca. Por todas partes estaba su fotografía y la de Hermione..como SE BUSCA. Había grandes fotografías y en todos los periódicos allí estaban. Era realmente impresionante. Policías del ministerio estaban en cada esquina. Draco era cauteloso y pasa desapercibido entre los cientos de magos que caminaban por la calle sin imaginar que el tan buscado Draco Malfoy se encontraba entre ellos, escondiéndose de la verdad.

Draco entró en un edificio y subió por el ascensor. Aquella visita demarcaría mucho en su vida.

Tocó el timbre.

La puerta se abrió.

- qué diablos quieres?- dijo Spencer.

Draco hizo a un lado a Spencer y entró. El departamento de Jack era tan grande como en de él. Con la diferencia que él lo tenía todo desordenado y con latas de cerveza por todas partes.

- vine a pedirte un favor Spencer.- dijo Draco.

Jack cerró la puerta.

- Qué te hace pensar que yo te ayudaría después de cómo me has tratado durante todos estos años Malfoy? no es mi culpa que te creas la última maravilla del mundo...

- me la debes Spencer..o es que no lo recuerdas?

Jack se quedó en silencio. Draco tenía razón...él se la debía..

- y llegó la hora de cobrar..- dijo Malfoy.

- qué es lo que quieres.- dijo Spencer sin ninguna otra alternativa.

- Quiero que me ayudes a hacer que Pansy no le cuente a Voldemort que tengo algo con Hermione...

- QUÉ!- gritó Spencer. - Tienes algo con la sangre sucia Granger?

- sí.

- Maldito engendro engañaste a Pansy!- dijo Jack tirando una lata de cerveza contra la pared. - te la di para que la cuidaras! no para que la hicieras sufrir!

- me la diste porque no tenías otra opción! y yo acepté por costumbre a estar siempre con ella! pero nunca por amor.

- y yo te dije que el amor no existía! - dijo Jack.

- y yo te dije que entonces cómo mierda le llamabas a lo que sientes por Pansy..- dijo Draco.

Spencer se quedó en silencio. - ..y tal como ahora, en ese entonces te quedaste callado.

Flashback

Draco caminaba secándose en saco del esmoquin. Aquel día había sido uno de los peores.

Maldito Potter, Maldita Granger, Malditos Weasley y Maldita Lovegood pensaba mientras caminaba y se juraba vengarse..los iba a hacer sufrir tanto q nada quedaría de ellos...iban a pagar todo aquello con la muerte.

- Malfoy!- dijo Jack parándolo en seco desde el fondo del pasillo.

- qué quieres! no estoy de humor!- dijo Draco.

- tenemos que hablar y bien lo sabes!- dijo Spencer.

Draco abrió de una patada la puerta de un aula vacía donde los dos entraron.

- qué quieres?- dijo Draco mirándolo con desagrado...habían pasado cosas que lo habían hecho odiarlo..

- Hablar de lo único que ambos tenemos en común..

- No quiero hablar de Pansy. Si tanto la quieres, quédatela!- dijo Draco.

- ese no es el maldito punto Malfoy!- dijo Spencer.- ella no me quiere a mí, sino a ti!

- entonces por qué se acuesta contigo eh!- dijo Draco levantándose bruscamente. No estaba celoso, aquellos sentimientos no existían en él en aquel entonces, pero di ofendido..humillado, en lo más fondo de su alma.

- porque tú no eres capaz de darle lo que necesita! por eso!

- no me digas cómo tratar a mí novia!- dijo Draco.

- como sea! ese no es el punto! el punto es que de ahora en adelante no va a haber nada entre nosotros, será tuya, como siempre...pero debes cuidarla con todo tu ser..porque sino me volverás a ver y no será para nada bueno.

- no me amenaces, que no te tengo miedo.- dijo Draco.

- lo sé.- dijo Spencer, con esto dio media vuelta y abrió la puerta para salir, pero Draco no lo dejó.

- por qué haces esto?- dijo el rubio frívolo..

- por ella, no por ti.

- Spencer!- dijo Draco. - se me olvidaba decirte algo.

Jack se volteó y lo miró.

- Puedes despreocuparte..conseguí que mañana te inicies con nosotros, para ser un m o r t í fa g o.

Spencer sintió una profunda satisfacción.

- Gracias.- dijo secamente.

- no me lo agradezcas, porque algún día me deberás pagar este favor..

Jack asintió y salió de la fría aula. Draco se levantó segundos después. Aún sentía un sabor amargo en la boca.

End of flash back

- y cómo maldita sea pretendes que haga que se calle esa verdad?- dijo Spencer. - peor si esta dolida con tu engaño!

- no lo sé, ese es tu problema de ahora en adelante, no el mío.- Draco se colocó el sobretodo nuevamente y la máscara y abrió la puerta.- Confío en tu palabra.

Y con esto se fue.

Draco abrió la puerta del departamento. Antes de llegar había hecho una rápida parada por la casa de Jacqueline y le había dejado una carta, lo suficiente como para mantenerla callada.

Entró a su habitación esperando encontrar a Hermione, pero ya no estaba. Dejó su sobretodo negro y su máscara y caminó hacia el cuarto de la castaña. Abrió la puerta.

Hermione tachaba en la pared el mes de junio y entonces fijó sus ojos marrones en los grises de Draco. El rubio sintió de inmediato que estaba enojada..

- no me dijiste que saldrías.- dijo Hermione incorporándose.

- estabas dormida, no quería despertarte.- dijo Draco.

- es eso, o solo es una excusa para no decirme que fuiste a una de tus tantas reuniones de m o r t í f a g o s?

Draco se quedó en silencio.

- No fui a ninguna reunión.- aclaró el rubio.

- si claro, entonces por qué te fuiste con el sobretodo negro y la máscara? porque fui lo primero que noté que faltaba al despertar..

- lo usé para otras cosas.- dijo Draco.

- no me mientas Draco..estoy harta de que sigas siendo parte de ese grupo oscuro.- dijo Hermione.

- que no fui a ninguna reunión! fui a asegurarme que ni Pansy ni Jacqueline le digan a Voldemort de lo nuestro..porque sino ambos estaremos muertos.

Hermione lo siguió mirando de la misma forma.

- No te creo.- dijo la castaña. No te has ganado mi confianza en ese aspecto.

Draco la miró fulminantemente.

- pues entonces qué pena! no te estoy mintiendo, cree lo que quieras!

Y con esto salió de la habitación cerrando la puerta con fuerza.

Draco estaba enojado sentado en el sillón de la sala. Tomaba una botella de vodka fuerte. Si había algo que realmente le molestaba era esa continua desconfianza de Hermione..como si le costara creer que él había cambiado por ella. Draco entendía que era difícil creer aquello, después de todo lo que le había hecho ella tenía razones...pero por alguna razón no podía dejar de sentirse herido.

Hermione se asomó por el pasillo y desde lo lejos pudo ver a Draco tomar. Sabía que él hacía eso cuando estaba enojado..era la típica reacción de chico frustrado.

Caminó hasta llegar a la sala. Draco desvió sus ojos hacia ella. La castaña se sentó en sus piernas acariciando su rostro dulcemente.

- perdóname..por dudar y tratarte así.- dijo Hermione.

- esta bien, no importa ya. Solo quisiera que tuvieras más confianza en mí eso es todo..

- pues tienes que darme razones para hacerlo...

- como cuales?- dijo Draco.

- estás dispuesto a c u m p l i r mis exigencias?

Draco sonrió.

- sí.

- quiero que dejes de ser un m o r t í f a g o.

Pansy bebía cerveza pura mientras estaba tirada en el piso de su sala. Tenía los párpados hinchados de tanto llorar. ¿por qué Draco no podía quererla? en realidad ella sabía en el fondo que él no la amaba..pero por alguna razón se engañaba a ella misma.

Algo dentro de sí la hacía temer la verdad que podía llegar a ser devastadora. Estaba en tal punto en el cual sentía que ya nada importaba, todo empezaba a ponerse borroso y doble...sabía que el alcohol había empezado a hacer su efecto.

- cómo?

sí, en realidad esa era la pregunta, cómo? cómo había ella llegado a tal punto de infelicidad y patetismo..Ella, que tenía todo para ser una triunfadora...era más que una perdedora. Siempre fue hermosa, inteligente, astuta, de familia adinerada, sangre limpia...entonces? por qué sentía que su vida apestaba más que nunca? por qué!

Se restregó las manos sobre el rostro con rastros de lágrimas, saliva y trago..aún en aquel estado se veía hermosa...triste y seca, pero hermosa. Su belleza era más exótica que la de cualquiera...era una belleza apagada por los años y la falta de amor..una belleza oculta tras un manto de mentiras y dolor. Pero existía, y solo para los que son buenos observadores era limpiamente visible.

El timbre sonó.

Maldita sea..pensó mientras se paraba y caminaba entre botellas y cosas rotas ante sus ataques de furia.

Abrió la puerta.

Sus ojos azules se quedaron fijos, sin movimiento en la persona detrás de la puerta.

- Jack...

- Hola Pansy, puedo pasar?- dijo Spencer. Pero no espero a que ella lo dejara y entró por su cuenta. Vio el desastre en la casa, llena de botellas. - Veo q has estado desahogándote..

- eso no te importa!- dijo Pansy. - qué haces aquí? qué quieres? burlarte de mí?

Jack la miró fijamente.

- No.

- entonces qué maldita sea quieres! decirme que ya me lo habías dicho antes? que sabías que Draco me iba a hacer infeliz!

- Tampoco, ese no es mi problema.- dijo Spencer. No lograba entender por qué le dolía tanto verla en aquel estado. Hacía tanto tiempo que no sentía nada..y ahora, al verla así..era como si hubiera vuelto a ser humano.

Pansy se restregó los ojos ya hinchados mientras más lágrimas salían de ellos. Por supuesto que a Jack no le importaba, nunca le importó. Qué estúpida que era, qué imbécil e idiota. Ella jamás le importaría a nadie, a ningún hombre, ni siquiera a su familia. Fue una idiota al pensar que Jack algún día sintió algo por ella.

- Vine porque tienes que mantener la boca cerrada en cuanto a lo de Malfoy y Granger, nadie se puede enterar de eso, y mucho menos Voldemort.

Pansy lo miró incrédula. Luego empezó a reírse a carcajadas, completamente descontrolada.

Jack la miraba.

cómo puede sufrir tanto por ese imbécil?

- así que aparte de engañarme con la zorra esa..también me engañaba con la sangre sucia...- decía Pansy ya tranquilizándose y dejándose caer en el sillón. - que asco...mi vida es repugnante..y todo por ese cerdo..

- tu quisiste quedarte con él Pansy, así que ahora trágate sola el trago amargo de tu decisión.

Pansy rió.

- y qué querías eh? que me quedara contigo? tú no tenías futuro que darme..si entraste a ser m o r t í f a g o tan solo fue por que Draco decidió ayudarte.

Spencer sonrió.

- No descargues tu furia tratando de humillarme Pansy, no funciona conmigo, conozco cómo sueles lanzar el veneno antes de que te intoxique.

Pansy llenó sus ojos de furia contenida.

- si te hubiera importado desde un principio no me hubieras entregado a Draco a cambio de que te hiciera un m o r t í f a g o !

Jack se quedó en seco. De verdad Pansy pensaba que él la había entregado como un objeto a cambio de su entrada en el mundo oscuro..seguramente Draco le había dicho eso..

- Como sea, vine solo para advertirte que Voldemort no se debe enterar.- dijo Jack, ya no valía la pena aclarar nada.

- y qué pasa si le digo!- dijo Pansy.

- Si le dices, entonces diré tu pequeño secreto..

Pansy se quedó callada mientras más lágrimas salían de sus ojos.

- así vamos, secreto por secreto.- dijo Spencer.

Con esto caminó a la puerta y se fue.

Draco se puso serio.

- sabes muy bien que eso por ahora es imposible. Voldemort se daría cuenta que algo anda mal y trataría de matarme.

Hermione miró al suelo.

- hay muchas cosas entre nosotros verdad? me pregunto si algún día podremos estar juntos...

- estamos juntos.- dijo Draco.

- pero por cuanto tiempo Draco? hasta que Voldemort quiera matarme? qué haremos cuando él descubra lo nuestro? ni siquiera podremos regresar al mundo mágico porque el ministerio de magia te busca para encerrarte.

Draco suspiró.

- Estar conmigo no es lo mejor para ti no?

Hermione lo miró fijamente.

- Nunca digas eso. Estar contigo es lo que yo más quiero..y si tengo que vivir huyendo, pues lo haré.

Hermione se acercó y rozó sus labios con los del chico, dejándolo con ganas de más.

Draco tomó la cintura de Hermione y la pegó más contra él mientras comenzaba a besar el cuello de la chica. Aquello hizo que Hermione se estremeciera. Draco mordió el cuello de la chica haciendo que ella dejara soltar un gemido, esto lo excitó lo suficiente.

Hermione fue desabrochando la camisa de Draco mientras este bajaba hasta llegar al escote de la blusa de la castaña. Las manos fuertes y firmes del chico recorrían el cuerpo de la chica produciendo en ella un gran placer. La camisa de Draco cayó al suelo mientras la chica se sentaba abierta de piernas sobre el chico para estar más cómoda. Draco la pegó más contra sí mientras mordía su escote y metía sus manos debajo de la falda de la chica.

Hermione se estremecía a cada caricia del rubio. Sentía que quería que aquello durara para siempre. En ese momento no pensaba en nada ya, ni en los problemas ni en cuantas cosas los separaban...solo ellos importaban ahora.

- te quiero..quiero que nunca lo dudes.- dijo Draco.

- no lo dudo.- dijo Hermione.

Draco la besó con fuerza y Hermione correspondió aquello, permitiendo que la lengua del chico penetrara en su boca. La castaña arqueó su espalda cuando Draco metió su mano debajo de su blusa, acariciando su espalda desnuda. Draco subió sus manos poco a poco hasta quitarle la blusa por completo, entonces volvió a besar su cuello bajando hasta su pecho, y luego hasta los senos de la chica. Hermione arqueaba la espalda cada vez más mientras el chico la hacía suya.

Ella acariciaba con sus manos la gran espalda atlética del chico, y luego su pecho bien formado, bajando por su abdomen y fue desabrochando el pantalón de su novio.

Draco tomó a Hermione y poco a poco la recostó cómodamente sobre el sillón, colocándose sobre ella.

Hermione estaba recostada sobre el pecho de Draco, mientras este acariciaba con su mano la espalda desnuda de la chica. Su piel era tan suave y tersa. Aún era casi imposible de creer el hecho de que ambos estuvieran juntos, después de todo lo que se habían odiado..cómo habían logrado terminar así? cómo después de tanto desprecio y tanto daño que ambos se habían hecho mutuamente, habían logrado tener aquellos sentimientos muy lejanos al odio dentro de ellos.

- Es raro no?- dijo Hermione.

- Sí, muy raro.- dijo Draco sonriendo. - ahora que lo pienso bien, fue buena idea la de secuestrarte.

Hermione rió.

- imagínate. Si no lo hubieras hecho entonces no nos hubiéramos enamorado ni nada...

Draco fijó sus ojos grises en los marrones brillantes de la chica. Ella pensó que se veía demasiado atractivo con aquellos ojos centelleantes y algunos mechones rubios sobre su frente.

- de verdad no te arrepientes de estar conmigo?

Hermione guardó silencio.

- no me arrepiento, ni nunca lo haré.

Jacqueline se sentó en su cama con la carta en manos. La había encontrado en su puerta al llegar. Sabía que era de Draco, por eso mismo sus manos temblaban al abrirla.

El papel cayó sobre la cama. No podía dejar de sentir miedo al leer lo que contenía, pues sabía que trataría de persuadirla para que no le dijera la verdad a Voldemort sobre su relación con Hermione.

Ya basta! lee la maldita carta de una buena vez! pensó.

La tomó entre sus manos y la des dobló.

Jacqueline:

Sabes muy bien el motivo de esta carta, no es necesario que haga una falsa introducción a un tema ya anteriormente especificado no crees? además me conoces lo suficientemente bien como para saber que dar vueltas a un asunto me da asco. Vamos directamente a lo que me interesa:

mantén tu boca cerrada.

No lo volveré a repetir porque sé que eres una mujer inteligente, a la que no necesito explicar el por qué de mi petición..pero más que una petición es una orden que debes c u m p l i r por tu propio bien. Ojalá pienses bien en lo que te conviene, pues si abres la boca para decir algo sobre mi relación con Hermione, yo abriré la mía con respecto a mi antigua relación contigo..y bien sabes que a Voldemort no les gustaría para nada saber que le has mentido con respecto a tu supuesto noviazgo con Gyenson. Él no tolera mentiras, ni mucho menos por parte de los suyos.

Como sé que eres inteligente, sé que mantendrás la boca cerrada. Pásala bien, y no te acerques a Pansy. Porque si te conozco lo suficiente tratarás de envenenarla o afectarla en algún sentido. Si te hace feliz ella sabe como envenenarse sola, la conozco muy bien. Pero de ella también me encargué ya, así que pierdes tu tiempo.

Draco.

Jacqueline arrugó la carta con todas sus fuerzas mientras su ojos se llenaban de lágrimas de rabia. Su rostro se tornaba rojo de la presión que sentía.

- Malditos seas Malfoy! pero esto no se va quedar así! te juro que pagarás!

- Las cosas no deben darse de esa manera!- dijo Luna parándose firmemente en la sala de conferencias. - Han pasado ya 5 meses y no hay noticias del paradero de Hermione Granger!

- Ya le he dicho señorita Lovegood que se sale de nuestras manos. No hay nada que podamos hacer ya para encontrarla! hemos puesto investigadores, los mejores por cierto, policías en cada esquina. Todos alerta, pero no hya caso. La sospecha es que están en otra dimensión, y si así están, pues entonces no los encontraremos nunca, pues el portal podría estar en cualquier parte!

Luna dió un fuerte golpe en la mesa.

- hay algo que no hemos hecho aún señores, así que no me digan que lo hemos hecho todo porque no es cierto.

Hubo un silencio en la sala. Los directivos tanto de la orden de merlín como del ministerio de magia se miraron afligidos. Podían ver venir algo que no ibana poder controlar y que saldría de los rojos labios de aquella rubia que desde hacía mucho tiempo se había vuelto peligrosa con respecto a las decisiones.

- No está en discusión la propuesta que tiene en mente.- dijo Percy entrando a la sala.

Hermione comía un poco de Helado. Hacía tiempo que no comía aquello, se moría de ganas.

Draco había salido, no sabía muy bien para qué pero no se lo había preguntado, ahora más que nunca confiaba en él y no quería tener discusiones fuertes que pudieran arruinar lo bien que ahora estaban.

Estaba así, tranquila, cuando escuchó la puerta abrirse y cerrarse.

- llegaste!- dijo Hermione saliendo de la cocina, pero entonces se chocó de frente con Zabini.

- sí, vine por ti.

Hermione sintió que su corazón se congelaba. No podía ser...había vuelto. Inmediatamente recordó la última vez que conversaron, ella le había dicho que volviera para llevarla lejos de aquel lugar porque Draco la maltrataba...pero no era cierto...

- qué haces aquí Zabini? es peligrosos Draco regresará en cualquier momento.

- Vamonos entonces antes de que vuelva. Vine para sacarte, llevarte lejos de ese animal!

Hermione no sabía qué hacer. Se mantuvo en silencio, mirando a todas partes mientras pensaba qué hacer.

- qué pasa Hermione? ya vamonos!- dijo Zabini caminando hacia ella.

- no!- dijo Hermione. - aléjate de mí!

Zabini se quedó helado. No reaccionaba ante la actitud de la castaña.

- qué?

- No me quiero ir contigo! prefiero quedarme antes que salir de este lugar con alguien como tú! eres despreciable!

Zabini se quedó en silencio unos instantes.

- Estás mal amor, veo que tienes miedo..estas muy confundida, tu me amas al igual que yo lo hago, me lo dijiste..

- mentí!

- no es verdad!- gritó Zabini. - tu solo estás aturdida por el encierro..y eso no te deja pensar bien..pero no te preocupes que yo te voy a llevar lejos de aquí..

Zabini caminó hacia ella, pero Hermione corrió velozmente lejos de él. Sin embargo él hizo lo mismo y la alcanzó rápidamente tomándola del brazo.

- quédate quieta!- dijo poniéndole la varita en el cuello. - no me obligues a lastimarte mi amor...pronto seremos felices lejos de aquí..juntos..

- Cómo que no está a discusión señor Weasley?- dijo Luna desafiante. - No es su vida la que corre riesgo.

- Pero sí la de Potter y ustedes si se disponen ha realizar lo que creo esta pensado.

- Es en realidad eso lo que le preocupa o es la imagen que daría el ministerio de magia si algo nos sucede?- dijo Luna. - perdón, pero creo que eso hace mucho tiempo dejó de importante Percy Weasley.

- Señorita Lovegood! controle su vocabulario y la forma en que se dirige al ministro!

Luna tomó su maletín y se dirigió a la puerta, antes de salir se volteó y miró altiva a los miembros.

- Mañana empezaremos los preparativos, con o sin su apoyo. Lamento decirles que no está en sus manos la decisión, sino en las nuestras. Así que creo que lo mejor que pueden hacer es quedarse sentados y mirar lo que se viene, y les recomiendo que lo hagan con mucha atención..porque podría no solo ser el fin de los m o r t í f a g o s, sino también la caída de este inútil ministerio.

Y con esto salió.

Zabini amarró las muñecas de Hermione y le tapó la boca con la mano mientras que con una patada tumbó la puerta, saliendo del departamento. Hermione quería gritar, usaba todas sus fuerzas para tratar de soltarse del chico, pero él era mucho más fuerte que ella y aquello era imposible.

Zabini se subió al viejo ascensor y aplastó el botón hacia abajo. En cuestión de segundos el ascensor cayó a una velocidad increíble 5000 pisos abajo.

Hermione pisó con fuerza a Zabini, éste gritó pero solo la apretó más, lastimándola.

- no me obligues a golpearte amor..- le dijo en el oído.

El ascensor se abrió y Hermione se vio frente a una ladera vacía...entonces sintió frío...
Zabini la sacó del ascensor mientras caminaban. Un centenar de dementores bajaron del cielo y los rodearon. Era millones según Hermione podía ver. Entonces al ver a Zabini, los dementores se abrieron paso.

- si ves? lo potente q es ser un m o r t í f a g o, nadie, ni siquiera ellos se atreven a desafiarte..

Zabini la encaminó mientras ella seguía retorciéndose tratando de escaparse de él. Entonces el correr de un caballo los advirtió. Zabini se ocultó tras un árbol y vio junto a Hermione cómo Draco se bajaba de su caballo negro y entraba al edificio.

- que idiota, me pregunto qué le dirá a Voldemort cuando no te encuentre...- dijo Zabini.

Hermione quería gritar, pero le era imposible. Se sentía tan impotente..tan, inservible.

Zabini se montó con ella en brazos en un caballo negro y empezó a cabalgar internándose en un bosque, alejándose cada vez más del lugar donde la habían tenido encerrada cinco meses.

Draco supo que algo andaba mal en cuanto vio la puerta abierta. Entró con la varita empuñada llamando a Hermione fuertemente.

Silencio.

Nadie contestaba a su llamados. Revisó la cocina, con helado derretido sobre la mesa. Corrió y revisó las habitaciones vacías. No estaba...Hermione no estaba.

Draco se sentía aturdido. Qué había sucedido? Hermione había escapado...

no! ella dijo que no quería irse...

Muchas ideas cruzaban por su mente confundiéndolo por completo. Solo sabía una cosa en aquellos momentos...

tenía que encontrala.

Zabini abrió la puerta de su departamento y entró con Hermione. La castaña cayó al suelo atada. Miró a su alrededor con lágrimas en los ojos. Aquel sombrío lugar, lleno de botellas de alcohol y paredes grises no se parecía en nada al departamento donde había estado con Draco.

- estamos en casa amor.- dijo Zabini.

Hermione lo miró dejando caer lágrimas.

- No llores, aquí estaremos juntos...- dijo Zabini tomando cerveza.

Dios mío..qué voy a hacer? pensó Hermione desesperada.

Zabini se inclinó en el suelo y acarició el rostro de Hermione. La castaña sentía asco ante sus caricias...quería irse..no lo soportaba ni un minuto más.

- eres hermosa...cuánto tiempo he esperado por esto.- dijo Zabini.

Tomó a Hermione y la levantó del suelo. La hizo caminar por un pasillo hasta llegar a una habitación. Cerró la puerta con seguro. Hermione se quedó parada, estática...sin poder siquiera mover un solo miembro de su cuerpo.

Justo en frente de ella estaba una pared entera forrada de fotos suyas..recortes, cosas que tuvieran que ver con ella.

- ves? ves cuánto te amo? todo esto es el amor que siento por ti..- dijo Zabini mientras acariciaba el cabello de Hermione

Ella dejaba caer las lágrimas mientras su corazón latía rápidamente, sentía una opresión en el pecho. Al ser atada y liberada a fuerzas de su prisión no había siquiera imaginado aquella pesadilla. Zabini estaba loco, totalmente desquiciado...

dónde he venido a parar?

Zabini pasó su mano por la espalda de Hermione mientras ella temblaba y dejaba lágrimas caer por su rostro. Blaise le quitó la cinta que tapaba su boca.

- que te pasa? no te das cuenta que es aquí donde tienes que estar? junto a mí..

Hermione seguía llorando. No podía creer que estuviera en aquella horrible pesadilla. Zabini estaba loco, obsesionado, ella tenía que salir pero cómo si estaba atada?

- habla!- gritó Zabini. - no te das cuenta que te ofrezco la felicidad!

- NO!- gritó Hermione. - me repugnas no quiero nada contigo! quiero volver con Draco déjame ir!

Zabini no soportó escuchar aquellas palabras salir de los labios de Hermione y levantó la mano dejándola caer sobre el fino y delicado rostro de Hermione.

- Qué?- dijo Ron.

Luna estaba tomando café y miraba a sus tres amigos, que la observaban sin poder creerlo todavía. Siempre habían sabido que Luna era una mujer decidida y fija en sus ideales y metas, pero aquello sobrepasaba toda lógica de lo que ellos creían era capaz d hacer.

- quieres decir que desafiaste al ministerio?- dijo Harry.

- exactamente.- dijo Luna.

- y que pasó?- dijo Ginny.

- Me despidieron.- dijo Luna tranquilamente.

- qué!- dijo Ron.

- escúchenme.- dijo Luna. - no sé ustedes, pero ya estoy harta de quedarme sentada sin hacer nada al respecto para encontrar a Hermione, bien sabemos que las medidas del ministerio no han servido para nada. Ha este paso, nunca la encontraremos. Han pasado cinco meses desde la última vez que la vimos. No va a seguir así. Si pierdo mi empleo, bien, no me importa. Y estoy segura que ustedes también piensan igual no?

- por supuesto!- dijo Ron. - eso ni lo dudes, si ya tomaste la decisión, pues ahora tienes todo nuestro apoyo.

- Si Luna, no importa, buscaremos empleo en otro lugar, ahora lo más importante es recuperar a Hermione.- dijo Ginny.

- sí, que el ministerio se pudra.- dijo Harry.

- Perfecto, ahora, solo quiero advertirles que lo que vamos a hacer, es muy, muy riesgoso...peor para ti Harry, que eres el principal blanco de Voldemort.

- No me importa.- dijo Harry. - estamos de acuerdo contigo Luna. Vamos a tomar de una vez esta investigación por nuestra propia cuenta, así al ministerio no les guste la idea.

Draco cabalgaba internándose en el bosque. Había encontrado huellas de caballo, por lo que sabía que alguien había estado allí antes. Tenía que averiguar dónde estaba Hermione...no podía creer que hubiera escapado..no. Ella le había dicho que no quería hacerlo..no tenía razones.

no seas estúpido Draco, claro que quiere su libertad. Entiende que te dejó! le decía su cabeza. pero no, no, no podía creerlo...

- y no lo voy a hacer hasta que la encuentre.

Draco estaba tan sumido en sus pensamientos conflictivos unos con los otros que ni se percató de una rama que su caballo negro no esquivó, dejándolo caer al suelo con fuerza.

El caballo relinchó cerca de su amo. Draco abrió los ojos lentamente. Polvo nublaba su vista. Muchas ramas de árboles cerrando la vista hacia el cielo lo confundían. Sentía un dolor profundo en la espalda, como si un tractor hubiera caminado sobre ella...entonces...
Una voz...

Sí, era una voz. Dulce y melodiosa, tierna y fuerte a la vez. Era de una mujer...pero no, no podía ser humana, tenía que ser una criatura sobrenatural, solo aquello podía explicar sonido tan espectacular.

Draco hizo un esfuerzo y se levantó. Sintiendo el dolor correr por su cuerpo entero. Miró a su caballo y lo amarró a una rama.

- te quedas aquí y me esperas..- dijo Draco, sintiendo que la curiosidad podía más que él mismo.

Se abrió camino entre unas ramas secas..y entonces entró a un claro en el bosque. Allí, en el centro, iluminada por un leve resplandor que lograba entrar, estaba una criatura espectacular. Sin duda alguna, una de las más bellas que Draco hubiera visto nunca. Y él conocía muchas, pero era la primera vez que veía una como aquella.

Su cuerpo, con forma femenina indudablemente, su cabello negro y largo y sus alas negras también...amplias, abiertas y esplendorosas, explicaban muy bien su naturaleza divina. Un ángel negro...y entonces recordó el nombre de aquella criatura.

- Es una Sombra de Ángel...- dijo Draco recordando que una vez vio una muerta mientras saqueaban un lugar con los m o r t í f a g o s.

Se quedó allí, observándola, mientras ella cantaba mirando hacia arriba, esperando algún acto de su misma naturaleza, con sus ojos cerrados y perfectos.

Entonces el crujir de una rama la sacó de su inocente ritual. Sus ojos se abrieron ministrando un color fuego, y miraron hacia Draco, quien de inmediato se sintió intimidado ante aquella mirada diabólica, totalmente desencajarte con el resto de su ser.

Una voz grave y gruesa salió de la boca de la criatura, una totalmente diferente a la que parecía cantar segundos antes.

- qué quieres?

Draco se quedó callado. En realidad no quería nada, solo había llegado allí por pura curiosidad. Su mano se dirigió hacia la varita que tenía en el bolsillo, sabía muy bien que aquellas criaturas no eran de fiar...podían ser angelicales, y diabólicas a la vez..nunca se podía adivinar si su verdadero espíritu era puro, o oscuro como el color de sus alas.

Un silencio perturbador se prolongó. Entonces una media sonrisa se mostró en sus labios.

- Ella pasó por aquí...junto a un hombre.

Draco no podía creer lo que escuchaba, sin embargo su corazón latía a mil al saber que aquella criatura sabía donde se encontraba Hermione.

- quieres saber que vi verdad?- dijo ella, aún con su diabólica mirada fija en él.

Draco no sabía qué decir, podría confiar en un ser oscuro? no lo sabía. Como m o r t í f a g o bien le habían enseñado que no podía dejarse llevar por monstruos, pero se trataba del paradero de Hermione, y eso era lo que ahora más le importaba.

- sí, tu sabes algo?- dijo Draco. Aún sin soltar su varita que se encontraba escondida en su bolsillo.

- Sé. Yo sé.- dijo ella. Entonces su mano se levantó y con una larga garra negra que salía de su dedo índice empezó a dibujar en la tierra. Draco se acercó lentamente, pero entonces ella levantó la cabeza bruscamente y lanzó un gemido que más que nada, parecía un llamado.

Todo el suelo tembló, Draco cayó al suelo y supo inmediatamente que se encontraba en problemas. Pronto, miles y miles de Sombra de Ángeles venían a defender su territorio marcado y rodeaban a lo que parecía ser su princesa.

- No te acerques brujo!- dijo ella. - necesitas de mí, seguirás mis reglas entonces.

Draco se levantó lentamente. Aquellas criaturas vivían ahí, él había invadido su hogar, por eso estaban a la defensiva. En cualquier otro caso ellas lo hubieran matado. La princesa, que usualmente era la más fría y feroz de las criaturas, no hubiera perdonado aquella invasión de territorio, sin embargo...lo estaban dejando vivo. Draco supo que querían algo en especial.

Hermione estaba en el suelo. Más que dolor sentía una gran impresión. De verdad Zabini estaba fuera de control. Siguió llorando en el piso sosteniéndose el rostro. Aquello tenía que ser una pesadilla.

dónde estas Draco? por favor sácame de aquí? pensaba mientras lloraba.

Zabini empezó a golpear todo lo que tenía a su alcance y a lanzar cosas.

- Ves lo que me haces hacer?- dijo él. - yo no quise! pero me obligaste!

Blaise tomó a Hermione y ella gritó temiendo otro golpe. Pero él le tapó la boca y la abrazó torpemente.

- Perdóname mi amor! no quise! lo juro! pero tú estás fuera de control! dices cosas que no sientes y me que me hacen enojar...

Hermione lloraba sin parar, tenía demasiado miedo. Nunca había tenido tanto miedo en toda su vida.

Zabini se separó de ella y tomó su rostro.

- deja de llorar...ya vas a ver que todo se va a arreglar.- dijo él.

Hermione seguía llorando y temblando.

- Te dije que dejaras de llorar maldita perra!

"Duerme, pequeñita, duerme"

Hermione lloraba y se tapaba los oídos. Abrió los ojos y se vio en la blanca habitación mientras Ella la miraba.

- te saqué del recuerdo porque necesito que te tranquilices.- dijo Ella.

Hermione tragó saliva mientras lloraba nuevamente.

- fue tan real...-

- es solo un recuerdo. Ya pasó, ya lo viviste. - dijo Ella.

- pero es horrible!- dijo Hermione.

- Lo sé!- dijo Ella. - Necesito que seas fuerte! no nos queda tiempo Hermione...estamos muriendo.

Hermione calló. Su cuerpo entero temblaba.

- sé que puedes hacerlo.- dijo Ella.

Hermione se paró y la miró.

- devuélveme..

Ella sonrió.

- así me gusta.

Draco se levantó lentamente del, suelo. Los Sombras de Ángeles lo miraban fijamente con aquellos ojos diabólicos. Era sin duda una raza intimidante. La reina observaba cada movimiento de Draco, sin moverse de donde estaba ella bien protegida por todos los suyos.

- qué es lo que quieres a cambio de información que necesito?- dijo Draco.

El ángel rió.

- humanos...todos siempre queriendo intercambiar...por eso es tan fácil negociar con ustedes.- dijo ella. Sus alas de extendieron mostrando su majestuosa presencia mientras se elevaba unos centímetros del suelo mortal, donde ella no pertenecía.- Si quiero algo...la quiero a ella...
Draco se quedó sin voz y sin poder decir nada. La querían a Hermione? eso nunca.

- jamás! ustedes son criaturas oscuras sé muy bien para qué la quieren!- dijo Draco.

- criaturas oscuras?- dijo el ángel riendo. - sí, lo somos, pero también somos puras...
Draco calló, era verdad lo que decía. Pero podría confiar en ella?

- para qué la quieren?- dijo Draco

- Solo un poco de su sangre...lo suficiente como para atraer a criaturas oscuras hacia nosotros. Como ellos la siguen, olfatearán la sangre fácilmente.

- y para que quieren atraer a criaturas oscuras?- dijo Draco.

- nos alimentamos de ellas...

Ginny recogía sus cosas de su puesto de trabajo. Afuera de la oficina de trabajo Forence, todos los colaboradores observaban curiosos la escena. Todo, absolutamente todo el ministerio sabía que los cuatro amigos: Luna, Ron, Harry y Ginny habían renunciado a sus trabajos para así poder buscar por su propia cuenta a Hermione Granger. Algunos los admiraban por ello, otros pensaban que eran unos idiotas. Sin embargo todos parecían estar interesados en el asunto, aquello era el chisme más grande.

- qué no tienen trabajo que hacer!- gritó Ginny mientras un grupo de mujeres la observaba desde el pasillo. Estas se fueron indignadas, como si la grosera hubiera sido Ginny y no ellas, que se metían en donde no habían sido llamadas.

Draco entendió de inmediato. Solo querían la sangre de Hermione como un señuelo para atrapar a sus presas.

- que dices del trato...me parece que estamos siendo bastante indulgentes contigo humano...normalmente ya te hubiéramos matado.- dijo el ángel negro.

- Trato hecho. Solo díganme todo lo que sepan de dónde está y yo les prometo volver con lo que necesitan.

- Claro que lo harás; pero porque desde ahora estás maldecido...sino vuelves en cuarenta y ocho horas con la chica, morirás..- dijo el ángel. Entonces Draco sintió como algo se clavaba en su brazo. Se volteó y miró fijamente a una Sombra de Ángel, que le había clavado su uña en su brazo derecho...produciéndole así la maldición de ángel negro...
mortífera.

- Estaba atada de brazos y piernas. Un hombre de cabello negro, ojos verdes y piel morena la llevaba rápidamente lejos de las llanuras del bosque mágico.

Draco apretó los puños con fuerza mientras salía corriendo lejos del lugar.

- recuerda...tienes 48 horas..

Voldemort estaba al frente de todos sus aliados. Los miraba a través de su sobretodo negro sabiendo muy bien que ellos no podían siquiera prever lo que en su mente maquinaba. Todos eran unos tarados, menos Malfoy, él era el único que de verdad sacaba la cara por toda esa partida de imbéciles.

Pansy tenía su largo y lacio cabello rubio recogido en un moño alto con un listón. Spencer la observaba desde el otro lado. Era hermosa, pero parecía empeñarse en taparlo, aquella tristeza única y odio que la embargaba tapaba todo aquello que solo él era capaz de ver y apreciar.

- Parkinson..acércate.- dijo Voldemort.

Pansy se acercó pertinentemente y se inclinó ante su amo.

- si señor?- dijo Pansy.

- Quiero que tósigos de Potter sepan que no juego. Ya les mandamos sus respectivas sorpresitas...pero ahora vamos a pasar la barrera.

Los ojos inexpresivos de Pansy lo miraban sin entender.

- A quién mataremos?

Todos los m o r t í f a g o s se alejaban ya del lugar de encuentro. Después de que Voldemort había pronunciado el nombre de la persona que debía ser eliminada ya todos sabían muy bien qué hacer.

Pansy se disponía a montar sobre su caballo cuando una voz fía la detuvo.

- vas a tu casa?- dijo Spencer.

Pansy volteó y una sonrisa muerta se reflejó en su pálido rostro de porcelana. Era una risita sarcástica, fría y distante.

- A dónde más podría ir. Por qué quieres saberlo? quieres venir conmigo?

Spencer se quedó callado.

- Porque, si lo que quieres es acostarte conmigo y recordar viejos tiempos por mí no hay ningún problema.

- cuándo perdiste el respeto por ti misma?- dijo Spencer.

- desde hace mucho Jack.- dijo ella con una voz que sonaba a dolor.

Spencer se quedó callado.

- Yo no lo perdí por ti.

Pansy sintió aquellas palabras abriendo viejas heridas jamás sanadas. Qué era lo que Jack quería? nunca lo supo. Ni siquiera cuando aún eran jóvenes e inexpertos, ni siquiera cuando ambos, aún sentían ganas de vivir.

Jack se montó en su caballo negro y miró por última vez a Pansy.

- Suéltate el cabello; siempre me gustó así.

Y Con esto se alejó. Pansy se montó en su caballo mientras una lágrima corría por su mejilla. Se preguntaba cuándo iba a terminar aquel horrible infierno en el que su vida se había transformado.

- tal vez nunca.- se dijo.