CAPITULO 11
EL PERIÓDICO Y UNA FOTO
En el tren rumbo a París
— William, mira la imagen te encantara. Le dijo George con una sonrisa dándole el periódico.
Albert al ver la imagen de su pequeña, abrió los ojos sorprendido Candy estaba irreconocible, pero lo que llamo su atención fue el hombre que llevaba de la cintura a su pequeña, en ese momento levanta la vista y ve a George.
— Antes de que te imagines lo que no es, déjame decirte que el hombre se llama Charles es el brazo derecho de Geraldine. Por lo que dicen mis contactos la señora Candy se ha mantenido fuera de los reflectores, en ciertas ocasiones como está enseñándole otro periódico donde está entrando a un teatro. Son contadas sus apariciones, solo se permiten tomar fotos de lado no de frente, y Charles se pone del lugar en que esta la prensa tapando a la señora Candy, hecho que ha intrigado a los reporteros por querer tener una imagen de la señora Candy, por lo que la prensa se coloca en un solo lugar, y no se permite reporteros dentro de los eventos, así que obtener una imagen de la señora Candy de frente vale oro, los señores con los que está son los socios de Brasil y México, solo fue una cena de cortesía.
— ¿Cómo sabes todo eso, George?
— Al saber dónde se encontraba la señora Candy, no sé te olvide que soy francés, tengo mis contactos. La señora Candy es la dama misteriosa que cerró el jugoso contrato para expandir la industria de textiles, Geraldine y Charles han enseñado a tu futura esposa, a moverse en el mundo de los negocios, en poco tiempo la señorita Candy ha logrado bastante y su nombre suena en las altas esferas de Francia, más de un inversionista ha quedado prendado de su belleza. Pero se ha generado un misterio a su alrededor sobre quien es su esposo, dado que ya es muy notorio su embarazo, se dice que podía ser Charles el padre de su hijo.
En eso se levanta de golpe Albert, pensando que Candy sea la esposa de Charles.
— No es lo que crees, William.
— Charles es solo una simulación para alejar a los pretendientes de la señora Candy. Más de uno está dispuesto hacerla su esposa y ser el padre de ese hijo. Cálmate William, la información que obtuvieron mis contactos no fue fácil de conseguir, la señora Candy es vigilada las veinticuatro horas, ella no se ha dado cuenta que cada paso que da hay ocho personas de seguridad a su alrededor.
— George como quieres que me calme si hay una jauría tras mi pequeña, pero por qué tanta seguridad.
— Geraldine es la mujer más rica de Francia, si alguien quisiera hacerle daño ¿a quién crees, que se llevarían?
— ¡A Candy!
— La seguridad que trae la señora Candy como Geraldine, es Israelí entrenados hasta para pasar desapercibidos, son como camaleones.
— Ya te dije quién es Charles, no quiero que te vayas agarrar a golpes cuando lo veas, seguramente vaya con Geraldine a la cita. La señora Candy sigue soltera si es lo que te preocupa.
— No estoy para chistes George, solo de pensar que Candy en su desesperación por ser señalada haya aceptado a Charles.
— Aquí tienes un obsequio para quitar el mal humor. Le dijo George dándole una foto de Candy y salió en silencio.
— ¡Candy! Mi amor que hermosa estas, no dejaba de mirar la foto y la beso. El embarazo realza tu belleza, pero tu mirada muestra nostalgia pequeña cuanto te hice sufrir, no me perdonare haberte dejado sola.
— Ya estamos llegando William.
— George, como la conseguiste.
— Fue toda una odisea, tenemos que pagar una fianza, el reportero está detenido la seguridad de la señora Candy lo detuvo, pero el que tomo la foto fue otro eran dos reporteros uno fue el señuelo.
— La seguridad Israelí debería contratarte. Los dos rieron jajajaja.
— A raíz de ese incidente se redoblo la vigilancia, Charles les llamo la atención al encargado de la seguridad de la señora Candy y Geraldine, Charles también forma parte de la seguridad por eso siempre lo veras con Geraldine.
Albert y George llegaban al Hotel Ritz. Albert había pedido la suite Presidencial, se sentía nervioso de cómo iba a tomar Candy la noticia del que él era el famoso abuelo William.
Toc toc toc
— William bajamos a cenar.
— Sí, George.
— Le mande un mensaje a Geraldine para desayunar mañana en privado aquí en el hotel.
— Estoy nervioso George, solo de pensar que mañana veré a mi pequeña.
— La señora Candy te quiere William.
— George ya arreglaste lo del reportero.
— Sí, mañana sale libre también le envié una gratificación.
— Annette.
— Sí, señora.
— Deja que descanse Candy, fueron dos días de ajetreo para ella, voy a salir con Charles, no sé les olvide que tienen una cita con el parque, le hará bien a Candy necesita un poco de sol.
Charles y Geraldine llegaban al Hotel Ritz, los pasaron de inmediato al privado cerrando las puertas, su seguridad se quedó cercando el perímetro, estaban reunidos los herederos más ricos de América y Europa. Todos conocían a Geraldine, pero no al rubio de ojos azules que robaba las miradas a su paso, ni a su acompañante.
— ¡Buenos días! Caballeros. Albert y George se ponen de pie, saludando y besando su mano.
— Les presento a Charles. Para charles no pasó desapercibido la mirada y ceja alzada de Albert cuando se dieron la mano.
Primero desayunaron con una plática cordial, y explicando porque no pudo concretar sus negocios en Chicago tras su accidente.
— Estoy intrigado señor Johnson. Dijo Charles.
— En su telegrama dijo que venía con el señor William Andrew.
— Así es pero como su identidad se ha mantenido oculta, les presento al joven Albert Johnson, ese es su nombre mientras no sea presentado a la sociedad como William Albert Andrew.
— ¡Albert! Dijo Geraldine.
— Si señora Hinault, soy Albert la pareja de Candy y el padre del bebe que lleva en su vientre.
— Pero como… una persona con su status conoció a Candy, le hemos tomado mucho cariño a Candy, la quiero como si fuera mi hija, dime Geraldine.
— Es cierto lo que dice la señora Hinault, Candy es una persona de buenos sentimientos, yo fui criado en un orfanato lo poco que Candy ha contado le tome cariño, ella es muy reservada, para que esté tranquilo sé de los rumores que se dicen solo tratamos de protegerla, por eso Candy ha llamado más la atención al tener pocas apariciones públicas. Ha sido una excelente alumna la hemos instruido en el mundo de los negocios, poco a poco. Al saber que esta embaraza eso le inyecta una energía que nos sorprende a veces, siento que desea una mejor vida para sus hijos yo la entiendo perfectamente.
Albert ya no escucho las últimas palabras y dirige una mirada a George que también estaba sorprendido al saber que era más de un bebe.
— ¿Sus hijos dice usted?
— Creo que cometí una indiscreción, no me correspondía hablar de ello.
— Está bien Charles, para mí también fue una sorpresa cuando el doctor nos dijo que eran dos bebes.
En eso Albert saca la fotografía de Candy donde se ve de frente, él pensó que tal vez se debía al vestido que se notara más su abultado vientre.
— Sé ve tan hermosa, dijo Albert viendo la foto. Albert tuvo que aguantarse las ganas para no llorar. Dos hijos George.
George estaba feliz con la noticia, quería brincar de gusto, pero su seriedad y esa imagen que se había formado, solo pudo felicitar a su pupilo.
— ¿Cómo consiguió esa foto? Dijo Charles.
— Yo soy francés Charles y tengo mis contactos. Dijo George.
— Por cierto el reportero ya está libre, en ningún momento estuvo en peligro la señora Candy, al saber que ella se encontraba en Francia no fue difícil para mí obtener información.
— Sus contactos deben ser muy buenos, esa foto hizo que se redoblara la vigilancia alrededor de Candy.
— Lo lamento y me disculpo, pero entenderán que estábamos desesperados por saber de la señora Candy y contra reloj, hay una fecha para que el señor William Albert Andrew sea presentado en sociedad.
— Y sus contactos son los que siguen a Candy.
— ¿¡Cómo dice!?
— Tal vez sea coincidencia pero después de la toma de esa foto hubo dos autos que siguieron a Candy. Hubo una persecución uno de los autos fue dañado pero los dos ocupantes se perdieron entre la gente el otro logro escapar. Desde entonces cambiamos las salidas de Candy, hay una denuncia por este hecho, todo se ha mantenido bajo resguardo hasta no saber quién está detrás y que pretende.
Albert y George se quedaron mirando, y como si leyeran su pensamiento sabían que Candy estaba en peligro.
— No, mis contactos no son, ellos ya están enterados de mi presencia aquí. Solo se han mantenido a distancia pero no tienen instrucciones de seguir a la señora Candy.
— Si habla con sus amigos, tal vez podamos trabajar en equipo, ya les pusimos un señuelo, hay una persona que se disfraza dando la apariencia que es Candy la que va en el auto. Pero al parecer se fueron del país o cambiaron de estrategia.
— ¿Geraldine tiene usted algún enemigo?
— No William, pero siempre he intuido que la muerte de mi esposo y mi hija no fue un accidente, por eso a pesar de mi dolor tuve que tomar las riendas de los negocios y mi vida propia, por eso contrate la seguridad que tengo, Charles fue entrenado también por ellos al igual que Annette mi ama de llaves, ella está a cargo de Candy.
— Charles me gustaría tener el informe que te ha dado la seguridad de la señora Candy, tener una reunión con ellos y mis contactos, ellos tal vez tengan datos. Mi instrucción fue mantenerse a distancia, mañana me veré con ellos, a ver si lograron ver a los ocupantes de los autos.
— De acuerdo.
— Desde que me comento Charles del incidente, no dejo de pensar que iba a Alemania con mi esposo y por primera vez llevaría a mi hija, era un viaje corto, teníamos una reunión programada con unos inversionistas, relacionados con la empresa de textiles. Pero bueno dejemos eso a un lado, sé que deseas ver a Candy.
— Así es Geraldine yo les estoy agradecido por cuidar de mi pequeña, Candy fue adoptada por la familia Andrew, por situaciones que pasaron en mi familia, decidí enviar a Londres a Candy y a mis sobrinos al Real Colegio San Pablo, bajo mi identidad del tío abuelo William el excéntrico multimillonario que nadie conoce, Candy me conoció como Albert, dejando a Candy y mis sobrinos en Londres, decido irme a África se escuchaban los rumores de la guerra y decido regresar, el tren en el que venía a Italia explotó, yo perdí la memoria en ese accidente. Mi familia perdió contacto conmigo por tres años, ese accidente me llevo al hospital donde trabajaba Candy.
— ¡Santo cielo! La explosión del tren y el espía estaba en primera plana.
— Fui confundido con un espía, al no recordar mi pasado y no traer identificación fue fácil ser catalogado como el espía.
— Candy nunca menciono que había sido adoptada por una de las familias más rica de América y Europa, los negocios de los Andrew quien no los conoce y el alcance que tienen.
— Esa es una de las cualidades que me gustan de mi pequeña, ella ha salido adelante por si sola sin tener que nombrar el apellido Andrew para beneficiarse. Durante mi ausencia Candy dejo de ser un miembro de la familia, le fue retirado el apellido.
— Los Legan pertenecen al Clan Andrew, sino me equivoco –para mi mala fortuna así es, pero dejaran de serlo muy pronto.
— No dudo que ellos estuvieron detrás de eso, discúlpame William pero lo que ellos hicieron con Candy dejarla sin trabajo, cuando Mery me conto esa injusticia tenía ganas de mandar a que le dieran una paliza a ese señorito malcriado.
— Recupere mi memoria hace unos meses y busque a George ese día me dolía la cabeza no debí salir del departamento, cuando llegue con George me desmaye y estuve internado un mes, el tiempo en que Candy estuvo buscándome, nunca me perdonare haberla dejado sola.
— Me dejas tranquila al saber que no fue tu intención dejar sola a Candy, ella en su interior así lo sentía también, pero si estaba muy preocupada por tu ausencia.
— Ella es mi prioridad y el amor de mi vida. Y al saberla que está en peligro no la dejare en Francia.
Sé llevaría a Candy eso tomo por sorpresa a Charles y Geraldine, todavía faltaba por dar una noticia.
Continuará…
Albert ya esta en París. Paciencia chicas, Había que hablar con Geraldine primero
Les adelanto el nombre del siguiente capitulo "Mi corazón late con fuerza"
Agradezco sus comentarios
Nos leemos XOXO
