LAS CONFESIONES DE CUBONE
Alma
Desde hacía un tiempo yo creía en el destino. Creía firmemente que todo ocurría por una razón, con un propósito mayor, o cuando menos para darle una razón para vivir a todas las criaturas que vivíamos en el mundo. Pero cuando la volví a ver fui consiente de una cosa. Tanto humanos y pokemons pueden elegir si desean o no aceptar sus destinos, a veces para bien, a veces para mal, pero también cabía la posibilidad de equivocarse sin intención, y terminar arruinando algo bueno, claro que si ese es el caso, también se obtiene una oportunidad para redimirse. Al final siempre uno puede redimirse, pero eso no significa que vaya a ser fácil.
Y así sucedió el día en que por fin la volví a ver, era un día ventosos, de esos en los cuales a ratos solea, y a ratos no hay sol, todo debido a que en el cielo las nubes están dispersas, pero están, y avanzan arrastradas sin intención de formar una tormenta.
Como siempre Franco se aburría fácil y aunque parte de la mañana se la paso cambiando de un canal a otro mientras Houndoom estaba pendiente a los ruidos de la calle y yo intentaba ver si podía ver algo en la tele. Al final Franco se rindió y salimos a caminar.
Caminar por Luminalia era diferente a caminar por cualquier otro lugar en el que hubiéramos estado antes. La zona en la que vivíamos era como un pequeño laberinto de casa y jardines bonitos, al menos hasta llegar a una calle donde lo que más habían eran pequeñas tiendas y restaurantes, y a continuación muchos paisajes similares, pero diferentes a la vez. Y recién note que en el centro exacto de la ciudad estaba una enorme torre, claro que a mi parecer no era una torre, sino más bien una pirámide muy puntiaguda, que supuestamente era el símbolo máximo de la ciudad, y al mismo tiempo, el gimnasio pokemon de ahí. En esta ocasión fuimos cerca de esa torre, paseamos por el centro de la ciudad, viva, elegante, llena de tiendas diseñadas para gente con mucho dinero. La verdad superficialmente era digna de admirar, pero supongo que quizá eso en su momento llego a fastidiarme, pero claro, también dentro de esa gloria, había una parte más común, menos vistosa, menos turística, más amigable. En fin, básicamente tuvimos un día de caminata bastante largo. Hasta almorzamos en la calle, y de vuelta en casa estábamos agotados. Salir de ese modo a ver explorar, era algo que se sentía bien, liberador. Pero ya me estoy desviando del tema.
Regresamos a casa ya en la tarde. Y a diferencia de Franco que mientras le hablaba al huevo en su cuarto con algo de música más suave de lo habitual, y Houndoom que lo acompañaba, yo por mi parte busque la paz en los exteriores, tomando lo último de sol que había, y disfrutando de la paz en nuestro jardín. Pero no fue la mejor opción.
- ¿A dónde fuiste? – de repente pregunto la vocecilla de Shuppet.
- fuimos a caminar por la ciudad – respondí, sin siquiera buscar a Shuppet con la mirada, ya sabía que estaba ahí en algún lugar.
- siempre hacen eso, qué acaso tu humano no sabe hacer algo más para divertirse – dijo básicamente dejándose caer sobre mi cráneo.
Yo más que Houndoom solía conversar con Shuppet, pero a veces era demasiado latoso, aun así sabía que no hacía nada con mala intención, pero aparecía justo cuando estábamos cansados, ósea en la noche o en la tarde tras un largo día.
- No toques el cráneo de mi hermano, por favor – pedí.
- ya sé que los tuyos cargan en la cabeza el cráneo de alguien más, pero el otro ya está muerto, no deberías decir que es tu Cráneo – planteo bajándose de mi cabeza.
- No, siempre le pertenecerá a mi hermano, lo único suyo que puedo asumir es mio es su hueso, porque es algo que yo decidí cargar con migo siempre, no elegí robarle el rostro – trate de explicarlo, pero supongo que la lógica de mi especie es diferente a las demás, y la lógica de un Pokemon fantasma es diferente a todo.
- No entiendo que tienen todos con la muerte, no es tan mala, pero bueno, sé que hay que tener respecto con los seres queridos ajenos – dijo Shuppet, que de hecho fue bastante razonable.
- Como sea, a Franco le gusta caminar, lo hace para calmarse y no aburrirse, es bueno caminar en manada, no sé si lo entiendas, pero así son las cosas – dije sabiendo que si no lo hacia Shuppet insistiría.
- Parece que entonces se la pasaron bien, yo no, creí que mis amigos quizá volverían y habitarían la casa de al lado, pero en lugar de eso vinieron personas.
- ¿personas? – dude.
- sí una familia humana, todos parecían aburridos, excepto la chica, sin pokemons, así que no tengo idea de qué cosas esperar, pero se mudaron en la mañana mientras tu manada salía a pasear, solo espero que el chico sea tan cobarde como se ve – comento Shuppet recostándose a mi lado, y dejando de ser molesto.
- ¿chico cobarde? – pregunté curioso.
- sí, los humanos que desde jóvenes se visten formales suelen ser más cobardes que los que usan ropa más causal, pero claro, podría ser una excepción a la regla, si no se asustan, no es divertido asustarlos, tu humano no temió ni un poco acerca de la idea de los fantasmas, supongo que teme a otras cosas – me explico Shuppet.
- y ¿Por qué la chica parecía más interesante? – pregunte.
- Parecía un poco muerta, pero a la vez con cierto aire de vida, no sé si me entiendas, pero parecía interesante, tenía un libro con ella, pero vestía como tu humano, se veía mucho más saludable que la mayoría de humanos que visten como tu humano, y no sé, tenía algo agradable – dijo Shuppet.
Entonces me dio algo de curiosidad, pero no le pregunte a Shuppet, solo me levante y camine hacia la reja metálica que separaba y conectaba a la vez nuestros jardines. Hacía poco Franco y Carlos habían plantado arbustos al borde del jardín, para mantener algo más de privacidad, aunque no eran tan altos, le llegaban a Franco a la cintura, pero mí me cubrían por completo, excepto en unos 30 cm de reja, en los cuales, bueno, no plantaron los arbustos correctamente y quedaban muy separados y permitían ver al otro lado.
Curiosamente ahí estaba ella. En su jardín sentada en la hierba, leyendo un libro enorme, con mirada seria y analítica revisando cada página. Lucía un poco diferente de cómo la vi la primera vez, su pelo estaba más largo, y se lo recogía en una coleta suelta, su ropa no era pegada al cuerpo como la última vez que la vi, seguía siendo oscura, y de rockera, pero esta vez vestía ropa que seguro le quedaría a Franco, y él era un chico más alto y corpulento que ella.
- te lo dije, es interesante – me dijo Shuppet que sin que yo lo notara me había seguido.
Pero yo estaba tieso, estaba impactado, era ella, la chica de las flores de ciudad Lavanda. Ahí, era nuestra vecina, una humana en la que no deje de pensar en años debido a que se preocupaba de pokemons de los que ya nadie se preocupaba, incluso muertos, quise llamarla, no sé hacer algo para que se acercara, pero simplemente me quede mirándola.
Como ya dije, para mí los humanos eran criaturas grotescas, aunque me acostumbre fácilmente a ellos, y aprendí a distinguir entre ellos a los que consideraba bonitos y los que no. Era consiente que ella no era una gran belleza humana, pero a mi gusto personal era agradable, no bonita, pero agradable, y natural, estaba lo suficientemente cerca como para ver que en su cara no había ni una pisca de maquillaje, lo cual ya era un buen indicio.
- oye Cubone ¿estás bien? – me pregunto Shuppet preocupado.
- sí, es solo que – dude – ya conocía a esa humana, la vi una vez en pueblo lavanda poniendo flores a las tumbas de pokemons olvidados y dejando comida para los que habitaban la torre – respondí.
- Entonces no me equivocaba, ella es buena energía caminante – me dijo sonriente.
- ¿buena energía caminante? – pregunte.
- bueno, creo que ya sabes que todo en este mundo es energía, y la materia es energía concentrada, hay energías simples como el fuego, o el rayo, pero la energía que pocos humanos perciben, y que los pokemons percibimos más, que flota a nuestro alrededor, se carga con bueno o malos sentimientos, y eso afecta un poco lo que pasa, en mi caso yo como lo malo y lo dejo todo neutro, pero existen casos raros, de humanos muy raros, en los cuales un humano siempre está rodeado de buena energía, a pesar de sus malos sentimientos, pues puede convertirlos en algo bueno, quizá sea así con esa chica, pero no estoy seguro, solo que sé que a su lado no podría comer mucho – explico Shuppet con paciencia.
Ya estaba oscureciendo, y entonces ella
Cerró su libro, y extendió los brazos para estirarse un poco, bostezo algo, y luego dirigió la mirada hacia la cerca.
- yo me voy, dile hola de mi parte – me dijo Shuppet y se esfumo.
Entonces la chica se acercó a la reja.
- Así que los vecinos tienen piscina – murmuro viendo del otro lado, en una actitud desinteresada. Hasta que su mirada tropezó conmigo – hola – me dijo – tu eres mi nuevo vecino.
Y sin saber que más podría hacer asentí y me acerque un poco más a la reja. Y ella me miro asombrada, y se agacho a mi altura.
- vaya que eres sociable – me dijo tranquila – ¿me permites? – pregunto extendiendo la mano, quería tocarme, y yo asentí.
Ella sonrió, con esa sonrisa tranquila y simple, su tono de voz era calmado, puso una mano en mi espalda y con delicadeza comenzó a rascarme, eso me pareció bastante agradable, sus dedos eran más finos que los de Franco, y su tacto más agradable. Se me escaparon un par de gruñidos tiernos y ella me dijo.
- eres una lindura – Ella era casi exactamente como la esperaba – déjame verte – pidió y se acercó más a mí, entonces su mirada cambio, a una parecida a la mirada que ponía al leer, asumí que me estaba leyendo, de alguna manera – parece que no te ha ido muy bien en la vida, debió ser duro para ti no comer algún tiempo – comento con algo de dolor en la voz, eso me sorprendió, no entendía como era que lo sabía – aunque parece que estas en las manos correctas, – concluyo y su rostro volvió a estar tranquilo.
Quizá mi oído no era exactamente el mejor, pero me puse algo nervioso, pues escuchaba las patas de Houndoom acercándose. Y no tardó mucho en rastrearme, y apareció.
- Cubone – me dijo algo sorprendido.
Entonces alma me dejo y retrocedió un poco.
- un Houndoom – dijo ella mirado a Houndoom.
- ¿qué hacia esa humana contigo? ¿Por qué dejaste que te tocara? – me cuestiono Houndoom.
- ¿no la recuerdas? – le dije. Y Houndoom se le acerco tranquilo y se puso a olfatearla, pues al parecer recordaba las cosas a veces más por su olor que por lo visual.
- La chica de pueblo Lavanda, la que dejaba comida en la torre – dijo sorprendido.
- está bien, tranquilo – dijo la chica mostrándose calmada antes Houndoom, y con temor acerco su mano pasándola a través de la reja, para que Houndoomla olfateara un poco más.
- Sí es ella, creo que podemos confiar en esta humana – le dije.
- supongo que sí, está siendo muy respetuosa – dijo Houndoom mientras la olfateaba.
Houndoom no tardo en permitirle a esa humana tocarlo, ella acaricio con suavidad la cabeza de mi compañero, y me daba gusto de cierto modo ver a Houndoom mover la cola. Houndoom entonces se contorsiono un poco para que las manos de la humana le llegaran a la espalda, y ahí sucedió el primer mal entendido.
La chica con tranquilidad paso la mano por el lomo de Houndoom, pero se detuvo, y de nuevo paso la mano por el lomo de Houndoom, y lo miro como si lo leyera, igual que a mí.
- ¿Qué te han hecho? – le pregunto a Houndoom con una mirada cargada de pena – ¿quién te hizo eso? – le pregunto con indignación.
Houndoom la miro sorprendido entonces.
- Lo sé, es extraño, ella sabe cosas, no sé cómo, pero también adivino acerca de mí, supo que casi morí de hambre – le dije a Houndoom.
- ella sabe que me… – Houndoom estaba impactado.
Era fácil darse cuenta de cuando un Pokemon era bien cuidado o no. Yo lo aprendí en carne propia, y lo vi de primera mano con Houndoom. Un Pokemon bien cuidado tiene buena apariencia, luce saludable, y se nota no solo en el peso, sino en la piel, Franco nos cuidaba con dedicación, el pelo de Houndoom estaba brillante, y era suave, cuando sus heridas sanaron, nuevo pelo creció sobre ellas y no había rastro alguno de que Houndoom hubiera sufrido, pero ella sabía lo que habíamos sufrido, y no supe cómo. Ni sabría en un buen rato.
Entonces una voz rompió el silencio.
- ALMA – grito una voz distante.
- perdón, me tengo que ir, fue un gusto conocerlos – nos dijo con calidez, recogió su libro y se fue corriendo. Ahí fue cuando supe su nombre.
En lo que oscurecía estuve dentro de la casa. La verdad miraba constantemente al patio. No lo sé, aun me parecía increíble haberla encontrado. Pero me resigne, de todos modos no es que ahora fuera a desaparecer. Seguía pensando en cómo era posible que supiera de mí y Houndoom. Pero bueno no es que en realidad fuese tan malo.
Ya más de noche, Franco estaba mirando un programa de televisión en el cual pasaban películas "de serie B", que eran absurdas, y muy malas, pero Franco se divertía criticándolas, y también a Houndoom le gustaba. Yo por mi parte prefería estar pendiente de lo que Carlos cocinaba para la cena, entonces mientras ponía algo al horno, salió de la cocina y se sentó al lado de Franco.
- Oye papá, ¿qué pasa cuando una tornado pasa por encima de una manada de Sharpedos? – Pregunto Franco, en un tono que me hacía saber que hablaba de su película.
- No lo sé Franco – respondió Carlos paciente.
- La peor película de la historia – respondió Franco – "Sharpnado" por Sharpedo el Pokemon y tornado, es un asco, pero es tan genial – dijo.
- ¿tan mala como Carvanas en 3D? – pregunto Carlos.
- De presupuesto más bajo, muertes aún menos realistas, sangres falsa digital, así que aun peor – dijo Franco – No sé porque le hacen tan mala publicidad a los Carvanas y los Sharpedo, en lo personal, yo quiero uno – dijo Franco.
- bueno, si es un película tan mala, entonces deja de verla y ayúdame a poner la mesa, hoy tenemos invitados – dijo Carlos.
- ¿invitados? – dudo Franco y Houndoom levanto las orejas.
- sí invite a los nuevos vecinos a cenar, merecen que alguien les diga honestamente la historia acerca de la casa que compraron – explico Carlos.
- ¿ya hablaste con ellos? ¿Qué tal son? – pregunto Franco dudando.
- Una familia feliz y completa, tiene un hijo de 17, y una hija de tu edad, según me dijeron, no tienen pokemons, pero cuando les dije que nosotros teníamos, se pusieron raros, así que si no nos agradan, podemos hacer que Houndoom ladre en las noches – dijo Carlos feliz por alguna razón.
- ¿viste a los hijos? – pregunto Franco.
- no vi al chico, y vi un rato a la chica leyendo en su patio, me parece que podrían llevarse bien – dijo Carlos – como sea, saca la vajilla para invitados, hay que ser buenos vecinos si es que ellos son personas agradables – indico Carlos y volvió a la cocina.
Yo y Houndoom nos miramos, en lo que Franco se levantaba a hacer lo que su padre le indico.
- Esa chica le gusto a Franco una vez – comento Houndoom.
- Ella es buena, si a Franco le gusta ella de nuevo, no sería malo, quizá es lo que necesita – dije.
- No lo sé, no parece del tipo de las que le gustan a Franco, bueno ahora – dijo Houndoom.
- ¿qué? – dude.
- quizá esta con Franco, pero no tienes idea de a lo que huele, yo sé cuándo siente atracción por una humana, antes solían gustarle casi todas si es parecían rockeras o calladas, pero luego comenzaron a atraerle las lindas y dulces, y luego llego la asquerosa de Carisma, y ahora le atraen las chicas bonitas que muestran un poco más de piel que esa humana – dijo Houndoom.
- creí que él quería encontrar una humana buena, no una bonita – cuestione.
- bueno, yo hablo de atracción hormonal, de hecho después de Carisma, no ha vuelto a enamorarse, pero no estoy seguro de que sienta atraído por esa chica, estaba demasiado cubierta, y hasta donde entiendo el proceso de búsqueda de pareja humana, sin algo de atracción hormonal no es posible – dijo Houndoom.
- No lo sé, a veces por lo que dice Carlos pareciese que fuera distinto – dije, supongo que no me gustaba la idea de que Franco se hubiese vuelto más superficial después de lo de Carisma.
- Bueno, sería cuestión de que hablaran y se agradaran, pero ¿por qué quieres que Franco este con ella? Igual la vas ver, sé que te agrada esa humana, pero no podemos controlar lo que Franco decida sobre una posible pareja, eso es un asunto de cada uno, no de manada – dijo Houndoom en un tono seguro y calmo.
Pero yo simplemente no me iba conformar, en realidad, el problema era que la manada dependía de Franco, más que de cualquier otra cosa. Era nuestro humano, si él lo decidía, el resto de nuestra manada serian Houndooms, o terminaríamos como pokemons de concurso, nuestro destino de hecho pendía de Franco. Así que hable.
- técnicamente – no sé, me gusta esa palabra – si es que Franco tiene una compañera, ella se hace de la manada automáticamente, y dado que Franco es el humano, es nuestro líder, esa humana estaría por encima de nosotros, y creo que sí es de nuestra incumbencia asegurarnos de que sea alguna humana que nos agrade – Planteé – o te recuerdo el desastre de Carisma, si ella con un par de semanas en la manada arruino a Franco – le recordé – Mi especie no es una que una humana quiera acariciar, y ti tampoco te suelen agradar las humanas que Franco conoce, esta si nos agrada – agregue.
Houndoom hizo una mueca de descontento.
- Tienes razón – admitió gruñendo – pero supongo que solo podemos esperar lo mejor, en realidad no está en nuestro poder que Franco se enamore de la vecina.
- Lo sé, pero debería, por cierto, creo que su nombre es Alma – dije – quien sabe – comente esperanzado.
Y a decir verdad no podía esperar a que fuera hora de que Alma llegara. No lo sé. Por alguna razón me gustaba poner mis esperanzas en ella, claro que era muy ingenuo hacer algo como eso, en especial porque no la conocía muy bien. Pero ella una human que hacía sentir bien a los pokemons, no dudaba que ella podría hacer sentir mejor a Franco. Claro que olvide pensar en que de hecho, muchos humanos actúan diferente cuando se trata de humanos y cuando se trata de pokemons. Como esas tipas que había visto en ciudad que besaban y abrazaban de modo exagerado a sus pokemons y actuaban normales con los humanos. O los humanos a los que no les gustan los pokemons, pero son amables con las personas.
En fin, creo que me emocione demasiado con el hecho de que Franco y Alma estaban a punto de reencontrarse…
NOTA: ¡Hola a todos! Como siempre les agradezco su apoyo a todos los que leen esta historia, y también por sus comentarios… La verdad sé que este capítulo se nota a medias, prometo publicar la continuación lo más antes posible, estará listo antes de fin de mes, lo prometo, con GHOST como mi testigo, supongo que eso es todo. Nos leemos luego.
