Avatar: El último maestro del aire no me pertenece. Sólo me divierto escribiendo y jugando un poco con los personajes.
Capítulo 10: El Príncipe de la Nación del Fuego.
Mai llegó corriendo a la habitación del pequeño príncipe Kazuo. La puerta estaba cerrada y el bebé no cesaba de llorar. La joven de Reina estaba a punto de entrar, cuando el doctor llegó.
-Mi Reina- el doctor hizo una reverencia.
-¿Qué está haciendo aquí parado? ¡Entre ya!- le gritó Mai al hombre, haciendo que éste se enderezara y se metiera rápidamente a la habitación. La chica se disponía a entrar, pero el doctor la detuvo.
-No es buena idea que entre, mi señora. Revisaré al príncipe y en cuanto termine le avisaré.
Mai se quedó callada y vio como la puerta se cerraba ante ella, fue cuando notó que Zuko estaba parado, observando todo lo que pasaba.
-Es muy pequeño… y desde que nació es muy enfermizo- admitió la pelinegra, en un hilo de voz. Mai se estaba sincerando.
-Va a estar bien- la animó el príncipe, mientras se acercaba lentamente a ella.
-No puedo perderlo, Zuko. No puedo…- Mai señaló con un nudo en la garganta.
El joven príncipe no pudo evitar sentirse mal por la chica que estaba enfrente de él. La expresión en la cara de la joven reina le causaba angustia al chico y sin pensarlo, Zuko atrajo a Mai hacia él y la envolvió con sus brazos. Mai se quedó atónita, no esperaba ese acto de parte del príncipe, pero no pudo hacer nada más que aceptar el abrazo. Ella necesitaba ese abrazo más de lo que le gustaría admitir, ya no quería sentirse insegura y preocupada por todo. Quería dejar ir sus problemas y secretos, y sólo concentrarse en ese instante; en ese segundo cuando Zuko estaba abrazándola. Mai cerró sus ojos y se dejó perder en ese momento.
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Ty Lee y Renzo desayunaban tranquilamente en la habitación de ella.
-Mai está a punto de explotar, Renzo- dijo la castaña con preocupación. –El consejo la está presionando mucho, Iroh igual y sé que no lo dice pero tener a Zuko alrededor no le está haciendo más tolerable la situación.
-No está siendo fácil para nadie, Ty… sé que para Mai es mucho más difícil, pero ni tú ni yo podemos hacer nada más que estar ahí. ¿Crees que me agrada verla presionada por todos los viejos del consejo? ¿Crees que me gusta tener que lidiar con Zuko y su familia?
-Quiero salir de aquí, ya no quiero ver a Mai así. Ni a ella ni a nadie- admitió Ty Lee, mordiéndose el labio inferior.
Un golpeteo en la puerta interrumpió la conversación de la pareja.
-Jefe Renzo… ¡qué bueno que lo encuentro!- era Akemi, quién respiraba aliviada pero pesadamente.
-¿Qué pasa, Akemi?- preguntó Renzo consternado por la chica. Ty Lee comenzaba a creer que le había pasado algo a Mai.
-Es Kazuo, Lady Mai quiere que le diga que el príncipe está muy enfermo. Lo necesita ahora en la habitación del bebé.
Renzo no necesitó más palabras. El chico salió corriendo de la habitación de Ty Lee y se dirigió a dónde Mai le había mandado.
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Renzo llegó jadeante a la habitación de Kazuo, con Ty Lee detrás de él. Sólo para encontrarse a Mai y Zuko abrazados. Ty Lee miró al jefe de seguridad y notó cierto descontento en él.
-Mai… ¿qué pasó?- preguntó el joven, provocando que Mai se sobresaltara y se separara de Zuko.
-Kazuo tiene fiebre desde la madrugada. El doctor está adentro y no me dejó entrar…- explicó la joven reina, mientras se acercaba al otro chico.
-Tranquila, esperemos a ver qué dice el doctor, ¿de acuerdo? No nos aventuremos a sugerir cosas.
Kazuo acomodó un mechón de cabello detrás del oído de Mai y la tomó de la mano. Ella se limitó a asentir y no soltó la mano del jefe de seguridad. Zuko no pudo evitar una especie de celos. ¿Por qué se sentía así?
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Katara venía llegando del Templo de la Ciudad. Las visitas a Aang parecían no rendir frutos, pero la maestra agua no se daría por vencida, encontraría una forma de hacer despertar al Avatar. Lo extrañaba, diariamente lo recordaba. Pensaba en ese beso que habían compartido en el día del Sol Negro y el segundo que Aang le había dado en Isla Ember. Katara se sentía tan tonta… no estaba confundida, sólo que tenía miedo de sus propios sentimientos.
Era casi medio día y la ojiazul caminaba por los pasillos del palacio esperando encontrar a Toph o Zuko, pero sólo encontró a los sirvientes corriendo de un lado al otro. Katara frunció el ceño y se dispuso a preguntarle a una de las sirvientas la razón de tanto alboroto.
- ¿Por qué todos están tan apresurados?
-Señorita Katara, el príncipe Kazuo, el menor de los hijos de Lady Mai, está muy grave. La Reina está muy alterada al respecto, por eso todos estamos así, si me disculpa…- explicó la sirvienta, haciendo una reverencia a Katara y salió corriendo a hacer sus deberes.
Katara frunció el ceño. ¿El hijo de Mai estaba enfermo? Tal vez la maestra agua podía ayudarle, después de todo Mai se había portado bien con ella en las últimas semanas. Era ayudar a un niño inocente, no a Mai directamente. Ayudarle a su hijo no significaba que la estuviera perdonando.
Katara caminó por el lugar de donde todos los sirvientes salían corriendo y con expresión asustada. Después de un rato de caminar, encontró en un pasillo a Zuko, recargado en la pared. El príncipe miraba con expresión preocupada al ver como un hombre de edad mayor hablaba con la joven reina y su jefe de seguridad.
-Debe prepararse para lo peor, mi señora- admitió el viejo doctor. Fue lo que escuchó Katara al entrar a la escena.
Katara vio como Mai apretaba los puños y su jefe de seguridad ponía ambas manos en su cabeza como si le doliera mucho. Ty Lee tenía una mano sobre su pecho, la otra sobre la boca y los ojos vidriosos.
-Haga lo que tenga que hacer- fue lo único que Mai logró decir después de un rato.
El doctor de inclinó y se metió por una puerta detrás de él.
- ¿Cómo va todo? – le preguntó Katara a Zuko, casi en silencio, para no molestar a Mai y compañía.
-Nada bien, llevan ahí desde la mañana. El doctor acaba de decir que el estado del niño es grave y que no cree que pase la noche- explicó Zuko con el ceño fruncido.
- ¿Crees que… crees que pueda ayudarle? – preguntó Katara con curiosidad. Zuko la volteó a ver de golpe. El chico no creía que la maestra agua quisiera ayudar. Mai y ella no estaban en los mejores términos.
-Sería estúpido si Mai no aceptará tu ayuda. Se ve desesperada, Katara. Jamás la había visto así- admitió Zuko afligido.
Katara asintió al comentario de Zuko y comenzó a caminar a una Mai en brazos de Ty Lee.
-Tal vez yo pueda ayudar… tengo poderes curativos y, si tu hijo está tan grave, creo que podría hacer algo- explicó Katara nerviosa.
Mai se levantó del hombro de Ty Lee y observó a Katara con curiosidad. ¿Por qué venía ahora a ofrecerle su ayuda? ¿Se veía tan desesperada por fuera? La Reina volteó a ver a su jefe de seguridad, el hombre miró esperanzado a la maestra agua y asintió hacia Mai. Katara vio aquel acto extrañada, era como si Mai estuviera esperando la aprobación de Renzo.
-Sería bueno que tú revisaras a Kazuo. Una segunda opinión jamás es mala- admitió Mai. Katara, nuevamente se limitó a asentir.
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Mai y Katara entraron a la habitación y encontraron al doctor revisando al pequeño bebé.
-Doctor Hiroshi, ella es Katara, es una maestra agua con poderes curativos. Viene a ver qué puede hacer por Kazuo- explicó Mai, provocando que el doctor depositara al bebé en su cuna.
-De acuerdo. Si no le molesta, me iré a descansar un momento, mi Señora. Estaré en la habitación de alado- dijo el doctor, hizo una reverencia y salió, al igual que algunas enfermeras y sirvientes.
- ¿Debería salir? – preguntó Mai, una vez que se quedó sola con Katara.
-No, es posible que me seas de ayuda…
Katara se acercó a la cuna del pequeño Kazuo y lo observó por un momento. El bebé tenía el cabello negro y la piel pálida, ésta no estaba de su color, sino que de un color rosado debido a la fiebre que tenía el pequeño. La piel del niño no era tan pálida como la de Mai, pero si como la de Zuko.
"Debió heredarlo de la familia de Zuko, finalmente es su hermano." Pensó Katara.
- ¿Qué edad tiene? – preguntó la maestra agua a la reina.
-Seis meses.
- ¿Fue prematuro? No tiene el tamaño para ser un bebé de seis meses- Katara procedió a rodear el cuerpo del bebé con agua brillante.
-Sí, él fue prematuro, nació de ocho meses- explicó Mai con el ceño levemente fruncido.
-Ya veo… escuché que tienes una hija mayor, ¿ella también fue prematura o es enfermiza? Esta clase de padecimientos pueden ser heredados – siguió preguntando Katara, haciendo sentir a Mai incomoda.
La joven reina sintió inquietud cuando escuchó la pregunta de Katara. Mai no quería contestarle demasiado a la maestra agua. Sabía que entre menos supiera, sería mejor para todos.
-Mi hija… ella no es enfermiza, pero no creo que todo esto que me estás preguntando esté ayudando a Kazuo. Zuko viene siendo su hermano también y goza de excelente salud- dijo Mai claramente molesta.
-Tu hija y Zuko puede que gocen de buena salud, pero no podemos decir lo mismo de Azula, ¿verdad? - contestó la maestra agua con malicia. El cuerpo de Mai se tensó.
-No creo que sea algún malestar que corra en la familia. Kazuo nació con afectaciones respiratorias y el embarazo fue complicado. A nadie le sorprende su estado actual- explicó la reina fríamente, cambiando de tema.
Katara no se molestó en contestar y siguió revisando al pequeño príncipe. Mai se sentó en una silla cerca de la cuna del niño y observaba de cerca los movimientos de la maestra agua.
-Como dijiste, es una afectación respiratoria. Al parecer cogió un resfriado y su estado tan débil no le ayuda a combatirlo. Por eso la fiebre tan alta- contestó Katara.
-Pero… ¿va a estar bien? – preguntó Mai, notablemente preocupada.
-No te mentiré, está muy débil, pero con la sesión de sanación que le di mejoró mucho. Noté que no tiene muchas defensas, ¿lo sigues alimentando con leche materna? – el cuerpo de Mai se tensó nuevamente y miró la cuna donde Kazuo yacía dormido.
-No, Kazuo no quiso…- contestó la reina nerviosa. Katara la miró extrañada.
-Mañana vendré a verlo. Debería quedarte a ver cómo pasa la noche…
Katara comenzó a salir hacia la puerta, pero Mai la detuvo.
-Katara…
- ¿Sí, Mai?
-Gracias…
Katara no contestó y salió de la habitación del pequeño príncipe, dejando a Mai sumida en sus pensamientos.
He ahí el capítulo 10, no creía que iba a llegar tan rápido hasta aquí. Espero les haya gustado y quiero agradecer mucho a tres personas que han seguido mi historia desde el principio y me han dado ánimos para seguir escribiendo. Muchas gracias a PrivateFire, Lupita Leal y Mitzka avatar. Sé que me han pedido más Kataang y trataré de satisfacer esos deseos, soló esperen unos cuantos capítulos más a que Aang despierte (spoiler). Y bueno, ojalá me dejen unos cuantos reviews con sugerencias, comentarios y etc...
GirlFanatic30.
