Digimon, la siguiente aventura

Cap 10: Ahora tenemos un plan - El eterno guardian

TK conducía su autonave hasta su oficina como todos los días pero, ¿qué era lo inusual? Su sonrisa, que era tan grande como sus labios se lo permitían. A pesar de que su hijo estuviera en el digimundo TK sentía que no había hombre más feliz en el mundo que él.

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-Aún no sé cómo pero lo haré- pensaba Cody antes de entrar a su despacho. Tal vez no podría reclamar a Midori como suya pues no compartía sangre con ella pero era capaz de adoptarla. ¿Sería muy difícil que un hombre viudo a cargo de su hijo adoptara una niña? Bueno, era abogado y eso le ayudaría mucho.

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-Vaya- comentó Kari cuando desayunaba junto a Davis y a Tai –Así que Wallace nos ayudó de todas maneras

-Así es- le contestó su esposó bastante animado – Y la idea me parece genial, no sé cómo no se me ocurrió antes

-Siento que rejuvenezco al pensar que de nuevo iremos al mundo digital a salvar al mundo humano- comentó Tai de notable buen humor y a Kari y a Davis les pareció que en sus ojos había algo que no habían visto desde hace mucho tiempo –Oh, será mejor que me vaya o llegaré tarde, adiós muchachos- dijo levantándose de la mesa del restaurante de Davis

-Adiós Tai

-Adiós hermano

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-Buenos días- saludó Mimi al despertar junto a Izzy, algo ya normal pero que no dejaba de tener su encanto. Izzy ya se había despertado hace mucho pero Mimi dormía en su pecho y no quería despertarla así que se había quedado muy quieto esperando a que ella sola despertara también.

-Buenos días, linda- le contestó el saludo Izzy deteniéndose a verla por un momento antes de seguir hablando, para Izzy tampoco se había perdido el encanto, todo lo contrario, cada mañana que despertaba junto a Mimi hacía que la amara más. Izzy no entendía cómo lo lograba Mimi pero sin importar nada, aun recién despierta, ella lucía perfecta. –Tengo una idea… pero no sé muy bien cómo decírtela, linda

-¿Eh?- se sorprendió Mimi incorporándose –Vamos, dímela ¿qué tan loca puede ser?... ¿O es que acaso es demasiado cuerda?

Izzy rió, ¿Cómo lograba Mimi enamorarlo con cada frase que decía?

-Bueno, ¿recuerdas que te conté que la hija de Wallace vive en un orfanato?

-Sí, eso es muy triste. Nunca trate a Wallace mayormente pero es increíble pensar en que ya no está aquí y que su pequeña hija no tiene a nadie

-Sí, bueno…- empezó a hablar Izzy empezando a sudar un poco –Tú sabes que la adopción y los niños huérfanos han sido algo un tanto especial y doloroso para mí, yo soy adoptado, lo que significa que algún día fui huérfano…. Aunque nunca lo sentí y mis padres me aman como si fuera su hijo, eso lo sé. En cambio la pobre de Kim tiene la edad que yo tenía cuando me enteré de que era adoptado pero ella vive en un orfanato y no tiene quien la cuide como lo tuve yo a su edad…- decía nervioso a toda velocidad Izzy y Mimi solo lo veía un poco asombrada

-¿Acaso sugieres que la adoptemos?- preguntó un tanto extrañada Mimi. Por eso Izzy la amaba, lo entendía aun cuando él mismo no se entendía.

-Sí, yo sé que eso hay que pensarlo muy bien pero me parece lo más justo del mundo darle a alguien lo que mis padres me dieron a mí, sé que nuestro departamento es algo pequeño y que…- empezó a hablar de nuevo Izzy a toda prisa pero Mimi lo interrumpió

-Cariño, ¡La idea me encanta!- le aseguró Mimi muy emocionada –Siempre quise que la familia creciera pero tenía miedo de cómo lo tomarían los niños… Tsugumi no lo tomaría nada bien, tal vez arrojaría a nuestro bebé desde la azotea y no sé cómo le sentaría a Satoru verme cargando y mimando aun niño que no fuera él… ¡pero la adopción es la mejor idea para agrandar a la familia!... ¡Estoy totalmente de acuerdo!- concluyó gritando de emoción como cuando era una niña, Izzy simplemente sonrió… Mimi tenía razón, los niños no tomarían nada bien la llegada de un bebé pero adoptar a Kim era muy diferente y las cosas en la casa no cambiarían tanto.

-Llamaré a la embajada de Estados Unidos hoy mismo por información.

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A la hora del almuerzo, en el restaurante de Davis, se encontraban todos los antiguos niños elegidos, que de niños tenían muy poco.

-Te escuchamos entonces, Davis- dijo Matt cuando vio llegar a Joe que era el último en llegar.

-Bien- dijo Davis que ya empezaba a lucir como el Davis de 2002 pero en realidad nunca había cambiado mucho. –Amigos, les contaré que en el viaje no encontramos a Wallace pues como ya todos deben saber, él murió hace mucho… Pero yo tuve la suerte de ser el primero en conocer a su pequeña hija. Y la conversación que tuve con ella me sirvió mucho pues me ha dado una gran idea…. Díganme, amigos, ¿es la edad la que nos hace niños?

-Pues…- dijo Sora tras un medianamente corto silencio –Un niño es aquel que tiene de 3 a 12 años, ¿no es así? Antes de eso se lo considera infante y después adolescente, ¿verdad?

-Creo que eso es verdad, Sora, pero dime ¿Nada más que la edad nos define como niños?

-¿Nada más que la edad…- repitió Ken sin entender aún muy bien lo que su amigo quería decir.

-A lo que me refiero es que la niñez se lleva en el corazón, amigos.

-La niñez se lleva en el corazón…- repitió ahora Mimi –Eso es muy cierto, Davis

-Y mi gran plan es este: hacer renacer la niñez que tenemos dormida en el corazón para poder viajar al digimundo y ayudar a los niños

-¿Creen que funcione?- preguntó un poco escéptica Sora – Genai fue claro cuando dijo que solo los niños pueden ir al digimundo cuando este necesita ayuda.

-Vamos a intentarlo, Sora- le dijo sonreído Tai –Yo creo que puede funcionar

-¿Y cómo lo haremos, Davis? – preguntó Yolei -¿Cómo despertaremos nuestra niñez dormida?

-Ah, pues…- dijo Davis sin una idea clara de cómo contestar eso, eso no lo había planeado

-Yo sé cómo- dijo Matt sonriente – Cada vez que veo mi vieja armónica recuerdo mi niñez, o cuando veo mis viejos juguetes que mi madre guarda en su casa. Podríamos lograrlo con algún objeto que nos traiga viejos recuerdos y sentimientos.

-Es una gran idea, hermano- dijo TK sonriendo también al recordar la canción que Matt tocaba para él en la armónica

-Sí, me parece genial- dijo Mimi sonriendo ampliamente y los demás presentes hicieron lo mismo a excepción de…

-¿Qué te sucede, amor?- le preguntó con mucha calma y una sonrisa Matt

-Es que mi infancia… no me trae solo buenos recuerdos, cielo- le respondió Sora abrazándolo.

-La mía tampoco, pero prefiero recordar solo aquellas cosas buenas como cuando fuimos al digimundo. Ahí entendí que no todos me odian, que hay gente que siente cariño por mí. Y si eso no hubiera pasado no hubiera podido conseguir a la mejor chica del mundo.

-Bien- dijo Tai asumiendo el rol de líder –Quiero que en la noche, tras terminar la jornada laboral, nos encontremos aquí de nuevo. Volvamos a ser niños- concluyó con la energía que siempre lo había caracterizado.

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-Fuiste muy valiente- le dijo Ai a su héroe. Ellos se encontraban en otra parte del bosque que ventajosamente tenía a su lado un lago donde Kenji había pescado suficiente para todos.

-No podía dejar que mi princesa se cayera- dijo Kenji que lejos de ser tímido le había hecho saber a Ai sus sentimientos desde siempre. Para la niña era de lo más normal que él la llamara princesa ó bella y aunque nunca se lo había dicho y tal vez nunca se lo diría, odiaba que la llamara Ai cuando no estaban a solas. Tampoco lo entendía pues todos los demás niños y algunos de los adultos sabían que entre ellos había algo especial.

-Me gusta mucho que mi príncipe azul me salve- le respondió Ai viéndolo fijamente con una sonrisa tierna y un poco coqueta–Y quería agradecértelo- concluyó antes de besar su mejilla.

-No tienes nada que agradecer, yo soy tu eterno guardián- dijo Kenji ligeramente rojo

-¿Mi eterno guardián?- repitió Ai algo risueña

-¿Te hace gracia?- dijo Kenji sonriendo de manera traviesa –Ya veras, sin tu eterno guardián, ¿qué harás si caes al agua?- dijo mientras tomaba a la niña en brazos y a pesar de que ella pataleaba la llevaba hacia el lago.

-No creo que te atrevas- decía entre risas Ai -¿Cómo les explicaras a los demás que yo esté mojada?

-Diré que te querías dar un baño y se te ha olvidado quitarte la ropa – rió también Kenji que con la niña en brazos ya estaba al pie del lago –Por cierto, ¿Qué habrá pasado con ellos?

Ami, Rei, Ryku y sus digimons más Biyomon habían ido a buscar frutas hace algún rato y aún no volvían. Kenji bajó a Ai y se puso un poco más serio. Ai lo imitó.

-¿Habrá habido algún problema? Pero Biyomon hubiera podido protegerlos- dijo Ai

-Leafmon, vamos- dijo Kenji esperando que el Digimon saltara a sus brazos y luego de eso empezaron por el camino que sus amigos habían tomado.

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-No deben llorar- dijo Biyomon a sus acompañantes. Ryku y Ami estaban muy asustados, llevaban perdidos un buen tiempo.

-No entiendo cómo nos perdimos si caminamos recto sin desviarnos- comentó por décima vez Rei que empezaba a ponerse de mal humor. Ami era su mejor amiga y la quería mucho pero no le gustada cuando actuaba como niña pequeña. Entendía que Ryku se asustara y sollozara pero, según Rei, que Ami lo hiciera era una deshonra. Después de todo ambas acababan de terminar la primaria y el próximo años escolar empezarían secundaria.

-¿No puedes volar y ver donde está mi hermana, Biyomon?- preguntó Ryku entre sollozos

-Lo intentaré- dijo Biyomon antes de elevarse mucho, y luego elevarse más. –La veo-dijo Biyomon desde el aire –Pero ella está entrando en el bosque con Kenji y Leafmon. Que extraño.

-Debe estarnos buscando- dijo Ryku -¿Puedes traerla hasta aquí?

-No, Biyomon- dijo Rei –Si un Digimon nos ataca solo tú puedes protegernos, nuestros digimons son aún bebés.

-Eso es cierto, pero mi deber es proteger a Ai, aunque ella me dijo que me quede junto a Ryku y lo cuide… Rayos ¿Qué haré? –debatía consigo misma Biyomon en el aire – Ella sigue entrando en el bosque, eso no es seguro para nada.

-Tráela, Biyomon- insistió Ryku

-No, eso no nos sacará de aquí, Ryku- dijo Ami que estaba cerca de sollozar como el pequeño.

-Es verdad, tengo una mejor idea- dijo Rei –Biyomon, nosotros te seguiremos, tú ve hacia donde está ella pues debe estar más cerca del fin del bosque que nosotros, yo cuidaré de Ryku, ¿De acuerdo?

-Me parece bien- dijo Biyomon volando hasta donde su camarada a lento vuelo para que los niños lograran seguirla.

-Ami, no empieces a llorar, Ryku, toma mi mano. Vamos chicos- dijo Rei tomando el papel del líder ya que, según ella, de todos los presentes en ese grupo era la más calificada, sin querer menos preciar a Kenji o a nadie.

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-¿Qué sucede, Leafmon? – preguntó Kenji viendo hacia donde su Digimon bebé apuntaba

-Es mi Digimon- dijo sorprendida Ai antes de correr en dirección a ella y Kenji salió tras suyo

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-Oh no- dijo Biyomon- Ai, no vengas, no

-Biyomon se detuvo –observó Ryku –Pero aún no veo a mi hermana

-Rayos, ahora no podremos salir de este bosque- dijo Biyomon desde le cielo aunque nadie la oyó. Pronto Ai llegó hasta ella y encontró al resto del grupo.

-Hermana- saludó Ryku lanzándose a abrazarla

-Ahora ¿cómo saldremos de aquí?- se preguntó Rei que su humor no iba en mejoría

-Sólo hay que volver por donde vinimos, síganme- dijo Kenji antes de girar 180 grados y caminar.

-OK- dijo de mala gana Rei

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-No lo entiendo- dijo Kenji horas después de haber caminado –Debimos haber salido de este bosque hace mucho

-Así es- dijo Rei que estaba de mal humor y cansada

-Quiero descansar- dijo Ami sentándose para acostarse luego y cerrar los ojos.

-No duermas Ami- la regañó Rei

-Ya sé- dijo Ai tras ver a todos tan cansados- Yo sola buscaré la salida y cuando la encuentre volveré por ustedes

-Ese es un mal plan Ai- dijo Rei

-Rei, tiene razón- dijo Kenji

-No tenemos otra salida, muchachos

-Déjame ir contigo- dijo Biyomon

-No, necesito que protejas a todos

-Entonces yo te acompañaré- dijo Kenji

-No, también necesito que te quedes cuidando de todos- respondió Ai –Por favor

-No conseguirás más que perderte- dijo Rei

-Rei, yo no estoy tan cansada como ustedes, ustedes no pueden seguir más ¿tienes otro plan?- argumentó con paciencia Ai. Rei no dijo nada, Ai era muy madura a diferencia de Ami, en realidad no tenía otro plan, qué valiente era Ai.

-Bien, me convenciste. Pero Biyomon estará arriba de nosotros así te verá si tienes algún problema y te guiará hasta nosotros de nuevo, ¿de acuerdo?

-Me parece bien- dijo Ai con una sonrisa

-Pero déjame acompañarte- dijo aún preocupado su "eterno guardián"

-Que ellos duerman un poco mientras tú cuidas de que nadie se les acerque- dijo Ai con una sonrisa muy parecida a la que su mamá ponía cuando quería convencer a su papá de algo

-Eres tan necia- le dijo Kenji rindiéndose de no muy buena gana

-Lo sé. Por eso debes quererme- dijo Ai antes de darse media vuelta y salir corriendo dejando atrás a Kenji muy ruborizado.

-Hermana cuídate mucho- gritó con la fuerza que pudo Ryku mientras Ai ya iba lejos

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-Me rindo- dijo Biyomon desde el cielo –La perdí de vista, rayos. Creo que soy mala compañera Digimon.

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Ai había corrido primero y luego caminado hasta quedar exhausta. La noche empezaba a llegar y aún no había encontrado la salida del bosque que en un principio le había gustado pero ahora ya se sentía cansada de él.

Hace mucho que había perdido de vista a Biyomon en el cielo y, aunque quería tener la esperanza de que ella aún la viera, tenía el presentimiento de que Biyomon la había perdido de vista también.

No había sido un plan después de todo, ¿pero qué más podía hacer? ¿Habría logrado más quedándose con su hermano y sus amigos? No, estaría las cosas más o menos igual.

La noche ya caía, ella ya era grande y había perdido el miedo a la oscuridad hace mucho pero estar sola en la oscuridad en ese bosque no se le hacía nada grato.

De repente mucha oscuridad la rodeó y se sorprendió de ver lo rápido que la noche había caído.

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-Debí haber ido con ella- se repetía en voz baja Kenji mientras todos dormían. Alzó la vista y Biyomon ya no estaba ¿Eso significaba que Ai había tenido problemas? Vio a Rei, ella había sido la última en dormir. Le había exigido a su cuerpo todo lo que este había sido capaz de aguantar despierto y más. Le parecía algo tierno que ella cuidara de todos. Volvió a buscar a Biyomon y aún no encontraba nada. –Ai- dijo Kenji antes de abandonar el grupo y correr a buscarla con su Digimon en las manos.

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-Soy muy inútil- decía Ai que era rodeada por una oscuridad que no se debía a la hora ya que en donde se encontraban sus amigos estaba considerablemente más claro, pero ella no lo sabía.

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-Oh no, ahora también perdí de vista a los demás- dijo Biyomon cuando se dio cuenta de que se había alejado de ellos.

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-Era su única esperanza… y fallé- dijo Ai –Ryku debe estar preocupado.

-¿Ryku debe estar preocupado?- repitió una sombra sin forma que estaba junto a Ai y extrañamente ella no se asustó.

-Sí, así es.

-Entonces, ¿esa es la razón para que tú vuelvas hasta donde están ellos?

-No puedo volver, no sé donde están

-Pero ¿Tú quieres volver?

-Claro que sí

-¿Por tu hermano?

-Así es

-¿Sin ti él no lo logrará? ¿Eso crees?

-Ryku me necesita

-¡Mientes! Tu hermano se puede cuidar perfectamente y lo sabes pero te duele reconocer que si no vuelves a nadie le importará realmente

-Eso es mentira, yo sé que mi hermano se preocupará si no vuelvo pronto

-Tú mientes, él no te necesita

-Él…- empezó a decir Ai –Tienes razón, me gusta mucho cuidar de él pero sé que él no me necesita, él podrá salir perfectamente del digimundo sin mi ayuda, él es un niño muy fuerte y muy capaz.

-A diferencia de ti

-A diferencia de mí- concordó Ai –Que le necesito a él para sentirme apta, esa es la verdad, yo lo necesito a él para ser fuerte, yo necesito cuidar de él.

-Así es esa es la verdad, ¿y aún así quieres volver a su lado?

-Él crecerá muy bien sin mí, así se hará más fuerte y aprenderá a cuidarse solo.

-¿Entonces volverás? No tienes una razón para volver

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-Ai- llamaba a gritos Kenji pero no obtenía respuesta –Muy bien Ai, princesa- gritó de nuevo –Quiero que me guíes hasta donde estás, usa tu emblema- y tras gritar cerró los ojos esperando una señal. Espero un minuto, espero dos, luego ya eran cinco y tras lo que le pareció una larga espera abrió los ojos con la sonrisa radiante que a Ai tanto le gustaba, cambió un poco de dirección y corrió con su Leafmon otra vez

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-No tengo razón para volver…- dijo Ai en una oscuridad aún mayor que la de antes

-Así es

-No eso no es verdad, sí tengo una razón para volver a donde están ellos

-Mientes, ¿Cuál es?

-Mi eterno guardián

-¿Tú eterno guardián?- preguntó extrañada aquella sombra

-Así es, mi eterno guardián… Aquel que hará brillar mi emblema pues por él siento amor

-¿Eh?- se extrañó aún más la sombra y aparentemente se había sin palabras o eso al menos no lo esperaba -¿Sientes amor?

-Así es, siento amor… ¡AMOR!- gritó Ai que empezaba a brillar

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-No puedo rendirme- dijo algo sonreída Biyomon y voló en la dirección fija en la que su corazón la llevaba

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-Amor- repitió Kenji poco antes de toparse son una inmensa oscuridad y con Ai en medio de ella brillando con una luz roja

-¡Kenji!- dijo Ai al ver a su amigo/novio –Él es mi eterno guardián, aquel que ha hecho brillar mi emblema y espero que tú también llegues a amar algún día- se dirigió ahora hacia la sombra

-¿Esperas que llegue a amar…?- preguntó la ahora diminuta sombra

-AMOR- gritó Ai

-AMOR- gritó Kenji también sin saber por qué y de pronto se topó con que ya no cargaba a un Leafmon sino a un Wormmon

-AI- llegó gritando Biyomon

-Biyomon- saludó más que feliz Ai al abrazar a su Digimon camarada –Que bueno verte

-Amor…-dijo la sombra mientras moría y la oscuridad se desvanecía dejándole paso a la oscuridad de la noche, normal y hermosa. El bosque se abrió por completo y vieron que en realidad se encontraban en un prado. Algo lejos de ellos se encontraban aún dormidos Rei, Ami, Ryku y sus digimons.

-Gracias, mi eterno guardián- le agradeció Ai a Kenji cuando ya los dos se encontraban abrazados

-Gracias a ti, princesa- le agradeció a su vez Kenji a Ai –Hiciste digievolucionar a Wormmon

-La verdad creo que lo hicimos juntos- dijo Ai. Biyomon y Wormmon un poco más alejados solo los contemplaban.

-Ai…-llamó Kenji haciendo que la niña subiera su rostro para verlo a los ojos y luego sin decirle más la besó, el primer beso para ambos niños. Biyomon y Wormmon se quedaron viendo el uno al otro en parte para darles privacidad y en parte porque se sentían algo incómodos viéndolos besarse.

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-Yo traje mis viejos googles- dijo Davis que junto al resto de los antiguos niños elegidos ya se encontraban en el restaurante de este

-Yo traje mi diario- dijo Mimi

-Yo también- dijo sonreída Yolei

-Yo traje fotos- dijo Kari

-Yo mi monocular- dijo Tai

-Yo mi armónica- dijo Matt

-Yo el juego de video que más me gustaba cuando tenía 8 años- dijo TK

-¿Por qué sigues guardando eso?- le preguntó divertido su hermano

-Siempre lo guardé porque pensé que a mis hijos les gustaría pero es algo tonto ahora pues es tecnología muy vieja. También traje la gorra con la que viajé al digimundo la primera vez

-Yo traje mi vieja computadora portátil- dijo Izzy

-Yo no supe que traer, la verdad es que lo único que me recuerda a mi infancia es mi gorro azul- dijo Sora

-Yo traje una foto de cuando era muy pequeño y me lleva de la mano mi hermano Osamu- dijo Ken

-Yo traje mi equipo de kempo- dijo Cody

-yo traje algo así como un diario de cuando era niño- dijo Joe –Recuerdo cuantas cosas pasé con él

-Bien ¿y cómo se sienten muchachos?- dijo Davis

-La verdad es que no muy diferente, Davis- dijo Sora

-Vamos, Sora- Animó Davis –Concéntrate y mira tu gorro, recuerda todo lo que pasaste con él

-Muy bien…- cedió Sora –Recuerdo que sirvió de tambor en el digimundo, ¿Lo recuerdas Joe?

-Así es, fue de mucha ayuda

-Recuerdo también que Tai vomitó en el cuando éramos más pequeños que en ese entonces

-Y no te avisé antes de que te lo pongas- recordó llenó de culpa Tai provocando la risa de su hermana

-Ah, sí es verdad

-¿Lo vas logrando?- preguntó Davis

-Tal vez un poco, le verdad es que me siento tonta- respondió Sora

-Vamos Sora- le dijo Tai – Puedes hacerlo mejor… ¿recuerdas cuando te decía esto mismo?

-Claro que sí, cuando jugábamos fútbol en la escuela

-Tal vez esto ayude- sugirió Kari dándole una de las fotografías que había llevado en la que se veía a Sora con una medalla tras un partido de fútbol de la escuela

-Recuerdo este día- dijo Tai –Nadie pensó que les ganaríamos porque ese equipo era el mejor de las escuelas de todo Tokio

-Pero yo les dije que no creía en imposibles- rió Sora –Es verdad yo no creía en imposibles y pienso que aún no creo

-Esa es la actitud Sora- dijo TK antes de que todos callarán al oir una hermosa melodía

-Esa canción…- dijo Sora sonriendo

-Es la que lograba mantenernos a todos con calma- dijo Tai sonriendo también

-Con la que mi hermano solía hacerme dormir- dijo TK sonriendo aún más que sus otros dos amigos

-Esa canción es muy especial, es del agrado de todos los que la oyen- comentó Izzy que lucía lleno de paz

-Es verdad, hasta a Gabumon le encantaba- recordó Tai

-Creo que las fotos de Kari junto a la armónica de Matt harán que muy pronto logremos lo que queremos, amigos- dijo Davis sonriente

-Oh, esta es de cuando eras muy pequeña Kari- comentó Yolei viendo la foto que se habían tomado al final de la primera aventura digital

-Que linda eres- comentó a su vez Davis

-TK es muy lindo también- volvió a comentar Yolei

-Muchas gracias- dijo humildemente TK

-Es cierto, recuerdo que TK era un niño adorable- dijo Mimi

-Sí que lo era- dijo Sora provocando la risa de TK

-Se ve muy serio a Matt- comentó Ken

-Él era muy serio hasta entonces- dijo Tai orgulloso

-Y Tai es muy parecido a Davis, ¿verdad? Por eso Kai y Mosuke se parecen tanto- comentó Yolei

-Es cierto- rió Kari

-Yo también quiero ver- dijo Matt parando de tocar su armónica y así el grupo se entretuvo mucho viendo viejas fotos y escuchando historias que tal vez la mayoría conocía a la perfección pero siempre es lindo oir contar tu historia favorita.

-¿Eh?- preguntó Davis -¿De cuando es está, Kari?

-Es de cuando conocimos a Wallace, de nuestro viaje a Estados Unidos- contestó TK antes de Kari

-Ya veo- dijo Davis pero había algo en esa foto que no le gustaba para nada

-Oh esta es muy tierna- dijo Sora

-Yo quiero ver- pidió Davis sonriendo de nuevo

-No, espera…- dijo Kari pero era tarde, Davis miraba una foto donde ella y TK se besaban

-¿EH?- se sorprendió inmensamente Davis -¿Has besado a TK?

-¿Acaso no lo sabías, Davis?- preguntó extrañada Mimi – En esa época ellos dos eran enamorados

-¿Qué?- preguntó alarmado Davis -¿Cómo es que nunca lo dijeron, Kari?

-Davis, lo siento. – dijo Tai interfiriendo tras ver la cara que ponía su hermana –Es que sabíamos que no iba a ser grato para ti, te lo ocultamos por tu bien

-Es decir…- empezó a decir Davis enojándose cada vez más -¿Qué todos lo sabían menos yo?

-Davis, tranquilízate- dijo Matt – Fue cuando ambos tenían doce años

-¡No me importa Matt!- le gritó saliendo de control - ¡¿Cómo pudieron ocultarlo todos… Cómo pudieron ocultarlo tanto tiempo?

-Davis- intentó regañar Tai pero su cuñado lo miró con irá y él se detuvo.

-Davis…- dijo Kari haciendo un acto heroico pues ella se asustaba mucho cuando alguien tenía ira dentro - Fue hace mucho…

-¿Salieron juntos y nunca me lo dijiste?- preguntó algo más calmado Davis pues a pesar de todo Kari era el amor de su vida.

-Era niños entonces- intentó ayudar TK

-Tú y yo empezamos a ser novios cuando teníamos trece – le dijo Davis en son de protesta a Kari – El día que te pregunté si querías ser mi novia te pregunté también si entre TK y tú había habido algo y me dijiste que no

-Yo te dije "No siento nada por él ni por nadie que no seas tú"… lo recuerdo bien- dijo Kari tristemente

-Creo que es cierto…. Pero eso significa que eludiste mi pregunta- siguió protestando Davis – Pero, de cualquier modo, ¿por qué nunca lo supe?

-Te lo contaré todo- dijo Kari –TK y yo salíamos cuando teníamos doce años, realmente llegué a enamorarme de él. Pero terminamos poco después. La verdad no pasé nada bien después de eso pero… Llegaste tú y lo mejoraste todo. Un día me encontraste en el parque ¿lo recuerdas? Estaba llorando. Me consolaste y fuimos acercándonos más y más. Terminé por olvidar a TK y enamorarme de ti.

-No lo puedo creer- dijo Davis –¡Te enamoraste de mí a falta de TK!- gritó asustando a Kari –Lo mejor será irme- dijo más tranquilo.

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-Hermano, este lugar es demasiado frío- se quejo Hiri.