¡Hola!
Bueno, unos cuantos me pidieron algo más de humor, creo que el siguiente podrá valer. xD Por cierto, no he leido el septimo libro. Así que, las que lo hayan leido espero no decepcionar...
¡Besos!¡Y disfrutad de la lectura!
Disclaimer: Todo pertenece a JK Rowling, yo solo manipulo los personajes a mi antojo. xD
Vicio 15, Leer.
Ron Weasley se dejó caer cansado en uno de los sillones de la sala común. Miró de reojo a su mejor amiga, Hermione Granger, que ajena a todo el alboroto de su alrededor, leía en un mullido sofá a pocos metros de él.
Ron había decidido abandonar. Sí, lo tenía que admitir, Hermione salía ganadora de la apuesta, era imposible desconcentrarla cuándo estaba leyendo.
Recordó el día en que le había pedido su redacción de Pociones para copiar; cómo excusa se había quejado del bullicio de la sala común que le era imposible para concentrarse en el libro de Pociones y poder hacer una redacción en condiciones.
Hermione había dicho que se la dejaba, pero que ella si que era capaz de concentrarse. Ron le había dicho que seguro que algo era capaz de desconcentrarla. Ella había dicho que qué apostaban.
Maldito el día en que la retó. ¿Por qué no pudo quedarse callado y simplemente asentir?
El primer día del plan "desconcentrar a Hermione" se había sentado al lado de ella, y no había parado de estornudar y bostezar intencionadamente durante diez minutos. Ni pestañeó. Hermione había seguido pasando las hojas completamente concentrada en su novela.
El segundo día. Había decidido ser un poco más sutil. Sí es que pagar a unos de primero para que no pararan de conjurar hechizos (¡Durante media hora!) al lado de su amiga era considerado una estrategia sutil. No había levantado los ojos del libro.
Ron se hundió más en el sillón. Cuanto más pensaba en sus tácticas para despistar a su amiga, más se sentía estúpido. ¡Se sentía, no es que lo fuera!
Darle conversación al ruidoso Lee a menos de diez centímetro de Hermione, le pareció una buena idea el tercer día. Solo que a pesar de una hora de palique, cuándo a las doce Lee insistió para irse a dormir, Hermione ya había terminado el libro y con una sonrisa soñadora le recomendó a Harry que lo leyera. Genial.
Y si, así sentando en el sillón mirando cómo Hermione leía tranquilamente, Ron tuvo la certeza que podían ponerla a leer en una barca en el lago —mientras el calamar gigante estaba a punto de comérsela— que hubiera continuado leyendo.
Vale la idea del cuarto día tampoco fue muy… ingeniosa. No fue muy buena idea poner a un grupo de cotorras de tercero a su lado. Pero pensó que con un buen par de cotilleos frescos a su lado lograría dejar de leer. Que va. No solo había seguido leyendo si no que antes de irse a dormir les contó los cotilleos a Harry y él.
Y entonces es cuándo sospechó. ¿Y si Hermione fingía que seguía leyendo pero en realidad prestaba más atención a sus trampas? Ron dudó de la certitud de que Hermione pasará las hojas por que las habías leído, quizás le quería engañar, a fin de cuentas Hermione no era muy buena perdedora.
Sí, el plan del quinto día había sido ponerla aprueba. Se había sentado a su lado, y no había parado de pasar las páginas de forma ruidosa de un libro cualquiera para desconcentrarla. Cuándo Hermione dejó el libro cansada de leer, Ron le había echo parte de sus sospechas y le había propuesto preguntarle sobre lo que había leído. Que fallo.
No solo había acertado todas las preguntas. ¡Todas! Si no que había sabido decir de memoria ciertas frases. Después del intensivo interrogatorio había sonreído altanera y había dejado a un sorprendido —¡Y enfurecido! — Ron.
Y ahora estaba ahí sentado en frente de ella, desanimado y sin más ideas, admitiendo en su interior la victoria de su amiga; pero buscando una excusa para no hacerle ver que había perdido.
De repente Hermione, sacando a Ron de sus cavilaciones, cerró el libro de manera brusca y lo dejó en la mesa que tenía delante.
—¡Venga, admítelo! —exclamó, desafiante, mirándole directamente a los ojos.
—¿Qué tengo que admitir? —Ron puso cara de no saber de qué demonios hablaba su amiga, aunque en su foro interior maldecía la perspicacia de la chica.
Hermione puso los ojos en blanco en un gesto de hartazgo.
—Que he ganado. Que no eres capaz de desconcentrarme cuándo leo, a menos que yo quiera —dijo muy sabihonda.
Ron, avergonzado, farfulló palabras inteligibles.
—¡Vale!¡Tú ganas! Es verdad que lo he intentado todo —dijo todo de un tirón y de muy mal humor.
—Lo mejor es que luego dices que soy mal perdedora. Pero no te preocupes te perdono los tres galeones.
Dicho eso, cogió de nuevo el libro y se enfrascó de nuevo en la lectura.
Al cabo de unos minutos, en los que Ron no dejaba de mirar a Hermione cómo si no hubiera pasado nada, no dejaba de leer, llegó una chica un año menor que él; que llevaba dos semanas sin parar de sonreír y coquetear con Ron (para descontento de Hermione).
—Hola Ron —le saludó sentándose en un sillón a su lado.
—Eh, hola Bonnie —dijo él, desinteresado, sin dejar de mirar a Hermione.
—Oye la semana que viene tenemos salida a Hogsmeade… —Empezó a decir Bonnie—. …No sé, me preguntaba si querías que fuéramos juntos.
Y de repente, lo qué Ron nunca hubiera imaginado pasó. Hermione despegó su nariz del libro y levantándose de un brinco del asiento exclamó enfurecida:
—¡Ron viene con Harry y conmigo!¡Lo siento mucho!
Bonnie no se dejó avasallar.
—Ey monada, Ron sabe decidir solo lo que quiere o no quiere hacer —dijo levantándose y poniéndose en la misma altura que Hermione.
Ron siguió sentado con los ojos cómo platos.
—¿Qué opinas Ron? —insistió Bonnie melosa ante el silencio del chico.
—Hermione se ha desconcentrado… —murmuró, y gritó contento y eufórico—. ¡SE HA DESCONCENTRADO!
Bonnie se quedó sin habla. Y Hermione no sabía si enfadarse por haber perdido la apuesta o por alegrarse de que al chico le diera igual la propuesta de Bonnie.
—Lo siento Bonnie, no va a poder ser por que en esta salida, Hermione me tiene que invitar varias cervezas de mantequilla —dijo Ron guiñando un ojo a su amiga—. Es por una apuesta que he ganado.
Bonnie, indignada y molesta, se dio media vuelta y a punto de llorar subió las escaleras.
—Que insensible eres. La chica logra vencer la vergüenza para pedirte salir y tú la rechazas de esa manera —fingió Hermione estar enfadada.
—¿Qué difícil es aceptar que he ganado?¿Eh? —la picó Ron burlón.
—¡Vete a la porra Ronald Weasley! —exclamó Hermione aparentando estar enfadada.
Se dio media vuelta, todavía simulando una imaginaria indignación, y desapareció por las escaleras bajo las risas de su amigo. Pero a fin de cuentas Ron no había querido salir con esa chica, valía la pena haber perdido la apuesta y hacer la comedia que estaba haciendo.
Las cosas que se hacen cuando se está enamorado de alguien.
N/A:¡Ya está! Bueno, espero que os haya gustado... Por cierto... me chiflan los reviews... ¿Lo sabíais? xD
¡Besos!
