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El Samezuka, Tú, y Yo
Disclaimer: personajes no son míos
Advertencia: intento de Rintori
Capítulo Final
Tú y Yo
Rin embarcó a Australia en el verano de 2015. Una cosa curiosa, los extranjeros no inician el año académico en primavera, quién lo diría. Occidente es un mundo raro.
Toda la familia de Rin fue a dejarlo al aeropuerto. Y cuando digo toda, no me refiero a demasiadas personas: Su madre, su padrastro, y Gou. También fuimos Nitori y yo. Nos sentíamos intrusos y a la vez no. Y probablemente ellos pensaban lo mismo que nosotros.
Nitori no derramó ninguna lágrima, pero sus ojos celestes se aguaron, y contagiaron a los de Rin. Fue al último a quien despidió: se tomaron de las manos y chocaron sus frentes, pero delante de su madre Rin jamás besaría a nadie.
—Es un «hasta luego» —murmuró Rin, y Nitori asintió con la cabeza.
El avión despegó a las ocho de la noche. Para ser verano, hacía frío aquel día. El cielo era gris, y corría un viento helado. Fue la primera y única vez que vi a Nitori usar el inhalador.
Después de aquel día, no supe demasiado ni de Rin ni de Nitori. Por el padre de Nakagawa, quien llevó a cabo mi operación del hombro, me enteré que el chico Aiichirou fue aceptado en Kyoto para estudiar arqueolandiología. Supuse que así debía ser.
Ese mismo año, fui aceptado en una universidad en Tokio, y junto a Gou, buscamos una residencia de estudiantes que nos quedara a ambos cerca de nuestras respectivas casas de estudio. Ingresé al club de natación de mi universidad, gané varias competencias a nivel de prefectura, y una que otra a nivel nacional. Me encontré con Nanase en más de un evento, y con hermanos Mikoshiba quienes no sabían si odiarme o admirarme por caminar con Gou cogidos del brazo.
Y cada vez que sostenía un trofeo en mis manos, me preguntaba cómo estaría Rin.
Me lo imaginaba enterrando sus pies en las playas de Australia, con el viento desordenándole sus cabellos rojos, sus ojos rasgados fijos en el horizonte, y una sonrisa de satisfacción difícil de ignorar. Yo sabía que mi relación con la natación era solo una etapa, y tampoco me preocupaba aquel pensamiento. Pero para Rin, debía ser como la vida misma.
—¿Eres feliz? —le pregunté durante una de esas raras y poco frecuentes video-llamadas—. Sabes que puedes volver en cualquier momento si no lo estás pasando bien.
—Angustias, estoy bien —y mostró todos sus dientes puntiagudos con dos segundos de desfase—. Estoy bien.
Y lo parecía.
—Por cierto —comentó Rin y desvió la mirada. Su cabello, mucho más largo que la última vez que le vi, se meció con elegancia—, creo que nunca te di las gracias. Pero… gracias —y volvió la mirada a mí.
Me sentí confundido.
—Sé que soy genial pero ¿por qué esta vez?
—Por preocuparte por mí, ya sabes. Estabas con tu hombro destrozado, y sin embargo, ese año, te preocupaste más de mí que de ti. No tengo forma de saberlo, pero presiento que mi relación con Ai, o con Haru, no habría sido la misma si tú no estuvieses allí para aclararme las cosas. A veces creo que lo veo todo, pero entonces llegas tú y enfocas las cosas desde otro punto de vista. No sé… no me hagas explicártelo con más palabras.
—Te dije que soy genial.
Rin hizo un ademán de golpear la pantalla.
—¿Podré contar contigo siempre?
—Somos tú y yo: mejor amigos. Y los amigos, para toda la vida. Pero también llega el momento en que los amigos deben vivir sus propias vidas. Ya está ocurriendo ¿cierto?
—Lo sé.
Observé la hora en el reloj de la pantalla. Eran las dos de la mañana en Tokio, debían ser la cuatro allá en Australia. Me despedí de Rin, lo reté por desvelarse, y le deseé suerte.
—Feliz cumpleaños, Sousuke. Y cuida de Gou.
Hasta el día de hoy, no estoy seguro de lo que hice por Rin respecto a su relación con Nitori y su amistad con Nanase, pero Rin afirma que fui alguien importante y no tiene sentido contradecirle. Me sigue pareciendo una relación rara, pero ellos saben hacerla funcionar. A veces siento que Nitori tiene las cosas muy claras y que Rin es un soñador nato. Otras veces, creo que el clima cálido de Australia le haría bien a la piel pálida de Nitori y a sus pulmones rancios.
Pero no quiero seguir interviniendo. En parte, porque es innecesario, y en parte, porque es hora que me preocupe de mi propia historia, y al igual que Rin y Nitori encontraron el modo de compatibilizar, Gou y yo lleguemos a algo similar.
Notas Finales
Nada, quería agradecer a todos aquellos que siguieron, leyeron, y/o comentaron esta historia.
Por si alguna vez se lo cuestionaron (aunque en este capítulo lo dejo bien claro), el "Tú y Yo" del título hacía referencia a Sousuke y Rin. Quería contar la historia de dos amigos, uno enamorado (Rin), y otro preocupado (Sousuke) porque el amigo enamorado no ama del modo correcto. No es la gran trama, pero yo quería escribirla. Y si te gustó ¡genial! quiere decir que no soy la única.
Por el momento no tengo planes de escribir otro fic de Free. Así que me despido no sé hasta cuando: Adieu !
Japiera Clarividencia
