DISCLAIMER: Los personajes de Card Captor Sakura no son de mi propiedad, solo la historia es mía.

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Lemon Tree

Cap. 11: Amistad Rota.

Los verdaderos amigos, son aquellos con los que siempre puedes contar.

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El lugar estaba por lo demás silencioso…

Tan silencioso que incluso podría escucharse el sonido de un alfiler caer al piso, porque ninguno de los dos castaños ahí presentes parecía querer hablar, ambos se encontraban quietos como estatuas, congelados en sus sitios como si sintieran que cualquier movimiento podría comenzar un caos.

O por lo menos eso fue hasta que Sakura se puso de pie, luego de haber permanecido sentada sobre su cama, para ver a Syaoran brevemente y agachar la mirada al terminar con su pequeña inspección.

—Bi… bien… en… entonces…— el sonrojo que se formo en sus mejillas fue inevitable, pues justamente después de haber escuchado la respuesta a su "declaración", su mente se había quedado en blanco, sin ser capaz de procesar alguna idea o respuesta lógica a todo lo que estaba sucediendo en ese momento.

—¿Entonces?— cuestiono él, al ver que la chica tardaba mucho en completar la oración y esta solo pudo saltar un poco en su lugar, sintiéndose avergonzada.

—N… no lo… se… ¿Es raro… no?

—El ver como tartamudeas… si, es raro…

—¡No me refiero a eso!— gritó ella, azorada —.Es solo que… pu… pues hace unos días… tu… me odiabas y… y yo a ti… o algo así…

—No te odiaba… solo consideraba que eras una gritona, horrorosa, fastidiosa, torpe…

—¡Ya, ya entiendo el punto!— interrumpió, con algo de ira en su voz. —.Que lindo de tu parte…

Syaoran lanzó una pequeña risa al escuchar esa respuesta, al tiempo que se acercaba a ella quien retrocedió un poco, hizo una pequeña mueca de nerviosismo y bajo la mirada con vergüenza, cosa que lo hizo sonreír, esta vez al ver aquella reacción tan propia de alguien como Sakura…

Una reacción infantil, pero que no dejaba de fascinarlo.

—Creo que en realidad nunca lo pensé...— musito respondiendo a las palabras de la chica, mientras posaba una de sus manos sobre el rostro de ella, que al percibir el contacto tan suave, sintió como su rostro ardía aun mas y su corazón comenzaba a latir nuevamente a mil por hora.

Era sorprendente como solo con ese contacto, él podía ahora provocar todas aquellas sensaciones en ella.

—¿En… entonces?— preguntó de pronto, saliendo de su ensoñación e intentando recobrar el hilo de la conversación, pero aun sin ser capaz de verlo directamente a los ojos. —.Si… si no lo pensabas, ¿Por qué me tratabas o tratas… bueno… tan mal?

—Veamos… a veces no eres una persona muy pacifica…— respondió, con una ligera risita que la hizo sonreír a ella también.

—De acuerdo… algunas cosas fueron por mi culpa, pero las otras no y lo sabes…— se defendió, con ahincó —.Y… y… además… aun y cuando te he dicho todo, siento que a veces eres… un…— no obstante, cuando ella estuvo a punto de terminar la oración, giro su rostro para quedar frente a frente con él y verlo a los ojos, cosa que la dejo, literalmente sin aliento…

Nunca habían estado tan cerca… así como ahora…

O tal vez si, pero ella jamás se había detenido a observar sus ojos con tanto detenimiento y ensoñación, porque antes no se había percatado siquiera de aquel brillo único que tenían sus ojos, un brillo dorado, ámbar, que parecía encerrar al sol mismo.

—¿Un… que?

—Un…— sin ser perfectamente consiente, se fue acercando un poco mas a él, quien también hizo lo propio, sin importarle para nada lo que tuviera que decir ella o incluso que estuviera a punto de llamarle idiota…

Porque Syaoran, que también se había mantenido contemplando su rostro, se dio cuenta en ese mismo instante que era un mentiroso y un falso de primera.

¿Fea, horrible, poco femenina?

Para nada… al contrario, ahora venia a darse cuenta de que ella, que Sakura Kinomoto, era la chica más…

—Linda…

—¿Qué?

—Nada— respondió él, luego de que ese adjetivo se le hubiera escapado, algo que Sakura dejo pasar fácilmente, debido a que sus rostros estaban ya a milímetros de distancia y era mas que evidente que no iba a pensar en otra cosa mas que en él.

Solo en él.

Se detuvieron entonces, como si quisieran esperar algo, sintiendo como sus corazones palpitaban velozmente, sus alientos que chocaban contra los labios del otro y su respiración que comenzaba a volverse rápida.

—¿Vas a… besarme?— interrogó ella entonces, en un susurro casi inaudible, pero que él, por la distancia y el silencio que reinaba en la habitación, pudo escuchar perfectamente…

¿Qué si iba a besarla?, seria lo mejor que él podría hacer en ese momento.

—Ya lo hice antes…

—¿Seguro que… quieres hacerlo de nuevo…?

—No me molestaría…— fue ese último susurro de parte de Syaoran el que dio la conversación por terminada, ya que al instante se vio acercándose aun más a ella.

Quedando tan cerca, que incluso le parecía un sueño que estuviera pasando todo eso.

No obstante, en ese momento, ambos pudieron escuchar pasos subir apresuradamente por las escaleras, lo cual hizo que se separaran rápidamente, en el mismo instante en el que Meiling Li cruzaba el umbral de la puerta, con una sonrisa radiante y sin imaginar que había interrumpido ciertas… cosas…

—¡Sakura!, ¡Mi tía me ha dicho que ya estas aquí y…! ¿Syaoran?— el joven ambarino se sonrojo un poco al escuchar que su joven prima le llamaba con un tono entre confundido y pícaro, por lo cual se quedo en silencio, sin saber que decir exactamente.

¿Cómo explicarlo?

—Ahm… Mei…

—¿Qué estas haciendo aquí primo? Y… a solas… ¿Qué estaban haciendo? Eh…

—No estábamos haciendo nada Mei, él solo vino a decirme que… ehm…— Sakura, quien intervino entonces, no pudo continuar con la respuesta a todo eso, por lo que se quedo en silencio, sabiendo que no iba a poder ocultarlo y Syaoran estaba en un estado de shock como para hablar en ese momento…

¿Qué hacer entonces?, ¿Decirle la verdad?

—¿Qué vino a decirte Sakura?

—Vine a… decirle que… que… ¡Olvídalo! ¡Al demonio, sabes!, vine a decirle que me gusta y a escuchar que ella igual le gusto yo ¿Contenta?— ambas chicas, que escucharon estas palabras por parte de Syaoran, se quedaron en un shock total…

Sakura por su parte ya estaba sonrojada al tope, sin creer que él hubiera tenido la iniciativa de decir como estaban las cosas y Meiling, digamos que solo tenía los ojos abiertos de par en par, como si no creyera la noticia…

Pero fue en ese momento que la chica ojirubi reaccionó, solo que antes de que pudiera gritar, ambos muchachos observaron como Sakura caía al piso de rodillas, cosa que alarmó a los dos al instante, quienes se acercaron a la castaña con apuro.

—¡Sakura!, ¡Hey!

—Amiga, ¿Qué sucede, estas bien?, ¡Saku!— la ojiverde, que había mantenido la cabeza gacha, levantó entonces la mirada y la fijo en Syaoran, quien ladeo la cabeza algo confundido, para después ver como la chica realizaba un pequeño puchero, antes de gritarle:

—¡Porque lo dices así!, ¡Parece que no tienes vergüenza!, ¡Que sucede contigo!

—¡Entonces prefieres mantenerlo en el anonimato o que!

—¡No!, ¡Pero podrías haber tenido mas tacto!

—¡Para eso no hay que tener tacto, pequeña boba!

—¡Claro que si tonto!

Meiling no pudo hacer más que reír al ver la escena, pues aunque su primo y su mejor amiga, al parecer se habían declarado mutuamente, no dejaban de discutir, cosa que era muy interesante, porque ahora lo estaban haciendo, pero su vocabulario se había reducido en cuanto a eso de los insultos…

Ahora ya no se llamaban "tonta" e "idiota" respectivamente, sino de una forma algo más… "cariñosa", por así decirlo.

—¡De que te ríes Meiling!— fue el reclamo que escuchó después, por parte de ambos, quienes la observaron con algo de enojo, por lo que ella solo negó lentamente con la cabeza, para después alejarse un poco de los dos y sonreírles alegremente.

—No es nada, solo me sorprenden y si ya se declararon, ¿Eso quiere decir que mi tía ya lo sabe?

—Ahm… no— respondió Sakura, luego de hacer una pequeña pausa y de levantarse con ayuda del ambarino, quien se quedó pensativo por un par de segundos. —.¿Deberíamos decirle?

—Por ahora no, no creo que sea buen momento, ella esta muy tensa últimamente y si le decimos…

—Podría reaccionar de dos formas, bien… o mal— completo Meiling, sonriendo nerviosamente al imaginar un poco la escena. —.De acuerdo, entonces supongo que debo quedarme callada y guardarles el secreto verdad.

—Por favor…

—Bien, bien… ¡Que lindos son!, ¡Como los amo!— ambos chicos no pudieron evitar sonrojarse, pero inmediatamente sonrieron, al ver como la chica parecía estar bastante feliz con la noticia.

Definitivamente las cosas no habían salido tan mal ese día.

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El día siguiente llego rápido y sin complicaciones.

Sakura se despertó mas temprano de lo acostumbrado, abrió sus ojos verdes con lentitud y observó primero a su gato, que se hallaba sobre su cama, haciendo un gesto que le indico que posiblemente estaba hambriento…

—Oh… Kero lo siento tanto… no cenaste anoche— dijo, acariciando la cabeza del minino con dulzura y quitándose las sabanas de encima, para después posar ambos pies sobre el piso y levantarse de la cama.

Salió de su habitación con algo de dificultad, para caminar después por el pasillo, lentamente, pero antes de que pudiera poner un pie en las escaleras observo a Syaoran, quien salía del cuarto de baño con una toalla sobre su cabeza, la cual usaba para secar su cabello mojado.

Lo vio y se sonrojo cuando él poso su mirada ambarina sobre su figura, pues de pronto había recordado el suceso de la noche anterior, además de que asi, tal como estaba se veía tan…

Atractivo.

—Ahm… Buenos Días…— saludó, manteniendo aun ese sonrojo en sus mejillas, pero no obtuvo respuesta —.¿Syaoran?

—Que bien… intentando bajar las escaleras Sakura…— una sonrisa nerviosa se le escapo al escucharlo hablar a modo de regaño, pues ahora que lo veía de ese modo, se suponía que debía guardar reposo para que su recuperación fuera exitosa…

Fue entonces que sin poder replicar, Syaoran se acerco a ella, poso la misma toalla que había ocupado sobre su cabeza y la tomo en brazos, para caminar con ella de vuelta a su habitación, cosa que hizo que la chica Kinomoto se sonrojara mucho, al sentir como estaba tan cerca de ella.

—Es… espera Syaoran… Kero…

—Si ya… yo le daré algo para que coma, pero tu te quedas en cama…— sentencio, sin estar dispuesto a recibir un no por respuesta, por lo que ella no pudo objetar nada mas.

Al llegar a su habitación deposito a la chica sobre su cama y retiro la toalla de su cabeza, haciendo que ella sonriera complacida, como si de repente hubiera recordado algo vital.

—Entonces… ya dejas de ser tan cruel conmigo...—comentó, medio riendo al ver como él se sonrojaba un poquito. —.Eres lindo cuando no me tratas mal… ¿Sabes?

—No era cruel… y no te trataba tan mal.

—¡Ajá!— gritó ella, de forma sarcástica —.¿Quieres que recuerde todo?

—Ya, está bien… lo siento, pero tu tampoco eras un amor…— se defendió, cruzándose de brazos.

—De acuerdo, lo siento igual, solo que ahora, ehm, ¿Puedo pedirte un favor?— preguntó, viéndolo asentir, algo que la hizo sonreír y estirar al mismo tiempo su único brazo libre, llamando la atención del muchacho, que ladeo la cabeza confundido —.¿Me regalas un abrazo?

Él, al escuchar eso sonrió con algo que a ella le pareció ternura, para después asentir y acercarse, abrazándola con suavidad, para que Sakura correspondiera gustosa, sintiendo entonces que todo aquello que había pasado antes no era mas que verdadero y hermoso…

Aunque irónico, pero a fin de cuentas maravilloso.

—Te regalo todos los que quieras, siempre y cuando te quedes aquí, por favor no seas tan necia. — menciono él, luego de separarse, mientras la veía a los ojos y apartaba de su rostro un par de mechones de cabello que le obstruían un poco la vista.

Ella quedó maravillada con el gesto y de inmediato asintió felizmente.

—Ya, si ese va a ser mi premio por portarme bien me quedó, solo que tendrás que traerme el desayuno…

—Que inteligente.

—Siempre…— respondió, con orgullo, mientras él solo sonreía, alejándose un poco y tomando a Kero en brazos, quien intento librarse en un principio, pero al ver que él seria quien le daría su comida, se quedó quieto como una pequeña estatua.

A veces era un gato convenenciero.

—Regreso entonces, no hagas…

—Nada imprudente— completó, viéndolo salir, escuchando de paso como se alejaba lentamente hasta dejar nuevamente la habitación en silencio.

Suspiro entonces, sintiéndose feliz y a su vez recordando todos los sucesos que habían acontecido y que, indirectamente, la habían hecho cambiar de opinión y sentimientos con respecto al que anteriormente consideraba su verdugo personal.

Realmente era algo irónico que a ella le hubiera gustado y que él luego de enterarse hubiera correspondido enteramente…

Y aunque aun le faltaba interrogarlo para saber como era que se había percatado de eso, por ahora lo único que haría seria descansar, cerrar los ojos y… ¿Escuchar que alguien tocaba a la puerta?

Negó lentamente con la cabeza, parpadeando un par de veces antes de observar a la puerta y mencionar un "adelante", visualizando a Tomoyo Daidouji, quien sonrió al verla, recibiendo en respuesta el mismo gesto.

Ahora que lo recordaba también tenía que hablar con ella para darle las gracias…

—Buenos días Sakura…— saludó la amatista, realizando una pequeña reverencia y avanzando hasta quedar a su lado.

—Buenos días Daidouji.

—Me alegra que estés mejor, ¿Hablaste con Syaoran anoche?— la castaña, quien se volvió a sonrojar, solo asintió en respuesta a aquella pregunta, sonriendo e indicándole a Tomoyo que tomara asiento a su lado, cosa que la chica obedeció felizmente.

—Le… dije lo que siento por él…

—Y te respondió que le gustas…— al haber mencionado aquello Sakura abrió los ojos enormemente, recibiendo a cambio una risita cómplice, que provenía de aquella chica que no dejaba de ser misteriosa.

Demasiado misteriosa en su opinión.

—¿Co… como?

—Te dije que te sorprenderías.

—Entonces ya lo sabias…

—Por supuesto, era demasiado evidente, pero ahora eso ya no importa, solo quiero que sepas que me da mucho gusto por ti y por él, merecen lo mejor— informó, sonriendo, para después escuchar que Sakura reía levemente con emoción.

Ella la vio dudar y al ladear la cabeza, pudo observar como la castaña se sonrojaba un poquito, antes de volver a pronunciar palabras nuevas.

—Gracias… To… Tomoyo… ¿Puedo decirte así?

—¡Por supuesto que si!— gritó la amatista, sin dudar y sintiéndose a la vez emocionada, antes de abrazarla con alegría, siendo correspondida, pues eso solo indicaba que la chica había dejado de tenerle tanta desconfianza y ahora al parecer estaba cediendo a la posibilidad de ser su amiga.

Algo que a ella la colocaba en extremo feliz.

—Entonces supongo que ahora podremos ser amigas…

—¡Claro, claro!, ¡No sabes lo feliz que me haces al decirme eso Sakurita!

—Oh vamos Tomoyo no es para tanto…— las dos rieron alegremente ante ese ultimo comentario, algo que pudo haber seguido así de no ser porque la puerta de la habitación se abrió repentinamente y dejo ver a Meiling, quien parecía haber escuchado toda la conversación desde el exterior.

La castaña palideció entonces, porque a simple vista podía notarse que estaba enojada, no solo por aquel brillo de ira reflejado en sus ojos, también por la forma en la que respiraba y sus manos que se encontraban hechas puños, como si quisiera hacer añicos algo o a alguien en especial…

—Con que… son amigas ¿No?— habló, luego de mantenerse en silencio por varios segundos y junto con eso confirmo las sospechas de Sakura.

Estaba enojada o más bien furiosa.

—Mei… vamos, no tienes porque enojarte…

—Eso es algo que no hago Sakurita…—imito, haciendo que Tomoyo se levantara de su puesto con apuro —.Entonces ella se enteró antes que yo de ese asunto con Syaoran ¿No?, traidora...

—Meiling, Sakura solo está siendo amable y estoy segura de que ella no te cambiaria, han sido amigas por bastante tiempo y…

—Tu no opines aquí Daidouji, no es tu asunto…— le interrumpió la otra, con rapidez, haciendo que Tomoyo se quedara callada ante la evidente amenaza —.Y esta bien Sakura, si quieres eso, entonces quédate con tu nueva amiga…

—Mei, por favor…—pero la pelinegra no la escuchó, simplemente se limitó a salir del lugar y de casa, dejando a Sakura por completo anonadada.

¿Qué le pasaba ahora?

—Oh Sakura no sabes cuanto lo siento, de verdad yo no…

—No es tu culpa Tomoyo, si Meiling quiere comportarse de esa manera, que lo haga, ya reflexionara…— dijo ella aclarando aquel punto tan importante, suspirando pero a la vez sintiendo malestar en su corazón…

Quería mucho a Meiling, como una hermana, pero no era justo que la pusiera a elegir entre ella y Tomoyo, eso era simplemente infantil, además de que ahora que veía mejor las cosas, Tomoyo era una chica maravillosa y no iba a perderse la oportunidad de tener una amiga así.

Solo esperaba que en realidad la chica Li reflexionara o si no… no sabia que era lo que iba a pasar.

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—Eres un gato glotón, eso es lo que pasa…— fueron las palabras de Syaoran, que, desde su posición, observaba como Kero devoraba el tazón de leche que antes le había servido, por lo que, al escuchar el calificativo, el gato gruño, haciendo que el ambarino bufara.

Porque de seguir así, ese gato terminaría por acabarse todo en el refrigerador…

—Si no fuera por que Sakura te quiere aquí ya te habría echado…—mencionó de nuevo, recibiendo una mala mirada por parte del minino quien al parecer podía captar a la perfección sus palabras, como si en lugar de ser un gato fuera un pequeño niño…

Ambos, Syaoran y el mismo Kero intercambiaban pequeñas miraditas retadoras, hasta que el joven Li pudo observar a su amiga amatista, quien ingresó a la cocina con algo que a él le pareció preocupación y cierta tristeza.

—¿Tomoyo?, ¿Sucede algo?— interrogó, recibiendo al mismo tiempo un suspiro como respuesta, cosa que lo hizo confundirse mucho mas.

—No… o… bueno… tal vez si…

—¿Qué es ahora?, ¿El detestable de Hiraguizawa hizo algo o…?

—No, no Syaoran, no se trata de él…— se apresuró a contestar, con apuro. —.Estaba charlando con Sakura hace un momento… por cierto, ya me dijo lo que pasó… felicidades.

—¿Eh?, ah si… claro, gra… gracias— dijo, tartamudeando un poco, con nerviosismo —.Pero, espera, ¿Te conto?, pensé que ella…

—Digamos que ahora nos llevamos mejor, estamos empezando a ser amigas y eso me hace feliz pero…

—¿Pero?

—Meiling nos escuchó hablar, se puso celosa de eso y salió de casa, creo que termino con la amistad de Sakura— la noticia por parte de Tomoyo sorprendió enormemente al joven Li, ya que se suponía que su prima adoraba a Sakura con el alma, por lo que ahora no captaba la razón de eso...

Y de verdad que esperaba cualquier cosa de Meiling, que fuera una chica alocada, algo escandalosa y a veces manipuladora, pero nunca pensó que fuera a cometer una cosa como esa…

¿Qué le sucedía ahora?, ¿Estaba loca o que?

—Meiling… va a… solo dime ¿Y Sakura?— preguntó, con prisa, recordando a la ojiverde y olvidando brevemente a la chica Li, por lo que Tomoyo solo suspiro, antes de verlo con mayor preocupación.

—Estoy segura que se siente bastante mal, pero no me lo dijo para no hacerme sentir culpable, quise salir para dejarla sola, pero no se si vaya a estar bien.

—De acuerdo, vuelvo en unos minutos, ¿Podrías quedarte con el gato glotón?— cuestiono, recibiendo un asentimiento en respuesta y un gruñido por parte de Kero, algo que no le importo mucho, dadas las circunstancias y de inmediato se encamino a la habitación de la castaña, ingresando después de recibir un "adelante" de por medio.

La observo entonces, continuaba en el mismo lugar en donde la había dejado, solo que a diferencia de las veces anteriores, la sonrisa que le había dado al verlo parecía que era falsa y totalmente forzada…

—Con que ya regresaste… ¿Y Kero?

—Se quedo en la cocina con Tomoyo, ella ya me dijo lo que pasó— informó, acercándose, para tomar asiento en el borde de la cama y ver que ella asentía con lentitud, manteniendo la vista fija en las sabanas rosadas, como si se hubieran vuelto de pronto lo mas interesante dentro de su mundo.

Aunque en realidad mas que eso, parecía que se encontraba en exceso deprimida.

—No se, quisiera hablar con ella, pero a la vez pienso que no debo hacerlo…— susurro, sintiendo de repente un nudo en la garganta que le impedía hablar con normalidad —.Quiero arreglarlo, pero siento que no es justo que haga esto y me duele porque… ella… es como… una hermana y…

No pudo mas con toda esa carga emocional y lágrimas cristalinas comenzaron a caer de sus ojos verdes, mientras Syaoran se acercaba a ella para abrazarla y acariciar su cabello dulcemente, en un intento por calmarla un poco…

Sabia perfectamente lo que debía estar sintiendo ella, pues el que su prima hubiera terminado con su amistad de un momento a otro era algo que, además de ser difícil de creer, suponía que de igual forma para ella representaba algo igual o incluso peor a lo que había experimentado con la muerte de sus padres, porque estaba perdiendo a una persona muy importante para ella…

Alguien que había estado a su lado en los momentos buenos, en los malos y que siempre parecía apoyarla en todo.

Suspiro entonces, al tiempo que tomaba la decisión de hablar con su prima en cuanto volviera, porque definitivamente estaba volviéndose loca…

—Vamos, no llores, sabes como es Meiling, cuando sepa que ha hecho mal se arrepentirá y vendrá a buscarte…

—No… lo se… ¿Y si… no?— preguntó ella con prisa, separándose un poco para verlo, a lo que él suspiro, retirando con sus manos las lagrimas de su rostro y a su vez sonriéndole un poquito para animarla.

—Lo hará, ya lo veras…— murmuró, al tiempo que Sakura asentía con lentitud y posteriormente, luego de ver la posición en la que se encontraban, comenzaba a sonrojarse, algo que el chico, desde su perspectiva no comprendió, pues no creía que eso se debiera al asunto de Meiling…

Seria bastante raro de ser así.

—Ehm… Syaoran… yo… quería bueno… pedirte… algo…

—¿Qué es?

—Ehm… pues… tu… bueno ayer… me… bueno… tu sabes y… pues… yo… quería… saber si… si…

—¿Quieres que te bese acaso?— la pregunta que él hizo provocó que la chica se sonrojara mucho mas y lo viera nuevamente con frustración, antes de soltar un pequeño golpecito a su cabeza, mismo que Syaoran recibió con cierta diversión.

—¡Cuando vas a dejar de hacer eso Syaoran!

—Ya, de acuerdo, lo siento, entonces, ¿Quieres eso?— interrogó de nueva cuenta, sin recibir una afirmación pero tampoco una negativa.

Porque en realidad ella si quería que la besara, puesto que el día anterior, bueno, digamos que no había podido corresponder como se debía…

O algo así…

¡A quien engañaba!, ¡Eso era una excusa!, ¡Solo quería que la besara y ya!

—Bueno… si no, quieres pues…— no dijo nada más, porque al instante el joven ambarino tomo su rostro entre sus manos y se acerco lo suficiente para besarla, algo que nuevamente la tomó por sorpresa, pero que no estuvo dispuesta a dejar pasar…

Cerró los ojos entonces, dejándose llevar un poco por el momento y permitiéndose a si misma gozar de eso, disfrutando de todo aquello que él le brindaba en ese instante, de toda aquella dulzura que desprendía el gesto por si mismo y de sus labios que acariciaban los de ella con lentitud y poseían un sabor único…

Y a él, simplemente eso no podía resultarle mas emocionante, porque los labios de ella eran tan suaves como la seda misma y de igual modo poseían un fascinante sabor a cerezas, que lo incitaba a besarla una y otra vez de ser eso necesario.

Porque podían quedarse así toda la vida…

—Oye… Syaoran…— llamó ella, una vez que se separaron un poco. —.¿No tienes que trabajar en el restaurante?

—Me… tomaré… el día… Takashi… trabajará… por mí…— respondió el castaño velozmente, mientras depositaba pequeños besos sobre sus labios, haciendo pausas en cada ocasión.

—Que irresponsable…

—Sakura…— habló él, separándose para verla y recibiendo una mirada llena de duda —.Solo deja de hablar… así no se puede…

—Claro que se puede.

—Si, pero quitas mi inspiración…

—¿Necesitas inspirarte?

—Realmente no, porque de serlo serías algo así como… mi musa— dijo, respondiendo a la pregunta y provocando un sonrojo adorable que lo hizo sonreír con alegría —.Y como buena musa y modelo… quédate callada de una vez…

Sakura no pudo objetar nada en contra de esa lógica tan hermosa, por lo que asintió, quedándose en silencio, sintiendo a su vez como sus labios asaltaban los suyos, con dulzura, delicadeza y lentitud.

Por lo menos durante ese tiempo, ella obedecería y se quedaría tan callada como el tiempo lo permitiera.

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Desde aquel día transcurrieron dos semanas, las cuales le sirvieron perfectamente a Sakura para reponerse, pues ahora, luego de haber permanecido en cama durante todo ese tiempo, la chica ya podía caminar con libertad alrededor de toda la casa Li, saltar, correr e incluso salir de compras por ahí, siendo esta vez Tomoyo la que la acompañara en cada ocasión.

¿Y porque Tomoyo?

Simple, las cosas no habían terminado por arreglarse en ese tiempo, pues aunque Syaoran había tratado de hablar mil veces con su prima la pelinegra se resistía a la idea, gritaba, se molestaba mucho mas que antes y le cerraba la puerta de su habitación en la cara, algo que estuvo a punto de desencadenar una batalla entre primos de no ser por la intervención de Sakura, quien había tranquilizado al chico diciéndole que no debía insistir mas.

Estaba consiente de que la chica Li estaba molesta, pero era algo que hacia sin fundamento alguno, por lo que diciendo eso ella misma había tomado la decisión de dejar que Meiling se diera cuenta de su error, esperando pacientemente a que algún día se le pasara el "berrinche" y regresara con ella, dispuesta a charlar y a recuperar con ello la amistad que durante tantos años las había unido.

Pero los días pasaban sin resultados y aunque Sakura trataba de mostrarse fuerte, había ocasiones en las que no podía evitar llorar.

Afortunadamente en cada ocasión Syaoran se encontraba con ella, aunque fuera por un breve momento ya que el ambarino, por otra parte, debía comenzar con sus estudios para presentar el examen de admisión a la Universidad de Tokio, cosa que hacia que tuviera menos tiempo para pasar con ella…

Pero que Tomoyo en su lugar la acompañara, algo que también servía de mucho para la castaña y para la chica Daidouji, porque gracias a eso habían podido conocerse mejor, revelando que tenían muchas cosas en común, gustos que las unían y hacían que una amistad nueva surgiera entre ambas…

Aunque Sakura internamente aun tenia la duda de lo que había sucedido con Eriol, quien de igual forma charlaba con ella en sus tiempos libres, pero sin explicarle que era lo que tenia con Daidouji.

¿Seria algo malo?

—El cumpleaños de Syaoran se aproxima, ¿Verdad Sakurita?— la pregunta de Tomoyo hizo que la ojiverde volviera a la realidad, para que después asintiera lentamente, en respuesta.

—Solo faltan unos días mas, pero aun no se que podría darle— respondió, tomando con lentitud la taza de café que se encontraba frente a ella y dándole un sorbo, analizando entonces la cafetería donde ambas se encontraban charlando desde hacia ya varios minutos atrás.

—Pues para nosotras que lo conocemos creo que será fácil encontrarle el regalo perfecto, aunque en realidad creo que su mejor regalo ha sido una chica castaña y con ojos verdes, ósea tu…

—¡Tomoyo!

—Vamos Sakura que es verdad, pero de todos modos, si quieres darle algo, podríamos salir de compras algún día de estos, por lo menos antes de que las clases en la preparatoria comiencen y tengas que irte…

—Sí lo sé, pero estaba pensando en que ustedes también tendrán que ir a la universidad en unos días y… pues, no creo que Syaoran tenga tiempo para alguna fiesta sorpresa o algo— comentó, viendo como su acompañante asentía lentamente, dejando sobre la mesita la pequeña taza de té que había pedido.

—El examen de admisión es en una semana y las clases empiezan en otras dos más, así que tienes tiempo para planear lo que quieres hacer.

—Eso espero— respondió, suspirando para después ver a la amatista con determinación.

—¿Sucede algo?

—Oye Tomoyo, sé que tal vez me dirás entrometida pero, eh tenido una duda desde que estaba en el hospital y no puedo sacarla de la mente.

—¿De que se trata?

—De Eriol y tú— la respuesta hizo de inmediato que la joven Daidouji palideciera, dejando a la castaña aun más confundida de lo que ya estaba.

Pero aun así su semblante no cambio, estaba dispuesta a averiguar lo que ahí sucedía, porque si era algo que podría arreglarse, ella quería contribuir a que eso pasara.

Eriol y ella eran personas muy nobles, personas que la habían ayudado con todo el asunto de Syaoran y con su recuperación, algo que quería agradecerles de alguna manera, que en este caso era haciendo algo por ellos…

Aunque ese algo solo fuera escucharlos mientras se desahogaban.

—Supongo que es porque nos viste ese día, ¿No?

—Si.

—Ya veo— la chica Daidouji sonrió con apocamiento, antes de lanzarle una triste mirada —.Es una larga historia…

—¿Entonces ya se conocían desde antes?— cuestionó, ella asintió —.¿Tuvieron algún tipo de relación? ehm… tu sabes.

—¿Sentimental?

—Si

—Pues, si, la tuvimos—reveló, mientras Sakura solo permanecía quieta como una estatua de oro solido —.Conocí a Hiraguizawa durante el viaje que realice con mi madre alrededor del mundo, nos detuvimos en Inglaterra y ahí fue donde tuve contacto con él.

—Pero supongo no sabias que era primo de Syaoran.

—Es correcta tu suposición Sakura, en efecto, no lo sabia— dijo, tomando un sorbo a su taza de té, para volver a su relato —.Lo conocí cuando fui a una de las bibliotecas de Londres, quería buscar un libro que me entretuviera mientras mi madre salía por ahí y no se, creo que fue uno de esos "amores a primera vista"

—No sabía que eso fuera posible.

—Ni yo, de hecho me pareció increíble cuando me di cuenta de eso tiempo después de que comenzamos a salir.

—¿Entonces estuviste largo tiempo en Londres?— preguntó la joven Kinomoto de nueva cuenta y Tomoyo asintió.

—Mi madre encontró en Londres a un hombre muy atractivo que llamo su atención, digamos que eso fue lo que la incito a quedarnos mas tiempo ahí y yo estuve totalmente de acuerdo, Hiraguizawa y yo salíamos casi a diario, conocimos lugares, personas y bueno… fuimos novios por un tiempo…

—Pero si dices que se querían tanto… ¿Qué paso para que eso terminara?— fue en ese momento que la amatista bajo la mirada, centrándose en la manija de su bolso, algo que provoco que Sakura negara con la cabeza lentamente —.Si no quieres decirme no hay problema, yo solo…

—No te preocupes Sakura, la verdad es que si quiero decirte, pero no se como hacerlo, cuando hablé con Syaoran tuve el mismo problema, digamos que es… complicado.

—¿Entonces Syaoran ya lo sabe?

—Si.

—Ya veo— susurro, percibiendo entonces la posible causa por la que el chico se comportaba así de hostil con su primo.

Tal vez y algo muy malo habría sucedido entre Daidouji y Eriol para que él actuara de esa manera.

—Hubo una ocasión en la que quedamos de vernos cerca de una cafetería, yo asistí puntual pero él no se presento…— mencionó la chica, continuando con su relato anterior y recibiendo la completa atención de la castaña. —.Me extraño muchísimo que eso pasara, él siempre era puntual y decidí ir al departamento donde vivía, cuando llegue, fue que…

No obstante, antes de que la chica terminara con su relato el celular de la ojiverde comenzó a emitir una melodía repetitiva, lo cual la obligo a responder al llamado de forma inmediata.

—¿Si?, habla Sakura.— respondió, haciendo un ademan a Tomoyo que comprendió inmediatamente.

No paso mucho antes de que la voz de Syaoran se escuchara con un tono que a ella le pareció lleno de ternura.

Desde hacia ya varios días que él le hablaba de esa forma y a ella el cambio no le había disgustado para nada.

Lamento si interrumpí su "tarde de chicas" pero mi madre me ha pedido que regreses Sakura.

—¿Te dijo para que?

No, pero creo que el medico aquí presente dice bastante.— la castaña se sonrojo, había olvidado que tocaba visita medica ese día.

—De acuerdo, voy para haya.

Ten cuidado Sakura, no quiero que vayas por ahí tonteando y te pase algo, si sucede le reclamare a Tomoyo y a ti te diré un par de cosas pequeña boba.

—Ya, ya, no te preocupes estaré bien.

De acuerdo, nos vemos entonces.

—Nos vemos.— dicho esto ambos castaños cortaron la comunicación Sakura lanzando una risita de por medio, porque el que él le dijera eso ahora le resultaba tan… raro.

—¿Tenemos que regresar no?— interrogó Tomoyo, luego de verla, recibiendo un asentimiento. —.Syaoran es demasiado predecible en ocasiones, pero ya charlaremos después, ¿De acuerdo?

Sakura simplemente pudo asentir ante eso, esta vez teniendo menos dudas en la cabeza pero igualmente esperando a charlar con la chica Daidouji después, solo para que las pequeñas preguntas que aun quedaban en su mente pudieran despejarse y darle respuestas claras y contundentes.

Por lo menos ahora ya tenía un poco mas claro lo que habían tenido, pero no lo que había sucedido para que terminara.

¿Qué seria?

—¿Ieran no sabe aun de su relación?— interrogo Tomoyo, luego de un tiempo, recibiendo una negación por parte de Sakura —.¿Por qué no se lo han dicho?

—No creemos que sea el momento todavía, además— hizo una pausa, antes de continuar —.Aun no tenemos nada oficial.

—¿Ya veo, no te ha dicho nada?, ósea, eso de ser novios y…

—¡No, para nada!— se apresuro a decir, con las mejillas coloreadas de rojo —.En realidad no creo que Syaoran tenga tiempo para esas cosas y… no se si nuestros sentimientos sean tan fuertes como para eso.

—Quieres decir que solo se gustan pero, ¿No sienten amor todavía?

—No… o… no lo se— respondió, esta vez confundiéndose con respecto a ese tema.

—Bueno digamos que es algo natural que eso pase, pero, supongo que lo quieres ¿No?

—Por supuesto que lo quiero, es muy importante para mí.

—¿Qué tanto Sakura?— al escuchar la pregunta la chica castaña se quedó congelada en su sitio, sin estar por completo segura de que era lo que podría decir en un momento como ese, pues ni ella misma sabia que tanto quería a Syaoran.

Estaba claro que le gustaba, mucho, pero no sabia que tanto lo quería o hasta donde llegaban sus sentimientos por él.

—No lo se exactamente.

—Ya veo, sabes Sakura, siempre es bueno aclararse esos puntos antes de comenzar una relación con alguien— expreso Daidouji, mientras ambas caminaban en dirección a la casa Li —.El que te guste alguien es muy diferente a que lo quieras, porque una cosa es la atracción y otra el sentimiento que tengas por la persona.

—¿A que te refieres?

—Cuando alguien solo te atrae supongo que solo sientes ese deseo por estar con esa persona pero sin llegar a un compromiso o algo, solo te gusta por como es o como se expresa, pero nada mas, en cambio cuando amas a alguien o lo quieres las cosas cambian, porque estas dispuesta a llegar a un compromiso e incluso hacer cualquier cosa por esa persona, es un sentimiento, inexplicable.

—¿Inexplicable?

—Si, es como sentir que vuelas cuando lo tienes cerca, tus manos tiemblan y tu corazón palpita muy fuerte, pero lo principal es la sensación de vértigo, no se, son síntomas muy notables pero creo que también se pueden confundir en algún momento.

—Ya, comprendo.

—De todos modos Sakura— mencionó la pelinegra, una vez estuvieron frente a su destino —.Me gustaría que supieras lo que sientes por Syaoran, porque él creo que ya lo tiene claro.

—¿De que hablas Tomoyo?

—Él ya te lo dirá, pero analízalo bien, ¿De acuerdo?— la esmeralda sonrió con agradecimiento antes de ingresar a la gran casa y tomar su consulta con el medico, quien como siempre dio indicaciones de lo que podía y no hacer y a su vez quito el yeso de su brazo para colocar en su lugar una venda que le facilitaba el movimiento.

Una vez se retiró, la chica fue hasta su habitación, donde se dejo caer en la cama, por completo rendida, viendo como Kero subía hasta quedar a su lado, viéndola con algo parecido a la duda, seguramente preguntándose que era lo que podía estarle pasando a su dueña en esos momentos…

Y desde su posición Sakura no podía hacer otra cosa mas que sentirse en extremo confundida porque para ser sincera consigo misma no sabia exactamente que era lo que sentía, lo único que tenia claro era que le gustaba el chico Li, que era alguien especial…

La pregunta ahora era… ¿Qué tan especial?

-.-.-

Notas de la Autora:

¡Hey! ¿Cómo han estado?, aquí una vez mas, volviendo luego de varios días con un capitulo nuevo.

No había podido subirlo antes porque, aunque estaba casi terminado, había cosas que corregir, otras más que agregar y muchas cosas de ese tipo, pero aquí se los traigo recién terminado para que lo lean y elaboren sus opiniones n.n

Ando corta de tiempo otra vez ¬¬, culpa de múltiples trabajos escolares, pero lo que si puedo es agradecer a todos los que comentaron en el capitulo anterior, a los que me dieron sus opiniones y criticas constructivas que son las que siempre me ayudan a crecer como escritora en FFN, por eso muchas gracias a todos ustedes que comentan, que leen y que agregan este fic a sus alertas y a sus favoritos…

Por otro lado, comentando sobre esto, pues que les digo, la historia de Tomoyo quedó incompleta así que habrá que esperar hasta que sea revelada, mientras Sakura se siente confundida y Meiling, ya veremos como actúa, ya saben que todo puede pasar XD

Con respecto a una duda por ahí de que tan largo será el fic, pues ni yo misma lo sé, no he hecho un calculo aproximado, pero lo que si es que aun queda bastante por descubrir, así que yo supongo que seguirán llegando actualizaciones por algún tiempito mas n.n

Quisiera comentar que durante este tiempo eh tenido por ahí una idea que me gustaría publicar en algún tiempo o mas bien cuando termine este fic, pues no me gustaría dejarlo a medias y comenzar otro sin antes terminar Lemon Tree, es por eso que escribiré algo así como un summary anunciando la idea que tengo y en la próxima actualización lo colocare en mi profile, (que por cierto lo tengo sin nada aun XD) esperando a que lean y voten si les agrada el proyecto para que comience con su elaboración, ¿Les gusta la idea?

Pues bien sin mas que decir, por lo pronto me despido de ustedes, esperando tener tiempo libre para terminar el siguiente capi que espero este aquí lo mas pronto posible.

Cuídense mucho y nos leemos en la siguiente actualización.