Capítulo 10
What The Water Gave Me
And oh, poor Atlas the world's a beast of a burden, you've been holding on a long time...
A la mañana siguiente Teddy se levantó inusualmente temprano, aunque en realidad a pesar de estar exhausta no pudo dormir mucho durante toda la noche, entre los nervios de volver a ver a su padre, las náuseas y los constantes viajes al baño para devolver el estómago eran las 5:30 a.m. cuando se dio cuenta que era imposible intentar dormir así que se levantó, se puso a limpiar un poco la casa y a preparar el cuarto de huéspedes donde dormiría su padre.
Al terminar se dio cuenta de que el sol comenzaba a salir por el horizonte así que decidió salir a dar su ya habitual caminata matutina. Mientras recorría las calles de Landstuhl, aún solas, no pudo evitar pensar en cómo reaccionaría en el momento en que viera a su padre de nuevo. Al principio fue bastante duro aceptar la idea de que su padre le había dado la espalda, una vez más, todo por no poder aceptar el hecho de que ella sentía que tenía una obligación con su país.
Al llegar a Bagdad todo era un caos, cientos de heridos y aún más muertos; el calor del lugar y el estrés del trabajo hacían que Teddy olvidara un poco el distanciamiento con su padre, sin embargo todo empeoraba en época de fiestas, cuando el ejército les otorgaba permiso por unos días para pasar Acción de Gracias, Navidad o Año Nuevo en casa, en América. El primer año fue el peor, Teddy aún no conocía mucha gente y aunque Owen sabía de la pelea con su padre no tenía idea de la magnitud. Al final Teddy decidió irse a Roma, la ciudad favorita de su madre. Sola, recorrió las calles recordando viejos tiempos, cuando todo era más fácil, al menos para ella.
Teddy pensó que el segundo año sería las fácil, pero no fue así, esta vez su permiso fue en navidad, Teddy amaba la Navidad, para ese entonces Owen ya sabía de los problemas con su padre así que decidió invitarla a su casa, mala idea; a pesar de que Teddy tenía muy buena relación con la madre de Owen y su hermana, Megan, esta vez no contaba con que habría una invitada más a la celebración, Beth, la novia de Owen. Teddy estaba destrozada, durante mucho tiempo espero que Owen diera el primer paso, sin embargo para ella era evidente que él no tenía interés alguno en ella, al menos amoroso.
Al regresar a Bagdad Teddy decidió enfocarse de lleno en su trabajo, ayudando heridos, salvando vidas y así poco a poco dejó de pensar en su padre, enterrándolo en el rincón más recóndito de su mente, junto al recuerdo de su madre.
Después de un rato, Teddy se dio cuenta de que llevaba más de 1 hora deambulando por las calles de Landstuhl, por suerte su padre le había dejado un mensaje haciéndole saber que su vuelo a Frankfurt se había retrasado 4 horas durante su escala en Londres así que Teddy no esperaba que llegara por lo menos hasta mucho más tarde.
Llegando a casa decidió tomar un largo baño, dejando que el agua caliente cayera sobre su cabeza, sus hombros y su vientre, tratando de calmar un poco sus nervios pero en el fondo Teddy sabía que lo que intentaba calmar era la culpa, ella quería que el agua se llevará la carga que tenía sobre sí misma, se sentía culpable por no haber intentado llamar antes a su padre. Durante un largo rato Teddy permaneció sentada en la tina, su cabeza recargada sobre el borde, sus ojos cerrados, acariciando su vientre, pensando en todas las oportunidades que tuvo de enmendar la relación con su padre pero ella las dejo pasar todas y cada una.
De pronto sintió los aún pequeños golpecitos de su bebé al tiempo que su estómago hacía ruidos de hambre. Saliendo del baño y vistiéndose con ropa cómoda se dirigió a la cocina cuando llamaron a la puerta.
Extrañada puesto que nadie sabía su dirección Teddy se dirigió a abrir la puerta con cautela. Al abrirla Andrew estaba del otro lado, en una mano cargaba una bolsa de papel y una bandeja con dos vasos y en la otra un ramo de girasoles amarrados con un listón rojo.
"Croissants de chocolate y girasoles, tus favoritos, porque siguen siendo tus favoritos ¿No es así? Y me temo que lo de los vasos no es café, té de frutos rojos". Dijo Andrew con una enorme sonrisa en el rostro.
Teddy se quedó perpleja.
"¡Andrew! ¿Qué haces aquí? ¿Cómo supiste dónde vi...?"
"¿Que como supe dónde vives? Un mago nunca revela sus secretos". Esta vez Teddy no pudo evitar sonreír.
"¿Me vas a invitar a pasar o prefieres que comamos esto sentados en la banqueta?"
"Claro, adelante. Si gustas puedes poner las cosas en la barra de la cocina, justamente estaba por preparar el desayuno, me muero de hambre".
"Menos mal que llegué al rescate"
"Aunque a decir verdad no creo que con un croissant y un té estaremos satisfechos este pequeño y yo" Dijo Teddy apenada.
"No te preocupes, podemos salir a desayunar algo más si tú quieres, o puedo prepararte algo... Por cierto ¿Dónde pongo esto?" Dijo Andrew levantando el ramo de girasoles.
"Oh si, perdóname estoy un poco distraída últimamente. Dame aquí. Muchas gracias, están hermosas, no puedo creer que aún recuerdes cuales son mis flores favoritas". Teddy tomó las flores y se dirigió a la cocina por un florero.
"Wow, ya veo que no exagerabas". Dijo Andrew asombrado.
"¿Sobre qué?"
"Tu vientre, de verdad no parece que tuvieras 18 semanas, si no lo supiera pensaría que tienes al menos cinco o seis meses"
Teddy se quedó mirándolo, de pronto sintió una montaña rusa de emociones mientras sus ojos se llenaban de lágrimas aunque no podía entender por qué el comentario de Andrew provocó en ella esa reacción.
"¿Quieres decir que estoy gorda? Porque si a eso te refieres puedes decirlo ¡Ya lo sé que parezco un manatí!" Teddy no podía parar de llorar.
"Uooo, uooo, uooo espera, no me refería a eso... quiero decir tú misma lo dijiste..."
"¡Recuerdo perfectamente lo que dije, Andrew! Pero si viniste hasta mi casa solo para recordármelo te puedes ir".
"Teddy, no fue mi intención ofenderte". A pesar de que Andrew estaba acostumbrado a presenciar cambios drásticos de humor y sabía cómo manejarlos, al ver a Teddy en ese estado se quedó en Black y no supo cómo responder sin alterarla más. Después de unos segundos en los cuales ninguno dijo una palabra Andrew decidió darse la media vuelta y justo cuando estaba por llegar a la puerta Teddy volvió a hablar.
"¡Andrew, espera! Perdón, perdón, perdón. No quise hablarte de esa forma, pero no sé qué pasa conmigo, últimamente quiero llorar, reír y gritar al mismo tiempo, todo el tiempo".
"Ey, ey, ey está bien, cuando mi hermana estaba embarazada me arrojó un plato en la cabeza solo porque dije que no hacia tanto frío como en otros años". Dijo Andrew mientras la abrazaba.
Teddy no pudo evitar soltar una enorme carcajada.
"¡Es verdad! Pasé Navidad en una sala de urgencias donde me dieron 4 puntadas en la cabeza. Y cambiando de tema, no quiero que pienses que me iba porque estaba molesto u ofendido, solo quería darte tu espacio".
"Gracias, y perdón otra vez es solo que..."
"Lo sé, lo sé las hormonas"
"Sí eso, y además... hoy llega mi padre de visita, no tienes idea lo nerviosa que estoy".
"¿Tu padre? No sabía que aún vivía, quiero decir, nunca me hablaste de él".
"Es una historia demasiado larga".
"¿Es eso de lo que querías hablar el otro día?"
"En parte".
"¿Qué te parece si me cuentas mientras te comes estos deliciosos croissant y yo preparo algo más para desayunar?"
Teddy simplemente sonrío y ambos entraron a la cocina. Mientras Andrew preparaba huevos revueltos con tocino ella le contaba el torbellino que había sido su vida. Tanto las cosas alegres, como cuando ella y sus padres salían de vacaciones; como las cosas tristes, la depresión de su madre, el distanciamiento con su padre y la muerte de Helen, su mejor amiga, en los atentados del 9/11. A pesar del tiempo que pasaron juntos en Seattle, ni Andrew ni Teddy sabían mucho de la vida privada del otro, siempre disfrutando el momento, cenando en deliciosos restaurantes, teniendo sexo en hoteles ridículamente caros, hablando de cosas triviales, nunca compartiendo información íntima sobre sus vidas, nunca encariñándose, lo irónico fue que Teddy sí se encariñó y mucho, hasta que Henry llegó a su vida.
"Wow, no sé qué decir, no tenía idea que habías pasado por todo eso". "Con razón Teddy se encariña tan fácil y rápido con los hombres, por la falta de cariño paterno" Andrew pensó, pero esta vez decidió mantener la boca cerrada.
"Lo peor de todo es que no puedo evitar sentirme culpable por haberlo olvidado todo, por poner a mis padres y a Helen en un baúl que hasta hace poco nunca volví a abrir". La voz de Teddy temblaba. "Después de la muerte de Henry caí en una depresión de la que pensé que no saldría nunca, pensé que tendría el mismo destino que mi madre, me estaba dejando morir lentamente y junto conmigo me estaba llevando a lo único que me queda de él".
"Lo importante es que poco a poco estás logrando salir adelante. Y dentro de poco tendrás a alguien más que dependerá completamente de ti. Ya nunca estarás sola, Teddy".
"Lo sé y justo por eso quiero seguir mejorando Andrew ¡Quiero hacer tantas cosas! Para empezar recuperar mi trabajo, también quiero decorar el cuarto del bebé, comprar cosas nuevas para la casa, plantar flores en el jardín, viajar; me encantaba viajar, sobre todo cuando lo hacía con mis padres".
Andrew simplemente se limitaba a ver a Teddy con asombro, era claro que algo había cambiado en ella desde la última vez que se vieron.
"¿Sabes? Tengo este recuerdo muy especial de cuando era niña, tendría siete u ocho años, mis padres y yo fuimos de vacaciones a Colombia, a Cartagena. Oh Andrew, de verdad si nunca has estado ahí deberías ir, es un lugar hermoso, la gente, la comida, la arquitectura, nunca había visto tanta variedad de colores en un solo lugar en toda mi vida".
"Suena como al paraíso".
"Lo es, al menos para mí lo era, recuerdo que estábamos cenando en una plaza al aire libre y de la nada un grupo de hombres y mujeres se acercaron con este hermoso vestuario y comenzaron a bailar; recuerdo que mi padre tomó a mi madre de la mano y aunque ella no quería al final también se puso a bailar. Nunca la había visto tan contenta, su sonrisa iluminaba su rostro, sus ojos, aunque al volver a casa toda esa luz se apagaba me reconfortaba pensar que al menos por esos días ella era feliz".
Teddy no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas al recordar a su madre y los momentos de felicidad que pasó a su lado.
"No sé qué voy a hacer cuando vea a mi padre. Por teléfono la plática fue como antes pero ¿Y cuándo lo vea en persona? Cuando esté frente a mí ¿Que le diré, que haré?"
"Lo sabrás cuando lo tengas en frente".
Andrew estaba mirando a Teddy directamente a los ojos, había algo en su mirada que ella ya había visto y conocía a la perfección, la misma mirada de aquel día que le propuso ir a Alemania con él. Poco a poco la distancia entre sus caras se fue haciendo más corta y antes de hacer algo de lo que se pudiera arrepentir Teddy giró su cabeza. El silencio se sembró entre los dos por unos segundos hasta que Teddy tuvo una mejor idea.
"¿Estarás muy ocupado hoy?" Le preguntó a Andrew.
"No, de hecho es mi día libre".
"¿Y qué hay de tu prometida? ¿No quisieras pasar tu día libre con ella?"
"¿Te parece si hablamos de eso en otro momento?" Era evidente que Andrew se incomodó al escuchar sobre Anne-Claire.
"Perdón, no quise ser inoportuna".
"No, no, no para nada, simplemente ella y yo tuvimos una pelea bastante fuerte, eso es todo"
"Lo siento mucho, espero que las cosas entre los dos se mejoren, hacen una pareja excelente".
Andrew simplemente sonrío débilmente ante el comentario de Teddy. "Tú y yo haríamos una mejor pareja" pensó, una vez más no dijo nada.
"En ese caso si estás libre quisiera pedirte un favor".
"Por supuesto, dime ¿Qué puedo hacer por ti?"
"Es solo si puedes pero... ¿Me acompañarías a la estación de trenes?"
"¿Para recoger a tu padre?"
"Si" Teddy bajó la mirada temiendo que Andrew dijera que no.
"Por supuesto, cuenta conmigo"
El resto de la mañana y parte de la tarde Teddy y Andrew pasaron el tiempo juntos. Recordando viejos tiempo y platicando de todo un poco. Hasta que Teddy recibió la llamada de su padre avisándole que en aproximadamente media hora llegaría a la estación de trenes. Había llegado el momento.
Canción: What the Water Gave Me – Florence + the Machine.
