Se qué he dejado de lado esto mucho tiempo he estado con un bloque de escritor tremendo. Pido mis disculpas. Gracias por la paciencia...
Capítulo Once: Sentencia.
- "Si según los antecedentes recabados hasta ahora podemos determinar que el arma homicida no ha sido encontrada..." - El tono en la voz del ahora Fiscal Warden Price resonó fría y contundente en la sala del tribunal, donde Maura y Jane esperaban con nerviosismo su sentencia.
Todo había comenzado a ir cuesta abajo luego del informe final de la autopsia.
El médico forense encargado de la autopsia seguía siendo el doctor Pike y éste por desgracia había dejado varios cabos sueltos durante la investigación. Uno de ellos fue el rastro evidente de residuos de pólvora que se encontró en la ropa de Maura. Ello determinó que había sido ella la autora del crimen en primera instancia y estaba todo decidido a ser juzgada como culpable de ese hecho hasta que su abogado defensor había logrado cambiar la historia a favor, detallando con precisión todo lo que había conseguido su clienta y dejando en evidencia la mala vida del individuo al que ella había matado. Roger Green, había sido compañero de Maura en la Universidad. Ambos estudiaban carreras diferentes, hasta que Garrett Fairfield los había presentado. Roger como Garrett también provenía de una familia adinerada, pero a diferencia del ahora mayor de los hermanos Fairfield, Roger era mucho más como Maura, en el sentido que para él el dinero no era algo de lo que alardear sino algo con lo que nació pero que no determinaba su vida.
Maura y Roger habían simpatizado casi de inmediato. Hablaron de muchas cosas durante el tiempo que Maura y Garrett seguían juntos y Roger por mucho que quería a Garrett como amigo, no podía dejar de sentirse un poco atraído por Maura Isles.
Por supuesto, Roger supo esconder muy bien aquellos sentimientos profundos por Maura enmascarándolos en una amistad sólida y sincera, pero a pesar del tiempo, los sentimientos seguían ahí, debajo de la superficie.
Habían vuelto a resurgir cuando Roger se enteró de que su amigo Garrett había matado a su medio hermano Adam. Roger estuvo a punto de volver a contactar con Maura en ese tiempo, pero por cosas de trabajo y de la vida, aquella idea se iba ido posponiendo cada día más hasta que dejó de pensar en ella. Él incluso había estado casado un par de años con una chica que trabajaba en su bufete de abogados, pero la relación no prosperó porque ambos estaban más involucrados en sus actividades laborales que en su matrimonio. Su ruptura acabó en buenos términos tanto económicos como sentimentales y aún ahora seguían en contacto.
Y la vida de Roger había ido sin sobresaltos hasta que volvió a saber de Maura y de su accidente. No esperó más tiempo para saber de su antigua amiga y se puso manos a la obra cuando se enteró que estaba siendo acusada de asesinato en primer grado. Roger se enteró del accidente automovilístico que había tenido en el bosque, también del asesinato por el cual estaba siendo acusada. Se puso en contacto con ella cuando la rubia viajó de vuelta a la cuidad desde su cabaña en el bosque. Conoció de primera mano a Jane Rizzoli de quién supo era amiga de Maura y que trabajaban juntas en el Departamento de Policía de Boston.
Roger las había visto a ambas mientras eran interrogadas nuevamente en una de la salas de interrogatorio en la estación de policía y le dijo a Maura que estaba allí en calidad de abogado de ambas, aun cuando él no era su abogado en primer lugar.
Sin embargo Maura sabía de la reputación intachable de Roger como abogado. La rubia le había contado a Jane sobre él luego de la primera interrogación que tanto Korsak como Frost les habían hecho a ambas en la estación.
Jane aceptó ser defendida por el hombre a quién no conocía de nada pero de quién sintió de inmediato un aura peligrosa. No porque no era de confianza para defenderlas o un mal abogado, sino porque se dio cuenta bastante rápido que el hombre tenía sentimientos para Maura. Salían de él en ondas. Y eso la hacía sentir muy celosa, más cuando se dio cuenta que Maura estaba encantada con que él las defendiera y eso la hacía sentir dolorosamente insegura de sí misma al compararse con él. Entre ambos, Jane sabía que el alto rubio y de ojos verdes y contextura atlética tenía mucho más que darle a Maura que ella. Por no mencionar que también tenía los medios económicos para darle el mundo si Maura alguna vez se lo pedía, y Jane tenía todas las perder. No podía competir con eso y el sólo pensamiento de perder a Maura con él la hacía tiritar.
Jane ni siquiera se había dado cuenta que había tiritado hasta que sintió la mano de Maura posarse gentilmente en su espalda. La rubia, que había sentido la inquietud de su amor luego de que Roger había dejado la sala de interrogatorios, había empezado a masajear suavemente la espalda de su detective intentando tranquilizarla.
- No te preocupes tanto Jane, estoy segura que Roger podrá sacarnos de esto. - la voz de Maura era apenas un susurro cuando había hablado pero Jane la escuchó sin problemas a pesar de que había tensado al oírle nombrar a Roger. Jane se odió por sentirse tan insegura, tanto como odió oír el nombre de Roger de los labios de Maura.
Algo de eso en el rostro angustiado de Jane debió haberse deslizado para que Maura ahora se acercara más a Jane de lo que lo estaban antes. La rubia parecía percibir sus celos e inseguridad, porque había tomado las manos de Jane entre las suyas con suavidad y había besado sus nudillos.
- Roger es mi amigo - Había dicho Maura con un suspiro y Jane había vuelto a tensarse por segunda vez evitando la mirada que la rubia le estaba dando. A esto, ella había soltado una de la manos de Jane para obligar a la morena a mirarla - Roger es mi amigo pero nada de lo que él tenga, o sea podrá alejarme de ti Jane. De lo que siento por ti cariño. Del amor que siento por ti. No tienes que estar asustada de él amor. Porque si bien él es mi amigo, a quién amo es a ti y es contigo con quién quiero pasar el resto de mis días.
Jane suspiró negando con la cabeza, ella quería creer en las palabras de Maura, pero algo en su intestino le decía que no todo podía ser tan perfecto. No con alguien como Roger Green, quién como una versión masculina de la propia Maura podría tener todo lo que quisiera sin mucho esfuerzo, incluso a la misma Maura si se lo proponía.
- Sé que amas Maur, eso ya me lo has dejado claro... - Jane permitió una sonrisa en la comisura de sus labios que hizo sonreír a Maura un momento pero se había ido con la misma rapidez con la había aparecido - Pero no puedo evitar sentir aquí - Jane había señalado a su pecho - Algo en mi corazón me dice que te voy a perder con él bebé... No puedo evitar sentir que él te llevará lejos donde yo no pueda alcanzarte, porque seamos realistas Maur, yo ni aunque naciera de nuevo podría alguna vez competir contra él. Él lo tiene todo y yo...
- Y tú me tienes a mí - fue la respuesta contundente de Maura que no dejó de mirar a Jane mientras esta vez le masajeaba el pecho con una mano. La rubia podía sentir el corazón de Jane haciendo carrera en su caja torácica de lo rápido que latía y eso ponía a Maura muy triste. Lo único que quería era envolver a Jane en sus brazos y nunca dejarla ir, pero no podía hacerlo ahí donde estaban. No donde en cualquier momento vendrían a por ellas para llevarlas delante de un juez que les dictaría su sentencia. Así que dejando de lado aquello, Maura hizo lo único que podía hacer para calmarla. La besó.
El beso fue suave pero intenso, duró lo que dura un suspiro y así, entre suspiros terminó.
- Él tiene dinero, contactos, un trabajo y una familia de renombre detrás es cierto - admitió Maura a lo que Jane sólo pudo fruncir el entrecejo en la derrota - Quizás en eso tengas razón amor, pero lo que Roger tiene y tú no, hay algo que él no tiene y tú si tienes... me tienes a mí cariño. Tienes mi amor, mis sueños, mis deseos, mi corazón, mi alma, mi cuerpo... todo lo que soy y todo lo que tengo es tuyo Jane Rizzoli y no será de nadie más. Así que no tie... la última palabra murió en los labios de la rubia porque la morena la había hecho callar con un beso de los suyos, no tan suave como el que Maura le había dado a Jane, sino más hambriento, más desesperado. Y Maura había degustado esa desesperación en su boca junto con la sal de las lágrimas emocionadas que Jane no había podido contener por más tiempo en su interior.
- Te amo tanto Maur... - gimió Jane con una sonrisa más pronunciada ahora, sin dejar de mirar a Maura con devoción. Jane adoraba a Maura y eso todo el mundo podía verlo. Tanto como la rubia podía verse reflejada en esos hermosos ojos chocolate que transmitían un amor intenso.
- Pase lo que pase Jane, nada va a cambiar lo que siento por ti, porque eres mi única - le respondió Maura y volvió a besarla - Soy tuya, solo tuya...
- Y yo también soy tuya bebé, hasta el tiempo que tú quieras que lo sea - le había dicho Jane a la rubia para volver a besarla otra vez hasta que fueron interrumpidas por Korsak y Frost que habían entrado de pronto a la sala de interrogatorios seguido de un Roger Green bastante optimista.
Ninguno de los tres hombres había notado que habían interrumpido una conversación íntima y las mujeres no dijeron nada al respecto. Simplemente se quedaron mirando a los hombres que le devolvían la mirada con un dejo de inquietud y al mismo tiempo, también esperanza.
- Es hora - fue lo único que había dicho Korsak cuando se dirigió a las chicas. El hombre que estaba tan inquieto como Frost luego de volver del tribunal de justicia, decidió quedarse callado con la información que supo de quién iba a ser el fiscal en su caso. Warden Price, el antiguo jefe de prisiones volvía a su cargo de Fiscal de Distrito y ahora iba a actuar en contra de las chicas en el caso O' Rourke. El camino a los tribunales de justicia había ido en silencio pero la tensión podía cortarse con tijeras. Cuando llegaron la sala Jane y Maura se dieron de bruces con la sonrisa petulante de Warden Price. Ambas supieron de inmediato que el caso se complicaba y que quizás nada saldría como pensaban. Además estaba el hecho de que la familia de Jane estaba en la sala. Los tres Rizzoli miraban a las chicas con tristeza. Habían querido hablar con las chicas de lo sucedido pero Roger había recomendado mantener la distancia hasta que llegaran a este punto. Jane miró a su familia y les dio una sonrisa triste al igual que Maura.
Todos se levantaron cuando la Jueza Matilda Stevens de origen afroamericano entró a la sala. Se sentaron nuevamente cuando se les había ordenado y el juicio empezó.
Empezó con Warden Price enlodando los antecedentes de ambas chicas, destacando todos los errores de juicio en su trabajo, o sacando a la luz viejos problemas entre ellas. También salió a la luz la sangre de la Mafia Irlandesa de Maura, y el caso de asesinato del Brian Adams del que Maura había sido acusada.
Luego el Fiscal habló de las pruebas del caso en cuestión dejando a Maura como asesina a sangre fría y a Jane como cómplice y encubridora.
El turno de Roger llegó y echó por tierra toda la diatriba de Price. Anuló la oratoria del Fiscal sacando a la luz la vida delictual del fallecido y de todos los muertos que tenía en su haber. El joven había conseguido hacer ver a Maura y a Jane como unas víctimas que habían actuado en legítima defensa.
Y todo estaba en orden hasta que Price alegó sobre el arma homicida.
- Si según los antecedentes recabados hasta ahora podemos determinar que el arma homicida no ha sido encontrada, ¿Cómo podemos saber que estamos ante un caso de legítima defensa y no ante un caso de asesinato premeditado? - Price sonrió fugazmente luego de decir aquello y luego se acercó hasta el estrado donde la jueza escuchaba pacientemente los alegatos. De pronto, un oficial de policía aparece con un arma envuelta en una bolsa de pruebas y se la entrega a la jueza. El arma había sido incautada en la cabaña de Maura y la había periciado. El informe de la pericia le había sido dado a la Jueza, quién la leyó luego de ser leída anteriormente por el doctor Pike a quien también habían interrogado.
Toda la evidencia había sido presentada. El jurado ahora estaba deliberando de acuerdo a los alegatos finales del Fiscal y el abogado. Justo cuando el presidente del Jurado iba a tomar la palabra, un hombre aparece sigilosamente en la sala sin interrumpir la causa. El presidente del Jurado había conseguido pasarle el documento final del caso a la Jueza, y ésta dictó sentencia:
- Luego de ser informada sobre este caso, haber visto la evidencia y escuchado a cada una de las partes, mi sentencia es la siguiente:
En el caso de Maura Isles, declaro a la acusada inocente de los cargos de asesinato en primer grado y acojo la evidencia de legítima defensa por la muerte del ciudadano bostoniano Brian O' Rourke. -
Una exclamación de euforia siguió a esta sentencia y Maura le dio a Jane una sonrisa esperanzada que murió en sus labios de inmediato. Ella sabía lo que venía.
- En el caso de Jane Rizzoli, declaro a la acusada culpable de asesinato en primer grado, luego de leer el informe pericial de balística donde luego de un examen al arma homicida, se determinó la presencia de sus huellas dactilares. En base a esto, será sentenciada a diez años en la prisión de máxima seguridad de Walpole, en el sector penitenciario femenino. Podrá optar por apelación por buen comportamiento pasado un año de condena, con derecho a fianza pasados cuatro años. Si ya el jurado tomó nota de la sentencia, dejo este caso como cerrado.
Jane sabía a lo que se enfrentaba y estaba preparada para eso, de lo que no estaba preparada fue del estrés que le vino luego de la sentencia, al mareo y a que todo delante de sus ojos de pronto se volvió negro.
