KHR no es mío, solo tomo prestados a sus sexys personajes.


Capítulo 11: ¿Am… trato?

Mal humor… si claramente se podía notar en el ambiente de ese consultorio provocando que el doctor temblara notoriamente mientras meditaba que palabras que diría para comenzar la consulta. De por si se habia sorprendido que la señora Elena comunicara desde temprano que adelantaría la cita de su hijo porque este se había sentido mal y ella deseaba que lo revisaran… algo que obviamente no se podía hacer pero debido a lo ocurrido con ellos siempre existiría esa excepción… lo que si le tomo por sorpresa al medico es que a los minutos de que el rubio platinado entrara solo apareciera un rubio para sentarse a su lado, alguien a quien nunca antes habia visto e igual de repente notaba el ambiente pesado.

- Buenos días – decidió hablar para romper el silencio incomodo – am… veo que hoy no nos acompañó la señora Elena…

- Eso es obvio herbívoro.

- … - definitivamente el doncel daba miedo y sin que la rubia estuviera cerca dudaba de su integridad física.

- S… si… ejem… bueno, pero veo que aun así alguien lo acompaña.

- Deja de perder el tiempo y empieza de una vez – le ordeno Alaude.

- … - Giotto no opinaba, solo se dedicaba a observar las actitudes del rubio platinado con un semblante serio, aunque internamente se estaba muriendo de risa al ver como ese sujeto temblaba con la sola presencia del doncel.

El medico opto por terminar la ¿charla? y le pidió a su paciente que pasara a la habitación continua y se acomodara.

- Tch… en serio ¿porque a mí?, ese doncel además de hostil no tiene nada de gracia – murmuro para sí de mal humor el medico pero justo cuando estaba por levantarse de su asiento para ir a la otra habitación un golpe seco lo paralizo provocando que su cara se pusiera azul, ya que cerca de su cabeza paso un bisturí provocándole un ligero corte en su mejilla y oreja, por lo que miro al frente notando que el rubio que acompañaba a Alaude le miraba con el ceño fruncido y entre sus dedos habia otro bisturí… en eso noto que eran los suyos al mismo tiempo que se preguntaba ¿cuándo se habia movido para tomarlos?

- Le sugiero que omita esos comentarios y solo haga su trabajo o a la siguiente usted será quien necesite de otro médico – le amenazo antes de colocarse de pie e ir a ver que hacia Alaude.

Definitivamente pediría su cambio… esos eran sus pensamientos mientras se limpiaba la sangre de su mejilla izquierda y oreja a toda prisa… eso claramente fue una amenaza, por lo que rápidamente se coloco de pie y salió corriendo del consultorio. Acciones que fueron observadas por 3 pares de ojos divertidos.

- Eso fue muy fácil – opino Luce.

- Yo digo que ese idiota dijo algo inapropiado – indico Yuni sonriendo de lado ya que notaba la herida que tenía ese médico – bueno creo que ya sabes lo que debes hacer – le indico a la persona que estaba detrás de ellos, quien solo se limito a sonreír de lado antes de caminar el consultorio, ingresar y cerrar la puerta detrás suyo.

- Ese herbívoro ya se está tardando – opino fastidiado Alaude, quien estaba sentado sobre esa camilla.

- Si – opino divertido Giotto, ya que deducía porque se estaba tardando.

- ¿Qué le hiciste herbívoro? – pregunto Alaude, ya que habia notado algo extraño a Giotto, porque al llegar a su lado tenia una curiosa actitud de carnívoro.

- ¿Yo? – pregunto señalándose a sí mismo – nada – dijo sonriendo.

- … - Alaude solo se limitó a levantar una ceja, obviamente ese herbívoro esta mintiendo por lo que saco sus esposas de entre sus ropas notando que este se ponía algo nervioso.

- Ash… bueno tú ganas… tal vez… am… tal vez le hice algo porque no me gusto un comentario que hizo.

- ¿Qué?

- Pues…

- Disculpen la tardanza – en eso una nueva voz les interrumpió notando que entrando a la habitación estaba un hombre de tez clara, de cabello color verde algo alborotado, ojos color verde los cuales estaban detrás de unas gafas redondas de armazón negro, usaba una camisa color verde de manda larga, corbata negra, pantalón de satín oscuro, zapatos negros y encima llevaba una bata blanca de manga larga.

- ¿Quién eres herbívoro?

- … - Giotto estaba paralizado mientras en su mente empezaban a sonar las alarmas de peligro al mismo tiempo que se preguntaba ¿qué estaba haciendo él ahí?

- Permítame presentarte, debido a que acaba de renunciar mi compañero – explico mientras se acomodaba sus lentes – a partir de ahora yo seré quien lleve el control de su embarazo me llamo Verde, mucho gusto.

- Hmm…

- … - Giotto seguía mirando asustado a Verde… él no era médico, era el científico loco que siempre lo atormentaba desde que era un niño ya que lo usaba de conejillo de indias.

-Por favor recuéstese mientras enciendo la máquina – indico con calma el peliverde mientras miraba de reojo al rubio que parecía seguir en estado de shock – ¿y usted es? – pregunto divertido.

- Ah yo…

- Es solo un herbívoro, ahora deje de perder el tiempo – indico enojado Alaude, ya se habia fastidiado de estar en ese lugar.

- Claro – opino con un tono de diversión en su voz Verde. Encendieron la maquina y con cuidado le coloco un poco de gel en el vientre del rubio platinado notando la mirada de odio y celos que Giotto le dedicaba en esos momentos provocando que sonriera de lado, en verdad que ese niño seguía siendo tan obvio. Tras colocar el gel, coloco el lector y empezo la revisión notado que ambos rubios miraban atentamente la pantalla – bueno aquí se puede ver uno de los pequeños – indico señalando con su dedo índice la pantalla donde se podía apreciar un pequeño cuerpo – y aquí a su lado esta su hermano.

- Hmm… - indico Alaude mientras sonreía de lado al poder verlos otra vez.

Giotto solo miraba todo asombrado mientras se colocaba de pie a un lado de Alaude y seguía observando la pantalla mientras un sentimiento de felicidad le invadía al ver la pantalla y un pensamiento de querer estar con ellos se fortalecía.

Verde les coloco el audio para que ambos escucharan el latido de corazón de los gemelos, mientras seguía revisando el desarrollo de estos e igual si no presentaban alguna complicación; cuando noto que todo estaba en orden apago el monitor y le paso un paño al doncel para que se limpiara el gel.

- Su desarrollo, peso y tamaño están bien, no ahí nada de que alarmarse, pero si es posible le recomendaría que no haga mucho esfuerzo – indico con seriedad una vez que regresaron al consultorio.

- Usted no me ordena – indico enojado Alaude.

- En este caso si – dijo seriamente Verde – se deben tomar algunas medidas preventivas mas por el hecho de que es primerizo y de un embarazo múltiple – dejo escapar un suspiro – entiendo que no le gusta esta idea, pero creo que esta consiente que esos cambios no los puede controlar porque simplemente se dan.

- …

- Alaude, creo que el medico tiene razón – opino con calma Giotto, ya que igual notaba que esas palabras le enojaban al rubio platinado.

- Hmm…

- Bueno de mi parte – hablo Verde terminando de escribir algo en la receta medica y se la entregaba al rubio – eso sería todo, la receta no varia con la anterior e igual esta vez incluiremos un poco de yodo y calcio a las medicinas que ya tomaba – indico – y con esto seria todo hasta el próximo mes.

- Hmm… entonces ¿usted se quedará a cargo de mis consultas a partir de ahora? – pregunto Alaude mirando a los ojos al peli verde.

- Así es.

- … - Giotto empezo a sentirse inquieto, algo no andaba bien con esa conversación.

- Solo le diré que si por mi estado Vongola cree que me puede amenazar o usar para acabar con el carnívoro están equivocados – indico con calma – no es así Verde Di Arcobaleno.

Giotto se asustó ante esa declaración y miro sorprendido a Alaude.

- Je, definitivamente eres su hijo – hablo con calma Verde – pero, aunque te cueste creerlo mi presencia es por otra razón, Alaude Hibari.

- ¿Hibari? – repitió asustado Giotto, ya que ese apellido le traía muchos recuerdos peligrosos.

- Así que tú también eres de la mafia, ¿o me equivoco herbívoro? – dijo con calma mirando de reojo a Giotto.

- ¿Por qué dices eso? – pregunto nervioso y asustado el rubio.

- Eres fácil de leer e igual no reaccionaste como los demás herbívoros lo hace cuando se menciona a la mafia.

- … - Giotto se quede mudo, solito se habia delatado – yo…

- Sabes si papá te viera en estos momentos te habrías ganado uno de sus espartanos entrenamientos por ser tan dame – indico divertida Yuni, quien salió de su escondite detrás de la cortina de la ventana.

Alaude se noto rodeado, ya que notaba otra presencia además de la de esa herbívora; al menos se alegraba de que la omnívora no le hubiera acompañado ya que así solo debía preocuparse de si mismo.

- Bueno creo que debemos hacer las presentaciones adecuadas no creen – opino otra voz, notando que otra mujer peliverde aparecía, solo que estaba entraba por la puerta, la cual cerraba detrás suyo y le colocaba el seguro.

- Supongo que debo preocuparme por estar rodeado – pregunto Alaude con un ligero toque de diversión en su voz, mientras metía su mano entre su bolsillo y sujetaba sus esposas.

- No guapo, en este caso no… ya que no acostumbramos a dañar a nuestra familia.

- ¿A qué se refieren? – pregunto Giotto confundido.

- Primero permítenos presentarnos – indico la mujer de la habitación – yo soy Luce Di Vongola, esposa de Reborn Di Vongola, hermano menor del Noveno – hablo señalándose a sí misma – ella es mi hija Yuni Di Vongola y él mi hermano Verde Di Arcobaleno – hablo señalando a los nombrados.

- ¿Porque me dices todo esto?, sabes que puedo usarlo en su contra al conocer sus identidades – pregunto extrañado Alaude, algo no estaba bien ya que todos los principales de esa familia buscaban estar en el anonimato por lo que no tenía lógica sus acciones e igual que precisamente se lo revelaran a él, cuando su padre logro meter preso por un periodo a Ricardo Di Vongola, quien en ese entonces era el líder de esa familia.

- Porque entre la familia no existe secretos y es natural que esa información deba ser de tu conocimiento – indico notando que el contrario solo fruncía el ceño – cierto, eres hijo de nuestro enemigo jurado, pero en estos instantes ya eres parte de nuestra familia.

- ¿A qué te refieres? – pregunto Giotto, ya que no entendía que estaba pasando o porque su tía revelaba toda esa información.

- Jeje verán por extraño que parezca ahora los Vongola y los Hibari tienen algo en común – indico haciendo una pausa antes de señalar al rubio platinado.

- Alaude no tiene nada que ver con Vongola – indico enojado Giotto.

- Te equivocas, los bebes que crecen en su interior son los primogénitos del Décimo Vongola – dijo divertida Luce.

Tras dicha declaración un silencio incomodo se produjo en el consultorio… era tal que hasta se podía escuchar el caminar de las manecillas del reloj de pared que habia en el lugar, así como se podía ver la impresión en el rostro de los involucrados.

- ¿Qué pruebas tienes de ello, herbívora? – indico molesto Alaude, quien fue el primero en reaccionar al mismo tiempo que sacaba sus esposas de entre sus ropas y se colocaba de pie.

- La muestra que te administraron por error, originalmente se debía poner en una mujer que habia recibido dinero de la esposa del Decimo ya que ella es estéril, pero conoce la importancia de que el líder tenga un heredero varón – hablo con seriedad Verde, captando la atención de todos los presentes.

- Y antes que preguntes – hablo rápidamente Yuni – ya hicimos las pruebas pertinentes para confirmar nuestras palabras – indico dejando sobre el escritorio una carpeta – y creo que es lógico que no mentiríamos tomando en cuenta el historial de nuestras familias.

- … - Alaude solo le miraba con el ceño fruncido, para luego tomar la carpeta y leerla.

Giotto por su parte seguía en estado de shock… acaso nuevamente estaba en un sueño, si… eso debía ser ya que no tenía lógica lo que ocurría… primero se entero de que Alaude era el hijo de una de las pocas personas civiles que representaban un peligro para Vongola, en eso recordó la vez que Yuni le llamo traidor por lo que ahora entendía la razón para actuar de esa manera, pero lo otro le parecía irreal: ¿los bebes de Alaude eran suyos…? no, eso no tenia lógica, Yuni le dijo que ese plan de Kyoko habia fallado.

- Pero… - murmuro Giotto captado la atención de todos – Yuni tú me dijiste que…

- Se lo que te dije, porque eso era lo sabía en ese momento – indico con calma – después te dije que debía investigar unas cuantas cosas ya que me asuste al verte en compañía de él – indico mirando de reojo a Alaude, quien solo les escuchaba atentamente – su historial fue fácil de buscar y obviamente me tomo por sorpresa que rechazara un alto puesto de comandante en la policía por uno mediocre como acomodador de expedientes, pero luego recordé su estado y al investigar descubrí y al relacionar, interrogar y verificar descubrí que esa muestra era la que esa idiota iba a usar.

- Tal vez su palabra sea cierta – indico con calma Alaude – pero que les hace pensar que yo voy a aceptar tal verdad, me niego a ser de la mafia.

- No creo que tengas opción – dijo con calma Verde.

- Ellos son míos y yo decido que hacer con ellos.

- En eso te equivocas cariño – dijo con calma Luce – quieras o no, esos bebes son Vongolas legítimos.

- Entonces ¿esperaran a que nazcan y me los quitaran? – pregunto de forma retadora Alaude.

- Jeje no creo que esa idea le guste a mi primo.

- Entonces ese sujeto ya lo sabe también.

- De hecho, mi sobrino se acaba de enterar al igual que tu – respondió divertida mientras miraba de reojo a Giotto.

Alaude entendió la indirecta, por lo que miro a ver al rubio que seguía silencioso y le miro con odio.

- A… Alaude yo no… - indico rápidamente Giotto, pero ni el mismo tenia en orden sus pensamientos.

Pero el rubio platinado no le contesto y simplemente salió del consultorio, eso asusto al rubio por lo que se coloco de pie para intentar seguirle y detenerle, pero cuando lo tomo de la mano este se giro y en un rápido movimiento le acertó un fuerte golpe en su mejilla con sus esposas.

- No vuelvas a tocarme herbívoro e igual ni te atrevas a acercarte a mi – dijo con odio y tras eso se fue dejando atrás al rubio, que solo atino a colocar su mano sobre su mejilla afectada y le miraba a ver con tristeza.

- Giotto… - le llamo Yuni, quien lo habia seguido asustándose al ver que este habia recibido un fuerte golpe.

- … - el rubio no le contesto, seguía con la mirada perdida.

En ese instante Luce y Verde llegaron hasta donde estaban, preocupándose por Giotto. El mayor le ayudo a colocarse de pie y lo ayudo a caminar ya que este se nota perdido en sus pensamientos, donde le guiaron hasta el hotel donde estaba y lo llevaron para recostarse.

- Nunca lo habia visto así – indico preocupada Yuni.

- Es normal, toda esa información de golpe es difícil de asimilar y creo que lo mismo debe estar pasando el otro – hablo con calma Luce mientras se servía un poco de café.

- No crees que fue muy peligroso decir todo de golpe – hablo Verde mientras le daba un sorbo a su taza de café.

- Puede ser, pero al mismo tiempo es la prueba de fuego – contesto la mayor.

- ¿Qué quieres decir con eso mamá?

- De que las futuras acciones de Alaude definirán su futuro – indico Verde.

- … - Yuni no opino nada

- Si ese chico habla y dice toda esa información a su familia simplemente esperaremos el momento adecuado para tomar a los bebes y matarle e igual si en este punto piensa abortarlos será detenido y secuestrado hasta que los pequeños nazcan para luego deshacernos de él – explico con calma Verde.

Hasta ese punto de la platica Giotto se habia mantenido recostado en su cama sin decir nada o moverse, pero las palabras de Verde le hicieron reaccionar… él sabia lo estricto que era su mundo, pero tampoco permitiría que le hicieran algo malo a los hijos… no a sus hijos y a Alaude. Se coloco de pie y de forma sigilosa salió de la habitación para después correr hasta la casa del rubio platinado.

Al llegar a la puerta hizo una pausa para poder regular su respiración, dejar escapar un suspiro y tocar la puerta; fueron los segundos de espera mas tortuosos de su vida… pero entonces escucho algo que lo dejo helado.

- Si eso me dijo… ¡ah maldición!, ¿cómo se atreve…? ash pero espera que lo vea la próxima vez – fue el grito de Elena, ante eso su mente se lleno de pensamientos negativos y su respiración se hizo errática.

En eso la puerta fue abierta por una de las sirvientas de la casa, quien le invito a pasar a la casa de forma educada ya que esa chica le conocía por lo que Giotto se aventuro a preguntar por Alaude donde le dijeron que este se encontraba en su habitación y que podía pasar ya a verle ya que la señora estaba ocupada.

Al llegar a la habitación toco la puerta, donde casi enseguida recibió un pase como respuesta. Al entrar noto que Alaude estaba sentado leyendo un libro, pero en eso este detuvo su lectura y le miro a ver, dejando notar por un segundo su sorpresa para luego ser remplazada por enejo.

- ¿Qué haces aquí herbívoro?

- … - Giotto se sintió triste al notar la nueva actitud de Alaude hacia él.

- Largo.

- Debemos hablar – le indico de forma seria.

- … - Alaude miro de forma analítica al rubio antes de dejar escapar un suspiro - cierra la puerta – indico mientras su vista regresaba a su libro.

Giotto cerró la puerta detrás suyo para luego caminar y sentarse en la orilla de la cama para quedar enfrente de Alaude, donde todos sus movimientos fueron observados detenidamente por el contrario.

- Bueno… yo… - Giotto no sabía exactamente como empezar a hablar.

- Deja de balbucear y habla bien – le indico mientras dejaba el libro asentado a un lado de su escritorio y le miraba a los ojos.

- Alaude, yo no… - estaba nervioso, pero busco controlarse para poder hablar – te juro que yo no sabía.

- … - Alaude solo alzo una ceja ante ese comentario.

- También me tomo por sorpresa – ante eso hizo una pausa y desvió la mirada para ver el cielo por la ventana – una muy grande y linda sorpresa – dijo mientras en sus labios se dibujaba una sonrisa tímida.

- Eso es obvio herbívoro.

- ¿Eh…? – Giotto dejo de ver el cielo y miro a ver a su acompañante.

- Te lo dije hace rato, eres fácil de leer – indico con calma Alaude, notando que su comentario hacia sonrojar al rubio – ahora tengo curiosidad por saber que clase de entrenamiento espartano te da tu tío – dijo divertido mientras sonreía de lado.

- Uno muy horrible que se siente como si estuvieras en el mismo infierno – contesto de forma rápida Giotto, pero en eso noto que se desviaba del tema – am… bueno, entonces ¿si me crees?

- Hmm…

- Espera, entonces ¿porque me pegaste hace rato? – pregunto algo enojado.

- Por herbívoro.

- Eso no es justo – se quejo Giotto, pero en eso noto que no habia cambiado nada en ellos por lo que sonrio con nostalgia – sabes es bueno que tengamos esta ultima conversación.

- ¿A qué te refieres? – pregunto confundido Alaude.

- Bueno es que tú… - empezo a decir Giotto, pero en eso la puerta se abrió revelando a una enojada Elena.

- ¡Juro que si lo veo lo ahorco! – grito antes de colgar el teléfono y enfocar su mirada hacia los rubios – oh, ya regresaron chicos – hablo regresando a su carácter habitual – y como les fue – pregunto calmada sentándose al lado de Giotto.

- Ellos están bien, me cambiaron de medico e igual necesito otros medicamentos – contesto Alaude.

- Oh en serio esas son excelentes noticias e igual que bueno que te lo cambiaron ese sujeto me caía mal – contesto alegre Elena – luego me das la receta para que mande a comprar tus medicinas – indico y en eso miro a ver al chico a su lado – Giotto gracias por acompañarlo e igual gracias por el rico pastel, estaba delicioso.

- ¿Pastel? – pregunto desorientado el nombrado.

- Si herbívoro, el que compraste en que regresamos.

- ¿Ah…? ah si ese, jeje de nada – indico nervioso.

- Si le adivinaste a mi antojo – dijo con calma la rubia – pero se me amargo tras esa llamada que recibí – indico con tristeza – ash, es que me enoja que esa vieja ya empiece con sus cosas y todos le den la razón.

- ¿Vieja? – pregunto Giotto.

- La rival de la omnívora en el club – respondió aburrido Alaude, quien ya se imaginaba la dirección de esa platica.

- Si… ash es que esa idiota se cree la mejor que por ser la esposa de alguien rico, en serio me enferma esa gente e hizo que el gerente del lugar cerrara el club para su evento de disque caridad y…

- Omnívora…

- Jeje cierto, no los atormento con mis quejas les dejo platicar a gusto – indico con calma mientras se levantaba – cualquier cosa estaré en el estudio preparando mi venganza – hablo al mismo tiempo que cerraba su puño y lo alzaba e igual sus ojos brillaban con sadismo; provocando que Giotto se asustara y Alaude dejara escapar un suspiro.

- Entonces eso fue lo que escuche – hablo bajo Giotto, pero noto que sus palabras fueron escuchadas – es que al llegar la escuche hablar y yo pensé… am… pues…

- ¿Qué le dije todo lo que esos herbívoros me dijeron?

- Si…

- No tengo interés alguno en decir esa información.

- Ah… en serio – pregunto sorprendido – y ¿por qué?

- Le quitaron lo divertido a recolectar información e igual si dijera algo así la omnívora sería la más afectada ya que estaría triste porque le agradas y con esa información el carnívoro otra vez seria distante con nosotros.

- Entiendo, entonces eso significa que…

- No pienses cosas extrañas herbívoro – indico – primero déjame pensarlo.

- Si comprendo – indico colocándose de pie para pararse frente a el – pero igual quiero que tengas presente que por Tsunayoshi, Kyoya y por ti daría mi vida, por que ustedes se volvieron importantes para mi antes de saber que ellos son mis hijos – dijo con seguridad.

- Hmm…

Por otra parte…

- Kyaaa… hehe eso fue tan romántico – opino de forma risueña Yuni.

- Debo de admitir que todos los Vongolas son unos coquetos – dijo divertida Luce.

- Mujeres… - opino aburrido Verde.

- Ash… no empieces o te debo recordar como te pones cuando ves a tu lindo Skull – dijo de forma burlona Luce notando que su hermano le miraba con el ceño fruncido.

- Oh mami, eres la mejor no se me habia ocurrido colocarle un micrófono a Giotto.

- Era lógico que el iria tras el y necesitaban hablar a solas, pero tampoco deseaba perderme esa platica – contesto la mayor.

- Jeje cierto, bueno ahora solo queda que Aria cumpla su parte y tendremos nuestra primera victoria – dijo alegre Yuni.

- Descuida, se que tu hermana cumplirá su parte – afirmo Luce mientras le daba un ultimo sorbo a su taza de café.