No estaba muerta, andaba de parranda. No yo, mi musa y la inspiración.
Extraño
—Entonces, ¿vas a responder la pregunta o no?
Haciendo uso de la poca paciencia que le quedaba a esas alturas del día, y de esa improvisada y nada agradable "entrevista", Félix articuló media sonrisa, esa que denotaba profesionalismo y al mismo tiempo un gran deseo de huir lo más rápido posible. ¿Estaría delatándose al decir que no recordaba la pregunta? ¿Sería cómo decir "mira, no recuerdo tu pregunta, así que pasemos a la siguiente, y no, no es porque me incomode responder, si es que te lo preguntabas"? Ni siquiera había que pensarlo, era obvio y punto, pero las opciones eran pocas y realmente, realmente no quería contestar a esa pregunta en particular. Por otro lado, Alya parecía estar disfrutando el hecho de convertirlo a él en un desastre, por mucho que el tiempo pasara y ella no obtuviera la respuesta que estaba esperando. Félix se aclaró la garganta, ya completamente controlado de los nervios, ¿cómo es que se había metido en ese lío? ¿Dónde había quedado su política de no responder preguntas, mucho menos si eran tan personales como aquella?
—¿Podrías…repetir la pregunta?
Bien, lo dijo, se dejó al descubierto con una simple frase que sonaba mejor en su cabeza que en sus labios.
—Ya sabes cuál es la pregunta, ¿quieres que la diga en voz alta? ¿Qué la grite…?— Y, a medida que iba hablando, Alya fue subiendo su tono de voz. Vergonzoso, para ella, para él.
—Tu no quieres hacer eso, ¿cierto?
—No sabes lo que quiero, responde Agreste, el tiempo se acaba.
Ella era demasiado buena, en ese momento estaba prácticamente gritando, así que todos querían enterarse de lo que ocurría allí.
—¡Está bien, está bien! Solo baja la voz…— en un gesto un poco dramático, Félix llenó de aire sus pulmones—. Entonces, Bridgette es…
.
No muchas cosas suelen sorprender a Félix Agreste, pero el que cierto día se descubriera deteniéndose para observar a una chica bajo la lluvia lo asombró más de lo que debería. Cientos de veces se preguntó el por qué, ¿por qué se detuvo a mirar a una chica que se empapaba bajo la lluvia cuando nadie más parecía notar su presencia? ¿Por qué existió el instante en que reparó que la chica no estaba sola y que el paraguas que debía protegerla de la cruel lluvia no estaba dirigido a ella, sino que a un pequeño gato callejero? ¿Por qué quería quedarse allí más que nada en el mundo solamente a observar?
Extraño.
Pensó en esa palabra una y otra vez, todo lo que hacía esa chica bajo la lluvia era extraño, porque se alejaba de toda la normalidad a la que estaba acostumbrado: velar por un pequeño gatito desamparado, aceptar la lluvia sobre sí misma sin importarle las consecuencias, sonreír como si esa acción fuera la cosa más maravillosa del mundo, todo eso era extraño. Y fue aún más extraño, cuando hubo un segundo en que sus miradas se encontraron.
.
Continuará.
.
.
.
Nota: Mátenme por favor, fui la persona más irresponsable del mundo, pero sdhfsdjf ya, no tengo excusas, bueno sí, pero siempre son las mismas, so(?) Un millón de disculpas, además, con este capítulo, que es una primera parte, vengo a anunciar que el final de este fic será en el próximo capítulo. Ya entendí que necesito el tiempo que no tengo, pero no desapareceré, creo D:(?) Y eso, nos leemos en el próximo capítulo, que ya está en producción /o/
Bye, bye~ Pipesper.
