Capítulo 11: ¡Ouch!

Una vez que Jack desapareció de la cubierta, Will se giró para mirarme con cierta preocupación en su cara. Parecía que sus pensamientos se encontraban en el más allá, en un lugar lejano, mientras me observaba sin mirarme en realidad y yo... pues, yo no podía hacer más que intentar no vomitar.

Seguimos el contacto visual durante unos instantes hasta que ambos encontramos algo familiar en los ojos del oponente y apartamos nuestras miradas.

-¡Valerie!- me llamó Will como si recién hubiera subido de la bodega y no hubiera ocurrido ningun hecho previo.- Vine para decirte que me ayudaras con las cartas, pero veo que en este estado no vas a poder, asi que mejor te llevo...o te ayudo... necesitas dormir.

Yo asentí sin entender realmente lo que me decía porque en ese momento unos tres Williams me hablaban, no solo uno. Me quize levantar de un rápido movimiento pero todo a mi lado se tambaleó como si el barco hubiera pasado por una gran ola.

Sin una palabra o mirada a Turner, bajé las escaleras hacia las recámaras a gran velocidad, lo que aportó serio aire a mi sistema permientiendo aclarar algunas cosas en mi mente. Solo algunas.

Will me seguía detrás, preparado por si daba un gran tumbo y me caía, pero con cierto temor a tocarme.

Cuando llegué al subsuelo del barco, me encontré con varios piratas cantando a capella e ingeriendo grandes cantidades de alcohol. Tambaleándome, me dirijí hacia Jack y le susurré en el oido.

-Ni una palabraa...-mi voz sonada débil al igual que mi movimiento pero el aire me había sentado bastante bien, aportando un golpe frio y a mi caliente y amodorrada cabeza. Aunque todavía no era capaz de percibir la magnitud de las cosas.

-Te seguiré el juego preciosura- me murmuró Jack a mi oido giñándome un ojo, y luego, gritando anunció- ¡¡Hey oigan camaradas, una auténtica Sparrow!! Jajaja.

Todos los precentes rieron mientras yo seguía apoyada a Jack porque dudaba de mi entereza.

Elizabeth me miró de abajo hacia arriba con cara de repugnancia y parecía que iba a añadir un comenario maligno, pero el que habló fue Barbossa al notar la precencia de William

-¿Por que tardaste tanto?

-Fui a buscar a Valerie como usted me ordenó porque según recuerdo tenia una gran prisa en encontrar el rumbo- le respondió él

-Un simple chequeo de la borracha Sparrow no te puede llevar más de dos minutos, sin embargo pasaron como media hora- le refutó Elizabeth.

¡Mentira!- pensé para mi fuero interno. Pero a Will no le importó y le contestó dirijiendo sus palabras hacia ella en forma seria.

-Subí a buscar a Valerie, pero me tomó un tiempo encontrarla ya que se encontraba en un rincón, cuando la encontré intenté despertarla pero parece que tiene sueño pesado ya que notarás su condición y si no me crees o quieres discutir por algo sin razón, preguntale a Jack que nos vió.

Will ojeó a Jack al terminar su frase y yo reaccioné a tiempo para darle un codazo en las costillas.

-¡Ah sí si, sueño pesado, el joven Turner tuvo una tarea árdua despertando a mi querida hermana- dijo Jack con una sonrisa complice que tuve ganas de borrar con una patada, pero mi suministro de energía no me lo permitió.

Yo ya no podía más, necesitaba acostarme, relajar mis músculos y dejarme ir, asi que me separé de mi hermano y empezé a caminar por los pasillos del barco hasta encontrar un lugar reconfortante donde descarzar mi agotado cuerpo y desconectar mi abrumada mente.

Los reanudados cantos de los piratas, los gritos de Barbossa para poner orden, y la precencia de todos mis camaradas quedó atrás mientras los único que podía ver adelante mio era mi incómoda hamaca y fue lo único que vi y sentí durante varias horas.

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La resaca siempre es lo peor. Un dolor de cabeza gigante, cómo si tuvieras la mente inchada y no cupierta en tu cráneo. Un mareo prufundo y una sensación de confusión permanente, por lo menos durante los primeros minutos que uno se despierta. Los piratas deberíamos estar acostumbrados a la resaca, pero yo, aunque intentara e intentara y aunque tuviera mucha experiencia en el asunto, siempre me molestaban. Todos los piratas con los que había convividó durante mi existencia podían emboracharse todas las malditas noches y no les importaba, ya la resaca, para ellos, era una parte normal de la mañana, pero yo no podía acostumbrarme. Y mirá que lo había intentado.

Cuando me desperté esa mañana, lo primero que noté fue mi agarrotado cuerpo a causa de la incomodísima hamaca. Luego un dolor penetrante en la cabeza, seguido por un mareo general, y todavía no me había ni movido. Cuando me incorporé, prevalecieron unas nauseas que luché por eliminar, y luego la confución, eso que siempre sentis: el cómo llegaste a dónde estabas, el qué había pasado. Millones de preguntas se te acumulan en la cabeza y no sos capaz de responderlas porque pareciera que tu memoria y razonamiento se han ido de vacaciones.

Lo primero que quize comprender era donde estaba. Podría parecer una idiotez, pero luego de una noche de alcohol y descontrol podes despertar en cualquier lado, un día amanecí en en el medio de un puerto... pero esa es otra historia. Igualmente eso fue fácil, reconocí enseguida la recamara y, obviamente, la sensación de mi querida hamaca. Luego intenté reconstruir los hechos del día anterior, cosa que se me hizo complicada.

Recordaba ciertas partes, pero no podía armarlas y contruirlas juntas. Era como si tuviera un gigante y complicado rompecabezas, donde sólo podía encontrar algunas de las piezas, por lo que, primero, tenía que buscarlas todas y luego ponerlas en orden.

Sentada e inmóvil, pensé durante un buen rato, con la vista en perdida. Jack, sí eso fue facil, había recuperado a mi hermano, las tierras de David Jones, la magia que profesaban, la tración de Elizabeth, el odio que me había generado, el Perla, mi hermano de vuelta, un gran odio hacia Elizabeth nuevamente, Will...

¡Ouch!

Ahí estaba el dilema. Intenté extraer hasta el mas mínimo recuerdo de mi mente a fin de poder evaluar la profundidad de la situacion. Era mala, muy muy muy mala.

Cuando al fin tuve todas las piezas del rompecabezas y las puse en orden, no lo podía creer. La verdad y cada infimo recuerdo de la noche pasada me vino a la cabeza. ¿Cómo pude hacer...?

¡Ouch! ¡Ouch! ¡Recontra-Ouch!

¿Que había hecho? Hasta ese día no me había puesto en grandes problemas a causa del alcohol, bueno, miento, sí me había puesto en problemas, pero éste me parecía uno bien gigante, y no me equivocaba.

Mientras más recordaba, más me avergonzaba a mi misma, pero ahí fue cuando me asaltó una gran duda. Recordaba cada pequeño detalle de la noche anterior, cada palabra, cada imaguen, cada sensación... podría dercirse que muy perdida no había estado.

¿Lo había echo a próposito...?

Pero no pude seguir con las cavilaciones de mis enredados pensamientos porque la hermosa y divina voz de Barbossa se escuchó desde la cubieta:

-¡QUIERO LOS RUMBOS YA!¡TURNER Y SPARROW LOS QUIERO VER SUDANDO Y CON CADA MINIMA PARTE DE SU CUERPO PRESTANDO ATENCIÓN AL MALDITO MAPA! ¡SI NO TENGO LAS COORDENADAS EN MEDIA HORA LOS ECHO A LOS TIBURONES MALDITOS HOLGAZANES!

Se ve que otra persona tampoco había tenido una buena noche, parecía que los cantos de alegría hacia la vuelta de Jack no le habían caido muy bien.

Y justo lo que me faltaba era tener que ver a Turner ahora. Pero no había nada qué hacerle, necesitabamos las coordenadas para volver a casa, a menos que quisieramos pasar mas tiempo cerca de las tierras de David y podía apostar mis doblones a que nadie deseaba eso. Y los tiburones no eran mis amigos, además.

Asi que me levante y subi hacia la cubierta, donde me encontré con Will ya sentado en un rincón, concentrado en las cartas.

Me senté al lado de él y casi ni me miró, siguió con la vista fija en las intrincadas pistas.

¡Ajá! hacer cómo si nada hubiera pasado, ésa es la mejor opción.

Decidí seguir su juego porque tambien me convenía. Observamos durante un largo rato todas las partes de las confusas cartas.

-¿Y si movemos ésta parte?- le pregunté formal.

-Creo que sí, a ver...- su tono de voz también era formal y educado.

Ambos movimos un círculo de papel del centro del mapa hasta que se formaron unas palabras:

-"Si de los confines de mundo quereís espacar, de cabeza de debeís estar"- leyó Will

-Okey, eso sí que no tiene ni patas ni cabeza- anucié yo. Él asintió con la cabeza concordando.

Me repetí la frase varias veces en mi mente, pero no hacía ningun sentido para mi.

Jack se acercó a nosotros, mientras nos concentrabamos intentando encontrarle significado.

-¿Les ayudo? ¿O prefieren estar solos?- nos preguntó con una mueca torcida.

Yo lo fulminé con la mirada- Solo encontramos esta frase, pero no entendemos que diablos puede significar-

Jack dirijió su miraba a la frase que le indicaba, la observó durante un momento concentrado y, luego, las expresiones de su cara cambiaron cuando gritó:

-¡Ja! ¡¡Ya sé!!

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Historia Creada por ValerieSparrow y NatalieHalliwell

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Perdon por al tardanza