El primer amor de la secundaria

Capítulo 10: Una nueva promesa.


POV AUTORA

Las ramas desnudas de diferentes arboles se agitaban suavemente por culpa de la brisa invernal. La vegetación, teñida de blanco, rodeaba a dos adolescentes demasiados absortos en su charla.

—...Esa promesa la hice cuando tenía seis años.

Aquel ojidorado envolvía al otro de forma muy protectora, cruzando sus brazos a la altura del estomago y apresándolo, cuidadosamente, entre sus piernas.

—Todo comenzó cuando era un poco más chico—continuó el de menor estatura—, recuerdo que mi madre era muy cariñosa, protectora y siempre mantenía la calma, muy diferente a lo que es ahora. Mis padres se desmostaban amor constantemente—su tono de voz se hizo un poco más alegre—. De niño siempre que estábamos los tres juntos me daba la impresión de estar en un bello jardín de flores.

—¿Flores?—pronunció Karma haciendo hincapié en la extraña sensación de su novio—¿De qué clase?—aunque le parecía interesante saber de qué tipos se trataban.

—Hmmm... Creo que eran... ¿Girasoles?—se auto preguntó, tratando de hacer memoria y colocó su dedo índice con mirada pensativa—No lo recuerdo con tanto detalle—Karma largó una risita a lo que Nagisa se apresuró a agregar—, pero el punto es que eran amarillas.

—Está bien, tienes un fetiche con las flores amarillas—agregó antes de quedarse en silencio y darle paso al otro para que continuara.

Shiota tomó una bocada de aire, al parecer de aquí en mas las cosas no irán muy bien.

—Aunque... de un día para otro, las flores se empezaron a marchitar una tras otra... Las discusiones y peleas aparecieron pudriendo aquel jardín—su voz ya no sonaba alegre, más bien comenzaba a decaer—. La primera discusión un tanto seria que escuché entre mis padres fue a los cuatro años, ellos habían discutido por temas de dinero, mi madre le cuestionó que no era suficiente ahora que yo crecía y necesitaba juguetes, un cuarto, ropa y demás cosas. Él, en aquel tiempo, trabajaba en un supermercado y mi madre no trabajaba para poder cuidarme. Creo que al final mi padre pidió un poco de dinero al banco para salir de aquella crisis económica que teníamos.

Nuevamente hizo una pequeña pausa, a lo cual Akabane aprovechó para juguetear con los dedos del otro.

—Luego de esa discusión las cosas anduvieron tensas entre ellos. La segunda discusión fuerte que hubo fue cuando mi abuela de parte de mi padre falleció—por más que el tema de la pérdida de un familiar fuese algo delicado de hablar, Nagisa no demostró tristeza alguna.

—Lo siento—comentó.

El ojiceleste sonrió levemente, aunque su novio no pudo ver aquella expresión.

—Era un niño cuando ella murió así que no recuerdo demasiado su rostro—retomó la historia—. Mi padre no estaba emocionalmente bien y eso causó que se descuidara de mi madre y de mí. Él se deprimió bastante. Eso fue otro tema de discusión; mi madre le dijo irresponsable y cosas por el estilo, pero esta vez mi padre no se quedó callado y le dijo insensible...

—Supongo que es normal la discusión entre los padres.

—¿Tus padres también discutían?—quiso morderse la lengua al terminar de hablar y darse cuenta que lo que acaba de decir fue una estupidez. El padre de Karma había fallecido. Aunque Nagisa no sabia cuando o como.

—Digamos que si—comentó y Shiota no pudo saber si lo decía con una sonrisa o no, si esa era la verdad o una mentira.

Él más bajo se tragó sus dudas y decidió continuar con la historia. Ya se enteraría de lo que pasó realmente.

—Las cosas ya no eran como antes. Cuando tenía cinco años mi madre comenzó a cambiar—hizo una pequeña pausa, buscando las palabras correctas—ya no era tan cariñosa conmigo, cada vez hablaba menos con mi padre. Era como si dos personas estuvieran juntas pero al mismo tiempo está más alejada una de la otra. Ya no parecíamos una familia. Ella comenzó a obsesionarse con que usara vestidos y faldas, no me permitía cortarme el cabello—agachó levemente la mirada al suelo—. No me gustaba que ella hiciera eso, pero aun así yo asedia a vestir de aquella manera.

[Así que desde pequeño tenias esta apariencia]—se dijo a si mismo. Él sabia que aquella mujer obligaba a su Nagisa a tener el cabello de esa forma, que de vez en cuando tenia una actitud delicada, y muchos otros detalles que lo hacían más femenino de lo habitual—[Recuerdo que cuando nos conocimos le pregunté porque no se cortaba el cabello, me respondió con una mirada muy melancólica "No puedo hacerlo" En aquel momento no pregunté por detalles]

Maldijo al destino por no haberse conocido antes, quizás hubiese podido ayudarlo con su madre, apoyarlo y darle ánimos, y también se auto maldijo a sí mismo. Su novio sufría en silencio, todo aquel tiempo nunca mencionó queja alguna por su madre o por su familia. Él estaba conforme por más que interiormente estuviera en total desacuerdo.

—A los seis años ella... enloqueció—ladeó la cabeza—su locura porque llevara ropa de niña había empeorado. Mi padre se opuso ante ella, me defendió...—nuevamente su voz se fue apagando un poco más—Discutieron y discutieron, hasta que mi padre empezó a darse cuenta de que aquella mujer ya no era la de antes...—y con esas palabras daba comienzo a la incógnita promesa.

La mente pelirroja presente en aquel momento llegó a una gran conclusión, de la cual ya sospechaba desde que conocía a su novio; la madre de Nagisa realmente quería una niña. Realmente estaba enferma.

Karma se puso de pie al frente de su amado y lo abrazó de la manera más tierna y consoladora que podía. ¿Qué más podía hacer? El daño ya estaba hecho, ahora solo quedaba superarlo y prestarle toda la ayuda posible.

—Debe ser duro tener una madre así...

Karma era consciente de que a veces era demasiado romántico o bromista, y eso que llevaban un día de pareja, pero era inevitable brindar apoyo. No importa lo que fuese, mientras evites ver triste a la persona que amas es suficiente para demostrar cuanto la aprecias. Ahora que podía tocarlo, besarlo y abrazarlo podía brindarle por completo su apoyo y amor sin recibir un cargo de conciencia por problemas como la amistad.

Nagisa correspondió al abrazo, se sintió apenado al comentarle a alguien acerca de ese engorroso pasado, pero era su novio de quien se trataba; la persona con la cual podía contar, y este no dejaba de recordarselo.

Asintió con la cabeza afirmando aquel hecho, no tenía lágrimas en los ojos las había gastado con los años, pero una mirada decaída y triste se reflejó en su rostro.

—Mi padre tuvo suficiente de todo eso, empezaba el divorcio en aquel momento que mi madre le propinó una cachetada. Aquel golpe significó la ruptura de nuestro mundo, de mi familia. Luego de ello, lo único que recuerdo es la espalda de mi padre cruzando la puerta y cerrándose tras de él.

Todas las cosas buenas que se le habían ocurrido respecto al padre de su novio, se desvanecieron por completo.

[¿Cómo pudo dejarlo con aquella mujer? Estúpido hombre]—los comentarios mentales de Akabane eran de pura negatividad. Era dejar a un pequeño niño el cual no se podía defender por si solo contra un demonio maligno.

—Pero, por más que él me haya dejado con ella... No puedo odiarlo—como si hubiesen leído sus maldiciones internas hacia el pariente Nagisa contestó la negatividad embozando una sonrisita sin ganas—sigue siendo mi padre y... ella sigue siendo mi madre. A pesar de las cosas que pasaron y siguieron...

La promesa es lo que seguía. Prefirieron continuar en aquella posición, era más fácil para él hablar y mejor para el pelirrojo escuchar.

—Todo el día me la había pasado llorando. La noche llegó y mi madre entró en mi habitación con una mirada inexpresiva, me tomó del brazo y me metió en el vehículo—Karma escuchaba con la curiosidad removiéndose en cada célula de su cuerpo—, por más que preguntara a donde íbamos ella me callaba o se mantenía con los ojos puestos en el camino. Luego de un rato ella se detuvo y me dijo que bajara, a lo cual obedecí—tragó saliva cansado de hablar todo el tiempo y preparándose para lo siguiente—. El cielo estaba despejado, repleto de estrellas y una bella luna en medio de ellas—aquellas palabras sonaron con una amarga alegría, el pelirrojo recordó la luna cuando estaba completa, se imaginó aquel paisaje tan encantador—. Tenía puesto un vestido azul con estampado de mariposas celestes, el cabello suelto y unas sandalias blancas, era época de verano, hacia calor pero aquella noche el viento refrescaba el ambiente. Me quedé contemplando la altura, en aquella edad, aterrado por el vértigo. El lugar a donde nos encontrábamos era un mirador en medio de las montañas—lanzó un suspiro—Ella me llamó, captando toda mi atención.

Nagisa ¿Tú me quieres?

El pequeño niño vio aquella mirada sombría, fue la primera vez que sentía miedo de su madre.

Claro mami, yo te quiero, te quiero mucho.

Sonreía de manera infantil, sus pequeños y finos labios embozaron la más tierna y linda sonrisa de un niño.

Estas mintiendo—Nagisa sintió como las palabras llegaban a lastimarle— Todos mienten y se van... ¡Se van y nunca regresan! ¡Te lastiman! ¡Te lastiman y se alejan de ti!

Las lágrimas surcaron de aquellos ojos negros. Su madre callo de rodillas al suelo, tomándose la cabeza con desesperación. Nagisa estaba preocupado, acudió hasta la mujer arrodillada y con suaves movimientos de sus pequeñas manos acaricio los cabellos azul marino.

Mami, no llores...

Consoló tratando de no desmoronarse así mismo, era difícil ver a tu madre de aquella forma. De repente fue tomado por los brazos con gran firmeza, el ojiceleste se alarmo ante aquella acción, pero su débil cuerpo no podía zafarse del agarre.

¡Promételo! ¡Hazme la promesa de que jamas te iras de mi lado!gritó alterada¡Prométeme que serás mía, me pertenecerás a mi y harás lo que te diga!—Se quebró, como una frágil rama de un árbol; frente a sus celestes ojos su madre se derrumbóProméteme que tu vida será mía...

El niño tragó saliva dudoso de aceptar o no ¿A qué se refería su madre con esas palabras? Era su madre ¡Ella tenia el derecho a todo! Ese era su pensamiento de cuando era un simple niño.

Embozó su más grande sonrisa y alegremente sello su contrato con el demonio.

¡Claro mami!—sus pequeños brazos cubrieron lo mas que pudieron a aquel cuerpo, era un monstruo disfrazado de su madre...¡Te lo prometo!

—Tardé en darme cuenta cual era la realidad de sus palabras. Frente a mis ojos mi familia se desmoronaba sin poder hacer nada para impedirlo... Me sentí culpable—comentó apretando la camisa de Karma—. Culpable de haber nacido como un chico, cuando ellos querían una niña, todas las discusiones eran basadas en mí. Era mi culpa que ellos se separaran y las cosas terminaran con odio entre ellos

Akabane iba a replicarle que él era inocente, que no tenia que sentirse de ese modo, pero el ojiceleste soltó la presión de la camisa.

—Es por ello que hice la promesa. Para poder hacer feliz a mi madre, aunque me costara la mía. Le hice caso, le permití que escogiera por mi, me alejo de todos, me vistió de mujer incontables veces... Yo era simplemente una muñeca y ella la persona que jugaba a controlar mi vida como le plazca .Era lo justo por hacerla infeliz, era el precio que tenia que pagar.

—Nagisa...

—Fue por eso que no pude confesarme antes—decidió soltar toda la verdad contenida—sentía punzadas en mi pecho cada vez que te veía, cada vez que me hablabas y hacías cosas que me hacían sonrojar, las veces que salíamos y pasábamos tiempo juntos a solas o a grupo... Mi mente tenia claro la promesa, entendía que debía cumplirla pasara lo que pasara, pero mi corazón no lo aceptaba y decidió actuar por su cuenta, como castigo mi cabeza mando punzadas para hacer que captara la idea de que debía ser infeliz por la mujer que me dio la vida. Con el tiempo olvidé el amor que sentía por ti y lo reemplacé con un cariño de amigos. Oculté y descarté la posibilitad de amarte. Había empezado a acostumbrarme a sentir el dolor, pero luego te fuiste y las punzadas lo hicieron contigo, me sentía terriblemente aliviado—Karma sintió la humedad de las lagrimas en su pecho—Cuando volviste...—su voz ya no podía contener la compostura—sentí mi corazón latir otra vez aunque las punzadas volvían, pero eso era la forma de sentirme vivo nuevamente.

La brisa invernal se volvió mas fuerte, agitando estrepitosamente las ramas haciendo que algunas cayeran al suelo. Nagisa sacó su rostro y miró con los ojos empañados en lágrimas con una sonrisa de felicidad que descartaba cualquier tristeza.

—Pero ahora puedo decirlo en voz alta, Karma te amo, desde el momento que te vi te amé, te amo y te amaré a pesar de la promesa que hice en el pasado... Espero que no estés molesto por haber puesto primero esa promesa antes que nuestros sentimientos, pero te juro que no volverá a pasar. Para mi esa promesa ya no existe—la afirmación de aquellas palabras eran de verdad.

Nagisa ya no tenía correspondía a la promesa. Karma sintió el calor apoderarse de sus mejillas y un gran orgullo por su pareja, al instante acerco sus labios y beso a su valiente novio.

Con la pasión de tres años guardada, con todo el amor que sentía en su interior hizo lo que pudo para poder transmitir un "Yo también te amo" en aquel beso. El viento revolvió sus cabellos y el invierno los envolvía en sus frías manos.

—Tus mejillas...—pronunció apenas terminó de separarse de los dulces labios de su novio.

—Es tu culpa por decir cosas tan... tan...—estaba un tanto avergonzado por sonrojarse que sus palabras no llegaban a ser precisas

—¿Estúpidas?—rió secándose las lágrimas, era la tercera vez en el día que lograba poner de ese modo al chico; uno nunca antes visto.

—Estúpidamente tiernas y adorables—terminó la oración, colocando una sonrisa—Te amo.

—Lo sé, me lo dijiste en ese beso...

Ambos rieron y el amor de los dos se podía volver tan cálido como el mismísimo sol. Akabane se sintió feliz de saber la verdad tras años de intriga y viendo que Nagisa era tan romántico y noble a sus sentimientos él no podía quedarse atrás, se sentía seguro de lo que iba a hacer a continuación.

—Nagisa Shiota—llamó el de ojos dorados mientras lo tomaba de las manos y las entrelazaba entre sus dedos—espero no te moleste lo que diré ahora—agregó dándole una gran curiosidad a su novio sobre lo que iba a hacer—¿Me prometes que me darás amor solamente a mi? ¿Me prometes no serme infiel, amarme sobre todas las cosas y jamas dejarme?

—¿Es-Es-Es esto alguna clase de pro-proposición ma-matrimonial?—sus mejillas se sonrojaron ante tales pregunta de su novio, y no pudo evitar comparar los sucesos, hasta hace poco había visto una novela de estilo amoroso y a la protagonista se le declaraba matrimonio luego de un suceso de confesiones acerca de su vida.

Karma rió con ganas ante lo mencionado por su novio. No era mala idea, pero depositando un suave beso en la frente del contrario aclaro las cosas.

—Es una promesa—aclaró—en estos momentos no tengo los anillos de boda por lo tanto dejaremos el matrimonio para después—Nagisa se sintió avergonzado por confundir esta escena con algo más—¿Qué te parece hacer un contrato con este psicópata diablo que tanto te ama?

Nagisa parpadeó un momento para luego sonreír como un completo niño enamorado, un chico enamorado de otro, lo amaba tanto hasta el punto de dejar todo y lanzarse de un precipicio solo para llegar hasta él...

—Te lo prometo—y besó sus labios de manera suave y lenta—, pero tú también debes prometerme que solamente me amaras a mi, no me seras infiel, me amaras sobre todas las cosas y jamas, nunca jamas me dejaras solo.

—Te lo prometo—respondió devolviendole el tierno beso pero este fue más sensual y rápido—. Hice un contrato con un hermoso ángel con apariencia de serpiente—dijo divertido.

—¿Con apariencia de serpiente?—recalcó inflado las mejillas—¿A qué te refieres con-?

Lo calló con un beso, hundiendo sus dedos en los cabellos celestes de su amado.

—No creas que besándome te salvaras de darme la respuesta.

—Por lo menos lo intenté—sacó su lengua juguetón y empezó a correr.

—¡Karma dime a que te refieres con lo de serpiente!—exigió comenzando a perseguirlo.

—¡Nunca te lo diré!—gritó lanzando una bola de nieve, a lo cual él más bajo esquivo.

[No hace falta que le de palabras de animo. Nagisa es fuerte a su manera... Por eso lo amo tanto...]

Continuara... ❤u❤


Mis nekitos asesinos... *Inserte corazón* ¡Leer porque es importante!

¿Como están? Espero que coman sano, hagan ejercicio y vean mucho yaoi, que eso alarga la vida y la vuelve alegre (yo ya soy inmortal xD) Ok, con respecto al capitulo... La verdad es que me encantó (no se si sentirán lo mismo) pero me auto-regalaría un chocolate como premio... Pero soy pobre y no tengo dinero para chocolate (TuT) (?)

Como sea, desde un principio la idea de la promesa era una casi igual a la del manga (por eso les dije que no esperaran demasiado...) Se me hacia que tenia que haber algo que justificara el motivo del control de la madre loca de Nagi hacia él... Bueno espero que les haya agradado la idea :)

Bueno, eso es todo ¡Ah, casi lo olvido! Falta mi tipico agradecimiento por sus comentarios y sus lecturas, me hace muy feliz leerlos c:

Saludos n.n