Disclaimer: Los Juegos del Hambre pertenecen a Suzanne Collins. Esta historia participa en el reto "80 Historias" del foro "El Diente de León"

Retadora Imagine Madness, escrito por Yolotsin Xochitl.


White Miller (Georgette Fox), 12 años, Distrito 6

Princesa

Ella era preciosa. Su forma de caminar, su forma de sonreír, su cabello, su cuerpo y sus ojos, esos ojos que habían hecho que la mujer del alcalde la sacara del orfanato donde había sido encerrada y la llevara al único lugar dentro de ese infernal distrito lleno de trenes donde una princesa como ella podía vivir. Porque ella era perfecta, ella era yo.

Así que cuando Raily me dijo que ya no quería ser mi amiga supe que algo realmente malo debía estar sucediendo. Porque Raily no podía vivir sin mí, yo le había dado todo lo que tenía y ella debería estar besando el piso por el que camino y no diciendo todas esas palabras sin sentido.

—Cariño creo que no estás bien, deberías pensar mejor en lo que dices— le sugiero amablemente.

—¡La que no está bien aquí eres tú!— grita dejándome pasmada—. Ya me cansé de ti, ya me cansé de que me trates como basura, me niego a seguir siendo tu esclava.

—Retráctate— le doy una última oportunidad, dando un paso hacia el frente y poniendo una expresión seria.

La veo tambalearse asustada hacia la pared de mi castillo. El miedo se refleja en sus aburridos ojos cafés haciendo que mis labios se curven de manera casi invisible, pero ella lo nota. Su expresión cambia a una de ferocidad que nunca antes le había visto y que hace que la mía se convierta en una mueca.

—Nunca— sentencia, escupiendo en el suelo.

Y es entonces cuando pierdo la paciencia. La empujo con todas mis fuerzas hacia atrás haciendo que se tropiece con un bote de basura, vaya al parecer los iguales se atraen. Termina en el suelo y por el gemido que emite, cual si fuera un perro herido, supongo que se ha hecho daño.

—No juegues con fuego querida, puede que te termines quemando— le recomiendo con mi actitud dulce de siempre.

—Algún día…— me mira desde el suelo con odio en los ojos.

—¿Crees poder vencerme?— suelto una carcajada irónica— Soy White Miller. Nunca podrás conmigo.

—White Miller está muerta. ¿No es así Georgette Fox? — el veneno brota de sus labios y siento mi piel erizarse al escuchar el funesto nombre— ¿No es por eso que la mujer del alcalde fue a un orfanato? Porque su hija estaba muerta y necesitaba un remplazo. Eso es lo que eres, un simple remplazo.

Mi mente vuela seis años atrás al día en que la mujer más extraña que había visto entró al cuchitril que me decían debía llamar hogar. Aún recuerdo el sonido de sus zapatos y su mirada quisquillosa escrutando el lugar. El cómo se acuclillo enfrente de mí con su sonrisa afelinada.

—Hola preciosa. Lindos ojos.— su acento era extraño por lo que muchos de los niños a nuestro alrededor se rieron ganándose una mirada de desprecio por la mujer.

—Mi nombre es Georgette.— me presente como la mujer que nos cuidaba me había enseñado.

—Georgette no es un nombre muy principesco ¿o sí?— sabía que era una prueba, así que asentí esperando poder pasarla— Y tú eres una princesa ¿verdad?— volví a asentir— ¿Y te gustaría vivir en un castillo?— y por tercera vez mi respuesta fue afirmativa— Entonces ¿Dejarías este lugar para irte conmigo y convertirte en la princesa White Miller?

Fue casi dos años después cuando supe que mis padres ya habían tenido una hija con ese nombre antes. Debo admitir que al inicio no me sentó muy bien la noticia, pero me daban todo lo que quería incluso antes de que supiera que lo deseaba, me habían enseñado lo que valía y lo que en verdad era importante.

—No soy un remplazo— digo alejándome lentamente de ella—. Las princesas no se reemplazan, las princesas reencarnan. En cambio las plebeyas…— dejo la frase al aire mientras le dedico la más grande de mis sonrisas— Sabes, tienes razón, deberías irte. Hoy es nuestra primer cosecha y tienes que estar guapa para ir al Capitolio ¿no es así? ¡Qué envidia te tengo! Yo siempre he querido verlo.

Miro con satisfacción como su tez bastante más obscura que la mía se aclara notablemente. Me giro agitando mi cabello, que mis padres se han encargado de aclarar para que sea aún más perfecta. Camino con la lentitud necesaria para asegurarme de que mi ex amiga pueda apreciarme a sus anchas. Un perro no debe morder la mano que le da de comer o habrá consecuencias. Debo ir a pedirle un favor a mi papi.

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Los labios, de un rosa fosforescente de tía Elyse se curvan cuando Raily se para al lado de ella en la tarima. Escucho los chillidos de algunas de mis antiguas compañeras de orfanato y escucho como alguien grita su nombre desde la sección de los hombres.

Me busca entre la multitud, su boca parece negarse a permanecer cerrada e incluso a esta distancia sé que las venitas rojas salpican sus ojos. No me encuentra hasta que un chico de la sección de los diecisiete se une a ella. Le sonrío.

Una lágrima solitaria resbala por su morena mejilla mientras mi tía favorita aprieta su hombro para guiarla dentro del Edificio de Justicia.

Poso mi mano sobre mi perfecta boca y le mando un beso.


Nota de autor: Aunque es bastante corto para mi gusto espero les haya gustado, sentía que cualquier otra cosa que le escribiera hubiera quedado de más.

Aquí dejo mi ficha.

Tipo de personaje: Habitante del Capitolio

Edad: 8 años

Personalidad: No tiene sentido de pertenencia, se siente demasiado Capitolina para su familia y muy rebelde para sus compañeros de escuela. En general tímida y bastante reflexiva, suele ser muy madura para su edad.

Historia personal: Su mamá era una rebelde y su papá parte del ejército del capitolio, se encargaba de darle de comer a los prisioneros. Él era muy joven y no estaba realmente seguro de la causa así que se deslumbro por la belleza y juventud de una de las prisioneras que le hablo sobre la posición de los distritos haciéndolo cambiar de bando sin embargo nunca abandono verdaderamente el ejército así que cuando supo que el Capitolio ganaría se encargó de cambiarle la identidad a su amada para regresar al Capitolio sanos y salvos donde tuvieron a su hija. Durante esa edición de los juegos una prima de su madre sale electa en su última cosecha (distrito de elección) causando mucho estrés en la casa.

Frase: Yo no tenía la culpa de nada, lo sabía, pero seguía siendo parte del problema.


Ficha que inspiró a White Miller:

TIPO DE PERSONAJE: Habitante de distrito a elección. A punto de ingresar a la cosecha o que sea la primera. De género femenino.

EDAD: 11 o 12 años

PERSONALIDAD: Sádica, insensible, manipuladora y arrogante

HISTORIA PERSONAL: Quedo huérfana durante la revolución, por lo que fue ingresada en un Orfanato, debido a que no contaba con más familia además de sus padres, a la edad de seis años. Dos años después, fue adoptada por la esposa del reciente alcalde del Distrito, enviado desde el capitolio, quien le cambio el nombre. Fue criada como una capitolina, lo que la convirtió en una persona narcisista. En ocasiones tiene delirios de poder y arrogancia. Cree ser mejor que todos y piensa que es un ser omnipotente por sobre los demás.

FRASE RANDOM: (DIALOGO) –Me mira desde el suelo con odio en los ojos.- ¿Crees poder vencerme? – Suelto una carcajada irónica – Soy (nombre). Nunca podrás conmigo.