Hola a todos, solo puedo pedir disculpas por mi falta de actualización, han pasado bastantes cosas y no tenía mucho tiempo ni inspiración, espero que no me maten por ello jaja. Gracias por sus ánimos, sus comentarios y su buena vibra.

Ahora los dejo con el nuevo capítulo. Saludos y espero les guste y dejen reviews.

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Se alejo sonriendo, permitiéndole respirar a su despeinado castaño, tomo de un cuenco un trozo de manzana y colocándoselo en los labios volvió a acercarse. Remus sonrió sonrojado, acercándose aun mas, comenzando a degustar la fruta en los labios de su amigo.

-Delicioso- murmuro Canuto cuando sus labios se separaron. Mirándose el uno al otro con verdadero cariño, casi embelesados. Volviéndose a fundir en un suave beso.

-Canuto, no vas a creer lo…que… ¡QUE RAYOS!

Como si les hubieran picado con un alfiler, los dos merodeadores brincaron alejándose rápidamente, mirando con sorpresa al recién llegado. James que aun tenia la boca abierta y señalándolos con su dedo índice se acerco a ellos con velocidad.

-Ustedes estaban besándose- murmuro.

Sirius que era el más calmado soltó una carcajada – Cornudo, ya te haría bien cambiar esos anteojos de abuelo- respondió intentando quitarle importancia al asunto, miro a Remus para que le siguiera el juego pero este miraba el suelo apenado, con sus mejillas un sonrosadas. –Claro que no estábamos be- intento decir para ser interrumpido.

-Claro que se estaban besando, no quieras engañarme, Pulgoso- contraataco, mirándole fijamente. Sirius y James eran casi hermanos y se conocían a la perfección por eso mismo Sirius supo que su hermano estaba furioso, mirándole como si hubiera cometido un terrible error.

-Venga James, esto es parte de nuestras clases- Canuto torció su gesto y cruzo los brazos.

- Remus, Lily pregunto por ti, algo de un libro que necesitaba para transformaciones, te estaba esperando abajo- Al lobo no tenían que decírselo dos veces, estaba avergonzado además de que pudo notar como el ambiente estaba un poco tenso, así que decidió ponerse de pie y salir del cuarto sin hacer ningún ruido.

En cuanto la puerta se cerró James dio unos pasos, acercándose a su amigo y tomándole fuertemente del brazo – ¿Ah que carajos estás jugando, Black?-

-¿Así que ahora soy Black? Esto no tiene nada que ver contigo- murmuro sin apartar la mirada de esos ojos color avellana que parecían taladrarlo.

-Estás loco Canuto- le soltó y comenzó a caminar en círculos muy cerca de Sirius – Se perfectamente lo que vi, no puedes estar haciendo esto. No así, dijiste que ayudarías a Remus-

-¡Eso es exactamente lo que estoy haciendo!- grito Sirius ahora molesto – En todo caso, a ti que más te da, son nuestras elecciones.

-¿En verdad sabes que estás haciendo? Te conozco como la palma de mi mano, ¿Qué pasara después? No has pensado que tal vez, Moony comenzara a sentirse atraído por ti, que incluso puede llegar a enamorarse, ¿QUÉ HARÁS ENTONCES?- grito James.

Aquel reclamo le llego, su mirada azul se perdió en algún punto de la habitación, sin ver realmente, solo pensando en lo que sucedía, en lo que su amigo estaba diciendo, reclamándole. –Yo… yo no quiero lastimarlo, ¿de acuerdo? Es algo más fuerte que yo, ni siquiera sé que me sucede- termino murmurando mientras se retorcía las manos.

-Se que no tocamos estos temas, al menos tu no pero… ¿Qué es lo que sientes?- pregunto el de lentes sin perder de vista a su amigo, este solo le miro unos segundos y negó con la cabeza – Creo que el hecho de que no lo sepas, es una señal clara de que en verdad estas considerando otra cosa con Moony-

El silencio se hizo algo pesado, bastante pesado. No era la primera vez que se quedaban así pero si lo era la razón por la que estaban así. James siempre contaba de su amor por Evans pero Sirius solía reírse y burlarse un poco de él, de sus cursilerías y sus pensamientos, así que era ridículo que ahora fuera Black el que estuviera con esos temblores y esos nervios en el estomago.

-Solo digo que lo pienses, yo siempre estaré para ayudarte y si tu…bueno si tú sientes algo real por Remus, yo te ayudare y si no es mejor que te detengas, antes de herirle- murmuro el de lentes mientras acariciaba la cabeza de Sirius, revolviéndole los cabellos.

Siempre que veía a su pequeño hermano preocupado nacía en el ese sentimiento de querer protegerlo – Pues digamos, ¿qué te gusta de lunático?- pregunto James, sin apartar su mano del largo cabello de Canuto.

-¿Qué clase de pregunta es esa?- murmuro Black algo afligido, ganándose una cruda mirada de parte de su mejor amigo, sintiéndose de nuevo como atrapado, sus mejillas comenzaron a adquirir un leve rubor.

-¡Vaya!- exclamo James – No lo puedo creer, creo que no sabes qué cosa te gusta de él, porque te gusta todo el-

Sirius bufo malhumorado, poniéndose de pie y alejándose del de anteojos – Claro que no, digo… es lunático- murmuro como si con ello el otro le entendiera y dejara de fastidiar.

-Así que el maestro de seducción cayo seducido por su pequeño estudiante, esto es hermoso Canuto, ya te puedo ver. Llevando a Remus a las fiestas importantes, regalándole algo en San Valentín, besándose bajo el muérdago- comento en tono burlón.

Sirius tenía toda la intención de responder aquello pero antes de poder soltar algún sonido a su memoria llegaron recuerdos, de él y de Remus. Cuando le conoció, cuando se entero de su pequeño problema peludo, el día de navidad que se quedaron los dos juntos en el castillo, los regalos de San Valentín que le había dado el castaño y esa hermosa sensación en su estomago al recibirlos , el día que el también comenzó a compararle cosas para ese día.

Cada momento que le había hecho querer estar por siempre al lado del lobo, sonrió por unos segundos y volvió a pensar lo que le diría a James, sabiendo que el cuatrojos había acertado, no le gustaba algo de Lunático, le gustaba todo el paquete completo.

-Tienes que ayudarme- dijo tomándole el brazo al buscador.

Una sonrisa adorno el rostro de James -¿Qué tienes en mente?

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Remus daba vueltas de un lado al otro del sillón en la sala común, desde el momento en el que dejo al par de merodeadores no podía estar tranquilo. Pocas eran las veces que había visto a James tan serio y decidido, aquello le alerto de que debía retirarse y dejarlos solos, pero ahora no podía dejar de sentir un agujero en su estomago.

-Maldición- murmuro frotándose las manos.

Se escucharon pasos y risas que hicieron que volteara con rapidez, entraron un grupo de chicas entre ellas, Lily Evans, el gran amor de James Potter. La pelirroja le miro por unos segundos y despidiéndose de sus amigas camino hacia el.

-¿Remus, estas bien?- pregunto tomándole del brazo y jalándole para que se sentara. El castaño solo negó con la cabeza pero sin mirar a la chica, una cosa que había aprendido era que Lily podía leerlo como un libro abierto y aquello le asustaba terriblemente.

-Todo bien Lily- contesto aun frotándose las manos con nerviosismo.

-Yo creo que no, mírate, parece que vas a sufrir un ataque de ansiedad- La chica comenzó a acariciar el cabello de su amigo con un gesto dulce, casi maternal – Puedes contarme lo que sea-

Remus suspiro varias veces y vencido comenzó a relatar lo que había pasado, claro que sin detalles, solo mencionando que Sirius y él se besaron y que James entro y los vio. Decirlo en voz alta le pareció bastante preocupante, incluso se puso más nervioso. Sin embargo Lily no le regaño, soltó una leve risa y divertida miraba al lobo.

-Pobre Potter, pero no creo que tengas de que preocuparte- respondió, notando como Remus la miraba como si estuviera chiflada – Venga Remus, estoy segura que para él no es raro ver lo que vio, de hecho creo que hasta de algún modo todos esperábamos que pasara algo similar.-

Remus levanto la cabeza y miro a la pelirroja, sintiendo como sus orejas se calentaban y su estomago se retorcía -¿Por qué…por que dice eso?

-Sirius siempre ha estado al pendiente de ti, te cuida y te sobreprotege, jamás hace algo para dañarte y hasta puedo decir que cuida que las personas que se te acerquen tengan una idea de lo que podría pasarles si se ponen pesados contigo- continuo Evans, captando como la cara de Remus cambiaba al estarle diciendo aquello.

-El es así con todos sus amigos- dijo totalmente convencido de que eso era nada mas que la verdad, por lo que la chica rodo los ojos con desesperación.

-Eso no es verdad, estoy cien por ciento segura que si Peter le hubiera pedido ayuda con lo de ser popular se habría burlado de él y le daría unas palmaditas en la espalda diciéndole "ya crecerás"- murmuro la pelirroja imitando la voz de Sirius – Esto lo hizo por ti, únicamente por ti-

Remus se quedo callado unos momentos, estudiando las posibilidades de que su amiga tuviera razón. Eso significaba que Sirius lo veía diferente de a los demás, pero… ¿él como veía a Sirius?

Sin duda era su mas grande amigo, un confidente y una persona por la cual daría todo pero jamás había cruzado por su mente que entre ellos pudiera nacer algo más que amistad, es más, el estaba seguro que después de sus clases, Sirius seguiría como de costumbre, buscando una bella dama para cada semana.

-El es mi amigo Lily, siempre lo ha sido y siempre lo será- murmuro intentando convencerse a si mismo, aun no sabía qué era lo que sentía cuando estaba tan cerca de su amigo pero estaba casi seguro que no quería ser totalmente consciente de ello.

Ruidos en las escaleras les hicieron voltear, Sirius y James bajaban las escaleras entre empujones y bromas, parecía como si entre ellos no hubiera pasado nada. -Lily amor mío, tienes mucho esperando- dijo el de lentes acercándose a la chica intentando tomarla de la cadera, pero esta le dio un golpe en el hombro para que se alejara.

-¿Todo bien?- pregunto Remus mirando a Sirius con vergüenza, este sonrió y comenzó a revolver los castaños cabellos de Lunático mientras asentía con la cabeza.

-Claro que si, de hecho mi pequeño amigo quería decirte que las clases se reanudan. Así que despídete y vámonos- dijo Sirius, tomando el brazo del castaño y llevándoselo con rapidez del lugar.

Por unos segundos, dos sonrisas identicas adornaron el rostro de una pelirroja y un pelinegro, cada uno tan absorto en sus pensamientos que no notaron que ambos lucían exactamente iguales.

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Sirius y Remus caminaron hasta la sala de Menesteres, pasando repetidas veces hasta que apareció la puerta. El moreno entrelazo sus dedos con los del otro chico y lp jalo para entrar en la habitación, esta cerrándose justo detrás de ellos.

-¿Qué es todo esto?- pregunto lunático mirando el lugar. Una habitación amplia con una cama matrimonial con colcha de color crema. Una especia de plataforma y un gran espejo de cuerpo completo.

-Esto mi querido lunático es otra lección, ya te había dicho que tenias buen material- le susurro en el oído tomando con fuerza la cadera de Remus, alineando sus cuerpos. El lobo cerro sus ojos disfrutando del cálido a liento de su amigo – Quiero que me lo muestres y para ello necesitamos….-

-Ropa- dijo rápidamente el licántropo mirando que había un closet abierto con diferente tipo de ropa. Alejándose un poco y caminando hasta entrar al closet, recorriendo las prendas, dándoles una rápida ojeada, sintiendo las telas. Mirando los diferente colores y diseños. -¿Quieres que me las pruebe?- pregunto con voz suave el licántropo, casi con algo de temor ante la respuesta.

La sonrisa de Sirius se hizo aun mas grande mientras asentía con la cabeza. – Eso es justo lo que quiero, quítate la ropa y muéstrame-

CONTINUARA….