Capítulo 11: La Invitación

—¿Draco? —logró articular Teddy después de varios minutos de silencio.

—No, soy el Ministro de Magia —se burló de él Malfoy. Teddy rió por lo bajo.

—¿Qué haces aquí? —insistió Lupin.

—Oh, pasaba por aquí y decidí detenerme a saludar—volvió a ironizar el rubio.

—Ya, dime la verdad —comenzó a molestarse Ted.

—Estoy buscando a Potter. ¿Está aquí? —preguntó Draco, lanzando una mirada desconfiada a la calle detrás de él.

—No, ¿por qué? —contraatacó Ted.

—¿Dónde está?

—Puedes hablar conmigo —le sugirió Lupin. Draco clavó su mirada en el muchacho frente a él.

—¡Teddy! ¿Quién está allí? —preguntó la voz de Ginny desde el interior de la casa.

Había colocado la ropa sucia dentro del lavarropas muggle que Harry le había regalado para Navidad varios años atrás, y ahora caminaba hacia la puerta. Teddy simplemente se hizo a un lado, y entonces Ginny pudo ver la cara del visitante.

—Oh… Eres tú —articuló sin poder esconder su sorpresa ante el imprevisto visitante.

—Estoy buscando a Potter —repitió Malfoy, quien comenzaba a sentirse incómodo.

—Él no ha vuelto aún del Ministerio —le informó Ginny—. Pero puedes esperarlo en el Despacho si deseas —agregó luego.

Draco vaciló. Sabía que Ginny simplemente estaba siendo cortés con él, pues dudaba de que ella verdaderamente lo quisiera en su casa. Pero no podía irse. Tenía que hablar con Potter, urgente.

—De acuerdo —aceptó Malfoy, dando un paso al interior de la casa.

—Enviaré mi patronus para avisarle a Harry que estás aquí —informó la señora Potter una vez que la puerta estuvo cerrada. —Ted, ¿podrías mostrarle al señor Malfoy dónde queda el despacho del tío Harry? —le pidió educadamente a su sobrino. Teddy simplemente asintió y comenzó a caminar. Draco decidió seguirlo.

Era la primera vez que entraba a la casa de su antiguo enemigo de la infancia. Y a pesar de que no era ni tan grande ni tan ostentosa como la Mansión de Versalles, Draco tenía que reconocer que se veía acogedora y agradable. El perfume a jazmín invadía todas las habitaciones y las fotos de la feliz y encantadora familia ocupaban cada espacio libre que había en el camino hacia el Despacho. Malfoy podía percibir en el ambiente que aquella casa estaba repleta de felicidad y buenos momentos, y por alguna razón, eso lo ponía incómodo y nervioso. Agradeció cuando finalmente llegaron al Despacho, pues una serie de sentimientos encontrados se habían filtrado dentro de él.

Draco tomó asiento en una de las sillas libres de aquella habitación y se dispuso a esperar. Ted en cambio, parecía inquieto, pues caminaba de un lado a otro como un animal enjaulado.

—¿Qué te sucede, Lupin? —estalló finalmente Draco, pues comenzaba a irritarlo la actitud del muchacho.

—¿Por qué no confías en mí, Draco? —le espetó el muchacho, visiblemente molesto. Draco alzó las cejas. Lo había tomado por sorpresa.

—¿De dónde has sacado eso? —respondió con otra pregunta. Ted simplemente bufó, molesto.

—¿Acaso es mentira? —retrucó Lupin, irónico. Draco tuvo que hacer un esfuerzo para no reír al escucharlo, pues aquella frase le había recordado que sangre Black corría por las venas de ese chico.

—Sí, es una terrible mentira, muchacho —le confesó Malfoy. Ted pareció alivianarse al escuchar aquello.

—¿Entonces sí confías en mí? —quiso asegurarse.

Durante unos segundos, Draco pudo ver verdaderamente a la persona frente a él. A pesar de que Ted tenía toda la apariencia de un hombre, alto y maduro, en el fondo, seguía siendo simplemente un niño. Un niño involucrado en problemas de adultos. Demasiado joven… Durante unos segundos, Draco pudo verse a sí mismo en Ted.

—Claro que confío en ti, Lupin. Somos familia —le respondió, evitando mirarlo a los ojos. Pero pudo ver por el rabillo del ojo que Teddy sonreía al escucharlo.

—¿Recibiste mi carta? —cambió de tema el muchacho. Draco asintió. —¿No te preocupa?

—Muchacho, me han pasado cosas peores en la vida como para preocuparme por Henry Quint —le respondió Malfoy con sarcasmo.

—Pues deberías preocuparte... Creo que estamos en clara desventaja contra el enemigo y no nos vendría mal un poco de ayuda —le retrucó Lupin.

—No todos están dispuestos a arriesgar su vida para salvar el mundo, Lupin —le recordó el rubio.

—Pensé que mi proyecto de ley para la defensa de los hombres lobos lo convencería de unirse a la Orden… —lamentó Ted.

—Sí, yo también lo pensé… —confesó Draco—. Ya se unirán a nosotros… o en contra de nosotros. Pero no podrán mantenerse al margen cuando la guerra estalle.

—¿A qué has venido, Draco? —volvió a insistir al respecto el muchacho. Draco frunció levemente el entrecejo, pero finalmente, pareció resignarse a la pregunta que le hacía Ted.

—Tengo novedades de Italia… Pero quiero esperar a que llegue Potter —le respondió. Teddy aceptó aquello como respuesta, y guardó silencio.

Habían pasado escasos minutos cuando la puerta del despacho se abrió para dejar entrar a un preocupado Harry Potter.

—¿Los chicos están bien? —fue lo primero que dijo Harry apenas divisó a Draco sentado frente al escritorio. El rostro del morocho estaba surcado por una expresión de terror que Teddy jamás le había visto. Malfoy se apuró a responder.

—Tranquilo, ellos están bien —le dijo para tranquilizarlo. Harry soltó un suspiro mientras que se dejaba caer sobre su silla.

—Pensé que… —trató de explicarse.

—Sí, lo sé —se adelantó Draco, quien era capaz de comprender la preocupación de un padre por sus hijos. —He venido por otra razón.

—Te escucho —lo invitó a hablar Harry.

En cambio, el rubio sacó un sobre de su bolsillo y lo colocó sobre el escritorio, donde Potter pudiera alcanzarlo. Confundido e interesado, Harry tomó el sobre y lo abrió, sacando varias hojas de pergamino del interior. Comenzó a leerlos en silencio.

—¿Qué se supone que son estos nombres, Draco? —rompió el silencio tras haber leído la primera hoja del pergamino.

—Son solo algunas de las personas que se han organizado para derrocar el Ministerio de Italia —le respondió Malfoy. Los ojos verdes de Harry se despegaron del pergamino para posarse en su interlocutor.

—¿Cómo has conseguido esta información? —preguntó Potter cautelosamente.

—Theodore Nott fue quien la consiguió. Él conoce gente muy escurridiza capaz de conseguir cualquier información a quien esté dispuesto a pagar por ella —le respondió Malfoy,

—¿Podemos confiar en él? —quiso asegurarse Harry.

—Confiaría mi propia vida a Nott —le aseguró Draco. Potter asintió ante la respuesta y continuó leyendo.

—Aquí hay nombres de mucho peso dentro del Ministerio italiano… Gente muy poderosa… —comentó en voz alta mientras leía, la preocupación filtrándose entre las palabras.

—Muchos magos oscuros —agregó Draco.

—¿Creen que los Guardianes Negros estén detrás de ellos también? —habló por primera vez Teddy, quien ya no podía guardar silencio.

—Por supuesto… Si hay un gobierno sobre el cual ellos ejercen y siempre han ejercido influencia es sobre Italia —sentenció Harry—. Draco… ¿crees que hay algo que podamos hacer para detener esto? —preguntó mientras que sacudía los papeles frente a él, haciendo alusión al golpe de estado que se estaba gestando en Roma. Draco rió sarcásticamente.

—Ese tren ya ha partido, Potter. No creo que podamos alcanzarlo —le confesó Draco. El recuerdo de su viejo amigo Theodore volvió a su mente mientras que decía esas palabras. Él había dejado a Tessa en Versalles. Eso solo podía significar una cosa: Nott estaba convencido de que Italia caería en manos oscuras, y pronto.

—Entonces… Italia también está perdida, al igual que Rusia —lamentó Teddy, decepcionado.

—Tenemos que apurar nuestro plan —habló Harry con firmeza—. El enemigo está avanzando demasiado rápido… Pronto el Mago de Oz atacará Inglaterra y debemos estar listos —vaticinó.

—¿Qué sugieres que hagamos? —preguntó Teddy.

—Tú y Draco encárguense de reunir a la Orden… Yo tengo que hablar con Minerva. Es hora de enviar esas invitaciones —les ordenó.


La lechuza golpeó varias veces en la ventana antes de que Albus despertara. Miró el reloj despertador ubicado junto a su cama y comprobó que eran las diez de la mañana. Aún así, se sentía agotado, y la lechuza golpeaba una y otra vez contra el vidrio, pidiendo de entrar.

Tambaleante, Albus se puso de pie y caminó hacia la misma, descorriendo el cerrojo y abriendo la ventana para que el ave pudiera entrar. La lechuza ululó molesta por la espera, y arrojó un sobre a los pies de Potter para luego abandonar la habitación.

Albus tomó el sobre y vislumbró rápidamente el sello de Hogwarts sobre el mismo. Abrió la carta con pereza, convencido de que dentro de la misma encontraría una larga y aburrida lista de útiles para la escuela y libros.

Nada podría haberlo preparado para la carta que lo aguardaba dentro del sobre.

Estimado señor Potter,

El Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería se refiere a usted a través de la presente carta para invitarlo al prestigioso Torneo de Merlín, que se llevará a cabo durante el curso entrante en nuestra institución.
El Colegio Hogwarts tendrá el honor de competir contra el Instituto de Salem, por el célebre título de Campeón.
Lo esperamos con ansias el 1 de Septiembre para dar comienzo a un nuevo año lectivo, y le deseamos suerte en la competencia.

Sinceramente,
Minerva McGonagall y Milton Hopkins

Albus volvió a leer la carta, convencido de que aquello no podía ser real. ¿Acaso había leído que Hogwarts estaba organizando un Torneo contra estudiantes de Salem? ¿Cómo era eso siquiera posible? ¿Qué McGonagall no estaba al tanto de la peligrosa situación que estaba transitando Inglaterra?

Para su alivio, la misma carta que él había recibido también había llegado a las habitaciones de sus amigos, pues minutos más tade, Scorpius, Rose y Hedda se avanzaban por la puerta de su dormitorio, todavía en ropa de cama y con un sobre en la mano cada uno.

—¿A ti también te ha llegado esta estupidez? —estalló Scorpius apenas estuvo en el interior de la habitación. Hedda cerró la puerta para que nadie pudiera oírlos.

—Sí… —respondió Albus, todavía atónito—. Parece que están organizando una especie de Torneo…

—¿Una "especie de Torneo"? —repitió Rose, en su típico tono de sabelotodo—. ¡Es un Torneo de Merlín, Albus! ¿Sabes lo que eso quiere decir? —insistió.

—Pues, la verdad… No —confesó Potter. Rose chasqueó la lengua.

—Es un Torneo de Duelo. Es la competencia más antigua de magia de la historia anglosajona —comenzó a explicar la pelirroja—. Data de siglos, incluso milenios atrás. La historia cuenta que tras la muerte de Merlín, sus aprendices crearon un Torneo de Duelo para definir cuál de ellos era el mejor mago, aquel a quien Merlín mejor había entrenado, quién había aprendido más sobre la magia y su dominio… El Heredero del Gran Mago. El Torneo se convirtió rápidamente en una tradición. Cada mago entrenaba a un aprendiz y luego lo presentaba al Torneo… Era un honor tanto para el aprendiz como para el mentor ganar el título de Heredero de Merlín. La tradición fue arrastrada incluso hacia las tierras americanas cuando los magos ingleses migraron hacia allá. Y a medida que los años pasaron, y los mentores y aprendices dieron lugar a instituciones más organizadas y mejor preparadas para entrenar a los futuros magos…

—Hogwarts —comprendió Albus. Rose asintió.

—No solo Hogwarts… También el Instituto de Salem se unió. El Torneo se llevaba a cabo cada siete años, y los estudiantes de ambas instituciones competían entre ellos por el título —siguió la historia Weasley.

—¿Todas las edades juntas? —se sorprendió Malfoy.

—Inicialmente sí… Pero luego las autoridades comprendieron que eso no era justo… Los de primer año no podían nunca competir contra los de séptimo y aún así ganar. Entonces decidieron armar categorías… Una por cada o año de educación. Así habría un campeón por año —aclaró Rose.

—Jamás había escuchado hablar de este Torneo… —confesó Hedda.

—Eso es porque el Torneo no se jugado por más de ciento ochenta años —le comentó Rose.

—¿Por qué? Creí que era una especie de tradición… —se sorprendió Albus.

—Creo que fueron una mezcla de razones… Muchos padres se quejaban de que el Torneo se había vuelto demasiado competitivo, hasta el punto de que los estudiantes estaban dispuestos a todo por ganar el título.

—Es decir que se volvió peligroso realizarlo… —Hedda lo puso en palabras más claras.

—Sí, así es. Pero también coincidió con una época de conflictos políticos y territoriales entre el Gobierno mágico estadounidense y el Ministerio de Magia inglés, y el Torneo se suspendió indefinidamente…—terminó de contar la pelirroja.

—Hasta hoy —aclaró Albus.

—La pregunta es… ¿Por qué retomar el Torneo de Merlín justo ahora? —Hedda formuló la pregunta más para ella misma que para sus compañeros.

—No tiene sentido… Es poner en riesgo a un montón de estudiantes extranjeros. Inglaterra no se encuentra en el momento adecuado para llevar a cabo este Torneo —aseguró Scorpius.

—Seguramente el Gobierno de Estados Unidos no está al tanto del peligro de guerra que estamos atravesando… —sugirió Rose.

—Pero nuestro Ministerio sí lo está… Y la Profesora McGonagall también, estoy seguro de que ella está dentro de la Orden del Fénix —retrucó Potter—. No tiene ningún sentido… Es demasiado peligroso… —agregó Albus.

—Con más razón, lo repito: este Torneo es una estupidez… Una terrible estupidez —insistió Malfoy mientras que releía una vez más la carta que llevaba en la mano. —¿Y quién demonios es Milton Hopkins? —estalló enojado.

—Es el Director del Instituto de Salem —respondió Rose de forma autómata. Malfoy la observó entre sorprendido y molesto.

—¡Por todos los dioses, Weasley! ¿Cómo es que sabes estas cosas? —exclamó Scorpius, exasperado.

—Se llama leer, Malfoy… Algo que por lo visto tú no sabes —le retrucó ella.

—No peleen… Ahora tenemos cosas más importantes de qué discutir —intervino Albus.

Una invitación a un Torneo de Duelo contra el Instituto de Salem… Eso sin duda era algo bueno para discutir. No pudo evitar sonreír mentalmente al darse cuenta que un nuevo misterio se plantaba frente a él, sin siquiera pedirlo.


Demoré bastante porque tenía mis dudas sobre si era el momento oportuno para introducir la explicación respecto al Torneo que se llevará a cabo... Pero como he recibido muchos reviews respecto al título de este libro (Heredero de Merlín), y se han planteado varias dudas, decidí que lo mejor sería hacer este pequeño pero muy informativo segmento acerca de lo que sucederá próximamente.

Espero que lo disfruten!

Como siempre, agradezco enormemente sus reviews y espero ansiosa sus nuevos comentarios!

Saludos,

G.