PV. KUROKO

El chico el exnovio de Kagami parecía ser alguien muy especial y por alguna razón me provocaba querer saber más del; salí con Aomine para distraerme un poco de todo en general Akashi y yo estábamos en una relativa paz por lo que no quería forzar ni arruinar nada creo que para él era igual por lo que tratábamos de darnos espacio el uno al otro y extrañarnos mutuamente.

—Oe! Tetsu! —grito Aomine ya que había salido con él a comprar unas nuevas zapatillas de básquet ya que según él estaban a punto de morir— me estas escuchando?

— lo siento Aomine, estoy un poco distraído hoy… que me estabas diciendo? —pregunté un poco más atento a lo que diría.

— así que la charla con Bakagami te dejo algo lerdo— se burló de mí.

— ¿Porque lo dices? — lo mire un poco desconcertado por sus conocimientos del día anterior.

— No recuerdas que me contaste que te habías quedado charlando con Bakagami… realmente estas distraído hoy —se rascó el cuello.

— cierto, lo olvide por completo me habló de su ex… un chico de ojos azules que transmiten emoción con tan solo verlos —me burle un poco de las palabras de Kagami-kun para destensar el ambiente con Aomine… a quien le encantaba burlarse del pelirrojo.

— realmente es un cursi…

— Por un momento pensé que habías ido a acosar a Kagami-kun en su fiesta de ayer— solté una risotada mientras que mi compañero tan solo hizo una mueca de asco.

— Que asco, Tetsu— me miro aún con su expresión de desagrado— no sé cómo pudiste ser su novio. — su cara de asco parecía no tener fin.

— igual como fui tú novio, ustedes tienen más que el básquet en común, ambos…—hice una pausa y luego continúe— ambos son unos idiotas, tienen mal temperamento y sus reacciones son fáciles de predecir.

— No es cierto— se quejo.

Comenzamos a charlas de los sucesos que habían ocurrido esta semana, sin volver a mencionar lo del ex de Kagami; una vez en la tienda en donde tuvimos que subir a la segunda planta para ver las zapatillas de juego luego de horas y horas de buscar unas que mantuvieran contento tanto a mí como Aomine, aunque este último se quejaba solo por hacerlo más difícil cuando íbamos a pagar nos encontramos con un chico de cabellera negra como el carbón y el rubio de Rakuzan, si mal no recordaba era Hayama Kotaro, pero el otro era un desconocido para mí.

— Estas, se ven bien— dijo el pelinegro mientras le pasaba las zapatillas al vendedor.

— no puedo creer que renunciaste, eso es tan decepcionante… Akashi dijo que también habías renunciado al básquet, dime que no es así— su expresión que siempre parecía tener una sonrisa calcada en sus labios se había distorsionado formado una mueca de tristeza.

— Akashi es un mentiroso, la razón para dejar Rakuzan es que no está ligada directamente una universidad de todas maneras debía de… pero jamás dejare el paso libre en el básquet a nadie y lo sabes además ya encontré un instituto que cumple con todos los requisitos— tomó la bolsa que le tendía el vendedor— de la clase "s".

Un chico de cabello negro muy listo según parecía puesto que no todos podían pertenecer a la clase "s", aun había unas dudas en mi cabeza, pero este podría ser el exnovio de Kagami solo falta ver sus ojos azulinos que expresan más que mil palabras.

— me temo que la próxima vez que juguemos será en equipos rivales— el rubio bajo la cabeza.

— si te pido que vengas conmigo ¿lo harías? —se quedo callado un rato buscando la mirada de su amigo quien no levanto ni una vez la cabeza para verle— claro que no, le temes al igual que los otros, no te preocupes… —posó su mano derecha en el hombro del más alto— siempre puedes contar conmigo como un amigo.

Se dirigían a nosotros que nos encontrábamos cerca de la salida, vi que Aomine se tensó un poco quizá un poco nervioso en realidad no le vi muy bien, pero tras darle una mirada rápida me di cuenta de que aún con su piel morena traía un sonrojo demasiado notorio, me pregunte si había alguna chica de voluptuosas medidas cerca pero no, solo hombres y más cercanos a nosotros los chicos que estaban un poco antes en la caja.

— Lo siento, pero están el camino… —el rubio me dio una mirada desde lo alto y luego a Aomine, quien seguía sonrojado.

— Kotaro, no vimos estas miras son de tu color favorito— menciono el pelinegro tomando unas zapatillas bastante lindas, sonrió y vi esos ojos color azul oscuro… tal como Kagami había dicho transmitían esa felicidad que irradiaba. — tú eres Aomine-san el as de Touo admiro mucho tu modo de juego, espero que nos podamos encontrar nuevamente en la cancha. — se acercó dejando de lado las zapatillas se inclino un poco a modo de despedida.

— S-si— tartamudeo un poco pero luego se reincorporo— por cierto este es Kuroko Tetsuya —me presento ya que al parecer el pelinegro no me había visto.

— Un gusto soy Shiro Kitetsu, bueno... realmente espero algún día jugar contigo Aomine-san tengo el presentimiento de que nos divertiremos — sonrió y por un instante esos ojos azules se detuvieron en los míos mi corazón se acelero un poco como una corriente eléctrica.—Un gusto en conocerlos... —hizo un gesto con su mano a modo de despedida.

Una vez que ambos chicos estuvieron fuera de la vista de Aomine comenzó a rascarse el cuello y a susurrar bobadas esperando mi aprobación cosa que no pude consentir ni negar ya que no escuchaba lo que decía.

— Que dices no te entiendo— acerque las zapatillas al vendedor quien rápidamente después de un susto comenzó a empacarlas e imprimir la boleta.

— Te digo que si acaso no te diste cuenta de cómo me coqueteaba— dijo con su estúpida sonrisa.

— no lo hacía. — acabe con sus sueños antes de que empezaran.

— si lo hacía, no directamente como tú— me apunto con su dedo índice— lo dijo entre líneas. — hizo un gesto con sus manos y yo alce una ceja— él dijo "Tengo el presentimiento de que nos divertiremos" ¡Divertirnos! tú ya sabes!

— Estoy casi seguro de que se refería al baloncesto y no a lo que tú piensas, y creo que lo dijo al principio además si le interesaras te habría dado su número ¿no?

— Eres… —no dijo nada más porque le calle de un golpe en las costillas como lo hacía con Kagami.

— Disculpe señor, pero no ha visto un celular por aquí.? —el rostro de Shiro tenía preocupación en él.

— Lo siento, pero no he visto nada. —se disculpo el gerente que estaba a unos metros de distancia.

— Supongo que lo abre perdido en otro lugar — se volvió a ir sin siquiera mirarnos.

Caminábamos hacía la salida cuando lo vi en el suelo, allí bajo el aparador de zapatillas de oferta un celular color azul último modelo lo tomé sin que Aomine se diera cuenta lo guarde en la bolsa de las zapatillas, de vez en cuanto lanzaba una mirada a Daiki quien seguía lamentándose que no era lo suficientemente guapo como para atraer a chicos lindos como Shiro, lo que me causaba risa y creo que un poco de lastima, pero más risa que lo otro.

— Bueno quedé con Sakurai para ir a ver la última película de Zombis samuráis— se despidió, lo seguí hasta que se perdió en la esquina.

Saqué el celular de la bolsa y prendí la pantalla donde había un mensaje, está mal leer las cosas de los demás, pero… quizá echar un vistazo poco no haría mal a nadie, nadie sabría que yo lo hice es más nadie se daría cuenta ya que este chico tenía muchos mensajes en su buzón de entrada algunos eran de Kagami, otros de desconocidos e incluso de la prestigiosa escuela internacional de Japón. Sin dudas él era alguien extraño y debía averiguar más por mi sanidad mental.

"RE: Kotaro

ASUNTO: PERDIDO

Si encuentras este celular por favor llama a este número "

Marqué al número que decía Kotaro y esperé que alguien respondiera.