Porrón, porrón, pompero. ¡EY, QUÉ PASAAAA! Ok, ya ._. Es que estoy feliz (y no debería, porque me quedan dos semanas de vida... sí, ya tengo asumido que no voy a sobrevivir a los exámenes de final de trimestre... :yaoming:). En fin de los enfines enfinosos, perdón por la tardanza en subir, pero los susodichos exámenes no me dejan casi tiempo para escribir DDDD: Y eso. El capítulo, sí. Joup yu laik it 8DDDDDD


CAPÍTULO 11: Pushing to the rough tide, let's keep it inside this time.

Dougie

-Creo que la respuesta es bastante obvia. Te quiero a ti.

Sus palabras, sumadas a la forma contundente en la que ha cerrado la puerta, hacen que mi estómago dé una voltereta. Iba en serio. Jones iba muy en serio al decir que me quería a mí. Trago saliva involuntariamente y retrocedo uno poco, asustado. Pero, de nuevo, no pensaba permitir que lo notara, así que cruzo los brazos fuertemente en mi pecho, frunciendo el ceño y poniendo la expresión de más perfecta molestia.

-Escucha, Jones…-empiezo.

-¡No, escucha tú!-me grita, tan alto que me encojo sobre mí mismo un poco, olvidando mi pose. Cojo aire lentamente por la nariz, mi cerebro buscando como loco una solución a esto. Mientras pienso a toda velocidad, el pecoso se acerca unos pasos, tambaleándose, mientras agita un dedo acusador hacia mí y entrecierra los ojos.- ¿S-sabes? Tengo un pro-problema. Un po-problema así de graaaandeee.- canturrea, abriendo los brazos todo lo que puede, pero en ningún momento aparta sus ojos de mí mientras sigue avanzando.- Y es por-tu-cuuuulpaaaaa. He intentado s-solucionarlo, peeeero ¡aaadiiviiiiinaaaa!, nada funciona. ¡No puedo sacarte de mi cabeza!-se da unos golpecitos en la sien, echándose a reír de nuevo, y resisto las ganas de taparme los oídos.-Peeeeeeeero, ¡tatatacháaaaaaaan!, mira que lis-sto soy que ¡se me ha ocurrido la solución pe-pe-perfecta!-su lengua vuelve a asomar entre los labios, humedeciéndoselos, y se para a un paso de mí, lo que agradezco, porque me faltaban solo unos centímetros para llegar a la pared de la entrada. Cuando vuelve a hablar, lo hace con voz mucho más grave, una media sonrisa que me produce un escalofrío dibujada en sus labios. Incluso a esta distancia, puedo ver lo dilatadas que están sus pupilas, apenas una fina aureola azul alrededor del intenso negro.- Si no puedo dejar de pensar en ti, entonces te tendré que tener para mí.

Sinceramente, no sé cómo estando tan borracho y grogui puede moverse tan rápido. De verdad que no. Por suerte, sus reflejos no están a la altura de los míos, y logro escabullirme cuando se lanza a por mí.

Echo a correr por el pasillo, mis calcetines haciendo que resbale un poco sobre el parquet, hasta que llego al salón.

-Douuuuuuuuuuuuugieeeeeeeeeee ee... Douuuuuuugieeeeeeeee... no eeeeescaaaaaaaaaaaaapeeeeees ss, Douuugieeeee.-escucho la ebria voz de Danny detrás de mí, y a los pocos segundos cruza el umbral de la puerta, tropezando con sus propios pies.

-Danny, te lo advierto, no… ¡joder, estate quieto!-me armo con un peligroso y mortífero cojín y se lo lanzo cuando no cesa en su empeño de atraparme. Le impacta en toda la cara y lo desestabiliza, haciendo que casi caiga de espaldas. Pero no, logra recuperar el equilibrio en el último momento y empieza a perseguirme alrededor del sofá.

Solo tras tres vueltas alrededor del mismo me doy cuenta de lo ridículo que era todo aquello. ¿Pero qué coño hacíamos? ¡Parecíamos retrasados! Además, no debería estar asustado, a fin de cuentas, ¿no era esto lo que buscaba? ¿No era meterme en la cabeza de Jones, hacer que me desease hasta un punto en el que se volviese loco, el objetivo de toda esta pantomima organizada por Ian para acabar con los Blackstars? ¿No era ese mi pase a la universidad? Entonces, ¿por qué sentía un nudo de terror cerrarse con fuerza en mi garganta? ¿Por qué el simple de hecho de encontrarme en aquellas condiciones hacía que me entrase el pánico? Quizás… no, no, eso ya había pasado y no tenía nada que ver… ¿No? Pero las similitudes… él también estaba borracho la primera vez que…

-¡Ah! ¡Suéltame, suéltame!-chillo cuando siento unos brazos rodeándome. El muy cabrón ha aprovechado que me he despistado unos segundos para lanzarse sobre mí.-¡JONES, SUÉLTAME AHORA MISMO!-me revuelvo, intentando zafarme, pero sus brazos están fuertemente cerrados en torno a mí.

-Vaaaamoooooos, pequeñooooo Douuuuuuuugieeeee. E-eres tú, tú, y solo túrutú el que eempezó todo es-sto con los jueguecitos y las po-provocaciones…-farfulla en mi oído, sus labios empezando a recorrer a besos mi cuello. Mi corazón golpea como loco contra mis costillas, y noto los latidos en la cabeza debido a la adrenalina. Necesitaba relajarme, necesitaba pensar con claridad, podía sacar partido a todo aquello, añadir una cosa más de la que se arrepintiera, enredarlo más en mi tela. Podía, sabía que podía hacerlo… pero… pero en aquel momento…solo era capaz de oler el alcohol en su aliento, de sentir sus grandes manos apretadas contra mi pecho, y de oír el rumor de una voz que no era la suya en el interior de mi cabeza.

¿Resistirte? ¿De verdad te estás resistiendo? Vamos, sabes que no sirve de nada.

Seguimos forcejeando, tropezando contra el sillón, la mesita y todo lo que se nos pusiese delante, hasta que terminamos cayendo sobre el sofá, él encima de mí. Me agarra de las muñecas y tira de mis brazos hacia arriba, inmovilizándolos sobre mi cabeza.

Ahora ni siquiera te puedes mover. ¿No ves lo débil que eres? No sé qué ha podido ver Ethan en ti… Bueno, sí que lo sé… eres realmente bonito, eso no se puede negar…

Unos labios con sabor a alcohol recorren ahora mi barbilla, antes de presionarse con los míos, que mantengo fuertemente cerrados. Aunque sabía que no servía de nada, me seguía removiendo, intentando soltarme, notando como la opresión dolorosa de mi pecho se hacía cada vez más grande con cada intento fallido. Empiezo a hiperventilar, y cierro los ojos, tan fuerte que pequeñas manchas luminosas se forman en la oscuridad de mis párpados.

No puedes hacer nada. Ni siquiera suplicar. ¿Vas a suplicarme, Dougie? Me encanta ver tu carita llena de lágrimas. Dime, ¿son de dolor o de impotencia? Vamos, puede que sea más benevolente si me suplicas…

Las palabras 'por favor' están a punto de rodar por mi lengua, saliendo en forma de casi inaudible tartamudeo, cuando me acuerdo de que no sirven de nada. Las súplicas nunca hicieron que Jace fuera mejor conmigo… Solo hacía que se riese de mí, que disfrutase aún más, y que la vez siguiente fuese aún más horrible que la anterior. Y no, no pensaba permitirlo. No pensaba volver a doblegarme. Ya no tenía nada que perder, no, porque sabía que a Ethan yo ya no le importaba, nunca lo había hecho realmente…

No sé cuando he dejado de notar presión en las manos, aunque los labios siguen sobre los míos. Y aunque se mueven casi delicadamente, yo no puedo más que sentirlos como una agresión, y tampoco siento las manos acariciándome el pecho lentamente, sino que siento unas que me arañan y hacen daño mientras tratan de arrancarme la ropa en contra de mi voluntad. Simplemente no sentía a Danny encima de mí, mi cerebro se había hecho un lío entre lo que estaba sucediendo ahora y lo que había sucedido hacía unos años, y por eso no dudo ni un segundo en impactar con toda la fuerza que tengo el cenicero de cristal que mis dedos han encontrado en la mesita de al lado del sofá contra la cabeza del que yo creo que es Jace.

Pero no lo es. No es él. No es Jace. Y me doy cuenta cuando voy a darle con el cenicero otra vez, para asegurarme de que no vuelve a hacerme daño. Me doy cuenta cuando lo único que encuentran mis ojos aterrados y llenos de lágrimas es la cara pecosa de Jones, que mira sorprendido y sin entender cómo se han podido manchar sus dedos de sangre después de haberse tocado la sien. Frunce el ceño y dirige sus pupilas hacia mí unos segundos antes de desplomarse hacia un lado, cayendo al suelo.

Me quedo completamente quieto durante ¿qué?, ¿un par de minutos?, en los que mi cabeza vuelve a conectar con el presente. Y, cuando termina de hacerlo, volviendo a encerrar esos recuerdos en lo más profundo y oscuro de mi memoria, entonces es cuando pienso 'ay, la virgen, que me lo he cargado'.

Me incorporo de un brinco, soltando el cenicero, y arrodillándome junto a Danny, que tiene los ojos cerrados y una brecha de al menos un centímetro en la cabeza, de la que ya brota bastante sangre. Joder, joder, joder, joder. ¿Por qué coño he tenido que golpearle? ¿Por qué cojones de repente ha tenido que venirme a la cabeza todo aquel asunto con Jace y con Ethan? ¿Cómo había podido perder el control de esa manera?

-Da-Danny, venga, responde…-tartamudeo, dándole unas cachetadas en las mejillas, mientras busco con la mirada algo para tapar la hemorragia.

-Dou-uuuug… Es-stoy m-muy mareao'…-contesta con voz débil, gimiendo y abriendo un poco los ojos. Bien, buena señal, al menos no está muerto…

-Va-vale, no pasa nada, se te va a pasar ahora, ya verás… Eh, eh, ¡EH!, ¡no cierres los ojos!

Vuelve a gemir como única respuesta y termina bajando los párpados. Mierda, no le irá a dar un coma etílico o algo así en mi salón, ¿no? (sí, vosotros también os habéis dado cuenta de que estoy echándole toda la culpa al alcohol que ha tomado… je). Necesitaba despejarlo, no podía dejarle que se me durmiese…

-Joder, cómo pesas, macho…-farfullo cuando trato de cogerlo para llevarlo al baño. Paso uno mis brazos por debajo de los de él y el otro por debajo de sus rodillas, pero es como levantar un peso muerto, y yo no es que tenga yo aquí complejo de Hulk. Así que se me escurre y se me cae cuando apenas había logrado izarlo un poco, su cabeza terminando por rebotar contra el suelo con un sonoro 'clonc'.-Oh, mierda, p-perdona…-lo que me faltaba, darle más golpes, para que se me muriese definitivamente. Acabo decidiéndome por arrastrarle, así que le cojo únicamente por los brazos, pero está vez en vez de intentar levantarlo, reculo hacia atrás.

Avanzo así hasta la mitad del camino, y luego opto por cogerle por los tobillos y tirar. Y créedme, es mucho más cansado de lo que parece. Cuando llegamos al baño, estoy sudando como un pollo y respirando a bocanada limpia.

-Jones, venga, por un poco de tu parte, me cago en todo.-meterlo en la ducha es otra cosa que me cuesta la vida, pero lo consigo y cuando está dentro me siento algo menos culpable… solo un poquito menos…sí… Lo apoyo contra la esquina y quito el telefonillo del enganche, abriendo después el agua fría a tope y mojándole la cabeza.-Venga, venga, Danny, por favor, no te me vayas a morir ahora aquí, hombre.-pido cuando ni siquiera se encoge al entrar en contacto con el agua. La sangre que ya cubría buena parte del lateral de su cara y cuello empieza a disolverse con el líquido transparente, dejando al descubierto una herida que no tiene tan mala pinta como pensaba en un principio, pero que sigue siendo profunda.

Dejo el telefonillo en su sitio, aunque lo oriento para que siga mojando a Danny, y me arrodillo de nuevo a su lado, estremeciéndome cuando, al hacerlo, se me empiezan a empapar los pantalones y la camiseta.

No sabía qué hacer. Danny no abría los ojos, y yo no sabía qué hacer. No sabía si había desmayado por el golpe (muy probable), por el alcohol o por la droga, y meterle en la ducha era lo único que se me ocurría. ¿Qué pasaba si se me moría allí? ¡¿Por qué había tenido que ser tan idiota de venir a mi casa?! ¿¡No podía caerse muerto en cualquier callejuela de Londres?! Ahora me sentía tremendamente culpable, y-y preocupado y…

En pleno ataque de frustración, con altas dosis de histeria y un poco de desesperación, le arreo un bofetón con el dorso de la mano. Suelto un suspiro, mucho más aliviado de lo que jamás reconoceré, cuando pega un bote y abre los ojos de golpe, encogiéndose cuando nota que está completamente mojado.

-F-f-f-frí-í-ía-a-a-a, es-s-s-s-t-tá f-f-f-f-frí-ía…-balbucea, sin dejar de tiritar, rodeándose el torso con los brazos. Gime un poco más, llevándose las rodillas al pecho y haciéndose una bola. De repente parecía un niño pequeño… Oh, uh…

-¿Prometes que no te volverás a dormir?-pregunto tras carraspear, porque se había formado un nudo en mi garganta. Asiente vigorosamente y yo cierro el grifo, levantándome para ir a por unas cuantas toallas de una carrera.

Al volver, Danny sigue en la misma posición, y como ha prometido, con los ojos abiertos. Está empapadito, y su cuerpo entero tiembla sin control, la barbilla apoyada en las rodillas y los mechones castaños pegándose a su frente formando pequeños semicírculos. Me muerdo el labio, y luego me vuelvo a arrodillar a su lado, pasando una de las toallas por su cabeza, frotando con cuidado para secarle el pelo sin empeorar la herida. La sangre alrededor de está ya empieza a coagularse, formando una capa rojiza muy oscura.

-Toma, envuélvete en esto mientras voy a ver si tengo algo con lo que taparte la herida para que no se te infecte.-porque solo faltaba que la dejase así y a los dos días se le cayese la cabeza… vale, eso es exagerar un poquito… quizás…

Me pongo a trastear en el armario de debajo del lavabo, donde guardamos todos los medicamentos y demás chismes de primeros auxilios. Rebusco, en busca de gasas y esparadrapo, porque las tiritas que hay son muy pequeñas. ¿Dónde coño estarán?

Tengo casi medio cuerpo metido en el armario, volumen proporcional a las cajas y botes que ahora se dispersan a mi alrededor, cuando noto un movimiento brusco tras de mí. Me giro, emergiendo del mueble, y descubro que ahora es Jones el que tiene hundida la cabeza, en su caso, en el váter. Y por los sonidos guturales que emite, sumado a la forma en la que se arquea su espalda, diría que debe estar echando hasta la primera papilla.

Resoplo, apartándome el flequillo de los ojos con un rápido movimiento de muñeca.

-Venga, hala, ya pasó… deja de vomitar, que no tienes nada en el estómago y lo único que haces es joderte la garganta y ponerte malo…-digo, tras unos minutos, acercándome a él ya provisto de toda la parafernalia de enfermero. Le obligo a que se apoye contra la pared, y me coloco entre sus piernas mientras le tiendo un cacho de papel higiénico para que se limpie la boca, sentándome luego sobre los talones. -Ahora te vas a estar quietecito mientras te vendo eso, ¿entendido?-asiente, tremendamente pálido y con cara de haber visto un muerto… o de haber salido de un ataúd. Le giro la cabeza, para que la luz dé en la herida y vea mejor el aspecto que tiene. Hum...-Esto te va a escocer un poco.-aviso antes de empezar a darle ligeros toques con un algodón previamente empapado en desinfectante.

-Ah, ah, ah, duele, duele, quita… ¡ay!-lloriquea, intentando escabullirse.

-¡Danny, joder, no me lo hagas más difícil! ¡Estate quieto!

-Pero dueeeeeleeeee.-me mira con ojitos suplicantes al verse atrapado entre mi cuerpo, la pared y el váter. Vuelvo a morderme el labio inferior, pero en seguida frunzo el ceño y me obligo a sujetarle para terminar de limpiarle la herida.

Y me cuesta, porque no deja de revolverse cual lagartija. Dejo el algodón en el suelo, mientras el pecoso gimotea por lo bajo. Cojo una gasa, la mojo otro poco en el líquido desinfectante y luego cubro la brecha con ella. Le pido a Jones que la sujete con un dedo mientras corto un par de tiras de esparadrapo, y noto como sus ojos siguen cada uno de mis movimientos con detenimiento, tanto que me hace sentir algo incómodo. Por eso suelto un brusco…

-¿Qué?

…cuando vuelvo a encararme a él para pegar la gasa.

-Nada…-dice, pero no deja de observarme. Después de unos instantes, vuelve a hablar.- ¿Po-por qué no eres a-así más veces?

No entiendo la pregunta.

-¿Así? ¿Así como?-termino de sujetar con el esparadrapo la gasa, y observo orgulloso el resultado. Parece casi profesional. Si es que…

-Más a-amable… más bueno… más h-humano… ¿no te c-cansas de esconderte t-todo el tiempo detrás de e-esa coraza dura que n-nada puede romper?

Me quedo mirando fijamente sus ojos. Ya no están tan dilatados, por lo que el azul es más apreciable. Cojo aire. Eran bonitos. Sus ojos, digo. Tenían un azul peculiar, muy brillante. Eran de esos típicos ojos que no puedes pasar por alto, que te hacen sentir como si tuvieran el poder de ver más allá de ti mismo, como si pudieran bucear en tu interior y ver la imagen de tu alma. Sí, sí que eran bonitos… Er, ahora parecía que el golpe en la cabeza me lo había dado yo. ¿Pero qué mierdas estaba pensando?

-No.-contesto a su pregunta, apretando los labios hasta formar una fina línea. Aparto la mirada de la suya, para que no descubra que estoy mintiendo, porque por muy idiota que suene, sí que parece que sus ojos puedan atravesarme. ¿Cansado? Cansado, no. Lo siguiente. Pero no podía permitirme salir de esa coraza. No podía dejarme ver tal y cómo era, tal y cómo quería ser, porque a la mínima que muestres un poco de debilidad, un poco de ti mismo, crecen las posibilidades de que lo aprovechen en tu contra para hacerte daño, para pisotearte y hacerte pedazos. Y no, gracias, yo ya había tenido mi ración de destrucción…

-Pues yo sí…-susurra Danny por lo bajo, echando la cabeza hacia atrás hasta que queda apoyada en la pared, cerrando los ojos. Lo observo, en silencio.- ¿S-sabes? Me haces s-sentir muy e-extraño… Por una parte-e te odio y no te soporto… Eres tan detestable c-con tus bromas, tus insultos y t-tus jueguecitos… me dan g-ganas de es-strangularte cada vez q-que abres la boca… P-pero por otro lado… siento que tú también ti-tienes algo ahí dentro, algo que te hace ser así… algo que tú no has e-elegido, pero que has tenido que escoge p-para sobrevivir…-abre los ojos y me enfoca, y yo siento que la opresión que se había ido formando en mi garganta se traslada a la base de mi estómago.-Y entonces… entonces me siento menos s-solo…

Menos solo… sí, yo también me sentía solo muchas veces… Por mucho que la gente te arrope y te apoye, nunca te sientes plenamente comprendido, porque sabes que si no lo han vivido nunca se podrán hacer a la idea de lo que es. Tratas de ignorarlo, tratas de actuar como si nada hubiera pasado, pero está ahí, ese resquemor en tu interior, esa cicatriz que te lo recuerda constantemente. Y sientes que nada ni nadie puede aliviarlo, piensas que tienes que vivir lo que te quede de vida con ello, y a veces te preguntas si merecerá la pena. Y sí, en esos momentos te sientes realmente solo… Y deseas tener a alguien que te comprenda de verdad, y que lo haga porque también tenga una de esas cicatrices. Tu soledad hace menos dolorosa la mía, ¿no es lo que dicen? Tu dolor hace menos insoportable el mío…

Podía intuirlo, podía intuir que Danny también tenía una profunda marca grabada a fuego en su alma, una marca que dolía y que, como él había dicho, hacía que te vieses obligado a construir una muralla para protegerte, una coraza donde plasmar una falsa imagen de tu propia personalidad, mientras que la verdadera agonizaba en el interior… una marca justo igual que la mía…

Por un momento, siento un cosquilleo por todo el cuerpo con la idea de que, eso, ya no estoy solo, de que hay alguien como yo que puede hacer que el dolor se mitigue un poquito. Pero entonces esa molesta y odiosa vocecilla de dentro de mi cabeza me recuerda que Jones es solo un señuelo, un objetivo al que tengo órdenes de atrapar y destruir…

Me levanto del suelo, recogiendo todas las cosas desperdigadas.

-Creo que tengo alguna camiseta y algún bóxer de Ian que puede que te valga para que te cambies esa ropa mojada. Puedes dormir en mi habitación esta noche. Es la segunda a la derecha según sales del baño, no tiene pérdida; ahora te llevo la ropa.-digo, saliendo del servicio, en los brazos las toallas mojadas, y sin mirarle ni una sola vez.

Y la coraza se comprime un poco más, haciendo que lo que está recluido en su interior se haga más pequeñito y que sus gritos por salir queden amortiguados, el único indicio de su existencia los desesperados arañazos que deja en el interior de las paredes.


Ñañañaña, y esto es ebericing por tudei :DD Con un poco de suerte colgaré el fin de semana que viene ^^ ¡Gracias por leer y comentar! Love you all :3