Nota de autor: Sé que prometí actualizar un capitulo diario o dos veces por semana como mínimo pero me dio bronquitis y me había estado sintiendo realmente mal. Así que después de una semana de ausencia aquí tienes Angelito97- Delena.


Capítulo 11

Bonnie se despertó de golpe. Tenía que encontrar el modo de entrar a mansión Lockwood y tener acceso al estudio del alcalde. Recuperar esa piedra se había vuelto su prioridad. Era obvio que lo que Emily trataba de hacer era que los vampiros no escaparan. ¿Pero cómo entraría a la mansión, más precisamente al estudio del alcalde?

El día del baile de los fundadores en tres semanas era la culminación de los eventos del aniversario de la fundación Mystic Falls. Había una exposición de antigüedades, un desfile, una rifa de solteros, y también la elección de Miss Mystic Falls.

Miss Mystic Falls era un evento extraño mientras se hablaba de igualdad y unión en el pueblo, las candidatas a Miss Mystic Falls tenían que pertenecer a las familias fundadoras, solo se abría una posición para quien no pertenecía a alguna de las familias, si más de una chica quería anotarse entonces el azar decidía quien sería la afortunada representante del pueblo en la contienda. Si bien su familia había habitado en Mystic Falls desde su fundación no era considerada una familia fundadora ya que en aquel entonces habían sido esclavos.

Se puso a dar vueltas por su habitación, por más que pensaba y repensaba opciones no se le ocurría ninguna que no la involucrara a ella aprendiendo un nuevo hechizo. Cada que aprendía un nuevo hechizo las primeras 15 veces tenia resultados desastrosos, aprender el hechizo de localización le había costado a su abuela por lo menos 20 focos y una mesa de centro. Por no hablar del hechizo para crear fuego ese había arrojado un saldo de otros tantos focos, 10 cojines, dos pares de cortinas, un jarrón y una mesita esquinera. Lo buen que una vez que los perfeccionaba no había errores. Además no contaba con el tiempo para perfeccionarlos, cada hechizo le llevaba por lo menos 15 días de ensayos y desastres. Finalmente se le ocurrió que si ella no podía entrar Elena si podría.

XOXOXOX

Esa mañana Bonnie no espero a que fueran las seis cuando ya estaba tocando en la casa de Elena. Una Jenna somnolienta le abrió la puerta casi no había dormido leyendo las instrucciones de la brújula. Solo tenían que colocar la aguja correcta que estaba bajo la caratula.

—¿Qué pasa Bonnie? — pregunto mientras abría la puerta, y la dejaba entrar.

— Tengo que hablar con ustedes. — Dijo mientras subía las escaleras gritando — ¡Elena, Jeremy despierten par de flojos!

— ¡Hare café! — grito Jenna mientras Bonnie corría escalera arriba para despertar a sus sobrinos.

Bonnie encontró a Elena hecha un ovillo en su cama. Abrió las cortinas. Y la insto a levantarse. — Tenemos que hablar. — dijo mientras le quitaba las sabanas de encima. Elena gruño, y se acurruco aún más.

— ¡Levántate! Hay mucho que hacer.

— mmmm, — un gruñido molesto salió de la garganta de Elena. — Pero si aún no amanece.

— Aun así tienes que levantarte — levanto una ceja mientras salía del cuarto — Iré a despertar a Jeremy.

Elena se estiro y vio como con la misma determinación con la que había entrado a su cuarto había abierto las cortinas y le había quitado las cobijas, ahora entraba en el cuarto de Jeremy repitiendo sus acciones. Jeremy molesto se levantó trato de arrebatarle las cobijas solo para ser repelido por un hechizo.

— Phestmatus repelluntur. — Jeremy cayo de espaldas en su cama, y trato de levantarse — Phestmatus pausa. — Jeremy se vio sentado en su cama sin poder levantarse. Normalmente los hechizos de Bonnie no tenían efecto en el por más de unos pocos segundos, pero el día de hoy eso era suficiente. Bonnie entrecerró los ojos y lo miro entre indignada y divertida. — Tú me obligaste, ahora párate — lo libero del hechizo y continuo hablando — y vamos abajo. — Bonnie autoritaria y alzándose de hombros.

Cuando bajaron Elena y Jenna estaban preparando el desayuno, café, jugo, huevos y pan tostado. Se sentaron en la barra para desayunar. Y entonces Bonnie comenzó a hablar.

— Anoche, Emily se me apareció en un sueño. Me dijo de la tumba, que solamente teníamos que encontrar la llave — tomo una hoja de papel del cuaderno de dibujo de Jeremy e hizo un dibujo del pendiente — un dije de cristal anaranjado, es la llave. Solo teniéndola podemos controlar cuando se abre la tumba, después de la noche del cometa podrá ser abierta incluso sin la llave, aunque con mucho esfuerzo. La piedra que la sella no estará ahí para siempre. Tenemos que evitar que los vampiros salgan.

— ¿Y dónde está la "bendita" llave? —Dijo Jeremy exasperado, haciendo señas de comillas cuado dijo bendita. Él se levantaba antes del amanecer 4 de los siete días de la semana para entrenar y los otros tres no le agradaba para nada la idea de que lo despertaran, antes de que fuera la hora de ir al instituto, si es que iba.

Elena sorbió el café y mordió el pan, divertida. Es que ver a Bonnie y Jeremy pelear era divertido. Los hechizos de Bonnie no tenían mucho efecto en é, por lo que Bonnie no podría tenerlo quieto mucho tiempo. Al final Jeremy casi siempre hacía algo para que ella acabara rindiéndose.

Bonnie ignoro el anterior comentario de su amigo y continuo hablando sin molestarse en hacerle caso — Son 27 vampiros. Emily hablo de sus amigas y se veía apesadumbrada ¿quizá podríamos preguntarle quienes son y dejarlas salir a ellas?

— ¿Dónde está la llave? — volvió a preguntar Jeremy gritando, cada vez más enojado.

— No me grites — se exaspero Bonnie e hizo una seña con la mano como para invocar un hechizo.

— No te atrevas —amenazo Jeremy, acercándose a ella como un depredador a la presa.

Bonnie señaló el banco — vuelve a sentarte y déjame seguir ablando.

Jenna puso los ojos en blanco — Jeremy siente y cállate… no la vuelvas a interrumpir, después yo también tengo algo que decir.

Jeremy se sentó y Bonnie continuo hablando — Bueno, en que iba, — se quedó pensativa unos segundos — ahh… sí… la tumba de los vampiros tiene una piedra que no estará en su sitio para siempre. Y hay una llave, escondida en la mansión Lockwood en el estudio del alcalde, bajo el piso. Tenemos que entrar ahí y recuperarla.

— Pero no podremos hasta después de la noche del cometa. — hizo notar Elena y es que la vigilancia y la seguridad eran exageradas estos días por tanta gente que entraba y salía de la mansión, debido a la exposición de antigüedades pertenecientes a las familias fundadoras y los eventos de Miss Mystic Falls. Iba a ser muy difícil entrar. Tendrían que esperar que pasara la noche del cometa para poder colarse a la mansión de noche.

— Hay un manera de entrar — todos miraron a Bonnie intrigados, quizá iba a sugerir usar algún hechizo de ocultamiento o de invisibilidad, si es que eso era posible. Bonnie los miro sonriente — Elena puede entrar al concurso de Miss Mystic Falls.

Todos la miraron con ojos abiertos como platos. Elena no era del tipo femenino que digamos. Siempre vestida de jeans no muy apretados, tank tops holgados, camisetas o camisas (no blusas camisas), sudaderas con capucha y botas estilo militar, no usaba maquillaje y aunque tenía el pelo largo casi siempre lo recogía en una desordenada cola de caballo, ciertamente a veces parecía más un muchacho que una chica. Bonnie tenía que estar bromeando ella no era material para Miss Mystic Falls.

— Debes estar bromeando — dijo Elena mientras escupía un trago de jugo por la sorpresa de lo que Bonnie estaba diciendo.

Bonnie negó con la cabeza para reafirmar su negativa — No es broma. Necesitamos que entres en el concurso de Miss Mystic Falls. — Elena seguía sin creérselo por lo que Bonnie continuo —Mira, Elena no necesitamos que ganes, solo que participes; de ese modo yo poder entrar a la casa como tu ayudante (en el concurso cada chica participante tenía que tener una ayudante y un joven que la acompañara al baile) y sin levantar sospechas entrar al estudio del alcalde. Con un hechizo de localización podre saber exactamente donde está el dije. Lo saco de ahí y lo tenemos en nuestro poder. Luego vamos a la tumba y Jeremy y tú hacen su trabajo.

Jeremy y Jenna asintieron, Elena no estaba muy convencida, aun. Jenna carraspeo para cambiar de tema.

— ¿Qué pasa? —pregunto Jeremy intrigado por la actitud de su tía, su cara era seria pero un atisbo de sonrisa se veía en sus ojos.

— Anoche leí todo lo referente a la brújula en los diarios de Giuseppe Salvatore, incluso subí al ático a buscar unas cajas con unos diarios viejos de Johnathan Gilbert y Samantha Gilbert. Y encontré el modo de hacer funcionar la brújula, — Elena no supo ni porque se puso tensa pero su mente la llevo a pensar en que no quería que descubrieran que Damon era un vampiro — lo malo es que solo indica a vampiros a 500 metros o menos. — fue difícil para Elena no suspirar por el alivio.

— ¿Cómo funciona? — pregunto Jeremy ansioso.

Jenna se paró de la mesa y se dirigió a la sala, regresando con la brújula en la mano. Dio vuelta un tornillo que estaba en un costado, lo que le permitió separarla en piezas: la carcasa externa, la caratula, el cristal, la aguja, y la tapa que fija el cristal y debajo de la caratula había otra aguja que solo tenía una punta. Jenna coloco la aguja normal de la brújula primero, luego recoloco la caratula, y luego la aguja de una sola punta, recoloco el cristal y lo fijo, luego extendió la brújula hacia Elena — Ya está, ahora el norte debe señalar al vampiro dándote tiempo de prepararte para atacar o defenderte — no es que a ella le gustara mucho la idea de que sus sobrinos se dedicaran a cazar vampiros, pero si así era como las cosas tenían que ser, ella iba a hacer todo lo posible por ayudar aunque ella se quedara en el banquillo.

XOXOXOX

Damon había aventado a Stefan por la ventana con tal fuerza que había caído de cabeza y se había roto el cuello. Una hora después Anna lo había encontrado mientras despertaba en el camino de grava de la entrada de la mansión y él le había dicho que había peleado con Damon. Stefan se sentía terriblemente culpable por lo que había dicho, pero es que a él también la gustaba Elena. No es que en realidad quisiera morderla, simplemente es que no se podía imaginar a Damon siendo tan protector con ella. Además a Damon nunca le había molestado si él agarraba sus sobras, pero Elena era diferente.

Stefan no sabía que hacer; por un lado realmente quería tener una opotunidad de intentarlo con ella y por el otro dudaba sobre si quería volver a intentarlo con ella o alguna otra chica, casi estaba seguro de que estaba maldito, destinado a vagar la eternidad en soledad.

¿Cuántas chicas habían sido?

Diez en los 145 que tenía de ser vampiros. Doce si contaba a Rosalyn y a Katherine. Él definitivamente estaba destinado a vagar la eternidad solo. Todas sus novias humanas o vampiros habían muerto trágicamente: Rosalyn ataque de vampiro, Katherine incendio, Luisa Ann bala perdida, Marianne acuchillada por unos delincuentes, Sophie accidente automovilístico, y Aimee baleada en un callejón, por nombrar algunas. Él no tenía derecho a seguir así, no tenía derecho decidir el destino de nadie. Además aún era reciente la muerte de Aimee.

Sumido en sus pensamientos, comenzó a recordar su última plática con Aimee, ese día cuando le confeso que era un vampiro. Y ella lo había aceptado tal cómo era.

Aimee estaba trabajando de encubierta, y él tenía una semana sin verla. Había usado la compulsión en la estación de policía para obtener datos de como contactarla. No podía esperar hasta el día siguiente, que era cuando le había dicho iría a la estación y luego a su casa, a visitarlo.

La llamo y le dijo que quería verla, que tenía algo urgente que decirle. Había decidido confesarle que era un vampiro, presentarle a Damon y a Anna, pedirle que se casara con él y luego si ella quería la convertiría, bueno no después de contactar una bruja para su anillo de día.

— ¿Qué eres qué? — La voz de Aimee sonaba al borde la histeria por la incredulidad, poco le faltaba para reír a carcajadas, simplemente pensaba que era una broma — Un Vampiro, chupa sangre y con colmillos y todo eso, — no pudo aguantar más y soltó una carcajada. Le tomo cara entre sus manos y aun tratando de calmarse dijo — Amor, te amo, no es necesario que hagas esas bromas si no quieres presentarme a tu familia. — como Stefan continuaba serio y no se reía ella pensó que todo era porque para él ella no era alguien tan importante como para presentársela a su familia. Vamos que ella era joven pero no era tonta por eso a su corta edad (21 años) ya había escalado hasta el grado de Teniente. Ella sabía que tenía uno o dos hermanos los había oído alguna vez hablando por teléfono. De modo que ya totalmente recompuesta y ahora más bien con semblante triste continuo — Te he pedido que me presentes a tu familia muchas veces… yo te he presentado a la mía. No sé por qué tú sigues renuente a presentarme a tu padre y a tu madre, decirme si tienes hermanos… —con una lagrima escurriendo por su mejilla añadió — pensé que me querías, que tú y yo teníamos algo serio.

Stefan quiso comenzar a llorar también de momento incluso pensó en hacerla olvidar pero no si ella lo amaba tenía que aceptarlo tal como era. Había tenido varias novias, y ninguna había sabido que él era un vampiro, aunque le había dolido y enojado perderlas, con ninguna después de Luisa Ann, había sentido lo que estaba sintiendo ahora. A Luisa Ann se lo había dicho una vez antes de morderla, quería saber si ella lo amaba tanto como él a ella. Ella le pregunto si era posible que la hubiera mordido sin que ella supiera, él apenado asintió. Ella con toda la serenidad que pudo le pidió que esa vez no la hiciera olvidar, ella quería saber que él se alimentaba de ella. Ella dejaba que él se alimentara de ella plenamente consciente de lo que hacía. Y él que había hecho… la había dejado morir. Todo porque ella estaba orgullosa de que lo amaba sin importar lo que él fuera. Le curaba las heridas de manera superficial, nunca le había dado su sangre.

Stefan se paró delante de Aimé, le limpio las lágrimas con el pulgar y luego le levanto la cara con el pulgar y el índice para obligarla a mirarlo. Y entonces cambio… permitió que las venas negras, rojas y purpuras rodearan sus ojos y sus colmillos salieran del escondite en su encía. Aimee lo observo, incrédula aun. Pero él tomo un vaso de la encimera de su apartamento, y vacío en él el contenido de la licorera de bolsillo de la que continuamente bebía y nunca le había querido convidar. El líquido rojo y espeso se deslizo por las paredes del vaso. Aimee observo en silencio como el llevaba el vaso a la boca y bebía. Luego se lo extendió a ella — Huele, — dijo con semblante serio y ya recuperando sus facciones normales. — compruébalo por ti misma.

Aimee olio, el aroma a hierro de la sangre inundo sus fosas nasales. En efecto el líquido de la misteriosa licorera de bolsillo era sangre, y ella que había pensado en hablar con el sobre un problema con el alcohol. Comenzó a reír nerviosa. Fue ahí cuando Stefan decidió sentarse a su lado y abrazarla, para su sorpresa ella no lo rechazo. Aimee se dejó abrazar entre risas nerviosas y sollozos.

— Te amo, —le susurro él al oído. — y si quieres te presento a mis hermanos.

No tuvo más que decir eso y Aimee comenzó a besarlo, y le desabrocho la camisa. Stefan la detuvo. — Pero te amo, y quiero hacer el amor contigo. — dijo ella.

— ¿No te importa que sea un vampiro?

—Sigues siendo Stefan y me amas ¿no?

Stefan asintió y dejo que ella le desabrochara los pantalones. Y comenzó a desabotonarle la seria blusa rosa pálido de seda y le desabrocho la falda gris entubada hasta las rodillas que ella llevaba puesta. Y siguieron besándose, acariciándose el uno al otro, mientras la cargaba a la cama. Aimee le susurraba te quieros, te amos, y le daba pequemos mordisquitos en el oído.

En la camas sus cuerpos casi desnudos se volvieron una madeja de brazos, y piernas entrelazados, no se distinguía donde terminaba uno y comenzaba el otro. Mientras con besos y caricias se demostraban su amor. Stefan se deshizo del resto de las ropas de ambos mientras con su boca y su lengua amaba cada parte del curvilíneo cuerpo de Aimee.

Trazo el camino de su boca a su entrepierna mojada pasando por sus pechos firmes y sus pezones erguidos por la excitación, con besos húmedos y pequeños mordiscos. Aimee gemia de placer mientras la lengua de Stefan recorría sus labios vaginales para llegar a su hinchado clítoris. El aroma de la humedad de su sexo invadía las fosas nasales de Stefan, con el aroma más dulce que él hubiera olido hasta ahora. El olor y el sabor de la excitación de Aimee, provoco que se aumentara la tensión del excitado y endurecido pene de Stefan.

Se levantó pego su boca contra la de Aimee y comenzó a penetrarla con suavidad. Una tras otra suave embestidas y múltiples caricias recorrían el cuerpo de Aimee. Mientras ella arqueaba sus caderas para recibirlo con más intensidad, acariciaba el cuerpo de él con las manos y con su boca y su lengua le acariciaba el cuello y los huesos de mandíbula. Gemidos y gruñidos era todo lo que se oía en la habitación. Sus cuerpos se movían en un ritmo perfectamente sincronizado, estaban hechos el uno para el otro. Y así lentamente entre besos y caricias llegaron al clímax… juntos.

Después de que hicieran el amor Aimee le pregunto a Stefan ya más calmada y relajada sobre lo que significaba ser un vampiro.

— ¿Cómo es ser un vampiro?

—Bueno… — suspiro Stefan —lo primero es que únicamente bebiendo sangre podemos sobrevivir.

— ¿Pero te he visto comer hamburguesas? Y pensé que los vampiros no podían salir en el día.

—Bueno — enseño la mano con el anillo — este anillo tiene una piedra llamada Lapislázuli y es lo que me permite salir a la luz de día, y también permite que mi metabolismo se asemeje al de un humano vivo, permitiéndome comer comida pero eso no me nutre, tengo que beber sangre.

— ¿Y de dónde obtienes la sangre? —pregunto Aimee arqueando una ceja.

Stefan le explico que bebía sangre animal, y por qué lo hacía. Le platico de cómo podía perder el control y lastimar gente inocente, no le dijo de las chicas asesinadas, se limitó a platicarle de la sed de sangre omitiendo las partes terribles. Aimee lo escuchaba con atención mientras le rodeaba con sus brazos. Después de platicarle todo es, Stefan le platico de Damon y Anna su hermano mayor y su hermanita menor con quienes hablaba casi a diario aunque no vivía con ellos. Le platico de su amiga Lexi, y de como ella le había enseñado a alimentarse de sangre animal.

— ¿Te gustaría de verdad conocer a mi familia, aunque Anna y Damon también sean vampiros?

— Claro que sí, supongo que si estas confiándome esto a mi es porque de verdad me amas y quieres algo serio conmigo.

Stefan le prometió que hablaría con sus hermanos y se los presentaría la semana siguiente. La llevo a su casa. Y se despidieron por el día. Quedaron de llamarse al día siguiente para quedar de acuerdo en la fecha de cuando conocería a Damon y a Anna. Pero lamentablemente a la mañana siguiente Aimee había sido emboscada y balaceada hasta la muerte en un callejón, se creía que por algunos de los delincuentes con los que estaba trabajando.

Stefan suspiro resignado, él no tenía derecho de decidir el destino de nadie… y menos el de Elena. Así que decidió hacer lo más sensato. Pasará lo que pasara con Elena, él iba a tratar de protegerla manteniéndola alejada de él mismo, de su familia, incluso de Damon si era posible. Ninguna otra chica que a él le gustara iba a morir. Él no iba a permitir que nada le pasara a Elena, aunque eso significara que no podía acercarse a ella.

XOXOXOXO

— Damon — Anna susurro mientras desayunaba, succionado sangre con un popote de la bolsa de transfusiones.

— Ahora ¿qué? — pregunto él fingiendo fastidio.

— Sabes que necesitare un acompañante para el concurso y una ayudante.

Damon arqueo una ceja y negó con la cabeza. De ningún modo lo iba a convencer de ser su escolta para el concurso.

— Ni me pongas esa cara. Que sabes que es cierto. Y además no era precisamente eso lo que quería pedirte. Para mi ayudante puedo fácilmente usar la compulsión para obligar alguna de las chicas del instituto a que lo sea — Damon la miro fijamente — ¿Qué? Aun no hago amigas… — se alzo de hombros.

— ¿Entonces? — Damon estaba cada vez más intrigado. Anna le estaba dando demasiadas vueltas al asunto.

— Tenemos que hablar con Stefan, no podemos seguir ocultándole lo de la tumba. ¿Crees que cuando hayamos sacado a mamá y matado a los demás, él no va a preguntar por Katherine? Recuerda que le tomo 10 años superarla. Confeso que la amaba, nos dijo que había sido un cobarde…

Damon se sumió en sus pensamientos. Anna tenía razón. Los primeros días después de que despertaran siendo vampiros, antes de encontrar a Anna que había huido en el tren subterráneo. Stefan había entrado en un frenesí de asesinatos.

Stefan despertó la mañana siguiente después de haber completado la transición, se vistió. Y se sentó pensativo a llorar junto al estanque. Damon despertó y se sentó junto a su hermano, él también lloraba. Damon se prometió a si mismo que esa sería la última vez que lloraría. Stefan se limpió las lágrimas, se puso de pie.

Damon, anoche mate a nuestro padre y a Johnathan Gilbert. Y ahora me voy porque voy a terminar lo que empecé. Damon lo miro intrigado. ¿A qué se refería con eso? Stefan continuo respondiendo a la pregunta no realizada por su hermano Voy a matarlos a todos, ellos nos la quitaron. alzo y encogió los hombros y salo corriendo de ahí a velocidad vampírica.

En el pueblo todos gozaban de una calma inusitada después de lo que habían hecho dos noches antes, nadie podía pensar que habían acabado con 27 vampiros. Todo mundo se veía feliz y confiado, seguro de que se habían desecho de los vampiros para siempre. Stefan pensó que eso era lo mejor, si estaban tan confiados no la iban a ver venir.

Stefan se mantuvo oculto en las sombras tratando de pasar desapercibido en el pueblo. A la primera persona de los miembros del consejo de fundadores que vio fue a Nancy Marrie Lockwood caminaba rumbo al mercado con su esclava negra. Se acercó a la mujer negra y le rompió el cuello, la cargo para dejarla tirada en un callejón luego se colocó detrás de Nancy y le tapó la boca con la mano. Nancy quiso morderlo pero el agarre de Stefan era demasiado fuerte, la jalo al mismo callejón donde había dejado a la mujer negra. Ahí la mordió hasta drenarla, desgarrándole el cuello.

Luego siguió rumbo a la oficina del alcalde Benjamin Lockwood donde los encontró preparando una cena de celebración con su padre y con el Sheriff William Forbes. Los ataco, primero los dejo inconscientes a todos y luego les desgarro el cuello con una mordida a los tres. Cuando se iba a buscar a Thomas y Honoria Fell, estos se la pusieron fácil, llegando a la oficina del alcalde, para la cena. Cuando lo vieron, con la boca, las manos y la ropa llenas de sangre, Honoria comenzó a gritar que eso no podía ser que él estaba muerto. Stefan negó con la cabeza y corrió a velocidad vampírica, la tomo del cuello y se la sofoco sin matarla para que se callara. Thomas se acercaba a él con un cuchillo en su mano. Stefan lo miro fijamente y luego más rápido de lo que Thomas pudo darse cuenta tomo del cuello y lo mordió frenéticamente mientras él trataba inútilmente de zafarse apuñalando a Stefan continuamente en la espalda. Poco a poco las puñaladas bajan de intensidad mientras Thomas iba perdiendo la vida. Stefan se vio a si mismo con los colmillos extendidos y todo lleno de sangre, sonrió maquiavélicamente y se echó a Honoria inconsciente sobre el hombro y se dirigió de nuevo a la cabaña del bosque.

Damon vio a su hermano lleno de sangre. Corrió hacia él preocupado por lo pudiera haber hecho, cuando vio a Honoria, no lo podía creer. ¿Qué era lo que le sucedía a su hermano? Stefan lanzo a Honoria al suelo.

— Te importa si compartimos, debes tener hambre. — y de ese modo se colocaron cada uno a los lados de ella, hundieron los colmillos en su cuello, y fue ahí cuando ella despertó y comenzó a forcejear. Stefan la sostuvo con fuerza y Damon hizo lo mismo. Poco a poco los forcejeos disminuyeron mientras la sangre de Honoria deslizaba por la garganta de los hermanos. Cuando estuvo completamente drenada, levantaron la mirada viendo al horizonte. En ese momento decidieron marcharse del pueblo y estar siempre juntos como hermanos. Stefan pensaba que si era probable que hubiera otras Katherines con las cuales compartirían la cama, pensaba que habría otras Honorias a las cuales drenar juntos. El mundo era suyo y lo aprovecharían.

— ¡Damon! ¡Damon! — la voz de Anna lo devolvió a la realidad. — Te quedaste pensativo y no me contestas tenemos que hablar con Stefan.

Damon no sabía cómo iba a reaccionar Stefan a la noticia. Estaba nervioso, Stefan había admitido que amaba a Katherine, más que a nada en el mundo y que había sido un cobarde que sucumbió ante las amenazas de muerte de su padre, y todo para que para que de todos modos los matara a los dos. Stefan había admitido su error en hablar sobre los vampiros con su padre, había admitido su error en no respaldar a Katherine yendo por el Sheriff. Lamentaba no haberla defendido de su padre. Stefan amaba a Katherine aunque según él se dio cuenta demasiado tarde y como no había podido defenderla, se había vengado de los miembros del consejo, por eso los había matado a todos. Damon no tenia la seguridad de que Stefan culpara a Katherine de todo; no estaba seguro de si Stefan culparía a Katherine de haber jugado con los sentimientos de ambos, de la muerte de Rosalyn (cuando Emily les había informado que Katherine había matado a Rosalyn en un ataque de celos, Stefan la había llamado mentirosa), no con Stefan nada era seguro.

Damon y Anna decidieron hablar con Stefan esa misma mañana.

Entraron a la habitación de Stefan. Él se encontraba sentado en el sillón con una botella de bourbon en una mano y en la otra jugueteaba con lo que parecía el anillo de esmeralda y diamantes que había pertenecido a su madre, si, ese anillo que le había dado a Rosalyn, y con el que Damon creía, la habían enterrado. Tenía los ojos rojos, la mirada perdida, el pelo alborotado, la barba comenzaba a crecerle y lágrimas recorrían sus mejillas. De hecho no pareció darse cuenta que ellos habían entrado, su boca solo susurraba una palabra, Aimee.

Anna corrió a su lado y lo abrazo. Damon hizo lo mismo, sosteniendo a su hermano mientras lloraba. Damon miro a Anna dándole a entender que el hablaría solo con su hermano, Anna asintió y se fue rumbo a la escuela.