Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto, la historia aquí plasmada en cambo, es de mi complete autoría.
ROOMIES
DE POSIBILIDADES Y NEGACIONES
Quería pedirle que se fuese a la cama, decirle que podía descansar tranquila, mientras no haría ruido, pero no podía mandarle a hacer algo cuando esa era su casa. Kurenai había ido y venido las últimas 4 horas con té y bocadillos que ni ella ni Kakashi habían tocado, pero eso no era lo preocupante en sí, si no lo que los mantenía despiertos a esas horas de la madrugada. Y es que entre tantísimo papeleo y diversas llamadas, la única conclusión a la que se estaba acercando Hatake, era que definitivamente el deceso de Asuma no era como les habían informado.
"Yo también lo pensé – le menciono Kurenai – me ha pasado por la mente más de una vez…"
Hatake simplemente le observaba en silencio, de repente la inexplicable necesidad de un tabaco lo asalto. Y era quizá la ansiedad que le inundaba o sugestión porque sus últimas 4 horas habían girado en torno al difunto, que precisamente había dejado el vicio por la pronta llegada de su primogénito. Primogénito que no alcanzo a conocer.
"Sé que no me lo han contado todo, también que esos – señalo con un gesto ofendido – no son los reportes que entrego mi esposo… reconocería su letra en cualquier lado"
Kakashi no había pensado en esa posibilidad, era cierto que dentro de la fuerza había un sector muy dedicado a las falsificaciones, tan bien entrenado que podían hacerte dudar de tu propia identidad o decisiones. Pero lo que sea que hubiese tras ese acontecimiento tan extraño, era sin duda algo fuerte.
"Asuma no murió por el operativo" Concluyo Kakashi.
Kurenai solo reprimió ese llanto que llevaba días largos aguantando, Kakashi aun sentía la fresca tibieza en su camisa donde horas antes la azabache le mojo con llanto amargo. La mujer hiso gala de su lado duro y regreso el llanto a su pecho antes de que desbordara por sus ojos.
"En dos semanas salgo de cuentas – le dijo mientras le alzo la mano para que no la interrumpiera – se lo que piensas, pero no me harás cambiar de opinión… voy a resolver esto"
"¿Cómo piensas hacerlo?" La reto, sabía que una vez concluido su embarazo la mujer querría reintegrarse al escuadrón, pero si era verdad que había circunstancias sospechosas en el deceso de Asuma, su viuda era lo que menos querrían de regreso en la fuerza.
Nadie quiere que una investigadora de elite regrese mezclando asuntos personales con laborales, mucho menos cuando puede desenterrar cosas. Cosas peliagudas.
"Lo hare – sentencio desviando su mirada al cuadro de asuma en el corredor, con el lazo negro y todas esas flores alrededor del altar – con o sin ayuda"
"Asuma no estaría muy contento con que te deje meterte en problemas" Dijo fastidiado y abatido.
"Tampoco si me dejas hacerlo sola" Le añadió con el atisbo de lo que quizá era una pequeña suplica en forma de sonrisa, Kakashi solo sonrió, rindiéndose a la elocuencia de su ex compañera.
Pero mientras ella salía de cuentas, el tenia exactamente 2 horas para regresar a la ciudad, interceptar a Obito y hacerle hablar, se maldijo internamente, recordando que debió hacer dado aviso a Iruka, tomo rápidamente el móvil e intento localizarle: una, dos veces, tres veces. No había respuesta.
"Ve" Le sugirió la morena.
Kakashi apenas dudo dos segundos antes de salir disparado por la puerta por la que entro horas antes sin saber lo que hallaría ahí. Kurenai camino al paso lento que le sentenciaba su avanzado embarazo, tomo la foto de su fallecido esposo y derramo sobre el cristal frio del portarretratos unas últimas lágrimas cargadas de hormonas y dolor. El pequeño dentro de su vientre se estremeció, quizá queriendo recordarle a su madre que seguía ahí, que aun contaba con él.
"Necesito saber que ha pasado con papa, cariño – le hablo a su vientre, sobándolo con ternura – necesito saber que ha valido la pena…"
Dejo la foto donde estaba, camino de regreso a la sala y contemplo todos los papales que estaban ahí, debía regresarlos a su lugar y aún tenía una llamada pendiente, pero quizá, a esa hora de la madrugada, no era la más prudente de las ideas, el llamar. Se asomó por el ventanal de la sala, la luna en cuarto menguante, asomándose tímidamente entre nubarrones espesos.
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Sin duda, aquella noche llovería a cantaros, era todo un fastidio. El ruido de la radio apenas y hacia menos tenebrosa la estancia de la residencia, pero Choji seguía preocupado por que fuera a aparecer una especie de fantasma por algún rincón.
"Nada" Confirmo el de la coleta, que asusto a su compañero mientras venia entrando.
El Akimichi se compuso lo más rápido que pudo del micro infarto y retomo la pose alerta que simulaba cuando estaba de vigilante. Agradecía la presencia de su compañero y amigo en la ronda nocturna, pero no tanto el motivo.
"Hueles a tabaco, Shikamaru"
El Nara ni respondió ni reacciono, tomo su silla reclinable al lado de la de Choji, detrás del mostrador, frente a los monitores de las cámaras de vigilancia. Habitualmente cuando compartían turno, Choji hablaba y hablaba y Shikamaru le escuchaba y respondía cuando creía conveniente. Pero esa noche el chico no reaccionaba en absoluto, ni siquiera se había quejado de tener la ronda nocturna.
"Aun estás pensando en lo de Azuma-sensei" Dedujo el Akimichi.
Shikamaru solo suspiro, mas con desespero que con flojera. Ambos fueros buenos alumnos de Azuma, las clases de defensa personal a las que acudieron cuando eran adolescentes, los volvieron grandes amigos y no había otro ser en la tierra que hayan admirado más que a su sensei. La noticia de su fallecimiento les había tomado totalmente por sorpresa, Choji aún no podía borrarse de la mente la imagen de su mejor amigo tirado en el suelo y llorando como un pequeño niño desamparado. También le dolía.
"Kurenai está por salir de cuentas" Comento Choji.
El Nara se limitó a asentir, él lo sabía, llevaba la cuenta exacta. Era quizá el más interesado en conocer el legado genético de Azuma-sensei.
"Cuando el niño nazca – pensó bien las palabras – deberíamos ir a visitarle"
Shikamaru no reacciono, ni si quiera había podido entrar a la sala de velación donde despedían a Azuma, solo se había plantado a llorar en el corredor donde afortunadamente nadie le miro. Choji se preguntaba si Shikamaru realmente estaba tan afectado o había otra razón para que no quisiera poner un pie en casa de su antiguo maestro. Estaba por sacarle la información al de la coleta cuando toda la electricidad del edificio se fue.
*.*.*.*.*.*.*.*
"Demonios – maldijo en medio de la oscuridad – así no podre disfrutar las reacciones tan divertidas de Hinata-sama"
Hinata repego más su cuerpo contra la puerta mientras resbalaba hasta sentarse en los azulejos fríos del oscuro cuarto de baño, pasaron algunos segundos antes de que sus ojos se habituaran un poco a la penumbra, la poca luz de luna que entraba por la ventanilla del baño, le ayudaba poco y la respiración de Sai, recordándole su presencia ahí, no la hacían estar menos inquieta. Ese chico era peligroso, por su posición, profesión y su muy evidente falta de cordura, lucia como psicópata.
"Bueno, como le decía – retomo la charla, acariciando la barbilla de la chica – usted debería a empezar a decirme todo lo que sabe"
La chica no respondió nada y agradeció que la penumbra no dejara al chico ver su expresión en ese momento porque estaba segura que era una oda al temor. No quería darle el gusto de dejarle verla así.
"Hinata, todo ser humano despide ciertos aromas en ciertas situaciones y el olor que despides ahora mismo está embriagándome" Acaricio su barbilla bajando por su cuello, deleitándose con la piel erizada de la chica, bajo la yema de sus dedos.
Hinata reprimió un chillido.
"No te hare daño – le informo, deteniendo su dedo índice en el escote de la joven, saco el dije que colgaba de la cadena de Hinata: un hermoso corazón tallado con 3 iniciales – a tus amigas por otro lado"
"¡Hinata!" Llamo Sakura a la puerta.
Sai sonrió de una manera que era aún más macabra en la penumbra para Hinata. La chica cerró los ojos.
"Estoy tomando un baño… ahora salgo"
"¿Quieres una lámpara?"
Sai encendió una cerilla, le ilumino el rostro dándole un aspecto que hiso a Hinata temblar muy escandalosamente.
"Tengo una vela aquí" Dijo intentando que no se notara el pánico en su voz.
"Iremos a ver que ha sucedido" Menciono Ino.
Seguidamente se escucharon los pasos de las chicas saliendo de la habitación, calzándose en el corredor para después cerrar la puerta de la entrada. Sai tenía a Hinata en sus manos: acorralada, indefensa y perfectamente motivada para cooperar a la causa.
"Residencia"
"La mansión al norte de la ciudad"
"Operaciones actuales"
"Por mar"
"Gente en aduanas"
"Al menos 5"
"Nombres"
"Los desconozco"
"No estas cooperando Hinata" Le reprocho acercándole la vela encendida al rostro pálido.
"Son negocios de mi padre, apenas se nada – se defendió, antes habría detestado la idea de aceptar que la ignorancia era una bendición – lo que acabo de decirte es todo"
Sai estaba atento a las reacciones, el pulso de la joven, sus gestos, su lenguaje corporal. Le tomo medio minuto comprobar que Hinata en efecto, no mentía. Había sido relativamente sencillo sacarle aquella información, que no era mucha ni muy consistente, pero de algo podía servir. Estaba por llevar su dedo índice al escote de donde saco el dije cuando presto atención.
Puso una mano sobre la boca de Hinata. Agudizo el oído para seguidamente resoplar sin reparos, había alguien dentro del departamento, no cualquier alguien, había entrado por el balcón. No era un simple ladrón. Hinata entendió enseguida la postura rígida y el silencio de Sai, ella misma se tapó la boca.
"Quédate aquí – le ordeno, saliendo a gatas hacia el cuarto de los chicos – pon el seguro" le dijo saliendo.
Hinata obedeció inmediatamente, no le apetecía tratar con otro psicópata de momento.
Sai camino en la penumbra de la habitación de los chicos, mientras trataba de recordar donde estaba cada cosa que Naruto dejaba en el suelo, intentando no tropezar con alguna. Salió: corredor, cocina, comedor y sala despejados. Quienquiera que entro al departamento, ahora mismo debía estar en la habitación de las chicas, fue allá en paso sigiloso mientras sacaba su arma de servicio de su cinturilla. Al entrar, le estaba esperando. Sai se puso rígido. Mantuvo su arma apuntando al sujeto, estaba muy calmado, recargado en el marco de la ventana, mirándole entre la penumbra.
"Tú no tienes que estar aquí" Le dijo el hombre.
"Soy un invitado" Dijo sin cambiar su postura.
"Debes seguir leyendo amiguito, para ser un invitado deber ser una compañía agradable para quienes viven aquí y no veo que alguien muestre el mas mínimo afecto por tu rara persona, Sai"
Sai no le respondió.
"Les dije mil veces en la academia que no había manera de reintegrarte a la sociedad"
Sai continúo en silencio.
"Bien, solo me he sentido tentado a hacerles una visita – le dijo acercándose al menor – me apetecía verificar que nada fallara"
"Lo siento – dijo con sorna – puede que por error haya tenido que romper todas las cámaras de tu circuito cerrado, Uchiha"
"Eso no era parte del plan" Le reprocho muy serio.
"No del tuyo"
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"¿Qué ha sido?" Pregunto de nuevo.
"Ya te lo dije mujer, los fusibles fallaron" Repitió Shikamaru a la rubia.
"¿Todos al mismo tiempo?" insistió.
"Si – repitió cansado, tomo una lámpara de su escritorio – iré a revisar, Choji quédate en recepción"
"Si" Acepto el chico.
Algunos de los inquilinos estaban en recepción, preguntando por el apagón, muchos o más bien todos en pijama. Choji intentaba no mirar en dirección a Ino, la rubia estaba en la estancia y solo llevaba puesto un diminuto camisón, el Akimichi sentía una sensación extraña en la boca del estómago: como cuando anhelaba un helado estando resfriado. De pronto en su campo de visión se atravesó cierta pelirrosa, la chica llevaba un pijama que parecía el de un chico, Choji miro a otro lado.
"Somos el único edificio sin luz" Menciono Ino, entre los murmuros a media luz en la estancia.
"Este lugar es un asco" Dijo Sakura muy seria.
"Deja de lamentarte – le pidió Ino tomándole la mano – mañana tienes una entrevista, te darán el empleo y podremos pronto conseguir un lugar lindo para nosotras"
Sakura sonrió realmente convencida, cuando dos vecinas mayores pasaron cerca de las chicas y miraron desaprobatoriamente el gesto de las chicas tomándose de las manos. Sakura enseguida soltó a Ino, está la miro extrañada.
"Sakura que…"
De inmediato la luz de la estancia regreso, al parecer también lo hiso en todos los pisos, los inquilinos regresaban a sus departamentos murmurando varias cosas acerca del servicio y las condiciones del lugar. Ino y Sakura suspiraron con alivio, tomaron de vuelta el camino hacia su departamento una vez que se descongestiono la escalera, el único acceso de salida y entrada.
"Si hubiera que evacuar como emergencia, sería más seguro arrojarse por el balcón" Menciono con sorna la rubia.
"¿No te parece que deberías cambiar tu pijama?" Menciono Sakura sin ver a su amiga.
"¿Qué tiene de malo?" Se miró.
Sakura no respondió siguió el camino arriba en total silencio, Ino se preguntaba a qué venia aquel comentario y mientras intentaba mandar al fondo de su mente las reacciones que últimamente Sakura tenía, resultaba un poco desconcertante ver sus cambios de humor repentino, se podría decir que era la misma Sakura temperamental y sobreprotectora pero en cierta manera también la podía percibir incomoda en ese papel. Sin duda algo raro le sucedía a su mejor amiga, pero hacia poco la había hecho llorar y resulto doloroso solo verla hacerlo, no quería volver a romperla de esa manera, ahora que sabía que eso era posible.
Sakura sentía un ligero picor en la boca del estómago, seguro algo le cayó mal y ahora estaba haciendo efecto. Eso, o de pronto sentía demasiados celos de su mejor amiga rubia, de ella y su belleza que atraía tanto la atención. Sabía que la intención del gordito de recepción viendo así el cuerpo de Ino, no era sucia, pero si le había molestado demasiado, además ¿Por qué la rubia tenía que vestir tan provocadoramente? Es decir ¿Por qué de pronto a Sakura le molestada?
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Menma se estaba despidiendo ahora de Naruto, Sasuke solo observaba desde la banqueta mientras seguía haciendo gárgaras para sacarse ese horrible sabor acido de la boca. Tenía muy poca lucidez debido a su reciente estado etílico y no carburaba muy bien lo que pasaba, pero le divertía de sobre manera haber botado todo el vómito sobre el vestido de la chica aquella. Quien se creía esa tipa para tocar de esa manera a Naruto, a SU Naruto. Los pensamientos del azabache solo giraban en torno al rubio y de momento le escocia las entrañas saber que el Uzumaki era tan bruto como para creer que el objeto de deseo del Uchiha, era Menma. Por Dios.
No era como si Sasuke hubiese tenido la intención de aclararle ese punto, después de todo las palabras de Ino en la discusión que habían tenido semanas atrás, aun le penetraban la mente de manera violenta.
Naruto no tenía una sola célula que no gritara HETEROSEXUAL en todo el cuerpo. Pero si algo dentro del rubio era una característica particular, eso era su nobleza.
Hasta ese momento Sasuke no había pensado una sola vez en declararle sus sentimientos a Naruto, después de todo uno no quiere que la persona de la que gustas, te corresponda por un mero acto de nobleza. Miro al par, los hermanos aun charlaban, Naruto de repente clavo sus ojos en Sasuke, como queriendo evaluar algo. Después de algo que dijo Menma, Naruto se dio un golpe en la frente y evito mirar a Sasuke. Sin duda, esos dos hablaban de él.
"¿Lo olvidaste por completo, no es así?" Pregunto Menma con un tinte burlón.
"Claro que no" Mintió el rubio.
"Sí que lo hiciste" Lo acuso mirando de reojo a Sasuke y aguantando la risa.
"¿Luce enfadado?" Pregunto sin poder cruzar mirada con Sasuke, que estaba a unos metros de ellos,
"Yo creo que luce tremendamente borracho"
"Es obvio - suspiro - prácticamente se bebió en un par de horas todo lo que no bebió durante su adolescencia"
"¿Es la primera vez que bebe?" Pregunto sobresaltado.
"Exceptuando un poco de champagne que bebimos la última navidad, si"
"Debiste decirme idiota - giro a ver a Sasuke- pude haberlo intoxicado"
"Estará bien - miro a su hermano, lucia preocupado - oye Menma..."
"¿Qué?" Pregunto sin mirarle.
De pronto era momento de ponerse serios. Serios con un tema en particular, uno que a Naruto le picaba como veneno en la punta de la lengua. Sabía que no era el indicado y que cuando Sasuke supiera lo que estaba haciendo querría atravesarlo con una katana, pero Naruto tenía la mejor intención, hacía poco se había declarado – en secreto obviamente – total defensor y protector de los sentimientos de su querido teme y no tenía intención de claudicar ni ante su propio hermano mayor.
"Lo que te he dicho antes, sobre los sentimiento de Sasuke… hacia ti… - miro al cielo - no era una broma"
"¿Ah, no?" No le prestaba atención, estaba entretenido viendo al chico del que hablaban, parecía querer botar de nuevo las tripas y Menma temía que se desmayara de un momento a otro.
"No sé si el teme está enamorado de ti, pero sé que le gustas - suspiro - esta noche no se ha apartado un solo segundo de ti"
"No es que haya querido estar junto a mí, es que tú has visto un culo que se movía bonito y has ido tras el"
Naruto se rasco la nuca, un poco avergonzado sobre aquello. Menma estaba usando el tono de reproche al puro estilo hermano mayor.
"Naruto..." Le llamo.
El rubio le miro, de pronto no le gustaba el tono serio con el que le hablo su medio hermano.
"Tú tienes algún problema con ello - le miro con mucha seriedad - con los sentimientos que dices que tiene Sasuke"
"Ciertamente creo que tiene un gusto del culo - dijo burlón - pero si eres el tipo de granuja que le gusta, por mí: bien"
Menma rio un poco, ambos chicos miraron a Sasuke, se sostenía de un árbol y parecía querer fertilizarlo con más tripas y restos de alcohol en su sistema.
"Además, solo te pido que no seas un animal, quiero al teme y eso, así que no seas un bruto cuando lo rechaces"
"¿Quien dijo que lo haría?"
Y sin más le sonrió, camino hacia Sasuke, le ayudo a reincorporarse y le dio lo que parecía un abrazo. Naruto salió del shock luego de ver que el gesto aquel estaba durando un poco más de lo debido, ¿Por qué Sasuke no lo apartaba? ¡Estaba invadiendo su espacio personal! ¿Por qué sentía ganas de separarlos con un manotazo? fue hacia aquel par. Menma se despidió y se marchó.
Naruto miraba acusatoriamente al Uchiha, como si el que el chico se hubiese dejado abrazar fuera un acto que insultaba al Uzumaki. Sasuke estaba mirando al suelo, apoyándose con las palmas sobre sus rodillas, totalmente ajeno a la repentina molestia del rubio frente a él.
Naruto decidió no hacer aquello más grande: atribuyo todo lo que había sentido en las últimas horas, a simples celos de niño, como cuando te quitan a tu mejor amiguito en el preescolar. Eso era. Menma estaba de regreso y al parecer, Naruto estaba deshabituado a compartir a su mejor amigo.
"Se te ha pasado la mano, teme"
"Tsk"
"Nada de Tsk - le arremedo - podrías haber terminado con un coma etílico"
Sasuke se enjuago por última vez la boca y escupió en la planta fertilizada a sus pies, habría querido hacerlo en la cara de cierto rubio, pero se detuvo, no podía reclamarle. Ni por la chica, ni por abandonarle toda la noche por bailar con ella y mucho menos por olvidar que era su cumpleaños, hasta hacia unos minutos: el mismo no recordaba que esa noche era su cumpleaños número 19
Pero por alguna razón Menma si, se estabilizo y regreso la mirada al camino por el que el hermano mayor de Naruto se marchó.
"Ya se ha ido, teme" Le confirmo.
Sasuke solo metió las manos en los bolsillos de la chaqueta – la chaqueta de Naruto – y echó a andar, necesitaba que su cuerpo sudara un poco de todo lo que le metió. Naruto se quedó unos segundos inmóvil, algo de la molestia había desaparecido cuando noto el modo en que su chaqueta envolvía el cuerpo de Sasuke, de pronto sus pensamientos estaban viajando en una dirección completamente loca. Una imagen de Sasuke siendo desvestido por Menma, le vino a la mente.
"Te tengo buena noticias" Le dijo cuándo lo alcanzo.
Sasuke seguía caminando el silencio.
Naruto no podía deshacerse de la imagen de su hermano y Sasuke intimando más allá de lo debido, empezaba a darle urticaria en el cuello.
"Parece que a Menma le van los hombres - Sasuke sonrió de una manera dolorosa, en un Angulo que Naruto no pudo ver - creo que quizá tienes posibilidades" Volvió a mirar al cielo mientras caminaba justo al lado de Sasuke.
La imagen no se iba.
"Le has dicho" Lo acuso.
"No ha hecho falta - mintió un poco - eres obvio" Se encogió de hombros.
El Uchiha casi se va de espaldas. ¿Que él era obvio? ¿Obvio? Miro a su mejor amigo con algo de rencor, si eso fuera cierto - que para nada lo era - seria Naruto quien estuviese sopesando si rechazarlo o no, no Menma, pero así era el Uzumaki, conclusiones estúpidas hasta el final.
"Déjalo así"
"No puedo - alego, parándose frente a él y caminando en reversa encarando a Sasuke - no me agrada mucho la idea de mi hermano y mi mejor amigo haciendo mariconadas..."
Sasuke le fulmino con la mirada.
"Bueno - se disculpó - cositas de pareja, pero no es como si lo condenara, te gusta mi hermano, al parecer te corresponde y yo los quiero a los dos... quizá puedan ser una buena pareja"
"Nadie ha hablado de ser pareja"
Por supuesto que no. Saber que Naruto tenía una idea equivocada de sus sentimientos era una cosa, el que al parecer Menma le correspondía era una cosa y otra totalmente distinta era meterse en temas tan rebuscados como "pareja"
"Tsk" Suspiro, un poco más aclarado, la caminata le estaba regresando a sus 5 sentidos.
Sasuke sí que estaba enamorado, miro a Naruto, este le sonrió, aun caminando en reversa. Esa sonrisa boba, no quería perder eso, nada de eso, de Naruto. De SU Naruto.
"Nee, teme - Sasuke le miro - ¿qué quieres hacer?"
"Ir a casa y dormir"
"Hablo de mañana - le sonrió con dulzura - ¿qué quieres que hagamos por tu cumpleaños?"
Sasuke se limitó a sonreír. Tenía una muy clara idea de lo que le apetecía por su cumpleaños
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Llego corriendo, apenas cruzaba en la esquina la calzada cuando vio una gran camioneta salir a toda velocidad del estaciónamiento, el evento apenas le permitió divisar las placas y memorizar el numero completo, no podría alcanzarle a pie y lo mejor era correr dentro y asegurarse de que su compañero siguiera en pie.
Cuando ingreso al departamento, el peor de los escenarios ya le estaba esperando: todo revuelto, las cintas de video del circuito no estaban en su lugar y lo peor de todo, en una esquina, hecho un ovillo y sangrando, estaba Iruka.
Los años de entrenamiento en la fuerza especial suponían que Kakashi se mostrase inmutable ante tales escenas, pero parecían haber desaparecido en segundos, corrió hacia el moreno: este por suerte se hallaba solamente inconsciente y tenía un corte en la frente, no muy profundo, quizá se lo hiso al caer. Digito inmediatamente un número que sabía de memoria.
"Kurenai... - dijo calmando la agitación del evento y su carrera - 147MB8S necesito que localices ese vehículo"
"No tengo acceso, hace un par de minutos se me ha notificado la baja"
"Ese hijo de perra - dijo aun con su joven compañero en brazos - contacta con quien sea de tu confianza dentro de la fuerza, necesito que localicen ese auto"
"Pero ¿quién va dentro?"
"La persona que se hiso cargo de Gai y probablemente de tu esposo"
Apenas colgar, marco el número de emergencias.
La sala de emergencias del hospital no era un lugar muy cómodo a decir verdad, sin embargo quedarse en el departamento tampoco sería de mucha ayuda.
"Familiares de Iruka"
"Aquí" Respondió Kakashi acercándose a la enfermera.
"¿Es usted familiar del joven?" Pregunto la enfermera mirándole por encima de las gafas de bibliotecaria amargada.
"Su pareja" Dijo Kakashi, muy seguro de que si no especificaba parentesco con su compañero, no le dejarían verlo y el sin duda necesitaba verlo, era su culpa que estuviera ahí después de todo.
Cuando entro a la habitación, seguido por la enferma – evidentemente avergonzada – esta checo un par de cosas con el paciente, anoto en la bitácora y se dispuso a dejarlos solos en la habitación. Miro dos segundos antes a la pareja antes de salir de la habitación.
"Iruka" Le llamo una vez.
El moreno respondió con un ronquido. Kakashi suspiro aburrido, le tapo la nariz. El joven pronto detecto la falta de oxígeno y despertó dando tumbos y patadas. Hasta que vio al peli plata, luego la cama de hospital y recordó la situación en la que se metió y comprendió como acabo.
"Yo… yo… intente pararle – se disculpaba confundido – le perseguí pero…"
"No estabas a su nivel" Asintió.
Iruka no pudo discutir aquello. Se dispuso simplemente a relatarle el asunto a su superior. Obito le había pedido el acceso libre a todo y paso unas cuantas y considerables horas revisando grabaciones, en especial platicas de Naruto y Sasuke, incluso irrumpió dentro de la red para ver los archivos del Uchiha en el ordenador que compartia con Naruto pero más allá de algo de literatura y videojuegos, no encontró nada sustancioso. Apenas Obito tuvo un descuido: Iruka pudo encontrar el inconfundible vestigio de un tatuaje Yakuza en el cuello del hombre. Más allá de enfrentarle con palabras no pudo hacer mucho para capturarlo.
"Esto debería hacer considerar a la guardia entregarme una arma verdadera" Menciono muy ofendido cuando recordó haber querido usar su pistola eléctrica con Obito.
"Confórmate con la placa – le riño Kakashi – gánate el arma"
Iruka no dijo nada, su compañero impasible y simplón no estaba más. El lio debía ser grande para cambiarle de tal manera. Iruka busco sus cosas, empezó a cambiarse, Kakashi se limitó a darle privacidad fingiendo que había algo interesante en la ventana del hospital que daba al patio recreativo de los pacientes.
"Datos" pidió el moreno.
"Uchiha Obito, agente federal muy conmemorado en sus años gloriosos, un prodigio entre mi generación y la tuya… en si, todo un ejemplo… hasta que cruzo la línea jugando un juego a doble partida"
Iruka trago saliva, podía atar cabos y bien supo desde el principio que de algo le sonaba el nombre Obito. Así que un agente doble corrompido, esos tipos hacen tan bien su papel que hacen dudar de si son de los buenos o los malos. Termino de cambiarse. Se estiro, reviso las venditas en su frente y salió de la habitación.
"Andando entonces"
Kakashi le siguió, regresarían al departamento. Había que determinar los riesgos y tomar una gran decisión que por mala suerte no era del todo suya, había que contactar al alto mando. Se subieron en un taxi, Kakashi digito el número de Kurenai.
"Contacta con el señor Uchiha" Le ordeno el mayor.
"Eh… si, si" Iruka marco en su celular.
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Podía repetírselo las veces que quisiera, eso no cambiaría el hecho de que Orochimaru tenía los días contados y Jiraiya tenía que aceptar ese hecho al parecer, sumado a que su esposo – pretendiendo ser ex esposo – se lo había ocultado por mucho tiempo.
"El primer resultado es de hace dos años" Menciono Kabuto.
Aún estaba revisando los archivos de su sensei y cada vez se convencía más de lo poco que llego a conocer a Orochimaru, pese a todo y cualquier cosa, el azabache fue siempre la única figura paterna que estuvo presente en su solitaria vida y Kabuto si algo le tenía en demasía además de respeto y admiración, eso era cariño, apego. Vamos que hasta de adolescente pensó que le amaba románticamente, pero ese era otro tema.
"He revisado todo el historial: sabes desde las fechas en que le quitaron las muelas hasta la última consulta con el hematólogo ¿Puede ahora irse de mi casa?" Para que siga lamentándome por mi patético desamor, quiso añadir Kabuto.
"Se que mi esposo tiene leucemia, desde hace tiempo, me mintió, quiza muera ¿y tu quieres solo quedarte solo para revolcarte como una colegiala por su amor perdido?"
Kabuto le miro con sorpresa.
"He visto a Menma en el camino cuando yo venía a verte, sé que el salió de aquí y esa cara que tienes solo la podría causar ese chiquillo"
Kabuto no dijo nada.
"Te lo he dicho, me importa un carajo que relación tengan ustedes dos, solo vine aquí a que me ayudaras a saber que me ocultaba Orochimaru"
"Ahora lo sabe, así que por favor váyase"
"Es tu maestro…" Le recrimino.
"Mi única figura paterna también y si de algo le conozco es que nunca hace nada sin razones – suspiro – si nunca le dijo nada, que al parecer no hubo intención si quiere, debe ser por dos cosas: quiere curarse antes de preocupar a nadie o sabe que va a mor…"
No termino de decir la fatídica palabra cuando Jiraiya ya le tenía agarrado por las solapas de la camisa, Kabuto solo acomodo la montura de sus lente, no pretendía ser cruel, pero su respuesta era la verdad y ponerse emocional por algo que no podía controlar era algo estúpido, de pronto la idea de lamentarse por perder lo que sea que haya tenido con Menma, resultaba más estúpido aun. El mayor lo soltó.
Jiraiya sopesaba las palabras del chico. No le daría la razón. Simplemente tomo su abrigo y se dirigió a la puerta.
"Ni una palabra a Orochimaru – le advirtió – mucho menos al chico… no sé cómo vaya a tomarlo" Y se marchó.
Kabuto se descoloco un poco ¿desde cuándo Jiraiya empezaba a considerar a Menma?
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Sin duda le mejor idea y lo único –probablemente – bueno de todo ese plan, fuer informarles de lo que harían a sus mujeres: por separado. Fugaku estaba en su despacho con Mikoto desde hacía 15 minutos y no salía un solo ruido, Minato por su parte llevaba el mismo tiempo en el jardín con Kushina y no gozaba del mismo silencio, pero no por ello uno iba peor o mejor que el otro.
"El jardinero tendrá mucho que hacer mañana" Menciono Fugaku mientras observaba por la ventana al patio, Kushina había lanzado lodo, espinos, grava y un pala a Minato.
Mikoto permanecía sentada en el duro sillón de cuero al otro lado del despacho del azabache. En silencio, sentada elegantemente, ambas manos tomadas, sobre el regazo de su bata de dormir y el albornos discreto encima.
Hacia unos minutos le había mencionado a su esposo que regresaría a la fuerza, que se encargaría de nuevo del trabajo sucio y volvería a casa para contarlo a sus nietos.
"Mujer – fue hacia ella – por Dios, dime algo"
Fugaku fue hacia donde su hermosa esposa y se hinco a sus pies, la tomo de las manos, frías, su rostro pálido y contraído de dolor entre la oscuridad.
"Arrójame tierra, una pala, atácame como Kushina a Minato – dijo tratando de no sonar la mitad de lo desesperado que realmente se hallaba – lo que sea menos silencio, cariño"
Mikoto de repente miraba tentativamente la katana con empuñadura de plata que su esposo exhibía orgullosamente sobre la repisa de la chimenea. Fugaku solo suspiro, se sentó al lado de su mujer, la tomo entre sus brazos como muy pocas veces hacia y la sintió tan pequeña contra su pecho. Pensaba seriamente que en lugar de ella quizá ya habría tomado la katana, pero también sabía que su mujer era razonable, mucho estaba haciendo para no romper en llanto. Fugaku sentía que si la veía deshacerse entre sus brazos nada lo convencería de dejarla y partir hacia el deber.
"Es por nuestra familia" Dijo ella contra el pecho duro de su marido.
"Si"
"Por la familia rota que tenemos"
"Quiero mantenerlos con vida, no me importa si es en distintos continentes"
"Este es otro cumpleaños que no pasamos con Sasuke…" Dijo aun sin rastro de emoción.
Fugaku la acuno más fuerte entre sus brazos como queriendo asegurar que no pudiera moverse de ahí, en cuanto a su hijo, era todo lo que rondaba dentro de su mente desde hacía mucho y más esa noche. Sabia cuando duro fue tener a su segundo varón lejos. Itachi se valía por sí mismo desde hacía mucho más tiempo, pero Sasuke, ese chico siempre fue las emociones y el porte de Kushina, tan frágil como ella, pero orgulloso como Uchiha, no lo dejaba ver. Fugaku amaba a su mujer y a los dos hijos que esta le dio y por ello quería vivir para verlos crecer más y si tenía que morir haciendo algo: seria como mucho, rompiéndose la espalda luego de cargar al menos 3 nietos.
"Voy a intentar que esta vez no me tome 8 años, Mikoto"
"Júralo" Le pidió estrujando el pijama de lino de su esposo.
"Con el alma"
Fugaku se sentía optimista luego de ver a su esposa pasar todo aquello sin una sola lágrima. El optimismo se vino abajo tan pronto como vino, casi como lo hacia la puerta del despacho.
"Localizaron a los chicos" Informo Minato con el teléfono en la mano.
Ahora Kushina tenía una razón más para alterarse. Mikoto casi se estaba desvaneciendo en brazos de su esposo.
"¿Quiénes han…?"
"Peor que quienes… Obito es quien"
Aquello mando a Mikoto en un bucle negro y oscuro, de bajada.
