Bueno la historia es mía, los personajes NO. No busco ningún fin lucrativo solo plasmar lo que mi inspiración me brinde.

JOCKER

Cap. 11: ESO NO ES NADA…

En el salón de clases ciertos muchachos estaban siendo observados por dos personas en particular, habían entrado algo sonrojados pero trataron de pasar desapercibidos, los ojos de Noriko no se despegaban de Mina, y Darien tenía cierta curiosidad por algo que quizás lo sospechó pero no quería creerlo.

En las clases, ellos se daban ciertas miradas, sin contar que se enviaban papelitos con corazoncitos, todo era muy tierno; debajo de la carpeta se cogían de las manos. Hasta que sonó la sirena anunciando el ansiado recreo, justo cuando Haruka se disponía a salir con Mina es interceptado por Noriko, su cabello corto hasta la nuca color gris oscuro y sus ojos color café, lo miraban con cierto recelo: "Haruka…¿Acaso ella es tu nueva conquista?". El salón quedó en silencio, Darien tragaba saliva, los demás esperaban con angustia la respuesta, bueno entre todos Noriko siempre se caracterizó en decir las cosas sin mesura, Mina se quedó viendo fijamente la carpeta como si su corazón fuera a salirse, fue cuando Haruka se pasó la mano por atrás de su nuca y con un dejo de simpleza: "Ayshh…Noriko, la verdad es que nunca lo comprendes, no?". "Solo respóndeme". Con una sonrisa de medio lado: "Bien, ella no es mi nueva conquista". "Entonces…no me digas que". "Pues…si, es mi novia…así que sugiero que la dejen en paz…vámonos Mina", extendiendo su mano hacia la muchacha, tomándola la jaló abriéndose paso a través de los demás, todos los miraban; bueno de Haruka no era nada nuevo, siempre estaba con alguien pero nunca nadie le había escuchado decir 'Novia' ha alguien muy por el contrario siempre les decía 'conquistas'; y pues de Mina, menos.

En el aula todos se alejaron de Noriko, en su rostro se acumulaba la ira y las lágrimas de rabia que se aguantaban por salir, cuando una de sus amigas estaba por acercarse un fuerte golpe en la mesa le asustó: "Te odio Haruka Tenoh…Te odio", mientras se mordía su labio inferior. En medio del corredor una rubia se quedaba viendo al chico que estaba frente a ella y notaba algo raro, se detuvo en seco ocasionando que Haruka lo hiciera: "¿Qué sucede Mina?", con suma inocencia. "Haru…¿Qué significó eso?", soltándolo y cruzándose de brazos. "No sé a que te refieres", volteando y caminando con los brazos cruzados atrás de su cabeza. "No te hagas el desentendido y explícame bien que fue todo eso", siguiéndolo. "Sabía que esto pasaría…ufffmmm", se detuvo: "Esta bien…creo que te mereces una explicación pero…". "Pero…". "…no aquí chiquita, ven acompáñame", cogiendo su mano la empezó a guiar a 'su lugar'. "Espera…Haruka, ni siquiera sé a donde me llevas". "Es cierto…je je, vendrás conmigo a 'mi lugar' favorito", poniendo mucho énfasis en esa palabra. El rostro de Mina se torno rojizo y soltando su mano: "¿Quién crees que soy para que me llevas a sitios así?!". "Oye cálmate…no es lo que tú piensas", notando la malinterpretación de sus palabras: "Sólo ven sígueme…". Sin decir más avanzaba, la muchacha dudó en un inicio pero por instinto lo siguió un poco más rápido para alcanzarlo y así le cogió la mano: "Lo siento, creo que ando muy nerviosa…pero es que…". "¿Qué sucede?", la miraba con desconcierto. "Haruka, tienes que saber…yo e-", unos dedos se posaron en sus labios y sus ojos se clavaron en el rostro del muchacho: "Mina…que te parece si hablamos mejor en el lugar que te digo…estaremos más libres para poder…platicar", con una tierna sonrisa logrando que el corazón de la chica dejara de angustiarse: "Tienes razón amor, hoy me siento tranquila contigo".

El camino le era familiar: "¿Dónde he visto esto?" – "Amor…me par-". "Shhhh….vas a arruinar la sorpresa", sacando un pañuelo de su bolsillo le vendo los ojos y acercándose a su oído: "Cariño, el lugar que te llevaré nadie más debe de saberlo ya que es un secreto…así que solo déjate guiar…por favor". La muchacha asentó su cabeza con una ligera sonrisa y sintiendo como su mano estaba siendo cogida con mucha delicadeza no dijo palabra alguna.

Luego de quince minutos ella podía sentir la brisa del aire correr por sus cabellos y un olor a: "¿Rosas?...no será…", pero sus ojos fueron cegados por una luz blanca y cuando todo se aclaró vio un paisaje tan bello aunque ya lo había visto antes: "No es este el -", pero sus pensamientos fueron interrumpidos por un rostro tan sonriente y una mirada tan pura, por primera vez pudo observar el cabello de Haruka moverse y ser uno con el viento: "Este amor, es mi lugar…BIENVENIDA", con los brazos extendiéndose y dando una vuelta en sí mismo, el muchacho se tocaba con ambas manos sus cabellos mientras se dejaba acariciar por su amigo fiel, Mina estaba anonadada al ver de esa manera a su baterista, pensaba decirle que ya lo conocía pero ante tal espectáculo simplemente avanzó y lo abrazó como si lo fuera a perder, al muchacho le sorprendido sentir los brazos de Mina alrededor de su cuerpo, se dio la vuelta para quedar frente a frente, acercándose tímidamente le tomó del mentón y le dio un beso tierno como solo a él su corazón le dictara, lentamente fueron alejándose las fuerzas, sus mentes empezaron a nublarse, le acarició la espalda y él con una mano sostenía su cuello, mientras la muchacha sostenía el rostro de Haruka con ambas manos, el beso estaba subiendo de tono, muy despacio se acostaron en el césped, luego como si una luz divina llegará a la mente del muchacho se levantó con rapidez sentándose a su lado, a lo cual la muchacha entendió el mensaje incorporándose a su lado, ambos estaban sonrojados y un silencio se apoderaba del ambiente mientras que mil cosas pasaban por sus cabezas: "Oh por Dios, sino me detenía…no sé que hubiera pasado…Dios, ¿Qué hago ahora?...la habré asustado…ayshhh", la muchacha recogió sus piernas y apoyó su cabeza en sus brazos: "¿Qué fue eso…acaso hice algo mal…ESPERA, no fue mi culpa…fue suya, él debe de estar…mal!!...o no…".

- "Bueno Mina, no te traje aquí para…tú ya sabes", aclarando su garganta. La rubia la miró con una sonrisa nerviosa: "Sí…aunque me sorprendió un poco, me tomaste por sorpresa", luego un brazo se posó por su cuello: "Sabes amor, yo quisiera que…bueno, si alguna vez tú y yo llegamos a ese nivel, sea especial…para ti y para mí". La muchacha abrió los ojos y se abalanzó hacia él más calmada, le sostuvo la mano y: "Gracias", el muchacho se rascó la mejilla: "Pero…¿Por qué?". "Es simple amor, por ser así conmigo". El viento los acarició como si aprobará las palabras de ambos. Luego de estar viendo un momento a sus manos jugar como si desearán volverse uno: "Bien, Mina…puede que esto sea rápido pero…", la rubia lo miraba: "…pero". "Bien, antes tengo que confesarte muchas cosas…tienes el derecho". "Haruka, lo que hayas hecho en el pasado no me interesa – Más vale que confieses", mientras le sonreía. "Entonces perfecto…ahí lo dejamos", de pronto sintió un aura maligno que crecía en la persona que tenía a su lado: "Jajaja…te la creíste, como crees, obvio que te lo diré, así tú digas lo contrario – uffff…salvado…a este paso me pareceré a mi padre". Una gran sonrisa de satisfacción se apareció en Mina.

- "Sabes, digamos que…yo he sido una persona algo intranquila, en otras palabras, nunca he sido de una sola persona y pues…haber, yo…yo…he tenido muchas conquistas y me gané la fama de ser un casanova...sin embargo…". La muchacha entendía las palabras del chico, pero le causaba gracia la forma como lo decía. "Mina, quizás no sea un buen ejemplo, yo he estado con muchas chicas y a ninguna le dije novia, realmente tú eres la primera y la última; así que tal vez puedan existir ciertas confusiones y no quiero que salgas lastimada en especial por Noriko". "¿Acaso ella fue tu última conquista?". "En realidad, no…pero…upsss". Mina se levantó de su costado y se paró frente a él: "Haruka, nadie es un ángel, y realmente me molesta estar con el casanova de la escuela…no sé si soportaré eso…". El baterista sintió que el corazón se le detenía junto con su respiración: "Sabía que no debía decirle…pero si no afronta esto, no será capaz de entender lo demás". "…en serio (volteando) no entiendo que has hecho conmigo, solo sé que si estás a mi lado, podremos salir adelante, no eres el único que tiene un pasado…", termino de decir mirando con los ojos hacia el cielo. "Mina, quédate ahí…no te muevas" – "¿Qué sucede?" – "Te digo que no te muevas". Luego de unos instantes: "Acabo de ver a un ángel frente a mí y no pienso soltarte", sosteniéndole la mano. Se levanta y antes que le dé un beso: "Bien ahora es mi turno". Haruka se quedo con el beso en el aire: "¿Tu turno?...". "Pues claro, es mi turno para hablar y más te vale no callarme…ok!!", haciendo énfasis en la última palabra mientras advertía con su dedo índice: "Así que siéntate!!". Como si fuera un robot acató sin chistar cruzándose de piernas, la muchacha al darse cuenta de lo acaba de hacer, le golpea la cabecita: "Buen chico…buen chico!!". Haruka al darse cuenta: "Heyyy…no pues, así no se vale Minaaa". "OK…ahora si préstame atención".

- "Bueno, creo que ya te diste cuenta que yo, bueno…Haruka, ¿Por qué estás en este colegio?". "Ummmm…la verdad, pues para estar más cerca de Rei y de Darien, es que nosotros somos amigos desde pequeños y por diversos factores ellos terminaron aquí, así que Serena y yo nos decidimos venir con ellos, así de simple je je". Mina abrió los ojos al escuchar tanta inocencia salir de la boca de Haruka: "Bueno, al menos eres honesto al responder". "Sí así soy yo, en fin…¿Por qué lo preguntas?". "Es que tanto tú y yo, somos de familias pudientes…". "Ah…eso, pero no me considero millonario, ni nada por el estilo…¿Por qué lo preguntas?". "La verdad es que yo estoy aquí por un castigo impuesto por mi padre, mi familia es muy exigente y son muy impositivos conmigo". "A los padres se los debe respetar, ese el amor de una familia". "Lo sé, pero dime…que harías si te obligan a casarte con alguien que no conoces y estés con alguien a quién tus padres, desaprueban", termino de decirlo antes que el recuerdo de ese momento le ahogara la respiración, Haruka se quedo lelo: "Mina…¿Crees que tus padres no aprueben lo nuestro?". "Ruka…antes de llegar acá…

---Dos años atrás en Inglaterra---

- "Of course!!!...no problem…the Business is underway…don't worry, good night!", la voz de un hombre cerca de los cincuenta años, tez clara, ojos azules, se acariciaba la barba color café mientras conversaba por teléfono, se recostó en su sillón y al colgar: "Bien, el trato está hecho…(Presionando un intercomunicador) Margareth, dile a mi familia que llegaré para cenar, dile a Robert que aliste la limosina"---"Entendido, señor Aino". Mientras se dirigía hacia la puerta, apagó su computadora, cogió su chaqueta, mientras observaba su gran despacho lleno de diplomas y solo una foto familiar tomada hace muchos años. Mientras se dirigía hacia la puerta principal, las personas en los corredores le cedían el paso: "Mister…". Con la mirada de altivez continuaba su camino.

Al llegar a la limosina, un hombre vestido de negro y guantes blancos lo esperaba, mientras abría la puerta: "Señor Aino, unos documentos llegaron hace unos minutos, por favor revíselos antes de medianoche, fue lo que me pidieron decirle señor". "OK, Robert, ahora llévame a casa".

Luego de un buen tiempo de recorrido, la limosina llega atravesando un gran jardín lleno de rosas blancas, en el interior del móvil el Señor Aino los veía desde la ventana con ojos llenos de nostalgia: "Llegamos Señor". Al salir del vehículo, se quedó un momento parado frente a la puerta de su mansión: "Solo sonríe…solo hazlo". Inmediatamente la puerta se abrió, al ingresar la servidumbre lo esperaba formando dos filas a su alrededor, las mucamas vestidas de un mandil blanco y vestido negro polystel, los varones estaban con un traje gris y guantes blancos; todos ellos hicieron una reverencia, y se acerca a su lado un hombre mayor: "Sir, your daughter is waiting in the music room – Señor, su hija lo espera en el salón de música". "Oh, thanks August, carried my stuff to the office and serve dinner- Oh, gracias August, lleva mis cosas al despacho y que sirvan la cena". Se encaminó hacia una puerta blanca hecho de la más fina madera y labrado en ella imágenes de ángeles que se elevan, antes de dar un toque escucha un melodía proveniente de una guitarra: "Hija mía…", abre con cuidado la puerta y logra ver a un niña de trece años con los ojos cerrados, el salón estaba iluminado solo con la luna, la melodía inundaba la habitación, él se quedó viéndola mientras ella tocaba con el alma:

No quiero más guerras

Solo quiero ser quién cure heridas de batalla

Pido una tregua

No quiero fantasmas que yo se no me hacen bien

Me hacen dudar me hacen llorar me hacen doler

Pero te quiero hasta el final

Coro:

Tus manos que son tus manos serán

Las ganas de sentirlas caminar ligeramente sobre mi

Mis brazos que son mis brazos serán

Las ganas de abrazarte sin dejarte respirar

Te quiero hasta el final

De mis días

Tal vez sea la hora

Tal vez es este dolor intermitente

Quizá si derepente

Quizá si poco a poco

Dejemos de arañar la carne viva

Me beses me cures las heridas

Porque te quiero hasta el final

Coro:

Tus manos que son tus manos serán

Las ganas de sentirlas caminar ligeramente sobre mi

Mis brazos que son mis brazos serán

Las ganas de abrazarte sin dejarte respirar

te quiero hasta el final…

Tiempo de dejar atrás

Todo aquello que nos pesa

Tiempo de perderme de tu mano

Solo así debo perderme

Porque te quiero hasta el final

Coro:

Tus manos que son tus manos serán

Las ganas de sentirlas caminar ligeramente sobre mi

Mis brazos que son mis brazos serán

Las ganas de abrazarte sin dejarte respirar

Te quiero hasta el final

De mis días

- "Bravo, muy bien hecho…digna de una Aino, aunque prefiero que utilices el violín o el piano". Sus ojos no se sorprendieron por la voz que había invadido su territorio manteniéndolos cerrados: "Gracias padre por la sugerencia pero la guitarra va acorde con mi voz". "Mina, vamos a cenar, te espero en el comedor". "Padre…quisiera platicar contigo". "Luego, ahora solo cenemos". Dejó la guitarra en su estuche blanco: "Como digas…padre".

Al finalizar la cena, tanto padre como hija se dirigieron hasta el despacho: "Bueno padre, de que deseas platicar". El hombre aún de pie se detiene delante de un cuadro donde se ve la imagen de una mujer rubia de unos veintidós años, sus ojos azul cielo y una sonrisa de ángel: "Sabes Mina, cada día que pasa me convenzo que te pareces mucho a tu madre". Parándose a lado de él: "Lo sé, aunque nunca la conocí". "Pero, ella te prefirió a ti a pesar de su vida y…eso se lo agradezco". La niña posó su vista con la esperanza de que aquella imagen le respondiera pero sabía que era inútil: "¿Acaso no te sientes solo padre?". El hombre con su mano derecha acarició la cabeza de la rubia: "Claro, pero estando contigo me recuerda que tu madre no se marchó porque quiso; sino porque me dejaría un recuerdo de ella para siempre – aclarando su garganta – pero ese no es el tema que quería platicar contigo, por favor…" , mientras extendía su mano hacia un sillón.

- "Mina, iré al grano…nosotros los Aino, hemos llegado a ocupar un lugar importante en Inglaterra y como mi heredera debes tener conocimiento de ello, al menos no te he privado de nada". "Lo sé padre…y te lo agradezco". "Por lo tanto, toda relación se basa con los negocios que uno pueda realizar cono otras familias". Al parecer la niña no entendía las palabras de su padre: "Mina, dentro de dos días llegará la familia Futara con sus dos hijos, para celebrar la fiesta de compromiso". La rubia se paró inmediatamente: "¡Te vas a casar!". "No". El aire volvió a su cuerpo, pero: "Tú lo harás, con el hijo mayor, tiene unos dieciséis años, así que…". Los ojos de la pequeña se pusieron en blanco: "Repasa muy bien el piano o el violín, tienes que enfocarte en refinar tus posturas". "¡Noooo!!". "Mina, compórtate!". "NO pienso casarme con alguien desconocido". Abraham Aino se levantó con la mirada más dura y fría: "Mina Aino, cuando naciste en esta familia fue con una responsabilidad, es así como nuestra familia ha llegado al status que es". "No, padre…mamá no quiso ese destino para mí". "¡Silencio!...tu madre lo sabía muy bien, porque crees que nos casam-", calló en seco al ver como los ojos de la niña se llenaban de lágrimas y los puños los presionaba de impotencia: "Ve a tu habitación, es tu destino y nada cambiará, así que arréglate para recibir a la familia de tu prometido". La niña salió lo más calmada posible, las apariencias deben de guardarse; en el despacho se quedo aquel hombre observando la luna: "Alice…lo lamento, pero negocios son negocios, así tenga que obligarla", luego se sentó en su silla de cuero negro, encendió su laptop y comenzó a trabajar.

---En la habitación de Mina---

Una niña cierra la puerta de su alcoba con calma, al voltear se abalanza hacia su cama y empieza a llorar con todo el alma: "No es justo…odio ser una Aino, lo odio", mientras se desgarraba en llanto, solo la luz de la luna alumbraba ese cuarto, de pronto una piedrita chocó en la ventana, levantó su cabeza y una sonrisa apareció en su rostro, secándose el rostro abrió la puerta que daba hacia el balcón, al asomarse, pudo ver aquella persona que le brinda paz en la tormenta y por una escalera escondida entre los arbustos bajó con sigilo, al llegar lo único que hizo fue abrazar con todas sus fuerzas: "Esto es tan injusto…sabes que ha hecho mi padre", aún con la voz llorosa. "Qué sucedió…¿Mina?"…

Continuará…

POS DATA:

Haber: FELIZ AÑO NUEVO!!!!...atrasado

FELIZ DÍA DE SAN VALENTÍN!!!!...atrasado

¡¡¡¡LO SIENTO!!!!

Lamentablemente me he ausentado por mucho…upss. Bueno, como que mi vida se ha hecho algo complicada, pero eso les contaré en el siguiente capítulo.

No me odien, de verdad, pero Mina ha sufrido, mucho. Y Haruka lo va a descubrir, ayshh por Dios, aún tienen quince (15) años. Como que Haruka la ha llevado al lugar que solo conocía Rei y él… que creen que pensará la morena. Uyuyuyy!!!

El tema: TREGUA – Fuera del Resto

Bueno para que vean que soy buena aquí está el otro capítulo.

En fin, cualquier duda, queja, sugerencia, crítica, comentario, etc…etc… estaré esperando dispuesta a contestar y a mejorar.

Sin más que escribir por ahora.

ATTE.

MELISSA JARA (Cambio y fuera…)