Al: ¡Nii-san! ¡Donde estás nii-san!
Ed: (jalándolo al interior de una habitación) Cállate Al, vas a avisarle al pajarraco.
Al: No está, salió, nii-san, ¿Qué estas planeando esta vez?
Ed: Ya es la hora de la venganza, esta vez si me las va a pagar todas.
Al: Lo que sea que se te ocurrió por favor déjame fuera, ya tengo suficiente con lo que hemos pasado hasta ahora.
Ed: Espera, déjame decirte mi nuevo plan, esta vez está hecho a prueba de tontos, así no hay forma que se escape.
Al: (resignado) está bien, que vas a hacer esta vez.
Ed: (con una sonrisa maligna) Puse muchas trampas ocultas en la casa, así cuando llegue va a pasarlo muy mal de una a otra trampa, la primera está en la escalera de la entrada.
Al: Ehh, nii-san, Winry venia hoy con el, que hay con ella.
Ed: ¡¿QUÉ? ¡Por que no me avisaste! ¡Si cae en una me va a matar!
Al: Desde la semana pasada te hemos estado avisando que venia hoy, tienes hasta las tres antes de que lleguen.
Ed: ¿Y qué hora es? (buscando en su bolsillo) Hey, ¿Y mi reloj?
Al: (asomándose por la ventana) Pues creo que ya son las tres, porque ya están llegando.
Una carrera desesperada, para desactivar la primera trampa solo hizo caes a Ed en varias de ellas, mientras tanto, en el portón de entrada:
Winry: Hay, que bueno que Ed te dio su reloj de alquimista estatal, ya necesitaba unas nuevas herramientas, ¿No se enojará porque me compraste las mas caras?
No, seguro no se enoja, pero por si acaso no le menciones nada ;-)
Winry: Ahora no te creo que te haya prestado el reloj.
Mira, allí viene el
Ed: Qué… bueno… que… llegaron.
Winry: Ed, que te pasó, parece que te hubieras peleado con todos los homúnculos a la vez.
Ed: No… nada… solo entren.
(Susurrándole a Ed) Te dije que todos tus trucos del coyote iban a ser inútiles.
Por cierto chaparro, algunas personas muy especiales dijeron que vendrían después del show.
Bien, ya estamos aquí, mientras Ed deshace lo que tenia planeado hacer empecemos el capitulo de hoy.
Aclaración: Ni FMA ni sus personajes me pertenecen, solo escribo con la simple y sana intención de dejar a Ed torturarse solo, y de entretenerlos, escribo por diversión y sin fines de lucro. Winry, ¿Podrías leer esto en voz alta? Es que Al no está aquí.
Winry: Claro: "Pero se aceptan donaciones, de tres cifras o mas en el Banco General de Amestris, cuenta No. 000-11-222" Esto te lo inventaste hace poco ¿Verdad?
¡EMPECEMOS!
Capitulo… ¡HEY! Se me olvidaba algo, una nota: En este capitulo se hacen leves referencias a Star Wars y a Iron Man, y una referencia directa de Paulo Coelho, un autor que todo el mundo debería leer.
Hoy si, que comience el show.
Capitulo 11: De Celebraciones Olvidadas y Misiones Imposibles
Eran cerca de las 10:30 a.m. y Clause buscaba a Iván por toda la casa, más no lo podía encontrar, en la sala se encontró a Jorge y al coronel que recién colgaban el teléfono.
-Disculpen, ¿Han visto a Iván?
-¿Tan pronto y ya es una novia controladora? – preguntó riendo Mustang.
-Yo lo vi salir hace un rato, no debe tardar en volver.
-Me preocupa que desde ayer estaba tan preocupado, quisiera saber como está.
-No te molestes, es tan raro que acepta las cosas como vienen y se adapta, seguro debe estar pensando en un plan para detener a los que nos siguen.
En ese momento el susodicho entraba por la puerta con una bolsa llena de materiales, apenas saludó y fue directamente al patio, un momento después Clause iría con el.
-¿Te encuentras bien? Estaba preocupada.
-No te preocupes por favor – contestó sin voltear – solo salí a conseguir algunas cosas.
Mientras hablaba, sacaba de entre las cosas de la bolsa una barra de acero, de unos tres centímetros de largo, un pedazo de madera y un papel de lija, y los colocaba sobre la mesa que acababa de transmutar junto al árbol que crecía al fondo del patio.
-¿Para que son esas cosas?
-Ya lo veras – contestó mientras volteaba y le sonreía.
Iván juntó sus manos, y las colocó sobre la barra de acero que de inmediato se convirtió en la hoja de una navaja, luego transmutó la madera para hacer las piezas del mango.
-¿Una navaja?
-La necesito para algunos trabajos – dijo mientras lijaba y media las piezas de madera – la que tenía antes se quedó en mi mundo así que estoy haciendo un duplicado.
-¿Para que tienes que lijar el mango?
El tomó la pieza que aun no había lijado y se la ofreció.
-¿Cómo es la superficie de esta pieza?
-Lisa
-¿Segura? Fíjate bien.
Ella acercó la pieza a su rostro para examinarla mejor y pudo notar las pequeñas marcas que habían quedado de la transmutación, no contestó nada y se la devolvió.
-Entonces mejor ya no te distraigo, ¿Quieres algo de tomar?
Sin voltear solo contestó:
-No, gracias.
Clause regresó a la casa, y se encontró a Jorge en la ventana, que los había estado observando.
-¿Y? ¿Qué está creando ahora?
-Solo está haciendo una navaja, dice que para unos trabajos.
-¿Una navaja? Espera, ¿Era de unos cinco centímetros con mango de madera?
-Eh, si, ¿Por?
-Rayos – dijo Jorge para sí, luego volteó a la chica y le explicó – antes de morir nuestro abuelo, le regaló esa navaja, el la usa siempre que algo le preocupa para hacer una escultura de madera.
-¿Eso significa que…?
-Si, creo que deberías hablar con el.
Mientras colocaba los clavos en su lugar y los transmutaba en pernos sellados para terminar el mango de la navaja, pensé "seguro Jorge ya le ha de haber dicho", de la bolsa saqué la pieza de cuero que había comprado y la transmuté en una vaina para la navaja, luego de asegurarla transmuté la mesa de piedra en una silla y saqué de la bolsa el pedazo de madera que recogí de la calle y poco a poco lo empecé a desbastar para darle forma, siempre me había servido concentrarme en eso para pensar mejor en mis problemas.
Supuse que por respeto a mis decisiones Clause no se había acercado a mi en por lo menos media hora, hasta que a eso de las once y algo llegó donde estaba yo con un par de bebidas calientes y antes que viera lo que estaba tallando guardé la pieza en mi bolsillo.
-Gracias, la verdad ya me estaba dando sed – dije transmutando el asiento en uno de dos piezas.
-Me lo imaginé – dijo con una sonrisa mientras se sentaba a mi lado.
Estuvimos sentados en silencio un momento, ella parecía indecisa sobre si hablar o no.
-¿Pasa algo malo?
-¿Eh? No, nada, solo quería preguntarte que te preocupaba.
-Jorge ya te dijo lo de la navaja ¿Verdad?
-Bueno… si pero…
-No te preocupes – le dije riendo – no hay problema, no era ningún secreto como para que te pongas nerviosa.
-No es eso, solo me pone triste que no me cuentes lo que te pasa, guardarte eso te puede hacer daño.
Clause miraba al suelo mientras hablaba, suavemente acomode su cabello atrás de su oreja para ver su rostro, ella volteó a verme y le dije:
-No es que no te quiera decir, solo que hay cosas que debo solucionar por mi mismo antes de compartirlas, y concentrarme en una actividad me ayuda a aclarar mi mente.
-¿Por eso te pones a tallar?
-Si, creo que en eso me parezco a Anakin Skywalker.
-¿A quien?
-Un personaje ficticio, no me prestes atención – le dije riendo – es serio estoy bien.
-Te voy a creer esta vez, pero la siguiente mejor me platicas, o si no… - lo último lo dijo jalándome las mejillas, por lo que me quejé.
Cuando me soltó la cara nos empezamos a reír, luego se levantó, me dio un beso en la mejilla y regresó adentro donde la teniente la esperaba para preparar juntas el almuerzo, en el preciso instante en que Jorge y el maestro salían al patio, ella pasó junto a ellos sin decirles nada, ya me encargaría yo de eso.
-Bueno muchacho, es hora de entrenar – me dijo el maestro, poniéndose en guardia – nada como un entrenamiento antes de comer.
Desbaraté el sillón de piedra y me preparé a entrenar, la plática con Clause me había subido el ánimo y eso se los demostré en la práctica.
Luego de casi una hora de entrenamiento, los cuatro (El maestro, Jorge, Mustang que se nos unió a los minutos de empezar, y yo) regresamos adentro donde las chicas nos esperaban con el almuerzo, los subordinados del coronel salieron a comer afuera por lo que solo éramos seis en la mesa.
-Señor Fukura, nos gustaría que usted y los chicos nos acompañaran a Central, así podemos iniciar una investigación oficial.
-Pero coronel – le interrumpí – si hace eso podrían descubrirnos.
-Aun así es más seguro que si se quedan aquí.
-Por mi no hay problema, de todas formas tengo algunas cosas que hacer en la ciudad.
-¡Maestro!
-Bien, esta decidido, pasado mañana partimos a Central.
-Hermano, apóyame en esto.
-Calmado, calmado, seguro ya nos las ingeniaremos para pasar desapercibidos.
Y así, sin tomar en cuenta mis quejas en absoluto, nos preparamos a partir a Central, o eso creí, hasta el día de partida en la estación.
-¿Cómo que no vamos directo a Central?
-No, primero haremos una pequeña escala – dijo Mustang entregándome los boletos.
-¿Rizembull?
-Si, cuando lleguemos lo comprenderás – terminó Jorge.
-Solo falta que lleguen los Tringham.
-¿Eh? ¿Ellos también vienen?
-Si ¿No te lo dijimos?
-No, y no se que mas no me habrán dicho.
Luego que Russel y Fletcher llegaran a la estación abordamos el tren que unos minutos después partió.
Fue una gran suerte que viajáramos con el coronel, pues teníamos un vagón privado para nosotros, por lo que no me preocupaba hablar de cosas de mi mundo en voz alta.
Aunque no comprendía (o mejor dicho desconocía) la razón de ir a Rizembull, me alegraba la idea de volver a ver a las Rockbell, a Clause le interesaba mas que le contara historias de mi mundo, pero por supuesto había detalles que no podía revelarle, y por un comentario que hice me obligó a que le marrara el libro "El Alquimista" de Paulo Coelho, de mas está decir que le fascinó el final romántico de dicha historia, por lo que el viaje fue, por decirlo así, divertido, por otro lado, Russel y Fletcher se mostraban nerviosos por algo, pude notar que llevaban una cajita de metal que mantenían escondida.
En un momento en que no tenía nada que hacer, pues no quería sacar la talladura en el tren, fui a platicar un rato con el coronel, que en ese momento revisaba unos papeles.
-Coronel, ¿no tendrá problemas por dejar su puesto tanto tiempo?
-No, de hecho se supone que en estos días estoy investigando la desaparición de varios alquimistas estatales.
-¿Entonces cree que esas desapariciones tienen conexión con los sujetos que nos persiguen?
-Tengo mis sospechas, pero por ahora no son más que eso.
-Ya veo, muy bien, si le parece quiero ayudar en la investigación, así sabremos para que nos quieren y que están tramando.
-No me parece, puede ser peligroso.
Ignorando lo que me decía, tomé uno de los archivos que tenia y empecé a leerlo, era la información de uno de los alquimistas desaparecidos.
-Coronel, según esto el era un experto en combate mano a mano, así que se me hace raro que se dejara capturar tan fácilmente.
-Talvez lo atacaron varios a la vez.
Mientras el hablaba yo seguía leyendo.
-Mmm, no creo, porque aquí dice que dominaba técnicas de dispersión para separar al enemigo.
Mustang tomó el archivo de mis manos, le dio un rápido vistazo y dijo:
-Sabes, ahora que lo pienso podrías ser útil en esto.
Y así, dos días después, a las nueve de la mañana llegamos a Rizembull, en la estación nos esperaba Winry junto a Den.
En cuanto bajamos del tren ella nos recibió con una llave de tuercas en la cabeza a Jorge y a mí, cuando le reclamamos solamente sonrió y nos dijo:
-Eso es por no llamarnos en todo este tiempo.
Luego de los saludos y presentaciones, partimos en dirección a la casa Rockbell, allí, tal y como dijo Jorge, entendí lo de la escala, pues en cuanto entramos:
-¡SORPRESA! – gritaron todos los presentes.
En la casa, se encontraban todos nuestros conocidos de este mundo, que se acercaron a abrasarme y felicitarme.
-Hermano, ¿Qué está pasando aquí? – le pregunté mientras cargaba a la pequeña Elicia, que se me había prendido del cuello.
-Pues como te miramos tan perdido en tus pensamientos decidimos hacerte la fiesta de cumpleaños que olvidamos, ya sabes, por todo lo del viaje y eso – disimulando frente a los pocos invitados que no sabían de donde éramos realmente – por eso invitamos a todos los que hemos conocido desde que llegamos a Amestris.
-¿Todos? – le pregunté nervioso, bajando a la pequeña.
-Si, todos, ¿Por qué?
Antes que le explicara, mi duda se explicó sola, cuando de la cocina salió el Mayor Armstrong con un pastel de cumpleaños, que dejó en la mesa antes de lanzársenos encima, mientras derramaba sendos lagrimones y (otra vez) se quitaba la camisa mostrando sus descomunales músculos.
-Que alegría, que inmensa alegría me embarga por ser participe de esta ocasión tan especial, cuando todos tus amigos nos hemos reunido para recordarte lo importante que eres para nosotros, déjame demostrarte mi aprecio.
-¡No se moleste mayor! ¡Le creo! – grité mientras corría por mi vida.
La escena que divirtió a la mayoría de los presentes fue seguida por una pequeña fiesta en el patio de la casa, donde Jorge se metió en problemas con algunas de las muchachas del pueblo, pues no tuvo tiempo de despedirse cuando partimos hacia casi mes y medio y todas le reclamaron al mismo tiempo (uff, imagínense).
El resto de la tarde fue más o menos tranquila, cerca de las siete los invitados del pueblo regresaban a sus casas, y hasta entonces pude hablar calmadamente con Winry.
La encontré en la sala y le dije:
-Creo que no pudimos cumplir nuestra promesa.
-¿Promesa? – se notaba claramente confundida - ¿Qué promesa?
-Que la próxima vez que viniéramos te traeríamos a Edward.
Por mi respuesta se puso colorada, y antes que me abriera la cabeza con la llave de tuercas aclaré:
-¡Y a Alphonce!, que traeríamos a ambos.
Lastimosamente para mí, ella ya tenía la llave en la mano y no quiso desperdiciarla, por lo que me mandó a volar como dos metros y medio del golpe.
-Tonto, ¿a caso creyeron que podrían abrir la puerta en solo un par de meses?
-¡Oye, me estoy disculpando!
Ella ignoró por completo mi comentario y siguió hablando (bueno, casi gritando en realidad):
-¡¿Tanta es la urgencia de dejarnos? ¿A caso hicimos algo para que nos odies?
-¡¿De que estás hablando? – Repliqué en el mismo tono – sabes que no es así.
-¿Entonces porqué hablas como si ya quisieras regresar a tu mundo y fingir que nada de esto pasó?
Winry empezó a llorar, por lo que la abracé para calmarla
-Claro que no, siempre recordaré con cariño todo lo que he pasado aquí, además, el que traigamos a tus amigos no significa que nos iremos de inmediato – le sonreí – puede que tardemos mucho para regresar a nuestro tiempo.
Ella pareció entender lo que le decía, pues también sonrió, me solté de ella y ambos nos sentamos a platicar de otras cosas.
-¿Y bien? – dijo risueña, secándose las lagrimas – ¿Me vas a contar quien es la señorita que vino con ustedes? Y no creas que no noté que es bien apegada a ti.
-¿También vas a empezar con eso? Y yo que pensaba que eras mas seria.
-Ya ya, solo decía.
-Es la sobrina de nuestro maestro, y sí, nos hemos hecho algo cercanos.
-Huy, y lo aceptas, se ve que van en serio.
-Winry – hablé haciéndome en enfadado – por favor.
-Si, bueno, ya me calmo, ¿Y que tal van con sus estudios?
-Pues hemos progresado rápidamente según el maestro, aunque no tenemos nada aun para traer a los Elric.
-¿No se han metido en nada peligroso, verdad?
-Esteee, bueno… peligroso, peligroso, no… ejemmm… ¿Me defines que es para ti peligroso?
-¡¿Iván?
Por la cara que me puso yo rogaba por que alguien apareciera en mi rescate, y afortunadamente Mustang entró en ese momento acompañado del maestro.
-Ellos te lo van a explicar – dije emprendiendo la retirada, y pensando "perdónenme" para los que dejaba en aquella situación,
Ya a salvo en el patio de la casa, me senté en la banca que estaba contra la pared y saqué la pieza en la que llevaba un par de días trabajando, aunque la podía considerar terminada, prefería seguir puliéndola hasta dejarla perfecta, hasta el momento en que cumpliera su cometido, y además me daba oportunidad de terminar el plan que estaba desarrollando.
-¿Iván?
Clause se sentó junto a mí, y otra vez guardé rápidamente la talladura para que no la viera todavía.
-Hola Clause, no pudimos hablar en toda la tarde, como te la pasaste.
-Mas o menos, me agrado hablar con la señorita Winry, ¿y tú?
-Pues si, estuvo bonita la celebración, de verdad no la esperaba, ¿tu sabias algo de esto?
-La verdad todos sabíamos, pero quisimos que fuera una sorpresa.
-Si que son malos, pero gracias, la verdad si necesitaba distraerme aunque fuera una tarde.
Clause sonrió, desde que la conocí me gustaba ver su sonrisa, pero muchas cosas se arremolinaban en mi cabeza en ese momento, así que decidí que era hora de hablar claro:
-Clause, después de que traigamos a los Elric, Jorge y yo regresaremos a nuestro mundo.
Ella perdió su sonrisa, pero no se mostró triste, parecía más bien pensativa, finalmente contestó:
-Eso lo se desde que nos dijeron que no eran de este mundo, y ya decidí aceptar que es inevitable, allá debe haber alguien esperándolos.
-No se si sea así – dije para mí, pensando en voz alta.
Mi comentario la intrigó, pero prefirió no decir nada, pues sabia que tenia mis razones y que era mejor dejarlo así.
Iba a decirme algo cuando Jorge me llamó desde el otro lado de la casa, ambos nos levantamos, ella hizo ademán de entrar, pero yo empecé a caminar hacia un lado de la casa, ella me preguntó si no prefería ir por dentro, ya que era mas rápido.
-Je je, creo que no, si vez a tu tío o al coronel, diles que lo siento por lo de hace rato.
Un segundo llamado de mi hermano la interrumpió antes de decir algo, pero como me quedé esperando a que hablara se acercó a mí (algo nerviosa) y me dijo:
-Antes que me interrumpan otra vez, se me olvidaba darte tu regalo de cumpleaños.
Me dio un beso profundo que, debo admitirlo, me agarró por sorpresa, nos besamos hasta que un tercer llamado de mi hermano, esta vez más imperativo que los anteriores, nos obligó a separarnos.
Ella regresó adentro y yo, emocionado, me apresuré a donde me esperaban Jorge y los Tringham, que traían la cajita de metal que les había visto en el tren.
-Ya era hora ¿Qué te pasó?
-No te importa, a ver ¿Dónde es el incendio?
-Calmado, solo vamos a caminar un rato, y voz venís también.
Partimos los cuatro por el camino de tierra, como había luna llena no necesitamos llevar linternas, al rato llegamos a las ruinas de la casa Elric.
Como era un lugar abandonado y rara vez algún alma pasaba por allí, los Tringham pensaron que seria un buen lugar para confiarnos su preciada carga.
-Chicos – habló el mayor de los dos – Fletcher y yo creemos que ustedes pueden traer a los Elric, y como a ellos y a ustedes les debemos mucho, queremos ayudarlos con lo único valioso que tenemos.
Russel abrió la caja y pude ver iluminadas por la luna un par de gemas, parecían rubíes pero mas opacos, y tenían mas o menos el tamaño de un dedo meñique y un grosor de unos dos centímetros.
-Estas son piedras rojas, las ultimas que hicimos cuando trabajamos para Mugher y hemos conservado hasta hoy.
Según teníamos entendido esas "Piedras Rojas" eran amplificadores alquímicos muy potentes.
-¿Estas seguro de querer darnos eso?
-Considérenlo nuestra forma de decir "Gracias"
Algo nervioso tomé una de las piedras, Jorge tomó la otra, pero cuando ambos tuvimos las piedras en la mano se activó una reacción alquímica, pude sentir que mi conciencia se separaba de mi cuerpo, como si mi alma fuera arrastrada hacia la puerta.
Al momento aparecí de nuevo frente a la puerta de la Verdad, pero no me sentía igual que la primera vez, a pesar del tremendo viaje que se supone llegar a ella, no sentía el dolor que sentí la primera vez; la puerta se abrió y pude escuchar la misma voz de antes.
-Es normal que no sientas dolor – habló la voz del interior de la puerta – ya que tu cuerpo ni siquiera está aquí.
-¿A… A qué te refieres?
-Me refiero a que tu alma regresó aquí, pero tu cuerpo se quedó allá.
-¿Qué le pasó a mi hermano?
-No te preocupes por el, solo tu fuiste arrastrado.
-¿Pero porqué yo? ¿Qué es lo que quieres de mí?
-Tú sabes lo que quiero, pero no lo has comprendido.
-¿Qué significa eso? ¿Es una clase de acertijo?
-Lo entenderás a su debido tiempo, por ahora debes iniciar tu misión en ese mundo.
-¿Pero que misión es esa? No sé que debo hacer.
-Eso no es importante, en el momento adecuado estarás seguro de lo que debes hacer, por ahora prepárate porque será difícil, te quedan solo unos días antes que inicie.
-¿Iniciar? ¿Qué es lo que va a iniciar?
-El fin de los dos mundos que conoces, a menos que hagas lo que debes – su voz sonaba realmente tranquila, lo que me ponía mas nervioso – ahora debes regresar.
-¡Espera!, ¡Aun tengo preguntas!
-Y todas serán respondidas, a su debido tiempo.
Una luz muy brillante me envolvió, al momento desapareció y desperté, todos estaban a mí alrededor, al parecer me llevaron a la casa en cuanto me desmayé.
-¿Estás bien? Nos diste un buen susto.
-¿Hermano? – pregunté algo desorientado - ¿Qué me pasó?
-En cuanto tomamos las piedras se activó una reacción, y te desmayaste.
-¡La puerta! ¡Hermano, vi la puerta!
Trate de levantarme del sillón donde me encontraba, pero varias manos me lo impidieron.
-¡No te levantes aun! Debes descansar.
-¡No entienden, vi la puerta, algo muy malo va a pasar!
-De que hablas chico – preguntó Mustang.
-¡Ya sé por qué estamos en este mundo! ¡Algo muy malo va a pasar!
Como ni siquiera yo me entendía me dieron un vaso de agua para calmarme, una vez me tranquilicé me pidieron que les contara lo que había visto.
-La Voz de la Puerta me dijo que iba a iniciar el fin del mundo, y nuestra misión era detenerlo.
-¿Pero como? ¿No te dijo nada más?
-Solo dijo que lo sabría a su debido tiempo.
-Lo mejor será que vayamos a Central de inmediato – dijo el coronel.
Decidimos tomar el tren de medianoche, el Expreso Nocturno que se dirigía directo a Central.
Antes de salir de la casa Rockbell, me dirigí a donde Clause preparaba de nuevo sus maletas.
-Clause, me gustaría que te quedaras aquí.
-¿Qué? ¿Por qué?
-Por que puede ser peligroso, ya hablé con Russel y Fletcher, ellos se quedarán aquí a protegerlas.
-¿Pero qué es lo que van a hacer?
-No estoy seguro, pero creo que es mejor que te quedes aquí.
-¡No! ¡Yo también quiero acompañarlos!
-¡Claro que no! ¡Ya te dije que puede ser peligroso!
-¡¿Por qué no quieres que valla? ¡Dime!
-¡Te digo que es mejor que te quedes!
-¡Si no me dices no me quedaré! ¡¿Por qué no quieres? ¡¿Por qué?
-¡POR QUE TENGO MIEDO! – Suspiré para calmarme, después continué – me aterra la idea de que algo te pase.
Ella quedó en silencio, sorprendida por lo que acababa de decir, luego de pensarlo un momento me dijo, ya más calmada:
-Se que si algo me fuera a pasar me protegerías, pero si dices que es mejor entonces me quedaré.
Así, un rato después partimos en dirección a la estación, Winry y Clause nos fueron a despedir a la estación, en total íbamos el señor Fukura, Mustang y compañía, Jorge y yo, a pesar de sus intentos el coronel no pudo convencer a su esposa de quedarse, no importó los argumentos que le presentara ella siempre le decía que lo acompañaría, por un momento me preocupó que eso le diera ánimos a Clause de venir con nosotros, pero Riza intervino antes de que ocurriera:
-Mejor hazle caso a Iván y quédate, ellos son lo bastante capaces para cuidarse solos, en cambio Roy es un inútil si no estoy cerca de el, o si llueve.
Después de reírnos abordamos el tren, según mis cálculos llegaríamos al anochecer del día siguiente.
Luego de dormir un rato y durante el resto del viaje me dediqué a revisar los archivos de los secuestros de alquimistas, pues algo me decía que tenían que ver con el fin del mundo y con nuestra misión.
Lo que me intrigaba era el hecho de que pudieran secuestrar tan fácilmente a cinco hábiles alquimistas estatales con capacidades completamente distintas.
Un alquimista experto en técnicas de dispersión y de disuasión, un exiliado Ishvalano que aprendió alquimia en Aurego, un experto en el Rentanyutsu del reino de Xing, al Este de Amestris, un alquimista de Briggs, experto en la alquimia de Drachma y un hábil alquimista creador de armas.
Según uno de los reportes, un testigo dijo ver que después de defenderse fieramente, uno de los alquimistas de Rentanyutsu se fue pacíficamente con los secuestradores, luego de que entre siete hombres encapuchados lo detuvieran y le dijeran algo que no escuchó, durante el almuerzo comenté esto con Mustang.
-La teoría es que los amenazaron, o a sus familias, pero solo tenemos un testigo y es en ese caso, los demás fueron secuestrados durante misiones y sin testigos.
-Coronel, según esto fueron siete hombres, pero si me lo pregunta lo más probable es que sea un grupo mucho más grande.
-Explícate.
-Pues si su suposición es correcta, además de estos siete está el sujeto que nos atacó, también el jefe de este, que es quien coordina todo.
-Pero eso solo daría nueve personas.
-Pero las fechas no son muy separadas entre sí, y las escenas de los secuestros muestran que la mayoría de ellos se defendió, y no creo que todos hayan salido bien librados de peleas con alquimistas estatales bien entrenados.
-Ya había pensado en esa posibilidad, pero…
En ese momento, y antes de que el pudiera continuar, se oyó una fuerte explosión y la locomotora frenando de emergencia, por el impulso todos en el tren perdimos el equilibrio y yo caí al suelo.
Una vez el tren se detuvo por completo, vi que unos objetos entraban volando por las ventanillas, uno de ellos cayó frente a mi cara:
-¡Granadas de humo!
Las granadas se abrieron y en unos segundos el vagón estaba lleno de humo, lo más rápido que pude escondí la piedra roja en la suela de mi zapato creando un compartimiento que luego cerré, escuché a mi hermano gritando mi nombre, pero antes de contestarle alguien me tapó la boca.
-No intentes nada o tus amigos lo pagarán.
El que me sujetaba llevaba una mascara anti gas, por el sonido amortiguado de su voz, aunque traté de soltarme el gas hizo que mi cuerpo se entumiera, por lo que mi esfuerzo fue inútil.
Luego de sacarnos a Jorge y a mí del tren, nos metieron en un auto que de inmediato arrancó, antes de desmayarme por el gas somnífero vi por la ventanilla que el humo salía solamente del vagón donde antes estábamos, por lo que deduje que nos estuvieron siguiendo todo el tiempo.
No se cuanto tiempo estuve desmayado, cuando desperté intenté ver a mi alrededor pero tenia los ojos vendados, aunque tenia las manos esposadas y no las podía juntar si podía mover los brazos libremente, cuando me quité la venda me encontré en una especie de celda, Jorge estaba allí también y se despertaba en ese mismo momento, también estaba esposado.
-Hermano ¿Estas bien?
-Ah, si, eso creo, ¿Dónde estamos?
-En una mina a las afueras de Central – dijo alguien.
Cuando volteé, frente a mi estaba el tal André, estaba esposado y descalzo.
-Parece que vamos a ser utilizados en el proyecto de una organización terrorista.
-¿Terroristas?
-No me digas que no lo habías imaginado, estoy seguro que lo sabias Iván.
-Pues si, ya lo imaginaba, ¿Pero que hace usted aquí? Señor André… eh…
-Oh perdón, déjame presentarme formalmente: Soy André Van Belmont, antes conocido como el Alquimista de la Arena.
Aunque tenia la misma expresión del día en que lo conocimos, su voz ahora me inspiraba algo de confianza, pero por precaución decidí mantenerlo vigilado.
Fuera de la celda se escuchaban pasos de personas que se movían de un lado al otro, yo intentaba pensar una forma para escapar de allí.
-Supongo que ya son buenos alquimistas ¿verdad? Esperaba que el libro les sirviera.
-¿Libro? – pregunté sorprendido – de que… un momento ¡Usted es el que dejó ese libro en mi bolsa!
-Si, perdón por eso, pero ocupaba que aprendieran alquimia.
-¿Y como supo que empezaríamos a aprenderla?
-Mejor dejemos esta plática para otro momento, ahora salgamos y detengamos a esos locos.
André sacó una gran astilla de madera de sus esposas, al parecer la había quebrado a golpes porque tenia marcas en las muñecas.
-Esto va a doler.
Con la púa improvisada se hizo un corte en la mano, y con la sangre que manaba dibujó un círculo en las esposas de Jorge, lo activó y las convirtió en un montón de piezas, ya libre mi hermano transmutó las esposas de nosotros y también nos liberó, Arena estaba sorprendido al ver que Jorge transmutó sin circulo.
Ya libres los tres André cubrió su herida con un trozo de su manga, lo único que faltaba era salir de la celda.
-¿Pero como saldremos sin que nos vean? – pregunté – necesitamos una distracción.
-Tengo una idea, ¿recuerdas el primer ejercicio del libro? aquí tenemos mucho agua – dijo Jorge, señalando al suelo.
-Pero una vez que creemos la niebla no podremos ver nada.
-Eso déjenmelo a mi – Habló André.
-Bien, Iván, tu derriba la puerta, yo crearé la niebla y usted nos guiará a la salida.
Ya en nuestras posiciones, esperamos un momento en que las pisadas se escucharan mas alejadas, al instante transmuté la puerta de acero en un par de espadas tipo katana apartado todo el material que no usé, al mismo tiempo Jorge transmutó el agua del suelo y levantó una gruesa capa de neblina que se propagó a una velocidad increíble dentro de los túneles, a los que entramos siguiendo a André con una cuerda.
Luego que Arena desmayara a un guardia para quitarle los zapatos la confusión provocada por la neblina nos facilitó el camino, pues si alguien pasaba junto a nosotros no podía distinguirnos y era fácil engañarlos, así continuamos nuestro escape hasta que…
-Por aquí, la salida está por este camino
-Como conoces estos túneles
-Los recorrí cuando investigaba para el ejército.
Llegamos a una enorme cámara cuadrangular, en ella había enormes círculos de transmutación en las paredes, el suelo y el techo, pero no eran círculos comunes, tenían símbolos que no pertenecían a la alquimia de Amestris.
-André, ¿Qué es este lugar?
-No lo sé, deben haberlo creado recientemente.
-¡Este, caballeros, es el futuro!
No distinguía de donde venia la voz, pero de inmediato nos soltamos de la cuerda y le entregué su espada a mi hermano, en ese momento un sujeto de traje militar salió por uno de los varios túneles que daban a ese lugar.
-Ahora, espero que desistan de su patético intento de fuga y se entreguen.
-¡Y que si no lo hacemos! – le gritó Jorge.
-Entonces cargaran con la muerte de estas personas.
Al decir aquello chasqueó los dedos, y varios hombres trajeron a los alquimistas secuestrados, a los que reconocí por las fotos de los archivos, todos estaban golpeados y con las manos esposadas a la espalda.
Obligaron a los cautivos a hincarse, mientras les apuntaban a la cabeza, el jefe de los terroristas volvió a hablar.
-Por favor, desistan o tendré que matarlos, recuerden que todos ellos tienen familias que los esperan.
Al ver que no había salida nos rendimos, yo arrojé mi espada a unos metros de nosotros, cerca del centro del círculo, mientras Jorge, con un grito de cólera enterró la punta de la espada en el suelo.
-Muchas gracias, acaban de darle más tiempo a estas personas.
-Dinos quien eres y que quieres de nosotros
-Soy el General Damien Tolstoi y quiero que me abran la puerta a su mundo, nada más.
-¡¿Qué? – repetimos ambos al mismo tiempo.
-Estás loco, jamás llevaríamos a un demente a nuestro mundo.
-Me temo que no tienen elección, ya que los obligaré.
Volvió a chasquear los dedos, unos de sus "soldados" que vinieron por el túnel que habíamos tomado nos apresaron de nuevo y nos llevaron a otra sección de la mina, al señor André lo llevaron a una celda distinta, mientras a Jorge y a mi nos llevaron a una especie de laboratorio improvisado, junto a los alquimistas estatales.
El hombre que guiaba a los que nos apresaron, que supuse seria el segundo al mando, se me acercó y me dijo:
-Valla que eres un caso especial, eres idéntico a alguien que conocí hace años.
-Si, ya me lo han dicho antes – le dije con sarcasmo.
-Será divertido matarte, quiero saber que se siente matar a alguien dos veces, te prometo que los recordaré más que a mis otras victimas.
Esa confesión me dejó en shock por un momento, estaba frente al mismo sujeto que había asesinado al hermano de la teniente Riza, no pude contenerme y lo ataqué, pero sus ayudantes me detuvieron y uno me dio en el estomago con la culata de su rifle.
Después de recuperar el aliento, le dije al homicida.
-Cuando me libere de esto me aseguraré que pagues todos tus crímenes.
-¡Increíble! El me dijo lo mismo cuando le disparé.
El sadismo con el que hablaba me hacia hervir la sangre, me moría de ganas de partirle la cara, pero me contuve mientras pensaba en como salir de allí.
Un momento después de nosotros entró un hombre con bata de laboratorio, se acercó a Jorge y a mi y nos miró detenidamente, su apestoso aliento me provocó nauseas.
-Es increíble que las llaves sean unos niños todavía.
El científico, que tenía el cabello negro y revuelto, con una extraña mirada inexpresiva y unos ojos desmesuradamente abiertos, la espalda encorvada y caminaba descalzo, se acercó a un escritorio y recogió algunos documentos, luego regresó y nos volvió a hablar, por suerte un poco mas alejado esta vez.
-¿En verdad en su mundo están tan avanzados? ¿Cómo funcionan esas maquinas voladoras? ¿Son difíciles de manejar? ¿Allá pueden usar alquimia o por no poder usarla tienen tan buena tecnología?
-Doc, por favor – le interrumpió el asesino.
-Si, si, cierto Billy, nos estamos desviando del tema, según sé ya son alquimistas ¿verdad?
-Si pero…
-Bien eso nos ahorra tiempo, ¿Saben que en la alquimia se descompone los materiales a nivel molecular verdad?
-Ya lo sabemos, pero…
-Que bueno, pero se imaginan, ¿Qué pasaría si pudiéramos descomponerlos no solo las moléculas, sino hasta sus átomos? No estaríamos sujetos a crear algo del mismo tipo de material del original.
-De qué diablos está hablando, usted es un… - dijo Jorge, no quiero imaginarme como terminaba esa frase.
-Hablo de la posibilidad de convertir algo en cualquier cosa, de hacer que orgánico se vuelva inorgánico y viceversa, incluso existe la posibilidad de crear vida.
-Si pueden usar ese poder ¿para que quieren ir a nuestro mundo?
-Sencillo – me dijo el tal Billy, acercándose a mi cara – porque si unimos esto con la tecnología de guerra de su mundo nuestro ejercito será invencible y gobernaremos este país y el mundo.
El científico extendió los papeles en el suelo frente a nosotros, de modo que pudiéramos leerlos sin que nos quitaran las esposas.
En esos papeles había una investigación completa para unificar los distintos tipos de alquimia de los distintos países y poder afectar los núcleos atómicos y manipular sus diversas partes directamente, los documentos incluían una gran cantidad de física nuclear mezclada con alquimia, pero después de un poco de trabajo pude entender algo de ese trabajo infernal.
-Tengo instrucciones de hacer que entiendan esta información en el menor tiempo posible, así que les explicaré mientras la leen.
A lo largo de unas dos horas, nos dio una gran explicación de su trabajo, y de cómo obligaron a los alquimistas secuestrados a revelar el funcionamiento de sus técnicas alquimicas, luego de eso estaba más enfadado que antes pero había logrado comprender la teoría para ese nuevo tipo de alquimia, que era realmente peligrosa para el que la practicara pues exigía mucha energía del alquimista y tenia altas probabilidades de rechazo, pero además de todo, ya tenia un plan perfecto para escapar.
Cuando nos encerraron la primera vez pensé que sabían que transmutábamos sin círculo, por el tipo de esposas que utilizaron, pero esta vez habían utilizado unas sencillas esposas policíacas, poniendo nuestras manos contra la espalda, lo que significaba que no tenían idea de nuestras habilidades. Disimuladamente aproveché que es asesino estaba distraído leyendo los papeles sin entender una letra y junté mis manos, mas sin hacer ruido, transmuté la cadena de mis esposas para romperla y levanté unas picas del suelo para obligarlos a retroceder, Jorge rompió sus esposas casi al mismo tiempo que yo y atrapó a los demás terroristas en una pequeña jaula para que no se movieran.
Billy y el científico intentaron escapar, pero los encadené colgados del techo y los amordacé para que no avisaran a los guardias que seguro estaban afuera.
Después e liberar a los prisioneros me dirigí al que era experto en armas:
-Mayor, ¿puede crear unas bombas de humo con esos materiales de allí? – señalándole unos químicos en una mesa.
-Si pero ¿Qué estas tramando chico?
-Una forma de salir todos de aquí con vida, también vamos a necesitar una bomba incendiaria, que cree un gran fuego – le dije viéndolo hacia arriba, pues era mucho mas alto que yo.
Aun sin comprender el mayor empezó a trabajar, mientras Jorge y yo discutíamos el plan de escape.
-Bien, lo primero es sacar a André de donde sea que lo tienen, el conoce mejor estos túneles así que lo necesitamos, yo miré por donde se lo llevaron.
-Yo crearé una distracción y voz lo sacas de allí.
Mientras le decía eso transmutaba una caja en una espada de madera, como las que miré en las películas, pues no quería herir a las personas y no había visto ninguna quimera en los alrededores.
Un momento después el mayor se me acercó con varias botellas de vidrio llenas de un líquido verdoso.
-Ya están, en cuanto entren en contacto con el aire van a crear un humo denso y toxico, así que mejor usen esto.
Nos extendió unas mascaras de gas del laboratorio, mientras me colocaba la mía el otro alquimista, un teniente coronel experto en técnicas disuasivas se me acercó.
-Yo voy contigo, esos sujetos me la deben por amenazar a mi familia.
-Aquí tienes la bomba incendiaria – me habló de nuevo el mayor – ten cuidado, es muy potente y peligrosa.
-Por eso la va a manejar usted, en cuanto salgan úsenla para crear una señal que se vea desde Central, se supone que estamos cerca.
Luego de discutir el plan de acción nos preparamos a salir, el teniente coronel y yo saldríamos primero, para asegurar el primer tramo del camino.
Empezamos a correr por el túnel iluminado por lámparas de keroseno, nos detuvimos en el primer cruce y asomándose con cuidado el teniente coronel midió la distancia a la que estaban tres guardias, con fuerza lanzó una de las botellas que al romperse contra la pared creó una densa nube verde y los guardas empezaron a toser horriblemente, de inmediato salté entre ellos y con la espada noqueé a dos, mientras al tercero solo lo golpeé en el hombro para que pudiera seguirnos, empezamos a huir con el guardia atrás nuestro, con cuidado que no nos perdiera ni nos alcanzara, escuché mientras llamaba por radio a los demás informando de la fuga, tal y como lo habíamos previsto.
Mas atrás, en un cuarto secreto creado con alquimia, el resto de los cautivos miraba pasar a los guardias que seguían a sus compañeros, después que el último pasó, con cuidado abandonaron su escondite y se dirigieron al corredor por donde horas antes se habían llevado al alquimista de la Arena, noquearon a los guardias de la celda y abrieron la puerta, para su sorpresa el estaba de lo mas tranquilo sentado en el suelo.
-Se tardaron – les dijo al verlos.
Una vez encerraron a los guardias emprendieron la huida hacia la salida, por los pasillos que ya habían quedado desiertos.
Ya afuera y a unos kilómetros de la mina derribaron un par de árboles y el mayor colocó entre los escombros la pequeña bomba, que consistía en un recipiente de un cuarto de litro lleno de un líquido rojo y un paño mojado en un tipo de químico azul.
-Aléjense y cúbranse.
Los demás se escondieron a unos doscientos metros mientras el alquimista trabajaba, colocó cuidadosamente el recipiente bajo uno de los troncos y con algo de dudas dejó caer el paño adentro, inmediatamente salió a una velocidad increíble hacia donde estaban los demás, en unos segundos pasó junto a ellos y sin dejar de correr les gritó:
¡¿QUÉ HACEN ALLÍ? ¡LES DIJE QUE SE ALEJARAN!
Todos quedaron confundidos por un segundo, pero la confusión se transformó en pánico cuando comprendieron lo que iba a suceder, empezaron a correr despavoridos tras el a todo lo que daban sus piernas, unos segundos después la bomba explotó con un gran estruendo que sacudió la montaña entera y una llamarada que consumió casi de inmediato los troncos, provocando una columna de humo negro que se levantó a una altura considerable.
-Pero que buena explosión – gritó riendo el mayor – la mejor de mi carrera, si no sintieron eso en Central no se que mas hacer.
Los demás, que de milagro se salvaron de la tremenda explosión, sintieron ganas de matarlo allí mismo, Jorge dio media vuelta y emprendió camino de regreso a la mina.
-¡Hey muchacho! A donde vas.
-Mi hermano menor se quedó allá, y voy a ayudarlo.
-Voy contigo – dijo Arena – los demás contacten de alguna forma al cuartel general, con esa explosión ya deben estar en camino.
-¡¿Pero que diablos fue esa sacudida?
-Talvez el mayor exageró.
Mientras corríamos por los confusos pasadizos de la mina el temblor casi nos hace caer, igual que a nuestros perseguidores, que se habían multiplicado considerablemente.
-Teniente coronel, ¿Cuántas bombas nos quedan?
-Solo dos, debemos salir de aquí ya.
-No, debemos hacer tiempo a que lleguen los militares, ya es hora de perder a estos sujetos, ¿no es un experto en técnicas de dispersión? Demuéstrelo.
-Bien, has lo que te diga.
Al llegar a un cruce de cuatro túneles nos detuvimos, nuestros perseguidores gritaban que no nos moviéramos, el teniente coronel rompió una de las bombas donde estábamos parados y el humo nos cubrió, los terroristas no quisieron entrar al humo y esperaron a que se disipara, pues ya habían notado que, aunque aparecía rápido, el humo se disipaba igualmente rápido.
Pero oh sorpresa, cuando el humo desaparecía no nos vieron por ningún lado, al inspeccionar el suelo uno de ellos gritó:
-Aquí están las huellas, se fueron por aquí.
Todos empezaron a correr por el pasillo que apuntaban las huellas, y cuando todos se fueron, dos paredes sellaron los extremos del túnel dejándolos encerrados, abrí el muro en el que nos habíamos ocultado. Como habíamos entrado de espaldas uno del otro, ambos nos asomamos a revisar que no viniera nadie por ningún lado del pasillo, como pudimos salimos del estrecho hueco.
-Pudiste hacerlo un poco más grande.
-Fue lo más rápido que pude crear.
-En fin, ya los tenemos, ahora busquemos la sala principal y atrapemos al desgraciado de Damien.
Empezamos a correr de regreso por el mismo pasillo por el que habíamos llegado, para encontrar el camino del laboratorio.
-Teniente coronel, ¿Quién es Damien? – pregunté sin dejar de correr.
-Era un general de Amestris, pero durante las campañas de expansión del país hace ya muchos años realizó varias misiones innecesarias que resultaron en terribles masacres, por esos crímenes fue sentenciado a cadena perpetua en prisión.
-¿Y como fue que escapó?
-Durante el ataque misterioso a Central la sección de máxima seguridad de la prisión voló en una explosión, no se pudieron contabilizar los muertos, supongo que conoció a Billy allí y lo convenció de ayudarle en cuanto escaparon aprovechando la confusión.
-¿Y quien es ese Billy?
-Bladimir Van Drake, alias Billy el niño, alias B-Ripper, es un asesino a sueldo que también mata por diversión, su apodo se debe a que ejerce su "profesión" desde los trece años, y como ya viste es un sádico de primera.
-Si que tenemos suerte ¿verdad?
-Si, nos sacamos la lotería con esos dos trabajando juntos.
Como pudimos regresamos al salón de los círculos, con cuidado empezamos a investigar, revisando que no hubiera más guardias, cuando de pronto:
-¡Tanto esfuerzo para escapar y terminan regresando conmigo!
Damien entró por el túnel que estaba justo frente a nosotros, disimuladamente el teniente coronel me entregó la ultima bomba de humo que le quedaba.
-Déjamelo muchacho – tomó la espada de madera de mis manos – es hora de pagarte por habernos sacado de esta trampa.
Se lanzó contra Damien para atacarlo, pero este sacó un arma y le disparó, el teniente coronel cayó por tierra con una herida en la pierna y Damien apuntó su arma hacia mí.
-Torpe, en combate nunca debes atacar apresuradamente, sin antes saber las capacidades de tu oponente, ahora niño, si te rindes y te entregas le perdonaré la vida.
-Espera jefe, déjame detenerlo a mí – Billy llegaba por el pasadizo del laboratorio – me tengo que vengar por lo que me hiciste.
-Si quieres, pero recuerda que lo necesito VIVO.
-No hay problema, hay muchas cosas que puedo hacer sin matarlo.
-En ese caso a ti – Damien vuelve a apuntarle al teniente coronel – ya no te necesito.
En el momento en que iba a halar el gatillo una ráfaga de arena lo tiró al suelo.
-Y por eso me dicen el Alquimista de la Arena.
Jorge y el señor André llegaban por otro túnel, a tiempo para emparejar las cosas a nuestro favor.
El señor André atacó a Damien una vez más, usando la piedra roja de mi hermano para transmutar sin círculo se internaron en uno de los túneles, mientras Jorge apartaba del peligro al teniente coronel y lo ayudaba. Tomé la espada que el había enterrado en el suelo horas atrás y que no habían tocado, con ella señalé a Billy y le dije:
-Antes dijiste que me matarías para saber que se siente matar a alguien dos veces – me saqué la mascara anti-gas – pues en nombre de Ian Hawkeye te digo: ¡Déjame vengarme por matarme una vez!
Me lancé a atacarlo, el sacó un cuchillo y se disponía a apuñalarme en cuanto le diera la oportunidad, pero los rápidos golpes de mi espada a penas le daban tiempo de esquivar, por lo que no podía conectar un corte.
Cuando saltó para hacer distancia entre nosotros transmuté el suelo para encadenarlo otra vez, pero logro esquivar las cadenas y se lanzó al ataque, como pude detuve su cuchillo contra la hoja de la espada, y en un solo movimiento se lo quité lanzándolo lejos, pero me dio una patada a los pies que me hizo caer, pateó mi espada alejándola de mí, así que le devolví la patada tirándolo también, ambos en el suelo y desarmados nos volteamos a ver, luego a la espada y nos levantamos lo mas rápidamente posible para recogerla, un codazo en la cara me detuvo y el tomó el arma.
-¿Quién tiene la espada ahora? ¿Eh?
-Se te olvida algo maldito.
-¿A sí? ¿Qué podrá ser?
-Que soy un alquimista.
Levanté varias picas que dirigí a el, saltó a la izquierda para esquivarlas y yo corrí a tomas la otra espada, que seguía tirada en el suelo.
Ya armados igual iniciamos un encuentro de espadas, en los entrenamientos me había destacado en el uso de esa arma, pero al parecer el asesino también era bueno por lo que fue un encuentro difícil. Le lancé un golpe desde arriba, pero lo detuvo hincándose e interponiendo la espada, en un movimiento circular desvió mi hoja e intentó atacar desde abajo, pero logré esquivarlo y le lancé una estocada que desvió al ultimo segundo, intentó devolverla pero la desvié igual, a estas alturas del enfrentamiento ambos teníamos algunos cortes, nada serio por lo que continuábamos igual, en un ataque directo chocamos las espadas frente a nuestras cabezas, el se rió y dijo:
-¡Nunca me había divertido tanto con una presa!
El comentario me enfadó mas, sin soltar presión sobre su hoja di un giro sobre mi propio eje y le propiné un codazo en la cara que le fracturó la nariz.
Por el sangrado soltó su espada, de un puñetazo lo tiré al suelo y le puse la punta de la espada al cuello.
-Debería matarte por todo el sufrimiento que has causado.
Como pudo por el dolor, me dijo otra vez:
-Pues hazlo, conviértete en un asesino como yo.
-¡Iván! ¡No lo hagas! – Jorge se acercó a mi – no vale la pena.
-¡Vamos niño! ¡Hazlo! ¿O acaso tienes miedo que te guste? Si, es eso, seguro tienes miedo de ser como yo.
-¡Iván!
-¡Vamos! ¡Hazlo de una vez!
La cólera me invadía, este sujeto se burlaba de mí aun estando derrotado.
-Mejor hazlo, si no lo haces volveré por ti, o mejor iré por tu amiguita de Rondo.
-Jamás dejaré que te acerques a ella.
Acerqué mas mi espada a su cuello, el contacto de la punta lo obligó a estirarlo, pero conservaba esa sonrisa sádica que me enfadaba aun más.
-Si, me divertiré con ella, haré que sufra antes de morir y me aseguraré de que veas.
-¡Cállate!
-¡Pues haz que me calle: mátame aquí y se como yo!
-¡QUE TE CALLES!
-¡Iván!
Con ira levanté mi espada con la punta hacia abajo, y con toda la fuerza de mi brazo la impulsé en esa dirección, el cerró los ojos por el miedo al ultimo segundo esperando que la hoja lo atravesara.
Pero la hoja no llegó, cuando abrió los ojos tenia mi espada a un lado de su cabeza, al lado de sus ojos.
-No vales la pena; y nunca seré como tú.
Mi hermano respiró aliviado, supongo que creyó que si lo haría.
-Cobarde – dijo el homicida, aun en el suelo.
De una patada al estomago lo dejé sin aire, transmuté el suelo para encerrarlo en un capullo, dejado por fuera solo su cuello y cabeza.
-Las autoridades se encargarán de ti, maldito demente.
Ya con la situación controlada atendimos al teniente coronel, por suerte su herida no era tan grave como yo había pensado, tras ponerle un apósito y cubrir la herida supimos que estaría bien.
-¿Dónde está el señor André?
-No sé, se fue persiguiendo a ese tal Damien.
Un momento después el susodicho regresaba corriendo por el mismo túnel, y tras de el venían Damien con un grupo de por lo menos diez sujetos, todos disparando contra el.
-¡Mátenlo! ¡Les ordeno que lo maten! – gritaba Damien desesperadamente.
Antes que nos dispararan a nosotros también decidimos intervenir, encadenamos a los secuaces y los desarmamos, pero su jefe logró escapar de las ataduras en el ultimo momento.
-Maldición, estúpido Billy, debí matarte la primera vez que fallaste.
-¡Ríndete Damien! – le grité – ¡Te tenemos!
-¡No! ¡Jamás me rendiré! ¡Es mi destino gobernar Amestris!
-¡Deja de parlotear y entrégate pacíficamente!
Damien sonrió otra vez, algo me decía que era mala señal.
Sentí una tremenda descarga que recorría mi cuerpo, caí paralizado al igual que Jorge, el científico que habíamos dejado atrapado se había acercado por detrás mientras estábamos distraídos y nos electrocutó con una maquina de choques, al señor André lo detuvieron otros dos sujetos y le quitaron la piedra roja, la cual le entregaron al extraño científico ese antes de llevarse al alquimista de la Arena.
-Que artefacto tan interesante, ¿Es una piedra roja? Solo había leído de ellas en textos antiguos.
Usando la piedra roja reparó la habitación y restauró los círculos a su estado original, pero por orden de Damien no liberó a Billy.
-¡¿Qué estas haciendo? ¡Ya sácame de aquí!
-Es hora de que por fin sirvas para algo.
-¿Qué? ¿De qué…? ¡Espera! ¡No! ¡No lo hagas! ¡Por favor no lo hagas!
-Deja de suplicar, es patético, además, estas por cumplir nuestra meta de dominar el mundo.
Mientras Billy gritaba por su vida el científico se nos acercó, aun no podíamos movernos por el choque.
-Saben llaves…
Aun sin poder moverse, mi hermano le interrumpió
-No… nos… llames así…
-Valla, debes ser muy fuerte si puedes hablar después de esa descarga, en fin, como les decía, en mis experimentos con sus amigos militares descubrí que se puede obligar a un alquimista a transmutar si se prepara todo y se afecta su sistema nervioso con una descarga eléctrica.
-Estas… loco.
-¿Eh? ¿El otro también? Creo que se les está pasando el efecto.
Calibró el dispositivo y nos propinó a cada uno una segunda descarga, de menor intensidad que la primera pero no por eso menos dolorosa.
-Ahora que están más cooperativos les explicaré como funciona: yo los voy a acomodar y cuando los electrocute otra vez ustedes abrirán la puerta.
Como había dicho, empezó a arrastrarnos hasta el borde del círculo, dejando nuestras palmas contra el suelo, acomodó a los otros secuaces encadenados junto al asesino en el centro y se paró afuera del círculo, entre Jorge y yo.
Con el dispositivo a su máxima capacidad nos electrocutó nuevamente, por un momento pensé que moriría por el dolor, pero se detuvo cuando el circulo se activó, la reacción en cadena activó los de las paredes y el techo también, a pesar de casi no poder ver por el dolor pude distinguir los gritos de aquellos dentro del circulo mientras eran consumidos como material para abrir la puerta.
Un segundo después, empezaba a recuperar la movilidad de mi cuerpo, mientras era arrastrado por los brazos negros del portal que acabábamos de crear, Damien y el científico saltaron dentro del circulo y también fueron arrastrados por ellos, pero a diferencia de nosotros, Damien estaba riendo de euforia al ver tan cerca su cometido.
Mientras viajaba a gran velocidad por una especie de portal de luz, pude escuchar la voz del interior de la puerta, la sensación de parálisis había desaparecido por completo.
-Te mueves porque la electricidad que paralizaba tus músculos también fue parte del pago.
-¿Qué pasará ahora? ¿A caso fallamos en nuestra misión?
-Sigues vivo ¿Verdad?, los mundos siguen existiendo ¿Cierto?
-Pero no se que hacer ahora.
-Todo lo que necesitas saber es que en tu ingenio está la clave, si tus enemigos llegan a su objetivo ya no habrá esperanza alguna.
-¿Pero… qué debo hacer?
-¿No te cansas de repetir esa frase nunca verdad?, en el momento lo sabrás, al igual que lo has hecho hasta ahora, tu misión no ha llegado a su fin, ya cálmate, ya llegaron.
-¿Llegar? ¿A caso regresamos a casa?
-Si y no, cuando abras los ojos lo entenderás.
Mientras tanto, al otro lado de la puerta.
-¡Vamos Al! ¡Por aquí!
Los hermanos Elric y cinco armaduras de distintos diseños corrían por sus vidas, con un escuadrón de la SS tras ellos descargando sus armas sin atinar una bala.
Habían logrado salir de la mansión gracias a las armaduras que Al creó con las carcasas de las bombas y luego poseyó, pero el bosque le daba problemas a Ed, ya que su pierna estaba peor.
-¡Nii-san vas muy lento! ¡Nos están alcanzando!
-¡Entonces atrasémoslos!
Con la cuchilla de su brazo derecho abrió nuevamente un corte en su dedo y con la sangre activó el círculo en su automail, usándolo como conductor transformó el suelo frente a los uniformados en una fosa muy profunda, algunos lograron escapar de una horrible caída y continuaron siguiéndolos.
-¡Nii-san! ¡Aun nos persiguen!
-¡Ya lo sé!
La discusión habría seguido, pero fue interrumpida por el sonido de una tuerca soltándose y chocando con el interior de la pierna de Ed, quien cayó al suelo casi de inmediato.
-¡Nii-san!
Una de las armaduras, la mas pequeña de todas, tomó a Ed y sin dejar de correr lo colocó en su interior, al parecer Al ya había previsto que eso podía suceder pues la armadura era de la talla de su hermano, a diferencia de las demás que eran enormes.
-¡Nii-san! ¡Con esta armadura voy a imitar tus movimientos así que sigue corriendo!
Con la ayuda extra de su hermano Ed pudo continuar en la fuga, al llegar a un claro el menor usó la sangre de un rozón de bala para transmutar una pared encerrando a sus perseguidores.
-¿Sabes Al? Cuando regresemos debería decirle a Winry que me haga una armadura inteligente que se mueva conmigo y que amplifique mi fuerza.
-¿Y qué, la vas a pintar de rojo como tu abrigo? – se burlaba su hermano
-Mmm, talvez con un poco de amarillo para entonar con mi cabello.
-Huy si, que discreto – dijo desde la armadura sacando a su hermano de su interior.
Antes que Ed contestara con otra broma varias voces provenientes del bosque los alertaron de que tendrían mas compañía, la armadura que cargaba la bomba dentro de sí se escondió en el bosque, mientras las otras se interpusieron entre los Elric y sus perseguidores, a modo de escudos vivientes.
Un momento después varios soldados más los rodeaban, entre ellos estaban los que habían caído en la fosa claramente furiosos.
-Ríndanse y devuelvan el dispositivo – ordenó el teniente encargado de detenerlos.
-Oblíganos – le retó Ed.
Los uniformados estaban a punto de ejecutarlos cuando un enorme círculo de transmutación que ni Ed comprendió por completo se dibujó en el aire, sobre la caja que contenía a la primera unidad que fue absorbida por competo.
-Nii-san, dime que tu estas haciendo eso.
-Te iba a decir lo mismo Al.
Varios de los nazis huyeron despavoridos gritando cosas en alemán sobre brujería y el fin del mundo, los pocos que se quedaron también fueron absorbidos antes que se creara un portal de donde cayeron dos sujetos, uno con un gastado uniforme militar y el otro con una bata de laboratorio, Ed reconoció al primero de un reporte militar que alguna vez leyó, por lo que el y su hermano se ocultaron antes que los vieran.
El teniente también pensó en huir con sus soldados, pero por temor al castigo se quedó oculto en las cercanías, viendo el espectáculo hasta el final.
Damien y su científico con dificultad se levantaron completamente adoloridos, y haciendo un gran esfuerzo salieron corriendo por el bosque, seguidos a distancia por el teniente que luego los detendría.
Mientras tanto, los Elric seguían viendo el portal que no desaparecía a pesar de ya haber dejado su carga, un momento después un par de chicos cayeron del portal que por fin desapareció.
Dichos jóvenes tenían rasgos similares a los descendientes de emigrantes musulmanes que conocieron en su paso por España, se acercaron a ayudarlos y como por costumbre les hablaron en alemán.
-En español por favor Edward – le dijo el de cabello rizado al verlo.
-¿Cómo conoces mi nombres?
-Se quien eres, y de donde vienes – dijo levantándose dificultosamente – de cierta forma estamos aquí por tu culpa. Y por cierto ¿Dónde estamos?
-Del otro lado de la puerta, en un lugar llamado Londres.
-¿Eh? ¿Estamos en Inglaterra? – preguntó confundido el otro.
-¿Conocen la geografía de este mundo? – preguntó Al.
-Claro, ya que somos de aquí.
Algunas voces provenientes del bosque interrumpieron la extraña presentación, los cuatro chicos y las armaduras emprendieron la huida en dirección a la ciudad.
¡Y hasta aquí el capitulo de hoy! El más largo hasta ahora y el que avanza mas en la historia, por fin el esperado encuentro entre nuestros héroes, lo que garantiza que vamos a tener muchos problemas en el futuro (risa maligna)
Lamento mucho la demora, pero estoy en una PÉSIMA racha, permitanme compartirles mis desgracias: no he podido utilizar ninguna maquina de conección mayor que mi viejo celular; mi memoria USB se fue a acompañar a mi computadora al otro mundo; y la luz se ha estado yendo tanto que la comida la hacemos en un fogón a leña (si no me creen pregúntenle a Al); (sollozando) imaginence que este capitulo está listo desde hace casi tres semanas; y...
Ed: (quitándose una trapa para osos de la pierna) ¡Hey pajarraco! ¡Ven aquí!
¡Chaparrín!, mi buen amigo, se me había olvidado devolverte tu reloj, gracias por PRESTARMELO.
Winry: Aun no te creo que te lo haya prestado, se me hace que se siguen peleando a diario como la ultima vez que vine.
Ed: ¡A QUIÉN LE LLAMAS DUENDE CON PROBLEMAS DE DESARROLLO!
No te dije así, pero gracias, esa no se me había ocurrido.
Winry: Ya me lo imaginaba.
Ed, como te dije antes hoy vienen varias personas muy especiales a verte, es mas, ya están esperándote en el salón principal.
Se asoma a ver, un grupo e personas lo arrastra adentro y le empieza a gritar.
(gritando entre la multitud) ¡Son varios padres que se vienen a quejar que el partido que TU creaste hizo que SUS hijos ya no quieran beber leche!
Ed: ¡¿QUÉ? Pe, pe, pero si tu…
Yo me vengo enterando de eso hoy, según este papel eres el presidente y fundador del partido, y en una grabación que quien sabe como llegó a una radio (ji ji ji) estás gritando vivas al partido en mención.
Ed: ¡ESTA ME LA VAS A PAGAAAAAAAAAAAAR!
Huy, si creo que lo quieren linchar, Al, vamos a salvar a tu hermano.
Bueno amigos, los dejamos para salvar al duende…
Ed: (a lo lejos) ¡No me digas así!
Nos vemos en el otro capitulo ¡Dejen Reviews!
¡Hasta la proxima!
