180º
Makikita-chan la thief:hola primero gracias por los comentarios que has dejado sobre mi fic!, en cuanto a la negrilla cuando lo estaba escribiendo no salía así, fue cuando lo subir que se puso en negrilla, no es que sea algo adrede, y luego no supe como corregirla.
RaTiX: hola, oye me dejaste angustiada con eso de que te sonaba que el capitulo iba a ser así, ahora vivo angustiada tratando de pensar en si abre leído eso en algún fic y no lo recuerdo, me siento toda copiona T.T igual gracias por los comentarios. Espero que sólo hayas tenido una especia de visión del futuro sobre el capitulo 9 y que este no te suene parecido también :S
Cap. 11
Deposite un pequeño y lento beso en su hombro y subí por este regando mi aliento hasta el lóbulo de su oreja el cual mordí con mis labios y halé un poco. Entonces ella inclino su cabeza hacia atrás, lo suficiente como para que pudiéramos vernos a los ojos, subió una de sus manos hasta mi mejilla y unió su boca con la mía, nos besamos MUY lentamente, suavicé un poco el agarre de mis brazos en su cintura para que ella pudiera girar por completo hacia mí y besarla con mayor comodidad (la de ella en especial), en un ataque de locura la alcé, haciendo que sus piernas se enredaran en mi cintura, y con mi lengua sequé cada una de las gotas de agua traviesas que bajaban por su largo cuello hasta su clavícula, el sabor de ella era totalmente adictivo, más que el de cualquier droga existente.
Haberme permitido la locura de invadir propiedad privada ha sido una de las mejores decisiones que pude tomar, pase una hora maravillosa, riendo y jugando con Kagome, además de los besos que recibía como recompensa por ganar alguna de sus competencia de quien aguantaba más bajo el agua o nadaba más rápido hasta la otra orilla de la piscina. Todo tan perfecto, lástima que lo bueno no es duradero; porque todo terminó en cuanto oímos unos pasos fuertes, como de bota militar, acercarse hacia el área de piscinas, y nuestras sospechas se confirmaron cuando una sombra se asomó por los vidrios de la puerta de entrada a la zona de piscinas.
-creo que nos descubrieron- señalo Kagome
Inmediatamente salimos de la piscina y tomamos nuestras cosas mientras huíamos de un señor ya de edad, bajito, calvo y barrigón que corría tras nosotros gritando cosas como "paren, llamaré a la policía o delincuentes juveniles unas nalgadas son los que se merecen"
Entre carcajadas debido a sus comentarios salimos por la misma ventana por la que habíamos entrado y trepamos la misma cerca de antes, sin embargo, cuando caí mi tobillo izquierdo se dobló, haciéndome caminar cojo hasta el auto.
-¿estás bien?- me preocupo preocupada una vez había encendido el auto
-si tranquila, no creo que sea algo más que un esguince- le tranquilice
-¿quieres que vayamos a un hospital?
-no, estoy bien en serio
-anda, que tal que sea algo mas grave
-Kagome estoy bien- trate de convencerla ante su preocupación, ella se preocupaba por mí, eso se sentía bien
-al menos deja que te revise alguien, uno de mis vecinos es enfermero, sólo para descartar- iba a negarme de nuevo- por mi- atacó, como negarme, finalmente accedí
En cuanto llegamos me ayudó a subir las escaleras, mi tobillo se había hinchado y cada vez que apoyaba mi pie izquierdo sentía un dolor punzante, gracias a Dios su vecino vivía en el segundo piso y no en el quinto.
Ella golpeó dos veces la puerta, apartamento 202, entonces salió un joven algo más bajo que yo de cabello corto y castaño al igual que sus ojos.
-Ho…hola Kagome ¿co... Cómo estás?- pregunto nervioso y visiblemente sonrojado. Genial, pensé con sarcasmo, otro idiota enamorado de ella. Esperen yo estoy igual, también soy un idiota enamorado de ella.
-hola Hoyo, lamento molestarte a estas horas, es que mi…-cayó por un momento como dudando como continuar- Inuyasha-completó posando su mirada en mi, haciendo que ese niñito (porque en definitiva era más joven que yo) notara finalmente mi presencia- se cayó y se lastimo un tobillo ¿podrías revisarlo por favor?- finalizó con una de sus dulces sonrisas
-ah claro, pasen
Entramos a su apartamento, igual en tamaño al de Kagome, me senté en el sofá y subí mi pie lastimado a la mesita de centro como el niño había indicado. Entonces subí un poco mi pantalón y masajeo un poco mi tobillo, haciendo que este doliera un poco, sin embargo no lo demostré.
-parece un esguince de primer grado- señaló cuando termino su revisión-no es algo grave, es mejor que no hagas actividades físicas como correr o saltar durante por lo menos dos semanas. Si sientes dolor toma aspirinas- finalizó
-gracias- le respondí por simple cortesía
-muchas gracias Hoyo, eres muy amable
-por… por nada Ka… Kagome- se veía tan ridículo tartamudeando de esa manera-sabes que estoy para ayudarte
-bueno, entonces nos vemos mañana, que descanses. Adiós- se despidió ella una vez estuvimos fuera del apartamento.
Me ayudó a bajar las escaleras colocando uno de sus brazos por mi espalda y permitiéndome apoyar uno de los míos en sus hombros. Condujo hasta mi casa preguntándome una y otra vez si necesitaba algo, si me dolía mucho y que si podía perdonarla porque a causa de su plan mi tobillo había salido herido
-¡por última vez Kagome no es tu culpa!- exclame ya perdiendo un poco la paciencia, que por cierto no es una de mis virtudes
-bon, mais pas crier après moi-
-¿qué?
-dije: bueno pero no me grites
-ah… lo siento no fue mi intención
-calme, c'est juste que je m'inquiète. Tranquilo es sólo que me preocupas- tradujo debido a mi cara de confusión. Debo agregar que oírla hablar en francés era en cantador, esa lengua parecía un afrodisiaco
-¿te preocupas por mi?- pregunte con orgullo
-me preocupo por tu tobillo, no te creas tan importante- me respondió con tono de broma
-vamos admítelo Kagome… te vuelvo loca- continúe el juego, aunque no era del todo mentira, quería, deseaba, y necesitaba que ella confesara algún sentimiento así fuera de mera tracción hacia mi
-1la vérité est que si vous me rendre fou - respondió, pero aunque le pedí una y otra vez que tradujera esa frase, ella se negó una y otra vez a hacerlo
Parqueó frente al edificio donde vivía y me ayudo a bajar del auto, debo confesar que me sentí como la mujer en ésta situación al verla rodear el auto, abrirme la puerta y tenderme una mano para ayudarme a salir de ahí. Me acompaño hasta la puerta de mi apartamento, jamás en mi vida valoré el ascensor del edificio como esa noche, ya que sin él hubiera tenido que subir 7 escaleras.
Una vez adentro me acomodé en el sillón, mientras ella preparaba algo de té. Una de las mejores noches de mi vida debo decir, siendo cuidado por Mi Kagome (por que así la sentía, mía) y siendo consentido también, ya fuera por un simple roce o un suave beso de sus dulces labios, además que pude repetir la experiencia de dormir y despertar junto a ella de nuevo.
Cuando sentí lo rayos del sol, que alcanzaban entrar por la ventana del baño, sólo atiné a aferrarme con más fuerza a la pequeña y estrecha cintura de mi acompañante y aspirar con fuerza el aroma de su cabello.
-ya deja de hacer pereza Taisho- me reprochó girándose hacia mí, a lo cual sólo respondí con un "mmm"
-¿qué el gran, rígido y puntual ejecutivo y arquitecto prodigio piensa quedarse a hacer pereza en su cama el resto del día?, eso no se veria bien
Sólo hasta ese momento abrí mis ojos para encontrarme en seguida con los de ella
-no quiero ir a trabajar hoy
-perezoso
-no es pereza, es sólo que estoy lisiado por culpa de una delincuente juvenil que me convenció de invadir propiedad privada
-tonto- me debatió dándome un pequeño golpe con su puño en mi pecho- y ya levántate que se nos hace tarde, hoy se avisa quien gano el contrato de construcción.
Se levanto, sólo para evitar confusiones, no paso nada de lo que piensan, sólo dormimos.
-tengo que ir a mi casa por ropa, no puedo ir así a la reunión- finalizó con una pequeña risa mientras señalaba la sudadera y la camiseta que le había prestado para dormir. Sin más tomó al ropa que había usado el día anterior y se cambio en el baño, Salió, se despidió de mi con un nos vemos en un rato, un beso y se marcho dejándome solo de nuevo.
En la ofician mi cojera no paso desapercibida, invente la excusa de que había resbalado en la escalera de mi edificio, no sabía que tan bueno sería decir que en realidad termine así por trepar la cerca de una universidad (con la hija del jefe) mientras huía de un celador.
-.-.-.-.
1la véritéestquesivous merendre fou: la verdad es que si me vuelves loca
