No podía discernirse nada en aquella oscuridad tan absoluta, ni el propio suelo sobre el que caminaba sin rumbo aparente. En aquel lugar lo único que captaban los sentidos de Shu era un débil susurro, de alguien conocido cuyo rostro no conseguía recordar. De repente, la gema sintió que algo le tiró del pie y perdió el equilibrio… miró al suelo para descubrir aterrorizado un portal del cual salía un brazo de piel mortecina… un portal a través del cual le miraba una obsidiana de ojos sin vida, pero que aun así se atrevían a expresar una desesperación absoluta. Decenas de portales se abrieron a su alrededor y le sujetaron cada miembro sin que pudiera hacer nada para defenderse. Sentía como su corazón se agarrotaba de terror pareciendo que fuera a colapsar en cualquier momento…. Y entonces un último y gran portal se abrió frente a él.

Zircón se despertó rugiendo y empapado en un sudor frío… otra vez.

- Mierda…-

Se echó las manos a la cara para frotarse los ojos cansados y percibió que sus dedos temblaban. Estaba en la cama del antiguo cuarto de Steven y no había nadie en la casa, probablemente todas estarían en el templo. Se levantó ligeramente mareado y tras ponerse una camiseta salió afuera a tomar un poco el aire de la noche para ver si se despejaba.

Nada más salir por la puerta la dulce brisa que acompañaba a beach city en verano le acarició el rostro. Miró hacia el océano y sus pelos se pusieron de punta por un instante, había pasado tanto tiempo desde que viera aquello por última vez: una bella y enorme luna en cuarto creciente, acompañada por cientos de estrellas, se reflejaban en la superficie de las aguas calmadas que abrazaban la costa. Aquella escena le hacía olvidar por un instante los horrores que azotaban el universo, se sentía como si estuviera en el universo creado por un niño en el cual lo terrible no existía.

-¿Sería bonito eh?-

Bajó por las escaleras y se sentó donde las olas coronaban sus últimos pasos con la espuma de mar. A su mente le vinieron los recuerdos de aquella primera noche en beach city y eso le hizo esbozar una sonrisa nostálgica.

que llegada más abrupta fue…-.

Miró al mar y un sentimiento de amargor le inundó. Sin darse cuenta empezó a hablar con el océano:

- ¿Querrías bailar conmigo como la última vez? -. No hubo respuesta, claro que no. Zircón empezó a reírse solo mientras esgrimía una sonrisa triste.

- viejo loco… mírate, hablando con el océano-.

Se tumbó en la arena calentada por el sol durante todo el día y cerró los ojos. – al menos hazme un favor… susúrrame al oído mientras me duermo-.

Granate salió acompañada de Perla y Steven del templo, discutían sobre lo que le había sucedido a la escuadra de Iolita allí arriba. Perla se dirigió a Granate con una expresión de preocupación.

- Entonces crees que es algo por lo que debamos preocuparnos? –

Granate suspiró y se encogió de hombros.

- Es claramente una amenaza, lo que no sé es si lo es para nosotras… no veo nada –

Steven se rascó la coronilla mientras avanzaba hacia la nevera para coger algo de beber.

– Creéis que todo esto tendrá relación alguna con ese extraño mensaje de Diamante blanco? -.

Perla asintió sin dudar un instante. – Pide perdón por algo que no ha sucedido y días después todo muere a su alrededor, incluida ella… está claro que está relacionado, lo que no sé exactamente de qué manera-.

Steven agarró una botella de agua de la nevera y dio un largo trago. – Ya le preguntaremos mañana a Zircón, quizá aclaremos algunas du…-. Granate le interrumpió a mitad de la frase y señaló hacia la cama vacía de Steven. – El cual ha desaparecido-.

Perla miró por la ventana y esbozó una sonrisa dulce. – no ha ido muy lejos-. Las gemas miraron por la ventana y lo vieron durmiendo sobre la arena. Granate dejó escapar una leve risa entre dientes.

Las gemas salieron fuera y Granate se acercó a recogerlo. Al acercarse le sorprendió ver que sus mejillas estaban húmedas. Esbozó una sonrisa para sus adentros y sin decir nada lo agarró con cuidado y fue a llevarlo adentro.

-Al fin parece que descansa -. Dijo Steven.

Perla asintió y lo miró con cierta tristeza. -Si… lo de allí arriba debió ser una auténtica pesadilla-

Mientras tanto, en homeworld aún reinaba la tristeza por la pérdida reciente de su soberana. En uno de los edificios reservados para las gemas militares de alto rango, una gema con la piel del color del fuego daba los últimos trazos a un bello retrato. Unos brazos se posaron en sus hombros y se deslizaron hasta sus pechos sin intención alguna.

- Pensaba que la odiabas…-.

La gema esbozó una leve sonrisa y respondió serena.

- Eso no importa, fue una líder excelente y murió intentando salvarnos a todas, esto es lo mínimo que puedo hacer en su memoria-. Guardó silencio y la gema que estaba tras ella la observó pintar un momento.

- ¿Lo vas a colgar en tu galería Hesonita? -.

Esta asintió mientras dejaba los pinceles sobre una repisa proyectada. La gema a su espalda la rodeó con los brazos y le empezó a besar el cuello con una expresión pícara en el rostro. – ¿Te vas ya?... ¿no tienes tiempo para jugar como los mortales lo hacen una vez más? -. Hesonita dejó escapar una risa serena y la apartó con cuidado. – No cornalina, quizá otro día-.

Salió de su habitación y tsuvarita estaba esperándola apoyada en la pared. Esta la miró de arriba abajo y dejó escapar una sola carcajada. – ¿En serio? -

Hesonita le devolvió una sonrisa y se puso en marcha. - ¿Qué?, tengo mis necesidades-. Tsuvarita la golpeó en el hombro y la miró con malicia mientras su compañera se reía entre dientes. – no, no las tienes-.

Camino al centro de mando Hesonita revisaba los detalles de la misión sorprendida. – por la diosa…-. Tsuvarita asintió. -Sí, esto es serio, no quiere darle oportunidad a lo que estemos cazando esta vez-

Hesonita se echó las manos a la cabeza. - ¿serio? ¡esto parece personal! –

Al llegar al centro de mando cualquiera podría ver a lo que se refería Hesonita: allí estaban presentes todos los líderes militares bajo el mando de diamante azul, todos y cada uno…y en los hangares tras los ventanales podían verse como miles de gemas embarcaban en auténticas naves de guerra. La señal más clara de la determinación de Diamante azul era que ella misma estaba embutida en un uniforme militar, dispuesta a encabezar esta misión de búsqueda y destrucción.

Hesonita y Tsuvarita hicieron una mínima reverencia a su comandante y soberana. – Mi diamante, aquí estamos-

Esta asintió y proyectó los detalles en el centro de la sala y una de las gemas de la sala empezó a hablar:

-Como ya sabéis, hace apenas unos días, nuestra querida soberana y miles de hermanas gemas murieron o desaparecieron sin motivo aparente… la escena estaba completamente limpia salvo por unos leves signos de lucha, pero ni mucho menos suficientes para justificar esa desaparición masiva, y por supuesto no podemos descartar que fueran de algunos disturbios previos al fenómeno que las hiciera a todas desaparecer-

Diamante azul dio un paso adelante y proyectó un video holográfico, en él se podían ver los hechos acontecidos en la nave minera encontrada navegando a la deriva cerca de Dah'gro.

-…Sin embargo este ser humanoide fue avistado en una de las naves mineras de la colonia, ser que absorbió sin pestañear a la tripulante de la nave-

Las miradas, aunque frías, mostraron leves muestras de repulsión y hasta algo de temor.

-Tras observar esto, se llegó a la conclusión de que era la única pista que podría llevarnos hasta nuestras hermanas desaparecidas, por lo que se decidió enviar drones de reconocimiento a cada rincón de nuestro imperio en busca de este ser… pues bien, dos de esos drones han perdido la señal, junto con las dos colonias a las que se les envió-

Finalmente, con expresión decidida y seria, Diamante azul se dirigió personalmente a cada una de las presentes.

- No sabemos lo que es, pero por lo que sabemos de esa cosa puede ser extremadamente peligrosa, por lo que nos dividiremos en dos grandes fuerzas, liderada una de ellas por Hesonita y otra por mí, las asignaciones de cada nave las tenéis en vuestros informes individuales. La misión es capturar al ser vivo, pero si la cosa se complica en exceso estáis autorizadas a eliminar el objetivo… y con esto… ¡fuerza y valor hermanas! –