Holaaaaa! Bueno primero perdon por tardar es que estuve con unos problemas pero ya porfin me di un tiempo para escribir este capitulo. la verdad no me inspire mucho así que espero que les guste! :)
XI- Ataque en Ciudad República
Zuko
La mañana pasa más rápido de lo que esperaba, los navíos ya se encuentran listos para zarpar rumbo a Ciudad República ha pasado una semana desde aquel plan que sugirió Sokka. Aunque aún creo que es una tontería en separarnos algunos estuvieron de acuerdo, Toph y Harú aceptaron en acompañar a Aang a Ba Sing Se al igual que yo ordene una tropa especial en acompañar al Avatar, Katara paso días quejándose como una niña caprichosa que debería acompañarnos pero Aang tuvo que negárselo.
Al igual que Aang temo por la seguridad de mi familia así que pedí a los mejores guardias e incluso a mi tío Iroh en proteger a mi amiga, a mi esposa y mi hijo.
-Mi Señor del Fuego he aquí los mejores maestros fuego de mi tropa- dice el general Kun
Miro a los hombres todos preparados y alistados para esta nueva misión. Es exactamente las personas que necesitamos en este momento.
Asiento
-Necesito que escuchen con atención, esta tarde zarparemos a Ciudad República que ha comenzado a ser invadida por un grupo llamado Divisores, ellos son nuestro blanco. Tenemos que detener cualquier divisor que se interponga en nuestro camino- les digo seriamente
Todos asienten
-Y por favor no ataquen a otras personas que no sean Divisores estaremos ahí para proteger y liberar la ciudad… Eso es todo-
Vuelven a asentir claramente y en orden salen del barco.
-Zuko ¿crees que sean necesarios tantos hombres?- me pregunta Aang
El al igual que Sokka han estado pendientes de los hombres que entraran a combate al igual que las estrategias que hemos planeado.
-Bueno ellos ya están formando su ejército ¿no? Es mejor ser precavidos- le digo
El suspira
-No quiero volver a poner tensión a las personas del reino tierra, no quiero que vuelvan a pensar que esto es otra invasión, tal y como quiere Draco- me dice
-Aang… mis hombres no dañaran a nadie que no sea Divisor-
El asiente
Caminamos de regreso al palacio donde ya todos se encuentran en el salón principal para el desayuno. Mi vista se posa especialmente en mi hijo y mi esposa quienes parecen jugar con la comida junto a Katara.
-Abre la boca Iroh… por favor- le dice Katara intentando darle su papilla
El pequeño Iroh mueve su cabeza con la intensión de no comer.
-¿Practicando?- le digo y ella se gira para mirarnos
Ella ríe por un momento
-No, siendo buena tía- dice
Y su mirada se posa a su esposo quien se encuentra detrás de mí y le sonríe.
-¿Ya está listo el barco?- pregunta mi esposa
Asiento
-Sí, ya todo está listo para que zarpemos esta tarde-le digo y me inclino para darle un leve beso
-Aún estoy enojada porque me dejaran aquí- escucho decir a Katara
Aang suspira
-Katara tu sabes que es lo mejor para todos, estarás a salvo al igual que nuestro bebe-
-Sí y mortificada por ti- lo abraza
Y este la besa en la frente
-Por favor reina del azúcar no seas dramática si bien sabes que Aang sabe cuidarse muy bien además estará conmigo y Harú nada le pasara- dice Toph subiendo los pies a la mesa
-Toph tiene razón cariño, estaré concentrado al saber que tu estas a salvo-
Ella asiente.
Tomo a mi hijo en mis brazos y le doy un beso en su mejilla, este parece feliz de verme, tiene gran parte de su rostro cubierto de papilla.
-Espero y que todo termine antes de su cumpleaños- dice Mai
En tres meses se cumplen un año del nacimiento de mi hijo y muchas personas al igual que nosotros deseamos celebrarlo. Celebrar el primer cumpleaños del heredero.
-todo terminara pronto Mai y estaré aquí de regreso antes de los tres meses-
Le sonrió y ella asiente.
Decido pasar las últimas cinco horas con mi familia, viendo como mi hijo comienza a caminar más, sus pequeñas y delicadas piernas rosan el suelo con tranquilidad. Todavía recuerdo aquella vez que Mai dio a luz
*Flashback*
Era de tarde y habíamos regresado de una cena del gobierno, caminábamos por los jardines del palacio para encontrar un lugar en donde acurrucarnos bajo las estrellas. Su enorme y dulce panza la hacían ver hermosa, incluso frágil. Los curanderos decían que no faltaba mucho para el nacimiento del nuevo heredero o heredera.
Estuve varios meses fuera de mi cabeza, pensando y analizando en cómo ser un buen padre, quiero que mi hijo o hija nunca pase por el sufrimiento que yo pase. Pero nunca tuve una figura paterna con cual guiarme. Mi padre fue el ser más despreciable del mundo. Nunca me amo. Siempre me vio como un gusano. No quería eso para mi hijo, yo soy diferente a él como me lo recordaba millones de veces Aang.
Veíamos el hermoso crepúsculo descender, deseando poder quedarme en este momento por el resto de mi vida, junto con mi amada, mi futuro hijo y en paz. Pero ese momento se cortó cuando Mai comenzó a gruñir.
-¿Qué ocurre Mai?- le digo preocupado
Ella gime
-Zuko… se me rompió la fuente- me dice
Abro mis ojos como plato y me quedo en shock por un momento.
-¿Qué estás haciendo Zuko? Háblale algún curandero- me gruñe
Asiento levando a mi esposa para ir a la habitación que sería asignada para el nacimiento de mi hijo. En el camino ordeno por los curanderos reales quienes llegan en segundos a la habitación.
-Mai… se fuerte- le digo
Ella aprieta mi mano.
El olor a hierbas, humedad, sangre y sudor hacían una asquerosa mezcla en el ambiente, sentía que en algún momento me desmayaría. Cuando el curandero le pide a mi esposa que puje ella me toma con más fuerza mi mano haciéndome regresar a la realidad.
Un curandero me mira perplejo como si estuviese viendo un fantasma o tal vez si lo estaba viendo porque me toma con delicadeza separándome de mi esposa y sacándome de la habitación. No digo nada tan solo me quedo en shock.
Cuando salgo encuentro a mi tío Iroh y a Aang sentados en la lujosa sala de espera, impacientes por él bebe y por Mai claro.
-Zuko ya…. ¿Por qué estás tan pálido? Ni siquiera puedo verte la cicatriz - me dice Aang sorprendido
-¿Todo está bien sobrino?- me pregunta mi tío sentándome a un lado suyo y dándome una taza de te
Los miro perplejo por un momento y me bebo él te.
En ese momento lo recuerdo, siempre estuvo en mis narices y como idiota nunca lo he visto. Mi tío Iroh. Él es la figura paterna que nunca tuve, el siempre vio por mi aunque le daba acuchilladas en su espalda, el me amo y me cuido como si fuera su propio hijo. Le debo mi vida.
-Estoy bien… es solo que… me espante- les digo
-No te preocupes Zuko, Mai y él bebe estarán bien… te lo aseguro- me dice Aang con su típica sonrisa de confianza
-Así es sobrino, nunca dudes de la fuerza de una mujer-
Asiento
Pasaron largos minutos cuando el curandero salió un poco sudoroso y con una sonrisa en su rostro.
-Mi Señor del Fuego Zuko todo ha sido un éxito- me hace una reverencia- ya ha nacido el heredero- me dice con una felicidad
Sin pedir permiso salgo corriendo hacia la habitación y encuentro a Mai cargando a mi hijo, veo como caen lágrimas en su rostro al igual que a mí. Me acerco lentamente hacia ellos disfrutando del momento y guardándolo en mi memoria.
-Zuko…- me llama Mai
Me siento a un lado de ella en la lujosa cama y aprecio a mi hijo. Es la cosa más hermosa que he visto en mi vida, de cabello oscuro y piel pálida. Siento como mis lágrimas caen cada vez más rápido y una felicidad que en años sentía me envuelve. Aquella felicidad que solo una persona me podía dar, mi madre.
-Hiciste un buen trabajo Mai- le digo y la beso en la frente
Ella sonríe
Nunca la había visto tan feliz en mi vida. Me da a nuestro bebe y lo cargo con suma delicadeza en mis brazos, contemplando su calor, su pulso, su respiración, sus latidos. Todo era perfecto.
-Pero que sobrino-nieto más hermoso- dice mi tío rompiéndose en llanto
-Ya soy tío- dice emocionado Aang
Les sonrió
-Muchas felicidades Mai y Zuko, no me puedo imaginar la felicidad que los llena en estos momentos- nos dice Aang con una enorme sonrisa
-Gracias Aang-
Mi tío toma con delicadeza a nuestro hijo apreciándolo más de cerca.
-Y ¿Cómo tienen pensado en llamarlo?- pregunta Aang cercándose a mi tío
¿Un nombre? Nunca tuve tiempo en pensar en el nombre que tendrá mi hijo, tal vez Mai si pensó en uno. Cuando me giro para mirarla ella parece tener la misma duda y de pronto su vista se posa en mi tío y me asiente.
Asiento levemente
-Tenemos pensado ponerle… Iroh- digo
Él se gira para mirarnos sorprendido de nuestra sugerencia. Que nombre más perfecto podríamos escoger, él ha sido como un padre, un amigo, él ha sido todo para mí. Es lo mínimo en que puedo agradecer todo lo que ha hecho por mí.
Nos sonríe
-Iroh… Iroh II – dice y un par de lágrimas caen de sus ojos
*Fin del flashback*
Pasan las horas más rápido de lo que deseo, paso el tiempo dándole de comer a los pato-tortugas con mi hijo y mi esposa como aquella vez cuando era pequeño. Cuando es un poco más del medio día nos dirigimos hacia la zona aérea de la Nación del Fuego, donde se encuentran Aang, Toph, Harú y Li junto con dos globos de guerra para partir directo a Ba Sing Se.
Cuando llegamos nos encontramos con una escena un tanto dramática por parte de Katara, quien nos suelta a Aang por nada del mundo. Y este parece gozar el gesto de su esposa.
-Katara… por favor no hagas nada estúpido ¿de acuerdo?- le dice este
-Y tú por favor cuídate mucho… Te quiero de vuelta sin ningún rasguño- le dice apretándolo más fuerte
Sokka detrás de ellos rueda sus ojos haciendo una mueca de asco.
-Toph por favor cuídense mucho y si es necesaria más ayuda por favor no duden en enviar un halcón- le digo
Ella se ríe
-Por favor Zuko, yo creo que estos hombres son innecesarios ya lo dije miles de veces nosotros podemos solos- se queja
-Y como piensas cubrirte del fuego… Aang no estará a su lado todo el tiempo- le digo
-Genio hay algo que se llama pared de piedra o hundirlos es más practico- dice con orgullo
Ruedo mis ojos
-Toph por favor cuídate mucho- le dice Sokka
-No te pongas sentimental chico boomerang- le da un golpe en el brazo- Yo me llevare toda la acción-
Este hace un rápido intento y abraza a su amiga, que ella solo palmea su espalda
-Que niña eres…-
Aunque no conozco mucho a Harú sé que será igual de necesario para esta misión. Él se queda mirando por un segundo el abrazo de Sokka y arquea la ceja levemente.
-Harú…- le llamo
Este se gira para verme
-¿Te encuentra bien?- le pregunto
-Si claro que si Zuko- me sonríe ligeramente
-Bueno, espero y que esta ayuda les aligere las cosas, no me imagino como estará Ba Sing Se –
-Muchas gracias por tu preocupación Zuko, ya creo que la necesitaremos… ustedes también cuídense en Ciudad República-
-Gracias-
Encuentro a Li acariciando el pelaje de Appa. Este chico lo he juzgado mal, pero desde que ayudo a Aang ahora ya no tengo mucho de que juzgarlo. Pero eso no significa que confié plenamente en él, todavía hay algunas dudas. Camino hacia su dirección y me aclaro la garganta.
-Espero que tu estancia en la Nación del Fuego haya sido de tu agrado- le digo
Se gira para mirarme con la ceja arqueada.
-Bueno, en realidad esperaba alguna horca y un pueblo de puros lunáticos pero me sorprendió… es un bonito lugar-
Le sonrió
-Tal vez este momento es difícil, prestaste tu vida para el reino tierra y terminaste siendo un espía… Y ahora no pudiste dar aviso-
Suspira
-Bueno un poco, la verdad estoy feliz de a ver ayudado al Avatar-
Asiento
-Te lo agradezco, Aang es casi como un hermano para mí… Estoy seguro que cuando te vean querrán asesinarte-
-Ni lo dudes… ellos no llevan las cosas a la ligera- dice desanimado
-Mis hombres te protegerán cueste lo que cueste-
-No te preocupes, se cuidarme solo… solo espero no encontrarme frente a frente con Draco-
Este posa su mirada hacia Aang
-Tal vez esto suene mal viniendo de mi pero… te sugiero que la tengas muy segura – mira a Katara- ella es la esposa del Avatar y es muy linda persona… espero y que este segura aquí-
Arqueo ligeramente la ceja y me mira confundido
-Claro que estará segura, no te preocupes por Katara es una de las mejores maestras que conozco-
El asiente sin quitarle la mirada
-Tú cuídate… Y cuida a Aang- le digo
-¿Qué yo que?- dice detrás de mi
-Creo que la petición seria que él me cuide a mí- dice Li
Aang se ríe
-Zuko… muchas gracias por todo… Por favor te vuelvo a suplicar cuida bien a Katara-
Sonrió intentando ocultar mi risa
-Tranquilo Aang, todo resultara bien… No te preocupes, enfócate ahora en Ba Sing Se- le digo
El asiente
-Como usted diga Si Fu Hotman- hace una reverencia
Gruño
Ambos nos abrazamos por un momento
-Espero que no haya algún caos en Ciudad República-
-Si…eso espero- le digo
-Cuidate Zuko-
Asiento
-Tu igual Aang… te ordeno que regrese con vida, por el bien de tu mujer y por tu bien claro -le digo recordándole aquellos consejos que le di
El asiente sonriendo
-Claro, estoy seguro que si no regreso no solo asesinara a Draco si no también a mi próxima reencarnación-
Me río. Aunque viniendo de Katara todo es posible.
Todos comienzan a subir al bisonte, al igual que los soldados suben a los globos de guerra, no son muy rápidos como Appa pero seguirán su rastro.
Aang besa apasionadamente a su esposa antes de subir a su mascota y le da un beso en su estómago.
-Volveré, te lo prometo-
Ella asiente y lo vuelve a besar
-Aang sube tú trasero al bisonte- le grita Toph
Este rueda los ojos al arruinar su momento
Aang sube a su mascota con un simple salto justo a su cabeza y me mira. Me giro rápidamente hacia los soldados que ya se encuentran listos para el vuelo.
-Este día volaran directo a Ba Sing Se que ha comenzado a ser tomada por los Divisores, nuestro deber principal es detenerlos, la Nación del Fuego junto al Avatar Aang darán su apoyo al reino tierra en estos momentos. Les deseo la mejor suerte a todos. – digo
Todos asienten
Los globos comienzan a elevarse poco a poco, giro para mirar a mis amigos todos y con un "Yip-Yip" comienzan su vuelo a Ba Sing Se.
Miro a Katara que todavía se encuentra pendiente del bisonte a la distancia, en su mirada puedo ver la preocupación que tiene sobre su esposo y sus amigos.
-Katara… ¿estás bien?- le pregunta su hermano
Esta se limpia las ligeras lágrimas de su mejilla
-Quiero estar sola por un momento, eso es todo- nos dice
Camina con la mirada baja y cubriendo su vientre de regreso al palacio. Miro a Sokka confundido y descubro que él también lo está.
Suspira
-Déjenla sola por un momento tal vez lo necesite- dice Mai
Asiento
Regresamos al palacio para la comida y esta se encuentra algo callada, Katara ha preferido comer en su habitación, tal solo algunos comentarios sarcásticos de Sokka y una risa de mi tío hacen el ambiente un poco más agradable. Todos saben que ahora es nuestro turno de partir. Terminamos la comida y paso los últimos minutos jugando con mi hijo.
El atardecer llega y salimos hacia el puerto donde ya se encuentra todo preparado, me encuentro a Sokka con una mirada algo baja y noto que falta alguien para la despedida.
-¿Qué ocurre?... ¿Dónde está Katara?- pregunto
-En su habitación, solo se despidió brevemente de mí y volvió a cerrar la puerta-
Parpadeo sorprendido
-Vaya sí que le dolió que Aang haya partido-
-Ni que lo digas… espero que cuando regresemos ya no este así-
-No te preocupes Sokka, en este momento está preocupada por su esposo pero hablare con ella, la hare entrar en razón- dice mi tío tomando de su hombro
-Si mi tío es la mejor persona para hablar- le digo
Sokka asiente
-Cuídala muy bien Iroh, es la única hermana que tengo- le dice y lo abraza
-Claro que si Sokka-
Asiente y comienza a abordar el barco
-Tío por favor cuida a Mai y al pequeño Iroh, les enviare una carta cuando lleguemos lo más pronto a Ciudad República- le sonrió
El asiente y lo abrazo.
-Cuídate mucho sobrino, no hagas alguna tontería y piensa antes las cosas- me dice
Asiento
Me giro hacia mi esposa quien se encuentra en la entrada del abordaje cargando dulcemente a mi hijo.
-cuídate mucho Zuko- me dice y me besa
-También cuídense ustedes-
Los abrazo a ambos y le doy un beso en la mejilla de mi hijo
-Protege a mama ¿de acuerdo?-
Este se chupa el dedo
Subo al barco donde ya todo se encuentra preparado, todos los soldados se encuentran en posición para darme la bienvenida, es un poco vergonzoso pero debe de ser un honor para el señor del fuego. El barco comienza su marcha y observo como cada vez más se leja el puerto y después de unos minutos como se aleja mi nación.
-Ahora si amigo, tú y yo en esta nueva misión- me dice Sokka abrazándome
-Si Sokka – ruedo mis ojos
El viaje en el barco es lento y un tanto relajante, los pasillos del barco me hacen recordar aquellos viejos tiempos cuando pasaba la mayoría de mi tiempo navegando para encontrar a Aang. Descanso un poco en mi camarote mirando hacia la nada, pensando en todo, en como estarán las cosas en Ba Sing Se, en cómo estará Ciudad República y en mi hijo.
No sé cuánto tiempo estuve dormido hasta que escucho un leve golpe en la puerta de mi habitación
-Mi Señor del Fuego Zuko, disculpe mi intromisión pero el capital Wong ha indicado de que pero pronto llegaremos a Ciudad República- me dice un soldado
Me acoplo mirando al soldado y asiento
-De acuerdo, en un momento me reuniré con el capitán, puede retirase- le digo
Y este hace una reverencia antes de salir
Me lavo mi rostro y me cambio a un atuendo un poco más cómodo antes de salir de la habitación. Subo los dos pisos hasta llegar a la sala de control del barco donde me encuentro con el capitán Wong y Sokka muy atentos a un mapa
-Mi Señor del Fuego- dice el capitán haciendo reverencia al mirarme
-Buenos días capitán Wong-
-¿Días?... Dirás Tarde flama, dormiste casi la mitad viaje- me dice Sokka
-Lo lamento, últimamente he estado un poco cansado- le digo
-Ah no te preocupes no ha ocurrido nada interesante… nada excepto la demostración de combate de unos soldados, sí que son buenos-
Ruedo mis ojos
-Mi Señor del Fuego Zuko, en unas horas estaremos entrando a lo que es la Bahía Yue, tendremos que esquivar algunas pequeñas islas que se encuentran para después entrar claramente a los canales de Ciudad República- me dice el capitán mostrándome el mapa
Me siento con ellos para aprecia con claridad su plan
-Ya todos se encuentran preparados en la superficie del barco por algún ataque que venga cuando entremos a la ciudad- continua el capitán
-Pensábamos que es mejor no utilizar las catapultas ya que destruiría la ciudad claro y eso no queremos… ¿o sí?– me dice Sokka
-Por supuesto que no Sokka- le digo
-Bien así que tenemos pensado también combatir con maestros tierra así que yo mismo me tome la libertad de ordenar unos escudos metálicos en la Nación del Fuego… nos serán muy útiles – me dice
Asiento
Sokka y yo bajamos a la superficie del barco junto con los soldados, puedo observar los escudos que pidió son altos y capaces de proteger a los soldados de unas enormes rocas.
-Bien pensado Sokka- le digo
-No hay de que Zuzu-
Ruedo mis ojos
Después de unas dos horas puedo ver los pequeños edificios de Ciudad Republica a la distancia, cada vez más nos acercamos. El barco ya se encuentra armado y preparado para cualquier ataque al igual que los soldados que toman posición, pasamos por las pequeñas islas que se interponen en nuestro camino y comenzamos a entrar a la Bahía Yue.
-¿Crees que hayan muchos Divisores?- le pregunto a Sokka
Él se encoje de hombros
-Sí que los hay, no creo que sean tan idiotas-
Suspiro
Ciudad Republica ha comenzado a agrandarse y comercializarse desde sus principios, Aang siempre tuvo la visión que esta sería una capital del mundo y donde todos vivieran en paz. Sí que ha crecido y mucho más de los que teníamos pensado pero la paz todavía no la tiene.
Puedo ver ahora con claridad las pequeñas estructuras de un enorme puente, los edificios que ya se comienzan a construirse y las viviendas de distintos colores. Todo parece estar tranquilo. De pronto siento como el barco se detiene bruscamente como si hubiese golpeado algo duro y pesado.
Filosas flechas caen desde el cielo como lluvia cayendo entre mis hombres cubriéndonos con los escudos al igual que el próximo barco. Me cubro rápidamente con un escudo junto a Sokka y otro soldado.
Los soldados comienzan a lanzar fuego en dirección donde provenían las flechas haciendo que varios Divisores salgan de las estructuras y saltando directo a nuestro barco comenzando a atacarnos con fuego y rocas.
-decías…- me dice Sokka sacando su espada
Quito el escudo y salimos a la batalla ayudando a mis soldados, atacando y desviando las enormes rocas y bolas de fuego con facilidad, mientras que ataco, lanzo al agua y quemo algunos Divisores. Pero cuando me deshago de uno parece que los remplazaran dos más.
Observo como Sokka esquiva algo de fuego e intenta atacar pero ellos lo esquivan muy fácil.
Actúan con rapidez como si ya supiesen que vendríamos, aunque por una parte era algo obvio. Enormes rocas caen al barco desde la costa, comienzo a lanzar bolas de fuego intentando que paren.
-Zuko son demasiados-me grita Sokka-
-Crees que no lo sé- me quejo
Una enorme roca viene en mi dirección tan solo tengo unos segundos para girarme, cuando de repente el mar se la traga elevando una enorme ola y ahogándola.
Miro atónito aquella ola y me giro para mirar al creador o creadora y la encuentro alzando sus brazos entre un ambiente de guerra. Es Katara.
-¡¿Katara?!- le grito
Ella me mira sorprendida y me ayuda a levantarme del suelo, no sentí a ver caído en ningún momento.
-¿Qué carajos hacer aquí? ¡Deberías de estar en la Nación del Fuego!- exploto
-Lo siento Zuko pero no pude dejarlos, tú sabes que yo no soy así-
Fruño el ceño. Esta loca.
-¡Katara si Aang descubre que estas aquí estará furioso! Estas loca ¿Cómo pudiste venir?- le gruño
-sé que me necesitas Zuko, todavía puedo moverme bien- me dice cruzándose de brazos
Katara cambia su mirada detrás de mí y encuentro unas bolas que se dirigen a nosotros, cuando Katara levanta una ola apagándolas y esa misma la lanza hacia la costa congelando a quien se encuentre.
-decías…- me dice arqueando una ceja
-Es diferent…-
-Zuko también tienes maestros agua porqu… ¡Katara!- grita Sokka
Katara mira a su hermano avergonzada y sí que debería estarlo.
-¡¿Qué diablos haces aquí?-
Rueda sus ojos
-Ah… vine a ayudarlos de acuerdo, no quiero que hagan más preguntas-
-Está bien, solo tengo una pregunta en mi mente nada más… ¡¿De casualidad te has vuelto loca?!-
-¿no piensas en la seguridad de tu bebe?- le pregunto
-claro que sí, yo lo protegeré cueste lo que cueste… es que me comía el remordimiento de no poder ayudar a Aang, aquella noche que lo encontramos fue… desastroso, no pude evitarlo- dice con la mirada baja
Suspiro
-Katara lo lamento pero te enviare de regreso a la Nación del Fuego- le digo
-¡¿Qué?! Zuko tú mismo sabes que me necesitan, acabo de detener su ataque…-
-Sí, y te lo agradezco pero no quiero arriesgar tu vida aquí- le digo cruzándome de brazos
-Zuko tiene razón hermana, venir aquí es como un suicidio para él bebe, ahora eres un blanco fácil- le dice Sokka
Se abraza ella misma ocultando su estómago y suspira
-De acuerdo- susurra
-bien, en una hora zarparas de regreso, así como enviaremos una orden para traer más apoyo… Y Aang no se enterara de esto- le digo
Asienten
Justo cuando regresábamos al interior del barco unos explosivos aterrizan en la superficie tirándonos al suelo por un momento.
-Katara… ¿estás bien?- escucho decir a Sokka
-Si estoy bien ¿Zuko?- me dice
Niego mi cabeza intentando despejar el dolor del golpe
-Si estoy bien- les digo
Nos levantamos nuevamente y comenzamos a correr de regreso a la superficie del barco y detengo a Katara en la puerta y ella rueda sus ojos.
Algunos soldados lanzan fuego con la intensión de que estos exploten en el aire. Katara llega a nosotros y comienza a ayudar a apagar las llamas que se acumulan al igual que otros soldados, me aseguro de que todos mis hombres se encuentren bien al igual que atacar a lo lejos algún otro Divisor.
-Katara entra al braco- le grito
Ella me escucha con claridad y asiente
-De acuerdo -
En ese momento veo como un explosivo cae a pocos pasos de ella y parece que no ha prestado atención. Corro lo más rápido que puedo y me interpongo entre las llamas y mi amiga e intento contenerlas, ella se cubre detrás de mí.
Apago las llamas con facilidad y noto que el bote ya se encuentra invadido por mas divisores ¿De dónde carajos sale más y más? Veo a lo lejos un hombre al parecer maestro fuego con algunos explosivos en sus manos y tengo una idea pero es demasiado arriesgada.
Me giro observando a mi amiga y ella respira con fuerza, observo a mis soldados intentando atacar y defenderse, ellos podrán salvarse sabrán que hacer con las enormes llamas, pero no mis amigos. Encuentro a Sokka peleando con dificultad cerca de nosotros. Todo se vuelve lento, sumamente lento. Y comprendo que no tengo otra opción si quiero destruir a los divisores tendré que atacarlos aun arriesgando la vida de mis hombres e incluso la mía.
Suspiro
-Katara… necesito que hagas algo por mi…dile a Mai y al pequeño Iroh que los amo- le digo
Ella parece confundida por un segundo.
-Zuk…-
No la dejo terminar, la tomo de la cintura y la lanzo al mar lejos del barco. Tardo tan solo tres segundos para realizar un rayo, justo cuando tengo pensado en donde lanzarlo Sokka me observa y rápidamente sale corriendo sabiendo a la dirección donde va dirigido y en otro segundo lo lanzo hacia aquel hombre.
Y todo explota.
Hola! espero que les haya gustado este capitulo! lose se quedo en suspenso esa era mi intensión jijiji! :) no me odien ya estoy escribiendo la continuación!
Ahí nos escribimos...
El próximo sera narrado por Katara ya verán porque ;)
