CAPÍTULO 11

Damon agarró a Elena por las mejillas, apretándola unos segundos más a sus labios y la separó lentamente de él para poder mirarla a los ojos.

-Elena…- Susurró, quitándole un mechón de pelo de la cara.

-Damon yo… quiero estar contigo. Ahora estoy segura.- Él acarició las dos mejillas de la chica con sus pulgares mientras la escuchaba.- Sé que he sido una idiota todo este tiempo pero es que… es que ya no aguanto más Damon, te quiero.- Y volvió a lanzarse a sus labios, besándolos esta vez con fuerza, pasión y desesperación, él le correspondió con los mismos sentimientos e intensidad.- Te necesito.- Le dijo al tiempo que tomaba aire y volvía a rencontrarse con sus labios.- Di algo.-Pidió Elena, pasando la mano por su rostro.- Por favor.- Finalizó, dándole un corto y suave beso, juntado su cuerpo al suyo y enlazando los brazos alrededor de su cuello.

-Yo también necesito tenerte conmigo.- Susurró él en respuesta contra su pelo.- Te amo, Elena.

Ella le ofrece una de sus más hermosas sonrisas y tira de él para que abra la puerta. Damon lo hace, pareciendo ser una tortura dolorosamente lenta para Elena, desesperada por volver a besarle. Cuando al fin la puerta está abierta, ella toma el control y vuelve a besarlo. Él sigue sincronizada mente los intensos reclamos de los labios de Elena, la levanta y antes de que pueda darse cuenta, Elena está envolviendo las piernas alrededor de sus caderas y apoyando la espalda en el sofá del salón. Elena se aprieta más contra él, haciendo que Damon emita un pequeño gemido, le coge una mano y la pone sobre su pecho. Se quita la camiseta y mete sus manos bajo la de Damon, sintiéndolo contra su piel y acariciando su espalda. Tira de ella bruscamente mientras entierra la boca en su cuello.

-No.- Dice él con la voz ronca, ajustándose la camiseta y apartándose de Elena.

-¿Por qué?.- Pregunta dolida, a la vez que se incorpora.

-No me malinterpretes, Elena. Quiero esto, pero no así.- Ella lo mira sin comprender.- No para ti.- Ella le sonríe, una sonrisa dulce.

-Pensé que podríamos…- Elena se sonroja y aunque Damon no lo puede ver lo sabe, ella sale de debajo de él y le aparta la mirada avergonzada por su iniciativa.- Creía que querías hacerlo ahora que estamos juntos.- Él ríe divertido y pone un dedo en su barbilla girando su cabeza de nuevo hacia él. Se miran intensamente durante unos segundos.

-Me muero de ganas, Elena. Pero no se trata de lo que yo quiero hacer, si no de lo que tú quieres. Y sé que no quieres hacer esto, no ahora.- Ella asiente y Damon la suelta.- No tengo prisa por hacer el amor contigo.

-¿Por qué?

-Porque quiero que todo salga perfecto y que estés completamente segura.- Damon no dijo nada durante unos segundos, esperando una respuesta de Elena.- Además cuando lo hagamos recuperaremos el tiempo perdido, por eso no te preocupes.- Él esboza su sonrisa torcida y vuelca los ojos, Elena ríe y le da un suave empujón.

-Creído.

-Oh no, lo digo totalmente en serio, Elena. No vas a poder resistirte a mí.- Le dice divertido mientras la mira. Elena le devuelve la mirada y no puede evitar pensar en lo hermoso que es.

-Te echaba de menos…- Damon la abraza fuertemente contra sí mientras ella esconde la cabeza en su hombro y llora por todo el tiempo que a perdido junto a él.

-Elena, no llores, por favor, no puedo verte llorar. Yo también te echaba de menos y te quiero Elena, desde siempre.- Ella se tranquiliza al escuchar sus palabras y lo mira de nuevo, Damon la besa despacio y tiernamente. Las lágrimas siguen saliendo de sus ojos y los dos las saborean mientras sus lenguas se enredan de nuevo. Una lágrima, la última de ellas se escapa de los ojos de Elena, recorriendo su rostro y quedando atrapada por el dedo de Damon, quien la recoge y se la lleva a la boca.


Elena se despertó sudando y acalorada, Damon estaba enrollado a su cuerpo, pasando el brazo por su vientre y apoyando la cabeza en su hombro. Miró el reloj varias veces, intentando entender qué hora ponía, estaba demasiado cansada. Y eran las ocho de la mañana. "Qué dolor".-Pensó. Habían estado tumbados en la cama besándose durante gran parte de la noche y era demasiado pronto para despertarse. Con cuidado se deshizo del abrazo de Damon, alcanzó el mando del aire acondicionado y tras un suave Pi todo se volvió más fresco. Elena se tumbó de nuevo junto a Damon, ésta vez apoyando la cabeza sobre su pecho "Perfectamente esculpido como una obra de Miguel Ángel".- pensó a la vez que cerraba los ojos e intentaba dormir.

Una ovejita, dos ovejitas… cincuenta y siete ovejitas… doscientas catorce ovejitas.- Elena contaba mientras intentaba coger el sueño que tanta falta le hacía, volvió a mirar el reloj, había pasado treinta y cinco minutos desde que se había desvelado, estaba más fresquita pero no lograba dormirse. Después de unos minutos que le tomó aceptar que no podría volver a dormirse, observó a Damon. Respiraba pausadamente bajo ella, sus labios estaban entreabiertos soltando suspiros de vez en cuando y sus largas pestañas se destacaban sobre sus ojos. "No me cansaría de mirarte, Damon Salvatore.".- Le susurró al oído dejando un beso y él esbozó una sonrisa.

Elena pasaba sus manos por el pecho de Damon, hacia arriba y de nuevo hacia abajo una y otra vez acariciándolo mientras lo miraba. No podía dormir, pero no le importaba si tenía que quedarse velando su sueño. Se acercó más a él, dejando un pequeño beso sobre su esternón y olvidándose de su mano la posó bajo el vientre de Damon. Se sobresaltó al notar cuando su mano apreció lo que tenía bajo ella y una sonrisa cruzó su cara mientras una idea se desarrollaba en su cabeza.

Con cuidado de no despertarlo se separó de él y se elevó sobre sus rodillas, acercándose cuidadosamente a la parte baja de su novio. Le destapó tirando de la sábana hacia el suelo y abrió los ojos cuando vio la enorme erección de Damon, ya la había notado contra ella, pero no pensaba que algo así pudiera ser tan grande y que pudiera ser cubierto por unos bóxers. Se aproximó a él y deslizó suavemente las puntas de los dedos por su miembro, Damon emitió un gemido y Elena se tapó la boca con las manos, intentando no hacer ruido mientras reía.

Volvió a atacar una vez más a Damon, volviendo a pasar los dedos más intensamente por su erección unos segundos más, observando su reacción, realmente él lo estaba disfrutando y paró bruscamente cuando el elástico del bóxer persiguió su mano destapando por poco la virilidad de Damon. Elena cerró los ojos fuertemente y volvió a colocar todo en su sitio. Más decidida ésta vez, puso los dedos alrededor de su miembro y antes de atraparlo, su erección saltó levemente contra ella, como un acto reflejo. Elena volvió a separarse de él, sujetándose el estómago de la risa, nunca había experimentado con un chico esas cosas ni había visto sus reacciones y le gustó como Damon había reaccionado ante su leve caricia, tampoco había tocado nunca ningún pene hasta ahora.

Volvió a ponerse de rodillas al lado de su cadera y decidida nuevamente su mano revoloteó sobre el pene erecto de Damon y antes de poder tocarla, la mano de Damon la sujetó fuertemente de la muñeca y se encontró con sus ojos ardiendo de deseo y de diversión y con su hermosa sonrisa torcida. Elena se ruborizó muy vistosamente sabiéndose pillada.

-¿Qué haces?.- Le preguntó Damon, incorporándose levemente y señalando con su cabeza hacia su zona baja, ahora un poco dolorida.

-Ohm… Bueno yo… Estaba…- Elena no sabía donde meterse y antes de que la vergüenza acabase con ella lo enfrentó.- Estaba curioseando.

-¿Curioseando?.- Preguntó divertido soltándole la mano.

-Experimentando también… yo nunca he… nunca he… ya sabes…- Un fuerte ardor le vino a las mejillas y apartó su mirada de la de Damon que la escrutaba con la mirada al tiempo que sonreía torcidamente.- Nunca he tocado un… pene.- Y su voz fue descendiendo hasta un inaudible susurro.

-Estaba dormido.

-Si hubieras estado despierto no me hubiera atrevido…- Confesó en un nuevo susurro.

-Lo sé.- Admitió, acercándose a ella y dándole un beso en la frente.

-¿No habrás estado despierto todo el rato, no?.- Preguntó asustada.

-¿Tan malo es lo que me has hecho que no puedo enterarme?

-No… es que me da vergüenza haberte tocado. Dime, ¿estabas despierto?

-Puedes tocarme siempre que quieras. Y no, me he despertado cuando una señorita no paraba de reír.

-Es que… me hacía mucha gracia.

-Oh, ¿Te hago gracia? ¿Te ríes de mí?.- Preguntó mientras se acercaba amenazadoramente a ella.

-No… que va.- Le dijo sarcásticamente.

-Entonces ahora me toca reírme de ti.- A Elena no le dio tiempo a reaccionar, antes de darse cuenta estaba bajo él y sufriendo un ataque de cosquillas.

-¡Eso no es junto!.- Gritaba con lágrimas en los ojos de la risa.

-Oh ¿Y lo que hacías tú sí? Tú al menos estás consciente.- Contestó aumentando el ritmo y la intensidad de los dedos sobre su cuerpo.

-Vale, por favor, para, para.- Rogaba Elena.- Solo estaba experimentando.

-¡Ah! Ahora se llama experimentar… Eres demasiado curiosa.- Le dijo divertido soltándola, tumbándose a su lado y colocando un mechón que se había deslizado sobre su rostro detrás de la oreja.

-¿Prefieres que experimente con otros?.- Preguntó haciendo una mueca con los labios.

-¡NO!, Así está bien.- Y se perdieron de nuevo en los besos del otro.


-Bueeeeeno, dejad algo para luegooo.- Damon y Elena estaban tumbados en el césped junto a la piscina, había pasado una semana desde que habían empezado a salir y no se separaban el uno del otro en ningún momento, intentando recuperar el tiempo perdido. Caroline los regañaba tumbándose a su lado para disfrutar del sol y los observaba con una sonrisa en los labios, viendo como Damon mordía y besaba el cuello de Elena y ella reía de felicidad.

-Habló la que no se separa de su novio nunca.- Le dijo Elena incorporándose y dejando a Damon tumbado junto a ella. Él cerró los ojos, se echó los brazos tras la cabeza disfrutando del sol y de su novia.

-Pero ahora está ocupado.- Respondió Caroline dando un gesto de cabeza hacia la piscina.

-No, está pasando de ti y tú estás celosa.- Le dijo sacándole la lengua mientras veía a Klaus junto a Ric y Jenna jugando con una pelota.

-¿Celosa, yo?.- Se quedaron mirándose la una a la otra intentando aguantar la risa.- Bueno… pero solo un poquito.- Ella cogió una revista y Elena volvió a tumbarse junto a Damon dándole pequeños besos por el cuello y acariciando su pelo mojado y revuelto.

-Venga parejita, dejad de daros mimitos y pasad a la acción.- Klaus se acercó a ellos, tumbándose encima y mojándolos.

-¡Ah, Klaus!.- Se quejó Damon intentando salir bajo el cuerpo de su amigo, Elena no se movió, se había quedado perpleja malinterpretando sus palabras y miró a su amiga que le sonreía divertida.

-Bueno, ya está bien, desde que estáis juntos pasáis de nosotros, haber si me voy a arrepentir de ayudaros.- Les dijo serio.- Venga al agua.- Ordenó señalando la piscina.

-Ay no Klaus… ahora nos metemos.- Elena le puso un puchero y se juntó más al cuerpo de Damon.

-Eso has dicho hace una hora, si no venís a las buenas, vendréis a las malas.- Se acercó a Elena, esquivando como pudo a Damon y la levantó en brazos.

-Socorro, Damon ayúdame.- Él no se movió mientras observaba divertido la escena.

-Lo siento, Elena. Si tú te metes también lo hará él y yo no puedo levantarlo.- Le dijo guiñándole un ojo y tirándola al agua.- ¿Ves? Así mejor.- Siguió diciéndole cuando Elena salió a la superficie con una mueca en los labios.

-Te vas a enterar, Klaus Mikaelson y me da igual que estés saliendo con una de mis mejores amigas, ¡Vas a morir!.- Lo amenazó saliendo del agua y persiguiéndolo por todo el jardín.

-Se os ve muy bien.- Le dijo Caroline a Damon, viendo como Elena se subía a la espalda de Klaus.

-Nunca he sido tan feliz como ahora, Caroline.- Le contestó incorporándose sobre su brazo.

-Lo sé y sé que Elena también se siente así.- Se calló durante unos segundo, riendo porque Klaus se había tirado de nuevo a la piscina con Elena sobre él.- Nunca he visto a Elena tan feliz como cuando está contigo y me alegro de que por fin estéis juntos.

-Gracias Caroline, siempre nos has intentado ayudar.- Le respondió poniéndose en pie.

-No me las des, me encanta veros así… a ambos.- Damon le guiñó un ojo y corrió a la piscina, tirándose de cabeza junto a sus amigos.


Una noche más, Elena y Damon regresaban a su casa después de haber salido un rato con sus amigos a tomar algo. Elena estaba preocupada por el comportamiento de Damon con ella esa noche, apenas le había hecho caso y había "ligado" delante de sus narices. Él se había dado cuenta de que ella estaba menos habladora de lo normal.

-Elena, ¿Qué te pasa?.- Ella estaba absorta mirando por la ventana y concentrada en sus pensamientos, intentando encontrar el porqué de todo eso.

-Nada.- Dijo, cruzando sus brazos sobre el pecho.

-Sé que te pasa algo, si no me estarías incordiando como siempre haces.

-No.- Respondió ella finalmente sin mirarlo. Él no dijo nada más y unos segundos más tarde el coche estaba estacionado a un lado de la carretera.- ¿Por qué paras? Podríamos ser arrollados por un coche.- Intentó cambiar de tema.

-Oh si claro, como si pasasen muchos coches por aquí. He parado para hablar, Elena.- Se acercó a ella y le acarició la mejilla que tenía al alcance.

-No tengo nada de que hablar.- Respondió totalmente seca y apartando su mano de ella.

-Elena…- Damon agarró su barbilla y tiró de ella para que lo mirara.- Sé que estás molesta por mi comportamiento de esta noche.

-Oh, muy agudo.- Dio un tiró con su cabeza intentando librarse del agarre de Damon, pero la tenía firmemente sujeta.

-Mira, lo que ha pasado es que estaba Kol y no quería que…

-No querías que te viera conmigo, ¿No? ¿Te avergüenzas de mí? ¿De estar conmigo?

-Claro que no, Elena.

-¿Entonces qué es? Porque no lo entiendo, nunca te comportas así con los demás.- Lo desafió con la mirada.

-Es solo que no quiero que Kol se entere de lo nuestro.

-No entiendo porque.- Volvió a dar un tirón con su cabeza, ésta vez Damon la dejó marchar.

-Porque sé que el no entendería lo nuestro.

-¿Y qué más da? Lo único que tiene que hacer es aceptarlo, él es tu amigo y seguro que quiere lo mejor para ti.

-Es que no sé si lo va a poder aceptar. Sabes que él siente algo por ti y es muy competitivo en esas cosas.

-Pues no ha intentado conmigo nada, si eso es lo que te preocupa.

-Porque todavía no ha visto oportunidad, siempre estamos todos juntos… Te recuerdo que te regalo una pulsera el día de tu cumpleaños, una muy cara.- Le echó en cara.

-Y yo te recuerdo que se la devolví. ¿Entonces es Kol lo que te pasa?.- Preguntó intentando entender lo que le pasaba.

-Si, quiero que no se entere, al menos de momento.- Y también estaba preocupado por lo que diría su padre.

-Como quieras.- Volvió a cruzarse de brazos sobre su pecho.

-Oye, no te cabrees.- Pidió ofreciéndole un puchero. Ella le miró y sonrió, no pudendo resistirse más a él le besó.

-Vete a la mierda.- Le dijo una vez se hubo separado.

-Sabes que tú te vendrías conmigo.- Le advirtió.

-Lo sé, al fin del mundo.- Coincidió Elena.

Elena bajó del coche, todavía un poco desanimada y siguió a Damon hasta la puerta de la mansión. Él la sujeto contra su cadera y besó su cabeza al tiempo que sacaba una llave y la metía en la cerradura.

-Elena, de verdad, cuanto menos gente lo sepa mejor.- Le dijo Damon mirándola una vez que los dos estaban ya en su habitación

-Ya, pero Kol se supone que es tu amigo…

-¿Enserio vamos a hablar de Kol?

-No, no quiero hablar de él. Quiero hablar del por qué te preocupa tanto que lo sepa la gente.

-Me da igual, Elena. Me da igual todo el mundo, solo me importas tú ¿vale?

-¿Entonces?.- Damon se pasó la mano por el pelo.

-Solo que me preocupa mi padre, no quiero que se lo tome a mal.- En realidad lo que le preocupaba es que reaccionase de forma parecida a la de Miranda.

-Kol, ahora tu padre…- Elena le dio la espalda intentando reprimir las lágrimas porque no entendía lo que le pasaba.- ¿Cuántas personas más me vas a poner de escusa?.- Preguntó reprimiendo un sollozo.

-Elena, no llores.- Se acercó a ella y la abrazó por detrás.- Por favor, ya te he dicho que solo me importas tú, pero espera un poco para decírselo a todos los demás.- Damon no quería aceptar que tenía miedo, miedo de que alguien se enterase y que pudiesen hacer daño a Elena con sus palabras. Sabía que el pueblo era pequeño, que los cotilleos volaban y que lo suyo con su hermana pequeña estaría muy mal visto.

-Es que tengo miedo.- "Al menos Elena sí lo admite".- Pensó Damon.- No quiero volver a separarme de ti nunca y hoy he pensado que tú ya no me querías…- Una lágrima cayó por su rostro sin poderla retener.

-Te equivocas, porque te quiero más que a nada.

-Eres mi vida, Damon.- Le dijo mirándole a los ojos y perdiéndose en ellos.

-Y tu la mía, Elena.

-Solo soy completamente feliz si tú estás conmigo.- Admitió bajo su mirada cargada de amor, ternura y pasión.

-No voy a volver a separarme de ti.- Prometió.- Nunca más.- Le dijo, acariciando su mejilla y besando suavemente sus labios.- Te amo, Elena.

-Te amo, Damon.- Repitió ella perdiéndose en sus labios.

Damon finalizó ese beso y posó una de sus manos en la nuca de Elena, humedeciendo su cuello con pequeños besos, desde la mandíbula hasta le comienzo de sus pechos que se asomaban levemente por el escote del pequeño vestido que llevaba. Elena le atrajo hacia su boca y comenzó un beso hambriento entre ellos. Cuando se separaron para poder respirar, Damon apoyó su frente con la de ella intentando que el momento no se descontrolara. Elena le dio un beso en la nariz y le miró a los ojos. Él no necesitó nada más.

-¿Estás segura?.- Ella asintió como respuesta esbozando una sonrisa nerviosa, Damon deslizó un mechón del pelo de Elena tras su oreja y volvió a unir los labios con los de ella.

Sus narices se tocaba, sus alientos se mezclaban, sus lenguas luchaban entre ellas y sus labios se movían sincronizadamente, como si siempre hubieran pertenecido ahí, Elena sentía los rebeldes mechones de Damon caer sobre su frente haciéndole cosquillas, él la sujetó por las mejillas apretándola así más contra él, profundizando el beso y Elena metió los dedos temblorosos dentro de su el pelo.

Las manos de Damon recorrieron todo lo que alcanzaban del cuerpo de Elena, despacio y a la vez firmemente, con pasión y vehemencia. Ella atrapó una de sus manos entre las suyas y le dio un beso suave y corto. Cuando Elena le soltó, Damon posó las manos sobre sus hombros, deshaciendo los lazos que sujetaban su vestido y lo dejó caer al suelo, bajo ellos.

Ella se sonrojó al estar descubierta ante él de nuevo, solo con su ropa interior, él la observó y esbozó su sonrisa torcida, divertido por su vergüenza. Damon, la empujó suavemente, haciendo que Elena saliese de su vestido revuelto en el suelo y cayera de espaldas, suavemente sobre la cama de su hermano. Él se colocó encima, apoyado sobre sus brazos. La observó ruborizarse de nuevo, al sentir su erección contra ella.

-Eres hermosa, Elena.- Y ella enredó sus piernas alrededor de sus caderas, apretándose levemente más a contra él.

Damon retomó los besos sobre el cuerpo de Elena, besándole el cuello, la clavícula, el pecho. Elena suspiraba fuertemente, al sentir los dedos y los besos de Damon esparciéndose sobre su cuerpo. Damon se incorporó levemente y con la ayuda de Elena se deshizo de su camiseta. Ella pasó los dedos por su pecho y dejó besos suaves por él, él tiró de ella, sentándose en la cama y poniéndola a horcajadas sobre él. Elena siguió acariciando su suave pecho, deslizando sus dedos hacia arriba y hacia abajo. Damon enredó los dedos en la melena de Elena y tiró suavemente de él, dejando al descubierto su cuello, que besó, lamió y succionó haciendo que el bello de Elena se erizara y ella se apretara más contra él, sintiendo su erección palpitante más firmemente. Ella gimió. Las manos de Damon volvieron a recorrer su cuerpo, adorándolo, parándose en la espalda de la chica, desabrochando el sujetador y deslizándolo suavemente sobre los hombros desnudos de Elena, liberando así sus pechos para él.

Ella se pegó a su cuerpo avergonzada por su desnudez, ambos sintieron el calor del otro sobre ellos. Damon rio por la reacción de Elena y volvió a tumbarla sobre la cama, él en cambio se quedó suspendido sobre sus rodillas, deshaciendo el botón de sus pantalones y bajando lentamente la cremallera de su pantalón. Elena contuvo la respiración mientras él se deshacía de sus pantalones y los dejaba sobre el suelo, junto al resto de sus cosas.

Damon volvió a tumbarse sobre ella, apretando su miembro sobre el sexo de Elena, ella gimió en alto y cerró los ojos todo lo fuerte que pudo. Él atrapó un pezón en su boca y lo lamió y mordió cuidadosamente, mientras que con su mano acariciaba el otro. Con ese contacto, Elena se apretó aún más contra él, rozando su sexo con el pene de Damon y soltando todo el aire que había estado reteniendo sin darse cuenta. Damon se deshizo de las piernas de Elena que lo rodeaban y se perdió en su cuerpo, dejando pequeños besos sobre su cuello, su pecho, su vientre, sus muslos internos, Elena volvió a gemir por la sensación que la recorrió por dentro y Damon finalmente se paró en sus braguitas, pidiéndole permiso para continuar su camino.

Elena se mordió levemente el labio y asintió. Él cogió sus braguitas por el borde y las deslizó suavemente su cuerpo, ella volvió a sonrojarse y se revolvió ante la atenta mirada de Damon

-Te quiero, Elena.- Ella cerró los ojos y antes de poder darse cuenta, Damon volvía a estar sobre ella, completamente desnudo.- Relájate princesa.- Le dijo, acariciando su mejilla y abriendo sus piernas lentamente, introduciéndose dentro de ellas. Ella inspiró fuertemente, cogiendo aire y de nuevo reteniéndolo en su cuerpo.- Shh tranquila.- Susurró en su oído, haciendo que Elena se deshinchara bajo él.

Elena se relajó ante los suaves besos que Damon esparcía por su cuello y sus labios.

-Te quiero, Damon.

-Te quiero, Elena.- Damon enlazó sus dedos con los de Elena y muy lentamente, se introdujo dentro de ella, penetrándola suavemente fundiendo sus cuerpos en uno.

-¡ah!.- Se quejó Elena, apretando fuertemente su mano y notando como Damon se movía dentro de ella.

-Te amo.- Susurró en su oído, dando un último empujón, llegando hasta el final.

Damon se movía suavemente sobre ella, adorándola, amándola, con un ritmo fijo, acompasado, besándola en los labios, Elena enterró sus manos en el pelo de Damon, tirando de él y enlazó sus piernas a su alrededor apretándose, sintiéndose más llena.

-Oh, Elena…- Suspiró Damon, sintiendo morirse.

-Damon, Damon.- Gritó Elena, enterrando sus dedos en la espalda del chico y arañándole la piel, sintiendo una sensación completamente nueva y placentera que no podía evitar.- Damon.- Dijo suavemente totalmente ida, sintiendo llegar al clímax y como un orgasmo la llenaba al completo.

-Te quiero.- Susurró él, estallando a la vez que ella.