Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer y pertenecen a su maravillosa obra "Crepúsculo", la historia de es de mi total autoría.

¡Felices fiestas patrias a todos los chilenos que leen esto!

~lamento la demora, como regalo, el cap es más largo~

Capítulo XI

"Cayendo en él"

Bella POV

Cuando desperté él ya no estaba conmigo pero su esencia la podía respirar.

Por favor Swan, céntrate no seas estúpida.

Tenía un enredo de cosas en mi cabeza que se asemejaba a voces hablando todas a la vez.

Cullen, me tenía confundida… yo no sabía exactamente por qué le había dicho lo que le dije. No sabía si podía confiar en él… no sabía nada, carajo.

Me levanté con pereza de la cama después de ver la hora, lo más probable es que Charlie estuviera por llegar así que me puse las pilas con la cena, además así lo retrasaba lo más posible. En la noche podría ahogarme con mis incertidumbres, temores y demases.

Mi padre seguía sobre protector pero ya me dejaba mi espacio de nuevo. Y lamentablemente ya no pude esquivarlo más.

Tumbada en mi cama me di el lujo de oler mis sábanas. Por Dios, que bien olían, ¿por qué de pronto Edward comenzaba a importarme? Ó ¿Por qué ahora le llamaba Edward en vez de Cullen? Pequeñas cosas, tan pequeñas e insignificantes que marcaban una diferencia para mí, la pregunta era ¿cuál es la diferencia?

Me di unas vueltas locas en mi cama inquieta por hallar la respuesta que yo no quería aceptar, por lo que buscaba un consenso entre ambas partes. Decidí que Cullen compartía un pasado extraño al igual que yo. Ambos traíamos marcas de las guerras que llevábamos a cuestas. Y ninguno quería dejar esas cosas al descubierto aunque hoy había sido un inicio.

Me encontré recordando sus brazos ceñirme, sus caricias y me reprendí negando frenéticamente con la cabeza. Por favor, yo no me iba a rendir ante él; no públicamente por lo menos.

Además, había otra cosa que me molestaba. Hoy estábamos con las reservas y murallas bajas, pero… ¿qué iba a suceder mañana? ¿Él diría lo que pasó hoy?

No, no iba a hacerlo.

Como ya tenía mi respuesta no tuve reparos en volver a dormir sin problemas.

A la mañana siguiente salté de la cama con energías nuevas, y lo que más me molestaba e incomodaba que no era la educación lo que más ansiaba de ir al instituto. Si no que era ver el rostro de aquel ser tan complejo e interesante. Decidí que el motivo de esa sensación era solo curiosidad.

Sí, curiosidad por ver qué tal andaban los ánimos entre nosotros y sí es que quizá, él me iba a decepcionar nuevamente. Para ambos casos traté de prepararme mentalmente mientras arreglaba mis cosas.

Salí fuera como una bala solo con ganas de llegar pronto ¿el motivo? Simple, hacía mucho, mucho frío.

Sip, mis excusas eran patéticas pero a mí me complacían

Aparqué tratando de mantener la cabeza en el volante y no rodando a todos lados para localizar su motocicleta, sin embargo nada más apagar el motor di giros buscándolo.

No logré divisarla y con la cabeza baja sintiéndome totalmente estúpida de pensar así caminé a las aulas.

-hola, Bella- saludó Jessica nada más entrar, su voz tenía cierto resquicio amargo

-hola Jess- mascullé intentando por todos los medios que no se mostrara mi desencanto ¿Le habría sucedido algo? me pregunté internamente.

-¿cómo es eso de los rumores? No es que yo crea que te estás acostando con Eric ósea, ¿Quién lo haría?- se rió sobradamente

-Eric es un buen chico, muy amable- defendí y me miró con los ojos entornados

-¿tienes sexo con él?- siempre hablando con tanto tacto

-no Jessica, no tengo sexo con él- suspiré mientras caminábamos

-lo sabía. Esa Victoria es una arpía y todo porque Edward estuvo con ella- escucharla decir su nombre hizo que mi estómago diera un vuelco

-¿está con ella?- pregunté con fingida indiferencia. Vamos, no me importa…

-no, él no está con nadie. Solo la llevó a su casa y creo que se acostaron, ya sabes- batió la mano restándole importancia- ahora me da igual. Tenías razón- me agarró del brazo mientras me dada una sonrisa

-¿en qué?- me rasqué la cabeza ocultando la incomodidad de lo que me había dicho sobre ellos

-Mike valía la pena. Me conquistó- me sonrió ampliamente y yo abrí los ojos

-¿quieres decir qué… él y tú?- la señalé y ella asintió

-es un chico tan amoroso, te mueres además se preocupa de cada detalle. Creo que me enamoré- suspiró sonoramente y yo sonreí

-se notaba, siempre le has gustado. Lo oí cuando habló con Ben- me encogí de hombros y Jessica me miró con sus enormes ojos

-¡estás de huasa! ¡Cuéntame!- me golpeó el brazo y yo me encogí ante la repentina fuerza de su mano

Y así me sumí en una extensa explicación de sus palabras, analizamos sus frases y sus gestos, los cuales describí a la perfección y con lujo de detalles.

De este modo nos pasamos hasta la clase de trigonometría, mi corazón latía rápido mientras los minutos corrían para dejarnos en el almuerzo y así poder ver si es que él había asistido. Por favor Bella, no seas tan estúpida.

Sin embargo cuando quedaban solo diez minutos un fuerte chirrido como de alarma hizo que el profesor se detuviera en su tarea de escribir interminables ejercicios en el pizarrón y a los alumnos comentar, conmocionados con el ruido. Yo salté.

-tranquilos- nos calmó con sus manos y se asomó a la puerta mientras el sonido no se paraba y era enervante y hasta cierto punto aterrador. –Al piso, al parecer es un incendio- nos indicó a la par que él lo hacía. Todos obedecimos en medio de una algarabía de lamentos y sollozos.

Vimos pasar por la ventana a personas corriendo y gritando y pues nosotros lo hicimos también, salimos del aula por la salida de emergencia y el profesor abandonó el aula con el libro en la mano.

Entonces alguien activó el agua que nos comenzó a caer en la cabeza con fuerza. Personas corriendo, llorando y quejándose era lo que yo veía. No tenía miedo, solo ansiedad. Quería saber si él estaba bien.

El agua estaba congelada y era como pequeños cuchillos metiéndose en los cuerpos que se agitaban unos contra otros queriendo bajar por las escaleras llenas a reventar. Me empujaron muchas veces y a su vez yo empujaba al resto, pero eso no parecía importarle a nadie.

-¡con calma chicos por favor, con cuidado!- indicaban en vano los profesores y fue cuando me volteé que alguien me empujó a uno de los peldaños de la escalera haciéndome tropezar y quedar contra la baranda y de ahí que el tumulto me siguiera echando hacia abajo, comencé a asustarme en el momento que vi como mis manos comenzaban a ceder.

Quedaban como tres escalones y mi pie se enganchó en uno de ellos y me lo torcí.

Grité pero se confundió con los alaridos de otros

Continuaron empujándome hasta que llegué al piso pero mi pie seguía trabado y con desesperación veía como la gente iba a caerme encima usándome como alfombrilla.

Cerré los ojos intentando no ver lo que pasaría y sobre todo tratando de no sentirlo

Pero fue entonces que sentí a alguien jalarme fuertemente. Aullé de dolor al sacar tan bruscamente mi extremidad, sin embargo estaba agradecida de que al menos no iba a ser puré de Bella.

-¿estás bien?- preguntó él. Con el cabello mojado y los ojos llenos de preocupación

-yo… sí, solo es mi pie- lo arrastré hacia mí viendo como el resto seguía su camino a la salida. Era como un rápido goteo de gente corriendo angustiada. Me ayudó a ponerme más cerca de él y yo acepté aferrándome con fuerza.

Nos quedamos en un lugar vacío junto a la escalera

-¿puedes caminar?- me preguntó con ansiedad. El agua no dejaba de caer, comenzaba a preguntarme si es que estaría bueno el sistema contra incendios

-sí, eso creo- traté de hacerlo y lo logré, apoyándome en la muralla y sin pisar con el pie derecho

-bien, debemos salir de aquí. No sé si el fuego se habrá apagado pero estaba cerca y era rápido- me explicó- ven, déjame ayudarte- puso mi mano sobre su hombro y la suya en mi cintura firmemente. Me mordí el labio ante el primer paso. Si dolía un poco.

Fuimos por el lado contrario a las personas y fruncí el ceño

-¿a dónde vamos?- le pregunté mientras él cargaba con todo mi peso

-conozco un atajo- se encogió de hombros simplemente. Pasamos por la biblioteca y luego por otras salas más hasta que dimos con una puerta que en el tiempo que llevaba en el colegio no había visto nunca- no me gustan mucho las clases- se excusó respondiendo mi pregunta no formulada

-no sé por qué eso suena a algo que tú harías- sonreí y él me correspondió. Al parecer los ánimos eran buenos

Abrió y llegamos al patio trasero donde había unas precarias cercas.

Se detuvo en un pequeño espacio donde la humedad no había llegado y me hizo sentar

Me quejé un poco al poner el pie en el piso

Sin decirme nada me quitó el zapato y yo intenté retirarlo

-no, déjalo quieto- indicó concentrado. Se había hinchado un poco y cuando le dio unas vueltas me mordí el labio conteniéndome de gemir. Observó mi expresión- creo que solo es un esguince- me explicó poniéndome nuevamente el zapato con total delicadeza.

-eso es bueno, odio usar yeso – me apoyé en las manos para ponerme de pie

-¿ya lo has usado mucho?- preguntó como quien no quiere la cosa. Sus manos me sostuvieron cuándo trastabillé

-algo- bajé la mirada dándome cuenta de que hablé demás

-eso tenemos en común- su tono fue de pesar. Supe que lo hacía para no hacerme sentir incómoda y aprecié su esfuerzo con una sonrisa- ¿esa si es por mí?- consultó poniéndonos en marcha otra vez.

-es para ti- corregí de pronto avergonzada, no dijo nada.

-iremos a que vean que estamos bien y que no morimos, luego nos vamos- me gustó más de lo debido que usara el plural

Asentí atontada por lo que mi cabeza maquinaba. Es Cullen. Sí, pero me salvó.

Cuando llegamos con el resto, todos parecían gatos mojados y algunas se veían horribles, como Victoria. Su maquillaje se esparció por todo el rostro dándole un aspecto realmente desagradable. Por fortuna las chicas que hablaban conmigo usaban maquillaje a prueba de agua y con sorpresa descubrí como cada una de las de mi grupo tenía a un chico junto a ellas. Apapachándolas.

Jessica con Mike. Kate con Garrett, un chico que vi un par de veces. Irina y Laurent, un muchacho bastante agradable, mientras que Lauren con Tyler y Tanya con Anthony un jugador de fútbol americano.

Estaba contenta por ellas.

Sin embargo me sentí extraña cuando todas las miradas cayeron en mí o bien… en nosotros

Me quise alejar pero él no me lo permitió.

-oh Swan y Cullen, pensé que no estaban- suspiró con alivio Varner tendiéndonos una manta. Solo una.

-sí nos fuimos por otro camino, había mucha gente- le explicó Edward y tuve que reconocer que desde mi postura él se vía realmente… lindo. Su cabello estaba mojado y sus ojos eran limpios. No quise bajar más la vista por miedo de mí misma.

-está bien, quédense por ahí y abríguense. Lo lamento pero ya no quedan más mantas- nos dirigió una mirada de disculpa y Cullen solo le asintió

-ven- me jaló de la cintura a la esquina contraria de donde estaban todos y le agradecí internamente. Sin embargo se las arreglaron para mirarnos de igual manera

Nos acomodamos y comencé a sentir verdaderamente el dolor de mi herida en la mano y del pie. Supongo que la adrenalina ya se había ido dejando que la noradrenalina me aletargara haciéndome consciente del malestar.

-tus labios se han puesto morados, ¿te encuentras bien?- me preguntó con ansiedad el cobrizo observándome y me cohibí

-s-sí, solo hace un poco de frío- me mordí el labio tratando de que se pusiera más coloradito

-siempre tienes frío Swan, yo podrí calentarte, ya sabes- me susurró al oído juguetonamente mientras nos envolvía con la manta azul

-eso quisieras- le devolví.

Hasta el momento íbamos bien, solo envueltos con la manta sin tocarnos pero de pronto sus brazos me apretaron contra él

-hey, Cullen- le reclamé golpeándole el hombro suavemente

-hace frío, Swan- fue todo lo que dijo y yo me quedé ahí, mirando

Cada uno de los alumnos del instituto, nos veían

-todas las personas miran hacia aquí- le murmuré

-no me importa- se encogió de hombros y sentí ese gesto como mucho más de lo que en verdad era

-¿no te doy vergüenza?- consulté con tono inquisitivo

-nunca me avergonzarías, Bella. Eres absurda- me encogí de hombros

-tú me diste a entender eso- susurré en voz baja

-lo sé… te he hecho tanto daño- la última frase me dio la impresión de que no debía oírlo.

Me quedé en silencio con mi mentón apoyado en su hombro y sus brazos envolviéndome la espalda. Se sentía cómodo estar así

-Debemos salir de aquí- observó él mientras Varner hablaba con otros alumnos y los profesores daban vueltas por aquí y allá

-¿debemos?- suspiré y él se tensó

-sí, debemos irnos- quizá fue solo sensación mía pero sus dedos se clavaron en mi espalda con fuerza

-¿por qué?- corrí un poco mi rostro quedando cerca de su cuello. Se estremeció y sentí su corazón latir con fuerza ¿qué le pasaba?

-porque ya no lo soporto más- su voz fue ligeramente más ronca antes de alejarme un poco de su cuerpo

Asumí eso como un rechazo y me terminé de separar de él. Sintiendo el frío colarse por ahí donde su cuerpo ya no estaba.

-está bien- me encogí de hombros sin hacer en ningún momento contacto con sus ojos. Me acomodé el cabello húmedo tras las orejas

-no, no es lo que piensas. Joder Swan, tu mente siempre piensa cosas raras- masculló molesto y yo alcé la mirada enojada

-si tú me explicaras yo no las pensaría- le devolví y comencé a pararme, llevándome la manta en el camino pero me retuvo.

-no, solo espera un segundo- me quedé solo porque no me logré poner de pie sola

Después de unos cuantos minutos él ya se movió

-vamos- susurró parándose mientras yo me quedé confusa por su reacción.

-¿vamos? Me suena a manada- inquirí apoyada en él

-no puedes manejar con el pie malo- se encogió de hombros. Resoplé internamente

-oye… no nos podemos ir, aún no nos han dicho nada de salir- cambié el tema porque no tenía argumentos contra eso

Se rió

-no necesito el permiso- me miró con una sonrisa traviesa

-pero…-

-vamos, solo es en esta oportunidad, además te puedes enfermar por la ropa mojada- tomó un extremo de mi sudadera empapada y no quise que Charlie volviera a encargarse de mí. Momento, Charlie me dijo que no me montara en la motocicleta

Lo hice detenerse después que escapamos hasta el aparcamiento

-no puedo ir en moto- me miró con el ceño fruncido

-¿Por qué no?- siguió andando

-mi papá me lo prohibió- me encogí de hombros

-vamos Swan, él de seguro entenderá. No querrá que su hija se enferme- me guiñó el ojo y yo comencé a dudar, más aún cuando vi el precioso vehículo.

-solo por hoy haz algo ilícito- me sonrió de lado y quedé momentáneamente fuera de juego

-dos cosas ilícitas… y solo en un rato contigo. Eres una muy mala influencia- negué dramáticamente con la cabeza

-lo sé- masculló- entonces ¿qué dices?- me tendió un casco dándome la elección

Me mordí el labio inferior mientras pensaba

A la mierda el mundo por un rato.

Se lo recibí y con una sonrisa se subió, para después hacerlo yo tras él.

Andar en moto, un sueño hecho realidad.

-¿confías en mí?- preguntó dándose la vuelta ligeramente, mientras el motor comenzaba a dar sus rugidos, mi corazón latió al compás y sentí adrenalina pura en todo el cuerpo

-en teoría- respondí vacilante

-entonces cierra los ojos y afírmate bien- rió antes de emprender el viaje. Sentí el viento a través de la ropa mojada y su cuerpo soldado al mío, mis manos enredadas con fuerza en su cintura mientras veía el camino deshacerse ante mis ojos.

Era magia.

En menos de lo que quise llegamos a mi casa y sentí pena de tener que bajarme, lo había pasado tan jodidamente bien.

-hemos llegado, ¿cómo te encuentras?- preguntó después de quitarse el casco

Me despegué a regañadientes de su cuerpo

-excelente… ha sido increíble- no tuve reparos en sonreír abiertamente y me bajé con cuidado, ayudada de él- gracias- le devolví el casco

-me alegra que te haya gustado, haber y si lo repetimos- curvó sus labios hermosamente. Puaj, que mierda acabo de decir.

Asentí y rebusqué en mis bolsillos traseros las llaves. No estaban

-oh… diablos- me di un golpe en la frente al recordar que con el afán de llegar al instituto las olvidé encima de la mesa.

-¿qué sucede?

-me he dejado las llaves- miré hacia la edificación tratando de pensar en cómo iba a entrar.

Tardó unos dos minutos en contestar

-podemos ir a mi casa- dijo con voz suave y entonces lo miré con asombro. ¿La casa de Edward? ¿Ir yo allí…con él?

Wow.

-eeh…- me rasqué la cabeza confundida y en eso estaba cuando el viento frío me atravesó de lado a lado, haciéndome estremecer

-vamos- sentado aún me tendió nuevamente casco. Tenía que declinarle la oferta

-yo no creo que…- me jaló de la mano haciéndome poner las manos en sus piernas para no caer- Ush, Cullen eres tan idiota- le pegué un puñetazo en el duro muslo.

Me ignoró y con cuidado siempre mirándome colocó la protección sobre mi cabeza, para después acomodar gentilmente mi cabello.

Eso se había sentido tan extraño y… bien, que no fui capaz de procesar durante unos segundos

Después agité la cabeza

-no, Cullen. Es muy amable de tu parte pero…yo…no- balbuceé

-súbete Swan- fue todo lo que dijo antes de medio girarse

-no. No me voy a subir- crucé los brazos. Suspiró, se acarició el cabello y de improvisto se levantó de su posición para quedar frente a mí. Retrocedí con el pie bueno mirando a través del estorboso casco

-¿te subes o te subo?- preguntó calmadamente

-no te atreverías- le amenacé con el dedo

-pruébame- se encogió de hombros

-puedo entrar por la ventana- copié su gesto y comencé a caminar de regreso-gracias de todas ma- ¡carajo!, debí imaginarlo.- ¡Cullen, me las vas a pagar!- no me moví un centímetro después de que me sentó en el vehículo en contra de mi voluntad

-te encanta poner las cosas difíciles- medio sonrió antes de aplastar su cabello

Rodé los ojos aunque no pudo verme. Estúpido Cullen, maldito Cullen. ¡Idiota Bella!

En el camino no me afirmé a su cintura y solo en la parte trasera del asiento por dignidad. Pero por alguna razón observé su espalda y sus brazos. Los mechones cobrizos que quedaban libres ondeaban al viento y además noté un… sexy lunar en su cuello.

Por favor Bella, ¿Puedes dejar de decir mierdas y comportarte?

Okey, sí, debía hacerlo.

Los árboles se fueron cerrando a nuestro alrededor dejándonos en un estrecho sendero donde con mucha suerte cabía un coche.

Las ruedas de la motocicleta daban pequeños saltos que me hacían doler el pie pero finalmente, la senda estrecha se comenzó a expandir para dejar a la vista una gran, graan casa.

Me quedé con los ojos como platos cuando apagó el delicioso motor después de estacionar despreocupadamente bajo un pequeño techo. ¿Él en serio vivía ahí?

Me bajé de la moto y alcancé a apoyarme en ella antes de caer. Me quité el casco y lo dejé sobre el chasis

-¿sigues enfadada?- consultó haciéndome desviar la mirada de la casa que parecía de cristal, con tres pisos y rodeada de bosque. Se notaba que fue remodelada

Dignidad en lo alto.

No le contesté y me quedé de pie ahí sin saber qué hacer o decir. Observar la edificación como imbécil no era buen plan, por lo que me limité a concentrar mis energías en no estremecerme por el frío que me atravesaba la ropa y calaba hasta mi piel. Jodido incendio de mierda.

Otra vez con el jodido. Mátenme.

-háblame, ¿quieres?- me alzó la barbilla con los dedos cálidos, temblé- joder que helada estás. Vamos adentro.- me sobó los brazos con sus manos y a pesar de que quería ir dentro para mirar como la curiosa que era me quedé plantada en mi posición.

Me crucé de brazos alejándome. El orgullo y terquedad era lo que más tenía.

-¿fácil o difícil? Lo dejo a tu elección- hizo un gesto restándole importancia y aunque sonreía burlescamente podría decir que estaba más que irritado. No le contesté y bufé mirando a otro sitio.

Mi pie palpitaba y solo me quería ir a meter a una cama cálida. Pero a mi cama.

-será por lo difícil entonces- y se inclinó hacia mí demasiado de prisa como para poder esquivarlo. Sin mayor esfuerzo me cargó igual como si fuera un estúpido bebé

Obviamente me indigné. Le golpeé el pecho para que me bajara pero su respuesta fue apretujarme hasta casi el dolor contra él.

No me rendí y continué removiéndome

-bájame y no saldrás lastimado- me esforcé en que mi voz saliera calmada

-cállate Swan- rodó los ojos mientras a grandes zancadas me adentraba en ese sueño de casa. Si por fuera era linda, por dentro era mejor. No me detuve a mirar porque estaba enrabiada, me sentía humillada y sí, también un poquito irritada. No comprendía por qué de momento a otro él me quería meter en su…

Oh Dios.

-¿Por qué me has traído aquí?- controlé la ansiedad en mi voz lo mejor que pude a la par que se dirigía hacia unas escaleras con pasamanos de vidrio

-porque has dejado tus llaves y tienes que ponerte algo en el pie- frunció el ceño mirándome confuso y para rehuir a la sinceridad en ellos miré de refilón notando una salita aparte de donde se filtraba una escasa luz… me pareció ver algo similar a un piano pero él subió fugaz las escaleras y antes de que me diera cuenta ya estábamos frente a una puerta.

Sin dejarme en ningún momento en el piso la abrió y entró conmigo en brazos.

Era su cuarto. Lo supe de inmediato y la verdad ni sé por qué.

Un gran ventanal ocupaba espacio en una de las murallas marrón oscuro y las otras estaban ocupadas por estantes llenos de cosas como cd's y películas, sin embargo lo que más me llamó la atención fue ver un montón de spray's y stencils*en un rincón junto a uno de los muebles. Aparte de la ropa tirada por algunos lados no encontré que Cullen fuera un chico tan desordenado como creí. Su cabello decía otra cosa.

Me depositó en la cama con cuidado y luego salió hacia un armario que yo no había visto al lado derecho del catre y mesa de noche.

Desvié mi vista solo un poco más cerca de la puerta y vi muchos dibujos hechos con spray. Más bien eran letras parecidas a claves. Las observé con detenimiento tratando de hallar los mensajes ocultos en esas letras torcidas y coloridas, aunque había otras mucho más lúgubres y tristes.

Me llamó la atención un par de ojos a través de los cuales se apreciaba algo parecido a un bosque y teclas… teclas de piano. Era como una historia… una historia en los ojos de alguien.

-ten, puedes cambiarte en el baño- me entregó una camiseta muy grande y unos pantalones que eran enormes para mí.

-el rey de la sutileza ¿no?- de inmediato advertí que él me trataba de alejar de ese dibujo.

-no sé qué es eso Swan- se encogió de hombros con una sonrisa tensa

-no me voy a cambiar- me quejé dejando a un lado la ropa

-¿no? Entonces lo haré yo- me amenazó

-no serías capaz porque te castro- amenacé de vuelta. Una curvatura de labios lobuna me hizo confundir

-tendrías que tocarme ¿no?- me miró con una chispa de oscura diversión

-eres un cerdo ¿lo sabías?- mascullé entre dientes irritada y qué el sonriera no mejoraba mi estado de ánimo

-me lo han dicho un par de veces- se encogió de hombros- Swan, cámbiate, vas a resfriarte- dijo ahora sin rastro de juego

-te he dicho que no lo haré- bufé

-y te he dicho que lo haré yo si no quieres por las buenas. Sabes que si soy capaz- me miró y lo miré de igual forma. Apreté los labios internándonos en una lucha de miradas

-¡bien!- salté rindiéndome después de un rato. Me puse de pie con dificultad y trató de ayudarme- ¡puedo sola!- le rechacé y cojeando me dirigí con las prendas al baño. Echaba chispas

Cerré igual con moderación después de todo no quería romper nada y tener que deberle algo a ese idiota.

No había un gran espejo en frente del lavabo, si no que uno de tamaño casi pequeño donde con suerte podría apreciar mi rostro, además estaba demasiado alto para mí. Eso puede clasificarse como discriminación, medité.

A regañadientes me fui desprendiendo de la ropa húmeda después de asegurarme de haber cerrado con pestillo la puerta.

Mi piel estaba helada y me estremecí cuando solo quedé en ropa interior.

Me apresuré en ponerme la camiseta que me quedaba gigante pero por lo menos se encontraba seca y tibia. Como lo creí desde que los vi los pantalones me quedaron enormes, sin embargo eran de yoga y los podía ajustar. ¿Cullen con ropa normal? Whoa, eso tenía que verlo. ¿Ah sí? ¿Y eso cómo por qué sería? Porque sí.

Salí con mi ropa en una bolita bajo el brazo y él ya se había cambiado. Haciendo realidad mi fantasía. Ok, Bella cállate.

Pero en serio se veía bien, debo ser sincera conmigo misma y él está para comérselo. Simplemente eran unos jeans y un suéter ceñido y en serio créanme cuando digo que era un torso perfecto.

Por lo menos yo soy disimulada y ni siquiera se dio cuenta de mi escáner, no como él que me reconocía una y otra vez con su mirada.

-te ves…tierna- sonó contrariado y confuso al escupir entre dientes la palabra. Rodé los ojos y luego lo observé de mala manera

-tierna será tu caca.- se rió, obviamente.

-tan hermosas que son tus palabras siempre- se rió un poco más antes de indicarme con un dedo que me sentara en la cama.

-no me voy a sentar- él se irritó con mi respuesta jalándose de los cabellos

-joder Swan, ya sabes que te voy a obligar a hacerlo- me miró aún estresado y yo sonreí ligeramente

-joder es una mala palabra- me miré las uñas

-si vuelves a decirlo te besaré- sentenció señalándome con un dedo, bufé.

-ajá, como si yo fuera a permitirlo- comenzaba a molestarme

-no tienes que permitirlo- señaló sobradamente

Lo miré con odio aunque por alguna razón mi odio ya no era tanto.

Maldición.

-Bella- suavizó su voz- tienes que sentarte para poder vendarte el pie, ven- me tomó la mano con ternura y alcé los ojos hasta los suyos. Él estaba confundiéndome con sus cambios de ánimo, en serio.

Como siempre que pensaba él aprovechó de hacer lo que quería y dejarme sobre la cama amplia. No había reparado en lo impersonal que lucía la habitación, quiero decir aparte de los dibujos en la pared no había fotos, cuadros o algo que demostrara cosas acerca de él.

Volví mis ojos hasta los de la pared, tratando de descifrar lo que significaba la historia.

-puede que te duela un poco, se ha hinchado- explicó mientras sostenía mi pie con sus tibios dedos. Me recorrió un escalofrío y sinceramente no creo que haya sido causa del ambiente de Forks.

Me mordí el labio cuando lo movió en diferentes ángulos y me dolió

-¿cómo sabes de esto?- pregunté en un respiro que le dio a mi dolorida extremidad

-mi padre es traumatólogo y a mí me gusta el tema- se encogió de hombros- no es grave y en menos de una semana ya estarás bien- continuó colocando la venda y me callé todo lo que quería despotricar en su contra- listo ya ha quedado- se llevó las manos a las piernas

-muchas gracias- arrastré mi pie lo más cerca posible del cuerpo y él se sentó en el espacio vacío junto a mí.

Se sentía extraño tenerlo tan cerca, sentir su calor irradiar y chocar conmigo. Era raro pero agradable

En eso meditaba cuando me sorprendió su mano tocando mi cabello con cuidado. Por alguna maldita razón mi corazón latió aceleradamente en mi pecho. ¡Por favor!

-hm… tu cabello sigue húmedo, espera- se levantó lentamente y yo lo seguí con mis ojos por toda la estancia hasta que se perdió en el baño. Aguardé.

Como a los tres segundos salió con una toalla. ¿Toalla? ¿Para qué?

Ocupó su antiguo lugar y como que no lo reconocí. Se veía como…liberado de algo y la ropa era como un símbolo. El cuero abandonó su piel y pareciera si es que una carga también.

Se veía tan fresco

Lo miré y él comenzó a secar con cuidado mi pelo

-¿qué haces?- pregunté en un susurro incapaz de apartar mi vista y a mí misma de él. Ay Dios, creo que ya me perdí. Mi conciencia lloraba en mi interior.

-solo seco tu cabello- respondió dándome una breve mirada. Se veía concentrado

-¿por qué?- vi su manzana de Adán subir y bajar rápidamente

-porque quiero hacerlo- esta vez no me miró. Sentía sus manos en conjunto con la toalla pasearse por mi cabeza, dándole un masaje a mi cuero cabelludo, era tan agradable que cerré los ojos casi sin darme cuenta.

Respiré con precaución, tratando de no alterarme.

No sé en qué momento dejó la toalla pero solo sentí sus dedos acariciarme en círculos.

Pasó por un punto que me hizo estremecer con una nueva sensación floreciendo. Suspiré liberando un poco lo que atravesaba mis nervios. Luego percibí como descendía muy lentamente por mi nuca y cuello. Lo roté sin darme cuenta dándole más libertad de acción.

Tocó un lugar que me hizo gemir y abrí los ojos avergonzada y enojada conmigo misma por haberme permitido tamaña imbecilidad.

Lo único que encontré fue una expresión extraña en su rostro, además del verde bosque ardiendo lentamente…


Hola! ¿Qué les pareció el cap? Ya van avanzando estos tortolos, ¿no creen?

Primero, sé que les debo una explicación por no haber actualizado ayer, lo lamento de veras pero no tuve internet y por esta razón no pude subir el cap nuevo, espero me disculpen u.u

Ahora sí ¡Muchas gracias por los dos comentarios que recibí! Aunque, no era mi intención hacerte llorar jiji, me hicieron feliz con el minutito que me regalaron al comentar y leer la historia, gracias a aquellos que agregan a favoritos y alertas el fanfic y ¡bienvenidos los nuevos lectores! Claro, si es que hay alguno c: les agradezco de corazón a todos ustedes que en este momento me leen, ¡Son hermosos!

Bien, esperando que el cap haya sido de su agrado me despido, probablemente mañana pueda subir uno nuevo, espero que si. ¡Ah! el Edward POV hace mi cerebro explotar jaja, pero creo que está resultando algo decente, aunque advierto desde ya que será bastante largo, sin más que decir Bendiciones y un abrazote enorme!

Nos leemos pronto

Chau chau

Pd: perdónenme si es que se me pasó algún error de ortografía y/o gramática.