Esta en una adaptación de la mini novela "Baster" de Jeffrey Eugenides y la película "The Switch".
Hay varios cambios entre la novela, la película y esto, pero de cualquier modo, la historia no es completamente mía.

Ni Baster, ni The Switch, ni Glee y sus personajes me pertenecen. Las únicas que son mías son las faltas de ortografía que encontrarán a continuación.

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No se si entendieron bien lo de las fotografías y los marcos, pero Connor los colecciona por las fotos que ya vienen en los marcos. Le gusta imaginar que son fotos de la familia de su papá. (El cuál tampoco conoce) Cuando Kurt le dice que no recuerda a la familia de su mamá el le da un marco con una fotografía de un niño con su mamá para que Kurt imagine que son el y su mamá.

Un cápitulo muy corto, pero espero que bueno.


Sábado 9:07pm.

Kurt gimió cuando la húmeda y caliente lengua de Blaine entró en su boca, su mano izquierda automáticamente colocándose en la parte trasera del cuello de su amigo, mientras la derecha sobaba y amoldaba sus hombros.

Mierdamierdamierda.

¿Estaba esto sucediendo realmente? ¿Era verdaderamente la lengua de Blaine la que jugaba con la suya? Kurt no podía creerlo y mucho menos se atrevía a abrir los ojos, temiendo que esto no fuera más que uno de esos habituales sueños calientes que lo mataban lentamente.

Y... ¡Oh mierda! Blaine se acercó a Kurt, sentándose a horcajadas sobre su regazo, restregando su entrepierna contra la de el, sacando ruidosos y eróticos gemidos de su boca.

Los dedos de Kurt jugaron con el cuello de la camisa de Blaine, antes de arrastrarse hasta los botones de ésta, desabotonándolos lentamente.

– E-espera, no-no podemos... – Kurt interrumpió alejando sus manos de su camisa.

– Tienes razón, no aquí. – Blaine tomó la mano de Kurt antes de ponerse de pie y guiarlo hasta su habitación, cerrando la puerta gentilmente.

Antes de que Kurt pudiera entender lo que estaba sucediendo, Blaine ya lo tenía presionado entre su cuerpo y la puerta de madera, sus caderas moviéndose en pequeños y rápidos círculos.

– Dios, Kurt. Te deseo tanto. –

El inconsciente de Kurt sabía que esto estaba mal, que esto no debería suceder así. De cualquier modo, el se dejó llevar. Se dejo llevar correspondiendo a los besos, mientras sus manos sacaban la camisa de Blaine de sus pantalones para después introducir sus manos en sus pantalones, apretando sus redondas nalgas.

Blaine soltó un jadeo y tiró del cuello de la camisa de Kurt para guiarlo a su cama, recostando a Kurt sobre el colchón antes de posicionarse sobre el, repartiendo húmedos besos en su cuello.

Cuando Kurt abrió los ojos, la mirada que Blaine le daba lo hizo estremecer, era como si hubiera sido poseído.

Blaine tomó la camisa del castaño con ambas manos y la jaló salvajemente, un par de botones cayendo sobre las sábanas. Si se hubiera tratado de otra persona o si la situación hubiera sido diferente Kurt se encontraría gritándole a Blaine por esto, pero justo ahora no le podía importar menos. Necesitaba la conexión, necesitaba a Blaine piel con piel.

Blaine entendió esto y se retiro la camiseta rápidamente. – Mierda, Kurt. Te quiero en mi boca, necesito hacerlo. ¿Puedo? – Blaine preguntó bajando el cierre de los pantalones del ojiazul.

– Uhm... S-seguro. – Kurt tragó saliva cuando Blaine deslizo sus vaqueros y boxers al mismo tiempo, exponiendo su rosado y palpitante miembro.

– Dios, eres más grande de lo que imaginé. – Blaine susurró antes de tomar la larga polla de Kurt en su mano derecha, acariciando lenta y tortuosamente.

Kurt colocó sus manos en su rostro para cubrir lo sonrojado de este.

El moreno se acomodó sobre sus codos antes de acercar sus labios a la inflamada cabeza del pene de su amigo, repartiendo varios besos en toda la extremidad.

– Joder, Blaine. – Kurt tiró su cabeza hacia atrás mientras sus manos instintivamente jugaban con los rizos libres de Blaine.

Blaine sonrió maliciosamente y se hundió en el pene de Kurt, subiendo lentamente para después bajar nuevamente. El moreno repitió los mismos pasos como un algoritmo, subiendo de velocidad cada vez más.

– B-Blaine... P-para o me vendré. – Kurt soltó antes de morder su labio inferior.

El moreno se alejo de la polla de Kurt con un pequeño bop que cási hizo que Kurt se viniera allí mismo.

– ¿Activo o pasivo? – Blaine preguntó.

– ¿Q-Qué? –

¿De verdad iban a hacer esto? ¿De verdad le haría el amor a Blaine? Kurt sabía perfectamente que esto estaba mal, que estaba muy mal. Kurt sabía que el era el padre del hijo de Blaine, quien ni siquiera estaba enterado, sabía que no debería besar a su mejor amigo, y mucho menos dejar que este le hiciera una mamada. Sabía que no debía de estar enamorado de el. Pero aún asi, a pesar de saber todo eso, no le importó. Se dejó llevar por sus sentimientos y besó a Blaine profundamente.

Cuando se separaron, Kurt aclaró su garganta y habló. – Normalmente soy activo, pero si tu quieres yo puedo... –

– Oh, no. Muero por tenerte dentro de mi. – Blaine interrumpió, abriendo el segundo cajón de su mesita de noche para sacar una pequeña botella de lubricante y una caja de condones, para dársela a Kurt.

Kurt bajó la mirada hacia la caja en sus manos, mirándola fijamente por varios segundos. Cuando el ojiazul levantó la vista se encontró con un Blaine totalmente desnudo.

– ¿Están caducados? – Blaine preguntó preocupado.

– ¿Que? – Kurt sacudió su cabeza.

– Los condones. ¿Se caducaron? Es solo que te les quedaste viendo y... y quizás están caducados. Los compré hace un par de años y-y no los he usado. Ya sabes, es difícil traer gente a casa cuando tienes un hijo, y-y-

Kurt besó sus labios. – Shh... No lo están. –

– Oh. –

Kurt recostó a Blaine y sonrió al ver la dura polla de Blaine recargada contra su estómago. El castaño tomó la botella de lubricante y esparció un poco de este en sus dedos, calentándolo antes de dirigirse a la entrada de su amigo.

– ¿Sabor fresa, huh? – Kurt preguntó con una pequeña sonrisa.

Blaine soltó una risita nerviosa. – Si- uh...–

– Mi favorito. – El castaño comentó antes de dirigir sus labios al agujero de Blaine.


El tercer dedo de Kurt entró lentamente mientras su lengua salía y entraba rápidamente.

– K-kurt, estoy listo... E-estoy listo. –

El castaño se separó del trasero del moreno y mordió su labio al ver la abierta y palpitante entrada de este. – ¿Seguro? –

– Jamás había estado tan seguro. Ahora, solo mete tu polla en mi. –

Kurt jamás había visto a Blaine tan desesperado y necesitado. La manera tan directa y descarada en la que el moreno le hablaba lo volvía loco.

Con un leve asentimiento de cabeza Kurt tomó su pene y lo posicionó en el agujero del más pequeño, jugueteó un poco, metiendo solo la punta asegurándose de que Blaine estuviera lo más estirado posible.

Después de un par de minutos llenos de gemidos necesitados por parte de Blaine, Kurt embistió lentamente, cerrando los ojos al sentir la estrecha cavidad de su amigo rodeando su miembro.

– ¡Joder, Blaine! ¡Estás tan apretado! – El más alto exclamó y bajó la mirada hacia Blaine, quien mordía su labio y apretaba los ojos. – Mierda... ¿Te estoy lastimando? – Éste preguntó preocupado, acariciando la colorada mejilla de Blaine.

Blaine rodeó la cintura de Kurt con sus piernas. – No, no... Solo, mu-muevete. –

Kurt se inclinó para besar los labios de Blaine mientras sus caderas se movían a un compás lento. El castaño se separó de los labios del moreno para atrapar uno de sus pezones, su lengua jugueteó con el mientras sus labios lo succionaban.

– Vamos, Kurt. No seas tan delicado, no me romperé. –

El ojiazul lo miró por un par de segundos antes de salir de su agujero. – ¿Quieres a alguien que te coga duro? Bueno, lo has encontrado. –

Kurt hizo que Blaine se girara y se acomodará en cuatro antes de penetrar su trasero bruscamente, sus manos se sostuvieron de las caderas del moreno para atraerlo hacia el, encontrándose mientras embestía rápida y bruscamente. Cerró los ojos disfrutando del sonido de su pelvis estrellándose contra el trasero de Blaine y los pequeños uh uh uh's saliendo de sus labios.

Cuando el castaño sintió el pequeño calor en la parte baja de su estómago, deslizó su mano para tomar el miembro de Blaine, masturbándolo al mismo ritmo de sus embestidas.

– Puedes venirte cuando quieras, pero cuando lo hagas quiero que grites mi nombre. – Kurt ordenó.

Blaine hundió su cara en el colchón y apretó los ojos, su orgasmo llegando a el más fuerte que nunca. – ¡K-KUUURT! –

Kurt volvió sus embestidas más rápidas y no necesito más de un par de minutos para venirse el también, llenando el condón de su corrida.

Después de un minuto o dos, Kurt salió de Blaine y se retiró el condón, atándolo y depositándolo en el cesto. Regresó a la cama y abrazó a Blaine, cerrando los ojos y besando la parte trasera de su cuello.

– Mierda, Blaine. Te amo. –