Capitulo 11: Descubrimiento
(Hikari)
Cerré la puerta de casa detrás de mí con silencio y cautela mientras me aventuraba al bosque repleto de nieve mientras seguía una figura delante de mí.
Caminamos por la blanca nieve dejando nuestras huellas detrás de nosotros a cada paso que dábamos. Tengo que ser silenciosa si no me descubrirá y se enfadará conmigo.
A lo lejos comienza a aparecer una enorme y elegante casa. Aparentemente aquí es donde siempre el viene.
El se acerca a la puerta y la toca unas cuantas veces mientras mira en varias direcciones. Aparentemente no debería estar allí. Yo me escondí detrás de un árbol.
-¡Que suerte que viniste! Yuki no para de preguntar por ti, Kaname-escuché una voz hablar. Asomé mi cabeza sobre el árbol para poder ver a un hombre en la puerta sonreírle a Kaname.
El solamente asintió y luego los dos ingresaron a la enorme mansión. Yo al ver que entraron corrí rápidamente hacia una de las ventanas para poder espiar adentro.
Allí me encontré con una hermosa mujer de cabellos castaños casi rojizos con una mini versión de ella en brazos. Tal vez su hija. Tendrá 2 o 3 años menos que yo.
Miré a las dos con envidia, sabiendo que yo nunca podría tener algo cercano a eso, mamá me dejó sola desde que nací sin explicación alguna.
-¡Papá!-la puerta se abrió y la niña gritó al ver al hombre ingresar por ella. La niña se levantó del regazo de su madre y corrió hacia su padre, el cual la esperaba arrodillado en el suelo con sus brazos abiertos.
-Te tengo una pequeña sorpresa, hija-dijo el hombre mientras tomaba a la niña en brazos y se sentaba junto a la mujer con la niña en su regazo. La niña al escuchar eso miró con curiosidad a su padre, el cual le dedicó una sonrisa antes de que la puerta se abriera de vuelta.
Los ojos de la niña y los míos se abrieron sorprendidos al ver a Kaname ingresar por ella. La niña saltó del regazo de su padre y corrió hacia Kaname, el cual la esperaba con los brazos abiertos al igual que su padre lo había hecho.
Sentí como mi corazón se comprimía al ver la imagen feliz de Kaname al sentir a la pequeña niña en sus brazos mientras la alzaba y se sentaba en otro sillón con ella en su regazo.
¿Qué esta sucediendo?
-¡Volviste, hermano!-gritó la pequeña niña mientras lo abrazaba fuertemente. ¿Q-q-qué? ¿H-h-hermano? Eso no es posible, ¿Por qué lo llama así? No hay ninguna similitud entre ellos, no existe ningún lazo que los une como nosotros. Nada.
-Prometo no dejarte, Yuki. Mi Yuki-dijo Kaname mientras le dedicaba una tierna sonrisa mientras jugueteaba con la larga cabellera de la niña.
¿Por qué?
¿Por qué me hace esto?
Sentí como mi corazón se comprimía más y más. Como si un millón de dagas fuesen clavadas en el mientras miraba con tristeza la escena. Como el la tocaba con ternura. Como el le sonreía y aclamaba que era de el.
¿Por qué me haces esto? Yo siempre fui una buena chica, siempre me comporté como los demás querían y aún así nunca recibía el cariño. El cariño que esta niña recibe. Creí que por lo menos el era el único que me quería, pero veo que no debo ilusionarme.
Sentí algo húmedo y frío recorrer mi mejilla y acerqué mi mano y la toqué, sintiendo como varias lágrimas se derramaban de mis ojos. ¿Por qué reacciono así? Era de esperarse que me pasaría esto así, que terminaría sola.
Volví a subir mi vista para mirar dentro de la ventana, solo que esta vez el sentimiento cambió a odio. El odio que siento hacia la niña por haberme quitado lo que más amaba en este mundo. Mirando con odio como Kaname la proclama ella mientras juegan juntos. Mirando con odio a sus padres llamarlo "hijo"
Y allí mismo me hice una promesa.
Nunca lloraré por nadie, nunca me acercaré a nadie de esa manera como para volver a llorar. No dejaré que me vuelvan a traicionar de esta manera. Nunca derramaré ni una sola lagrima por una persona.
Nunca más.
Llorar es para débiles.
Mis ojos se abrieron lentamente al sentir un dulce aroma golpear mi nariz. Traté de moverme, pero siento como no responde debido a mi cansancio.
Miro a mi alrededor y me encuentro, en lo que yo considero, la enfermería de la escuela. ¿Qué sucedió?
Cerré mis ojos fuertemente al recordar lo que sucedió. Recordando el momento en el que Yuki aparecía en la puerta y chocaba contra mí, como hablamos entre las dos, cuando Kaname apareció.
Sentí como el intenso dolor de las dagas a mi corazón volvía al ver como el se preocupaba por ella. Como había sucedido en mi sueño, como cuando los vi por primera vez por aquella ventana.
Sentí movimiento en mi cama a lo que yo bajé mi vista y abrí los ojos al ver con lo que me encontré. Una cabellera plateada se encontraba recostada en el borde de mi cama mientras se escuchaba una tranquila respiración.
-Zero…-dije mientras acercaba mi rostro para mirar como su cabeza se encontraba hundida en el colchón de mi cama. Estiré mi mano para poder acariciar su suave cabellera platinada.
Bajé mi vista para poder mirar nuestras manos unidas. Las miré por unos segundos mientras cerraba mis ojos y disfrutaba el familiar momento de nuestras manos unidas.
Respiré hondo y allí un dulce aroma hizo que volviese a abrir mis ojos. El aroma que me hizo despertar. Comencé a mirar en varias direcciones, olfateando lo más posible. Hasta que finalmente encontré su centro: Zero.
Me levanté de la cama lentamente para no poder despertar a Zero y solté mi mano de el. Me acerqué a el mientras con suavidad tomaba sus hombros y tiraba de el para que el se pudiese sentar en la silla. Sus ojos siguieron cerrados.
Miré su rostro durmiendo por unos segundos, nunca lo había visto así. Tan tranquilo. Me es extraño verlo así de relajado luego de verlo con esa expresión fría tanto tiempo. Tan pacífico.
Mi vista bajó hacia su chaqueta, la cual se encontraba entreabierta. Acerqué mis manos y con mucho cuidado logré quitársela sin que el se despertara, dejándolo en su corbata, su chaleco y su remera.
Luego de desatar su corbata, mis dedos comenzaron a desabrochar lentamente el chaleco, dejándolo solamente en una remera blanca que va por debajo de la chaqueta del uniforme. En este caso blanca.
Mis manos comenzaron a temblar mientras tomaba el borde de la remera y comenzaba a tironear hacia arriba lentamente, tratando de no levantar a Zero ya que sería una pena luego de verlo así de tranquilo.
Finalmente, logré quitar su remera, dejándolo solamente en sus pantalones y sin nada cubriendo su pecho y allí fue cuando el dulce aroma golpeó con más fuerza e intensidad sobre mí. Haciendo que tambaleara un poco pero luego logré acostumbrarme.
Me encontraba a punto de tocar el hombro de Zero, cuando una repentina mano tomó la mía para detenerme, provocando que salte de mi lugar levemente asustada. Bajé mi vista y observé como los ojos de Zero se encontraban mirándome.
-¿Qué crees que estas haciendo?-me preguntó el con frialdad. Mientras bajaba su vista para poder mirar su ropa tirada en el suelo. Yo también la miré y sentí como me sonrojaba levemente.
-N-n-n-no pienses mal…e-e-es q-q-que tu…b-b-bueno no te quería despertar y…-comencé a decir pero me encontraba tan avergonzada que no podía hablar con coherencia.
Zero soltó mi muñeca y trató de pararse, pero luego observé como gritó fuertemente y caía sobre la cama y allí fue cuando me encontré viendo como en la espalda de Zero había varios vidrios incrustados en él. Provocando que su espalda sangrara.
Con cautela me acerqué hacia el y posaba mi mano sobre uno de los vidrios incrustados, pero la mano de Zero me detuvo de vuelta.
-No te haré daño. Estas herido, tienes vidrios incrustados en la espalda. Si no te los saco puede empeorara-dije mientras miraba a Zero, el cual no se encontraba muy cómodo con la situación.
-Puedo controlarme Zero, como ya te dije antes no probé la sangr humana-dije mientras le sonreía. El me miró unos segundos y lentamente soltó mi muñeca.
-De acuerdo, esto dolerá un poco pero prometo que lo haré lo más rápido posible. Créeme que se lo que es estar así y lo mejor es hacerlo rápido-dije mientras comenzaba a quitar los vidrios de la espalda sangrienta de Zero. Observé como el apretaba fuertemente la almohada mientras hundía su rostro en ella.
-¿Qué te pasó?-me preguntó el mientras seguía apretando fuertemente la almohada. Yo lo miré curiosa y confundida.
-Dijiste que sabes lo que es estar así, ¿Qué te paso?-preguntó el a lo que lo miré extrañada por unos segundos, ¿Realmente quiere saber algo de mí? Esto es un gran proceso.
-Yo…-comencé pero luego el recuerdo volvió a mi mente.
Me paré nuevamente para volver a ser golpeada en el estómago, cayendo de vuelta al suelo.
Siempre es así.
-Vamos inútil, defiéndete-me dijo uno de ellos mientras me volvía a golpear con fuerza. Esta vez caí al suelo y no pude levantarme, provocando que el hombre se pusiera furioso.
-¡Levántate!-gritó el, pero yo solamente permanecí tendida en el suelo, agonizando del dolor pero nunca llorando, prometí nunca volver a llorar para demostrar mi debilidad y la cumpliré.
De repente, siento como el hombre me toma por los hombros y me eleva en el aire por unos segundos. Nuestros ojos se encontraron, sus ojos mirándome con odio.
El hombre me arrojó fuertemente contra una pared y caí con fuerza al suelo. El hombre se alejó más de mí y cerró la puerta tras el, dejándome en la oscuridad sola nuevamente.
Traté de moverme, algo que siempre era inútil debido a la dolorosa golpiza. Un punzante dolor se encontraba en mi costado y al bajar mi vista me encontré con mi brazo sangrando rápidamente.
Miré mi brazo y luego al suelo con cuidado y pude ver varios destellos en el. Pequeños vidrios se encontraban dispersos por toda el área y al caer algunos se incrustaron dentro de mi piel.
Con suavidad me senté en el frío suelo mientras tomaba los vidrios y comenzaba a tirar de ellos, provocando que la sangre saliera más y más, hasta manchar el suelo de rojo…
-¿Si?-escuché la voz de Zero, provocando que salga de mi trance en el recuerdo. Agité mi cabeza lentamente y volvía mis ojos a la espalda lastimada de Zero.
-Yo…tropecé sobre una jarra de cristal y caí sobre ella-dije mientras trataba de sacar los vidrios de su espalda.
-Tuve que quitar los vidrios rápido o si no la piel cicatrizaría sobre ellos y lastimaría algún órgano interno-dije mientras me alejaba de Zero y me acercaba a un gabinete y al abrirlo, saqué algunas bandas y gasas junto a un desinfectante.
-Esto arderá un poco, pero ayudará a desinfectar tus heridas-dije al tiempo que tomaba algodón y ponía un poco de desinfectante. Al hacerlo lo posé sobre las heridas de Zero, el cual golpeó fuertemente la almohada mientras sus músculos se tensaban al sentir el ardor.
-Lo siento…pronto terminará-dije mientras pasaba el algodón por toda su espalda. Luego tomé las gasas y las bandas y tapé todas las heridas de su espalda.
-Listo, terminé-dije mientras tomaba las mantas y cubría con cuidado a Zero para que no sintiese frío.
-¿Por qué haces esto por mí? Yo no hice otra cosa más que tratarte mal-dijo el mientras vi como su cuerpo se relajaba al sentir el calor de las sábanas.
-Sin mencionar apuntarme con un arma-dije mientras reía levemente. Zero resopló suavemente, sonó más como una risita pero conociendo a Zero no creo.
-Pero todo esto es mi culpa, así que creo que esto es lo mínimo que puedo hacer por ti. Para algo estamos los amigos, ¿Cierto, Riou-kun?-pregunté y luego abrí mis ojos y tapé mi boca rápidamente, tratando de tapar lo que acabo de decir.
Zero me miró con los ojos abiertos, sorprendido. Diablos, me descubrió.
-¿Cómo me llamaste?-me preguntó el mientras me miraba. Yo bajé la vista mientras me sentaba en la silla. Comencé a juguetear con mis manos con nervios.
-¿De dónde oíste ese nombre?-me preguntó el. Yo solamente subí mi vista para mirarlo directamente a los ojos mientras mordía mi labio inferior, tratando de suprimir las palabras que querían salir de ellos.
-De un niño que no sabía pronunciar bien su apellido…-dije casi susurrando. Zero abrió más sus ojos mientras me miraba.
-¿Cómo lo escuchaste?-me preguntó el. Lo miré por unos segundos mientras formulaba mi respuesta.
-Porque yo…conocía a ese niño-al tiempo que esas palabras salieron de mis labios, Zero soltó un fuerte suspiro de sorpresa mientras me miraba. Sentí como su mirada recorría todo mi rostro.
-¿K-K-K-Kari…?-susurró el mientras me miraba sorprendido. Yo lo miré mientras le dedicaba una pequeña sonrisa, asegurándole su pregunta.
-Tanto tiempo sin verte, Riou-kun-Rápidamente, Zero apoyó sus manos en la cama y se levantó lentamente para poder sentarse y mirarme de forma más cómoda.
-Yo también me sorprendí al saber que eras tú-dije mientras jugueteaba con mi cabello de forma nerviosa al sentir la mirada sorprendida de Zero mirándome.
-Por eso reaccionaste así en el pasillo, supiste que era yo…-dijo Zero mirándome. Yo solamente asentí mientras me levantaba y me sentaba en el borde de la cama.
-¿Por qué te fuiste? ¿Por qué no volviste nunca más?-preguntó el mientras bajaba su vista con tristeza. Yo subí mi vista para mirarlo tristemente.
-Se que rompí nuestra promesa, pero yo también pensé en ti desde que nos separaron-dije mientras tomaba su brazo.
-Eso no contesta mi pregunta-dijo el mientras alejaba su brazo de mi mano. Yo lo miré herida.
-Fui transferida…con otra familia. Fue todo muy rápido, sin mencionar que nadie me lo había informado. Pero lo importante es que ahora estamos juntos de vuelta-dije mientras lo miraba de forma sonriente.
-Me sentí tan solo luego de que te fuiste-dijo Zero mientras bajaba su vista para que su cabello cubriese su rostro.
-Yo pensé toda mi vida en ti, hasta el día de hoy que te encuentro, preguntándome si te encuentras bien, si alguna vez nos volveríamos a ver para estar juntos nuevamente. Y ahora que te encuentro debo preguntarte que te sucedió, tu no eras así-dije a lo que el apretó las sábanas con fuerza.
-Mucho sucedió desde que te fuiste-dijo el subiendo la vista para mirarme a los ojos. Me mostraba toda la tristeza que tenía acumulada estos años, todo ese sentimiento que tenía guardado detrás de su fría máscara.
-Cuéntame Zero, tengo toda una eternidad para escucharte. Confía en mi como lo hacías antes-dije mirándolo, el solamente me miró unos segundos batallando hasta que finalmente comenzó a relatar.
-Unas semanas después de que te fuiste, mi familia fue atacada por un vampiro. Ella asesinó a mis padres y se llevó a mi hermano, no sin antes transformarme-yo lo miré con tristeza mientras acariciaba su brazo.
-Esa noche, el director me encontró y me trajo aquí junto a Yuki…-dijo el. Mi corazón dio un vuelco al escuchar su nombre ser pronunciado.
-¿No estaba ella con…Kaname?-pregunté, respirando lentamente mientras pronunciaba su nombre. Zero negó con la cabeza.
-Ella era humana o eso aparentaba-dijo el…un momento ¿Humana? No puede ser, su aroma demuestra lo contrario.
-Su familia también fue asesinada, su madre borró su memoria para que viviese una vida humana, esto fue hasta que el maldito la volvió a despertar para que recordara todo lo que sucedió-respondió Zero.
¿La familia de Yuki fue asesinada?
-Lamento haberte hecho recordarlo, Zero…-comencé, pero Zero solamente me interrumpió.
-No me llames así, llámame por como lo hacías cuando éramos niños-dijo el mirándome con ojos suplicantes. Yo solamente reí.
-De acuerdo, pero solo cuando estamos solos. No quiero que nadie se entere de esto, en especial Kaname-dije mientras reía. Zero solamente asintió mientras se volvía a recostar.
-Descansa, estas muy cansado…-dije mientras comenzaba a pararme y alejarme, pero una mano tomó mi muñeca y me detuvo. Al voltearme me encontré con Zero mirándome con sus ojos suplicantes.
Resople hondo mientras volvía a sentarme en la silla y lo miraba mientras le dedicaba una sonrisa. Acerqué mis anos hacia sus sábanas y volví a taparlo mientras el cerraba sus ojos.
-Descansa, Riou-kun…-
WOWWW!!! LA VERDAD SALIO A LA LUZ...BUENO SOLAMENTE PARTE DE LA VERDAD!! XD NOS VEMOS EL PROXIMO LUNES EN OTRO CAPITULO^^
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