Capítulo 10: Machomai (Pelea)
-"Aún no ha llegado."- Una risa entrecortada salió de la boca del Santo de Géminis.
Apenas y amanecía y el Coliseo tenía a varios curiosos que se habían reunido ante la pelea que estaba próxima a empezar. Entre los curiosos, Ewan de Escorpio descansaba en la primera grada. Odiaba madrugar pero consideraba que la ocasión lo ameritaba. De todos modos, no era como si hubiera dormido.
En el centro de la arena, Saga y Milo esperaban impacientemente la llegada de los hermanos. Milo sentía algo raro en el estómago. Su respiración estaba agitada y empeoraba con cada minuto que pasaba. Sus brazos comenzaron a sentirse ligeros para después comenzar a cosquillear. Todo estaba tan silencioso que podía oír los ansiosos latidos de su corazón. Todas estas sensaciones eran nuevas para él. Nuevas pero no gratas, por supuesto. Solo esperaba que todo terminara fuera con el final que fuera, pero que terminara. No aguantaría esa horrible presión en el pecho por más tiempo. Miraba el piso que tenía frente a él sin prestarle demasiada atención. Tenía miedo de alzar la mirada hacia su maestro, a sus observadores o a la entrada principal del Coliseo. Unos susurros lejanos obligaron al niño a separar su mirada de la arena para fijarse en la entrada a través de la cual aparecían las dos figuras a las que esperaban desde hacía varios minutos.
Aioros caminaba con menos determinación de la que se esperaba. Su hermano lucía aún más vacilante y no separaba sus ojos de Milo quien notó con ira la lástima que sentía hacia él. Esa mirada hizo que cerrara sus puños con fuerza, obligando a su sangre a regresar a sus brazos. Dio un hondo suspiro y moduló su respiración. La extraña presión en su estómago y pecho no desapareció.
-"Llegas tarde, Sagitario."- Saga habló una vez al tener a Aioros a unos cuantos metros de distancia.
-"No recuerdo haber quedado en una hora específica."- El Santo hablaba lento y avergonzado, un tono muy diferente al que debería de estar utilizando considerando lo que había dicho la noche anterior. Sus ojos estaban tristes. Arrepentidos, tal vez. Posiblemente había recapacitado en lo que había ocurrido entre él y Saga y se había reprendido por ser tan impulsivo. Seguramente esperaba remediar su error. -"No tenemos que seguir con esto, Saga. Fue tonto que dos Santos de-"
-"Se está haciendo tarde. Lo mejor será comenzar ahora."
A sabiendas de que no se podría evitar la pelea, Aioros asintió y miró a su hermano.
-"Solo es una práctica, Aioria. No lo tomes demasiado en serio."
-"No."
Saga no le dirigió ni una mirada a su aprendiz. Después de esto, ambos maestros se retiraron de la arena.
-"¿No crees que es demasiado pronto?"- Saga se había sentado al lado de Ewan no tanto por haber querido hacerlo sino porque sabía que si no lo hacía, Ewan lo seguiría a dónde fuera que se colocara.
-"Milo es tan fuerte como Aioria."
-"Pero no tiene su experiencia. Espero que el pequeño Adh seidh no pierda. Sería algo bochornoso para él."- Rascó su mejilla con su dedo índice mirando al cielo, como si quisiera fingir una inocencia de la que carecía por completo. -"Y ya sabes lo que dicen de los Escorpiones... que somos muy vengativos. No me gustaría ver el cuerpo del aspirante de Leo cortado en pedacitos y escondido detrás de unas rocas o algo así."
-"Milo ganará."
-"Siempre estás seguro de todo. Eres bien aburrido."- Saga ya no le estaba prestando atención (si es que en algún momento se la dio). Así que prefirió imitarlo y miró a Milo y a Aioria que ya estaban tomando la defensiva.
No hubo mayor preámbulo a la pelea. Los niños conocían las reglas: se permitía todo menos los asesinatos; e incluso éstos no eran castigados con demasiada severidad cuando ocurrían entre aspirantes. No fueron muchos los segundos de quietud. Aioria fue el primero en atacar. Corrió hacia Milo, quien permanecía estático, levantando un puño en su contra. Milo no estaba acostumbrado a ataques tan bruscos, además de que Aioria se movía demasiado lento. Evadió el primer golpe con solo mover un poco la cabeza. Su momentánea seguridad lo distrajo y Aioria le propinó un fuerte golpe en el estómago con su rodilla que le hizo caer. Aioria detuvo sus ataques.
-"Fue muy ingenuo. No debió de pensar que alguien que algún día será uno de los 12 peleaba tan mal como un Santo de Bronce."
-"Lo subestimó."
-"Y eso es gran error, Saga. Pero no esperaba que tú pudieras enseñarle modestia."
-"Milo no comete el mismo error dos veces."- Ignoró el último comentario de Ewan.
-"No lo dudo. Pero aún le faltan muchos errores por cometer por primera vez."
Mientras Milo se levantaba, maldecía su estúpido descuido. Si perdía, se las vería negras con Saga durante semanas o meses. Por supuesto, también quedaba el obvio motivo de su orgullo. No subestimaría más a Aioria. Esperaría cualquier cosa de él.
-'No quiero seguir peleando.'- Milo escuchó una tímida frase en su mente. Se trataba de Aioria. De haberla escuchado unos segundos atrás la hubiera considerado pues él hubiera estado de acuerdo. Pero después de aquél golpe, su dignidad estaba más en juego que cualquier otra cosa. -'Ya todos sabemos cómo acabará esta pelea.'- El segundo comentario lo irritó todavía más. Tal vez era hora de presentarle al gatito su cosmo.
Aioria pronto adivinó la respuesta de Milo ante su deseo de dejar de pelear. Un brillo, hasta entonces desconocido por él, en los ojos de su contrincante apareció y su cosmo comenzó a emanar de su cuerpo violenta pero controladamente. Podía sentir el rencor de su compañero y no fue hasta que intentó dar un paso hacia atrás que se dio cuenta de que no podía moverse. El miedo se apoderó de él por unos momentos y no se molestó en ocultar aquel sentimiento. Una risa salió de Milo. No era una cruel o sarcástica. Parecía que en serio se estaba divirtiendo ante el pequeño espectáculo que Aioria le estaba otorgando.
-"Yo pensaba que esto solo funcionaba con Santos de Bronce. Pero ya veo que no."- Milo sabía que no podría contener a Aioria por mucho. Bastaría con que recobrara la calma para que pudiera liberarse de su agarre. -"Comenzaste tan bien. ¿Es que solo sirves para los primeros dos segundos?"
Dicho y hecho, con solo emanar un poco de su cosmo, Aioria pudo salir del extraño trance en el que Milo lo había mantenido. Al ver que el efecto de su cosmo desapareció, Milo decidió hacerlo mismo con él. El aura rojiza que había comenzado a formarse a su alrededor desapareció rápidamente hasta convertirse en nada. Milo retomó la calma (al menos en apariencia) y, esta vez, se atrevió a sonreír con presunción.
Aioria se puso en guardia por segunda vez. Tal vez la pelea no sería tan desequilibrada como él pensaba que sería. Cerró su puño derecho concentrando un poco de su cosmo en él. Pequeños rayos de energía comenzaron a cubrirlo. Después, con su ya normal velocidad de pelea, corrió hacia al sonriente Milo que una vez más eludió el golpe inclinándose hacia atrás para después devolverle el favor con una patada en la barbilla que lo despidió a unos cuantos metros sobre el aire.
-"Aioria está peleando muy mal."- Saga había pensado que Milo tardaría varios asaltos en comenzar a darle batalla al alumno de Sagitario, pero su aprendiz parecía estar tomando el control de la pelea de un modo muy diferente al que esperaba.
-"El Adh seidh es incisivo y el mocoso pierde el control de su cosmo con facilidad. Milo está aprovechando la situación."- Pudo ver una clara preocupación en los ojos de Saga. -"Uno usa lo que tiene, Saga. No puedes culpar al niño. Tal vez esto te enseñe a no darle retos que no pueda ganar por su propia fuerza. Deja que utilice sus propias habilidades."
Aioria estaba confundido. Nunca había recibido un golpe semejante de cualquier otro aprendiz. Solo el antiguo Santo de Sagitario y su hermano habían tenido la oportunidad de llevarlo al suelo. Trataba de tranquilizarse, pero la actitud de Milo no se lo permitía. El niño solamente lo miraba sin dejar su triunfal sonrisa del rostro y lo retaba con la mirada. Dejó de ver a sus ojos y esto le permitió pensar con más claridad. Milo aún no era tan rápido como él. Si atacaba con mayor rapidez que la suya, podría dejarlo lo suficientemente herido como para al menos callarlo. Ya después se encargaría de darle un dramático golpe de gracia. En esos instantes desapareció para los ojos de muchos espectadores.
El ruido de la ruptura de la velocidad del sonido fue escuchado y, a pesar de que Milo pudo ver a Aioria corriendo hacia él, no pudo eludir su estocada o las muchas que vinieron después. Sentía los centenares de golpes que le propinaban en todas las partes del cuerpo. No podía reaccionar porque ni siquiera podía ver las manos contra las que peleaba. La ligera armadura que portaba pronto fue reducida a polvo. Una vez que saliera de eso, juraría entrenar más tiempo para hacerse más rápido.
Milo cayó boca abajo y apenas consciente. Habían sido demasiados golpes de una sentada. Podía sentir varios de sus huesos rotos y solo pudo reunir su cosmo para curar unos cuantos. A final de cuentas, simples palabras no podrían vencer a Aioria. Para hacerlo tendría que pelear con otro tipo de habilidades. Pero primero, tendría qué ponerse de pié y eso no sería sencillo.
El cerebro de Milo iba a mil por hora. En su condición actual le sería imposible ganar la pelea. Ya no podía darse el lujo de hacer enojar a Aioria pues si se descuidaba y recibía un golpe más estaría acabado. Era solo unas milésimas de segundo más lento que su enemigo, pero eso le haría imposible defenderse de sus golpes e incluso si no era así, de todos modos su contrincante se manejaba mucho mejor que él en la arena. Solo en un aspecto era superior a Aioria: podía controlar su cosmo mucho mejor que él. Si conseguía aprovechar ésta habilidad aún podría ganar.
-"Ríndete ¿quieres?"- Aioria le ofreció dejarlo libre a pesar de que sabía que se negaría a aceptar la rendición. Para ganar esa pelea tendría que dejarlo totalmente inconsciente. Pero de todos modos, con su enemigo tirado en el piso a punto de desfallecer, esto sería sumamente sencillo. Esperó a recibir el débil 'no' y preparó su puño como lo había hecho anteriormente. Terminaría la pelea con un golpe de electricidad en su cuerpo. Eso lo dejaría totalmente noqueado.
Aioria estaba a punto de dar su último golpe cuando el cosmo de Milo explotó por segunda ocasión. El aire a su alrededor comenzó a calentarse ligeramente y polvo se elevó del suelo del Coliseo. Determinado, Aioria intentó golpearlo una vez más, pero su mano se detuvo a varios centímetros de la espalda de Milo. Su cosmo no le permitiría acercársele más. Una segunda oleada de poder cubrió a Aioria que se vio forzado a retroceder para mantener la guardia.
Finalmente Milo se puso de pie. Su cuerpo estaba lleno de contusiones y tanto su ropa como su rostro tenían gotas de sangre que habían emanado de su boca y de su nariz. Proyectó toda su energía hacia Aioria que no se había movido de su lugar en espera de un ataque. Por supuesto, Milo aún no pensaba en atacar.
El aspirante de Leo sentía como el agresivo cosmo de Milo se revolvía con el suyo y lo cubría por completo instigándolo, queriendo obligarlo a retroceder. Aioria no solo no retrocedió sino que mantuvo la calma no separando sus ojos de los del otro aprendiz y preparando cada uno de sus músculos para un ataque sorpresivo. Tenía la confianza de poder detener cualquiera de sus golpes, solo tenía que permanecer tranquilo y esperar hasta que Milo decidiera atacar o bajar la guardia. Pasaron segundos eternos, incluso minutos y el alumno de Saga ni atacaba ni dejaba la guardia. Solo permanecía de pie frente a Aioria hasta que redujo sus de por sí pocas opciones a dos. Ambas eran riesgosas: si se acercaba demasiado para darle un golpe directo, Aioria le golpearía antes de que siquiera tuviera la oportunidad de hacerlo; si le lanzaba un golpe desde lejos, Aioria podría detenerlo y después arremeter contra él. Dedujo que la opción con la que tendría mayor oportunidad era con la segunda. El ataque debería de ser rápido. Demasiado rápido, se temió.
-"Llegaron a un punto muerto."- Saga sabía lo que significaban las palabras de Ewan. Una vez que uno de ellos se moviera de su lugar, los siguientes instantes serían decisivos. La pelea estaba próxima a terminar.
Milo comenzó a sonreír mientras iba retirando su cosmo de Aioria. Dejó que el aura se disipara por completo. Contrariamente, su contrincante fue el que ahora dejó mostrar su verdadero poder luciendo un iris dorado a su alrededor tres veces más intenso de lo que era antes; destellos de electricidad se agitaban a su alrededor. Un golpe rápido pero fuerte era el que Milo tendría que otorgarle si es que quería siquiera romper la barrera del cosmo de Aioria.
-'Rápido y fuerte.'- Un ataque tan brusco no sería suficiente. También tendría que ser sutil. Tal vez lo suficiente para que Aioria ni siquiera lo considerara digno de detener. Tendría solo una oportunidad. Si pudiera darle ese último golpe seguramente quedaría tan confundido que podría derrotarlo. Se permitió hablar. -"Déjame usarte de conejillo de indias, Aioria."- Alzó su brazo derecho y lo estiró, señalándolo con su dedo índice. Inhaló. Sería todo o nada.
Un conejillo de indias. Eso quería decir que Milo trataría de improvisar un ataque. Vio con paciencia cómo lo señaló. Esperó a que el cosmo del aspirante de Escorpio se concentrara alrededor de su dedo índice y cuando esto ocurrió pudo ver un haz de luz roja salir de él. No lo detuvo y, aunque hubiera querido, no hubiera podido. Aquel hilo de luz viajaba tan rápido como su descripción lo decía. Un golpe seco fue escuchado. Aioria no sintió dolor ni presión. Milo había fallado. Su ataque había sido tan débil que fue destrozado al entrar en contacto con su cosmo. Milo aún no se daba cuenta de su error pues sonreía cruelmente y no cambiaba de posición. Aioria decidió que era su oportunidad. Corrió hacia Milo con intenciones de acabar con la pelea de una buena vez, pero algo lo detuvo a la mitad del camino.
Se trataba de un agudo dolor en su pecho que le hizo caer. Alzó la vista y se encontró con Milo caminando hacia él. Su mirada se nublaba.
-"Conejito."- Aioria no pudo reaccionar. Lo último que recordó de aquella pelea fue una brillante luz roja cegar sus ojos y un golpe en la cabeza.
-"¿Aún no despierta?"- Ewan permanecía sentado fuera de la cabaña en la que Saga y Milo habían estado viviendo. El Santo de Géminis salió de la casa luciendo preocupado. Después de que Aioria perdiera la conciencia y de que su hermano hubiera aceptado la derrota, Milo se recostó en el piso (por no decir que cayó a él) y quedó tan inconsciente como Aioria. Saga lo cargó de regreso a la cabaña y lo dejó recostado en su cama por algunos minutos. Al darse cuenta de que no despertaría hasta dentro de unas horas, salió de la casa para encontrarse con Ewan que lo había seguido desde que la pelea había terminado.
-"No. Y dudo que lo haga en un buen rato."
-"Peleó bien, considerando la situación. Ese último truquito fue algo verdaderamente inesperado. Tú no se lo enseñaste ¿verdad?"- Saga negó con la cabeza. -"Además, aunque fuera por un instante, alcanzó la velocidad de la luz. Eso significa que-"
-"Que su séptimo sentido está por despertar."
-"Será cuestión de días. ¿Qué dices? ¿Me lo llevo de una vez o esperarás?"
-"No. Ya he visto lo suficiente."
-"Entonces vendré por él más tarde."- Se levantó y, ridículamente, se sacudió el polvo de su Armadura. -"Él necesita despertar y yo necesito dormir. Hasta entonces, Saga."- Somnoliento, se dirigió de regreso a su Casa.
-"Ya puedes salir."- Pronunció Saga una vez que sintió el cosmo de Ewan lo suficientemente lejos.
Pudo ver como Kanon salía detrás de una de las esquinas de la cabaña. Se había estado escondiendo durante un buen rato y suponía que esperaba a que Ewan se retirara.
-"¿En serio dejarás que se lo lleve así como así?"
-"Ewan tiene razón. De todos modos sería cuestión de días. No vale la pena retardar lo irremediable."
-"Eso díselo a la muerte."- Caminó hasta ponerse frente a él. -"Ya en serio... ¿por qué ahora?"
-"Últimamente he dejado a Milo algo abandonado. Hasta Ewan será mejor maestro que yo."
-"¿Y?"
-"Y..."- Saga se rindió. -"Su Santidad me ha ofrecido una misión que no me atrevería a rechazar."
-"¿De qué tipo de misión estamos hablando?"
-"Vigilaré el Templo de Poseidón. El Kyoko dice que el Dios puede reencarnar pronto. Como si no tuviéramos suficientes problemas con Hades."- Saga estaba tan sumido en sus pensamientos que no notó el sutil brillo en los ojos de Kanon.
-"Si aceptas la misión, estarás fuera del Santuario constantemente. Serás como Dohko en versión sport. Debes de estar muy feliz porque Arles te haya ofrecido esta misión a ti y no a alguien más."- No mencionó el nombre del Santo de Sagitario pero sabía que Saga entendería la indirecta.
-"No fue Arles. Ya te dije que fue el Patriarca. Y sí, estoy feliz por la misión. Es algo muy importante y con ello-"
-"Y con ello podrás demostrar que tú eres el que merece ser su sucesor... hablas como novela barata, Saga. Y eres igual de predecible."
-"Confío en que podré dejarte solo, hermano; que no intentarás hacer nada estúpido. Ya sabes. Nada que me obligue a matarte."
-"Vete con cuidado. Cuando vaya a conquistar al mundo quiero que estés ahí para verlo."
-"Kanon, sabes que no me gusta que-"
-"Y de Milo no te preocupes que yo te lo cuido. No dejaré que Ewan lo convierta en un borrachín."
-"Deja de decir tonterías."- Saga dio unos pasos más para regresar a su cabaña y le cerró la puerta en la cara.
Kanon mostró la misma cara de preocupación que Saga había tenido al hablar con Ewan. Una vez que Milo se convirtiera en el legítimo aspirante de la Octava Casa no le sería fácil acercarse a él. Pero, al fin y al cabo, siempre había tiempo.
Comentario de la Autora: BUAAAAAAAAAH! XD No saben qué trabajo me costó este maldito capítulo! ARGH! .. No es la primera escena de pelea seria que escribo pero sí la más larga y con menos personajes involucrados. Cuando lo hice pensé que me había quedado del queque pero ahorita que la anduve releyendo... XD como que ya la vi con mas amor. Aún así no estoy del todo conforme con el resultado. A partir de ahora las cosas se harán un poquito más entretenidas... al menos durante unos dos capítulos. No respondo a lo que venga después (KUKUKUKUKU!)
¿Qué más les puedo decir? Bueno... intenté que la pelea fuera lo más objetiva posible, claro que es obvio que no se pudo hacer por completo. Consideré que era hora que Milo comenzara a desarrollar la Scarlet Needle.
Ale-chan canta Saga se vaaaaaaa, Saga se vaaaaaaa, quien sabe como vaya a regresaaaaaaaaaaar! XD Ay! Saga es un Sol y esa re-loquito ¿no lo adoran?
-.- Ojalá les haya gustado... '
