Ay, ahora si que con este capi me va a querer matar! lo sé, sé que les había venido prometiendo una cosa, pero les aseguro que así era como tenía planeado todo el fic, así que... este capítulo también es un completo desastre, pero espero que sea de su agrado y que decidan no matarme *publica y se esconde en una cueva*

Ah, por cierto, mención especial a James Blunt con su canción "Goodbye my lover" que fue la lacrimógena inspiración para este capítulo... neta que mientras lo estaba escribiendo casi casi quería llorar yo misma (nomás no llore porque soy bien mucha, digo, bien macha...)

Ya, al capitulo...


Aang era feliz. De hecho, Aang podía decir con mucha seguridad y sin miedo a equivocarse que él era la persona más feliz sobre la tierra. Que más podía pedir? La paz al fin parecía establecida, Zuko al fin había aceptado no solo ser su pareja sino también satisfacer todos sus deseos. En verdad, estos últimos cuatro meses habían sido los más felices desde que había despertado del iceberg y, casi sin duda, de toda su vida. Dos meses antes había sido el cumpleaños de Zuko también y ese día Aang había decido darle un regalo muy similar al que él había recibido. Oh si, nunca volverían a ver el árbol cerca del estanque de los patos tortuga igual… solo esperaba que los guardias y los sirvientes no los hubieran visto o escuchado, y si lo habían hecho, que no comentaran demasiado… de todas maneras, él y Zuko tenían planeado darles las buenas nuevas a todo el palacio dentro de dos días.

Ya era bastante tiempo y, viendo como las cosas ya se habían calmado lo suficiente, era hora de dar el gran paso. De todas maneras, Aang no creía que hubiera alguien lo suficientemente idiota como para oponerse a los deseos del Señor del Fuego y mucho menos a los del Avatar.

Sea como fuera, Aang era feliz, más que feliz y caminaba por el palacio como si fuera el dueño del universo… casi se sentía como si lo fuera.

-buenos días, Avatar Aang. Veo que hoy esta de muy buen humor- Len le dio una profunda reverencia

-sí, Len, tienes mucha razón… hoy me siento como si estuviera en la cima del mundo- la amplia sonrisa no hizo más que respaldar sus palabras

-el Señor del Fuego le está esperando en el comedor, señor- le informo la mujer al ver que el menor se dirigía a su habitación

-oh, gracias Len- contesto el menor antes de corregir su camino y llegar lo más rápidamente posible al comedor.

-buenos días, Aang- Zuko lo saludo desde su asiento. Aang se acercó a él y le dio un profundo beso en los labios, sonrojando por completo al Señor del Fuego –Aang, que te he dicho de hacerlo aquí?

-ah, vamos! Se lo comunicaremos a todo el palacio dentro de muy poco, porque no dejar que se vayan acostumbrando a la idea? Además, creo que algunos pudieron escuchar bastante y sacar muy buenas conclusiones el día de tu cumpleaños, Zuko… no sé de qué te preocupas ahora- esto solo hizo que el mayor se sonrojara aún mas.

-ese no es el punto, no quiero que se enteren de esta forma, quiero ser yo quien de las buenas nuevas

-bien, pero esta noche tendrás que compensarme- le dijo el menor, moviendo sus cejas sugestivamente

-me estas chantajeando?

-digamos que solo estoy pidiendo un pago justo por mi silencio- Zuko se levantó y, contrario a todo lo que le había pedido al menor, le planto un sensual beso, dejándolo sin aliento

-bien, veremos qué puedo hacer para que no hables- y le cerró un ojo con una mirada maliciosa … ambos almorzaron animadamente y se despidieron poco tiempo después, ya que Aang tenía un viaje que realizar, no sin antes recibir unos cuantos mimos más de parte de su adorado Señor del Fuego. Aang caminaba como si fuera el dueño del universo y, como no hacerlo? Si tenía a la persona más maravillosa del planeta a su lado, dándole tanto amor como el mismo daba.


Era de noche. La brisa cálida del verano entraba por las ventanas acariciando la piel de ambos adolescentes mientras descansaban tras otra ronda de maravilloso sexo, como siempre. Aang estaba completamente cansado, pero no podía dormir. Estaba completamente hipnotizado viendo como dormía el chico que se había convertido en el dueño de su corazón. Estaba tan feliz que casi podía llorar, pero la sonrisa que se había instalado en su rostro se lo impedía por completo.

Al principio, lo que lo mantenía despierto muchas noches era saber cómo harían él y Zuko para tener herederos; el necesitaba hacer crecer la población de Maestros Aire para que su raza no se extinguiera y para que hubiera quien le enseñara Aire Control al siguiente Avatar y Zuko no podía dejar el trono sin un heredero. Pero ahora mismo, estando así tranquilos después de hacer el amor y con tanta alegría en el corazón, a quien podría importarle algo como eso? No creía conocer a alguien con tan poco corazón como para romper un momento tan especial como ese pensando en esas tonterías… ya tendría tiempo de buscar una solución a su problema sin tener que separarse de su Maestro Fuego. De eso ni hablar, había batallado tanto para que el mayor se rindiera ante él y lo aceptara como para dejarlo ir así como así.

Con el dulce pensamiento de quedarse para siempre al lado de Zuko, Aang se fue quedando pacíficamente dormido, abrazando la cintura del mayor con fuerza y, recostándose sobre su pecho, cerró los ojos.

Aang…

Una voz lo llamaba y, de alguna manera, esto le parecía tremendamente familiar.

Aang, despierta…

Hizo un gesto de molestia, aquella voz lo fastidiaba con su insistencia. Porque no lo podía dejar justo ahora que estaba tan tranquilo?

Aang…

-Que sucede?- se levantó de repente, haciendo que Zuko gruñera aun dormido y se diera la media vuelta, volviendo a dormir profundamente –Roku?

-Aang

-oh, eres tu- el monje respiro aliviado. Tenía mucho tiempo queriendo agradecerle a su vida pasada el haberle abierto los ojos, por toda la felicidad que esto le había provocado –Roku, yo quería…

-Aang, tenemos que hablar

-no es necesario que me agradezcas más, la paz fue reestablecida gracias a ti, si tu no me hubieras advertido acerca del cometa, probablemente yo no habría podido hacer nada…

-Aang, esto es algo serio- su vida pasada le dio una mirada severa y el menor se calló, tomando seriedad y sabiendo que el anterior Avatar no estaba aquí para agradecerle de nuevo.

Aang salió de la cama y, saliendo por el balcón aterrizo en el jardín, la luna llena lo iluminaba todo haciéndolo casi tan claro como el día. Aang le sonrió a su amiga Yue en el cielo despejado de verano.

-que es lo que sucede, Roku?

-Aang, esta relación tuya con el Señor del Fuego debe terminar- así como si nada, Aang sintió como si el verano se hubiera tornado invierno, todo su cuerpo se quedó helado

-co…como dices, Roku? No hagas esas bromas- sonrió el menor, no creyendo en lo absoluto lo que estaba escuchando de su vida pasada… que carajo?

-sabes muy bien que ambos necesitan herederos y con esta relación que ambos llevan no será posible de ninguna manera- dijo el hombre firmemente frente a él, la expresión severa acentuándose aún más con cada palabra.

-pero… porque?- Aang estaba casi furioso, esto no le incumbía al Avatar anterior! –que importa si no podemos tener herederos? Yo estoy enamorado de Zuko, soy feliz a su lado!

-esto no tiene nada que ver con el amor!

-tiene todo que ver! Como se supone que tenga descendencia si yo amo a Zuko? Para eso necesito a una mujer y no podría amar a nadie como lo amo el!

-y que pasara con tu raza, Aang? Sabes muy bien que el Avatar dejará de existir si ya no hay más Maestros Aire, ya que no existirá nadie para ensenarle el Aire Control y, lo que es más, ya no habrá próximo Avatar Maestro Aire- Aang estaba furioso con su vida pasada, a el que le importaba si ya estaba muerto?

-tú fuiste el que me llevo a todo esto! Tú y tú estúpido Xin Jing! Yo no sabía nada y me hubiera quedado así, per fuiste tú quien decidió que yo debería saber lo que había en mi corazón y ahora no te gusta el resultado de lo que tú mismo hiciste!

-no pensé que fuera mi bisnieto quien estaba en tu corazón… pensé que era la chica con la que siempre viajabas la dueña de tus sentimientos. Acepto que fue una gran equivocación de mi parte… pero eso no quiere decir que puedas seguir adelante con esto, esta relación debe terminar

-porque?

-ya sabes por qué, Aang… no hagas esto más difícil para los dos de lo que ya es! Es mejor que sea ahora que nadie sabe nada y antes de que el mundo entero se entere

-porque? Porque es tan importante que nadie se entere?

-porque ambos deberán volver con sus compañeras

-y tú crees que ambos nos olvidaremos del otro como si nada? Estás loco si crees que esto será así de sencillo!

-lo será si permites que Zuko pierda sus recuerdos

-co… cómo?

-tu puedes manipular sus recuerdos

-como dices…?

-tu aprendiste una técnica que ningún otro Avatar ha tenido- Aang de pronto recordó que él había adquirido el Espíritu Control por medio del León Tortuga antes de su enfrentamiento en contra de Ozai

-y eso que tiene que ver?

-con esa técnica puedes controlar los recuerdos de Zuko hasta suprimirlos y hacerle olvidar todo lo que ha pasado- Aang se veía preparado para llorar, pero se rehusaba a darle el gusto al otro Avatar.

-no es cierto, solo puedo decidir si le quito su Control sobre los elementos, no puedo hacer otra cosa… además, porque querría yo hacer eso? He luchado tanto porque Zuko me acepte, no quiero que él se aleje de mi lado!

-Aang…- Roku suspiro profundo, la tristeza que todo eso le causaba visible en su expresión. Por un momento, Aang había pensado que el Avatar le estaba haciendo esto porque se oponía a su relación con Zuko, pero ahora veía que eso estaba muy alejado de la realidad y que todo esto era completamente en contra de su voluntad –entiende esto, por favor… si tú y Zuko permanecen juntos, llegara un momento en el que ya no tengan tiempo para solucionar este problema y será demasiado tarde… la Nación del Fuego se quedara sin heredero y los Nómadas Aire no tendrán más esperanzas que desaparecer… sabes que esto es lo único que puedes hacer, no me agrada a mí tampoco, no sé qué hubiera hecho si hubiera tenido que renunciar a Ta Min, pero te aseguro que ser el Avatar nunca es fácil

-pero…- ahora sí, las lágrimas del menor caían libremente por su rostro. Nunca hasta ahora había sido egoísta… era cierto que había escapado y desaparecido por un centenar de años, pero eso ya lo había compuesto y desde entonces no se había permitido serlo más, siempre había actuado en bien de la humanidad y justo ahora que se permitía concederse este pequeño capricho… -pero no comprendo por qué, Roku…

El gesto de dolor de su vida pasada se profundizo, haciéndose muy parecida a cuando se sentía culpable por heredarle todos sus problemas.

-no tenemos opción… debes alejarte de Zuko, si no lo haces su linaje se perderá y tu raza no tendrá salvación… créeme que esto me duele, pero no puedo mentirte y decirte que si se quedan juntos, todo estará bien…

Aang se limpió las lágrimas, sintiéndose como si estuviera a punto de cometer suicidio.

-Y como se supone que lo haga? No puedo controlar los recuerdos, solo el poder de las personas

-tú y Zuko tienen una conexión especial… no has notado que cada vez que uno está diciendo una frase…

-…el otro la termina…- completo el monje, aun con las lágrimas corriéndole por las mejillas –y eso qué?

-esa clase de conexión es muy rara, muy parecida a la que une a dos hermanos gemelos… gracias a esa conexión, tu podrás ser capaz de entrar en sus recuerdos y suprimir todo lo que ha pasado entre los dos… así el podrá regresar con su compañera y comenzar con su nueva vida…

-pero…

-Aang, es de esta manera o simplemente lo abandonas y lo dejas deprimirse… de una u otra forma, tendrás que hacerlo, su relación aquí no tiene futuro- Aang pareció pensar en la propuesta de Roku y, sabiendo que si lo hacía de otra forma le rompería el corazón a Zuko, prefirió seguir las instrucciones de Roku

-podre hacer lo mismo con otras personas?

-no, solo con Zuko porque solo con el compartes esta extraña conexión- Aang se limpió más tibias lagrimas que cayeron de sus ojos de plata y asintió.

-está bien, pero debes irte

-Aang

-lo hare! Juro sobre la tumba de Gyatso que lo hare! Que más quieres de mí?- el joven estaba llorando abiertamente esta vez. Con el juramento que le había hecho le bastó a su vida pasada para desaparecer y Aang cayó arrodillado en el suave pasto verde. Escucho un frágil suspiro de tristeza tras él y no tuvo que darse la vuelta para saber que la bella figura de la chica de la luna estaba justo detrás suyo y pudo sentir como sus delicados brazos lo rodearon, el simplemente puso su mano sobre la inexistente mano de la chica y derramo algunas lágrimas, de alguna manera consolado porque la luna derramaba sus lágrimas de cristal por él. Finalmente se levantó del pasto y se dirigió hasta el lugar donde su amado estaba acostado.

Zuko había vuelto a su posición original y Aang casi pudo gritar de dolor al saber que esta era la última vez que lo vería así. En su lugar, Aang se acercó a la cama, sentándose a su lado y colocando sus manos suavemente sobre el pecho y la frente de Zuko mientras una leve luz azul comenzaba a cubrir sus manos y la piel del mayor. Aang derramo algunas lágrimas al sentir como Zuko no se resistía ante su invasión como su padre, sino que lo aceptaba y lo acogía con ternura, como si lo estuviera abrazando con su alma.

-mmmhh… Aang… que haces?- pregunto un dormido Zuko, sin abrir los ojos. Aang trato de tranquilizarse y aunque más lagrimas cayeron de sus ojos, no dejo que su voz lo traicionara

-nada, Zuko, solo viéndote dormir- le dijo, mientras hacia su trabajo

-porque lloras?- aun entre sueños, el joven Maestro Fuego sintió las lágrimas que caían cálidas sobre su piel.

-es… que soy muy feliz a tu lado Zuko… no sabes cuánto…- dijo Aang, dejando que su tristeza tomara el control por un momento, mientras seguía hurgando en los recuerdos del mayor y borrándolos uno a uno. El Señor del Fuego busco ciegamente, aun sin abrir sus ojos, el rostro del menor, limpiando sus lágrimas con ternura.

-no llores… mañana volveremos a estar juntos y ya no lloraras, te lo juro… ya verás que te pondrás feliz pasado mañana cuando le digamos todo al palacio entero… ya no llores…- Aang tuvo que tragarse el sollozo que amenazo con resonar por toda la habitación.

-gracias…- apenas susurro Aang en respuesta. El Maestro Fuego se arqueo ligeramente sobre la cama para suspirar profundamente y volver a descansar completamente sobre las suaves sabanas. Aang retiro sus manos… ya estaba hecho… a la mañana siguiente Zuko ya no recordaría absolutamente nada

-Aang, te am…mmmhh- Aang le corto las palabras antes de que pudieran salir de su boca rozando sus labios contra los del mayor

-ya lo sé, Zuko… yo… también- si lo sabía, pero si lo escuchaba de sus labios lo iba a volver insoportable, Aang no se creía capaz de seguir viviendo después de escuchar esas palabras de él. En un acto de inocente impulso, Zuko lo envolvió entre sus brazos, donde Aang se quedó por largo rato antes de decidir que no podría soportarlo más.

-adiós mi amado, adiós… mi amigo…- cuando supo que el mayor estaba profundamente dormido, se soltó del suave abrazo en el que estaba envuelto solo para salir disparado hacia el cobertizo donde Appa y Momo estaban durmiendo, llevarse a ambos al Templo Aire del Sur que ya habían terminado de reconstruir y quedarse ahí, la noche llegando a su fin cuando por fin llegaron al lugar.

-parece que nuevamente… e-estoy solo, Appa…- lo dijo, antes de tomar una de las enormes patas del animal y llorar, llorar como si le hubieran arrancado el corazón y, con el dolor que sentía, pensaba que no solamente le había arrancado el corazón, sino también el alma… esta mañana, Aang caminaba como si fuera el dueño del universo, pero justo ahora, no le quedaba nada.


Al día siguiente, Aang fue a buscar a Mai y le explico todo lo que había sucedido… o por lo menos lo que él quería que ella y Zuko creyeran que había sucedido. Mai acepto de buena manera regresar con él y ambos se encontraban en el palacio de la Nación del Fuego frente a un muy sorprendido Zuko.

-Mai!- Zuko parecía realmente feliz de verla y Aang casi pudo haber gritado cuando la sostuvo entre sus brazos… casi no pudo soportarlo cuando vio sus labios, los mismos labios que apenas la noche anterior le decían cuanto lo amaba, besando a la recién llegada con ternura. Pero se recordó que él había accedido a esto y debía mantener su palabra de que se mantendría al margen y no intentaría nada

Luego de un rato, cuando Mai se volvió a instalar en el lugar, Zuko se acercó a él con una amplia sonrisa

-no sé qué fue lo que le dijiste o que fue lo que hiciste para que decidiera volver, pero muchas gracias Aang, no creo que nunca pueda agradecerte lo suficiente- Aang se mordía la lengua para no hacer nada estúpido, en cambio, simplemente sonrió

-solamente le dije lo patético que te veías aquí, llorando como una niña y ella decidió que ya era suficiente y lo decidió ella sola así que dale el crédito a ella- Aang se paralizo en su lugar cuando el mayor se acercó a darle un fuerte abrazo

-gracias… sé que hiciste un gran esfuerzo, ya que Mai no es fácil de convencer… no creo que los espíritus pudieran haberme dado un mejor amigo

-por-por nada…- se sonrojo y al mismo tiempo, reprimió las lágrimas que intentaban salir de sus ojos –bueno, ya es suficiente… no quieres que comience a pensar cosas raras de los dos, verdad?

-qué cosas dices, tonto- dijo Zuko, dándole unas cuantas palmadas en la espalda. De pronto, Mai se acercó al lugar y, con una inusual sonrisa, se acercó a Aang y lo abrazo

-gracias, Aang… gracias por devolverme a Zuko- apretó un poco más el abrazo, tratando de transmitirle realmente lo que le estaba diciendo. Aang se sentía como una basura, pero ya todo estaba como se suponía que debía estar.

-bien chicos, es hora de que me ponga a empacar

-pero, no puedes esperar unos días más? Podríamos hacer una fiesta para despedirte!- insistió el Señor del Fuego, sintiendo de alguna manera que tenía que retener al menor el mayor tiempo posible en el palacio.

-no, yo… también tengo asuntos que atender con respecto a cierta chica- dijo Aang, una sonrisa por demás fingida en su rostro, pero los otros dos no parecieron notarlo en lo más mismo

-bien, si eso es lo que tu deseas, entonces al menos déjanos despedirte, por favor?

-claro! De todas formas, aun me falta empacar mucho

-déjame ayudarte- Aang entro en pánico, no quería estar cerca de Zuko, esto ya era doloroso, verlo desde lejos abrazando a alguien más, besando a alguien más, sonriéndole a alguien más en la manera en que solía hacerlo para el… no podría estar a solas con él y no poder tocarlo, ya le estaba destrozando el corazón de esta manera, solo acabaría por partírselo a la mitad.

-no! No, yo estaré bien… el Señor del Fuego no debería molestarse con tareas tan mundanas. Además, ustedes dos deben tener un montón de cosas que discutir, así que, porque no se ponen al corriente y me dejan a mí, que ya soy niño grande?- Zuko y Mai le sonrieron y asintieron, Mai adelantándose a la habitación de Zuko mientras el Maestro Fuego se acercaba al menor y le decía

-gracias, definitivamente no podría haber tenido un mejor amigo que tu- le guiñó un ojo y se fue trotando para alcanzar a Mai. Aang camino con dificultad hasta su puerta, entro a la habitación y se recargo sobre la puerta, cerrándola con su peso y cayendo al suelo. Pego sus piernas contra su pecho y las rodeo con sus brazos, llorando desconsoladamente ante la imagen de los otros dos adolescentes besándose que había quedado grabada en su memoria como si de un tatuaje se tratara. Un suave golpeteo en su puerta lo hizo saltar, levantándose de su posición en el piso y limpiándose las lágrimas. Se dirigió hasta su cama donde su ropa estaba esparcida con el propósito de empacarla e irse de ahí tan rápido como le fuera posible.

-pase- dijo, arreglando su tono de voz para que no lo delatara si se trataba de Zuko o Mai. En su lugar, quien entro en la habitación no fue otra que Len, quien se detuvo en la entrada, buscando el permiso del menor de entrar para poder ayudarle –Len, pasa por favor- la mujer asistió y se adentró en el lugar, cerrando la puerta tras ella. Se acercó lentamente hasta la cama y, quitándole suavemente la ropa de las manos, comenzó a doblarla ella misma.

-veo que sus problemas con el Señor del Fuego Zuko se solucionaron, joven Avatar- le sonrió la mujer, de alguna manera Aang noto que no era una de esas bellas sonrisas alegres que siempre le dirigía… más bien se trataba de una triste sonrisa de resignación. Aang no entendió ese gesto, pero definitivamente removió algo en él y casi pudo llorar en ese momento.

-sí, era solo… ya sabes cómo somos los hombres, Len, siempre peleándonos por las cosas más tontas, así que no te preocupes, ya viste que siempre terminamos bien al final

-tiene toda la razón, joven Avatar

-oi, ya te dije que me llames Aang, Len… me hace sentir viejo cuando me llamas señor o Avatar- le reprendió el menor con una sonrisa cansada en el rostro. Ella le regreso la sonrisa y, terminando de doblar la ropa, se paró ante él, las arrugas de su rostro apenas haciéndose visibles mientras una mueca que parecía de dolor cruzaba ligeramente por su rostro. Ella lo envolvió suavemente en un abrazo como si de su madre se tratara y Aang, triste y abatido como estaba, sintió como el calor del abrazo derrumbaba sus frágiles barreras y las lágrimas comenzaban a derramarse sobre la ropa de la mujer.

-que bien que hayan arreglado sus diferencias, Aang- ella le susurro, el joven simplemente sollozo suavemente, abrazándola con más fuerza mientras ella acariciaba su cabeza con dulzura –espero que pueda visitarnos seguido, Aang, me gustaría mucho verlo de nuevo pronto

Aang seguía sollozando entre sus brazos y así se quedó un rato más hasta que se calmó lo suficiente y se soltó del abrazo de la mujer, quien le sonrió con tristeza. Aang casi pensó que ella sabía lo que estaba pasando, pero luego lo desecho completamente, pensando que si ella sabía algo no había dicho absolutamente nada acerca de eso.

-gracias, Len… te visitare tan seguido como pueda

-bien, joven Avatar, eso espero en verdad- la mujer hizo una profunda reverencia, dirigiéndole de nuevo esa sonrisa de honda tristeza y se retiró del lugar. Con su equipaje ya listo, Aang se dirigió al cobertizo de Appa, donde preparo al bisonte y tomo a Momo, preparándose para irse en cualquier momento.

-Aang!- la voz de Zuko lo detuvo de despegar y marcharse sin decir adiós. Por un pequeño instante, el monje pensó que todo esto solo había sido una pesadilla y que Zuko trataba de hacerlo volver dentro del palacio para que todo volviera a ser como antes, pero supo que no era así en el momento en el que vio que Mai lo acompañaba –ya te vas? Así nada más

Zuko no entendía esta necesidad de retener al monje el mayor tiempo posible. Sentía que, si lo dejaba ir en este momento, no lo volvería a ver nunca.

-ya debo irme… hay un montón de cosas que debo hacer y ustedes necesitan tiempo a solas

-pero eso no importa, somos amigos, no es así?- los ojos de Mai le decían que había sido una pregunta honesta y Aang tuvo que desviar su mirada de la de ella.

-claro que lo somos, pero yo necesito arreglar algunos asuntos como ustedes, así que creo que debo irme lo más pronto posible, ya fue suficiente tiempo de esperar y así no lograre nada

-yo…- Zuko pareció pensarlo un poco –yo podría acompañarte, así te devolveré el favor con Katara

-no, Zuko… esto debo hacerlo yo solo y estaré bien… estoy seguro que ella entenderá y que todo se arreglara entre nosotros- tomo las riendas de Appa y sonriéndoles, se despidió –adiós chicos, vendré tan pronto como pueda. Mientras, intenten no matarse por favor, no creo que yo siendo el Avatar pudiera hacer algo para detenerlos. Appa! Yip, yip!- y con esto, el animal dio un enorme gruñido y se elevó en el aire dejando atrás el que por casi un año había llamado hogar.


-Hola Azula… como te encuentras hoy?- el joven Señor del Fuego se acercó a la silla que quedaba justo frente a la chica. Ella parecía mucho más calmada que la última vez que vino a visitarla.

-hola, Zuzu… estoy bien, gracias por preocuparte

-como no me voy a preocupar, eres mi hermana- ella hizo un sonido que parecía de desprecio

-escuche que Mai regreso contigo

-vaya, las buenas nuevas viajan muy rápido

-estando aquí no tengo mucho que hacer más que recibir noticas del mundo exterior. Fue Ty Lee quien me lo comunico en una carta

-es grandioso que ella haya podido escribirte! Me alegro de que por fin hayan arreglado sus problemas- Azula sonrió con cansancio, bajando su mirada al suelo. Luego, de la nada, clavo sus ojos en los de Zuko. El Maestro Fuego se sintió casi desnudo ante la penetrante mirada de la chica.

-veo que hoy no estás bien, Zuzu

-a que… te refieres?

-hoy… parece como si algo te faltara… te ves como si estuvieras vacío, como si te faltara algo muy importante… creo que volver con Mai fue lo peor que pudiste hacer si te está matando lentamente por dentro…

Zuko le dio una expresión que claramente le decía que no sabía a qué se refería en lo más mínimo. Azula simplemente le sonrió con tristeza.

-ya veo… ni siquiera te has dado cuenta. Esto es grave Zuzu, si hasta yo en mi estado, puedo darme cuenta de lo mucho que esto te está afectando. Debes hacer algo antes de que termines tan muerto como yo

-Azula, no digas eso, tú no estás…- ella lo detuvo, levantando una mano

-eso no importa, debes hacerme caso… debes hacer algo antes de que esto, sea lo que sea, termine con tu alma…

Zuko salió de la blanca habitación completamente confundido. No había entendido la mitad de la conversación con su hermana menor. Seguro, le daba gusto que ella estuviera tan tranquila y razonable, pero le asustaba un poco todo lo que le había dicho, era perturbador.


-qué tal? Verdad que mi niña está mucho mejor, hijo mío?- su madre le sonreía ampliamente

-sí, no podría ni reconocerla si la comparo con la de hace seis meses… estoy realmente feliz de que se está recuperando tan bien, pero…

-que sucede, te dijo algo malo de nuevo?

-no, de hecho, todo lo contrario… ella me dijo que me veía vacío

-Como?

-pues ella dijo que me faltaba algo, que me había hecho mal regresar con Mai…

-regresaste con Mai, Zuko?

-sí, madre… pensé que tú lo sabias

-no tenía ni idea! Como es que tú hermana se entero más rápido que yo?

-ella recibió una carta de Ty Lee

-si, lo sé, yo misma se la entregue, pero decidí que era tiempo de darle algo de privacidad así que no se la leí, deje que ella misma lo hiciera

-ella me dijo que debía hacer algo antes de que terminara tan muerto como ella… no sé qué quiso decir, es algo extraño, yo no me siento diferente

-tal vez todo esto tenga que ver con Aang… no puedo creer que volvieras con Mai después de todo lo que pasaste con el!

-de… de que estás hablando?- la dama lo miro como si de repente le hubieran crecido tentáculos en lugar de ojos.

-de que estoy hablando? Es en serio, Zuko?

-claro! Es decir, Aang es mi amigo y lo quiero como a un hermano, pero no creo que eso sea suficiente para que Azula diga esas cosas… supongo que solo está confundida, no sería la primera vez que ocurriera

-pero Zuko… y Aang, que es lo que ocurrirá con él?

-Aang? Pues él dijo que era hora de arreglar las cosas con Katara, yo me ofrecí para ayudarle, pero él dijo que ya podía hacerlo el solo y que no debía preocuparme… que les pasa a ti y a mi tío?

-como, que tiene que ver Iroh con todo esto?

-el me pregunto exactamente lo mismo! Me dijo "que es lo que ocurrirá contigo y con el joven Avatar ahora?" pues qué? Simplemente nosotros volveremos a nuestras vidas! Solamente estábamos dándole unos días a nuestras chicas para que pudieran tranquilizarse y poder hablar en paz con ellas! No entiendo cual es el dilema aquí!

Su madre esta vez lo miro como si, aparte de los tentáculos, le hubieran crecido otras dos cabezas y una de ellas le estuviera diciendo un chiste muy malo.

-es… está bien, tienes razón, supongo… será mejor que te vayas a descansar, pequeño, parece ser que ha sido una semana demasiado fuerte. Nos veremos el mes entrante- y le dio un beso en la frente con sus labios de cereza que, como el resto de su rostro, no parecían hacer envejecido ni un solo día.

-hasta luego, madre… procura descansar un poco más, esto parece no hacerte ningún bien- ella simplemente le sonrió mientras él le daba un ligero beso en la mejilla y se alejaba de ahí.

'Hijo mío, eres tu quien me preocupa a mi' pensó tristemente la bella mujer, dándose cuenta que, muy a pesar de su estado, Azula había sido capaz de ver algo que su hijo no.

Zuko salió del lugar completamente extrañado. Porque de pronto a todo el mundo le preocupaba lo que pasaría con él y Aang? Su amistad estaba intacta! Porque tanta preocupación ahora? Una punzada en su pecho le dijo que algo no estaba bien y que tal vez su madre, su hermana y su tío sabían algo que el no, pero lo dejo de lado por ahora. Lo único que importaba hora mismo era que Mai estaba a su lado y que al fin podría comenzar con su vida a su lado… si tan solo pudiera saber porque eso lo hacía sentirse tan deprimido.


Aang había estado en el Templo Aire del Sur solo acompañado por Appa y Momo, durante una semana. Aun no sabía cómo haría él para poder seguir viviendo de esta manera. Zuko definitivamente ya lo había olvidado todo, pero Aang podía recordar cada detalle de todo lo que había sucedido con agonizante claridad. Cada gesto de Zuko al dormir, cuando reía, cuando lloraba, cuando estaba enojado, cuando estaba preocupado, feliz, cuando hacían el amor… todo, cada gesto, cada sonido, cada caricia, cada palabra que el Señor del Fuego le había dedicado estaba grabada a fuego en su mente y no sabía cómo podría seguir adelante sin él.

-esto… no puedo seguir así- dos días antes se había enterado por la gente del pueblo a donde iba a comprar provisiones que el Señor del Fuego se había comprometido por fin, aun no tenían fecha para el matrimonio, pero se veían absolutamente felices y estaban seguros de que el evento no tardaría mucho en ocurrir. Seguramente Zuko no le había mandado ningún aviso porque no sabía dónde se encontraba.

Ahora mismo se encontraba sentado frente a la estatua de Gyatso, viendo a los ojos vacíos de la figura que apenas lograba hacerle justicia su mentor.

-Roku- dijo en voz alta, levantándose de su lugar y encarando a la aparición detrás de él –debes ayudarme… yo no podre con esto solo, no poder regresar con Katara así como así… Zuko pudo haberme olvidado, pero yo no puedo olvidarme de él… tiene que haber una forma en la que puedas ayudarme a olvidar a mí también

-es posible que, siendo parte de ti, pueda reprimir tus recuerdos para que ya no puedas recordar todo este asunto… pero no puedo garantizarte que funcionara, solo nos queda intentar

Aang camino hasta quedar en una terraza que miraba en dirección hacia donde se encontraba la Nación del Fuego y se sentó, abrazando sus piernas contra su pecho

-podría funcionar?- pregunto mientras dos gruesas lagrimas cruzaban sus mejillas, dejando rastros como de cristal liquido

-es posible, no es completamente seguro, pero es la mejor opción- a pesar de haber retirado las lágrimas de su piel, mas lagrimas seguían cayendo sobre su rostro. Aang no sabía que podía llorar tanto hasta estos últimos días. Se había dado cuenta que parecía que nunca se le acabarían las lágrimas y, si el método que Roku le proponía era una manera de hacer que este dolor se fuera, lo haría. Tenía que intentarlo o se volvería loco.

Dio un profundo suspiro y asintió, mirando a la figura del anciano flotando frente a él.

-bien, ahora solo tienes que acompañarme al mundo espiritual y todo habrá terminado

Justo antes de que todo se desvaneciera, Aang pudo ver, escuchar, sentir todo lo que le estaba siendo retirado de su cabeza y sonrió con tristeza, mientras más lágrimas recorrían su rostro lentamente. Recordó lo último que Zuko había intentado decirle y su sonrisa se volvió aún más amarga.

-yo también, Zuko… yo también…


Aang había estado en trance durante dos días, pero justo después de haber despertado, no tenía nada más en la cabeza que una cosa: ir a buscar a Katara para hacer que lo perdonara. No recordaba cual había sido el problema con ella y no tenía idea de que era lo que había hecho para hacerla enfadar, pero estaba decidido a hacerla cambiar de parecer y cumplir su sueño de estar con ella toda la vida que había tenido desde que la había conocido. Ahora mismo se encontraba volando hacia la Tribu Agua del Sur.

Zuko ya había arreglado las cosas con Mai y no recordaba bien como había ayudado, pero sabía que lo había hecho, ahora era el momento de hacer lo propio y regresar con Katara. Sería fácil? Para nada! Pero Aang nunca había sido de los que se rinde fácilmente y sabía que había tenido peores pruebas, mucho más terribles que esta… o eso esperaba.

Todo el mundo en la Tribu lo vio llegar y lo recibieron con mucho cariño ya que había sido un largo tiempo el que no se había parado por ahí. Su joven admiradora, que ahora era un poco más alta, lo recibió con un abrazo y reclamándole por no haber vuelto en tanto tiempo. Él se disculpó y le dijo que eso no se volvería a repetir.

-bienvenido seas, Avatar Aang- Hakoda lo recibió con un abrazo, realmente feliz de ver al menor –que milagro es el que te trae por este lugar que has tenido tan abandonado?

-jefe Hakoda, es un honor verlo de nuevo… usted… usted debe saber muy bien a que vine aquí… mis tareas en la Nación del Fuego por fin han terminado y por fin puedo volver sin ningún pendiente

-escuche que el Señor del Fuego Zuko por fin se comprometió con la dama Mai, es algo para celebrar- a la mención de esto, el corazón de Aang pareció dar un terrible vuelco, mandándole una terrible punzada de dolor. El monje no supo porque pero rápidamente lo ignoro para poder contestarle al mayor.

-es cierto y estoy muy feliz por ellos… creo que es tiempo de que yo haga lo mismo

-oh, pero donde están mis modales, pasa! Debes estar cansado del viaje y hambriento!

-gracias, jefe

-Aang, hola amigo!- Sokka iba saliendo de una de las construcciones, emocionado al escuchar que el Avatar estaba ahí cuando lo encontró con su padre y se lanzó a saludarlo –ha sido mucho tiempo desde que hablamos, amigo

-hola, Sokka, como has estado?- Aang no podía evitar la sonrisa en sus labios, ver a sus amigos después de tanto tiempo era grandioso y lo animaba sobremanera

-ya sabes, conquistando chicas con mi encanto, siendo un héroe… lo de siempre- Sokka se sonrojo ante la mirada divertida de su padre –pero creo que no estás aquí para vernos a mí y a mi padre…

-en parte, si- lo tranquilizo Aang, genuinamente feliz de ver a ambos hombres

-ven, yo sé dónde se encuentra- y se lo llevo sin siquiera preguntarle o dejarlo decir una palabra. Caminaron por unos momentos en silencio, la luz del atardecer escondiéndose rápidamente y dándole paso al cuarto menguante de la luna. Sokka por fin se detuvo frente a una enorme construcción (el polo sur había cambiado tanto desde que había venido la ultima vez!) y le indico el camino –aquí es… suerte

Y lo dejo solo. Aang respiro profundo, terriblemente nervioso. Entro en el lugar y rápidamente encontró con su mirada la cascada color chocolate del cabello de Katara. Aquí estaba ella, era momento de arreglarlo todo y volver a su vida normal… y ese pensamiento le provoco emoción y, al mismo tiempo, una terrible punzada de dolor, aun peor que la anterior. Algo parecido a la desesperación lo invadió, pero solo por unos cuantos segundos, para luego desaparecer. Aang decidió hacerlo a un lado y sonreír dulcemente.

-Katara… quiero hablar contigo…


que les pareció? algo apresurado, algo mal hecho, pero ay como sufrí con este capitulo! (es en serio, creo que acabo de caer en depresión aguda T_T), pero espero que de todas formas les haya gustado...

Road-Chan: jeje, que bien que te haya gustado (a mi me solía pasar cuando estaba en la escuela leyendo algo parecido XD al rato se acostumbra la gente) pero yo te apuesto a que no gritaste tanto como Aang *guiño* ya viste como lo desenvolvieron a él y espero que no te enojes conmigo por esta bomba lacrimógena... como ya había dicho, para que estudiar? mejor lee yaoi, que ese si te alimente el alma :)

Ly Orixa: uff! que bueno que no estés decepcionada y me alegra que te haya gustado todo el fic, quiere decir que no lo estoy haciendo TAN mal... cabeza para esto? no, si no la tengo, pero esta idea tiene patas y garras y cabeza y me controla XD (auxiliooo!) gracias por la fidelidad y si, viva el Zukaang!

SoKitsune: ya te dije que no es menosprecio, es sinceridad con uno mismo *cof, cof* SI lo soy *cof cof cof*. Ps es que así como Aang es un puberto hormonal calenturiento, también Zuko lo es, pero él lo disimula mejor 8D pues espero que vuelvan esas malditas musas y, dirás bien, no se dignan a trabajar cuando debieran, las malditas! :( fácil? tienes razón, esos dos son TAN fáciles de emparejar! jeje..

ya lo sé, luego te encuentras cada fic... y tu casi con la enciclopedia de un lado, el diccionario del otro y un maestro de gramática golpeándote cada vez que te equivocas y ni una *beep* review. Ah, life's a bitch... pero bueno, así es la vida... que la mitad pinta para plagio... uff! yo diría que más que la mitad en mi caso XD, solo espero que no me metan demanda, porque lo único que ganaran es un árbol medio seco y una X Box descompuesta XD yo creo que todavía tienes un que otro lector fiel, digo si YO, con todo y todo los tengo (como tu) no veo porque tu no... qué bueno que te agrade y espero que no me quieras matar con este capítulo... (yo si me quise matar a mí misma, pero sentí que me moría y mejor no lo hice :P)

P.S: ya las amarre, pero no sé de dónde sacaron un cuchillo y se soltaron, las muy malditas ;D saluditos!

Priss: pudorosa? sí. Pero soy una hipócrita porque soy una pervertida de closet! jeje... por eso digo que deberíamos hacer un club de pervertidas Zukaang, que buen grupo seriamos, no? humor? en serio? vaya y yo que pensé que mis chistes eran malísimos XD que bien que a ti te agraden :) gracias, no pienso que sea tan buena como dices pero es bueno saber que a ti te agrade y te haga pasar un buen rato.

no me importa si me presionan o no, de todas maneras yo ni les iba a publicar :P no es cierto, siempre es bienvenido cualquier comentario y espero que no te decepciones con este último capítulo, porque ya no se van a poder comportar como una pareja por qué puff! ya no lo son T_T tu también ten una linda vida y nos leemos después (por favor, no me mates si no te agrada el capi, a mí tampoco me agrado escribirlo, pero así tenía planeado desde un principio el fic XP) saludines!

Loreny15: *en una máquina trituradora metiendo su pudor* listo, ahora soy una pervertida descarada! *pose triunfadora* pues ya te enteraste en qué condiciones lo recibió y aparte que más hizo! espero que el lemon te haya gustado y que no me quieras matar por este capítulo de lagrima y moco tendido, jeje... qué bueno que te haya gustado y que lo sigas disfrutando :D

FNYs7GIRL: qué bueno que te guste (si mi madre se enterara de lo que escribo yo... imagínate! querría leerlo, conociéndola XD) no te preocupes, ya ves que desde el principio he tenido planes para Mai y Katara, pero no en la forma en que tu pensabas o en la que cualquiera de nosotras hubiera querido! te agrada, no te gusta? házmelo saber! gracias por leer, saluditos! (oh, y gracias por el fav, el alert y la review ;D)

Bien, gente del planeta, aquí esta esté capitulo (que, como ya había advertido, si aún queda alguien por ahí a quien le agraden los finales felices, mejor se me va retirando ahoritita mismo, YA...) que es el primero de todo lo angsty que va a ser este fic, espero que les agrade (y que no me quieran asesinar) y nos leemos después...

y gente, a pesar de lo triste que acaban de leer, por favor sean felices.