¡Hola de nuevo!
Aquí les dejo una nueva actualización.
Ojalá les guste y como ya saben, espero con ansias sus comentarios…
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CAPITULO 11: SOLUCIONANDO LOS MAREOS
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Cuando pensaba que lo peor ya había pasado en aquellos cortos días y que su nivel de humillación ya no podría llegar a niveles más bajos… Ahí se encontraba él, de rodillas ante el inodoro devolviendo hasta lo que aún no había comido y lo que era aún peor…
Junto a aquella hermosa rubia con la que día y noche soñaba hacer millones de cosas, pero que en esta ocasión se encontraba haciendo lo único que ni en sus peores pesadillas se le cruzó por la cabeza que le haría: "Sobar su espalda mientras vomitaba."
Y es que por más que lo intentaba, por más que pretendía ser un hombre serio y por sobre todo "normal" ante ella, esta chica solo lo había visto en sus estados más vulnerables y conocía sus peores humillaciones. Por lo menos ya no debía lidiar con ese temor habitual en las parejas, en que tus padres cuentan historias vergonzosas sobre las estupideces que hacías durante tu infancia o muestran esas horribles fotografías en las que apareces en pelotas con ternurita junior del tamaño de una espinilla.
Su madre sin duda ya no podía humillarlo aún más y Serena no podría ver algo peor de él. ¿O no?
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¿Te sientes un poco mejor? – Preguntó Serena con cara de preocupación al pelinegro que se incorporaba con dificultad de su "predica" al excusado.
¿Tú qué crees? – Devolvió la pregunta con algo de sarcasmo, pero sin ningún ánimo de bromear, de hecho sin ánimo de hacer ninguna otra cosa más que vomitar o de plano lanzarse ya al mar para acabar con su sufrimiento y con todas las humillaciones vividas durante esa semana.
Era una pregunta retorica ternurita, sé que te debes sentir como las pelotas. – Señaló la rubia con tono algo disgustado. – Mejor vayamos a cubierta, acá encerrado te sentirás mucho peor.
No quiero moverme de aquí, en verdad prefiero no separarme de mi amigo por ahora. – Respondió el pelinegro apuntando el inodoro.
Quedarte aquí sólo te hará sentir peor, lo mejor es que salgas a la cubierta, respires un poco de aire e intentes pensar en otra cosa que no sea el mareo o el movimiento del barco. – Indicó la chica, pero antes de que terminara de decir la oración, el pelinegro ya se encontraba nuevamente abrazado al wáter.
Serena dio un pequeño suspiro mientras bajaba la cabeza negando en señal de frustración. En realidad esto no era nuevo para ella ya que su pequeña hija también se mareaba en lo barcos así que sabía algunos "trucos" para que estos cesaran. Se giró sobre sus talones con destino a la cocina esperando encontrar allí algo que ayudara a su mareada ternurita.
¿Te sientes "menos" mal ahora? – Preguntó al regresar de la cocina, rezando a todos los cielos que al pelinegro no le quedara nada más en el estómago para poder vomitar.
Peor que hace diez minutos no me siento, si eso puede traducirse en que me siento menos mal. – Intentó bromear el pelinegro. – De verdad no te preocupes por mí, si quieres sal a tomar sol un rato o algo, yo me quedaré aquí hasta que me sienta un poco mejor. – Señaló mientras se volvía a acomodar entre la pared y el inodoro.
Nada de eso, tu y yo nos vamos a la cubierta, te aseguro que allí no te sentirás peor que acá. -Más que recomendar, ordenó la rubia mientras lo tomaba de un brazo y lo obligaba a levantarse.
Darien no tuvo más opción que obedecer a la rubia en completo silencio, mientras ambos salían del camarote.
El sol de medio día lo saludó de inmediato y su calidez lo hizo sentir un poco mejor.
Trata de no mirar hacia el suelo o directo al mar, intenta mantener tu vista hacia el horizonte unos minutos. ¿Está bien? – Indicó la rubia en tono casi maternal, mientras le extendía un platillo con algunos trozos de manzana.
Cómelos, de a poco eso sí. – Indicó la rubia. – Te harán bien, te lo prometo. – Agregó como si le hablase a un niño pequeño.
Gracias mamá. – Bromeo el pelinegro, sin apartar por su puesto la vista del horizonte tal como le había ordenado su preciosa novia, mientras se llevaba un pequeño trozo de manzana a la boca y con algo de desconfianza lo digería.
A los pocos segundos notó como la chica sacaba una pequeña bolita de material desconocido y lo depositaba entre su reloj y su muñeca, haciéndole presión en esta última.
Gracias. – Se atrevió a casi susurrar el pelinegro, mientras notaba como poco a poco las nauseas desaparecían y aunque no podía decir que disfrutaba del viaje si lo hacía y MUCHO de la compañía.
De nada ternurita. – Respondió en tono risueño. – Ya verás que un ato te sentirás mejor.
Pasaron un par de minutos más en un extrañamente cómodo silencio para ambos. Darien observando el horizonte, mientras Serena parecía no mirar a ningún lugar en particular, solo disfrutar el momento.
Hace un momento fui a ver al capitán o quien sea que este manejando esta cosa. – Señaló Serena de pronto volteándose para verlo. – Pero no ha querido regresar a tierra, dice que tu madre lo despedirá si lo hace, así que debemos estar todo el tiempo que tiene planeado. Lo siento. – Se disculpó la chica, como si la situación realmente fuera culpa suya.
No tienes de que disculparte, esto es parte de las "sorpresitas de mi madre" y no tienen nada que ver contigo. – Respondió rápidamente el pelinegro, mientras se aventuraba a tomar asiento dado que los mareos por fin habían finalizado.
¿Siempre te has mareado en cualquier tipo de embarcación? – Preguntó la chica sentándose a su lado.
Desde que tengo memoria me ha sucedido y en realidad a toda mi familia le pasa lo mismo, por eso Luna te dijo que este barco no se utilizaba nunca. – Respondió el pelinegro.
Aún no entiendo en que estaba mi madre que se le ocurrió comprarlo, si para tomar el sol solo necesitamos bajar a la playa. – Agregó dando un suspiro. – Pero en fin, son sus ocurrencias así que nada se puede hacer.
Ya veo. – Respondió la chica llevando su vista nuevamente al frente mientras sonreía. – Tu madre es una persona bastante… "especial". – Agregó para luego volverlo a mirar.
Gracias por decirlo de una manera tan amable. – Comentó el pelinegro entre risas. – Si quieres decir que mi madre es una hincha pelotas por mí está bien, estoy acostumbrado a escucharlo.
Yo no diría eso, de verdad solo creo que es algo especial, pienso que vivir junto a ella sería muy divertido, todos los días nos sorprendería con algo nuevo. – Señaló la chica feliz.
Y eso es precisamente lo que más odio, que me sorprenda con estupideces como la de hoy. De verdad amo a mi madre, Dios sabe que la quiero, pero hay veces que…. – El pelinegro gesticulaba con sus manos como si la estuviese ahorcando.
Pues yo creo que podría acostumbrarme a ella. – Señaló la rubia con sinceridad, causando el asombro del pelinegro. – Bueno, no es que sea necesario que yo me acostumbre… Es solo que… - Intentaba explicar su desliz vocal con un poco de nerviosismo. – Es solo una manera de decir, ya sabes, que tu madre no es tan terrible.
Claro que entiendo. – Agregó Darien con rapidez, este tipo de oportunidades debía de aprovecharlas, no era algo común ver a la chica nerviosa, así que era la oportunidad perfecta para derribar sus defensas y quizás saber algo de ella o que fue lo que la alteró tanto el día anterior.
Sabes, desde ayer que quería preguntarte. ¿De dónde conoces a Zafiro? – Preguntó entonces el pelinegro.
¿Zafiro? ¿Acaso tú lo conoces? – Preguntó la rubia con algo de nerviosismo.
Bueno, lo que es conocer, conocer no. – Respondió Darien. – Si no me equivoco es algo así como el jefe de Nicholas, lo conocí el otro día en la despedida de solteros.
Con que por eso está aquí el muy pelotudo, sin duda el mundo es un pañuelo- Pensaba la chica mientras procesaba la información. – Un pañuelo lleno de mocos.
¿Y de donde lo conoces tú? No me digas que él es el famoso: "Mi amor… Yo también te echo de menos… Quiero volver pronto"… – Preguntó el pelinegro con extraño temor en su voz.
Serena no pudo hacer más que echarse a reír, sin duda la teoría de Darien no podía estar más lejos de la realidad.
¿Y más encima te ríes de mí? – Volvió a preguntar el pelinegro fingiendo enojo, mientras hacía un divertido puchero.
Nunca dejas de comportarte como una verdadera ternurita, realmente me encantas. – Señaló la chica riendo, arrepintiéndose casi en el acto de lo que acababa de decir.
Darien la observó con la boca abierta y el corazón palpitando de felicidad (bueno, en realidad no era precisamente el corazón lo único que sentía palpitar).
La rubia carraspeo un poco antes de hablar. – Iré a ver en la cocina si hay algo ligero que puedas comer, no vaya a ser que te vuelvan las nauseas por tener el estómago vacío, trata de no moverte mucho o muy rápido. ¿Vale? – Habló con rapidez y sin esperar la respuesta salió disparada del lugar.
Eso que acaba de decir… ¿Será que le gusto? ¡Le encanto! ¡Pero claro si MI SERENA no podía ser inmune a mis encantos! ¿O no? – Pensaba feliz el pelinegro. – Pero entonces… ¿Quién mierda es el famoso Zafiro?
Luego de una comida ligera y con el ocaso frente a ellos, ambos chicos se encontraban en silencio, sin mencionar nada de lo dicho momentos atrás y sin ni ninguna clase de pregunta, sólo observando el hermoso mar azul.
Hay algo que aún no me cuadra en todo esto. – Señaló la rubia de pronto, en un intento por romper el hielo. - ¿Por qué tuviste que recurrir a mis servicios? Es decir… ¿Por qué no tienes novia, esposa, amante o lo que sea? – Preguntó la chica con curiosidad, apuntando sus profundos azules hacia el pelinegro.
¿Por qué crees tú? – Comenzó a responder el pelinegro. - Si tuvieras una madre como MI MADRE, o mejor dicho, una familia como la mía. ¿Crees que te durarían los novios? – Preguntó en tono sarcástico. – Además yo tampoco soy una persona muy fácil de tratar como ya te habrás dado cuenta. – Completó con absoluta sinceridad.
En eso tienes toda la razón ternurita. –Respondió la chica entre risas. – Pero de todas maneras, no creo que sea motivo suficiente. ¿Cómo nadie iba a ser capaz de soportar a tu familia?
Tal vez no sea solo por culpa de mi familia, tal vez yo también he tenido la culpa. Me he dedicado a postergar el amor durante bastante tiempo por culpa de muchas cosas y no he sido capaz de mantener a mi lado a las personas que amo; creo que principalmente soy yo el que siente vergüenza de mi familia, más que lo que ellos provocan. Incluso a veces me avergüenzo de mi mismo por ser como soy. – Respondió en tono cabizbajo con la mirada perdida hacia el horizonte.
No creo que debas ser tan duro contigo mismo, es decir, si no has sentido la necesidad de mantener a tu lado a alguien, es simplemente porque no has querido lo suficiente como para luchar por esa persona y si esa persona no puede tolerar a tu familia o tu forma de ser, también podría ser, que no te ha querido lo suficiente. – Complementó la rubia en tono filosófico y una sonrisa en los labios.
El pelinegro solo asintió en respuesta, sentía que la rubia tenía absoluta razón en su teoría.
¿Pero nunca has estado aunque sea cerca del matrimonio o con algún compromiso más serio? – Volvió a interrogar Serena.
Una vez estuve muy cerca de comprometerme, cuando aún estaba en la universidad. – Respondió el chico, quien muy a su pesar comenzaba a confiar cada vez más en la rubia, sentía que con ella podía ser el mismo y abrirle por completo su corazón, incluso si ella le preguntara el número de su cuenta bancaria estaba seguro que también se lo daría sin dudar.
¿Y qué pasó? – Preguntó la rubia con curiosidad.
No estábamos hechos el uno para el otro, o mejor dicho ella no estaba hecha solo para mí. – Contestó Darien con seriedad.
No entiendo… - Casi susurró la rubia.
Primero me dijo que necesitaba tiempo para adaptarse a mi forma de ser, luego que mi familia la enloquecía y después me enteré que se había acostado con casi todos mis compañeros de universidad, es decir… No estaba hecha "solo" para mí. – Bromeo el pelinegro marcando las comillas con sus dedos.
Oh, lo siento. – Esta vez sí susurró la chica.
No tienes que sentirte mal por eso, ha pasado mucho tiempo, años en realidad y no fue algo tan terrible como para marcarme para siempre o hacerme perder mi fe en el amor si quieres llamarlo de esa manera. – Señaló rápidamente el pelinegro en tono despreocupado - Además, si bien no somos los mejores amigos, con Molly nos llevamos muy bien ahora. – Agregó, llevándose de inmediato ambas manos a la boca por la indiscreción cometida, se supone que un caballero no tiene memoria, o por lo menos eso le habían enseñado desde pequeño.
Ahora me queda claro por qué tu hermana la llamó "zorra" el día del ensayo de bodas. – Indicó Serena con efusividad, como quien descubriera la cura contra el cáncer. – Por la actitud de Rei he de suponer que el pobre de Nicholas también está en su lista de víctimas. – Agregó la chica entre risas, contagiando al pelinegro también.
Darien sólo gesticuló un cierre en su boca con sus dedos, indicando a su compañera que no cometería otra indiscreción como esa.
¿Y cuando me vas a contar algo de ti? – Ahora era su turno de averiguar lo que fuera de la chica.
¿Qué quieres saber con exactitud? – Preguntó Serena desviando su mirada hacia el cielo que comenzaba a teñirse de negro, intentando evadir el tema.
No lo sé cualquier cosa, por ejemplo, cuál es tu relación con Zafiro y por qué te pusiste así ayer a penas lo viste. – Añadió el pelinegro.
Todos tenemos nuestras historias ternurita, historias buenas e historias malas y yo he tenido más de las segundas que de las primeras. – Respondió la chica con mirada melancólica que intentaba esconder sin éxito bajo su hermosa sonrisa, cerrando así el tema.
Creo que es hora de dormir, por lo que veo no volveremos a tierra hoy así que lo mejor será descansar un poco. – Señaló Darien con voz de derrota dando un pesado suspiro.
Solo tenía la intención de saber un poco más ti y si es posible ayudarte en lo que sea que te esté preocupando, pero si tú no confías en mi yo respetaré eso. – Agregó en tono sincero y sin duda con algo de tristeza. – Puedes ocupar el camarote en el que estuvimos antes, yo ocuparé el de invitados. – Indicó mientras desaparecía del lugar.
Serena se quedó unos momentos más observando el hermoso cielo que cada vez se poblaba más y más de estrellas, pensando. ¿Sería bueno que el pelinegro supiera más de ella? ¿Podría seguir escondiendo por más tiempo lo que ya estaba segura sentía por él? ¿Darien se sentiría de la misma manera?
Ella no podía volver a repetir los mismos errores del pasado, había crecido bastante y poco quedaba de esa chiquilla inmadura, insegura y fácil de impresionar que fue años atrás, además ahora tenía una hermosa pequeña a quien cuidar, no podía permitirse ceder nuevamente ante los encantos de un chico rico, pero… ¿Qué encantos? En realidad el pelinegro no había montado ningún tipo de espectáculo donde sobresalieran sus falsas virtudes, ni presumido de su dinero ni nada por el estilo. En realidad había tenido la desgracia o quizás "la suerte" de conocerlo tal cual era, una persona como cualquier otra, con defectos, manías y por sobre todo vulnerable, sin duda una ternurita adorable, entonces… ¿Qué rayos estaba esperando?
Darien se encontraba recostado en su camarote pensado, a pesar de haberse abierto totalmente con la chica no se arrepentía de ello, se sentía bien mostrarse tal cual era con esta mujer que le robaba el sueño, solo le dolía que ella no confiara de igual manera en él.
Espabílate Chiba. ¿Cómo le vas a gustar a ese tremendo pedazo de mujer después de cómo te ha visto durante todos estos día? ¿Después de haber conocido a tu familia, de conocerte tal cual eres? – Se repetía cabizbajo el pelinegro, en una lucha por auto convencerse de que él tampoco sentía nada por ella, lo cual a estas alturas ya era prácticamente imposible y debía reconocerlo de una vez por todas. ¿Amor? Aun no lo sabía con exactitud, pero sin duda Serena le gustaba y mucho.
Darien… ¿Aún estás despierto? – Sintió llamar muy despacio a la puerta, luego de un pequeño golpe en esta.
Claro que ya debe estar durmiendo o tal vez de verdad se molestó. – Se dijo a sí mismo la rubia girándose sobre sus talones para volver a su camarote, cuando la puerta se abrió.
¿Sucedió algo? – Preguntó Darien con preocupación en su voz, sin duda era extraño que la chica estuviese allí ahora.
Este… Darien, no es que no confíe en ti. – Comenzó a explicar la rubia mirado al suelo, como si allí estuviera escrito lo que quería decir.
Darien no se atrevía a interrumpir, sin duda si preguntara o comentara algo, se arruinaría por completo cualquier cosa que quisiera decir la chica.
Serena dio un pequeño suspiro, dándose ánimos a sí misma para continuar.
No es que desconfíe de ti, creo que desconfió de mi misma y tengo miedo de lo que realmente quiero. - Agregó levantando la mirada.
¿Y qué es lo que quieres? – Se atrevió a preguntar el pelinegro, con el nerviosismo y la expectación impregnados en su voz.
Creo que he querido hacer esto desde que pasamos nuestra primera noche juntos. – Respondió mientras se acercaba suavemente hasta los labios del pelinegro y tomando su rostro con ambas manos, comenzaba un dulce, pero a la vez apasionado beso.
Darien sentía como su cabeza le daba vueltas, pero para su suerte esta vez no era producto de los mareos causados por el barco, el también deseaba estar con la rubia de todas las formas posibles, desde la primera vez que la vio bailar.
Reclamaban su boca una y otra vez, separándose solo para abastecer de aire sus pulmones y continuar con su dedicada tarea. Después de unos momentos de lucha interna, Darien no pudo esperar más y la tomó firmemente entre sus brazos dirigiéndola hasta la cama que hace tan solo unos momentos pensó que utilizaría solo él, mientras la puerta del camarote se cerraba por completo y al parecer no se volvería a abrir hasta el amanecer.
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¿Qué mejor solución para los mareos?
Como maldad es mi segundo nombre, hasta aquí les dejo el capítulo de hoy jijiji.
Al parecer el plan de Luna finalmente dio frutos. ¿No creen?
No olviden dejarme sus comentarios, sugerencias, reclamos y lo que sea su cariño cuando pasen por aquí.
Les agradezco mucho sus rw, alertas, agregarme a sus favoritos
y simplemente por leer, especialmente:
*yesqui2000: Luna volvió al ataque y esta vez acertó jajaja, pero de horror el viaje ya no tiene nada. ¿O no? Muchas gracias por leer, besos y que tengas una linda semana.
*Usagi13chiba: No, Zafiro no es el papá de Rini y al igual que tu yo adoro a Luna, entrometida y todo bien que ayudó ahora n_n. Espero que te haya gustado este capítulo y que nos sigamos leyendo. Besos!
*Adileyne: Gracias por tus rw! Me alegra que disfrutes de esa historia y me parece que hoy nuevamente te dejaré en la mejor parte (jijiji). Muchos besos que tengas un lindo día!
*VICO-darien: Gracias amiga! Me alegra que te guste la historia. ¿Así que también sufres de mareos? Bueno, las cosas que hace Serena por ternurita de verdad ayudan para esos casos, así que espero que te hayan servido esos "truquitos". Millones de besos para ti y espero nos sigamos leyendo!
*AYNAT-DREAM: Gracias por seguir esta historia junto a mí, me alegra que disfrutes leyendo esta historia como yo disfruto escribiéndola. Espero nos sigamos viendo por aquí. Besos y abrazos n_n.
*naiara moon: Yo creo que Serena ya no se escapa a Tokio después de esta noche. ¿No crees? Jajaja. Y no te preocupes, haremos que Darien se ponga un poco más celosito por nuestra querida rubia. Besos!
*yssareyes48: Gracias por tu rw! Como vez te hice caso y el romance comenzó! Jajaja. Muchos besos y esperemos nos sigamos leyendo.
*Caroone: Tibio, tibio (respecto a tu sospecha jajaja) Y por fin hoy sucedió el tan esperado acercamiento entre nuestra querida parejita. Espero que te haya gustado este capítulo. Besos!
*patty81medina: Intento actualiza más rápido, pero realmente se me hace muuuy difícil (el trabajo y el estudio me tienen casi sin tiempo) Por lo menos en esta ocasión el par de metiches les hicieron un gran favor a los chicos así que espero que no estés tan enojada con ellos (yo adoro el personaje de Luna n_n). Espero nos sigamos leyendo. Besos!
*anali88: Gracias por tu rw y también por ser mi fan (me sonrojo n_n) Espero no haberte decepcionado con esta actualización y que nos sigamos leyendo. Besos y gracias!
*criss zans: Gracias por tu rw, esa es la idea, intentar hacer algo diferente de vez en cuando. Me alegra que te guste y espero nos sigamos viendo por aquí. Besos!
Muchas gracias a todas y como siempre…
¡Besos y nos leemos!
