Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

Capítulo 11

"La decisión correcta"

Bella POV

Habían pasado varios días y el club no había visto a las emperatrices juntas en dos semanas, Jacob nos tenía entrenando a Emily, la que nos ayudaba cuando alguna se enfermaba.

Era duro sin Bree, pero ella estaba aislada pues tenía ataques de ira dirigidas a mi persona, yo solo trataba de estar bien con eso.

Nos encontrábamos en el escenario, cubierto de luces y vestidas como soldadas de los años cincuenta viendo a Emily y a Rose bailar Candy Man de Christina Aguilera. Contábamos los tiempos para que saliera Ángela y después yo y en eso entró Jane

— Señorita Is, ¡su amiga Alice llora! — Salí corriendo tras ella y me encontré a Alice siendo acunada por Jasper quien le decía que se calmara, que él iba a oírla y a cuidarla. Me agaché hasta ellos y le hablé

— Alice, mi enana ¿qué pasa?

— Oh, Bella es horrible—lloraba desconsoladamente— mi papá… él… Edward— no entendíamos mucho. Jasper la cargó y la llevó a unos de los privados del club donde la recostó en un mueble azul y me senté a su lado, abrazándola

— Cálmate Alice — le dimos agua e iba calmándose sorbo a sorbo— ahora dime con calma, necesitamos entender para ayudarte

— Es… nadie puede ayudarme Bella— eso me sorprendió de mala manera— es mi papá, él es alguien terrible.

Ahora menos entendía, ¿Carlisle alguien terrible?

— ¿Estás segura? — Tenía que saber. Ya que la mala persona era Charlie, Carlisle por el contrario era pacífico, alguien digno.

— Bella, él nos engañó y a Edward peor. Papá lo obligó a escoger sobre ti... — Alice se enfrascó en su historia de cómo Carlisle engañó y manejó a Edward y me encontraba atónita, esos dos; mi propio padre y Carlisle… ellos nos usaron. Lo que me dejó de piedra fue que Alice dijo que Edward me amaba y eso era algo difícil de creer— Bella en serio él te ama, te conté todo, perdónalo— y volvió a llorar.

-o-

Esa noche la llevé a mi casa y se durmió apenas la acosté.

Pasé todas las horas destinadas a descansar dándole vueltas al hablar o no hablar con Edward, aunque sea por la amistad que nos unió y el amor que le tengo… digo fue traicionado por su padre y ha de haber sido duro para él, pues lo tenía idealizado y no había para Edward nadie mejor que Carlisle, probablemente debe estar peor que Alice quien me tuvo, bueno a mí y a Jasper, para ayudarla mientras que él no tenía a nadie, pues Emmett estaba con Esme y Rosalie.

Era una pena lo que la ambición hace con las personas, son capaces de cualquier cosa.

Y entonces las palabras de Alice se repitieron en mi mente "él te ama, Bella" y calentaron mi corazón y me hicieron pensar. Jasper tenía razón, lo primero era sincerarme conmigo misma; así que me acosté con Alice con una decisión tomada.

A la mañana siguiente me desperté primero que ella y me bañé, preparé el desayuno y cuando iba a vestirme sonó la puerta.

Se trataba de Jasper que venía a ver a Alice

— Menos mal que llegas, aún duerme— era bueno que no tuviera que dejarla sola— voy a vestirme ¡ya vengo! — Me puse un simple jeans negro con unas converse amarillas y una franela blanca con una pequeña chaquetica del mismo color de las zapatillas. Recogí mi cabello en una trenza y salí.

Jasper estaba en la cocina

— Me voy, Jass cuídala

— Es una buena decisión esa que tomaste— supuse que se reflejaba en mi cara por eso le contesté

— Lo sé, Jass o al menos eso quiero creer — y salí.

Conduje para mi alivio no muy lejos, pues se hallaba al igual que yo frente al Central Park. Estacioné y pregunté al portero, luego subí y golpeé la puerta, pero nadie respondía. Entonces el miedo empezó a aparecer en mí y antes que me bloqueara, volví a tocar y si no abría me iría. Sin embargo, justo escuché un "voy" y la puerta se abrió

— ¡Hola Edward! — Se encontraba mudo y a decir verdad yo tampoco sabía qué hacer, ya que mi resolución ya se había ido

— Pasa Bella— dijo apartándose, dejándome entrar. Se quedó recostado en la puerta

—Si es mal momento Edward yo…

— No Bella, quédate— sin pensar lo que hacía me acerqué y lo abracé. En un primer momento sus brazos se hallaban en sus costados, pero yo no lo solté sino que a cambio le dije — estoy aquí.

Entonces me abrazó fuerte y enterró su cara en mi hombro y sentí sus lágrimas caer y no pude retener las mías.

No sé en qué momento caímos al suelo. Edward recostado en la puerta y yo en su regazo ambos llorando. Sabía que él lo hacía por haber perdido a quien creía era su modelo a seguir en la vida y a momentos susurraba "perdón Bella, perdón"

Duramos tal vez horas solo abrazados y ya el llanto de Edward había cesado, ahora solo acariciaba mi trenza y dejaba besos en el tope de mi cabeza, por mi parte jugaba con su mano.

Aunque no habíamos hablado de nada, me sentía en paz como hace tiempo no me sentía

— ¿Bella?

— ¿Sí, Edward? — Oí que respiró profundo y luego con la mano que yo estaba jugando tomó mi mentón y me hizo verle

— Gracias por venir yo...yo— cerró sus ojos, suspiró y habló— te necesitaba, aún lo hago a pesar de que estás aquí

— Aquí estoy Ed, no tienes que sentirte así

— Sí Bella, porque estás aquí, pero no como debe ser. — Aguardé sus palabras, sus hermosos ojos verdes brillaban— te amo Bella y te quiero conmigo— Dios justo ahora iba quedarme muda la sorpresa de sus palabras, pues me dejaron en shock. ¡Él me amaba! Y yo no sabía qué hacer. Vio mi reticencia a creerle— es en serio, sé que fui un idiota, hermosa, pero te amo y con los años en vez de olvidarte solo pude amarte más— sus ojos se encontraban fijos en los míos que estaban abnegados de llanto— no llores Bella, te amo tanto que las historias que hablan de amor no describen lo que yo siento por ti, créeme.

— ¿Y Tanya? — Sé que no debía nombrarla, pero su sombra estaba allí

— No pienses en ella, Bella— me veía fijamente y mi corazón se quería salir del pecho— se acabó, ella y yo no más. — Acarició mis labios con su pulgar— espero seamos tú y yo Bells, mi Bells.

Yo estaba extasiada, quiero decir él de verdad me quería.

Idiota Carlisle que me alejó de él...

Se acercó lentamente, avisándome con los ojos que iba a besarme y yo no iba a detenerlo, por favor lo ansiaba.

Me besó y sentí de nuevo sus labios en los míos y le creí, decidí creerle a Edward que me amaba, porque yo lo amo y con sentir sus labios solo rozando tiernamente los míos me sentía plena y vitalizada. De hecho, fui yo quien pasó mi lengua por su labio inferior para profundizar el beso y él aceptó, y nuestra caricia se volvió más pasional y cálida. Sentía que todas mis terminaciones nerviosas se estaban limpiando, purificando. Le entregué mi amor y mi perdón en ese beso.

Poco a poco nos fuimos separando y unimos nuestras frentes, no dijimos nada solo nos miramos y sonreímos

— Te amo— volvió a decir y tenía que decirle

— Te amo Edward, tanto que me duele

— Gracias Bella por eso. Yo te amo, te amo— volvimos a besarnos con amor. Me sentía por fin plena y segura entre sus brazos.

Pasó un rato en el que solo nos contemplábamos con nuestras frentes unidas y sonreíamos. Estuvimos mucho tiempo allí tirados en el suelo, solo abrazados, a veces nos besamos, pero en un momento Edward me contó todo lo que Carlisle hizo y cómo se enfrentó y decidió dejar todo eso porque se dio cuenta que no quería vivir sin mí. Eso me llegó hondo en el corazón.

Yo también me sinceré con él

— Quise olvidarte— no lo miraba a la cara solo veía nuestras manos— por eso decidí intentarlo, pero no funcionó.

— Hey bonita, mírame— como no levanté el rostro, él mismo lo hizo— no me importa lo que pasó antes o a quien dejaste entrar a tu vida, Bella, porque eso no hizo que dejaras de amarme y estoy bien con que me ames.

— Sí, aunque cambié Edward, antes no era capaz de decir lo que pensaba pero ahora sí. El refugio, ayudar allí me gusta

— Sí, es bueno que te sientas así y es un gran trabajo lo que hacen— arrugó su cara y apretó su agarre en mí— ¿de verdad tienes que bailar? ¿O solo te gusta?

— ¡Jaja Dios Edward! — No podía creerlo, resulta que Rose tenía razón, era un celoso.

— ¡No te rías! Te vez hermosa haciéndolo, solo que tan caliente y todos te ven.

— Edward cielo, eso ayuda a mantener la fundación

— Sí, Esme y Alice nos explicaron a Emmett y a mí. — No le dije más nada solo lo besé porque no sería lindo que hoy que nos reconciliamos y nos dijimos te amo discutiéramos por el club, eso era algo en lo que yo no estaba dispuesta a negociar— ¿quieres tener una cita conmigo? — Preguntó mientras besaba mi cuello y sus manos acariciaban mis piernas, pues no sé en qué momento terminé a horcajadas sobre él

— Sí ¡ja! — Mi sí salió con un jadeo, ya que estaba mordiendo ligeramente mi cuello— ¿sabes? Debería irme— Tenía que irme, debía ir al ensayo y a ver a Alice, pero su lengua recorriendo mi clavícula no estaba ayudándome a tomar una decisión

— ¿En serio? — Preguntó cerca de mi oído, para después morder mi lóbulo y colocar sus manos en mi trasero haciéndome sentir su erección y yo ya estaba más que mojada y al sentir lo duro que se encontraba, ambos jadeamos— ¿de verdad tienes que irte?

— Sí, debo… debo… ¡Dios Edward eso se siente tan bien! — Dije mientras acariciaba con una mano mi pecho izquierdo y con la otra me empujaba hacia abajo para que sintiera— ¡Ha! Tengo ensayo y tengo que ver a Alice— logré decirle y nombrar a su hermana bastó para que dejara de tocarme y debo admitir que mi cuerpo se quejó por ello. Respiramos profundo y yo me levanté poco a poco al igual que él, después me abrazó

— No quiero que haya mucho espacio entre tú y yo— me dijo con su mirada fija en mis ojos y apretándome; besó castamente mis labios y me dirigió a la cocina— ¿cómo está ella?

Le conté cómo llegó ayer al club mientras él me servía agua y luego de un rato observé el reloj del microondas ¿cuatro pm? Vaya que el tiempo ni se nota cuando estás con alguien con quien quieres estar

— Debo irme Edward, en serio— le dije poniéndome de pie y caminado hacia la puerta. Me atrapó con su cuerpo y la puerta y volvió a besarme por lo que mis ganas de irme fueron relegadas hasta el fondo de mi cerebro.

Poco a poco me liberó

— ¿Cuándo te veré? — Quiso saber algo ansioso y acariciando mi rostro

— Cuando quieras— respondí besando su nariz y empujándolo un poco— solo llámame

— ¿Hoy? — Asentí— te llamo más tarde.

Salí por fin de casa de Edward e iba durante todo el camino al club en una neblina de felicidad que me duró todo el ensayo, las chicas se reían aunque no sabían qué pasaba.

Rose me felicitó

— Estás intensa hoy ni un error, vas contando el tiempo perfecto ¿qué te pasó? ¿Te follaron?

— ¡Rose! — Chillé dramática, pero luego agregué pícara— No aún.

— ¡Ja! Amiga ¿estás con él?

— De estar, estar, no. Pero ahí vamos

— ¡Chicas es todo por hoy! — Gritó Jasper

Y salí a las duchas contando las horas para volver a ver a Edward.

En mi mente aún había temores, pero decidí arriesgarme. Este amor servía para hacerme fuerte, pues yo amo a Edward y eso es una realidad.


Chicas, para agradecer sus favorites y alertas, lo que todas querían ¡estarán juntos!